<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Sofía Castañón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sofia_castanon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sofía Castañón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515248/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Defender la Sanidad Pública más allá de la retórica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defender-sanidad-publica-retorica_129_9090013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee0dbd0b-701f-45ff-b29d-fd951d56afc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defender la Sanidad Pública más allá de la retórica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como dice Sánchez Bayle, la ley Darias es insuficiente para hacer frente a gobiernos como el de Isabel Díaz Ayuso, que ya han demostrado sobradamente no tener escrúpulos a la hora de entregar los servicios públicos a grandes empresas privadas</p></div><p class="article-text">
        El Ministerio de Sanidad acaba de remitir al Congreso el anteproyecto de ley de equidad sanitaria, que en palabras de la ministra Carolina Darias va a &ldquo;blindar&rdquo; la sanidad p&uacute;blica. Sin embargo, y pese a meses de propuestas y negociaciones en el seno del Gobierno, el texto del PSOE no sirve para impedir que se siga privatizando el Sistema Nacional de Salud y que grandes empresas privadas se lucren a su costa.
    </p><p class="article-text">
        El principal motivo es que la ley Darias no deroga la ley 15/1997, con la que el Gobierno de Aznar abri&oacute; las puertas a que las empresas privadas hagan negocio con la Sanidad, algo que va en detrimento de la calidad de la atenci&oacute;n que reciben los pacientes. El texto del PSOE se limita a decir que los servicios sanitarios se gestionar&aacute;n y se prestar&aacute;n &ldquo;preferentemente&rdquo; de forma p&uacute;blica, pero permite que &ldquo;en condiciones de excepcionalidad&rdquo; se externalicen y privaticen.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que el proyecto de Darias se queda en un ejercicio de ret&oacute;rica que no va m&aacute;s all&aacute;, porque no define ni concreta cu&aacute;les son esas &ldquo;circunstancias excepcionales&rdquo; en las que se podr&aacute; privatizar la asistencia sanitaria. En otras palabras, cualquier supuesto es susceptible de ser considerado &ldquo;excepcional&rdquo; y bastar&aacute; un informe ad hoc, donde un Gobierno auton&oacute;mico as&iacute; lo establezca, para que la Sanidad p&uacute;blica se pueda seguir troceando, privatizando y dejando en mano de multinacionales y fondos buitre.
    </p><p class="article-text">
        Esta preocupaci&oacute;n de Unidas Podemos es la misma que expres&oacute; este martes, por ejemplo, el portavoz de la Federaci&oacute;n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica, Marciano S&aacute;nchez Bayle, quien alert&oacute; de que la norma que propone el PSOE &ldquo;no es adecuada&rdquo; precisamente porque &ldquo;las excepcionalidades quedan a criterio de cada comunidad aut&oacute;noma&rdquo;, por lo que no se lograr&aacute;n &ldquo;revertir&rdquo; las privatizaciones. Lo que es necesario, a&ntilde;adi&oacute;, es que &ldquo;todo el dinero que va a los conciertos [con la sanidad privada] se dedique a reforzar el sistema p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como dice S&aacute;nchez Bayle, la ley Darias es insuficiente para hacer frente a gobiernos como el de Isabel D&iacute;az Ayuso, que ya han demostrado sobradamente no tener escr&uacute;pulos a la hora de entregar los servicios p&uacute;blicos a grandes empresas privadas. Seg&uacute;n datos de IDIS &ndash;una patronal de la Sanidad privada&ndash;, la Comunidad de Madrid gasta m&aacute;s de 902 millones de euros al a&ntilde;o en conciertos (dato de 2020) y casi uno de cada diez euros del presupuesto sanitario se van al bolsillo de empresas privadas, un 30% m&aacute;s que en 2008. &iquest;Alguien duda de que Ayuso encontrar&aacute; la manera de fabricar los informes necesarios para justificar m&aacute;s privatizaciones, por mucho que Darias recomiende la gesti&oacute;n p&uacute;blica?
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de este problema, desde Unidas Podemos hemos planteado alternativas para mejorar el texto del PSOE y para que esta norma sea verdaderamente valiente y ambiciosa en defensa de la Sanidad p&uacute;blica. Por ejemplo, hemos sugerido a Darias especificar que en ning&uacute;n caso podr&aacute; privatizarse por completo un &aacute;rea de salud, como sucedi&oacute; en la Comunitat Valenciana durante los gobiernos del PP, hasta que el Govern del Bot&agrave;nic &ndash;con presencia de Unidas Podemos y pese a la presi&oacute;n de los lobbies de la Sanidad privada&ndash; revirti&oacute; la situaci&oacute;n. Lamentablemente, el Ministerio de Sanidad se ha negado a incluir esta y otras muchas propuestas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la conclusi&oacute;n es que el texto del PSOE mantiene la esencia de la ley de Aznar y no se revisa a fondo esa norma, como contempla el acuerdo de coalici&oacute;n en su punto 2.2.3. Esta posici&oacute;n de nuestro socio de Gobierno es decepcionante, porque la salud es un derecho constitucional que debe garantizarse mediante un sistema p&uacute;blico que tenga como &uacute;nica finalidad el bienestar de los ciudadanos, y no la obtenci&oacute;n de beneficios empresariales. Los modelos de gesti&oacute;n privada son ineficientes e implican, b&aacute;sicamente, desviar dinero p&uacute;blico a empresas privadas mientras empeora la calidad asistencial.
    </p><p class="article-text">
        Unidas Podemos seguir&aacute; defendiendo la gesti&oacute;n p&uacute;blica directa de la Sanidad para garantizar su calidad, un derecho que la ciudadan&iacute;a cre&iacute;a tener asegurado pero que las pol&iacute;ticas del PP y el PSOE ponen en peligro, al tiempo que favorecen negocios multimillonarios. Esa misma defensa de la Sanidad p&uacute;blica y de su gesti&oacute;n p&uacute;blica directa es la que nos guiar&aacute; en la tramitaci&oacute;n parlamentaria de este proyecto de ley, que consideramos que tiene que ser necesariamente modificado para que pueda contar con el apoyo de la mayor&iacute;a de la C&aacute;mara y con el respaldo de nuestro grupo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón, Rosa Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defender-sanidad-publica-retorica_129_9090013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 04:01:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee0dbd0b-701f-45ff-b29d-fd951d56afc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5195611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee0dbd0b-701f-45ff-b29d-fd951d56afc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5195611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Defender la Sanidad Pública más allá de la retórica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee0dbd0b-701f-45ff-b29d-fd951d56afc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ocurre con la ley audiovisual?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ocurre-ley-audiovisual_129_9033137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7df05bd2-b698-4ef7-8071-457ddb6537b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué ocurre con la ley audiovisual?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apoyar la cultura, el cine, la creación audiovisual del país no consiste en pisar alfombra roja y tuitear que viva el cine español. Apoyar es tomarse en serio la apuesta por el audiovisual como sector estratégico de la economía, dejándole ser, facilitándole ser y estar en iguales condiciones a las de los países vecinos</p></div><p class="article-text">
        Pensemos por un momento en c&oacute;mo ve&iacute;amos la televisi&oacute;n en 2010. Es dif&iacute;cil pensar que una ley aprobada entonces se adapte al medio de ahora, que adem&aacute;s de lineal es no lineal, que tiene presencia de grandes del Estado y de gigantes internacionales, que ha cambiado profundamente el paradigma.
    </p><p class="article-text">
        Claro que hac&iacute;a falta una ley. Nos hac&iacute;a falta al sector y a la ciudadan&iacute;a. Y adem&aacute;s lo mandata Europa, puesto que estaba pendiente trasponer la directiva destinada a proteger la diversidad audiovisual.
    </p><p class="article-text">
        Entonces &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n los problemas? Como siempre en el c&oacute;mo. Y el c&oacute;mo siempre ha sido m&aacute;s que si se iba a poder ver Netflix en catal&aacute;n. Ese eje simplific&oacute; lo que tendr&iacute;a que haber sido un debate m&aacute;s rico. La ley audiovisual ten&iacute;a que acometer una serie de tareas pendientes. 
    </p><p class="article-text">
        La primera: la creaci&oacute;n, por fin, de un Consejo Audiovisual. Algo que estaba en la ley de 2010 y que la modificaci&oacute;n que el gobierno del PP hizo en 2012 se la llev&oacute; por delante. Somos el &uacute;nico pa&iacute;s de Europa que no tiene un org&aacute;nico espec&iacute;fico del audiovisual. Y no, la soluci&oacute;n no est&aacute; en poner m&aacute;s recursos para que la CNMC, que es quien desarrolla esa tarea, siga encarg&aacute;ndose. Aqu&iacute; est&aacute; uno de los principales problemas que atraviesan la redacci&oacute;n de esta ley: asumir que tiene que ser la perspectiva del mercado la que regule el sector audiovisual.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se trata de trasponer la directiva europea y por tanto de proteger la diversidad. Eso supone hablar de la realidad pluriling&uuml;e del estado, pero tambi&eacute;n de c&oacute;mo respaldar a la parte m&aacute;s vulnerable del sector, la de la producci&oacute;n independiente. Adem&aacute;s de incorporar una perspectiva de g&eacute;nero, interseccional pensando en la accesibilidad, y de comprender que la crisis clim&aacute;tica no se aborda solo en la ley de cambio clim&aacute;tico sino que tiene que permear todos los textos legislativos, m&aacute;s aquellos que abordan c&oacute;mo nos comunicamos. La diversidad implica&nbsp; adem&aacute;s que hay que proteger los medios p&uacute;blicos de comunicaci&oacute;n y los medios comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la ley no se hace cargo o directamente contin&uacute;a en la l&iacute;nea trazada por Rajoy en 2012. Seguimos sin Consejo Audiovisual, los medios comunitarios siguen en una situaci&oacute;n en la que su subsistencia tiene mil trabas, especialmente para las radios libres, y la protecci&oacute;n de la diversidad brilla por su ausencia cuando plataformas de productoras independientes, distintas lenguas del estado y de mujeres cineastas ven con preocupaci&oacute;n el texto final.
    </p><p class="article-text">
        No deja de sorprender, a poco que se conozca el sector, que un mismo manifiesto vaya firmado por Proa, Profilm, Diboos, Aecine, Piaf, Mapa (que componen la Plataforma de Productoras Independientes) y tambi&eacute;n por PATE Productoras audiovisuales. No es f&aacute;cil poner de acuerdo a unas y otras y la redacci&oacute;n de esta ley, a trav&eacute;s de lo que se plante&oacute; como mejora t&eacute;cnica, lo ha logrado. Sustituir &ldquo;un&rdquo; por &ldquo;dicho&rdquo; pasa de la posibilidad de proteger a la producci&oacute;n independiente a favorecer la retroalimentaci&oacute;n del duopolio audiovisual. 
    </p><p class="article-text">
        La jerga parlamentaria hace que multitud de enmiendas se justifiquen como &ldquo;mejora t&eacute;cnica&rdquo;. Lo t&eacute;cnico siempre suena a desideologizado. Como si alguien llegara con una calculadora y dijera: es que el resultado de 2 + 2 siempre es 4. Pero lo cierto es que &ldquo;mejora t&eacute;cnica&rdquo; viene a decir que el firmante de la enmienda la ve mucho mejor as&iacute;. Y ya. M&aacute;s que nada porque de limitarse a una mejora de redacci&oacute;n, y si realmente tant&iacute;simas productoras se equivocan al interpretar que ese cambio de palabras va a ser un destrozo para ellas, &iquest;no cabr&iacute;a admitir que el texto genera equ&iacute;voco y cambiarlo? La obstinaci&oacute;n que ha llevado a perder el apoyo de los grupos de la mayor&iacute;a de investidura solo se puede explicar porque realmente s&iacute; dice lo que el sector ha entendido y lo dice a conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Tan preocupante como esto es el art&iacute;culo 71. En &eacute;l se obvia una prohibici&oacute;n sin la cual &Aacute;lvarez Cascos, en su breve mandato como presidente de Asturies, habr&iacute;a podido cerrar la televisi&oacute;n p&uacute;blica en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Se abre la puerta a la privatizaci&oacute;n de las televisiones p&uacute;blicas cuando no se impide externalizar la edici&oacute;n del servicio de informativos. Esto lo han advertido sindicatos y trabajadoras de televisiones p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Por las mismas, el ahogo a los medios comunitarios deja todav&iacute;a m&aacute;s fr&aacute;gil el tejido para que puedan existir discursos distintos de los que el duopolio medi&aacute;tico quiera difundir.
    </p><p class="article-text">
        Porque esta es la cuesti&oacute;n clave y el problema de abordarla desde una perspectiva de mercado. La ley de comunicaci&oacute;n audiovisual trata sobre todo de la libertad de expresi&oacute;n, del derecho a la informaci&oacute;n veraz y del derecho de acceso. Eso no se puede regular ni legislar desde la perspectiva del mercado. E incluso as&iacute;, es de una enorme torpeza creer que el mercado es solo lo que quieran que sea los grandes grupos medi&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un tejido audiovisual produciendo una ficci&oacute;n y no ficci&oacute;n de una calidad alt&iacute;sima y que se celebra y reconoce internacionalmente. Miles de personas empleadas, profesionales de referencia, que pueden ver c&oacute;mo lo que deber&iacute;amos proteger (s&iacute;, ser proteccionistas con una industria de alto valor a&ntilde;adido) pasa a ser una burbuja que explotar&aacute; y pronto.
    </p><p class="article-text">
        Apoyar la cultura, el cine, la creaci&oacute;n audiovisual del pa&iacute;s no consiste en pisar alfombra roja, posar en un photocall y tuitear que viva el cine espa&ntilde;ol. Apoyar es tomarse en serio la apuesta por el audiovisual como sector estrat&eacute;gico de la econom&iacute;a, dej&aacute;ndole ser, facilit&aacute;ndole ser y estar en iguales condiciones a las de los pa&iacute;ses vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        No es chovinismo decir que nuestro audiovisual es de referencia. Es problem&aacute;tico no ver que es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con la ley audiovisual? Que no vale hoy para el sector, m&aacute;s all&aacute; del duopolio. Y que no vale para garantizar derechos a la ciudadan&iacute;a. No somos consumidores, somos personas que necesitamos poder participar de la comunidad a trav&eacute;s de qu&eacute; nos contamos y c&oacute;mo lo contamos. Sin diversidad, ese derecho no es tal. 
    </p><p class="article-text">
        Estamos a tiempo no de darle la vuelta como un calcet&iacute;n pero s&iacute; de evitar el da&ntilde;o a las productoras independientes y a las televisiones p&uacute;blicas. Tengamos el debate que con una &uacute;nica ponencia y m&aacute;s de 900 enmiendas es evidente que no tuvimos. D&eacute;mosle a esta ley un sentido com&uacute;n, para todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ocurre-ley-audiovisual_129_9033137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2022 19:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7df05bd2-b698-4ef7-8071-457ddb6537b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7430934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7df05bd2-b698-4ef7-8071-457ddb6537b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7430934" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué ocurre con la ley audiovisual?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7df05bd2-b698-4ef7-8071-457ddb6537b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine independiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tener un hijo y no ser madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tener-hijo-madre_129_2136160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a14ad829-e7da-4826-be0a-6c726c03e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tener un hijo y no ser madre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi hijo me llama mamá, mami, sofi, sofía y no me siento más madre con una que con otra palabra</p><p class="subtitle">Si me llama en mitad de la noche por una pesadilla, acudo con el mismo nudo en la garganta use la palabra que use; pero entonces ¿por qué no me reconozco en la palabreja?</p></div><p class="article-text">
        Nada me interpela tanto como la voz de mi hijo llam&aacute;ndome, pero nada me nombra menos que los anuncios del D&iacute;a de la Madre. Y no tiene que ver s&oacute;lo con el imaginario: las madres del D&iacute;a de la Madre son mujeres con prole en edad de gastarse sus cuartos de manera aut&oacute;noma. Un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os no es a quien se dirigen los anuncios de perfume o de la ONCE. Y dada la media de edad a la que se tiene criaturas en este pa&iacute;s, una mujer de 34 a&ntilde;os como soy yo no es la madre del D&iacute;a de la Madre. En esos anuncios, una sigue siendo hija (y adem&aacute;s nunca dejamos de serlo).
    </p><p class="article-text">
        Pero ya digo, no tiene que ver s&oacute;lo con el imaginario. Cuando estaba embarazada, mucho antes de que hubiera un di&aacute;logo de movimientos, patadas, una comunicaci&oacute;n de mi cuerpo con otro cuerpo, empec&eacute; a clases de yoga pre-mam&aacute;. Las disfrutaba, pero al final de cada sesi&oacute;n me angustiaba mucho &nbsp;porque nos ten&iacute;amos que comunicar con nuestro beb&eacute; poniendo una mano en la barriga. Y no, hasta casi los cinco meses yo no me comunicaba con nada. Era una mujer embarazada, pero no una madre.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros meses de vida de mi hijo, algunas amigas con m&aacute;s experiencia me preguntaban c&oacute;mo me sent&iacute;a. Yo hablaba del cambio de paradigma: de repente te reconoces eslab&oacute;n en una cadena, toda tu genealog&iacute;a se resignifica, y eso pasa a ser, b&aacute;sicamente, que se significa al punto de que ahora de verdad te importa; cambia el sentido de la palabra futuro, el futuro ya no es s&oacute;lo en tanto que lo veas, entiendes entonces la palabra trascendencia fuera de la literatura, del por qu&eacute; escribir y qu&eacute; queda, puesto en relaci&oacute;n con la vida en s&iacute; misma. Casi parecen pamplinas, aunque s&eacute; que no lo son. Ellas me preguntaban c&oacute;mo me sent&iacute;a siendo madre. Otra vez la palabra. &ldquo;Pues es que tengo un hijo, estoy feliz, pero no me siento madre&rdquo;. Una me dijo: yo me reconoc&iacute; como madre cuando mi hijo empez&oacute; a llamarme &ldquo;mam&aacute;&rdquo;. Y yo pens&eacute;: esto ser&aacute;, que necesito que esta palabra me la designe aquel de quien yo sea madre. Que el lenguaje nos construye y ah&iacute; nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. Mi hijo me llama mam&aacute;, mami, sofi, sof&iacute;a y no me siento m&aacute;s madre con una que con otra palabra. Si me llama en mitad de la noche por una pesadilla, acudo con el mismo nudo en la garganta use la palabra que use. No cambia mi condici&oacute;n hacia &eacute;l, no modifica mi relaci&oacute;n con &eacute;l, no se diferencia de lo que hace una madre, porque lo soy, claro. Pero entonces &iquest;por qu&eacute; no me reconozco en la palabreja?
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto escribi&oacute; en su momento Diana Egu&iacute;a en la revista Pikara: Seas quien fueras antes, ahora eres &ldquo;mam&aacute;&rdquo;. Entonces entend&iacute; que no era necesariamente una excentricidad m&iacute;a el no sentirme &ldquo;madre&rdquo;, ni vocaci&oacute;n de outsider (una quiere pensar que esas cosas con el tiempo se le han ido pasando), ni ganas de marcar una diferencia consciente. Simplemente no me reconozco en aquello de lo que se ha ido cargando -o m&aacute;s bien viene cargado desde su origen- el t&eacute;rmino. Ejemplo: uno de mis miedos durante el embarazo era si mi hijo me caer&iacute;a bien. &iquest;Y si no me cae bien? &iquest;Y si no nos gustamos? Este pensamiento me sacaba ya fuera de todo lo que tiene que ser una madre. &ldquo;C&oacute;mo puedes decir eso, c&oacute;mo puedes siquiera pensarlo? Claro que te caer&aacute; bien y le querr&aacute;s much&iacute;simo. Es as&iacute;, me cae bien y le quiero mucho. Porque me encanta c&oacute;mo es. Pero no creo que ese amor pueda ser incondicional de una manera esencial. Creo que mi responsabilidad con &eacute;l (y con el mundo en tanto que &eacute;l) s&iacute; es incondicional o, m&aacute;s bien, es para siempre. Y puede que mi amor lo sea, pero no necesariamente, y desde luego no m&aacute;s que lo ser&aacute; el amor que sienta su padre por &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        No nos ajustamos al relato de lo que se nos ha dicho desde el principio de los tiempos que es (ha de ser) una madre. No es que no nos ajustemos las mujeres de mi generaci&oacute;n, es que esa idea de madre probablemente fuera un traje que no le haya servido a ninguna mujer que haya tenido descendencia. Y cu&aacute;nto sufrimiento por el camino en el intento de ponerse ese traje, con esas medidas tan concretas, que nunca ha tenido un modelo de carne y vida sobre el que confeccionarse.
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;madres&rdquo; (y, por cierto, tambi&eacute;n &ldquo;las abuelas&rdquo;, hasta las que no tienen prole, y de esto habla muy bien Anna Freixas) son un ideal que no nos sirve a las mujeres que tenemos hijas e hijos. Nos nombra de manera forzada, dici&eacute;ndonos qu&eacute; es la maternidad y qu&eacute; no. Y qu&eacute; es la vida, y qu&eacute; no. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi subjetividad en todo eso? Me viene a la mente una cita de Jos&eacute; Bergam&iacute;n que en realidad le&iacute;a hoy por otra cosa: &ldquo;Si me hubieran hecho objeto ser&iacute;a objetivo, pero me hicieron sujeto&rdquo;. Si las madres somos objeto (el recipiente-cuerpo sobre el que cae una definici&oacute;n) nuestra experiencia subjetiva pasa a ser irrelevante. De hecho, el problema fundamental por el que no funciona la definici&oacute;n de madre es porque no somos objeto, sino sujeto, y si nuestra experiencia, la de cada una, no entra dentro de una posible definici&oacute;n que tendr&aacute;, entonces, que estar desprovista de esencialismos, es l&oacute;gico que ninguna se sienta nombrada en ese ser madre, y lo m&aacute;s que pueda hacer sea intentar parecerse a una definici&oacute;n que no tiene nada que ver con su propia vivencia de la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        Una v&iacute;a para romper t&oacute;picos, y mecanismos m&aacute;s perversos que los t&oacute;picos, la ofrecen unos permisos de paternidad y maternidad igualitarios e intransferibles que garanticen por ley igual de condiciones en el empleo y a la hora de cuidar, desplazando la idea de que los primeros meses la madre es la madre (lo ser&aacute; para toda la vida, no se tratar&aacute; s&oacute;lo de esos primeros meses, porque lo que se hace con eso es fijar roles) para que la crianza sea algo no articulado en las categor&iacute;as de g&eacute;nero, y se ejerza por igual. Por esto tanto trabajo, desde hace ya dos a&ntilde;os, para sacar adelante la propuesta de ley que recoge las reclamaciones de la PPIINA , que dos veces pude ver c&oacute;mo la vetaba el Gobierno y que desde el Grupo Confederal hemos vuelto a presentar para que tengamos un plan que equipare los permisos de paternidad y maternidad (y no ir subiendo una semana al a&ntilde;o el de paternidad en los presupuestos generales del estado, sin planificaci&oacute;n alguna de d&oacute;nde va a acabar la medida ni para qu&eacute; est&aacute; pensada dentro del modelo de sociedad queremos).
    </p><p class="article-text">
        Porque tiene m&aacute;s sentido preguntarnos qu&eacute; se ha hecho con una palabra para que ni &eacute;sta, ni el imaginario que la rodea, tenga nada que ver con nosotras. Ah&iacute; les vemos: a se&ntilde;ores de la RAE, escritores y publicistas dici&eacute;ndonos a las mujeres que tenemos criaturas como somos. Esa definici&oacute;n desde fuera e impuesta tiene mucho menos sentido que el ejercicio de preguntarnos por qu&eacute; ocurre esto y c&oacute;mo podemos relacionarnos con la palabra &ldquo;madre&rdquo; sin que nos resulte ajena, sin que nombre a otra o sin que pese tanto que en el intento de parecerse al ideal resulte hasta doloroso o acabe por hacer sentir, como muchas veces ocurre, malas madres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser madre compensa y mucho&rdquo;, reza la publicidad del sorteo de la ONCE del D&iacute;a de la Madre. Hist&oacute;ricamente, cargar con lo que arrastra esa palabra no nos ha compensado a las mujeres con hijas e hijos. Otra cosa muy distinta es que un momento de complicidad con mi hijo puede darle sentido a todo lo dem&aacute;s. Pero eso la publicidad ni sabe ni quiere contarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tener-hijo-madre_129_2136160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 May 2018 20:02:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a14ad829-e7da-4826-be0a-6c726c03e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56231" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a14ad829-e7da-4826-be0a-6c726c03e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56231" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tener un hijo y no ser madre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a14ad829-e7da-4826-be0a-6c726c03e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madres,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la sabiduría, la luna, la necedad y las tetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sabiduria-luna-necedad-tetas_129_2247538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9765548-43a4-4bdf-82ea-18cd9c51e201_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La foto del jueves para mí, sin lugar a dudas, es la que sostiene Mar García Puig desde tribuna, en una intervención vibrante y contundente</p></div><p class="article-text">
        En 2016 el fot&oacute;grafo Francisco Prato y su novio sufrieron una agresi&oacute;n hom&oacute;foba. Y aunque ante estas agresiones suele haber m&aacute;s silencio que denuncia, &eacute;l dio el paso de contarlo p&uacute;blicamente y con esto naci&oacute; el proyecto &ldquo;S&oacute;lo t&uacute; sabes qui&eacute;n eres&rdquo; en el verano de 2017. Francisco Prato hizo una exposici&oacute;n donde los cuerpos se superponen, se combinan; y una lee en esto no s&oacute;lo que nadie m&aacute;s que nosotras sabe qui&eacute;n es por dentro, sino adem&aacute;s que los cuerpos son como las mentes, y se van mezclando, aprendiendo, contaminando en el buen sentido de la expresi&oacute;n, de otros cuerpos. Un conjunto de im&aacute;genes que hablan de libertad, de autoconocimiento y de reconocimiento social de esa libertad propia.
    </p><p class="article-text">
        El jueves pasado debat&iacute;amos en la C&aacute;mara del Congreso la enmienda a la totalidad que presentaba el PP a nuestra ley de igualdad LGTBI. Esa ley no es nuestra porque la presentara, defendiera y se admitiera a tr&aacute;mite mi grupo parlamentario. Es nuestra porque es de los colectivos y de toda la sociedad que queremos que seamos iguales y de plena ciudadan&iacute;a todas las personas, al margen de nuestro sexo, de nuestra identidad de g&eacute;nero, de nuestra expresi&oacute;n, de nuestros afectos y deseos. El PP esto no lo ve, salvo que haya una pancarta en la que hacerse la foto en un d&iacute;a tan simb&oacute;lico como es el del Orgullo -m&aacute;s a&uacute;n el a&ntilde;o pasado que el World Pride era en Madrid-, que entonces s&iacute;: firman lo que haga falta (como que no impedir&aacute;n la tramitaci&oacute;n de la ley de igualdad LGTBI) y all&iacute; se van Javier Maroto y Andrea Levy a posar con toda la FELGTB, porque para eso ellos son la derecha moderna y tolerante.
    </p><p class="article-text">
        La foto del jueves para m&iacute;, sin lugar a dudas, es la que sostiene Mar Garc&iacute;a Puig desde tribuna, en una intervenci&oacute;n vibrante y contundente, en la que se ve a ambos diputados (del Congreso y de la Generalitat) tras esa pancarta, mientras ese mismo d&iacute;a Javier Maroto ocupa in extremis su esca&ntilde;o para votar a favor de una enmienda a la totalidad que hace de nuestra ley un &ldquo;promover&aacute;n&rdquo;, una nader&iacute;a escrita en rajoyesco: el idioma de no decir absolutamente nada. Esa es la imagen del jueves: la de la traici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e12a6a83-e443-4270-b74f-9634aa9edf70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, ha resultado ser mucho m&aacute;s jugosa (s&iacute;, voy a usar este t&eacute;rmino a sabiendas del campo en el que me muevo, y lo hago desde la realidad de quien ha usado los pechos propios para amamantar) la imagen de la camiseta con la que yo sub&iacute; a tribuna a enumerar las ausencias y verg&uuml;enzas de la enmienda del PP a esta ley. La camiseta del proyecto de Francisco Prato, que me hab&iacute;a regalado un amigo con la idea de que un d&iacute;a la pusiera y le di&eacute;ramos as&iacute; visibilidad al proyecto y la lucha.
    </p><p class="article-text">
        He subido a tribuna con una camiseta que dice que &ldquo;la rebeli&oacute;n empieza leyendo&rdquo;, con una que en medio del s&iacute;mbolo feminista hace un corte de mangas (con un dise&ntilde;o precioso, muy poco agresiva, ciertamente), he llevado camisetas que reivindican que en Asturies hablamos una lengua y que sus hablantes tenemos ahora mismo derechos que se vulneran por falta de reconocimiento oficial. Cuando me puse &eacute;sta lo hice desde la misma idea. &iquest;Provocaci&oacute;n? Claro, la misma que cuando mi compa&ntilde;era Ione Belarra lleva una por la Educaci&oacute;n P&uacute;blica o Pedro Arrojo viste una por la nueva cultura del agua. La provocaci&oacute;n de recordar, tambi&eacute;n en lo visual y no s&oacute;lo en lo verbal, que lo de este gobierno es una completa sinvergonzoner&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y no, toda una vida trabajando con la imagen, e ingenua de m&iacute; no pens&eacute; que dos pechos (uno masculinizado y otro feminizado) fueran a causar revuelos. Ya ven, pensaba yo que sus se&ntilde;or&iacute;as estaban por encima del &ldquo;pedo, caca, culo, pis&rdquo; al que sin embargo me remiten lecturas tan torpes como la de la diputada Ana V&aacute;zquez. Que de todas formas, van dentro de la l&iacute;nea general de sus tuis y no tengo que glosarlos yo, porque pienso que se califican en s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que a Ana Pastor le pudo ocurrir lo que a otras personas: asumi&oacute; que los dos pechos eran femeninos (y no s&eacute;, que una se marcaba de gratis un Femen -no, ellas ponen el cuerpo y lo ponen en riesgo; yo en tribuna soy una mujer con privilegios y la responsabilidad de hablar en nombre de muchas y de muchos como mejor sepa y pueda). &iquest;Qu&eacute; sentido tendr&iacute;a eso? &iquest;No genera algunas preguntas? &iquest;De verdad pensamos que alguien se sube a tribuna con una camiseta con dos pechos de mujer fotografiados -cuando tiene los propios- porque s&iacute;, por llamar la atenci&oacute;n? No nos hagamos preguntas, que dan migra&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre, esto es cierto, que se ve mucho m&aacute;s el pecho feminizado porque todo el tiempo me dirig&iacute; a la bancada del PP, porque estaba tremendamente enfadada con ese grupo parlamentario y con ese partido, porque era lamentable lo que hac&iacute;an y prueba de ello es que se quedaron solos en la votaci&oacute;n. Pero no estaba pensando en nada de esto, y atribu&iacute; el murmullo m&aacute;s a que no quer&iacute;an escuchar verdades, que a una camiseta. Y un recordatorio importante: la tribuna es el espacio de privilegio y representaci&oacute;n id&oacute;neo para decir las cosas con la mayor claridad y los refuerzos que encontremos para ello son bienhallados, no lo contrario. Cuando se coloca el eje en el decoro suele ser para no decir &ldquo;mordaza&rdquo;, que suena feo, claro.
    </p><p class="article-text">
        La camiseta que llevaba el jueves era un gui&ntilde;o y un refuerzo a lo que estaba diciendo. A quienes lamentan que recurra a &ldquo;trucos baratos&rdquo; les preguntar&iacute;a si escucharon algo de lo que dije. A quienes asumieron que eran dos pechos femeninos sin hacerse m&aacute;s preguntas, les preguntar&iacute;a si no deber&iacute;a haberles generado alguna y querer saber m&aacute;s. A quienes en realidad les molesta, y aqu&iacute; vamos al asunto, visibilizar la diversidad de los cuerpos, de los afectos, de las identidades, de los modelos de familia, les dir&iacute;a que miren a su alrededor: nuestra sociedad ha cambiado y esto no tiene vuelta atr&aacute;s, porque no nos vamos a dejar arrebatar ni un s&oacute;lo derecho, al contrario, venimos a lograr los que faltan. Miren a su alrededor, si no entienden que somos un pueblo diverso, que quiere ser feliz y libre en esa diversidad, est&aacute;n ustedes tan solos como la bancada del PP votando en contra de la sociedad que ya somos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sabiduria-luna-necedad-tetas_129_2247538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Feb 2018 20:30:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b9765548-43a4-4bdf-82ea-18cd9c51e201_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="853977" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b9765548-43a4-4bdf-82ea-18cd9c51e201_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="853977" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Sobre la sabiduría, la luna, la necedad y las tetas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b9765548-43a4-4bdf-82ea-18cd9c51e201_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo el trabajo es trabajo sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-sexual_129_2825587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53f0e883-f0d6-4d01-8444-ff4ba1b4f168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que hoy en España exista brecha salarial de género sólo se entiende si pensamos que para muchos varones en posiciones de poder político y económico -pero también para muchas personas inmersas en este injusto sistema patriarcal-, el trabajo de las mujeres es una “ayuda”, un “complemento”</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, hemos captado tu atenci&oacute;n y nos reafirmamos en el t&iacute;tulo. No es un art&iacute;culo de clickbait, mantenemos que nuestra condici&oacute;n de sexo, ser mujer u hombre, condiciona nuestra actividad laboral transversalmente. Y transversalmente no es un decir, es ver el informe &uacute;ltimo de Interm&oacute;n Oxfam con el que al inicio de esta semana se nos atragantaba el desayuno confirmando lo que ya sabemos: que, si las personas trabajadoras de este pa&iacute;s lo tenemos crudo, las mujeres trabajadoras lo tenemos doblemente mal. Y ya si eres joven o si llevas una familia monomarental, para qu&eacute; contarnos.
    </p><p class="article-text">
        Porque esta reflexi&oacute;n no es nueva, el Grupo Confederal intenta promover, desde su llegada al Congreso, una legislaci&oacute;n en materia de igualdad entre mujeres y hombres en el mundo del trabajo que ponga fin a una discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica y extensa, que afecta al mercado laboral, a la calidad de pensiones o prestaciones y, de forma indisoluble, a los cuidados y derechos vinculados con la crianza, la maternidad o la paternidad. Por decirlo con una expresi&oacute;n que puede sonar antigua, pero es, en realidad, cristalina: queremos erradicar la divisi&oacute;n sexual del trabajo productivo&hellip; y reproductivo, pues el feminismo nos ha ense&ntilde;ado que no puede entenderse el uno sin el otro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tienen que ver los salarios, las condiciones de las prestaciones por desempleo en el caso de haber trabajado a tiempo parcial y la igualaci&oacute;n de permisos de maternidad y paternidad (proposiciones de leyes todas presentadas por nuestro grupo)? Sin querer solucionar un debate te&oacute;rico de recorrido centenario, a nadie se le oculta que en todo el mundo somos las mujeres quienes asumimos una mayor parte de ese trabajo invisible, no contabilizado y que sostiene el sistema, relacionado con el mantenimiento de la vida. Somos cuidadoras de nuestras personas mayores, pero somos madres que padecemos, en el mundo del empleo remunerado, una penalizaci&oacute;n fort&iacute;sima por decidirnos a tener hijas e hijos y pretender conciliar nuestra vida laboral con esa crianza. Somos, en todo caso, quienes asumimos de forma mayoritaria las horas dedicadas a las tareas del hogar incluso en parejas j&oacute;venes y sin criaturas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los temas recurrentes en las caricaturas que satirizan a las feministas desde el siglo XIX es presentarlas como malas madres. La forma de mostrar esta dejaci&oacute;n de funciones supuestamente naturales es reiterativa: la sufragista con escarapela al pecho llega tarde a una casa donde un hombre trata de ocuparse de un beb&eacute;, la cena, la higiene elemental del espacio y, a ojos de quien satiriza, su propia masculinidad perdida. La diferente ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico -ellas a cuidar, ellos a gobernar-, sigue a&uacute;n en nuestro imaginario por mucho que las legislaciones avancen o reconozcan la igualdad formal, pues incluso las propias mujeres padecemos muchas veces las consecuencias de una educaci&oacute;n en la culpa y la entrega a las dem&aacute;s personas por encima de nuestro propio bienestar y dignidad personal. As&iacute; que las mujeres que son madres o las que tienen que cuidar a otras personas van de cabeza a torpedear el &eacute;xito de su carrera profesional, directamente al abandono del mercado laboral, y lo hacen optando mayoritariamente por estrategias que les hacen m&aacute;s f&aacute;cil seguir ocup&aacute;ndose del cuidado: reducciones de jornada, permisos, excedencias u optar de forma escandalosamente mayoritaria por el empleo a tiempo parcial que, entre otras cosas y por el vigente sistema de c&oacute;mputo, garantiza peor prestaci&oacute;n por desempleo y, a futuro, peores pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Los estereotipos culturales por los cuales nosotras cuidamos mientras ellos &ldquo;ganan el pan&rdquo; son poderosos y tienen vigencia de siglos. Por eso, desmontarlos requiere una clara acci&oacute;n por parte de los gobiernos que se dicen democr&aacute;ticos. Que a d&iacute;a de hoy en Espa&ntilde;a exista brecha salarial de g&eacute;nero s&oacute;lo se entiende si pensamos que para muchos varones en posiciones de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico -pero tambi&eacute;n para muchas personas inmersas en este injusto sistema patriarcal-, el trabajo de las mujeres es una &ldquo;ayuda&rdquo;, un &ldquo;complemento&rdquo;, porque es el empleo masculino el que tiene verdadero valor (adem&aacute;s de la obligaci&oacute;n simb&oacute;lica de mantener a su familia) y porque impl&iacute;citamente se valida que una mujer es, por encima de todo, &ldquo;madre&rdquo;, y en el momento en que decide tener criaturas cualquier reivindicaci&oacute;n de derechos laborales o preferencias &iacute;ntimas es poco menos que ego&iacute;smo socialmente punible.
    </p><p class="article-text">
        Este peso del valor del empleo masculino est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la forma en que todav&iacute;a hoy nos comportamos las mujeres que decidimos ser madres en el mercado de trabajo: privilegiando el salario masculino, que es mayor de forma perversa debido a esa brecha de g&eacute;nero injusta, y siendo nosotras las que boicoteamos nuestra carrera profesional muchas veces con gusto o sin darle importancia: por amor, por criar a nuestras hijas e hijos, por lo que parece un acto de voluntad libre y aut&oacute;noma. Y habr&aacute; casos, sin duda, y es muy necesario repensar las condiciones del trabajo asalariado y su centralidad por encima de la vida, el cuidado&nbsp; y otras formas de organizaci&oacute;n humana m&aacute;s libres y justas, pero cuando toda la estructura econ&oacute;mica del Estado est&aacute; dise&ntilde;ada para que nosotras cuidemos y ellos trabajen fuera de casa, la responsabilidad elemental de quienes tienen potestad legislativa es la correcci&oacute;n de esa injusticia flagrante que limita los alcances de la ciudadan&iacute;a de mujeres y de hombres, por no hablar del rubor que da pronunciar la palabra democracia o la palabra justicia en estos casos.
    </p><p class="article-text">
        Para dejar de ser trabajadoras de segunda, penalizadas por querer ser madres, empujadas fuera del mercado para que sigamos cuidando gratis (ese trabajo reproductivo no remunerado que sostiene, desde hace siglos, este sistema injusto), medidas como la vigilancia estatal de la igualdad salarial, acciones positivas que corrijan mecanismos que generan injusticias por raz&oacute;n de sexo en materia de derechos laborales y prestaci&oacute;n por desempleo o la consideraci&oacute;n de los permisos de maternidad y paternidad como iguales e intransferibles, equiparando a los sujetos que cuidan en el &aacute;mbito p&uacute;blico adem&aacute;s de en el privado, es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Para el Grupo Confederal y los partidos que lo conforman, destruir los distintos sistemas de privilegios y castas que nos hacen una sociedad peor y que nos impiden un desarrollo justo y democr&aacute;tico como pueblo es una premisa de nuestra labor legislativa que tiene muy en cuenta la centralidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas feministas en la agenda, no como asuntos apartados en un gueto rosa y tratados con menor empaque pol&iacute;tico, sino como elementos vertebradores de una justicia radical que afecta -como muestran estas tres iniciativas legislativas- al n&uacute;cleo duro de la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica de un pa&iacute;s, un continente, un mundo. Y es ponernos ya con esto, o seguir leyendo informes de Interm&oacute;n Oxfam y de otras organizaciones, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, en los que las mujeres seguiremos siendo las m&aacute;s perjudicadas por la desigualdad, hasta que quedemos relegadas a un limbo que ya no ser&aacute; ni empleo y s&iacute; &uacute;nicamente el rostro de la pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Díaz, Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-sexual_129_2825587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 20:12:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53f0e883-f0d6-4d01-8444-ff4ba1b4f168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85307" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53f0e883-f0d6-4d01-8444-ff4ba1b4f168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85307" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Todo el trabajo es trabajo sexual]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53f0e883-f0d6-4d01-8444-ff4ba1b4f168_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perturbación Feminista en la Fuerza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perturbacion-feminista-fuerza_129_2922904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ca9693a-d464-41ba-aa7a-90d5af2e3bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">(Atención: este artículo contiene trazas de spoiler)</p></div><p class="article-text">
        Antes de dormir siempre pide que le leamos un cuento. Y aunque lo habitual son t&iacute;tulos maravillosos de editoriales como Kalandraka o Takatuka o Pintar-Pintar (personas con criaturas que lean esto sabr&aacute;n de lo que hablo) me pide el de Wonder Woman. Tiene narrativa de c&oacute;mic, con muy pocas secuencias, es para peques. Cuenta la historia de Diana, amazona superfuerte comprometida con la justicia, las personas, los animales y el medio ambiente (sic). Algunas noches nos ped&iacute;a el de Batman (mismo tipo de libro) pero desde que descubri&oacute; a Wonder Woman, &eacute;l no quiere otro. Quiere ser como Wonder Woman porque es buena y vuela en un avi&oacute;n que se hace transparente, y eso &ldquo;mola pedazo&rdquo;. Tiene cinco a&ntilde;os y la capacidad ya de evidenciarme mi desfase con el argot.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, yo quer&iacute;a hablar de Star Wars, de la &uacute;ltima entrega. Y adelanto que soy una friki de los episodios IV, V y VI (y s&iacute;, yo intento hacer como que los I, II y III no existen, aunque mi hijo ya sabe qui&eacute;n es Jar Jar Binks, totalmente a mi pesar) y que &eacute;ste &uacute;ltimo, el VIII, me ha gustado mucho. Lo dejo claro para quien prefiera no seguir leyendo, que han sido unas Navidades entretenidas de <em>haterismo</em>, de <em>cualquier tiempo pasado fue mejor</em>, de hacerse cruces con el &ldquo;flying Leia&rdquo; y de repetir casi todas las cr&iacute;ticas que en 1980 se hicieron a su adorado <em>El Imperio contraataca</em>. Lo que son las cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero hablar de Star Wars incluso pese a Disney, que ha ido haci&eacute;ndose con la infancia de quienes nacieron en los setenta y quienes nacimos en los ochenta, porque a nuestros a&ntilde;os seguimos gastando dinero en juguetitos y eso no es para dejarlo pasar. Quiero hablar de Star Wars pese al mercado, qu&eacute; le vamos a hacer. A veces, por mucho que nos gusten los m&aacute;rgenes, tiene sentido referirnos a aquello que llega a millones de personas y darle una pensada y hasta disfrutarlo (me lo apunten ustedes en la lista del guilty pleasure, si es preciso). Quiero hablar de <em>Los &uacute;ltimos jedi</em> y de feminismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque en esta entrega no s&oacute;lo est&aacute; el personaje de Rey que ya conoc&iacute;amos en el episodio VII. En esta todos los personajes de proactivos que aportan soluciones a los conflictos son mujeres. S&iacute;, tenemos a Dameron y a Finn, y a Kylo Ren. Tenemos a Skywalker. Pero son Leia, la Vicealmirante Holdo, Rose y Rey quienes resuelven los conflictos de esa escapada de la Primera Orden que hace la Resistencia.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo se trata de darles a los personajes femeninos el peso de la acci&oacute;n, que tambi&eacute;n, sino qu&eacute; acciones y de qu&eacute; modo deciden llevarlas. Lo personal es pol&iacute;tico en estos personajes que deciden cuidar, proteger, preservar. Que despojan por fin de testosterona este episodio de la saga. Y en el gui&oacute;n esto se muestra con maestr&iacute;a: nos parecen necias en su perseverancia. Nos parecen traidoras o ignorantes. Nos parecen cobardes o ingenuas. Unas tontas al frente de la flota de la Resistencia o de las &uacute;ltimas esperanzas de la Orden Jedi.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo todas est&aacute;n tomando las decisiones m&aacute;s valientes. Todas son conscientes de c&oacute;mo se las lee, de c&oacute;mo se las interpreta. Todas podr&iacute;an sacar su argumentaci&oacute;n adelante de por qu&eacute; hacen lo que hacen, pero prefieren no discutir con se&ntilde;ores que se han envalentonado en exhibiciones de hombr&iacute;a y heroicidad. Igual que ellas salvan todo lo posible la situaci&oacute;n en la que derrota est&aacute; m&aacute;s que augurada, la pel&iacute;cula logra niveles de &eacute;pica que dejan muda la sala (la Vicealmirante Holdo atravesando el Destructor Estelar con la velocidad de la luz). Resulta que esta manera de hacer es, adem&aacute;s, m&aacute;s legendaria.
    </p><p class="article-text">
        Y claro que Leia Organa puede usar la Fuerza en el espacio para salvarse a s&iacute; misma y no es rid&iacute;culo por m&aacute;s memes que nos haya tocado sufrir. No lo ver&iacute;amos rid&iacute;culo en Luke (y eso que nunca ha tenido el carisma de su hermana). Quiz&aacute;s lo que nos choque m&aacute;s es ver a un personaje que adem&aacute;s de ser mujer es mayor haciendo uno de los &ldquo;flipazos&rdquo; a los que Lucas nos acostumbr&oacute; con sus personajes masculinos (a&uacute;n me sangran los ojos con las acrobacias del joven Obi Wan o con las coreograf&iacute;as que acept&oacute; hacer Christopher Lee). Me resulta a d&iacute;a de hoy m&aacute;s inveros&iacute;mil que se vistiera a Leia como una esclava sexy al inicio de <em>El retorno del jedi</em> que verla volar por el espacio. Dir&iacute;a que salvar la vida propia, y con ella la esperanza de tantas compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros de lucha, bien vale el uso de la Fuerza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos seguir a vueltas con si Disney no es de fiar, que si nos han llenado el imaginario de Sirenitas que renuncian a su voz por amor, Bellas que soportan Bestias porque &eacute;l cambiar&aacute;, un abanico de muchachas durmientes que esperan a que llegue el pr&iacute;ncipe. Aunque tambi&eacute;n Disney ha hecho<em> Lilo &amp; Stich</em>, por ejemplo. Pero pienso en que hace dos a&ntilde;os vi a much&iacute;simas preadolescentes vestidas de jedi, no de Leia sexy. Empoderadas y encantadas.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en que si el referente es Rey quiz&aacute;s esas adolescentes no se sienten puritanas sino due&ntilde;as de su cuerpo cuando un baboso que les parece un baboso les roce su entrepierna en el autob&uacute;s, les lance besos (no, no halagadores, sino de los que te hacen sentir sucia y ni siquiera sabes por qu&eacute; y no dices nada pero te ocultas en tu abrigo y piensas qu&eacute; estar&aacute;s mostrando, cuerpo o actitud para haber provocado eso) y le respondan dici&eacute;ndole que de qu&eacute; va o le hagan un expresivo y pertinente corte de manga, invirtiendo la verg&uuml;enza a donde ha de estar ubicada. &iquest;Se imaginan a Leia -o a Carrie Fisher, por cierto- aceptando impertinencias? Porque quien nos gusta y nos hace sentir bien no es impertinente ni sentimos que eso sea insistir, sino entablar algo. Si insiste, es que molesta. Si molesta, no creo que Rey lo aguantara. Y pienso que muchas de las chicas que hayan visto <em>Los &uacute;ltimos jedi</em> tampoco. Y eso nada tiene que ver con el puritanismo, y todo con la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a mi hijo. Var&oacute;n, de cinco a&ntilde;os. Va construyendo sus referentes de ficci&oacute;n llenando su cabeza de hombres y de mujeres valientes. &iquest;Tiene importancia esto? Podr&iacute;a parecer que lo que enrede la ficci&oacute;n en la ficci&oacute;n se queda (como si no tuviera toda, la que cuestiona lo establecido y la que lo acepta, ideolog&iacute;a). Pero yo soy m&aacute;s de pensar en que esos espacios se contaminan continuamente. Y en la cabeza de mi hijo est&aacute; Wonder Woman como est&aacute; Ada Colau. Recordar&aacute;n aquello que dijo la alcaldesa de Barcelona, de que las ni&ntilde;as ya no quieren ser princesas: quieren ser alcaldesas. Mi hijo, var&oacute;n, en la efervescencia de aquellas elecciones de 2015 hacia el 20D, con el nombre de Colau en la tele muy presente, dijo en un autob&uacute;s que qued&oacute; perplejo que &eacute;l quer&iacute;a ser alcaldesa. Los referentes no s&oacute;lo los necesitan nuestras ni&ntilde;as y adolescentes. Los necesitamos el conjunto de la sociedad. Referentes valientes que solucionen los problemas anteponiendo a las personas sobre las supuestas grandes gestas. Esto lo tiene presente la Fuerza para su pervivencia: los y las jedis ser&aacute;n feministas o no tendr&aacute;n a quien salvar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perturbacion-feminista-fuerza_129_2922904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jan 2018 19:44:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2ca9693a-d464-41ba-aa7a-90d5af2e3bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174474" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2ca9693a-d464-41ba-aa7a-90d5af2e3bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174474" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Perturbación Feminista en la Fuerza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2ca9693a-d464-41ba-aa7a-90d5af2e3bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Star Wars,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parar-8m-dia-de-la-mujer_129_3536209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e2fbffd-3191-4660-8f2d-a7f6ac302d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parar es importante porque no tenemos por qué hacer todo lo que estamos haciendo y que lo hacemos por una mera razón totalmente arbitraria: ser mujeres.</p></div><p class="article-text">
        En una tierra de cerca de cuatro millones de parados no sabemos, sin embargo, qu&eacute; es detenerse. Qu&eacute; es parar y que frene todo. No lo sabemos porque, incluso, cuando se convoca una huelga general (pienso en aquella de finales de septiembre de 2010) luego hay que ir a un sitio a tomar algo. La verja que se levant&oacute;, la ca&ntilde;a que nos sirven, la televisi&oacute;n encendida y la reportera dando la noticia. No nos hemos detenido nunca.
    </p><p class="article-text">
        Y no se confundan, que no habla una de pararse a oler las flores, ni esto tiene que ver con t&oacute;picos latinos que nos animen a vivir a otros ritmos. Me refiero a que en el constante girar y girar las cosas siguen sucediendo y nos parecen invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Ejemplo de esto: un amigo, artista pl&aacute;stico y a quien considero emp&aacute;tico y comprometido, me dec&iacute;a el a&ntilde;o que convivimos juntos que, para &eacute;l, independizarse fue una revelaci&oacute;n. La revelaci&oacute;n del vaso que no se mov&iacute;a solo. Mi amigo siempre hab&iacute;a dejado el vaso del que hab&iacute;a bebido en la mesa y cuando volv&iacute;a a mirar el vaso no estaba. Cuando se fue de la casa familiar a vivir por su cuenta descubri&oacute; que los vasos se quedan donde los hemos dejado, siempre. Esto s&oacute;lo deja de ocurrir si llega alguien a llev&aacute;rselo. Ese alguien era, claro, su madre. Y ese algo que hac&iacute;a era, claro, invisible.
    </p><p class="article-text">
        Igual que no vemos el aire y que no vemos los privilegios, no vemos tampoco el trabajo (el continuo movimiento) que hace posibles esos privilegios. Todo ese <em>trabajo</em> &ndash;no habla aqu&iacute; una de <em>empleo,</em> qu&eacute; diferente ser&iacute;a todo si hablando de trabajo habl&aacute;semos de empleo, qu&eacute; camino m&aacute;s s&oacute;lidamente igualitario tendr&iacute;amos por delante&ndash; que no vemos y que parece ser m&aacute;s bien el orden natural de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no, amigo, no es el orden natural que a donde t&uacute; llegues las cosas se encuentren limpias y disponibles. No es el orden natural, hijo del patriarcado, la organizaci&oacute;n del tiempo, la nevera llena, las distintas etapas de crianza de las criaturas. No es el orden natural, cliente del hotel, la habitaci&oacute;n preparada todas y cada una de las veces que abres la puerta. No es el orden natural, compa&ntilde;ero de luchas, que los ceniceros llenos tras una asamblea est&eacute;n limpios en la pr&oacute;xima. No es el orden natural aquello que funciona tan bien que parece que no es. No es el orden natural, pero si lo tratamos como tal facilitamos no s&oacute;lo que sea invisible sino que cuando se reivindica que todo eso existe parezca algo menor, parezca cualquier cosa. Y si las mujeres hacemos algo que es &ldquo;cualquier cosa&rdquo;, seremos un poco vistas tambi&eacute;n como &ldquo;cualquier cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y si alguien que es cualquier cosa, y por tanto intercambiable, realiza un trabajo puede recibir menos salario por &eacute;ste &ndash;aunque esto sea ilegal&ndash; o realizarlo en condiciones de menos contrataci&oacute;n de horas (porque hay que seguir haciendo esas otras cualesquiera cosas) o no llegar nunca a algunos trabajos remunerados que, desde luego, no ser&iacute;an nunca considerados como &ldquo;cualquier cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y si cuidar es orden natural, y por tanto &ldquo;cualquier cosa&rdquo;, no se entender&aacute; que cuidar es cosa de todas las personas. No al decir &ndash;que los lemas calan&ndash; sino al hacer. Cuidar que es cambiar pa&ntilde;ales de personas muy peque&ntilde;as y personas mayores que lo necesitan. Que es sujetar, levantar, proteger, acompa&ntilde;ar, escuchar, escuchar much&iacute;simo. Que es tomar tu tiempo y ponerlo a disposici&oacute;n de otra persona. Y poco m&aacute;s somos las personas que cuerpo y tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por esto parar es importante. Porque no tenemos por qu&eacute; hacer todo lo que estamos haciendo y que lo hacemos por una mera raz&oacute;n totalmente arbitraria: ser mujeres. Parar es la &uacute;nica acci&oacute;n en la que se puede ver todo lo invisible: dejando de hacerlo. Parar es dejar de hacer. Y tambi&eacute;n es dejar de soportar que a una la exploten, que a una la humillen, que a una la ninguneen, que a una la agredan.
    </p><p class="article-text">
        Por esto parar juntas es importante. Porque no tenemos que estar siendo valientes todo el tiempo para reclamar lo que nos corresponde por derecho. Porque no podemos exigirle a quien quiere una vida libre que sea valiente. Nos precede la luz de much&iacute;simas mujeres valientes, que lo fueron con la intenci&oacute;n de que nuestros derechos no fueran cosa de valent&iacute;a tenerlos, sino de justicia. Que fueron valientes por ellas y por las que no pod&iacute;an, para que otras no tuvieran que enfrentarse a lo mismo o pudieran volcar su valent&iacute;a en nuevas luchas.
    </p><p class="article-text">
        Parar es importante. Parar juntas es imprescindible. Parar por las mujeres que no pueden hacerlo en su trabajo porque unas reformas laborales se han llevado por delante toda negociaci&oacute;n de convenio y casi todo derecho. Parar por las mujeres que no pueden hacerlo porque nadie, y lo saben, va a cuidar a quien ellas est&aacute;n cuidando en ese momento, en ese sitio invisible de la casa o a plena calle pero que nadie ve, que nadie advierte. Parar por las mujeres que no pueden hacerlo desde una c&aacute;rcel por un menudeo que har&aacute;n tantas veces como sea necesario si con eso sacan adelante a los suyos, las que no pueden hacerlo desde un CIE porque querer vivir y desplazarte para lograrlo supone encierro en este pa&iacute;s a d&iacute;a de hoy. Parar por las mujeres que no pueden parar, ni re&iacute;r, ni respirar porque las han asesinado, porque precisamente quisieron parar con el da&ntilde;o, con la agresi&oacute;n, con el insulto y el dolor insoportable. Parar por las mujeres que no pueden hacerlo. Parar juntas tambi&eacute;n por y con las que s&iacute; pueden.
    </p><p class="article-text">
        Miren a ver si una acci&oacute;n como &eacute;sta, <em>no hacer</em>, ha supuesto alguna vez tant&iacute;simas cosas. Miren a ver si a esto puede alguien considerarlo &ldquo;cualquier cosa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Castañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parar-8m-dia-de-la-mujer_129_3536209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2017 20:02:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8e2fbffd-3191-4660-8f2d-a7f6ac302d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2999858" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8e2fbffd-3191-4660-8f2d-a7f6ac302d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2999858" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Parar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8e2fbffd-3191-4660-8f2d-a7f6ac302d1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Día Internacional de la Mujer,Podemos,8M]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
