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    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriz_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hablemos de los niños que se mueren]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablemos-ninos-mueren_129_1880982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68114db9-a60a-4998-af2b-af05cd4d829c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hugo fue diagnosticado con Tay-Sachs, una rara y cruel enfermedad neurodegenerativa que va paralizando a los niños y no tiene cura."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy se calcula que en España cerca de 15.000 niños necesitan cuidados paliativos por sufrir una enfermedad terminal o limitante cada año, pero solo un 16% los recibe</p><p class="subtitle">Un médico de cuidados paliativos sabe de antemano que muchos de sus pacientes morirán y sin embargo está absolutamente centrado en su vida: lograr que esa vida sea la mejor posible es su especialidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando tuvimos que enfrentar los &uacute;ltimos d&iacute;as de la vida de mi hijo, el reci&eacute;n estrenado equipo de cuidados paliativos pedi&aacute;tricos del hospital nos acompa&ntilde;&oacute; en sus &uacute;ltimas horas, y lo que pensamos que ser&iacute;a una experiencia aterradora, hoy la recordamos como algo bonito: todos alrededor de la cama de Hugo, cant&aacute;ndole canciones, improvisando con la guitarra de la musicoterapeuta... Fue un momento especial que siempre llevar&eacute; conmigo. Ojal&aacute; hubieran llegado antes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz y Javier perdieron a su hijo de solo tres a&ntilde;os. Con un a&ntilde;o, Hugo fue diagnosticado con Tay-Sachs, una rara y cruel enfermedad neurodegenerativa que va paralizando a los ni&ntilde;os que la padecen a lo largo de una traves&iacute;a de s&iacute;ntomas y cuidados extremos. No existe cura y hoy todo lo que se puede hacer por un ni&ntilde;o afectado es enfocarse en lograr el menor sufrimiento y la mayor calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz y Javier no tuvieron la oportunidad que tienen las familias que viven en Madrid o Barcelona de tener un equipo de paliativos pedi&aacute;tricos que les fuera ense&ntilde;ando los cuidados de Hugo en casa y que les evitara numerosas internaciones en el hospital de Zaragoza. Ellos tuvieron que viajar con frecuencia a Madrid, con todo lo que ello implicaba para el peque&ntilde;o, para que el equipo de cuidados paliativos pedi&aacute;tricos del Hospital Ni&ntilde;o Jes&uacute;s pudiera guiarles en el cuidado de Hugo.
    </p><p class="article-text">
        Fue solo en la etapa final, apenas un mes antes, cuando se cre&oacute; un equipo espec&iacute;fico en el hospital de Zaragoza, y aunque Hugo no tuvo la posibilidad de morir en su casa, sus padres pudieron experimentar la gran diferencia que supone contar con un equipo experto que los acompa&ntilde;ara en los &uacute;ltimos d&iacute;as de vida de su hijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hablar de ni&ntilde;os y de muerte es uno de los grandes tab&uacute;es de nuestra sociedad. Este silencio se transforma en un obst&aacute;culo para el desarrollo de la creciente necesidad de los cuidados paliativos, un problema global de desigualdad sanitaria sobre el que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud ya ha alertado desde que lo plasm&oacute; en cifras y recomendaciones en la Asamblea Mundial de 2014.
    </p><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado 13 de octubre fue el D&iacute;a Mundial de los Cuidados Paliativos, una campa&ntilde;a celebrada bajo el lema&nbsp;<a href="https://twitter.com/search?q=%23PorqueYoImporto&amp;src=typd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#PorqueYoImporto</a> que tuvo poco eco en los medios y en la que los ni&ntilde;os tuvieron menos cabida a&uacute;n. Nos resulta autom&aacute;tico relacionar cuidados paliativos con personas mayores, y sin embargo los ni&ntilde;os tambi&eacute;n se mueren, a veces con diagn&oacute;sticos irrevocables desde su nacimiento, y son no solo ellos, si no todo su n&uacute;cleo familiar, el que necesita contenci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento y gu&iacute;a en esta experiencia extrema.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se calcula que en Espa&ntilde;a cerca de 15.000 ni&ntilde;os necesitan cuidados paliativos por sufrir una enfermedad terminal o limitante cada a&ntilde;o, pero solo un 16% los recibe. La mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os que se mueren lo hacen por enfermedades raras, cong&eacute;nitas o neurol&oacute;gicas. Al contrario de lo que se cree, el c&aacute;ncer tiene una incidencia menor, en torno al 12%. Solo hay unidades m&oacute;viles y con internaci&oacute;n domiciliaria en Madrid y Barcelona, y a pesar de que en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha avanzado en muchas iniciativas en diferentes hospitales espa&ntilde;oles, todav&iacute;a nos queda un largo recorrido para llegar a un trato igualitario a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata de demostrar nada a trav&eacute;s de estad&iacute;sticas, si no de hablar de historias concretas, de ni&ntilde;os que tienen un sufrimiento que se puede minimizar e instruir a sus familias para que no est&eacute;n enfocadas en el destino fatal que acecha tras el diagn&oacute;stico, sino en los d&iacute;as de vida que a&uacute;n se pueden disfrutar. El horizonte de la muerte no puede detener a la vida.
    </p><p class="article-text">
        Porque de eso se tratan los cuidados paliativos: no de prolongar la vida, si no de mejorarla. Los m&eacute;dicos y en especial los pediatras&nbsp;se forman para tener capacidad resolutiva y salen de las universidades con el mandato de curar. Sin embargo, cada vez son m&aacute;s los profesionales que asumen que la medicina solo cura a veces, en ocasiones alivia; pero siempre, siempre ha de tener el mandato de acompa&ntilde;ar y confortar a la persona que sufre.
    </p><p class="article-text">
        Un m&eacute;dico de cuidados paliativos sabe de antemano que muchos de sus pacientes morir&aacute;n y sin embargo est&aacute; absolutamente centrado en su vida. Lograr que esa vida sea la mejor posible es su especialidad. Trabaja en un equipo multidisciplinar que aborda la enfermedad con un enfoque biol&oacute;gico, psicol&oacute;gico, social y espiritual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si habl&aacute;ramos m&aacute;s de la muerte, seguramente tendr&iacute;amos un sistema sanitario m&aacute;s eficaz en los cuidados paliativos, m&aacute;s eficiente desde el lado de los recursos y marginar&iacute;amos menos a las personas que sufren y no los obtienen.
    </p><p class="article-text">
        Es esencial que un ni&ntilde;o deje de ser tratado como un diagn&oacute;stico para volver a ser ni&ntilde;o. Una frase muy escuchada por los padres de ni&ntilde;os con diagn&oacute;stico terminal es aquella de &ldquo;no hay nada que hacer&rdquo;. Pero no hay mayor trampa en medicina que esta. El momento del diagn&oacute;stico es determinante y es justo el momento en el que hay un pron&oacute;stico de otro tipo de vida, m&aacute;s corta, m&aacute;s dependiente, pero vida.
    </p><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simo que hacer. Y cuando hay cuidado la vida se transforma, aunque el final est&eacute; pr&oacute;ximo. Un equipo de cuidados paliativos pedi&aacute;tricos influye positivamente en el curso de la enfermedad y desata un trabajo en equipo entre especialistas, terapeutas y psic&oacute;logos en perfecta coordinaci&oacute;n y armon&iacute;a con la familia, que hace que la incertidumbre no aceche en cada situaci&oacute;n que se presenta, y que el miedo a la muerte se transforme en la ambici&oacute;n de vivir y disfrutar cada d&iacute;a de la mejor forma posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablemos-ninos-mueren_129_1880982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Oct 2018 18:37:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablemos de los niños que se mueren]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades raras,Cuidados paliativos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la enfermedad se convierte en estafa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfermedad-convierte-estafa_129_3529231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo de las enfermedades raras es una causa noble que sufre con la patética visibilidad que le dan los casos aislados de Nadia y el hombre de los 2.000 tumores</p></div><p class="article-text">
        Cuando todav&iacute;a no hemos terminado de digerir la pornograf&iacute;a emocional del caso de los padres de Nadia Nerea la actualidad nos golpea con un nuevo caso de estafa colectiva: Paco Sanz, el hombre de los 2.000 tumores, al borde de una muerte solo evitable con una operaci&oacute;n millonaria financiada por la caridad de todos.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles somos muy solidarios ante cat&aacute;strofes y situaciones de emergencia. El terremoto en Nepal, el &eacute;xodo de refugiados por la guerra en Siria o el caso de Nadia Nerea. Cientos de miles de euros recaudados en un corto espacio de tiempo mediante una sacudida a nuestra conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Estamos acostumbrados a los casos de corrupci&oacute;n en pol&iacute;tica, pero cuando alguien trafica con la salud propia o de un hijo a costa de los dem&aacute;s nos hace sentir que la solidaridad es un sentimiento ingenuo que no merece la pena. Sin embargo, la realidad es que el colectivo de las enfermedades raras es una causa noble que sufre con la pat&eacute;tica visibilidad que le dan estos dos casos aislados. Las organizaciones de pacientes no son solo el motor de la investigaci&oacute;n en Espa&ntilde;a; son entidades ejemplares que prestan servicios de inter&eacute;s general y que construyen cohesi&oacute;n social en contra de la discriminaci&oacute;n sanitaria y la falta de recursos. 
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; no hay que perder la confianza en este tipo de causas es necesario responder a una serie de preguntas. &iquest;Est&aacute;n realmente marginadas las enfermedades raras del sistema sanitario? En Espa&ntilde;a tenemos a m&aacute;s de tres millones de personas afectadas por m&aacute;s de 7.000 enfermedades muy diferentes entre s&iacute; y que no tienen tratamiento en muchos casos. Los n&uacute;meros se tornan macabros cuando vemos que m&aacute;s del 40% son mortales y el 75% producen discapacidad y dependencia.
    </p><p class="article-text">
        El sistema sanitario espa&ntilde;ol puede ser muy s&oacute;lido, pero cuando nos adentramos en la excepcionalidad de estas enfermedades, la mayor&iacute;a no obtiene los cuidados necesarios y en muchos casos ni siquiera se llega al diagn&oacute;stico. En la &uacute;ltima d&eacute;cada el porcentaje de PIB dedicado a I+D ha ca&iacute;do en torno al 7% y la inversi&oacute;n en ciencia es de un 1,2% del PIB, la mitad de lo dedicado en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos y avances del sistema sanitario &ndash;que existen&ndash; son insuficientes para cubrir la amplia problem&aacute;tica de las enfermedades raras, la mayor&iacute;a de ellas sin investigaci&oacute;n. Ante ello surgen las organizaciones de pacientes con el objetivo de conocer mejor la enfermedad y buscar opciones terap&eacute;uticas. Estas organizaciones tienen un papel clave en el acceso y calidad de los servicios sanitarios y son esenciales para el fomento de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;son necesarias las donaciones para el avance de la investigaci&oacute;n? Y la respuesta es un rotundo s&iacute;. Lo que habr&iacute;a que reivindicar ser&iacute;a m&aacute;s inversi&oacute;n p&uacute;blica, pero la realidad es que donde no llega la sanidad p&uacute;blica aparece la tarea complementaria y esencial de estas organizaciones que cubren los vac&iacute;os del sistema. Hay tanto que investigar en enfermedades raras que la movilizaci&oacute;n de la gente y sus donaciones van a ser siempre vitales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay que hacer entonces para no caer en enga&ntilde;os? Vivimos en un mundo en el que el tercer sector tiene m&aacute;s cabida ante la falta de respuesta de los gobiernos. Cada vez es m&aacute;s necesario que la gente ayude, pero tenemos la responsabilidad de que nuestra ayuda no sea pasiva. Hay que saber c&oacute;mo donar y a qui&eacute;n. Puede parecer que es f&aacute;cil ser enga&ntilde;ado, pero es m&aacute;s f&aacute;cil a&uacute;n evitarlo con un simple click en la web de una causa que presenta informes de transparencia y un equipo profesionalizado detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Casos como el de los padres de Nadia o el de Paco Sanz da&ntilde;an mucho la reputaci&oacute;n y el arduo trabajo de las organizaciones que buscan fondos para ayudar a familias en situaci&oacute;n cr&iacute;tica y lograr avances en la investigaci&oacute;n. Sin ellas un gran n&uacute;mero de los proyectos en marcha no existir&iacute;an, y es necesario entender que con la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, que tambi&eacute;n desentra&ntilde;a las partes m&aacute;s complejas de las enfermedades comunes, ganamos todos.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones de pacientes cada d&iacute;a est&aacute;n m&aacute;s profesionalizadas y trabajan bajo est&aacute;ndares de eficacia y rigurosidad similares a los del sector privado. No dejemos que personajes oscuros nos rompan la ilusi&oacute;n de ayudar a los que lo necesitan. Las organizaciones de pacientes no necesitamos contar historias fant&aacute;sticas de padres heroicos que persiguen a cient&iacute;ficos iluminados en cuevas remotas bajo una lluvia de bombas. Perseguimos un sue&ntilde;o: el de vencer dolorosas enfermedades que no han dado tregua en la historia de la medicina a miles de afectados, una historia que hoy, gracias a la ciencia, estamos en camino de cambiar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enfermedad-convierte-estafa_129_3529231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 19:58:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando la enfermedad se convierte en estafa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades raras,Caso Nadia,Estafas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los niños que se mueren no escuecen demasiado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ninos-mueren-escuecen-demasiado_129_3796032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28827de5-2e29-4b25-9811-591ce93ae024_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los niños que se mueren no escuecen demasiado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los niños que se mueren son un pequeño porcentaje, un número insignificante, así que a ningún gestor público le escuece demasiado, ajenos desde sus despachos, a una realidad asfixiante", escribe la autora</p><p class="subtitle">Este 8 de octubre es el Día Mundial de los Cuidados Paliaticos</p><p class="subtitle">REPORTAJE | Los paliativos pediátricos solo llegan al 10% de los pacientes en España</p></div><p class="article-text">
        La primera pregunta que me hizo el equipo de Cuidados Paliativos Pedi&aacute;tricos fue: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; sientes al estar aqu&iacute;?&rdquo; &ndash;&ldquo;P&aacute;nico&rdquo;, pens&eacute;, y creo que lo dije en voz alta. Hoy miro para atr&aacute;s y me doy cuenta de que, a pesar de todo, fui afortunada de que alguien desde el sistema de salud se preocupara por lo que sent&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mi hija Isabel fue diagnosticada con la enfermedad de Tay-Sachs a los tres a&ntilde;os. Nos explicaron que ir&iacute;a progresivamente entrando en un estado que la paralizar&iacute;a hasta convertirla casi en un vegetal, que experimentar&iacute;a crisis epil&eacute;pticas, que dejar&iacute;a de hablar, de ver, de comer y un d&iacute;a, de respirar. Y que no llegar&iacute;a a los seis a&ntilde;os. Una condena que se cumpli&oacute; paso a paso.
    </p><p class="article-text">
        La paternidad est&aacute; por definici&oacute;n enfocada al futuro. Pero, &iquest;c&oacute;mo se plantea la crianza de un hijo para el que no hay futuro? No existen f&oacute;rmulas m&aacute;gicas ni lugares a los que acudir cuando una enfermedad es letal. El anhelo de un gran avance cient&iacute;fico que salve a tu hijo es una utop&iacute;a a cumplir para generaciones futuras. La &uacute;nica forma de caminar por el infierno y salir de &eacute;l de una pieza, est&aacute; en extraer algo de sabidur&iacute;a de las duras lecciones aprendidas al ver a un hijo desvanecerse, forjadas a trav&eacute;s del dolor y la impotencia, capaces de dotarnos de un profundo entendimiento de la experiencia humana y de un amor comprometido que trasciende el hecho de ser padre o madre, que nos ense&ntilde;a a ser mejores personas.
    </p><p class="article-text">
        He visto repetida mi historia en cada una de las familias que se han acercado a ACTAYS, la asociaci&oacute;n de pacientes que fund&eacute; cuando supe que perder a mi hija ser&iacute;a algo inevitable, pero que al menos estaba en mi mano dedicar el esfuerzo de mi trabajo diario a ayudar a otras familias y a buscar una cura. Es la f&oacute;rmula personal que encontr&eacute; para honrar su corta pero remarcable vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuidar a un hijo condenado a una muerte prematura es como naufragar en un oc&eacute;ano sin l&iacute;mites. No me imagino c&oacute;mo hubiera podido transitar los &uacute;ltimos meses de Isabel sin el equipo de Paliativos Pedi&aacute;tricos a mi lado. Lo que me pareci&oacute; un despliegue de lujo al principio, lo acab&eacute; entiendo como una necesidad imperiosa para evitarle sufrimiento en la &uacute;ltima etapa de su vida. Nos entrenaron, nos ense&ntilde;aron a entender c&oacute;mo funcionaba la destrucci&oacute;n de su cuerpo y nos dieron contenci&oacute;n para que ello no supusiera un avance moral sobre nuestras conciencias. Pero esto <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Solo-necesitan-reciben-paliativos-pediatricos_0_400010175.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es algo que no est&aacute; al alcance de la mayor&iacute;a de las familias afectadas</a>. &iquest;Qu&eacute; clase de sociedad permite este abandono?
    </p><p class="article-text">
        Hace casi dos d&eacute;cadas se elabor&oacute; en Espa&ntilde;a el Plan Nacional de Cuidados Paliativos, pero ha sido hace poco cuando se ha reconocido que esta estrategia tiene un punto cr&iacute;tico: los recursos destinados a pacientes pedi&aacute;tricos son pr&aacute;cticamente inexistentes. La transformaci&oacute;n del sistema sanitario sobre la base de un sistema que es bueno, no es inalcanzable. Solo depende de voluntades pol&iacute;ticas que doten al sistema de recursos e igualdad entre autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o entre 7.000 y 10.000 ni&ntilde;os necesitan cuidados paliativos, asistencia que apenas obtienen 1.000 de ellos. Las estad&iacute;sticas empeoran cuando nos enfrentamos con la desigualdad territorial del sistema espa&ntilde;ol; solamente hay unidades m&oacute;viles especializadas en Madrid y Barcelona. En otras ciudades como Sevilla, Murcia o Valencia disponen de servicios pedi&aacute;tricos integrados en otras unidades cuya subsistencia depende de recursos escasos o mal distribuidos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a presumimos de un sistema sanitario s&oacute;lido y con vocaci&oacute;n universal. Sin embargo cuando nos adentramos en el campo de lo excepcional las carencias son enormes. Si nos atenemos a la definici&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, ni siquiera contamos con una Unidad de Cuidados Paliativos Pedi&aacute;tricos como tal, ya que ni los hospitales m&aacute;s especializados cuentan con estructura. Lo que se necesita para proveer los cuidados necesarios no es tanto, porque el ideal de las familias afectadas es la hospitalizaci&oacute;n domiciliaria: posibilitar que una familia organice la vida del ni&ntilde;o en su casa implicar&iacute;a recursos mejor empleados de lo que requerir&iacute;a esa misma internaci&oacute;n en una UCI pedi&aacute;trica.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de perder a un hijo es extrema, no existe consuelo posible. &iquest;Entonces, qu&eacute; se debe hacer desde las instituciones? Proveer las herramientas necesarias para que unos padres puedan atravesar esa experiencia sin ser consumidos por ella. Asistir a un ni&ntilde;o para que tenga calidad de vida, favorece que esa familia no est&eacute; centrada en su muerte, sino en que cada d&iacute;a a su lado sea pleno. Y que aspiren, por qu&eacute; no, a que aunque ese ni&ntilde;o se vaya antes de tiempo, sea feliz.
    </p><p class="article-text">
        No parece mucho pedir. Los ni&ntilde;os que se mueren son un peque&ntilde;o porcentaje, un n&uacute;mero insignificante, as&iacute; que a ning&uacute;n gestor p&uacute;blico le escuece demasiado, ajenos desde sus despachos, a una realidad asfixiante. Los padres afectados no salimos a quemar el ministerio de Sanidad, ni organizamos grandes protestas, porque estamos demasiado cansados. No hay conciencia de invertir en un ni&ntilde;o que est&aacute; condenado. Pero es necesario que alcemos nuestra voz, porque si no seremos c&oacute;mplices de construir la sociedad que permite ese abandono. La humildad de nuestro colectivo radica en que no pedimos milagros; tan solo recursos para hacer m&aacute;s f&aacute;cil la traves&iacute;a de acompa&ntilde;ar a un hijo hasta su muerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ninos-mueren-escuecen-demasiado_129_3796032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Oct 2016 17:51:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuidados paliativos,Menores,Pediatría]]></media:keywords>
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