<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Suárez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo_suarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Suárez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515284" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Nantes, la ciudad que interpretó a Julio Verne]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/nantes-ciudad-interpreto-julio-verne_132_3041173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0cd68595-ed7a-476a-9faf-bec2ca3e7eae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nantes, la ciudad que interpretó a Julio Verne"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital del Loira Atlántico se ha reinventado gracias a la influencia del creador de la ciencia ficción, su hijo más predilecto</p><p class="subtitle">El pequeño pueblo de Trentemoult es un encantador enclave con pasado marino que ofrece un presente tranquilo y bohemio</p><p class="subtitle">Cada esquina de la ciudad cuenta una historia diferente a través del tiempo, cada barrio acoge multitud de instalaciones que hacen de Nantes un referente artístico europeo</p></div><p class="article-text">
        Dijo Julio Verne que todo lo que una persona puede imaginar, otras podr&aacute;n hacerlo realidad. En su ciudad natal, Nantes, han aplicado esta m&aacute;xima desde hace algo m&aacute;s de una d&eacute;cada y, bajo este precepto, han conseguido transformar su fisionom&iacute;a a trav&eacute;s de uno de los mayores proyectos urbanos acometidos en Francia. Su puerto fluvial y sus antiguos astilleros abandonados hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os son en la actualidad el epicentro de la modernizaci&oacute;n de la ciudad que vio dar sus primeros pasos al considerado como uno de los padres de la ciencia ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a primero de julio de hace diez a&ntilde;os, un gigantesco elefante mec&aacute;nico de 45 toneladas de peso y 12 metros de alto dio su primer paseo por la gran explanada de la isla de Nantes. Se pon&iacute;a en marcha el ambicioso proyecto de Fran&ccedil;ois Delarozi&egrave;re y Pierre Orefice &ndash;Las M&aacute;quinas de la Isla de Nantes- un bestiario de m&aacute;quinas con vida propia al m&aacute;s puro estilo <em>steampunk</em> inspirado en el mundo imaginario de Verne y aderezado con los proyectos de ingenier&iacute;a de Leonardo da Vinci. A lo largo de esta d&eacute;cada han dado forma a varios prototipos zoomorfos a un ritmo medio de uno por a&ntilde;o. Entre ellos encontramos una tar&aacute;ntula gigantesca, un drag&oacute;n de mar y un p&aacute;jaro primitivo capaz de revolotear por la sala. Adem&aacute;s han complementado este mundo de fantas&iacute;a decimon&oacute;nica con dos carruseles &uacute;nicos donde destaca el dedicado a los mundos marinos de Verne. Uno de los atractivos a&ntilde;adidos es la posibilidad de contemplar a trav&eacute;s de unas pasarelas elevadas como estos conceptos toman forma en el taller.
    </p><p class="article-text">
        Este revolucionario parque tem&aacute;tico ha supuesto la restauraci&oacute;n de los famosos astilleros nanteses y ha revalorizado la ciudad al otro lado del rio Loira. En este lugar ahora se encuentran los edificios m&aacute;s modernos de Nantes como el nuevo Palacio de Justicia de la ciudad creado por Jean Nouvel as&iacute; como diversos centros de arte contempor&aacute;neo, arquitectura y dise&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los proyectos reformadores en esta isla superviviente de las muchas que otrora conformaban el paisaje de la villa es el Hangar de las Bananas, denominado as&iacute; por la importancia que tuvo este fruto en el comercio con las colonias despu&eacute;s de la Primera Guerra Mundial. Actualmente los antiguos almacenes asentados a lo largo del paseo portuario son uno de los ejes centrales de la vida nocturna de Nantes. En ellos se ha apostado por una oferta de restauraci&oacute;n de estilos variados donde los habitantes de la ciudad se re&uacute;nen en sus terrazas. Toda esta avenida fluvial se ilumina cada noche con los Anillos de Buren, una de las muchas instalaciones art&iacute;sticas por la que las instituciones locales han apostado para embellecer la ciudad. Otra muestra de este af&aacute;n de reconversi&oacute;n se ve reflejado en las magn&iacute;ficas gr&uacute;as Tit&aacute;n, vestigios del pasado industrial del puerto, hoy en d&iacute;a catalogadas como monumentos hist&oacute;ricos protegidos de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/13651145-a1d4-4e22-8cc9-efde2fec56c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de haber sido uno de los grandes puertos de Francia en la &eacute;poca colonial fue su importante papel como centro comercial en el tr&aacute;fico de esclavos. A trav&eacute;s de un pasaje subterr&aacute;neo se erige el Memorial por la abolici&oacute;n de la esclavitud, dedicado la trata de personas alrededor del mundo, complementado con miles de placas incrustadas en el suelo en ese tramo de la ribera que recuerdan el nombre, a&ntilde;o y cantidad esclavos con que part&iacute;a cada uno de los nav&iacute;os negreros.
    </p><h3 class="article-text">Pasado marinero en la ciudad</h3><p class="article-text">
        Desde el Museo de Julio Verne no es dif&iacute;cil imaginar al autor contemplando en el horizonte al peque&ntilde;o barrio de Trentemoult situado en la otra orilla del r&iacute;o. Este pueblo hogar de antiguos lobos de mar con los que enrolarse en nuevas aventuras y viajes que m&aacute;s tarde inmortalizar&iacute;a en sus obras. Un lugar que a&uacute;n mantiene vivo el esp&iacute;ritu de su pasado reflejado en su humilde y colorida arquitectura, donde no es extra&ntilde;o ver espec&iacute;menes variados de flora tropical. Hoy puede parecer un dato poco relevante, pero cobra un significado rom&aacute;ntico si se tiene en cuenta que fueron tra&iacute;dos por los habitantes de las casas y simbolizaba que &eacute;stas eran las viviendas de los capitanes que hab&iacute;an logrado navegar el Cabo de Hornos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7eaef62a-b4f6-4188-903a-91cd7c33df6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De un tiempo a esta parte el barrio ha ido tomando un tinte bohemio y muchos artistas se han instalado en &eacute;l. Al pasear por sus calles podemos encontrar referencias art&iacute;sticas en sus fachadas y alg&uacute;n mercado ecol&oacute;gico adem&aacute;s de pintorescas tiendas y terrazas en el litoral donde degustar una copa de Muscadet, el aperitivo local.
    </p><h3 class="article-text">Un paseo por la historia</h3><p class="article-text">
        Una de las formas en las que la ciudad se abre al visitante es mediante la l&iacute;nea verde pintada en el suelo que une los puntos emblem&aacute;ticos de cada barrio. Es una de las maneras m&aacute;s pr&aacute;cticas para observar la evoluci&oacute;n cronol&oacute;gica de los diferentes barrios de Nantes. El barrio de Bouffay, coronado por el Castillo de los Duques de Breta&ntilde;a y la Catedral de San Pedro y San Pablo, es uno de los m&aacute;s antiguos de la ciudad. Sus or&iacute;genes se remontan a la Edad Media y por sus calles todav&iacute;a se conservan casas de entramados de madera con techos t&iacute;picos de los siglos XV y XVI. Otra de las propuestas art&iacute;sticas contempor&aacute;neas en esta parte de la ciudad es la reinterpretaci&oacute;n de la carteler&iacute;a de los comercios, muchas de ellas a mano de j&oacute;venes creadores locales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/809c0243-d3c3-42c2-a8d7-12bc41f9a00c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una de las islas hoy anexionada a la ciudad se erige el barrio de Feydeau, datado en el siglo XVII y residencia de los comerciantes negreros y armadores m&aacute;s importantes de la &eacute;poca. Aun se pueden contemplar las fachadas de sus casas inclinadas al estar cimentadas sobre terreno arenoso. Una curiosidad sobre este barrio y sus moradores son los caracter&iacute;sticos ornamentos con los que decoraban sus fachadas, compuestos de mascarones de barcos, de clara inspiraci&oacute;n colonial y mitol&oacute;gica. El contrapunto moderno del barrio lo da la instalaci&oacute;n art&iacute;stica urbana del Feydball, un campo de f&uacute;tbol con forma de croissant que recupera su forma rectangular al verse reflejado en un enorme espejo convexo.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito comercial y financiero de Nantes tuvo su recompensa urban&iacute;stica y arquitect&oacute;nica con la expansi&oacute;n a lo largo de los siglos XVII y XIX cuyo m&aacute;ximo exponente se concentra en el barrio Graslin. La plaza hom&oacute;nima es el centro neur&aacute;lgico del barrio y en ella se encuentran lugares emblem&aacute;ticos como el Teatro Graslin o La Cigale, bar-restaurante inaugurado en 1895 donde concurr&iacute;a la &eacute;lite cultural del momento. Hoy La Cigale est&aacute; considerada monumento hist&oacute;rico y a&uacute;n es posible disfrutar de su peculiar decoraci&oacute;n a la vez que se degustan sus afamados men&uacute;s. Como ejemplo de su gran desarrollo comercial queda el Passage Pommeraye, una obra relevante de la arquitectura del siglo XIX recientemente restaurada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/feebcf23-af84-4efe-8136-5f740ccde55a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de obtener una panor&aacute;mica de 360 grados de la ciudad es ascender a la planta 32 de la Tour de Bretagne donde se encuentra el bar Le Nid, con una distinguida decoraci&oacute;n tem&aacute;tica del artista Jean Jullien. Este rascacielos se encuentra en el barrio de Talensac cuyo desarrollo tuvo lugar en el siglo XX. En esta zona se encuentran varias tiendas de antig&uuml;edades y galer&iacute;as de arte, as&iacute; como algunas de las mejores brasseries de la ciudad como Le Coq en Pat&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pueda parecer una ciudad relativamente peque&ntilde;a, Nantes tiene mucho potencial. Con una amplia oferta cultural sorprende al visitante con su capacidad de reinventarse a lo largo del tiempo conjugando a la perfecci&oacute;n pasado, presente y futuro. Es de esos lugares que por mucho que visites parece que nunca terminas de ver por completo. Es un viaje por la Historia del que se sentir&iacute;a orgulloso el propio Julio Verne.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> vuela desde Barcelona a Nantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/nantes-ciudad-interpreto-julio-verne_132_3041173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2017 18:45:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0cd68595-ed7a-476a-9faf-bec2ca3e7eae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116926" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0cd68595-ed7a-476a-9faf-bec2ca3e7eae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116926" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nantes, la ciudad que interpretó a Julio Verne]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0cd68595-ed7a-476a-9faf-bec2ca3e7eae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Berlín, de las cenizas a la posmodernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/berlin-cenizas-posmodernidad_132_3520483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Berlín, de las cenizas a la posmodernidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital alemana ha sabido reinventarse durante el siglo XX para llegar a ser el referente artístico europeo</p><p class="subtitle">Las instituciones berlinesas han sabido sacarle partido a su historia transformándola en uno de sus principales atractivos turísticos</p><p class="subtitle">Los grandes mercados callejeros que surgen cada fin de semana son uno de los lugares de esparcimiento predilecto de sus habitantes</p></div><p class="article-text">
        Berl&iacute;n es una ciudad para todos. Todo lo que busques se encuentra ah&iacute;. &iquest;Quieres saber m&aacute;s sobre historia contempor&aacute;nea del mundo? Berl&iacute;n. &iquest;Eres un apasionado de la arquitectura? Berl&iacute;n. &iquest;Te interesa el arte de vanguardia? Berl&iacute;n. La respuesta es siempre Berl&iacute;n. De sus cenizas y miserias tras la Segunda Guerra Mundial ha sabido resurgir m&aacute;s bella que nunca. Tras la persecuci&oacute;n y la muerte se ha convertido en una de las urbes m&aacute;s acogedoras y cosmopolitas de Europa. Y es que la capital de Alemania ha vivido r&aacute;pido en el &uacute;ltimo siglo, pero m&aacute;s all&aacute; de morir joven y dejar un bonito cad&aacute;ver, esta ciudad se ha empe&ntilde;ado en  no  dejar de mirar al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Acabada la guerra, Berl&iacute;n se encontraba reducido a escombros. Los bombardeos aliados hicieron mella en su poblaci&oacute;n y en su patrimonio cultural. Adem&aacute;s, de la noche a la ma&ntilde;ana, sus ciudadanos se despertaron con una ciudad dividida y  repartida entre cuatro superpotencias extranjeras. A partir de los a&ntilde;os 60 la relaci&oacute;n entre los dos bloques hegem&oacute;nicos &ndash; Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica- sufri&oacute; una escalada de tensi&oacute;n culminada en la construcci&oacute;n del muro que dividir&iacute;a la ciudad hasta noviembre de 1989. Esta situaci&oacute;n propici&oacute; el desarrollo de dos mundos paralelos y antag&oacute;nicos durante casi 30 a&ntilde;os que tras su reunificaci&oacute;n ha dejado para nuestro disfrute el Berl&iacute;n que hoy conocemos. Esta capital plagada de contrastes y que ha exprimido su memoria hist&oacute;rica de la mejor manera hasta sacarle todo su jugo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos ciudades en una</strong>
    </p><p class="article-text">
        De este contraste destaca sobre todo el hecho de que existen dos centros de ciudad en Berl&iacute;n. Alexander Platz en el este y Postdamer Platz en el oeste. La zona este fue reconstruida con un estilo racionalista, muy propio del modelo comunista, con grandes avenidas y enormes edificios de viviendas funcionales pero majestuosas a la vez. Su m&aacute;ximo exponente es la gran avenida de Karl Marx. Por el contrario, en la zona oeste predominan edificios de m&aacute;s altura y m&aacute;s estrechos, propiciando una menor ocupaci&oacute;n de suelo por cada edificio. Tambi&eacute;n es donde se encuentran mayor n&uacute;mero de edificios acristalados y de oficinas, de corte m&aacute;s actual y donde se sit&uacute;an las sedes de numerosas empresas multinacionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Berl&iacute;n ha propuesto la m&aacute;xima de no olvidar para no repetir. Una constante en la ciudad son las esculturas, carteles y construcciones conmemorativas que recuerdan y en muchas ocasiones homenajean sin rencor hechos hist&oacute;ricos trascendentales. Claro ejemplo de estos son el Memorial del Holocausto jud&iacute;o o el Treptower Park construido en 1949 para homenajear a los soldados sovi&eacute;ticos que liberaron la capital y que a&uacute;n se conserva en perfectas condiciones. Otro ejemplo clave de la reparaci&oacute;n y honra a las v&iacute;ctimas del nazismo es el Campo de Concentraci&oacute;n de Schachsenhausen, sito a las afueras de la ciudad, y que se ha convertido en un museo de sitio imprescindible para entender la magnitud que alcanz&oacute; la locura nacional-socialista. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existen multitud de interesantes peque&ntilde;os museos como el de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (DDR), el museo de la Stasi &ndash;polic&iacute;a secreta de la DDR-, el museo Jud&iacute;o, el Museo de la Topograf&iacute;a del Terror o el simp&aacute;tico museo Trabi World, que muestra la historia del autom&oacute;vil fabricado en la zona comunista y que se ha convertido en un icono de la ciudad actual hasta tal punto que se organizan visitas tur&iacute;sticas por sus barrios a bordo de estos coches.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ciudad europea del arte moderno</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo de como en Berl&iacute;n se conjuga a la perfecci&oacute;n pasado y presente es la utilizaci&oacute;n que se hace del famoso muro como soporte de obras de arte moderno. Su m&aacute;xima expresi&oacute;n se encuentra en la conocida como East Side Gallery, situada a orillas del r&iacute;o Spree que atraviesa la ciudad. Se trata de la galer&iacute;a de arte al aire libre de mayor longitud a nivel mundial y en ella se encuentran obras de, entre muchos, Dmitri Vrubel, Karsten Thomas o Bodo Sterling. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero la East Side Gallery es solo un ejemplo de las m&aacute;s de 450 galer&iacute;as que hacen de Berl&iacute;n la vanguardia del arte moderno en Europa. A esto hay que a&ntilde;adirle alrededor de 200 salas no comerciales y alternativas que realizan regularmente exposiciones de artistas amateurs llegados de todos los rincones del mundo. No es de extra&ntilde;ar que artistas de la talla de Daniel Richter o Ai Weiwei hayan encontrado en Berl&iacute;n el lugar id&oacute;neo para vivir y desarrollar su creatividad.
    </p><p class="article-text">
        Entre estas salas destacan la Deutsche Bank KunstHalle, Kunstraum Kreuzberg/Bethanien, Michael Fuchs Galerie o Neuer Berliner Kunstverein. Adem&aacute;s, para los aficionados y los coleccionistas, una vez al a&ntilde;o desde 2004, se celebra la Gallery Weekend Berl&iacute;n, donde participan m&aacute;s de medio centenar de galer&iacute;as de toda la ciudad. Durante un fin de semana se organizan exposiciones y ventas de manera simult&aacute;nea por toda la ciudad. Durante estos trece a&ntilde;os de existencia su &eacute;xito no para de crecer y su modelo ya ha sido imitado por otras ciudades del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segunda mano y dise&ntilde;os &uacute;nicos</strong>
    </p><p class="article-text">
        La modernidad de los berlineses no se manifiesta &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n del arte y la historia. Se podr&iacute;a decir que Berl&iacute;n es una ciudad h&iacute;pster mucho antes de que este movimiento urbano se diera a conocer formalmente. Quiz&aacute; por la influencia del comunismo y la guerra fr&iacute;a, en esta ciudad desde hace a&ntilde;os se ha tejido una red de tiendas de segunda mano y grandes mercadillos de ropa y utensilios reutilizados por toda la ciudad. Entre las tiendas destacan Garage y Made in Berl&iacute;n, donde se pueden encontrar a la venta las m&iacute;ticas parcas del ej&eacute;rcito alem&aacute;n y muchos otros art&iacute;culos que har&iacute;an las delicias de m&aacute;s de un moderno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cap&iacute;tulo aparte merecen los grandes mercados que se formas los domingos en pr&aacute;cticamente cada barrio de la ciudad. Entre todos ellos destaca Flohmarkt am Mauerpark, situado en el barrio de Prenzlauer Berg. Es tal vez el de mayor tama&ntilde;o y tiene una afluencia muy importante. Entre sus puestos se ve a todo tipo de personas avanzando entre la multitud. Desde punkis o hippies hasta familias paseando a sus hijos de la mano, pasando por gente adinerada que busca ese dise&ntilde;o exclusivo que no se encuentra en otra parte del mundo.  Son cientos de paradas que ofrecen m&uacute;sica, libros, juguetes, ropa, mobiliario, comida, art&iacute;culos de anticuario, artesan&iacute;as e innumerables cosas m&aacute;s. Sin duda uno de los mejores planes que se puede hacer si viajas un fin de semana a esta ciudad, donde todos tenemos un lugar.
    </p><p class="article-text">
        Vueling vuela a Berl&iacute;n desde Barcelona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/berlin-cenizas-posmodernidad_132_3520483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 18:03:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109595" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Berlín, de las cenizas a la posmodernidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Berlín, de les cendres a la postmodernitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/berlin-cendres-postmodernitat_132_3520490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Berlín, de les cendres a la postmodernitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital alemanya ha sabut reinventar-se durant el segle XX per arribar a ser el referent artístic europeu</p><p class="subtitle">Les institucions berlineses han sabut treure-li partit a la seva història transformant-la en un dels seus principals atractius turístics</p><p class="subtitle">Els grans mercats de carrer que sorgeixen cada cap de setmana són un dels llocs d'oci predilecte dels seus habitants</p></div><p class="article-text">
        Berl&iacute;n &eacute;s una ciutat per a tots. Tot el que busquis es troba aqu&iacute;. Vols saber m&eacute;s sobre hist&ograve;ria contempor&agrave;nia del m&oacute;n? Berl&iacute;n. Ets un apassionat de l'arquitectura? Berl&iacute;n. T'interessa l'art d'avantguarda? Berl&iacute;n. La resposta &eacute;s sempre Berl&iacute;n. De les seves cendres i mis&egrave;ries despr&eacute;s de la Segona Guerra Mundial ha sabut ressorgir m&eacute;s bella que mai. Despr&eacute;s de la persecuci&oacute; i la mort s'ha convertit en una de les urbs m&eacute;s acollidores i cosmopolites d'Europa. I &eacute;s que la capital d'Alemanya ha viscut r&agrave;pid a l'&uacute;ltim segle, per&ograve; m&eacute;s enll&agrave; de morir jove i deixar un bonic cad&agrave;ver, aquesta ciutat s'ha obstinat en no deixar de mirar al futur.
    </p><p class="article-text">
        Acabada la guerra, Berl&iacute;n es trobava redu&iuml;t a encenalls. Els bombardejos aliats van danyar la seva poblaci&oacute; i el seu patrimoni cultural. A m&eacute;s, de la nit al dia, els seus ciutadans es van despertar amb una ciutat dividida i  repartida entre quatre superpot&egrave;ncies estrangeres. A partir dels anys 60 la relaci&oacute; entre els dos blocs hegem&ograve;nics &ndash; Estats Units i la Uni&oacute; Sovi&egrave;tica- va sofrir una escalada de tensi&oacute; culminada en la construcci&oacute; del mur que dividiria la ciutat fins a novembre de 1989. Aquesta situaci&oacute; va propiciar el desenvolupament de dos mons paral&middot;lels i antag&ograve;nics durant gaireb&eacute; 30 anys que despr&eacute;s de la seva reunificaci&oacute; ha deixat per al nostre delit el Berl&iacute;n que avui coneixem. Aquesta capital plagada de contrastos i que ha espremut la seva mem&ograve;ria hist&ograve;rica de la millor manera fins a treure-li tot el seu suc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dues ciutats en una</strong>
    </p><p class="article-text">
        D'aquest contrast destaca sobretot el fet que existeixen dos centres de ciutat a Berl&iacute;n. Alexander Platz a l'est i Postdamer Platz a l'oest. La zona est va ser reconstru&iuml;da amb un estil racionalista, molt propi del model comunista, amb grans avingudes i enormes edificis d'habitatges funcionals per&ograve; majestuosos alhora. El seu m&agrave;xim exponent &eacute;s la gran avinguda de Karl Marx. Per contra, a la zona oest predominen edificis de m&eacute;s al&ccedil;ada i m&eacute;s estrets, propiciant una menor ocupaci&oacute; de s&ograve;l per cada edifici. Tamb&eacute; &eacute;s on es troben major nombre d'edificis envidrats i d'oficines, m&eacute;s actuals i on se situen les seus de nombroses empreses multinacionals.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9f74b2e-94a4-4803-9e5a-6e9cbfc037cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Berl&iacute;n ha proposat la m&agrave;xima de no oblidar per no repetir. Una constant a la ciutat s&oacute;n les escultures, cartells i construccions commemoratives que recorden i en moltes ocasions homenatgen sense rancor fets hist&ograve;rics transcendentals. Clar exemple d'aquests s&oacute;n el Memorial de l'Holocaust jueu o el Treptower Park constru&iuml;t el 1949 per homenatjar als soldats sovi&egrave;tics que van alliberar la capital i que encara es conserva en perfectes condicions. Un altre exemple clau de la reparaci&oacute; i honra a les v&iacute;ctimes del nazisme &eacute;s el Camp de Concentraci&oacute; de Schachsenhausen, situat als afores de la ciutat, i que s'ha convertit en un museu de lloc imprescindible per entendre la magnitud que va aconseguir la bogeria nacional-socialista. 
    </p><p class="article-text">
        A m&eacute;s, existeixen multitud d'interessants petits museus com el de la Rep&uacute;blica Democr&agrave;tica Alemanya (DDR), el museu de la Stasi &ndash;policia secreta de la DDR-, el museu Jueu, el Museu de la Topografia del Terror o el simp&agrave;tic museu Trabi World, que mostra la hist&ograve;ria de l'autom&ograve;bil fabricat a la zona comunista i que s'ha convertit en una icona de la ciutat actual fins a tal punt que s'organitzen visites tur&iacute;stiques pels seus barris a bord d'aquests cotxes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7306c3a-cd98-4676-bb24-22efafe66c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Ciutat europea de l'art modern</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un altre exemple de com a Berl&iacute;n es conjuga a la perfecci&oacute; passat i present &eacute;s la utilitzaci&oacute; que es fa del fam&oacute;s mur com a suport d'obres d'art modern. La seva m&agrave;xima expressi&oacute; es troba en la coneguda com East Side Gallery, situada a la vora del riu Spree que travessa la ciutat. Es tracta de la galeria d'art a l'aire lliure de major longitud a nivell mundial i en ella es troben obres de, entre molts, Dmitri Vrubel, Karsten Thomas o Bodo Sterling. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02fc120a-4c46-4681-92d3-8ee2e5abb937_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Per&ograve; la East Side Gallery &eacute;s solament un exemple de les m&eacute;s de 450 galeries que fan de Berl&iacute;n l'avantguarda de l'art modern a Europa. A aix&ograve; cal afegir-li al voltant de 200 sales no comercials i alternatives que realitzen regularment exposicions d'artistes amateurs arribats de tots els racons del m&oacute;n. No &eacute;s d'estranyar que artistes de la talla de Daniel Richter o Ai Weiwei hagin trobat a Berl&iacute;n el lloc idoni per viure i desenvolupar la seva creativitat.
    </p><p class="article-text">
        Entre aquestes sales destaquen la Deutsche Bank KunstHalle, Kunstraum Kreuzberg/Bethanien, Michael Fuchs Galerie o Neuer Berliner Kunstverein. A m&eacute;s, per als afeccionats i els col&middot;leccionistes, una vegada a l'any des de 2004, se celebra la Gallery Weekend Berl&iacute;n, on participen m&eacute;s de mig centenar de galeries de tota la ciutat. Durant un cap de setmana s'organitzen exposicions i vendes de manera simult&agrave;nia per tota la ciutat. Durant aquests tretze anys d'exist&egrave;ncia el seu &egrave;xit no para de cr&eacute;ixer i el seu model ja ha estat imitat per altres ciutats del m&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segona m&agrave; i dissenys &uacute;nics</strong>
    </p><p class="article-text">
        La modernitat dels berlinesos no es manifesta &uacute;nicament a trav&eacute;s de la utilitzaci&oacute; de l'art i la hist&ograve;ria. Es podria dir que Berl&iacute;n &eacute;s una ciutat <em>hipster</em> molt abans que aquest moviment urb&agrave; es don&eacute;s a con&egrave;ixer formalment. Potser per la influ&egrave;ncia del comunisme i la guerra freda, en aquesta ciutat des de fa anys s'ha teixit una xarxa de botigues de segona m&agrave; i grans mercats ambulants de roba i utensilis reutilitzats per tota la ciutat. Entre les botigues destaquen Garage i Made in Berl&iacute;n, on es poden trobar a la venda les m&iacute;tiques parques de l'ex&egrave;rcit alemany i molts altres articles que farien les del&iacute;cies de m&eacute;s d'un modern.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51cd93c2-af6d-450e-bb0e-353e399d7f58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cap&iacute;tol apart mereixen els grans mercats que es formen els diumenges a pr&agrave;cticament cada barri de la ciutat. Entre tots ells destaca Flohmarkt am Mauerpark, situat al barri de Prenzlauer Berg. &Eacute;s segurament el de major grand&agrave;ria i t&eacute; una aflu&egrave;ncia molt important. Entre els seus llocs es veu a tot tipus de persones avan&ccedil;ant entre la multitud. Des de punks o hippies fins a fam&iacute;lies passejant als seus fills de la m&agrave;, passant per gent adinerada que busca aquest disseny exclusiu que no es troba en una altra part del m&oacute;n.  S&oacute;n centenars de parades que ofereixen m&uacute;sica, llibres, joguines, roba, mobiliari, menjar, articles d&rsquo;anticuari, artesanies i innombrables coses m&eacute;s. Sens dubte un dels millors plans que es pot fer si viatges un cap de setmana a aquesta ciutat, on tots tenim un lloc.
    </p><p class="article-text">
        Vueling vola a Berl&iacute;n des de Barcelona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/berlin-cendres-postmodernitat_132_3520490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 18:02:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109595" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Berlín, de les cendres a la postmodernitat]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/385537fb-32f9-4866-865a-853c65c9c695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
