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    <title><![CDATA[elDiario.es - Domingo Jiménez Beltrán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/domingo_jimenez_beltran/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Domingo Jiménez Beltrán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Hablamos de reconstrucción o de reparto de fondos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablamos-reconstruccion-reparto-fondos_129_6240367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd0e916d-3262-4ba5-a620-0a352967e84b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Hablamos de reconstrucción o de reparto de fondos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta casi kafkiano escuchar a ciertos dirigentes clamar por "dónde está lo mío", como si la administración de los fondos acordados por la Unión Europea solo fuera una cuestión de reparto. Y no es así. En lugar de preguntar por lo suyo, es el momento de presentar lo tuyo</p></div><p class="article-text">
        La pandemia nos ha puesto una vez m&aacute;s frente al espejo. Nuestra vulnerabilidad ha aparecido con toda su crudeza. A las tremendas cifras de vidas segadas por la COVID-19 se suma una crisis econ&oacute;mica y social en la que no podemos tener muy claro si hemos tocado fondo o todav&iacute;a seguiremos cayendo. Pero esa vulnerabilidad, falta de resiliencia o de sostenibilidad, se acrecienta insoportablemente cuando vislumbramos las condiciones tan desventajosas en las que, si no hacemos nada muy diferente y urgente, o sea disruptivo, vamos a enfrentarnos a la pandemia del cambio clim&aacute;tico&hellip;. con el riesgo de convertirse en tragedia a tenor de la aparici&oacute;n ya de se&ntilde;ales inequ&iacute;vocas de cambios no lineales, al acercarnos al 1,5&ordm;C de incremento de la temperatura media global, y al mismo tiempo observamos demasiados signos de que vamos a seguir haciendo las cosas como siempre. Lo parad&oacute;jico es que frente a esa inercia continuista podemos argumentar que estamos ante una gran oportunidad para abordar una reconstrucci&oacute;n que tenga como pilar la generalizaci&oacute;n territorial de la sostenibilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece una obviedad recordar la necesidad de hacer las cosas de forma diferente, pero desgraciadamente hay que repetirlo cada d&iacute;a porque estamos viendo, en las primeras iniciativas adoptadas y en algunos discursos, un intento de volver a apostar por los modelos que nos han llevado a esa situaci&oacute;n de vulnerabilidad. El esfuerzo de los veintisiete para llegar a un acuerdo para aportar importantes recursos financieros con los que hacer frente a la situaci&oacute;n puede ser bald&iacute;o si estos no se dirigen adecuadamente como podemos temernos a la luz de determinadas iniciativas, declaraciones y actitudes o, mejor dicho, si se trata de torcer la condicionalidad de esos fondos: sostenibilidad (incluso regulada por el reciente Reglamento Comunitario 852/2020 sobre inversiones sostenibles), digitalizaci&oacute;n y educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mirando en nuestra casa, resulta casi kafkiano escuchar a ciertos dirigentes clamar por &ldquo;d&oacute;nde est&aacute; lo m&iacute;o&rdquo;, como si la administraci&oacute;n de los fondos acordados por la Uni&oacute;n Europea solo fuera una cuesti&oacute;n de reparto. Y no es as&iacute;. En lugar de preguntar por lo suyo, es el momento de presentar lo tuyo, poner sobre la mesa proyectos concretos, apuestas s&oacute;lidas, compromisos inequ&iacute;vocos con la sostenibilidad (con la energ&iacute;a como vector esencial) y con la digitalizaci&oacute;n para compartir conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        En los fondos aprobados por los estados miembros de la UE, con la eficaz gesti&oacute;n de la Comisi&oacute;n para hacer posible el acuerdo, hay un elemento fundamental que algunos parecen olvidar: no son fondos para tapar agujeros o para ir tirando, haciendo lo de siempre. No, esta vez hay una condicionalidad que, efectivamente, tiene un eje verde horizontal, la sostenibilidad, y otro, la digitalizaci&oacute;n, para dar un impulso decisivo a la innovaci&oacute;n y a la educaci&oacute;n. Esa condicionalidad va a tener un guardi&aacute;n exigente en los servicios jur&iacute;dicos de la Comisi&oacute;n, dirigidos, por cierto, por el espa&ntilde;ol Daniel Calleja desde el pasado mes y hasta entonces Director General de Medio Ambiente. Los fondos &ldquo;pintan verde&rdquo; y no se van a poder pintar de verde, como muchos planean seguir haciendo, y nos interesa a todos que as&iacute; sea: nuestro futuro est&aacute; en juego.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la salida es un &ldquo;salto verde&rdquo;, un <em>green leapfroging</em>,<strong> </strong>para escapar antes de que sea demasiado tarde de esa cacerola en la que nos estamos cociendo como le sucede a la rana de la f&aacute;bula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la oportunidad de reconducir sectores, muy poco sostenibles en muchos aspectos actualmente, como el Turismo, la construcci&oacute;n-urbanizaci&oacute;n del Territorio o el Transporte, &ldquo;las tres Ts&rdquo;, que efectivamente han sufrido, est&aacute;n sufriendo, especialmente las consecuencias de la pandemia. Pero la reconstrucci&oacute;n no es recuperarlas al estado pre-pandemia sino reorientar fuertemente estas actividades hacia patrones con futuro, m&aacute;s sostenibles, lo que hoy evidentemente no es el caso, incluyendo su redimensionamiento dentro de una econom&iacute;a necesariamente m&aacute;s diversificada y multifuncional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que para la construcci&oacute;n de un nuevo escenario m&aacute;s resiliente y sostenible es clave maximizar su territorializaci&oacute;n o r&eacute;plica generalizada en el territorio. Es esencial tanto para optimizaci&oacute;n del escenario como para la cohesi&oacute;n territorial y ahora es posible por el acceso en cualquier punto a dos recursos clave: por un lado, la energ&iacute;a y, por otro, la informaci&oacute;n-conocimiento ahora distribuibles y a costes accesibles gracias a las energ&iacute;as renovables, a internet, a diversas infraestructuras que hacen posible la digitalizaci&oacute;n. Todo ello nos permite crear nodos, asentamientos, municipios y sobre todo comarcas (como unidades funcionales y org&aacute;nicas, asimilables a los ecosistemas maduros) y niveles progresivos de agregaci&oacute;n, con socioeconom&iacute;as multifuncionales y diversas que con una creciente autosuficiencia conectada conforman un territorio inclusivo, un territorio red.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambos conceptos, sostenibilidad y digitalizaci&oacute;n, bien distribuidos, no solo facilitar&aacute;n la inclusi&oacute;n territorial sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticas m&aacute;s cercanas e integradas en &aacute;mbitos m&aacute;s reducidos para actuar sobre las necesidades de los ciudadanos y optimizar el uso de recursos, hablamos de econom&iacute;a circular, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque muchas veces se olvida, nuestro pa&iacute;s tiene un gran activo: su territorio. Tenemos espacio y, en contra de lo que se pueda pensar, &ldquo;la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rdquo; es un gran activo (la pandemia ha mostrado que el verdadero lujo es el espacio) con un gran potencial en primer lugar para sus habitantes &mdash;que no se olvide esto&mdash; con la naturaleza como referencia y recurso no negociable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta inclusi&oacute;n territorial sostenible s&iacute; que vertebra el territorio y no las grandes infraestructuras que llevadas a la demas&iacute;a como la Alta Velocidad acaban por conectar, pero ni vertebran ni incluyen. Por cierto, en este tema de la AV hay 75.000M&euro; (suponen m&aacute;s de la mitad de lo que podr&iacute;amos obtener del Fondo de Recuperaci&oacute;n UE) pendientes de inversi&oacute;n que, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a, pueden y deben tener mejor destino.
    </p><p class="article-text">
        Esta Reconstrucci&oacute;n<strong> </strong>con sentido, ilusionante, y cargada de futuro, prospectiva, supone como tal un RIP para el mal llamado modelo socioecon&oacute;mico pre-pandemia, incluye respuestas que ya deber&iacute;amos haber tomado de forma urgente ante el desaf&iacute;o del cambio clim&aacute;tico y que ahora se vuelven tan apremiantes con la agravaci&oacute;n del calentamiento global y su acumulaci&oacute;n con la pandemia, respuestas que son forzosamente disruptivas y que son probablemente nuestra &uacute;ltima oportunidad para dar ese paso que siempre tuvimos que dar aunque no hubiera habido ni cambio clim&aacute;tico ni pandemia. Porque si no es ahora, &iquest;cu&aacute;ndo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Jiménez Beltrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablamos-reconstruccion-reparto-fondos_129_6240367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2020 20:02:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Hablamos de reconstrucción o de reparto de fondos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo contra el ciudadano Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-ciudadano-trump_129_3317521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c21a00ee-76ff-4107-844b-31493574aa14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo contra el ciudadano Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas iniciativas para revertir la nefasta decisión del presidente norteamericano sobre el acuerdo de París</p></div><p class="article-text">
        Aunque algunos reivindiquemos que en ciertos aspectos '<a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Trump-Brexit-vivamos-mejor_6_626497361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra Trump podemos vivir mejor</a>', hay que reconocer que al mundo no solo le ir&iacute;a mucho mejor sin Trump sino que el mundo no se lo puede permitir. El presidente Trump se merece un juicio sumar&iacute;simo de los habitantes del planeta. Se lo merece por toda su irresponsable pol&iacute;tica internacional y&nbsp;por su decisi&oacute;n de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de Par&iacute;s y de los compromisos que implica en cuanto a&nbsp;reducci&oacute;n de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero&nbsp;de EEUU, como segundo pa&iacute;s m&aacute;s contribuyente, iniciativa que afecta&nbsp;al futuro de todos nosotros y no s&oacute;lo de los estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        Se merece un juicio que deber&iacute;a escenificarse al m&aacute;s puro estilo de los que podemos ver en las pel&iacute;culas americanas y que se inician con el solemne &ldquo;el Estado X contra el ciudadano&rdquo; y que en este caso ser&iacute;a &ldquo;el mundo contra el ciudadano Trump&rdquo;; un juicio por su conducta y sus grav&iacute;simas consecuencias, al menos en grado de tentativa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, sabiendo lo dilatado de un proceso de estas caracter&iacute;sticas y que su resoluci&oacute;n&nbsp;podr&iacute;a llevarnos a cuando el incremento de la temperatura media global supere ya los 1,5&ordm;C, y hasta los 2&ordm;C,&nbsp;deber&iacute;amos abrir en paralelo otras v&iacute;as alternativas para conseguir, lo antes posible, que EEUU no se retire del Acuerdo de Par&iacute;s o, mejor a&uacute;n, que se retire Trump y con ello que EEUU honre su compromiso. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro proceso m&aacute;s inmediato, puesto que en este caso el delito empieza a ser ya evidente, es denunciar a EEUU por <em>&ldquo;dumping</em> ambiental&rdquo; ante la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC) tan querida por Trump. La base es simple ya que, seg&uacute;n ha argumentado el presidente norteamericano, la reducci&oacute;n de las emisiones, la descarbonizaci&oacute;n de su energ&iacute;a tiene altos costes para la econom&iacute;a americana y eso significa que el no hacerlo, siempre seg&uacute;n Trump, supone una reducci&oacute;n de costes para la industria y los bienes que exporta EEUU, recurriendo al ventajismo del incumplimiento de sus exigibles responsabilidades en el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, este proceso tampoco tendr&iacute;a un efecto suficientemente r&aacute;pido &ndash;aunque no por ello debemos descartarlo&ndash; como para conjurar desde ya los efectos negativos de tan nefasta decisi&oacute;n y su posible contagio, es decir, para parar la &ldquo;epidemia Trump&rdquo;, epidemia que, por el momento, no es previsible que se convierta en pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s lo mismo que Trump apela al mercado y a la posible fijaci&oacute;n de grav&aacute;menes a la importaci&oacute;n de bienes y servicios que, seg&uacute;n Trump, se hace en situaci&oacute;n ventajista y de competencia desleal con los de EEUU, podr&iacute;amos imponer, al menos en la Uni&oacute;n Europea, grav&aacute;menes sobre los productos y servicios de EEUU por la parte que les corresponda de las toneladas equivalente de CO2 en demas&iacute;a que EEUU se permitir&aacute; en el caso de no respetar ni siquiera su compromiso de reducci&oacute;n de emisiones &nbsp;del Acuerdo de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No estar&iacute;a mal empezar a calcular lo que esto significar&iacute;a en grav&aacute;menes para que EEUU y el presidente Trump lo tuvieran en cuenta al evaluar los impactos de su salida de este Acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Para blindar una medida de este tipo solo tendr&iacute;a que cumplir dos criterios que seg&uacute;n la jurisprudencia se exigen a las barreras al comercio por razones de protecci&oacute;n ambiental: que sea proporcional con la protecci&oacute;n buscada, en este caso proporcional &nbsp;a la reducci&oacute;n de emisiones que no se producir&aacute;n y que, adem&aacute;s, se consideran insuficientes para el efecto buscado de minorar el incremento de temperaturas, y que no sea discriminatorio, para lo que bastar&iacute;a con exigir lo mismo a las importaciones de Siria y Nicaragua que no firmaron el Acuerdo de Par&iacute;s si es que es aplicable debido a su menor contribuci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente quedar&iacute;a por explorar la posibilidad de apelar a algo en lo que los ciudadanos somos omnipotentes y con efecto inmediato si nos unimos en nuestro papel como consumidores y m&aacute;s en el mercado global y frente a productos o servicios de car&aacute;cter global, pero, sobre todo, si se trata de <em>brands,</em> marcas reconocibles o se&ntilde;eras para su econom&iacute;a, y, en este caso, necesariamente de origen norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        Este camino que finalmente se traduce en el boicot a ciertos productos y servicios con el &aacute;nimo de torcer decisiones que se consideran, como en este caso, que tienen un impacto ambiental y social alto, y en el que los ciudadanos no encuentran otro camino que actuar como consumidores, es un tema delicado por lo que solo me permito identificar algunos precedentes que podr&iacute;an crear las bases de acciones concretas para intentar torcer la decisi&oacute;n de Trump de dejar el Acuerdo de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me viene a la memoria el caso de la Plataforma &ldquo;Brent Spar&rdquo; cuyos restos (14.500 Tn) Shell quiso hundir en el Mar del Norte con el permiso del Reino Unido. Greenpeace pas&oacute; a la acci&oacute;n y su pancarta desplegada encima de la plataforma enfrent&aacute;ndose a ca&ntilde;ones de agua despertaron protestas en toda Europa que se tradujeron en p&eacute;rdidas en las ventas de las gasolineras de Shell, algunas de las cuales mermaron en hasta un 50%, lo que cre&oacute; tal presi&oacute;n que la petrolera finalmente desguaz&oacute; la plataforma en tierra. Adem&aacute;s, como consecuencia de esta acci&oacute;n, la Convenci&oacute;n OSPAR para la protecci&oacute;n del medio marino del Atl&aacute;ntico Noreste vot&oacute; una moratoria sobre la eliminaci&oacute;n en el mar de instalaciones de petr&oacute;leo y gas que sigue en vigor.
    </p><p class="article-text">
        Me viene tambi&eacute;n a la memoria la implicaci&oacute;n del Gobierno de EEUU con sus marcas y en particular con las bebidas de cola. Hace cuatro a&ntilde;os, ante la inminente aplicaci&oacute;n por parte de la Generalitat de un impuesto sobre las bebidas azucaradas, bast&oacute; una reuni&oacute;n del entones embajador norteamericano, Solomont, con el entonces president Mas, para mostrarle el malestar de los fabricantes de bebidas refrescantes de su pa&iacute;s incluyendo marcas, <em>brands,</em> tan valoradas mercantilmente como las &ldquo;colas&rdquo; y de su efecto sobre posibles inversiones de empresas de EEUU en Catalu&ntilde;a para que dicha propuesta fuera retirada, aunque la Generalitat siempre neg&oacute; que esa fuera la causa.
    </p><p class="article-text">
        Parece posible que acciones bien orquestadas y proporcionadas de los consumidores podr&iacute;an tener un efecto disuasorio m&aacute;s inmediato. Acciones de cara a los productos energ&eacute;ticos, en particular combustibles y carburantes f&oacute;siles procedentes de empresas de EEUU, que en principio estar&iacute;an favorecidas por la decisi&oacute;n de Trump de no descarbonizar como estaba previsto la econom&iacute;a de su pa&iacute;s (aunque bastantes de ellas se han posicionado en contra de dicha decisi&oacute;n), o sobre <em>brands</em> o marcas muy reconocidas como son las &ldquo;colas&rdquo; y que en EEUU parece considerarse cuesti&oacute;n de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Este es un asunto delicado y que dejo en la fase propositiva a personas u organizaciones m&aacute;s experimentadas en el activismo desde el consumo y cuyas asociaciones, por cierto, seg&uacute;n la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola, no pueden participar en tales iniciativas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; est&aacute; claro es que todos debemos contribuir a hacer lo posible para que no sea posible que Trump se salga con la suya, por lo que bien merece explorar todas las alternativas. No hacerlo ser&iacute;a una irresponsabilidad. Tenemos que evitar, glosando a Joaqu&iacute;n Estefan&iacute;a, que nuestros nietos o sobrinos nietos&hellip; nos digan &ldquo;abuelo &iquest;c&oacute;mo pudiste permitir esto?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Jiménez Beltrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-ciudadano-trump_129_3317521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jun 2017 17:20:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo contra el ciudadano Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acuerdo de París,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra Trump y con el Brexit quizás vivamos mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-brexit-vivamos-mejor_129_3502740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Estados Unidos se equivoca sobre dónde está el futuro, la Unión Europea debe aprovechar la ocasión para liderar la sostenibilidad empezando por la energía</p></div><p class="article-text">
         Espero no descubrir nada si empiezo afirmando que la principal ventaja de Estados Unidos, que no es otra que su capacidad para llegar antes, para ser el primero &mdash;&ldquo;the first&rdquo;&mdash;, ha sido porque siempre decid&iacute;a donde hab&iacute;a que estar. Desde la Segunda Guerra Mundial ellos han determinado donde ten&iacute;amos que estar todos: ya sea en armamento y tecnolog&iacute;a nuclear, en petr&oacute;leo-petroqu&iacute;mica-autom&oacute;viles, en Internet y TIC (Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y la Comunicaci&oacute;n), en la industria del cine o en estilos de vida como la comida r&aacute;pida-basura, las bebidas de cola, ... y todo lo que podamos imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la excepci&oacute;n han sido las industrias del &ldquo;buen vivir&rdquo; y del lujo, vinos y comida gourmet, moda, dise&ntilde;o, cosm&eacute;tica... en las que la vieja Europa ha seguido decidiendo y liderando. Tambi&eacute;n es excepci&oacute;n otro &aacute;mbito que viene a cuento al hablar de energ&iacute;a: me refiero a toda la industria de las renovables porque, como ya sentenciaba The Economist en 2006, la Uni&oacute;n Europea ha conseguido una ventaja significativa &mdash;&ldquo;a competitive edge&rdquo;&mdash; simplemente por haber roto la &ldquo;condicionalidad&rdquo; de EEUU y haber firmado en su d&iacute;a, a&uacute;n sin ellos, el Protocolo de Kioto.
    </p><p class="article-text">
        Con esa firma Europa decidi&oacute; que hab&iacute;a que entrar en el prometedor sector de las renovables como escenario inexorable de futuro, reconocido m&aacute;s tarde, en abril de 2010, por el propio Obama, como el sector que capacitar&iacute;a al pa&iacute;s que lo desarrollara para liderar el Siglo XXI y que permiti&oacute; &mdash;y permite&mdash; una presencia dominante en EEUU de la industria europea, incluida la espa&ntilde;ola (a pesar de no vender una escoba en casa).
    </p><p class="article-text">
        El Presidente Trump, al declarar su intenci&oacute;n de salir del Acuerdo de Par&iacute;s, de relajar las, seg&uacute;n &eacute;l, sinsentido normas ambientales para promover otra vez el carb&oacute;n, relanzar los oleoductos &hellip; y, en general, las energ&iacute;as f&oacute;siles y nuclear, intenta una vez m&aacute;s decidir d&oacute;nde hay que estar y as&iacute; conseguir su &ldquo;America first&rdquo;, aunque esta vez condenando a EEUU a llegar primero, s&iacute;, pero donde no hay que estar.
    </p><p class="article-text">
        Desde la UE no deb&iacute;amos disputarle este privilegio y aspirar simplemente a estar en el futuro inexorable de la energ&iacute;a sostenible, descarbonizada, desnuclearizada y basada en la eficiencia y las renovables, es decir, aspirar simplemente a ser los mejores &mdash;&ldquo;simply the best&rdquo;&mdash; y con ello tambi&eacute;n a decidir y llegar primero, aunque donde hay que estar.
    </p><p class="article-text">
        Esta apuesta de futuro ya lanzada por la UE con el proyecto de &ldquo;Uni&oacute;n Energ&eacute;tica&rdquo; del Presidente Juncker solo tiene una limitaci&oacute;n, la falta de ambici&oacute;n como ha mostrado la Fundaci&oacute;n Renovables en sus propuestas. Falta de ambici&oacute;n por estar siempre atemperada por la condici&oacute;n de que otros pa&iacute;ses industrializados &mdash;EEUU en particular&mdash; le sigan en objetivos m&aacute;s ambiciosos. Falta de ambici&oacute;n porque se teme el &ndash;demostrado como falso&mdash; factor de competitividad asociado a mayores exigencias ambientales, como ahora esgrime equivocadamente Trump. Falta de ambici&oacute;n porque la limitan los Estados miembros de la UE que ver&iacute;an en la Uni&oacute;n Energ&eacute;tica un paso m&aacute;s en la comunitarizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas europeas, o en el &ldquo;m&aacute;s Europa&rdquo;; s&iacute;, porque todo apunta a que la energ&iacute;a convertida en una verdadera Pol&iacute;tica Com&uacute;n (con m&aacute;s razones que la agr&iacute;cola (PAC), que sin duda ha sido una se&ntilde;al de identidad de la UE) podr&iacute;a ser una de las claves para reforzar y relanzar a la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        El Reino Unido, por su parte, ha sido un freno a la comunitarizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de la UE, en particular las sociales, laborales, econ&oacute;micas, fiscales &hellip;, en las que ha impuesto de facto una Europa de dos velocidades &ldquo;reactiva&rdquo;, ya que el peso de los brit&aacute;nicos hac&iacute;a que el grupo de pa&iacute;ses &ldquo;m&aacute;s lentos&rdquo; de la UE fueran los que impon&iacute;an el ritmo. En general, ha sido un freno a &ldquo;m&aacute;s Europa&rdquo;, como queda patente tambi&eacute;n en el caso energ&eacute;tico, con su firme oposici&oacute;n, por una parte, a objetivos vinculantes, sobre todo en materia de participaci&oacute;n de las renovables en el mix energ&eacute;tico (defensa a ultranza del principio de neutralidad tecnol&oacute;gica, que permitir&iacute;a alternativamente la tecnolog&iacute;a nuclear para reducir emisiones aunque no respete el principio de sostenibilidad), y, por otra, su desacuerdo con los impuestos energ&eacute;ticos comunitarios (que requieren unanimidad) propuestos por la Comisi&oacute;n y que son elementos clave para una Uni&oacute;n Energ&eacute;tica ambiciosa.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto la confluencia de Trump y el Brexit podr&iacute;a convertirse en una oportunidad clara para avanzar en la integraci&oacute;n Europea, como se ha planteado ya en la Cumbre de Versalles del 6 de marzo, incluyendo mas pol&iacute;ticas comunes en materia de seguridad, defensa y econom&iacute;a (&iexcl;el Presidente Rajoy se ha desperezado hablando incluso de un Presupuesto Com&uacute;n!) y propugnando, esta vez, una UE de dos velocidades pero &ldquo;proactiva&rdquo;, en la que sean los m&aacute;s pro europeos los que impongan el ritmo al no estar ya el Reino Unido en el furg&oacute;n de cola.
    </p><p class="article-text">
        Este contexto de revitalizaci&oacute;n del sue&ntilde;o europeo auspiciado por la Cumbre de Versalles para avanzar en lo que Manuel Castell calific&oacute; como el primer Estado Red, es el marco ideal para reivindicar una Uni&oacute;n Energ&eacute;tica ambiciosa como uno de los vectores de cambio, que permita a la UE, y a sus Estados miembros, abordar una transici&oacute;n energ&eacute;tica con ventajas de todo orden: socioecon&oacute;micas, ambientales, en innovaci&oacute;n, en competitividad &hellip; y clave para reforzar el proyecto europeo y &ldquo;renovarse con las renovables&rdquo; como se propone desde la Fundaci&oacute;n Renovables.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta la tendremos, en lo que se refiere concretamente a la energ&iacute;a, en el resultado del debate en el Parlamento Europeo y en el Consejo del llamado Paquete de Invierno propuesto por la Comisi&oacute;n que incluye propuestas legislativas para conformar la Uni&oacute;n Energ&eacute;tica y que por el momento y en su actual redacci&oacute;n confirma esta falta de ambici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Espa&ntilde;a, que en estos momentos solo puede contar con el empuje de la UE para salir de la desgobernada y desnortada pol&iacute;tica energ&eacute;tica del Gobierno actual, una Uni&oacute;n Energ&eacute;tica ambiciosa parece la &uacute;nica esperanza para no perder el tren del futuro mientras la oposici&oacute;n, orientada al cambio, no se ponga las pilas y ejerza su mayor&iacute;a en el Congreso de los Diputados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Jiménez Beltrán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-brexit-vivamos-mejor_129_3502740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2017 18:32:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra Trump y con el Brexit quizás vivamos mejor]]></media:title>
    </item>
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