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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra Boye-Clarkson]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra_boye-clarkson/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra Boye-Clarkson]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Argelia: expulsiones masivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/argelia-expulsiones-masivas_132_3468580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se interrogó a los testigos si el trato recibido se debió al hecho racial, por ser negros, en efecto, respondieron que ese factor fue determinante</p></div><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n de d&iacute;as, -o incluso- de horas, la vida de m&aacute;s de 1.400 personas que estaban viviendo en Argelia cambi&oacute; por completo. El uno de diciembre de 2016 las autoridades argelinas comenzaron una persecuci&oacute;n masiva de migrantes en el territorio del pa&iacute;s. Acorralaron a la gente cuando acud&iacute;an al trabajo, paseaban por la calle o dorm&iacute;an en sus casas. No importaba cu&aacute;les fueran sus circunstancias: si hab&iacute;an estado viviendo y trabajando all&iacute; durante unos a&ntilde;os, si ten&iacute;an su familia all&iacute; o si eran solicitantes de asilo. Fueron acorralados de todas formas.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, en unos pocos d&iacute;as, un gran n&uacute;mero de personas fueron trasladadas a una instalaci&oacute;n en Zeralda, cerca de Argel, sin tiempo para recoger sus pertenencias o ponerlas a resguardo. De todos modos, no les permitieron llevar nada consigo y sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles fueron confiscados, evitando todo contacto con sus familiares, abogados o miembros del consulado, por lo que no pudieron informar sobre su angustiosa situaci&oacute;n ni pedir ayuda a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Forzados a dejar sus vidas, de esta forma tan repentina, junto con todas sus pertenencias y ahorros, fueron detenidos de esta kafkiana manera, sin aportarles raz&oacute;n alguna ni informarles de sus derechos. Esta arbitraria detenci&oacute;n se prolong&oacute; durante unos d&iacute;as m&aacute;s. Cada d&iacute;a que pasaba, su situaci&oacute;n se recrudec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s: sin informaci&oacute;n acerca de lo que estaba ocurriendo y totalmente aislados. Por supuesto, no se les inform&oacute; tampoco de que ese ser&iacute;a el primer paso para llevar a cabo un plan, perfectamente urdido y orquestado, con el fin de deportarlos sumariamente. Asimismo, el respeto a la valoraci&oacute;n individual que rige la solicitud de asilo y el derecho a recurrir su deportaci&oacute;n, no se encontraban tampoco en la agenda de quienes as&iacute; les trataban.
    </p><p class="article-text">
        Desde el centro de detenidos de Zeralda, los arrrestados fueron traslados, recorriendo 1.900 kil&oacute;metros al sur, en direcci&oacute;n  a otra instalaci&oacute;n, en Tamanrasset, cerca de la frontera con N&iacute;ger. Un testigo manifest&oacute; que fueron tratados &ldquo;como animales&rdquo;. La detenci&oacute;n de estas personas en una c&aacute;rcel improvisada, construida con contenedores para transporte de mercanc&iacute;as, no aptos para alojar a seres humanos, no cumpli&oacute; unos criterios m&iacute;nimos de humanidad. Sin suministro de agua, y sobreviviendo con la escasa comida y agua potable que se les proporcion&oacute;, cada contenedor cobij&oacute; a 27 personas sin apenas espacio para moverse.
    </p><p class="article-text">
        Se les prohibi&oacute; salir de estos inmundos cub&iacute;culos y permanecieron en estas infrahumanas condiciones durante dos d&iacute;as: incomunicados y sin saber cu&aacute;l iba a ser su destino. Durante este encierro, a cualquier signo de protesta contra su encierro o maltrato recibido, las autoridades que los custodiaban respondieron con violencia: golpearon con palos a los cautivos e, incluso, usaron gas lacrim&oacute;geno en un ataque a los ni&ntilde;os que all&iacute; se encontraban.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, desde Tamanrasset, sin previo aviso ni informaci&oacute;n de sus derechos, sobre todo del derecho de asilo y sin tener en cuenta de que se trataba de ciudadanos con arraigo en Argelia,  fueron deportados y conducidos hasta la frontera, desde donde tuvieron que hacer frente a un largo y penoso viaje &ldquo;de vuelta a casa&rdquo;, a sus lugares de origen.
    </p><p class="article-text">
        No se puede ignorar el elemento racista de estos criminales actos. Los deportados proced&iacute;an, en su gran mayor&iacute;a, de pa&iacute;ses subsaharianos como Guinea Conakry, Burkina Faso y Senegal. Estas deportaciones masivas se realizaron a conciencia, con el conocimiento e intencionalidad propios de un estado en que el director de la Comisi&oacute;n Nacional Consultativa para la Promoci&oacute;n de la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos de Argelia hab&iacute;a manifestado poco tiempo atr&aacute;s que los migrantes propagaban &ldquo;enfermedades&rdquo; y que no ten&iacute;an &ldquo;un futuro en Argelia&rdquo;. Cuando se interrog&oacute; a los testigos si el trato recibido se debi&oacute; al hecho racial, por ser negros, en efecto, respondieron que ese factor fue determinante.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente este tipo de acciones nos resultan familiares. No es la primera vez que esto ocurre en la zona y se han vivido rechazos masivos en Europa, sobre todo en las fronteras exteriores donde migrantes y refugiados son deportados sumariamente sin oportunidad de recurrir formalmente estas decisiones. Hemos vistos deportaciones brutales en las fronteras de Espa&ntilde;a, en Ceuta y Melilla, y esta pr&aacute;ctica se est&aacute; reproduciendo en muchos otros territorios; todo en nombre de la denominada &ldquo;protecci&oacute;n fronteriza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los derechos fundamentales de los refugiados y migrantes, deportados sumariamente, son denegados e ignorados. En estos casos, no s&oacute;lo se estar&iacute;an vulnerando el derecho de asilo, que incluye la posibilidad de que cada situaci&oacute;n sea estudiada y valorada de forma individual, as&iacute; como a recurrir ante la autoridad competente; sino que nos encontramos ante una flagrante violaci&oacute;n de otra serie de derechos interrelacionados. Estos incluyen el derecho a un proceso justo, el derecho a no ser detenido arbitrariamente y a no ser v&iacute;ctima de trato inhumano y degradante.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, respecto al trato recibido por los deportados con un arraigo m&aacute;s o menos reconocido, este traslado forzoso podr&iacute;a afectar al derecho a la vida privada y familiar, as&iacute; como a sus derechos socioecon&oacute;micos y culturales. Adem&aacute;s, dado que dichas deportaciones se realizan con evidentes motivos raciales, se podr&iacute;a incurrir en una grave vulneraci&oacute;n del derecho a no ser discriminado.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, se podr&iacute;a decir que en el caso de estas deportaciones masivas, estar&iacute;amos ante la vulneraci&oacute;n del &ldquo;derecho a tener derechos&rdquo;, t&eacute;rmino recientemente acu&ntilde;ado que tan gr&aacute;ficamente describe la inhumanidad de estas acciones.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que los estados tienen reconocida la facultad de controlar y proteger sus fronteras, existen claramente unos l&iacute;mites sobre la manera de hacerlo; las deportaciones masivas constituyen una importante prohibici&oacute;n de alcance internacional y aceptado universalmente.
    </p><p class="article-text">
        Estos l&iacute;mites se encuentran en varios instrumentos internacionales, establecidos expresamente como conductas prohibidas, entre otros en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Estos tratados internacionales est&aacute;n dise&ntilde;ados para prevenir precisamente este tipo de situaci&oacute;n: se proh&iacute;be la devoluci&oacute;n de personas que est&aacute;n entrando en un pa&iacute;s o que ya lo han conseguido, sin respetar el derecho de asilo que les ampara. Este es un requisito m&iacute;nimo que garantiza la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales y los estados firmantes est&aacute;n vinculados por estas obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Claramente, en el presente caso, todas estas obligaciones fueron ignoradas por completo. Las personas deportadas no fueron informadas de las razones de su detenci&oacute;n, ni de que iban a ser deportadas ni mucho menos tuvieron la oportunidad de acudir a los &oacute;rganos judiciales correspondientes. Dado el gran n&uacute;mero de personas desplazadas violenta y forzosamente - unos 1.400- , en un periodo de tiempo tan corto &ndash;  de unos pocos d&iacute;as-  y dado tambi&eacute;n que las autoridades no hicieron ning&uacute;n esfuerzo para determinar si las personas detenidas eran solicitantes de asilo, o pose&iacute;an de permiso de residencia o de un visado; es evidente que no hab&iacute;a ninguna valoraci&oacute;n individual de las personas deportadas, por lo que s&oacute;lo cabe deducir que la deportaci&oacute;n lo fue en masa, sin considerar los derechos que asist&iacute;an a cada una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Dada la intenci&oacute;n de las autoridades argelinas de no cumplir sus obligaciones internacionales respecto al trato degradante e inhumano dispensado a los deportados, parece que no estamos ante el leg&iacute;timo ejercicio del derecho del Estado de Argelia a controlar sus fronteras, sino que cabr&iacute;a hablar de un plan gestado para deshacerse r&aacute;pidamente de los migrantes de origen subsahariano.
    </p><p class="article-text">
        Tanto por la vulnerabilidad de los migrantes y solicitantes de asilo, como por el gran impacto que estas deportaciones masivas tienen sobre sus vidas, es importante desenmascarar a quienes emplean el concepto de &ldquo;protecci&oacute;n fronteriza&rdquo; como pretexto para una denegaci&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos. El pretendido &ldquo;derecho de fronteras&rdquo; decae frente al &ldquo;derecho a tener derechos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Boye-Clarkson]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/argelia-expulsiones-masivas_132_3468580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2017 17:13:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Argelia: expulsiones masivas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Argelia,Derechos Humanos]]></media:keywords>
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