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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro J. Sánchez Soto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_j_sanchez_soto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro J. Sánchez Soto]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La singular escritora Cecilia Böhl de Faber, conocida como Fernán Caballero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cecilia-bohl-faber-fernan-caballero_132_2168788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b13c089b-58df-4f1c-aec3-edba552c003a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La singular escritora Cecilia Böhl de Faber, conocida como Fernán Caballero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Dos Hermanas (Sevilla) vivió su cenit como mujer y escritora, según sus biógrafos</p><p class="subtitle">Logró superar los códigos de las clases sociales que condicionaban su género ante la literatura</p></div><p class="article-text">
        Esta escritora fue siempre fiel a sus convicciones, dedic&oacute; su vida a difundir sus ideas, que hoy se podr&iacute;an considerar <em>ecologistas</em> y defendi&oacute; a la mujer en sus aspiraciones de progreso y liberaci&oacute;n de ataduras que incluso, tambi&eacute;n hoy, tambi&eacute;n se podr&iacute;an considerar <em>de g&eacute;nero</em>. Resaltando investigaciones ya publicadas sobre la vida y las cartas que escribi&oacute; Cecilia B&ouml;hl de Faber, escritora m&aacute;s conocida como <em>Fern&aacute;n Caballero</em>, se pretende aqu&iacute; destacar brevemente su figura y su obra.
    </p><p class="article-text">
        En estas investigaciones se recupera a esta singular escritora, modelo de las letras hisp&aacute;nicas por su contribuci&oacute;n literaria, pero tambi&eacute;n se la descubre como modelo de mujer adelantada a su tiempo. A la escritora se la relaciona con la idiosincrasia, la historia y las tradiciones de la ciudad sevillana de Dos Hermanas, adem&aacute;s de ser un personaje muy arraigado y vinculado a la misma. Incluso se la ha calificado de controvertida, teniendo que desenvolverse en el siglo XIX y con su condici&oacute;n femenina culturalmente en entredicho. Con su fuerza de voluntad y la convicci&oacute;n de sus ideas, ella supo salir adelante.
    </p><p class="article-text">
        Cecilia B&ouml;hl de Faber naci&oacute; en la peque&ntilde;a poblaci&oacute;n de Morges (Suiza) un 25 de diciembre de 1796 y no el 24 o el 27 como err&oacute;neamente aparece en distintas biograf&iacute;as de la escritora. Fue bautizada con los nombres de Cecilia Francisca Josefina. Es importante destacar la influencia que tuvieron sus padres en la educaci&oacute;n que recibi&oacute; Cecilia. El padre, Juan Nicol&aacute;s B&ouml;hl de Faber, alem&aacute;n afincado en Espa&ntilde;a, era un intelectual que trajo las ideas del Romanticismo alem&aacute;n a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por sus publicaciones, Juan Nicol&aacute;s hab&iacute;a sido admitido como correspondiente de la Real Academia Espa&ntilde;ola en 1820. En Alemania, Cecilia estuvo al lado de su padre y llev&oacute; a cabo sus estudios. La madre de Cecilia, Francisca Javiera de Larrea Aher&aacute;n Moloney, conocida como <em>Do&ntilde;a Frasquita</em>, hija de espa&ntilde;ol e irlandesa, educada en Inglaterra y con largas estancias en Francia, era una mujer activa y culta que reun&iacute;a en su casa una importante tertulia literaria. Ambos progenitores influir&iacute;an en la vocaci&oacute;n escritora de su hija.
    </p><p class="article-text">
        La joven Cecilia tuvo un primer matrimonio, pero enviud&oacute;. Con veinticinco a&ntilde;os se cas&oacute; de nuevo con el Marqu&eacute;s de Arco Hermoso. A partir de este matrimonio ya pasar&iacute;a a residir en la ciudad de Dos Hermanas. Este periodo marcar&iacute;a ya el cenit de Cecilia como mujer y escritora, seg&uacute;n sus bi&oacute;grafos. Recibi&oacute; incluso la visita del escritor americano Washington Irving, existiendo evidentes relaciones de coincidencia y mutuas influencias en las obras de ambos literatos.
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                </figure><p class="article-text">
         Washington Irving es autor, entre otras obras, de &ldquo;Cuentos de la Alhambra&rdquo;, escrito en la propia Alhambra durante su estancia en Espa&ntilde;a (concretamente en el a&ntilde;o 1829, seg&uacute;n reza la placa que all&iacute; existe).
    </p><p class="article-text">
        Cecilia enviud&oacute; de nuevo y fallecido su padre, que fue su consejero en la vida y en la literatura, realizar&iacute;a un viaje a Europa, con estancia en Londres. La escritora tuvo a&uacute;n un tercer matrimonio con un pintor, c&oacute;nsul de Espa&ntilde;a en Australia, y comenzar&iacute;a entonces la publicaci&oacute;n de sus primeras obras. Estas aparecen ya con el seud&oacute;nimo masculino de <em>Fern&aacute;n </em>Caballero, denominaci&oacute;n de una poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Tuvo que adoptarlo y asumirlo para disimular su identidad femenina en una sociedad donde incluso estaba mal visto que las mujeres se dedicaran a estas actividades intelectuales. De este modo, logr&oacute; superar esa barrera y los c&oacute;digos de las clases sociales que condicionaban su g&eacute;nero ante la literatura, como tantas otras escritoras anteriores y de su &eacute;poca. Por ejemplo, podemos recordar aqu&iacute; a la escritora Aurore Dupin, m&aacute;s conocida como <em>George Sand</em>, quien incluso visti&oacute; de hombre y para lograr sus fines literarios, adopt&oacute; este seud&oacute;nimo masculino.
    </p><p class="article-text">
        Con posterioridad, Cecilia se instalar&iacute;a definitivamente en Sevilla con el recuerdo de sus amigos de Dos Hermanas, quienes acudir&iacute;an a visitarla. La ciudad de Dos Hermanas es el origen de las obras de ambiente popular y andaluz de la escritora y de su contacto y conversaciones con la gente del pueblo. Por recordar alg&uacute;n rasgo personal m&aacute;s caracter&iacute;stico, alguno de los visitantes que tuvo nos relata a la escritora como una sempiterna fumadora de puros, gran amante de los dulces; tambi&eacute;n como una persona vitalista, pero tambi&eacute;n un punto exc&eacute;ntrica, considerada con los c&oacute;digos sociales de la &eacute;poca lo que se ha dado en llamar <em>una se&ntilde;ora rara</em>, adem&aacute;s viviendo rodeada de flores, de gatos y de p&aacute;jaros.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una larga vida (1796-1877), Cecilia falleci&oacute; en la ciudad de Sevilla a los 81 a&ntilde;os. Con posterioridad ser&iacute;a recordada con distintas actividades, actos conmemorativos y traslado de sus restos al Pante&oacute;n de Sevillanos Ilustres, donde hoy reposan sus restos.
    </p><p class="article-text">
        En las numerosas cartas de un ingente epistolario que Cecilia escribi&oacute; a lo largo de su vida se descubre su faceta m&aacute;s humana. Temas como la familia, la religi&oacute;n, la patria, los quehaceres literarios, incluso solicitud de favores para gente que le pide intercesi&oacute;n y otros temas, nos aproximan a la personalidad de esta singular mujer y escritora de su tiempo. Destaca su obra y su contribuci&oacute;n a la literatura como autora de relevancia, pero tambi&eacute;n su vida, su apasionante existencia, que incluso puede calificarse en s&iacute; como novelesca. Como ya se ha indicado, la escritora mantuvo una fidelidad a sus convicciones y se dedic&oacute; a difundir sus ideas, que hoy se podr&iacute;an considerar como &nbsp;<em>ecologistas</em>, adem&aacute;s de defender a la mujer en sus aspiraciones de progreso y liberaci&oacute;n de ataduras que incluso tambi&eacute;n hoy podr&iacute;amos considerar <em>de g&eacute;nero</em>.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de la obra m&aacute;s reciente sobre Cecilia B&ouml;hl de Faber, <em>Fern&aacute;n Caballero</em>, muestra una visi&oacute;n divulgativa de su vida y es muy amena de leer, presentando de forma conjunta historia y literatura, adem&aacute;s de conseguir que el lector aprecie y admire a esta escritora. Ha sido edici&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Cultural denominada &ldquo;<em>La Plazoleta de Valme</em>&rdquo;. Dicha Asociaci&oacute;n Cultural realiza una encomiable labor cultural y la obra mencionada es una nueva aportaci&oacute;n que recupera a esta singular escritora que aqu&iacute; se ha pretendido destacar.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez N&uacute;&ntilde;ez, P. <strong>Fern&aacute;n Caballero. La escritora de Dos Hermanas. Vida y Cartas. </strong><em>Fern&aacute;n Caballero.</em><em>La escritora de Dos Hermanas</em><em>Vida y Cartas. </em>Dise&ntilde;o e Impresi&oacute;n Dise&ntilde;o Sur S.C.A., &nbsp;Dos Hermanas, Sevilla. Editado por Asociaci&oacute;n Cultural &ldquo;La Plazoleta de Valme&rdquo;, 127 p&aacute;ginas, 2015.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro J. Sánchez Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cecilia-bohl-faber-fernan-caballero_132_2168788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Apr 2018 18:23:29 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es la Arqueometría?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/arqueometria_132_3390985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d3267ee-a40a-4b0a-944d-5f0120659ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la Arqueometría?"></p><p class="article-text">
        La Arqueolog&iacute;a, como tal disciplina de estudio de los materiales &ldquo;antiguos&rdquo;, comenz&oacute; a finales del siglo XVIII, con Winckelmann, con objeto de estudiar, describir e interpretar los restos materiales de las civilizaciones pret&eacute;ritas a trav&eacute;s de sus monumentos, obras de arte, utensilios y documentos. Utiliza m&eacute;todos cient&iacute;ficos diversos, como son las excavaciones, realizaci&oacute;n de cortes y estratos, an&aacute;lisis en el laboratorio, c&aacute;lculos estad&iacute;sticos y otros.
    </p><p class="article-text">
        Es una Ciencia que, por medio del estudio de los vestigios de la actividad humana, permite tambi&eacute;n investigar no solo a las antiguas civilizaciones, sino tambi&eacute;n entrever el entorno ecol&oacute;gico y la evoluci&oacute;n de los procesos culturales de los entornos m&aacute;s remotos. En un sentido m&aacute;s amplio del estudio centrado en los resultados de las excavaciones, se podr&iacute;a englobar a la propia Arqueolog&iacute;a pero tambi&eacute;n a la Conservaci&oacute;n y Restauraci&oacute;n de las riquezas culturales y materiales que reflejan parcelas del saber humano, as&iacute; como su espiritualidad desde los remotos inicios de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Con el aporte de la Ciencia moderna, la Arqueolog&iacute;a se ha beneficiado. Este hecho es especialmente de inter&eacute;s con el desarrollo de las denominadas t&eacute;cnicas instrumentales de an&aacute;lisis de materiales. Dichas t&eacute;cnicas permiten estudiar en detalle y conocer m&aacute;s en profundidad aquellos materiales antiguos que posean inter&eacute;s. De este modo, se puede arrojar m&aacute;s luz sobre ciertos aspectos del pasado y se ha creado as&iacute; una nueva parcela cient&iacute;fica de interacci&oacute;n, denominada por el profesor Hawkes en 1958 &ldquo;Archaeometry&rdquo;, palabra inglesa con su etimolog&iacute;a, siendo en espa&ntilde;ol traducida como &ldquo;Arqueometr&iacute;a&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La F&iacute;sica y la Qu&iacute;mica de la Arqueolog&iacute;a</h3><p class="article-text">
        La Arqueometr&iacute;a se puede considerar como la F&iacute;sica y la Qu&iacute;mica de la Arqueolog&iacute;a, es decir, un segmento del amplio campo de la propia Ciencia Arqueol&oacute;gica. De este modo, se puede definir a la Arqueometr&iacute;a como el conjunto de las t&eacute;cnicas f&iacute;sicas y qu&iacute;micas que conducen al estudio sistem&aacute;tico de los objetos y materiales considerados como antiguos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los estudios arqueol&oacute;gicos se contin&uacute;an realizando desde una perspectiva crono-tipol&oacute;gica y descriptiva, es cada vez m&aacute;s patente la aportaci&oacute;n que vienen realizando diversas t&eacute;cnicas instrumentales de an&aacute;lisis de materiales y la colaboraci&oacute;n de Qu&iacute;micos, F&iacute;sicos y otros especialistas, dentro de la Ciencia y Tecnolog&iacute;a de materiales, para realizar estudios m&aacute;s completos dado el c&uacute;mulo de informaci&oacute;n cient&iacute;fica que suministran dichas t&eacute;cnicas y la interpretaci&oacute;n de los resultados obtenidos, como se ver&aacute; a continuaci&oacute;n de forma breve.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con lo expuesto, los estudios arqueom&eacute;tricos, seg&uacute;n diversos autores, deber&iacute;an comprender los siguientes aspectos: (a) identificaci&oacute;n de las materias primas utilizadas; (b) conocimiento de su origen y procedencia; (c) tecnolog&iacute;a o tecnolog&iacute;as empleadas en su elaboraci&oacute;n o fabricaci&oacute;n; (d) cronolog&iacute;a de los objetos manufacturados; (e) datos sobre distribuci&oacute;n y posible intercambio de los mismos.
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                </figure><p class="article-text">
        Atendiendo a un concepto m&aacute;s general, la Arqueometr&iacute;a como una rama de la propia Arqueolog&iacute;a se extiende ya a la teor&iacute;a, desarrollo y aplicaciones de m&eacute;todos instrumentales utilizados en el estudio de las obras de arte. Se va consolidado como una disciplina que necesita del trabajo conjunto de especialistas en diversos campos para su estudio completo y, sobre todo, para la interpretaci&oacute;n de los resultados. Y conforme van pasando los a&ntilde;os, va adquiriendo un reconocimiento cada vez mayor en el &aacute;mbito cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, por el campo de especializaci&oacute;n, ahora se consideran subdisciplinas como son &ldquo;Arqueometalurgia&rdquo;, &ldquo;Arqueocer&aacute;mica&rdquo;, etc., o bien de manera m&aacute;s general tambi&eacute;n se estudian los &ldquo;Arqueomateriales&rdquo;. En nuestro pa&iacute;s existe desde hace varios a&ntilde;os la Sociedad de Arqueometr&iacute;a Aplicada al Patrimonio Cultural (SAPaC) que engloba a cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos de diversas especialidades y disciplinas, siendo uno de sus objetivos estimular la cooperaci&oacute;n interdisciplinar entre la Historia, la Arqueolog&iacute;a y las Ciencias Experimentales.
    </p><p class="article-text">
        Entre las t&eacute;cnicas instrumentales empleadas como m&eacute;todos de estudio e investigaci&oacute;n de la Arqueometr&iacute;a, consideradas verdaderas herramientas de trabajo y que suministran desde informaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas f&iacute;sico-qu&iacute;micas de los objetos estudiados hasta su dataci&oacute;n. Pueden ser t&eacute;cnicas invasivas o no invasivas, as&iacute; como destructivas y no destructivas. En general, se necesitan solo cantidades &iacute;nfimas, del orden de miligramos, para llevar a cabo los estudios y obtener informaci&oacute;n anal&iacute;tica muy precisa, exacta, completa y m&aacute;s que valiosa del propio material u objeto, as&iacute; como de zonas predeterminadas de &eacute;stos (recubrimientos, p&aacute;tinas, impurezas, artefactos, etc.) y que puede compensar en el caso de obtenci&oacute;n de la informaci&oacute;n que se busca.
    </p><h3 class="article-text">Informaci&oacute;n sobre el material</h3><p class="article-text">
        Por su inter&eacute;s aplicado en este tipo de estudios, se pueden destacar las siguientes: (1) Microscop&iacute;a &oacute;ptica; (2) Microscop&iacute;a &oacute;ptica petrogr&aacute;fica; (3) Microscop&iacute;as electr&oacute;nicas de barrido y transmisi&oacute;n; (4) Difracci&oacute;n de rayos X; (5) An&aacute;lisis termogravim&eacute;trico, t&eacute;rmico diferencial y t&eacute;rmico dilatom&eacute;trico; (6) Espectroscopia de rayos Infrarrojos (IR); (7) T&eacute;cnicas de an&aacute;lisis qu&iacute;mico: absorci&oacute;n at&oacute;mica, plasma de acoplamiento inductivo, fluorescencia de rayos X, microsonda electr&oacute;nica, energ&iacute;as dispersivas de rayos X y activaci&oacute;n de neutrones; (8) espectroscopia de fotoelectrones y an&aacute;lisis qu&iacute;mico superficial; (9) espectroscopia M&ouml;ssbauer; (10) An&aacute;lisis radiogr&aacute;fico por rayos X, IR o luz UV; (11) Cromatograf&iacute;a de gases; (12) Espectroscopia de emisi&oacute;n &oacute;ptica; (13) Espectrometr&iacute;a de masas; (14) Dataci&oacute;n por Carbono-14 y Termoluminiscencia; (15) T&eacute;cnicas basadas en fuentes de iones.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, la informaci&oacute;n anal&iacute;tica que puede obtenerse con estas t&eacute;cnicas puede llegar a ser de niveles de partes por bill&oacute;n (ppb, miligramos por kilo), adem&aacute;s de lograr identificar las fases cristalinas presentes (an&aacute;lisis mineral&oacute;gico), sus transformaciones, estado de alteraci&oacute;n, comportamiento y microestructuras, poniendo as&iacute; de relieve todo lo que se podr&iacute;a denominar la &ldquo;riqueza oculta&rdquo; del objeto arqueol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, estas t&eacute;cnicas se aplican en casos particulares para un determinado aspecto, como puede ser la dataci&oacute;n. Todas ellas suministran informaci&oacute;n sobre el material bajo estudio, su estado o diagn&oacute;stico y caracterizaci&oacute;n completa que permite abordar otras tareas posteriores m&aacute;s espec&iacute;ficas, como puede ser su restauraci&oacute;n y conservaci&oacute;n, muy necesarias en el caso de su disfrute como bienes culturales expuestos en los Museos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que subyace en el fondo de todo es estimular una cooperaci&oacute;n interdisciplinar entre las Ciencias Human&iacute;sticas y las Ciencias Experimentales, en particular la Qu&iacute;mica, F&iacute;sica y Ciencia y Tecnolog&iacute;a de Materiales. As&iacute; pues, las implicaciones de la Arqueometr&iacute;a son m&uacute;ltiples y de gran inter&eacute;s y relevancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro J. Sánchez Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/arqueometria_132_3390985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2017 19:28:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es la Arqueometría?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Química,Física]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua en la historia de la Química]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/agua-historia-quimica_132_3541330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/711ce597-7cdc-4ff3-b188-2936336e0d5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua en la historia de la Química"></p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Tales de Mileto afirmaba ya en el a&ntilde;o 640 a.C. que el agua era el principio de todo: el elemento b&aacute;sico del Universo. El agua produc&iacute;a todas las cosas; las plantas y animales no eran m&aacute;s que agua condensada bajo diversas formas y se convert&iacute;an en agua una vez mor&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Desde la Escuela Filos&oacute;fica de Arist&oacute;teles (384-322 a.C.) hasta el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII, el agua se consideraba un cuerpo simple o &ldquo;elemento&rdquo; (del lat&iacute;n <em>elementum</em>). En uni&oacute;n del aire, la tierra y el fuego, el agua constitu&iacute;a el conjunto de los cuatro elementos de los que se cre&iacute;a formado el mundo conocido.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los siglos se comenzaron a desarrollar los trabajos de una incipiente Medicina, Filosof&iacute;a Natural, Farmacia y Alquimia, esta &uacute;ltima origen posterior de la propia Qu&iacute;mica como ciencia. Todas estas disciplinas estaban antes muy unidas, tanto en el mundo helen&iacute;stico con la influencia egipcia, como greco-romano y, m&aacute;s tarde, en el &aacute;rabe. Los &aacute;rabes contribuyeron con nuevas t&eacute;cnicas y m&eacute;todos, como es la destilaci&oacute;n (del lat&iacute;n <em>de-stillare</em>, gotear). Esta operaci&oacute;n consiste en calentar un l&iacute;quido hasta convertirlo en vapor y enfriarlo para condensarlo. As&iacute; se obten&iacute;an las &ldquo;esencias&rdquo; o &ldquo;elixires&rdquo; (su &ldquo;quintaesencia&rdquo;), por ejemplo de plantas previamente maceradas en alcohol o agua para extraer sus principios activos, obtener sustancias &uacute;tiles como medicamentos y otras aplicaciones, como la separaci&oacute;n de componentes.
    </p><p class="article-text">
        Se empleaba un aparato llamado <em>alambique</em> (del &aacute;rabe <em>Al-ambiq</em> que proviene del griego <em>ambix</em> que designa a vaso), donde se calentaba el l&iacute;quido: los componentes vol&aacute;tiles pasan al estado de vapor y despu&eacute;s se condensan por medio de un sistema refrigerante con aire o agua. La publicaci&oacute;n en el a&ntilde;o 1500 del &ldquo;Libro del arte de la destilaci&oacute;n&rdquo; fue importante en este periodo para sentar las bases de un posterior desarrollo y experimentaci&oacute;n en la propia Qu&iacute;mica como ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos XVII y XVIII, pioneros de la Qu&iacute;mica, tales como Boyle, Margraff y otros destilaron agua procedente de distintos manantiales. Observaron en sus experiencias que se produc&iacute;a un gas, un l&iacute;quido y un s&oacute;lido. Creyeron as&iacute; que el agua constaba de &ldquo;aire, agua y tierra&rdquo;. El s&oacute;lido no era sino el residuo salino disuelto en el agua. Entonces empezaron los trabajos m&aacute;s continuados de muchos qu&iacute;micos, sobre todo franceses y brit&aacute;nicos, para conocer la composici&oacute;n del agua.
    </p><h3 class="article-text">Residuos</h3><p class="article-text">
        Es de inter&eacute;s mencionar al qu&iacute;mico y m&eacute;dico Hoffmann, quien afirmaba en uno de sus escritos fechado en 1700 que el agua estaba compuesta de un fluido gaseoso muy sutil y de un principio salino. En 1746, el qu&iacute;mico Eller tom&oacute; una cierta porci&oacute;n de agua y la someti&oacute; a una trituraci&oacute;n prolongada en un mortero de vidrio. Como Boyle, antes mencionado, dedujo que &eacute;sta se convert&iacute;a poco a poco en tierra. El qu&iacute;mico franc&eacute;s Rouelle fue el primero que reconoci&oacute; el verdadero origen de dicho residuo: lleg&oacute; a decir que proced&iacute;a del polvo de los mismos recipientes y si se destilaba el agua con cuidado, no se produc&iacute;a residuo. El gran qu&iacute;mico franc&eacute;s Lavoisier, ya en 1770, confirm&oacute; esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Otro gran qu&iacute;mico y farmac&eacute;utico, el sueco Scheele (1742, Straldsun) fue el primero que lleg&oacute; a determinar de forma independiente la naturaleza de los productos resultantes de la combusti&oacute;n de un gas. Afirm&oacute; que este gas (hidr&oacute;geno) arde en presencia de otro gas (ox&iacute;geno), se une con &eacute;l y produce el <em>cal&oacute;rico</em> por efecto de la referida combinaci&oacute;n. De ah&iacute; el nombre con el que se conoci&oacute; a este gas como &ldquo;aire inflamable&rdquo; y despu&eacute;s como &ldquo;hidr&oacute;geno&rdquo; por el resultado de ser &ldquo;generador o engendrador de agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1776, un preparador de qu&iacute;mica en el Jard&iacute;n de Plantas de Par&iacute;s llamado Macquer, realiz&oacute; un experimento simple. Aplic&oacute; un platillo de porcelana a la extremidad de una llama de hidr&oacute;geno, obtenido por la acci&oacute;n de un &aacute;cido sobre un metal: comprob&oacute; que se formaba una especie de roc&iacute;o en la parte fr&iacute;a de la porcelana. No obstante, Macquer no fij&oacute; su atenci&oacute;n sobre aquello. Luego se demostrar&iacute;a que hab&iacute;a sido un gran descubrimiento, pero no fue as&iacute; primero quiz&aacute;s al no preguntarse el porqu&eacute; de su observaci&oacute;n. Ignorando este resultado, en 1777, Lavoisier y Bucquet hicieron detonar una mezcla gaseosa de hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno para conocer el producto de la reacci&oacute;n. Sin embargo, tuvieron una confusi&oacute;n el primero con el &aacute;cido sulf&uacute;rico (&iquest;?) y el segundo con el &aacute;cido carb&oacute;nico (&iquest;?). No muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1781, Warltire tambi&eacute;n logr&oacute; descomponer el agua mediante una serie de chispas el&eacute;ctricas, pues no dispon&iacute;a de otro m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        Como hito destacado, en el mes de abril de 1782, el gran qu&iacute;mico ingl&eacute;s Priestley a&ntilde;adi&oacute; una circunstancia importante a los hechos observados por todos sus predecesores: el peso del agua depositada en las paredes fijas, despu&eacute;s de la detonaci&oacute;n de una mezcla de los gases hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno, era la suma de estos dos gases. James Watt, el de la m&aacute;quina de vapor, con este resultado experimental de Priestley, afirm&oacute; el 26 de abril de 1782 que el agua no era un elemento o cuerpo simple, como se ven&iacute;a creyendo hasta ese momento, sino un compuesto de gas hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno privados de una parte de su <em>cal&oacute;rico</em> latente o elemental.
    </p><h3 class="article-text">Una combinaci&oacute;n de hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno</h3><p class="article-text">
        El d&iacute;a 15 de enero de 1783, Cavendish ley&oacute; una Memoria a la Royal Society de Londres en la que demostr&oacute; la verdadera composici&oacute;n del agua: mediante la detonaci&oacute;n de una mezcla de hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno, o bien hidr&oacute;geno y aire, realizada en recipientes cerrados, se produc&iacute;a agua. Durante la misma &eacute;poca, los franceses Lavoisier y Laplace, sin conocer los trabajos de Priestley, obtuvieron agua artificial pura por ese <em>m&eacute;todo de la detonaci&oacute;n</em> y de ah&iacute; dedujeron que el agua se compone de hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno, como nombr&oacute; Lavoisier a estos dos gases. Con posterioridad, de nuevo Lavoisier junto a Meusnier, empleando el mismo m&eacute;todo, obtuvieron una mayor cantidad (sobre 160 gramos de agua).
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, repitiendo el experimento, Fourcroy, Vauquelin y S&eacute;guin obtuvieron hasta 400 gramos de agua pura. Hasta aqu&iacute; la s&iacute;ntesis del agua y un primer an&aacute;lisis: consta de una combinaci&oacute;n de hidr&oacute;geno y ox&iacute;geno. Pero la cuesti&oacute;n que los qu&iacute;micos se plantearon era clara: &iquest;pero en qu&eacute; proporci&oacute;n?. Vendr&iacute;an entonces las investigaciones sobre el an&aacute;lisis cuantitativo del agua.
    </p><p class="article-text">
        A principios del siglo XIX, Carlisle y Nicholson, adem&aacute;s de Ritter, realizaron la descomposici&oacute;n del agua o &ldquo;electr&oacute;lisis&rdquo; con una pila el&eacute;ctrica, pues ya se conoc&iacute;a &eacute;sta debido al gran descubrimiento de Volta (1800). Empleando agua acidulada con &aacute;cido sulf&uacute;rico para hacerla m&aacute;s conductora y electrodos de cinc y cobre, demostrar&iacute;an que el agua se descompone produciendo dos vol&uacute;menes de gas hidr&oacute;geno y uno de ox&iacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n ponderal es de 16.000 partes en peso de ox&iacute;geno (O) que se unen con 2.0160 partes en peso de hidr&oacute;geno (H) o bien, con mediciones cuantitativas m&aacute;s precisas, 16.000 partes con 2x1.0080 partes, siendo 16.000 y 1.0080 los pesos at&oacute;micos de ox&iacute;geno e hidr&oacute;geno. De ah&iacute; la conocida f&oacute;rmula del agua como &ldquo;<strong>H2O&rdquo;</strong>, que se nombra como &ldquo;Hache dos O&rdquo;. Este compuesto, as&iacute; con tan simple f&oacute;rmula, considerado el disolvente universal, es muy importante y fundamental para el desarrollo de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro J. Sánchez Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/agua-historia-quimica_132_3541330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2017 23:09:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,Química]]></media:keywords>
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