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    <title><![CDATA[elDiario.es - Xènia Domínguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/xenia_dominguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Xènia Domínguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La lección de la tragedia del Rana Plaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/leccion-tragedia-rana-plaza_132_2026544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dcf7a0a-f8e9-45ac-9a31-b839c56427de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lección de la tragedia del Rana Plaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El peor accidente que se recuerda en la industria textil, que causó 1.134 muertos, puso en el punto de mira a un sector marcado por la explotación laboral, la falta de seguridad y la opacidad</p><p class="subtitle">Los gobiernos y las empresas han hecho cambios importantes, pero es preciso seguir mejorando las condiciones de trabajo y la transparencia</p><p class="subtitle">El miedo a las represalias lleva a muchas trabajadores a no afiliarse a los sindicatos para defender sus derechos</p></div><p class="article-text">
        El derrumbe del edificio Rana Plaza en Dhaka, capital de Bangladesh, es la peor tragedia textil conocida hasta el momento y, sin lugar a dudas, la m&aacute;s medi&aacute;tica. El 24 de abril de 2013, 1.134 personas murieron y m&aacute;s de 2.000 resultaron heridas, en su mayor&iacute;a mujeres, al desplomarse este edificio que albergaba cinco talleres de ropa que produc&iacute;an para marcas europeas y norteamericanas.
    </p><p class="article-text">
        Ya han pasado cinco a&ntilde;os del derrumbe del Rana Plaza, que puso en el punto de mira una industria caracterizada por la explotaci&oacute;n laboral, la falta de seguridad y la opacidad. Gracias a la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n al desastre, sali&oacute; a la luz que el edificio no hab&iacute;a sido inspeccionado adecuadamente y que, como las trabajadoras no estaban sindicalizadas, les fue muy complicado autoorganizarse cuando algunas detectaron que la f&aacute;brica ten&iacute;a grietas y avisaron a sus superiores (quienes les obligaron a golpes a continuar trabajando). Adem&aacute;s, no hab&iacute;a ning&uacute;n registro p&uacute;blico de las marcas que produc&iacute;an all&iacute;, hecho que fue un gran obst&aacute;culo a la hora de exigir responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Ante la poca transparencia de la industria de la confecci&oacute;n, activistas y periodistas tuvieron que arriesgar sus vidas buscando entre los escombros etiquetas y otros documentos que verificaran la relaci&oacute;n comercial entre las marcas internacionales y las f&aacute;bricas. Benetton, Walmart, El Corte Ingl&eacute;s y Mango son algunas de las casi dos docenas de marcas que finalmente reconocieron tener encargos en el Rana Plaza, aunque hicieron falta m&aacute;s de dos a&ntilde;os de presiones por parte de sindicatos y de la&nbsp;<a href="https://ropalimpia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campa&ntilde;a Ropa Limpia</a> para que indemnizaran a las v&iacute;ctimas y familiares de la tragedia.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, ha habido algunos cambios importantes en el sector; sin embargo, todav&iacute;a hay muchas cuestiones sobre las que seguir trabajando hasta conseguir una industria justa y transparente.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la tragedia, se impuls&oacute; por parte de sindicatos internacionales, sindicatos locales y redes como la Campa&ntilde;a Ropa Limpia, el acuerdo para la seguridad en edificios y contra incendios en Bangladesh, vigente durante cinco a&ntilde;os y legalmente vinculante. Despu&eacute;s de meses de presi&oacute;n, m&aacute;s de 200 empresas se decidieron a firmarlo y con &eacute;l se consigui&oacute; mejorar sustancialmente la seguridad en las f&aacute;bricas de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os se han inspeccionado y reclamado mejoras en m&aacute;s de 1.600 f&aacute;bricas en las que se han encontrado riesgos graves, anteriormente desconocidos por sus compradores y por las trabajadoras. A 1 de marzo de 2018, el avance global de las tareas de subsanaci&oacute;n de riesgos era del 83%, un total de 138 f&aacute;bricas hab&iacute;an completado la fase inicial de subsanaci&oacute;n y 749 se encontraban en una tasa de subsanaci&oacute;n superior al 90%. Adem&aacute;s, el acuerdo se complementaba con formaci&oacute;n y apoyo a comit&eacute;s de seguridad formados por personas trabajadoras y miembros de la direcci&oacute;n de las f&aacute;bricas, una estrategia para asegurar una seguridad sostenible a largo plazo no sujeta &uacute;nicamente a las inspecciones. Hasta la fecha, se contabiliza que 846 comit&eacute;s de seguridad han recibido formaci&oacute;n y que se han celebrado 1.036 reuniones de trabajadoras de las f&aacute;bricas adheridas al acuerdo (en el que han participado un total de 1,4 millones de trabajadoras).
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo supuso un avance revolucionario centrado en resolver los problemas identificados en lugar de &uacute;nicamente registrarlos o analizarlos y establec&iacute;a nuevos canales de comunicaci&oacute;n con el personal empleado. Con &eacute;l, las personas trabajadoras han podido comprobar que este mecanismo no solo les permit&iacute;a expresar sus inquietudes, sino tambi&eacute;n que fueran tomadas en serio y que se actuara en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Este 2018 finalizaba el plazo pactado en el acuerdo para aplicar medidas de seguridad en las f&aacute;bricas. Por este motivo, y porque a&uacute;n hay mucho trabajo por hacer, se ha impulsado una fuerte campa&ntilde;a para que sea renovado bajo la denominaci&oacute;n de Acuerdo de Transici&oacute;n de 2018. El nuevo acuerdo, tambi&eacute;n independiente y vinculante entre las marcas globales y los sindicatos&nbsp;<a href="http://www.industriall-union.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IndustriALL Global Union</a> y <a href="http://www.uniglobalunion.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNI Global Union</a>, tiene como objetivo trabajar para conseguir una industria textil segura y salubre en Bangladesh hasta que exista un organismo nacional que vele por ello. A d&iacute;a de hoy, 180 marcas han firmado esta extensi&oacute;n del acuerdo inicial, pero todav&iacute;a hay muchas que no han querido comprometerse.
    </p><p class="article-text">
        Una de las novedades del Acuerdo 2018 es que incluye f&aacute;bricas que producen textil para el hogar y accesorios de tejidos y telas. S&aacute;banas, cojines, sof&aacute;s, manteles&hellip; Estos productos ampl&iacute;an el listado de f&aacute;bricas a revisar y, por lo tanto, se beneficiar&aacute; a muchas m&aacute;s trabajadoras. Entre las empresas afectadas por esta ampliaci&oacute;n en la dimensi&oacute;n del acuerdo, encontramos a la conocida marca sueca Ikea, que todav&iacute;a no se ha decidido a firmar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de los avances en seguridad, imprescindibles para que las personas que cosen nuestra ropa no pongan en riesgo sus vidas cuando van a trabajar, hay otras cuestiones fundamentales que deber&iacute;an abordarse y que Gobiernos y marcas est&aacute;n evitando.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la poca organizaci&oacute;n entre las trabajadoras ante la cat&aacute;strofe del Rana Plaza puso de manifiesto la necesidad de crear sindicatos en la industria y durante los meses posteriores muchas trabajadoras se movilizaron para reclamar sus derechos. Aun as&iacute;, la libertad sindical es una falacia en Bangladesh y la continua represi&oacute;n de las personas que intentan organizarse hace muy dif&iacute;cil que consigan sus objetivos. No hay ninguna ley o r&eacute;gimen de aplicaci&oacute;n vigente en cuyo marco las trabajadoras puedan denunciar pr&aacute;cticas laborales injustas y no hay un proceso claro para registrar un sindicato, ya que los rechazos de las solicitudes suelen aducir razones inconsistentes o arbitrarias. Esto ha implicado el hecho de que en 2017 solo se hayan registrado 53 solicitudes frente a las 392 del 2014: una disminuci&oacute;n que se puede relacionar f&aacute;cilmente con esta burocracia arbitraria y con la represi&oacute;n antisindical.
    </p><h3 class="article-text">Encarceladas por protestar</h3><p class="article-text">
        En diciembre de 2016, m&aacute;s de 35 sindicalistas y trabajadoras fueron encarceladas por participar en las protestas para reivindicar un aumento del salario m&iacute;nimo en Ashulia, una zona industrial cercana a la capital, Dhaka. Despu&eacute;s de este suceso, la represi&oacute;n antisindical aument&oacute; dr&aacute;sticamente en todo el pa&iacute;s y se presentaron cargos criminales, se realizaron detenciones y hubo despidos masivos que afectaron a m&aacute;s de 1.500 personas. El miedo a sufrir alguna de estas consecuencias conlleva que muchas trabajadoras no se atrevan a sindicarse, ya que los riesgos que se corren para que sus voces sean escuchadas son muy altos y pueden tener graves consecuencias tanto para ellas como para sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Y por si lo expuesto ahora fuera poco, hay que subrayar que las trabajadoras de la confecci&oacute;n de Bangladesh son las peor pagadas del mundo. En 2013, a ra&iacute;z del desastre y las presiones internacionales, se revis&oacute; la Ley Laboral de Bangladesh que marc&oacute; el salario m&iacute;nimo en 5.300 BDT (53 euros) discutible cada cinco a&ntilde;os, cifra que la Campa&ntilde;a Ropa Limpia alert&oacute; en ese momento que estaba lejos de ser suficiente para proporcionar una vida decente a las trabajadoras. Actualmente, las trabajadoras piden que el salario es establezca en 16.000 BDT, cifra que sigue a&uacute;n por debajo de varias estimaciones del coste de vida, por ejemplo, seg&uacute;n la Alianza por un Salario Digno en Asia el coste de vida en Bangladesh se estima en 37.661 BDT, que es siete veces el salario m&iacute;nimo actual. Mientras que el coste de las necesidades b&aacute;sicas como la alimentaci&oacute;n y la vivienda sube de forma constante y la tasa da de inflaci&oacute;n del pa&iacute;s es elevada, la necesidad de un salario m&iacute;nimo justo se convierte en algo imprescindible para garantizar la dignidad de la vida de millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la situaci&oacute;n en Bangladesh es especialmente complicada, no es el &uacute;nico pa&iacute;s en el que se producen incidentes recurrentes y donde los salarios de miseria, las jornadas laborales excesivas, los entornos laborales peligrosos, la explotaci&oacute;n infantil y la ausencia de sindicatos legalmente constituidos caracterizan las condiciones laborales de las personas trabajadoras en el sector textil. Para denunciar todo esto y luchar para combatirlo, iniciativas como la Campa&ntilde;a Ropa Limpia publican informes constantes que proponen acciones concretas y realizables que, de ser adoptadas por empresas y Gobiernos, nos acercar&iacute;an a la industria de ropa sostenible prometida tras el colapso de Rana Plaza.
    </p><p class="article-text">
        Entre las medidas que se proponen, se pide a las marcas y minoristas que mejoren la transparencia de sus cadenas de suministro, permitiendo tanto a trabajadoras como a las personas consumidoras conocer y monitorizar las condiciones de trabajo. Adem&aacute;s, se reclama a la Uni&oacute;n Europea que legisle para asegurar el derecho sindical y que apruebe una regulaci&oacute;n que obligue a las empresas al ejercicio de debida diligencia en sus cadenas de suministro, es decir, que se responsabilice de los impactos negativos de su actividad y trabaje para mitigarlos.
    </p><p class="article-text">
        Solo con el compromiso de los Gobiernos y las instituciones supranacionales podremos incidir en las pr&aacute;cticas habituales de las grandes empresas textiles, que se benefician de la explotaci&oacute;n de millones de personas con total impunidad. Como consumidores, podemos ejercer un consumo responsable, pero, sobre todo, debemos exigir a nuestros gobernantes que tomen partido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X&egrave;nia Dom&iacute;nguez</strong> y <strong>Carla Li&eacute;bana</strong> son responsables, respectivamente, de la Campa&ntilde;a Ropa Limpia y de Comunicaci&oacute;n de SETEM Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de verano de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xènia Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/leccion-tragedia-rana-plaza_132_2026544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 17:37:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria textil,Derechos Humanos,Explotación laboral,Seguridad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La feminización de la pobreza: un fenómeno creciente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminizacion-pobreza-fenomeno-creciente_132_3541203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c453feb-deb6-498e-bc6d-6d3138634d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La feminización de la pobreza: un fenómeno creciente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos encontramos ante un fenómeno global donde las personas, en su mayoría mujeres, no poseen recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas a pesar de tener trabajo</p><p class="subtitle">Las trabajadoras hasta los 25 años tienen un riesgo de pobreza cinco veces más alto que los jóvenes trabajadores de la misma edad</p></div><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n del neoliberalismo hace a&ntilde;os que se esfuerza por vendernos un mundo caracterizado por un proyecto pol&iacute;tico al servicio del capital como soluci&oacute;n contra la pobreza. Los hechos y la realidad, sin embargo, hace tiempo que nos indican que el resultado es todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        La constante privatizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, la liberalizaci&oacute;n del comercio y el papel creciente de los intereses empresariales en el proceso de desarrollo est&aacute;n dilapidando los derechos humanos y los medios de vida sostenibles. Las desigualdades en el mundo son cada vez m&aacute;s notorias y la crisis no ha hecho m&aacute;s que mantener e intensificar los aspectos esenciales del capitalismo &ndash;explotaci&oacute;n de los recursos naturales, producci&oacute;n basada en la explotaci&oacute;n del trabajo, desigual redistribuci&oacute;n y m&aacute;ximo beneficio&ndash; incrementando las diferencias sociales y territoriales. El 1% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n mundial posee actualmente el 40% del capital, mientras que el resto busca la manera de sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Junto con la discriminaci&oacute;n de raza, el origen &eacute;tnico, la orientaci&oacute;n sexual, la edad o las condiciones socioecon&oacute;micas, el sexo es uno de los factores m&aacute;s influyentes en nuestra sociedad, que limita las oportunidades y los proyectos de vida de las mujeres y las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se han producido importantes avances en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las desigualdades de g&eacute;nero son a&uacute;n evidentes en todas las sociedades. Son las mujeres las que siguen teniendo m&aacute;s probabilidades de vivir en la pobreza. Su posici&oacute;n desigual dentro de las sociedades implica que tienen menos poder, menos dinero y menos tierras. Tambi&eacute;n son m&aacute;s vulnerables a sufrir violencia y tienen menos acceso a la educaci&oacute;n, la sanidad y los espacios pol&iacute;ticos y de toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y la desregulaci&oacute;n de los derechos laborales no ha hecho m&aacute;s que precarizar el empleo e incrementar el riesgo de pobreza a escala global. Este impacto lo sufren m&aacute;s las mujeres. En Catalunya con cifras de un 19% y llegando hasta el 34% en los hogares monoparentales. Tener un trabajo ya no es sin&oacute;nimo de seguridad econ&oacute;mica. Nos encontramos ante un fen&oacute;meno global y creciente donde las personas, a pesar de trabajar o tener alguna prestaci&oacute;n o subsidio estatal, no poseen recursos suficientes para cubrir sus necesidades b&aacute;sicas. Esta realidad de nuevas personas pobres, representadas en su mayor&iacute;a por mujeres, <a href="http://www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-limpia_0_289771553.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es lo que la economista y autora Amaya P&eacute;rez Orozco</a> llama la <em>feminizaci&oacute;n de la pobreza</em>.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/cifras-pobreza-Espana-Cantabria_6_618098195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pobreza laboral crece a unas cifras preocupantes</a>, especialmente en las j&oacute;venes trabajadoras hasta los 25 a&ntilde;os con un riesgo del 16,9%, cinco veces m&aacute;s que los j&oacute;venes trabajadores de la misma edad (3,3%). Las diferencias salariales entre los hombres y las mujeres se han incrementado en un 20,2% y la proporci&oacute;n de mujeres con contratos a tiempo parcial triplica a la de los hombres, un 21% frente al 7% en 2015. Este hecho es una de las consecuencias de la falta de medidas reales para la conciliaci&oacute;n familiar, extrapolable a la mayor&iacute;a de sociedades. Las tareas de cuidados necesarios para el mantenimiento de la vida as&iacute; como los usos del tiempo y las cargas no remuneradas siguen invisibles dentro del mercado del capital.
    </p><p class="article-text">
        La industria del textil es uno de los sectores donde claramente se percibe la tendencia a la feminizaci&oacute;n de la pobreza; mujeres trabajadoras que con jornadas laborales maratonianas no llegan a cubrir sus necesidades b&aacute;sicas. La <a href="http://robaneta.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a Ropa Limpia</a> hace a&ntilde;os que denuncia que en el sector deslocalizado de la confecci&oacute;n del 80% de las personas que trabaja son mujeres en situaci&oacute;n de explotaci&oacute;n. Las trabajadoras siguen sufriendo diariamente la imposici&oacute;n de unas condiciones de trabajo indignas similar a las condiciones de las mujeres obreras que protestaban en 1908. Salarios de miseria, jornadas laborales excesivas, falta de higiene y seguridad laboral, represi&oacute;n sindical, dificultades para la negociaci&oacute;n colectiva, acoso y violencia verbal, f&iacute;sica y sexual. El hecho de que la mayor&iacute;a de trabajadoras sean mujeres no es causalidad sino fruto de la discriminaci&oacute;n sistem&aacute;tica de g&eacute;nero que prioriza mano de obra barata, que es m&aacute;s f&aacute;cil de contratar por poco tiempo y que a menudo tiene menos posibilidad de organizaci&oacute;n sindical por las cargas reproductivas asociadas. En la India, la asociaci&oacute;n READ ha documentado que en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os como m&iacute;nimo 86 chicas han perdido la vida mientras trabajaban en la industria textil alertando la dureza de las condiciones en las f&aacute;bricas y los casos de violencia f&iacute;sica y sexual.
    </p><p class="article-text">
        No queremos que los gobiernos sigan intentando resolver los problemas a trav&eacute;s de incentivos materiales, inversiones, bienes de consumo y tecnolog&iacute;a y el impulso de procesos de modernizaci&oacute;n e industrializaci&oacute;n obviando la necesidad de transformaciones estructurales y pol&iacute;ticas al servicio de las personas. Es necesario un cambio de paradigma. Un paradigma que promueva relaciones justas y equitativas a las necesidades de todas las personas dentro del ciclo de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xènia Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminizacion-pobreza-fenomeno-creciente_132_3541203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Mar 2017 15:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria textil,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La feminització de la pobresa: un fenomen creixent]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminitzacio-pobresa-fenomen-creixent_132_3541228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c453feb-deb6-498e-bc6d-6d3138634d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La feminització de la pobresa: un fenomen creixent"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ens trobem davant d'un fenomen global on les persones, majoritàriament dones, no posseeixen recursos suficients per cobrir les seves necessitats bàsiques tot i tenir feina</p><p class="subtitle">Les treballadores fins a 25 anys tenen un risc de pobresa cinc vegades més alt que els joves treballadors de la mateixa edat</p></div><p class="article-text">
        La globalitzaci&oacute; del neoliberalisme fa anys que s&rsquo;esfor&ccedil;a per vendre&rsquo;ns un m&oacute;n caracteritzat per un projecte pol&iacute;tic al servei del capital com a soluci&oacute; contra la pobresa. Els fets i la realitat per&ograve;, fa temps que ens indiquen que el resultat &eacute;s tot el contrari.
    </p><p class="article-text">
        La constant privatitzaci&oacute; dels serveis p&uacute;blics, la liberalitzaci&oacute; del comer&ccedil; i el paper creixent dels interessos empresarials en el proc&eacute;s de desenvolupament estan dilapidant els drets humans i els mitjans de vida sostenibles. Les desigualtats arreu del m&oacute;n s&oacute;n cada vegada m&eacute;s not&ograve;ries i la crisi no ha fet m&eacute;s que mantenir i intensificar els aspectes essencials del capitalisme -explotaci&oacute; dels recursos naturals, producci&oacute; basada en l&rsquo;explotaci&oacute; del treball, desigual redistribuci&oacute; i m&agrave;xim benefici &ndash; incrementant les difer&egrave;ncies socials i territorials. L&rsquo;1% m&eacute;s ric de la poblaci&oacute; mundial posseeix actualment el 40% del capital, mentre que la resta busca la forma de sobreviure.
    </p><p class="article-text">
        Juntament amb la discriminaci&oacute; de ra&ccedil;a, origen &egrave;tnic, orientaci&oacute; sexual, edat o condicions socioecon&ograve;miques, el sexe &eacute;s un dels factors m&eacute;s influents a la nostra societat, que limita les oportunitats i els projectes de vida de les dones i les nenes.  
    </p><p class="article-text">
        Tot i que s&rsquo;han produ&iuml;t importants aven&ccedil;os al llarg dels &uacute;ltims anys, les desigualtats de g&egrave;nere s&oacute;n encara evidents a totes les societats. S&oacute;n les dones les que segueixen tenint m&eacute;s probabilitats de viure en la pobresa. La seva posici&oacute; desigual dins les societats implica que tenen menys poder, menys diners i menys terres. Tamb&eacute; s&oacute;n m&eacute;s vulnerables a patir viol&egrave;ncia i tenen menys acc&eacute;s a l&rsquo;educaci&oacute;, la sanitat i els espais pol&iacute;tics i de presa de decisions.
    </p><p class="article-text">
        La crisi econ&ograve;mica i la desregulaci&oacute; dels drets laborals no ha fet m&eacute;s que precaritzar l&rsquo;ocupaci&oacute; i incrementar el risc de pobresa a escala global. Aquest impacte el pateixen m&eacute;s les dones, a Catalunya amb xifres d&rsquo;un 19% i arribant fins al 34% en les llars monoparentals. Tenir un treball ja no &eacute;s sin&ograve;nim de seguretat econ&ograve;mica. Ens trobem davant d&rsquo;un fenomen global i creixent on les persones, malgrat treballar o tenir alguna prestaci&oacute; o subsidi estatal, no posseeixen recursos suficients per cobrir les seves necessitats b&agrave;siques. Aquesta realitat de noves persones pobres, representades en la seva majoria per dones, &eacute;s el que Amaya P&eacute;rez Orozco anomena <em>la feminitzaci&oacute; de la pobresa.</em>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/cifras-pobreza-Espana-Cantabria_6_618098195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pobresa laboral creix a unes xifres preocupants</a>, especialment en les joves treballadores fins a 25 anys amb un risc del 16,9%, cinc vegades m&eacute;s que els joves treballadors de la mateixa edat (3,3%). Les difer&egrave;ncies salarials entre els homes i les dones s&rsquo;han incrementat en un 20,2% i la proporci&oacute; de dones amb contractes a temps parcial triplica a la dels homes, un 21% davant del 7% el 2015. Aquest fet &eacute;s una de les conseq&uuml;&egrave;ncies de la falta de mesures reals per la conciliaci&oacute; familiar, extrapolable a la majoria de societats. Les tasques de cures necess&agrave;ries per al manteniment de la vida aix&iacute; com els usos del temps i les c&agrave;rregues no remunerades segueixen invisibles dins el mercat del capital.
    </p><p class="article-text">
        La ind&uacute;stria del t&egrave;xtil &eacute;s un dels sectors on clarament es percep la tend&egrave;ncia a la feminitzaci&oacute; de la pobresa, dones treballadores que amb jornades laborals maratonianes no arriben a cobrir les seves necessitats b&agrave;siques. La <a href="http://robaneta.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campanya Roba Neta</a> fa anys que denuncia que en el sector deslocalitzat de la confecci&oacute; el 80% de les persones que hi treballa s&oacute;n dones en situaci&oacute; d&rsquo;explotaci&oacute;. Les treballadores segueixen patint di&agrave;riament la imposici&oacute; d&rsquo;unes condicions de treball indignes similar a les condicions de les dones obreres que protestaven el 1908. Salaris de mis&egrave;ria, jornades laborals excessives, falta d&rsquo;higiene i seguretat laboral, repressi&oacute; sindical, dificultats per la negociaci&oacute; col&middot;lectiva, assetjament i viol&egrave;ncia verbal, f&iacute;sica i sexual. El fet que la majoria de treballadores siguin dones no &eacute;s causalitat sin&oacute; fruit de la discriminaci&oacute; sistem&agrave;tica de g&egrave;nere que prioritza m&agrave; d&rsquo;obra barata, que &eacute;s m&eacute;s f&agrave;cil de contractar per poc temps i que sovint t&eacute; menys possibilitat d&rsquo;organitzaci&oacute; sindical per les c&agrave;rregues reproductives associades. A l&rsquo;&Iacute;ndia, l&rsquo;associaci&oacute; READ ha documentat que en els &uacute;ltims quatre anys com a m&iacute;nim 86 noies han perdut la vida mentre treballaven a la ind&uacute;stria t&egrave;xtil alertant la duresa de les condicions a les f&agrave;briques i els casos de viol&egrave;ncia f&iacute;sica i sexual.
    </p><p class="article-text">
        No volem que els governs segueixin intentant resoldre els problemes a trav&eacute;s d&rsquo;incentius materials, inversions, b&eacute;ns de consum i tecnologia i l&rsquo;impuls de processos de modernitzaci&oacute; i industrialitzaci&oacute; obviant la necessitat de transformacions estructurals i pol&iacute;tiques al servei de les persones. &Eacute;s necessari un canvi de paradigma. Un paradigma que promogui relacions justes i equitatives a les necessitats de totes les persones dins el cicle de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xènia Domínguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Mar 2017 14:41:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La feminització de la pobresa: un fenomen creixent]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria]]></media:keywords>
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