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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nerea Morán Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nerea_moran_alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nerea Morán Alonso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-urbanismo-alimentacion_132_6454220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8743f869-0f54-407a-a269-5ea0ae3fb482_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que ante una inundación lo primero que escasea es el agua potable, ante la evidencia de que la alimentación es uno de los retos del futuro, proliferan muchos más planteamientos superficiales que análisis integrales y rigurosos que respondan a la urgencia de cambios radicales, especialmente desde el urbanismo.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El hambre ha vuelto a ser visible en nuestros entornos urbanos, y en muchos casos est&aacute;n siendo las despensas comunitarias y las redes de ayuda mutua vecinal quienes de forma ejemplarizante est&aacute;n garantizando el derecho a la alimentaci&oacute;n ante la lentitud y pasividad institucional. En este art&iacute;culo, mirando m&aacute;s all&aacute; de la evidente urgencia social y de la emergencia de respuestas a la misma que se est&aacute; dando, queremos apuntar algunas reflexiones sobre la necesidad de repensar las relaciones entre urbanismo y alimentaci&oacute;n a medio plazo. Si miramos a la ciudad con una perspectiva hist&oacute;rica, advertimos los sucesivos cambios tecnol&oacute;gicos, culturales y normativos que han sido necesarios para responder a las necesidades y reclamaciones de la poblaci&oacute;n, asegurando una organizaci&oacute;n urbana suficientemente equilibrada para evitar un colapso o una revuelta. En cada &eacute;poca el encaje de estas piezas ha definido las prioridades y valores de la sociedad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La urbanista Carolyn Steel suele afirmar que al igual que las personas, las ciudades son lo que comen. La profundidad de esta sencilla afirmaci&oacute;n se desarrolla en su libro </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ciudades Hambrientas. C&oacute;mo la alimentaci&oacute;n condiciona nuestras vidas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, recientemente </span><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editado por</a><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Capit&aacute;n</span></a><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Swing</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, en el que </span>rastrea la historia de las relaciones entre ciudad y alimentaci&oacute;n, siguiendo a la comida desde que se produce, hasta que llega a la ciudad, se comercializa, se prepara, se consume, y deja de considerarse un alimento. De esta forma se va visibilizando c&oacute;mo la manera en que nos alimentamos ha condicionado la tipolog&iacute;a de las viviendas, la morfolog&iacute;a de las ciudades y hasta nuestra forma de habitarlas. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad es una memoria organizada, afirmaba la fil&oacute;sofa Hannah Arendt, y por tanto hay que tener la sensibilidad, la paciencia y la capacidad para poder interpretarla. Lo podemos hacer gracias a planos y fotograf&iacute;as hist&oacute;ricas, cuadros y novelas; al mismo soporte construido, con el trazado de las calles, la estructura de los espacios verdes, o el origen del patrimonio edificado; y a elementos inmateriales como el folklore, las fiestas populares, la toponimia que nombra algunas calles y plazas, la gastronom&iacute;a tradicional&hellip; Todas ellas son huellas que nos permiten desvelar los cambios operados en el sistema alimentario y en las culturas alimentarias sobre las que se sostienen. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hoy la alimentaci&oacute;n se encuentra situada con fuerza en la esfera p&uacute;blica, en la agenda pol&iacute;tica e incluso en la programaci&oacute;n televisiva. La defensa de los espacios agrarios periurbanos, el crecimiento exponencial de la agricultura urbana, la proliferaci&oacute;n de cooperativas de consumo agroecol&oacute;gicas, el aumento de los mercados de productores locales en espacios p&uacute;blicos, la revalorizaci&oacute;n de los mercados de abastos y otras formas de expresi&oacute;n de los v&iacute;nculos entre ciudad y alimentaci&oacute;n, no son fruto de una moda sino el s&iacute;ntoma m&aacute;s visible de una disputa cultural, pol&iacute;tica y urban&iacute;stica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una corriente subcultural de car&aacute;cter global que ha ido ganando reconocimiento y legitimidad en el imaginario social, acad&eacute;mico y pol&iacute;tico; hasta inspirar una oleada de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas alimentarias urbanas, cuyo hito simb&oacute;lico ser&iacute;a la firma del Pacto de Mil&aacute;n en 2015 por 122 alcaldes y alcaldesas de todo el mundo y al que se siguen sumando ciudades (210 en 2020). Un Pacto que arranca asumiendo que la alimentaci&oacute;n ser&aacute; uno de los grandes retos globales en el medio plazo, y ante el cual las ciudades deben asumir su responsabilidad como un actor central a la hora de ordenar la transici&oacute;n hacia sistemas agroalimentarios m&aacute;s sostenibles, saludables, socialmente justos y resilientes. Una tarea que exige una mirada sist&eacute;mica, capaz de fomentar las sinergias y la articulaci&oacute;n entre los programas de acceso a la alimentaci&oacute;n para las poblaciones m&aacute;s vulnerables, la dinamizaci&oacute;n de la econom&iacute;a local o la sostenibilidad urbana en relaci&oacute;n con el sistema agroalimentario. </span>
    </p><p class="article-text">
        Igual que ante una inundaci&oacute;n lo primero que escasea es el agua potable, ante la evidencia de que la alimentaci&oacute;n es uno de los retos del futuro, proliferan muchos m&aacute;s planteamientos superficiales que an&aacute;lisis integrales y rigurosos que respondan a la urgencia de cambios radicales. Y podr&iacute;amos poner tres ejemplos que ilustran este desprop&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Innovaci&oacute;n as&eacute;ptica o di&aacute;logo de culturas.</strong> Los laboratorios que investigan las potencialidades de la biotecnolog&iacute;a y la alimentaci&oacute;n sint&eacute;tica acaparan presupuestos millonarios; mientras aquellos centros de investigaci&oacute;n, formaci&oacute;n e innovaci&oacute;n agroecol&oacute;gica sobreviven gracias a un impulso militante. Tal y como nos indican los presupuestos dedicados a I+D, hoy parece menos fantasioso dise&ntilde;ar un men&uacute; a base de carne sint&eacute;tica y algas criadas en tanques, que modificar la dieta, los h&aacute;bitos de consumo o los manejos agron&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Dise&ntilde;o high-tech o regeneraci&oacute;n de los recursos territoriales.</strong> En las ciudades el imaginario <em>smart city</em> se aplica a la agricultura urbana dando lugar a las granjas verticales,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> que vienen a plantear que la seguridad alimentaria se va a resolver mediante la construcci&oacute;n de grandes rascacielos cuya funci&oacute;n sea producir alimentos. Sus defensores presentan visiones futuristas de ciudades abastecidas a partir de edificios inteligentes y sistemas hipertecnol&oacute;gicos de producci&oacute;n de alimentos, liberados de las limitaciones naturales, sustituyendo los ciclos naturales por circuitos cerrados de agua y luz el&eacute;ctrica, y ajenos a las limitaciones ambientales como plagas, sequ&iacute;as, inundaciones&hellip;</span> La agricultura urbana es una pieza esencial del cambio y las ciudades pueden realizar aportes significativos en la reducci&oacute;n de su vulnerabilidad alimentaria, pero la agricultura urbana debe asumir sus contradicciones y explicitar factores limitantes (balances energ&eacute;ticos, riego con agua potable, contaminaci&oacute;n&hellip;). La clave es que maximizar sus potencialidades no suponga caer en la prepotencia de ignorar la existencia de una cultura campesina y de un mundo rural que nos da de comer, y que no puede suplantarse as&eacute;pticamente por rascacielos orientados a la producci&oacute;n de comida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Campos urbanizados o ciudades ruralizadas.</strong> La consecuencia de esta concepci&oacute;n banalizada del medio rural, desemboca en su museificaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de megainfraestructuras tur&iacute;sticas para urbanitas. La met&aacute;fora perfecta de este fen&oacute;meno ser&iacute;a la construcci&oacute;n del rascacielos m&aacute;s grande de Europa en Brande, un municipio rural poco poblado y referencia para las actividades al aire libre de Dinamarca. La Torre Bestseller, impulsada por la corporaci&oacute;n textil nacida en dicha comarca, medir&aacute; m&aacute;s de trescientos metros y dispondr&aacute; de un complejo con hotel, centro comercial, restaurantes y equipamientos. Todo ello edificado siguiendo severos controles de calidad ambiental y buscando una integraci&oacute;n est&eacute;tica con el entorno. Este proyecto plantea atraer centenares de miles de visitantes anuales y convertirse en el motor que dinamice la econom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        Rascacielos que producen lechugas en la ciudad, rascacielos de oficinas y centros comerciales en las campi&ntilde;as que terciarizan el medio rural y dan la espalda a las actividades tradicionalmente campesinas. Una din&aacute;mica que supone la simplificaci&oacute;n m&aacute;xima del pensamiento sist&eacute;mico que plantea la ecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un urbanismo alimentario no deber&iacute;a ser c&oacute;mplice de esta narrativa donde la insostenibililidad del sistema alimentario se reduce a una cuesti&oacute;n meramente t&eacute;cnica, incentivando la desnaturalizaci&oacute;n, la industrializaci&oacute;n y la hipertecnologizaci&oacute;n de la forma en la que nos alimentamos. Las opciones por las que se apost&oacute; en el pasado han configurado unos soportes f&iacute;sicos y unas infraestructuras que demandan enormes esfuerzos para ser transformadas, por lo que para configurar nuevos asentamientos partiendo de las viejas ciudades debemos priorizar un cambio cultural por el que la gente desee y perciba como factibles otras formas de vivirlas. La mayor flexibilidad de recomposici&oacute;n de los sistemas sociales (los estilos de vida, valores, creencias, deseos o normas sociales), los convierte en la palanca desde la que activar los necesarios cambios estructurales. Transformar el funcionamiento del sistema alimentario, como nos plantea Ciudades Hambrientas es una magnifica forma de empezar.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Francis Bacon sol&iacute;a afirmar que algunos libros son probados, otros devorados, pero poqu&iacute;simos son masticados y digeridos. Y es que en la digesti&oacute;n nos fusionamos con aquello que comemos, ya sean alimentos o palabras, pocos elogios mayores se pueden hacer a un libro como este, capaz de hacernos charlar sobre urbanismo y alimentaci&oacute;n durante largas sobremesas. As&iacute; que a la mesa, que es la hora de leer!!! </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Morán Alonso, José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-urbanismo-alimentacion_132_6454220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2020 05:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Ciudades sostenibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19 y la otra primavera silenciosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/covid19-primavera-silenciosa_132_5956595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aab2f422-7934-4feb-b79b-6b66a2b50044_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COVID-19 y la otra primavera silenciosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante lo excepcional de la situación, debemos impulsar un experimentalismo en las políticas públicas, especialmente en las urbanas, pues en esta coyuntura salud y la sostenibilidad están más unidas que nunca</p></div><p class="article-text">
        El nacimiento formal del ecologismo suele fecharse simb&oacute;licamente en el a&ntilde;o 1962, cuando la bi&oacute;loga Rachel Carson escribi&oacute; <em> Primavera silenciosa </em>, donde se alertaba de los peligros del DDT para la biodiversidad y la salud humana. El t&iacute;tulo alud&iacute;a especialmente a la p&eacute;rdida de aves por comer insectos contaminados, y el silencio que dejaba su ausencia en los campos. La publicaci&oacute;n del libro inspir&oacute; una enorme movilizaci&oacute;n social, que logr&oacute; que el Departamento de Agricultura revisara su pol&iacute;tica sobre pesticidas y el DDT fuera prohibido por la legislaci&oacute;n de los EEUU.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la emergencia sociosanitaria de la COVID-19 hemos vivido <em>otra </em><em>primavera silenciosa</em>, donde se ha callado el ruido que hacemos los humanos. El estado de alarma y el confinamiento global han mantenido apagados los motores de millones de coches; se ha paralizado la actividad de cientos de miles de f&aacute;bricas; aviones y cruceros se han quedado en tierra, las personas permanecemos recluidas en las casas, el consumo de objetos superfluos ha descendido significativamente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y la naturaleza ha demostrado su enorme capacidad de resiliencia, recuperando de forma ef&iacute;mera. As&iacute; que m&aacute;s all&aacute; de lo pintoresco y conmovedor de estas escenas, el reto que tenemos para reencajar nuestras sociedades en la biosfera es la imitaci&oacute;n del funcionamiento de la naturaleza. Algo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo en el dise&ntilde;o de objetos, el kevlar de los chalecos antibalas est&aacute; inspirado en los tejidos de las telas de ara&ntilde;a o la forma aerodin&aacute;mica de los trenes, en la de determinadas aves. Aunque en este caso se trata de algo menos restringido y m&aacute;s complejo, como el redise&ntilde;o del funcionamiento de nuestras econom&iacute;as y de nuestros estilos de vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras el griter&iacute;o y el alegre bullicio de la oleada de movilizaciones clim&aacute;ticas globales del a&ntilde;o pasado, que situaron la crisis ecosocial en la esfera p&uacute;blica y en la agenda pol&iacute;tica, esta primavera silenciosa se presenta como la coyuntura decisiva para el despliegue de un nuevo ciclo para el ecologismo. Aunque formalmente nos encontr&aacute;bamos en una situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica, declarada por el Parlamento y la UE, nuestras vidas cotidianas no se hab&iacute;an alterado, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no se hab&iacute;an reorientado lo m&aacute;s m&iacute;nimo y el modelo productivo funcionaba de forma inalterada. La dram&aacute;tica crisis sociosanitaria, y la devastaci&oacute;n social que le ha acompa&ntilde;ado, perfilan el dif&iacute;cil escenario en el que habr&aacute; que disputar al servicio de qu&eacute; y de qui&eacute;nes se pone la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; y los cimientos sobre los que se reconstruir&aacute; nuestro modelo socioecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Y en esta coyuntura conviene recordar a la polit&oacute;loga alemana Elisabet Noelle-Neumann, que teoriz&oacute; sobre la conformaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica como mecanismo de control social, denominando a este fen&oacute;meno<em> la espiral del silencio</em>. Las personas y colectivos que al observar su entorno social, mediado por la representaci&oacute;n que ofrecen los medios de comunicaci&oacute;n, perciben que sus ideas y opiniones obtienen apoyo social, se reafirman en ellas sin temor a expresarlas en p&uacute;blico. Por el contrario, aquellas que perciben que sus ideas carecen de apoyo social se vuelven m&aacute;s recelosas de expresarlas abiertamente y tienden a caer en el silencio. Debido a que los primeros expresan con mayor comodidad sus puntos de vista y las minor&iacute;as se mantienen en silencio, se crea una influencia sobre la forma en que el p&uacute;blico percibe la situaci&oacute;n. Las posturas mayoritarias parecen tener m&aacute;s apoyo del que realmente tienen, mientras que las minoritarias parecen tener menos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy debemos ser plenamente conscientes de que la comunicaci&oacute;n y la cultura se convierten en un recurso de extrema importancia para romper la espiral del silencio en torno a la crisis ecosocial, pues estamos convencidos de que contamos con m&aacute;s fuerzas y apoyos de los que se muestran abiertamente en la esfera p&uacute;blica y medi&aacute;tica. Otra clave para crecer en apoyos es el contacto directo con las personas y las realidades m&aacute;s afectadas por la crisis econ&oacute;mica, ligando de forma inseparable ecolog&iacute;a y justicia social. El ecologismo ha sabido asumir un protagonismo en el desarrollo de las redes de ayuda mutua vecinal y en la defensa activa de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de car&aacute;cter social.
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n de los v&iacute;nculos colectivos, la nueva centralidad de la esfera barrial y de lo pr&oacute;ximo, situando la interdependencia en primer plano, se presentan como el primer paso para socializar en un futuro inmediato la noci&oacute;n de ecodependencia. Una met&aacute;fora perfecta ser&iacute;an<a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">forma en la que se </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est</a>ado<a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> reutiliza</a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ndo</a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las pancartas de Greenpeace</a> para realizar materiales de protecci&oacute;n individual. Ayer se usaron para cuidar el planeta y desobedecer a quienes imponen la barbarie, hoy se reconvierten en materiales para cuidar de quienes nos cuidan.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ante lo excepcional de la situaci&oacute;n debemos impulsar un experimentalismo en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, especialmente en las urbanas, pues en esta coyuntura salud y la sostenibilidad est&aacute;n m&aacute;s unidas que nunca. Los debates sobre el modelo de ciudad que necesitamos en esta coyuntura deben ligarse al modelo de ciudad que deseamos: peatonalizaciones, desarrollo de infraestructuras ciclistas, fortalecimiento del transporte p&uacute;blico, agricultura urbana, &ldquo;ciudades 15 minutos&rdquo;, ciudades acogedoras con la infancia&hellip; deben de entrar con fuerza en la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta <em>primavera silenciosa</em> se ha compensado con una explosi&oacute;n de di&aacute;logos en los hogares, con familiares y amistades a trav&eacute;s de los dispositivos tecnol&oacute;gicos, pero tambi&eacute;n con esos desconocidos con los que conviv&iacute;amos puerta con puerta. Dec&iacute;a Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez que una revoluci&oacute;n es una inmensa conversaci&oacute;n, esperemos que el murmullo de las cocinas y los balcones, de las despensas comunitarias y de las redes de ayuda mutua, abra el camino para que como sociedad podamos establecer un gran debate que asuma en toda su complejidad la crisis ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Y ojal&aacute; tengamos la imaginaci&oacute;n y la creatividad suficientes como para inventar mecanismos capaces de sostener la acci&oacute;n colectiva en estos tiempos de &ldquo;distanciamiento f&iacute;sico&rdquo;. Nos va la vida en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/covid19-primavera-silenciosa_132_5956595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2020 21:38:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19 y la otra primavera silenciosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades: lo utópico es pensar que todo va a seguir igual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-utopico-pensar-seguir-igual_132_1703218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4ccf6e9-35d7-4a4d-bffa-07a244ff04e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades: lo utópico es pensar que todo va a seguir igual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El municipalismo emergió como un actor privilegiado para la innovación y la experimentación, para solucionar problemas y problematizar soluciones; asumiendo que las políticas públicas locales son determinantes</p><p class="subtitle">La crisis ecosocial se encuentra en la periferia de la agenda municipalista, su nivel de prioridad comunicativa es bajo y su enmarcado elude tanto la gravedad dcomo la urgencia temporal para lograr cambios significativos</p><p class="subtitle">El impacto de las políticas ambientales en marcha sigue siendo tremendamente insuficiente ante las exigencias biofísicas, de reducción de la huella ecológica o de emisiones; si miramos atrás, a los años noventa, cuando arrancaron las primeras Agendas 21, los planes de movilidad o de eficiencia energética, que serían algunas de las de más largo recorrido, es evidente el tiempo perdido</p></div><p class="article-text">
        El Reloj del Apocalipsis creado por el Bolet&iacute;n de Cient&iacute;ficos At&oacute;micos durante la Guerra Fr&iacute;a para avisar a la humanidad del riesgo de autoexterminarse, muestra desde los a&ntilde;os cincuenta los minutos que nos quedan hasta la medianoche, es decir, el fin del mundo. <a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/22/ciencia/1548172912_976395.html?fbclid=IwAR3XE-jFqo00mnVJVLFoOd4Mnk2YnQXnil35wQBwH0A6wKlTnFSd9fgbHfg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y en toda su historia nunca hab&iacute;a llegado a marcar las 23:58</a>, como ha ocurrido en su evaluaci&oacute;n m&aacute;s reciente. Un reloj cuya vocaci&oacute;n es actuar como un despertador de las conciencias sociales y pol&iacute;ticas, pero cuya tarea se ha tornado infructuosa, ya que resulta imposible levantar a alguien que se hace el dormido.
    </p><p class="article-text">
        Hoy disponemos de un consenso cient&iacute;fico, avalado por diversos organismos internacionales, de que nuestras sociedades encaran una crisis civilizatoria (colapso clim&aacute;tico, p&eacute;rdida biodiversidad, contaminaci&oacute;n, crisis energ&eacute;tica, desigualdad social, crisis de cuidados&hellip;) que garantiza que los escenarios futuros ser&aacute;n ecol&oacute;gicamente muy adversos y se ver&aacute;n comprometidas las bases materiales que sostienen la vida. Vivimos un periodo que deber&iacute;a ser de emergencia, pues en funci&oacute;n de las grandes decisiones que se tomen sobre las tem&aacute;ticas clave en estos a&ntilde;os, se condicionar&aacute;n de forma irreversible los contextos en los que seguir tomando decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana no va a ser una continuidad del presente, no va a haber progreso ilimitado, no hay final feliz garantizado. Y sin embargo padecemos una imprudente falta de liderazgo institucional, un desinter&eacute;s que ha dejado en manos de la sociedad civil la responsabilidad de que estas cuestiones no terminen subordinadas en la esfera p&uacute;blica. Ante esta orfandad, en distintos lugares del mundo confluencias de movimientos sociales vienen construyendo a nivel local el esbozo de una agenda para la transici&oacute;n ecosocial, trabajando en la elaboraci&oacute;n consensuada de programas sin partido, como dice Naomi Klein.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro contexto y al calor del 15M, el municipalismo emergi&oacute; como un actor privilegiado para la innovaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n, para solucionar problemas y problematizar soluciones; asumiendo que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas locales son determinantes a la hora de acelerar, acompa&ntilde;ar, consolidar o bloquear las imprescindibles din&aacute;micas de cambio. Y es que fruto de este impulso, estos a&ntilde;os de forma sincr&oacute;nica, acelerada y en el conjunto del territorio, se est&aacute; desarrollando una nueva generaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas municipales; afectando a las agendas, los procedimientos, las alianzas, los conflictos o los relatos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el <a href="https://forotransiciones.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foro de Transiciones</a>, un espacio interdisciplinar donde confluyen personas de distintas sensibilidades del ecologismo, con la vocaci&oacute;n de elaborar an&aacute;lisis y propuestas, nos decidimos a realizar un balance riguroso del impacto de las pol&iacute;ticas municipalistas desde la &oacute;ptica de las transiciones ecosociales. Durante un a&ntilde;o hemos investigado diez tem&aacute;ticas clave en siete grandes ciudades, asumiendo, como afirmaba el novelista brit&aacute;nico Samuel Butler, que la vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://blogs.fuhem.es/forotransiciones/wp-content/uploads/sites/51/2018/11/CiudadesEnMov_WEB_PLIEGOS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudades en movimiento</a>, una publicaci&oacute;n de libre acceso donde se describen y valoran m&aacute;s de doscientas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, se profundiza en algunas de las m&aacute;s significativas, y se indican los avances y contradicciones que se han dado. Resumiendo de forma muy sint&eacute;tica, los avances tendr&iacute;an que ver con cuestiones como la participaci&oacute;n ciudadana (normativas, procedimientos, herramientas web, cooperaci&oacute;n p&uacute;blico social, gesti&oacute;n ciudadana de espacios y equipamientos&hellip;), la ampliaci&oacute;n de la agenda municipalista con nuevas tem&aacute;ticas (feminismos, cuidados, econom&iacute;a social y solidaria, pol&iacute;ticas urbanas alimentarias...) y una marcada sensibilidad social (presupuestos m&aacute;s sociales, fortalecimiento de los servicios p&uacute;blicos, planes y oficinas de derecho a la vivienda, pobreza energ&eacute;tica, planes para intervenir en barrios vulnerables y reequilibrar la ciudad, reorganizaci&oacute;n de los servicios sociales&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se alumbran los grandes vac&iacute;os en cuanto a la incorporaci&oacute;n de forma consistente y coherente de las cuestiones ecol&oacute;gicas. La crisis ecosocial se encuentra en la periferia de la agenda municipalista, su nivel de prioridad comunicativa es bajo y, aqu&iacute; aparece el principal problema, su enmarcado elude tanto la gravedad de la situaci&oacute;n como la urgencia temporal para lograr cambios significativos. El impacto de las pol&iacute;ticas ambientales en marcha sigue siendo tremendamente insuficiente ante las exigencias biof&iacute;sicas, de reducci&oacute;n de la huella ecol&oacute;gica o de emisiones; si miramos atr&aacute;s, a los a&ntilde;os noventa, cuando arrancaron las primeras Agendas 21, los planes de movilidad o de eficiencia energ&eacute;tica, que ser&iacute;an algunas de las de m&aacute;s largo recorrido, es evidente el tiempo perdido. Y lo que es m&aacute;s preocupante, la normalizaci&oacute;n y desactivaci&oacute;n de la dimensi&oacute;n transformadora de las pol&iacute;ticas ambientales, reducidas a iniciativas sectoriales, en un modelo urbano que en sus ra&iacute;ces m&aacute;s profundas no ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Ante la alta vulnerabilidad de las ciudades en los escenarios futuros y la ausencia de estas cuestiones en los debates pol&iacute;ticos, consideramos que este periodo preelectoral es una coyuntura ideal para que los debates ecosociales entren en escena. Esto nos lleva a plantear cinco l&iacute;neas de debate que consideramos estrat&eacute;gicas para pensar sobre nuestras ciudades:
    </p><p class="article-text">
        -<strong>Sin asumir la prioridad de la agenda social no resulta factible el despliegue de una agenda ecologista. </strong>El problema que apuntamos es la desconexi&oacute;n entre muchas pol&iacute;ticas sociales y su potencial para reforzar simult&aacute;neamente un necesario cambio de modelo productivo y de estilos de vida, o, como m&iacute;nimo, de hacer pedagog&iacute;a sobre cuestiones ecosociales. Elementos de oportunidad ser&iacute;an la reconversi&oacute;n del sector de la edificaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n, el v&iacute;nculo entre pobreza energ&eacute;tica y transici&oacute;n hacia sistemas renovables como permiten empresas p&uacute;blicas como Barcelona Energ&iacute;a, planes de empleo centrados en econom&iacute;a verde o pol&iacute;ticas alimentarias que a&uacute;nan el fomento de la agroecolog&iacute;a con avances en el derecho a la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>El modelo econ&oacute;mico condiciona el modelo de ciudad, por lo que imaginar una ciudad que transite hacia la sostenibilidad y la justicia social resulta indisociable de reformular las prioridades de la econom&iacute;a convencional en el entorno urbano</strong><strong>.</strong> Frente a las l&oacute;gicas extractivas y la competencia por atraer inversiones internacionales o turismo, la acogida de megaeventos o la hiperespecializaci&oacute;n productiva en el sector servicios, que imponen una inercia dif&iacute;cil de revertir; hay que desfinanciarizar, democratizar y diversificar las econom&iacute;as urbanas. La econom&iacute;a social y solidaria, apoyada por diversos municipios, simbolizar&iacute;a esa apuesta por satisfacer necesidades sociales, generar empleo local, apoyar a los grupos sociales m&aacute;s vulnerables, atender a los cuidados y la reproducci&oacute;n social, as&iacute; como mantener compromisos ecol&oacute;gicos fuertes, que permitan avanzar hacia un metabolismo social m&aacute;s territorializado.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>Conseguir resultados distintos exige hacer cosas diferentes, pero la innovaci&oacute;n y el experimentalismo urban&iacute;stico en cuestiones de sostenibilidad ambiental ha sido bastante reducido</strong>. Aunque ha habido cuestiones como <a href="http://ajuntament.barcelona.cat/superilles/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las supermanzanas de Barcelona</a>, <a href="https://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Movilidad-y-transportes/Madrid-Central-Zona-de-Bajas-Emisiones/Informacion-general/Madrid-Central-Informacion-General/?vgnextfmt=default&amp;vgnextoid=a67cda4581f64610VgnVCM2000001f4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=088e96d2742f6610VgnVCM1000001d4a900aRCRD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid Central</a> o la <a href="http://www.omau-malaga.com/2/com1_md3_cd-1626/manzana-verde-nuevas-formas-habitar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manzana Verde de M&aacute;laga</a>; el balance que realizamos es que se ha arriesgado poco, incluso a la hora de lanzar proyectos piloto que fueran suficientemente ambiciosos como para generar aprendizajes relevantes.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>Las cuestiones ambientales se han incorporado a la ret&oacute;rica, pero ninguna de las ciudades analizadas ha elaborado un relato consistente sobre las implicaciones y la situaci&oacute;n de excepcionalidad en la que nos encontramos</strong>. El municipalismo ha renunciado a pensar un modelo alternativo de ciudad, ha desistido de socializar una imagen y una narrativa sobre las transiciones ecosociales. No hay un horizonte de futuro compartido, una explicaci&oacute;n capaz de ofrecer una visi&oacute;n de conjunto sobre la ciudad que trascienda a los proyectos concretos o sectoriales, que permita dotar de mayor sentido a las estrategias de transformaci&oacute;n que se van implementando. Ecologizar el derecho a la ciudad exige narrativas que sean realistas y a la vez ilusionantes, recuperando un cierto impulso ut&oacute;pico en la acci&oacute;n social e institucional. Un impulso arraigado en experiencias y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que muestren soluciones existentes, cre&iacute;bles y en las que la ciudadan&iacute;a pueda verse comprometida; de forma que se modifiquen los estilos de vida y se aumente la resiliencia social.
    </p><p class="article-text">
        -<strong>La necesidad de un municipalismo no localista, la biorregi&oacute;n debe ser la unidad de complejidad m&iacute;nima para concebir las transiciones</strong>. La ciudad no puede ser el &uacute;nico objeto y objetivo de la reorganizaci&oacute;n, pues nos limita a pensar desde un localismo miope y reduccionista, que se convierte en una trampa. El concepto de biorregi&oacute;n nos invita a considerar como escala m&iacute;nima de intervenci&oacute;n el espacio singular delimitado por caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas, ecol&oacute;gicas y sociales en el que se producen los procesos que permiten el desarrollo en una relaci&oacute;n de equilibrio y colaboraci&oacute;n de la ciudad con su medio. Una escala adecuada para repensar la autonom&iacute;a energ&eacute;tica, alimentaria y econ&oacute;mica, y la adaptaci&oacute;n ecol&oacute;gica de las actividades productivas, rompiendo la separaci&oacute;n conceptual entre espacios rurales y urbanos, redescubriendo sus relaciones de interdependencia. Una nueva forma de concebir y gobernar el territorio desde l&oacute;gicas de gobernanza de proximidad en t&eacute;rminos f&iacute;sicos, sociales e identitarios.
    </p><p class="article-text">
        En su carta de amor a las ciudades invisibles, Italo Calvino hablaba de Octavia, una ciudad construida en un precipicio entre dos monta&ntilde;as y sostenida por una red. Suspendida sobre el abismo su futuro es menos incierto que el de otras ciudades, pues es consciente de las limitaciones y de la resistencia de su red; su fragilidad es su fortaleza. El esfuerzo invertido en&nbsp;<a href="https://blogs.fuhem.es/forotransiciones/wp-content/uploads/sites/51/2018/11/CiudadesEnMov_WEB_PLIEGOS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudades en movimiento</a> pretende abrir un di&aacute;logo entre ciudades y ciudadan&iacute;as para reflexionar sobre el abismo que compartimos, y sobre qu&eacute; debemos hacer para fortalecer las redes que nos atan a una vida buena y perdurable en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso, Fernando Prats]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-utopico-pensar-seguir-igual_132_1703218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Feb 2019 20:09:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades: lo utópico es pensar que todo va a seguir igual]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde los contrapoderes de barrio echan raíces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/huertos-urbanos-movimiento-vecinal_132_2160007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23a60e94-1bc3-4722-8fe9-e32e05c634c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde los contrapoderes de barrio echan raíces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos interesa el contrapoder en la medida en que hace referencia a habitar un conflicto sin estar obsesionado por la confrontación, en la medida en que reconoce un gesto de desafío radical en la construcción de nuevas relaciones sociales</p><p class="subtitle">Agroecología, autogestión y articulación social constituyen los tres rasgos que definen el trabajo de los huertos comunitarios a escala local, donde se cultivan alimentos y cosechan relaciones sociales</p></div><p class="article-text">
        <strong>Entre la barricada y el nuevo mundo &iquest;Qu&eacute; entendemos por contrapoder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El principal rasgo que tiene el ejercicio del poder es que irremediablemente genera resistencias, como de forma minuciosa estudi&oacute; Foucault. No hay sociedades arm&oacute;nicas: los conflictos de intereses entre distintos grupos sociales son una constante a lo largo de la historia y probablemente son el principal motor del cambio en nuestras sociedades. El contrapoder aparece como el mecanismo de acci&oacute;n colectiva por el que los agravios padecidos por los grupos sociales subordinados u oprimidos se politizan, ya sea en forma de rebeld&iacute;as silenciosas que perviven latentes en la vida cotidiana<a href="//#sdendnote1sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">i</a> o mediante desaf&iacute;os declarados abiertamente en la esfera p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de contrapoder ha sido siempre ambivalente: por un lado, se define de forma negativa, por su capacidad de decir NO y obstaculizar el desarrollo de la agenda de las &eacute;lites hegem&oacute;nicas; por otro, transmite una potencia autoafirmativa, una capacidad de decir S&Iacute; y de desplegar nuevas sensibilidades, deseos, formas de organizarse y estilos de vida alternativos. El poder destituyente y el poder constituyente conviven como las dos caras inseparables de una misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros automatismos cognitivos tienden a asociar las luchas sociales a im&aacute;genes de revueltas, masivas movilizaciones y &eacute;picas insurrecciones. Episodios donde se escenifica el conflicto, que llevado al terreno urbano encontrar&iacute;a en la barricada su arquitectura mitol&oacute;gica. &iquest;Y si frente a la barricada pens&aacute;ramos el contrapoder desde un espacio como un huerto comunitario? Hablar&iacute;amos de defender la existencia de espacios donde cuidar la vida de las comunidades locales y las plantas, de cultivar alimentos y cosechar relaciones sociales, de ecosistemas barriales y ambientales amenazados por el mercado y las pol&iacute;ticas urbanas. Emmanuel Lizcano<a href="//#sdendnote2sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ii</a> sol&iacute;a afirmar que las met&aacute;foras y los imaginarios nos piensan, inconscientemente conforman nuestros patrones de pensamiento, lo que en nuestro caso puede llevarnos a concebir el conflicto social de una forma excesivamente mec&aacute;nica. El contrapoder queda reducido a un largo proceso de acumulaci&oacute;n de fuerzas y hegemon&iacute;a capaz de enfrentarse exitosamente al poder establecido; hasta que el &ldquo;empate catastr&oacute;fico&rdquo; al que se refer&iacute;a Gramsci se rompe y el contrapoder se convierte en un nuevo poder leg&iacute;timo.<a href="//#sdendnote3sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iii</a>
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en el movimiento obrero con sus sindicatos y partidos, cooperativas de consumo y trabajo, mutualidades, peri&oacute;dicos y revistas, escuelas populares, ateneos y bibliotecas, casas del pueblo, coros, bandas de m&uacute;sica, clubs excursionistas, grupos de teatro, asociaciones de mujeres, redes de apoyo mutuo en los barrios&hellip; y encontraremos un verdadero mundo que funcionaba seg&uacute;n sus principios y reglas. Una constelaci&oacute;n de instituciones sociales donde se generaba una sociabilidad, se ensayaban mecanismos de solidaridad, se reproduc&iacute;a una cultura y unos estilos de vida aut&oacute;nomos del poder. &iquest;No parece un reduccionismo pensar que esta compleja multiplicidad rebosante de vida era un mero ejercicio de acumulaci&oacute;n de fuerzas en espera del d&iacute;a de la revoluci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Nos interesa el contrapoder en la medida en que hace referencia a habitar un conflicto sin estar obsesionado por la confrontaci&oacute;n, en la medida en que reconoce un gesto de desaf&iacute;o radical en la construcci&oacute;n de nuevas relaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, ponemos el &eacute;nfasis en la dimensi&oacute;n afirmativa y constituyente del contrapoder, rastreando experiencias capaces de transformar nuestras ciudades, la vida de las personas y que simult&aacute;neamente promuevan cambios radicales a peque&ntilde;a escala. Seguimos la estela de las utop&iacute;as reales investigadas en medio mundo por Erik Olin Wright,<a href="//#sdendnote4sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iv</a> donde lo pragm&aacute;ticamente posible no es independiente de nuestra imaginaci&oacute;n, sino que, al contrario, toma forma a partir de nuestras visiones sobre la realidad y nuestras formas de habitarla de forma diferente. Igual que los esclavos fugados en Brasil fundaban asentamientos escondidos en medio de la selva, conocidos como quilombos, en nuestras junglas de asfalto tambi&eacute;n existe un amplio abanico de modestos contrapoderes ocultos, infravalorados e invisibilizados. Un ejemplo de ellos son los huertos comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sembrando el cambio en las plazas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El derrumbe financiero iniciado en 2008 supuso el final del espejismo de un modelo de crecimiento econ&oacute;mico progresivamente desvinculado de la satisfacci&oacute;n de las necesidades sociales. Las ciudades han concentrado los dram&aacute;ticos impactos socioecon&oacute;micos, que han dado lugar a una fuerte p&eacute;rdida de cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En las acampadas que a partir de 2010 se replicaron por las grandes ciudades de todo el mundo, desde la plaza Tahrir hasta la Puerta del Sol, desde Occupy Wall Street hasta Gezi Park, se escenific&oacute; ese contrapoder ciudadano, que exig&iacute;a un mayor grado de democracia y se levantaba contra las pol&iacute;ticas austericidas.
    </p><p class="article-text">
        La narrativa oficial de la crisis comienza a ser cuestionada en la esfera p&uacute;blica del Estado espa&ntilde;ol de la mano del 15M en 2011, inaugurando el ciclo de acci&oacute;n colectiva m&aacute;s intenso de nuestra historia reciente. Las acampadas y asambleas configuraron microciudades a escala en el coraz&oacute;n de la gran ciudad, una suerte de anteproyectos de otras ciudades posibles, generando una nueva atm&oacute;sfera m&aacute;s proclive al cambio social.<a href="//#sdendnote5sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v</a> Frente al urbanismo de la austeridad emerge desde la sociedad civil un urbanismo cooperativo; intensivo en capacidad de innovaci&oacute;n para solucionar problemas, en protagonismo ciudadano y en formas m&aacute;s democr&aacute;ticas de entender lo p&uacute;blico, que se ha plasmado en una variedad de luchas; y producen lugares desde los que reconstruir nuevas relaciones sociales y pr&aacute;cticas. Vivir de otra manera implica la construcci&oacute;n material de otras territorialidades, donde, aunque sea a peque&ntilde;a escala y de forma fragmentaria, resulta posible reproducir otros patrones de relaci&oacute;n entre las personas y de estas con su entorno.
    </p><p class="article-text">
        La agricultura urbana se ha convertido en una herramienta de denuncia de la especulaci&oacute;n y de reivindicaci&oacute;n de una nueva cultura del territorio, a la vez que ha posibilitado crear alternativas sociales y econ&oacute;micas ligadas a una amplia diversidad de actores y colectivos sociales, desde colectivos ecologistas a asambleas de parados, de asociaciones vecinales a redes de solidaridad popular.
    </p><p class="article-text">
        Igual que otros movimientos sociales cr&iacute;ticos, los huertos comunitarios han encuadrado sus reivindicaciones bajo el paraguas del derecho a la ciudad,<a href="//#sdendnote6sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vi</a> <a href="//#sdendnote7sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vii</a> entendido no como una demanda legal traducible al lenguaje jur&iacute;dico, sino como el derecho de la ciudadan&iacute;a a intervenir en la ciudad, a construirla y a transformarla. El movimiento de agricultura urbana visibiliza y plantea cuestiones que van m&aacute;s all&aacute; de los huertos, llamando a participar y corresponsabilizarse en la forma de habitar y gestionar los recursos situados m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites urbanos y que son imprescindibles para la subsistencia de las ciudades en un contexto de crisis socieocol&oacute;gica, que ejemplifica el colapso clim&aacute;tico y la crisis energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los pilares que sustentan los imaginarios y pr&aacute;cticas del movimiento de agricultura urbana es la noci&oacute;n de bienes comunes. Desde su origen, estos proyectos se definieron como bienes comunes urbanos, que reactualizan y adaptan al contexto urbano las pr&aacute;cticas tradicionales de gesti&oacute;n comunitaria de bienes naturales y recursos estrat&eacute;gicos necesarios para la reproducci&oacute;n de las comunidades.<a href="//#sdendnote8sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viii</a>
    </p><p class="article-text">
        Agroecolog&iacute;a, autogesti&oacute;n y articulaci&oacute;n social constituyen los tres rasgos que definen el trabajo de los huertos comunitarios a escala local, donde cultivan alimentos y cosechan relaciones sociales. Se trata de experiencias muy visibles y atractivas, al estar en el espacio p&uacute;blico, y muy activas a la hora de relacionarse con otros proyectos (centros sociales, asociaciones vecinales, grupos de consumo, colectivos ciclistas, asociaciones educativas y colegios, por mencionar algunas), lo que les convierte en regeneradores de los tejidos sociales locales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su actividad inmediata, los huertos urbanos prefiguran futuros urbanos deseados, proyectando la necesidad de barrios m&aacute;s participativos y convivenciales, as&iacute; como una mayor implantaci&oacute;n del ecourbanismo (movilidad sostenible, proximidad, energ&iacute;as renovables, compostaje y cierre de ciclos).
    </p><p class="article-text">
        Estos proyectos est&aacute;n insertos en m&uacute;ltiples redes de movilizaci&oacute;n a escala urbana, pero tambi&eacute;n a escala translocal, vinculadas con la participaci&oacute;n ciudadana, la soberan&iacute;a alimentaria y la agroecolog&iacute;a. El fin &uacute;ltimo es trascender su propia territorialidad barrial para integrarse en un movimiento amplio, al vincular estas islas a otras, de modo que se logren consolidar archipi&eacute;lagos en expansi&oacute;n que desborden la institucionalidad establecida y las pr&aacute;cticas dominantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y si los frutos son las semillas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los huertos comunitarios articulan localmente una pluralidad de sensibilidades, demandas y reivindicaciones (ambientales, vecinales, pol&iacute;ticas, relacionales), a la vez que ponen en marcha procesos de autogesti&oacute;n a nivel barrial, que enfatizan la participaci&oacute;n directa, la apropiaci&oacute;n espacial, la reconstrucci&oacute;n de identidades y la corresponsabilidad colectiva de las comunidades en distintos asuntos que les afectan. Estos ejercicios de microurbanismo expresan una disconformidad con el modelo dominante de ciudad y los estilos de vida que induce.
    </p><p class="article-text">
        Un contrapoder habitable es el que permite vivir en el presente los mayores rasgos de la vida a la que aspiramos en el futuro, un proceso de transformaci&oacute;n inmanente irreductible a c&aacute;lculos estrat&eacute;gico de las acumulaciones de fuerzas y de las revoluciones irreversibles. El anarquista Paul Goodman sol&iacute;a plantear: &ldquo;Supongamos que hemos tenido la revoluci&oacute;n de la que habl&aacute;bamos y con la que so&ntilde;&aacute;bamos. Supongamos que nuestro bando ha ganado y que tenemos la clase de sociedad que quer&iacute;amos. &iquest;C&oacute;mo vivir&iacute;as, t&uacute; personalmente, en esta sociedad? Empieza a vivir de esa manera ahora&rdquo;. Y es que como reza un mural de un huerto madrile&ntilde;o: &ldquo;Una huerta no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo&rdquo;. El reto para estos proyectos es mantener sus aristas m&aacute;s pol&iacute;ticas sin perder su capacidad transformadora.
    </p><p class="article-text">
        Una versi&oacute;n m&aacute;s extensa de este art&iacute;culo forma parte del informe <em>Contrapoder. Estado del poder 2018</em>, editado en castellano por <a href="https://www.tni.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Transnational Institute</a> (TNI) y <a href="http://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FUHEM Ecosocial</a>.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote1"></span><a href="//#sdendnote1anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">i</a> Scott, J. C. (2000) Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos. M&eacute;xico D.F.: Ediciones Era.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote2"></span><a href="//#sdendnote2anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ii</a> Lizcano, E. (2009) &ldquo;Narraciones de la crisis: viejos fetiches con caras nuevas&rdquo;, Archipi&eacute;lago, n&uacute;m. 83-84, Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote3"></span><a href="//#sdendnote3anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iii</a> Citado en Garc&iacute;a Linera, &Aacute;. (2008) &ldquo;Empate catastr&oacute;fico y punto de bifurcaci&oacute;n&rdquo;, Cr&iacute;tica y emancipaci&oacute;n: Revista latinoamericana de Ciencias Sociales A&ntilde;o 1, no. 1 (jun. 2008). Buenos Aires: CLACSO.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote4"></span><a href="//#sdendnote4anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iv</a> Wright, E. O. (2014) Construyendo utop&iacute;as reales, Madrid: Akal.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote5"></span> <a href="//#sdendnote5anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v</a> Fern&aacute;ndez Casadevante, J.L. y Mor&aacute;n, N. (2015) Ra&iacute;ces en el asfalto. Pasado, presente y futuro de la agricultura urbana. Madrid: Libros en acci&oacute;n. <a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://raicesyasfalto.wordpress.com/</a>
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote6"></span><a href="//#sdendnote6anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vi</a> Lefebvre, H. (1978 [1969]) El Derecho a la ciudad. Barcelona: Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote7"></span><a href="//#sdendnote7anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vii</a> Harvey, D. (2008) &ldquo;The right to the city&rdquo;, New Left Review 53, septiembre-octubre.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdendnote8"></span><a href="//#sdendnote8anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viii</a> Ostrom, E. (1990) Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge: Cambridge University Press.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso, Nuria del Viso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/huertos-urbanos-movimiento-vecinal_132_2160007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Apr 2018 18:41:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde los contrapoderes de barrio echan raíces]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo tenemos a huevo: de los escándalos alimentarios a la agroecología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/agroecologia-escandalos-alimentarios-alimentacion_132_3237864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f519e1c-c5ca-44fa-ba2e-86a4b0b84ba5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo tenemos a huevo: de los escándalos alimentarios a la agroecología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de los huevos contaminados con fipronil, un insecticida tóxico prohibido en la cadena alimentaria europea, es el último episodio de una interminable historia condenada a repetirse mientras no cambie la lógica que sostiene el modelo de producción, distribución y consumo</p></div><p class="article-text">
        La gran industria alimentaria produce recurrentemente sonados esc&aacute;ndalos, que han terminado por generar una tenue sombra de desconfianza en el funcionamiento del sistema agroalimentario. El caso de los huevos contaminados con fipronil, un insecticida t&oacute;xico prohibido en la cadena alimentaria europea, son el &uacute;ltimo episodio de una interminable historia condenada a repetirse mientras no cambie la l&oacute;gica que sostiene el modelo de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo.
    </p><p class="article-text">
        Para extraer lecciones de este caso, podemos anticipar algunas de las ense&ntilde;anzas que se sacar&aacute;n de esta reuni&oacute;n: hay que reforzar los sistemas de alerta temprana, intensificar los controles y la colaboraci&oacute;n entre pa&iacute;ses, fortalecer la trazabilidad de los productos y tranquilizar a la poblaci&oacute;n pues la seguridad alimentaria no se ha visto comprometida. Y probablemente todas ellas sean correctas, pues son las respuestas esperables a las preguntas que previsiblemente van a realizarse. Sin embargo, cabe la posibilidad de hacernos otras preguntas que cuestionen la industrializaci&oacute;n de la alimentaci&oacute;n vivida durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1 &iquest;C&oacute;mo se las apa&ntilde;auna serie de granjas de B&eacute;lgica y Holanda para en el plazo de unas semanas dispersar su producci&oacute;n por 17 pa&iacute;ses europeos y Hong-Kong?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n no ha escapado a la globalizaci&oacute;n de los mercados, hemos normalizado el hecho de que la cesta de la compra est&eacute; repleta de productos que han recorrido miles de kil&oacute;metros, en el caso espa&ntilde;ol <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Alimentos-kilometricos_0_539996616.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una media de m&aacute;s de 3.000 kilometros</a>. Esto no ser&iacute;a de extra&ntilde;ar en el caso de productos que no podemos producir en proximidad, y que siempre han viajado, como es el caso del caf&eacute;, el t&eacute;, o el chocolate; pero s&iacute; resulta cuestionable cuando estamos exportando e importando los mismos productos con una l&oacute;gica que se aleja de asegurar el consumo de alimentos lo m&aacute;s frescos posibles, de apoyar a las econom&iacute;as rurales y mantener la diversidad e identidad de productos locales. Esta idea est&aacute; ilustrada en a historia de dos camiones que chocaron de frente en una autopista francesa en 2014, relatada por el campesino y fil&oacute;sofo Pierre Rabhi:&nbsp;<a href="https://gustavoduch.wordpress.com/2014/05/13/el-fin-del-pan-con-tomate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El cami&oacute;n que viajaba de Almer&iacute;a a Holanda transportaba tomates y el que viajaba de Holanda a Barcelona transportaba&hellip;tomates</a>
    </p><p class="article-text">
        Estos circuitos globales agroalimentarios han provocado la desvertebraci&oacute;n de la econom&iacute;as campesinas locales y la concentraci&oacute;n empresarial, y son responsables de <a href="https://vsf.org.es/actualidad/la-agricultura-industrial-y-su-responsabilidad-en-la-crisis-climatica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero</a> que provocan el cambio clim&aacute;tico. El sistema agroalimentario contempor&aacute;neo es altamente ineficiente, requiere mucha m&aacute;s energ&iacute;a para producir y distribuir alimentos que la que proporcionan los mismos alimentos (<a href="http://css.umich.edu/publication/life-cycle-based-sustainability-indicators-assessment-us-food-system" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el caso de EE UU el balance es de siete a uno</a>), lo que solo resulta viable en base al consumo masivo de combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2 &iquest;Debemos confiar en la regulaci&oacute;n existente de la gran industria qu&iacute;mica y alimentaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fipronil es un insecticida prohibido en la Uni&oacute;n Europea para su uso en animales de producci&oacute;n de alimentos que, en este caso, ha sido utilizado para tratar la presencia de un &aacute;caro en granjas de gallinas ponedoras. Una ilegalidad que ser&aacute; perseguida judicialmente pero que no despeja la duda de los efectos sobre la salud humana y del planeta del uso masivo de pesticidas que s&iacute; se consideran legales.
    </p><p class="article-text">
        Mediante la publicidad, los lobbies o la subvenci&oacute;n cient&iacute;fica, la gran industria qu&iacute;mica minimiza sus impactos y recela de cualquier regulaci&oacute;n que tienda a aplicar el principio de precauci&oacute;n, por el cual no deber&iacute;a aprobarse el uso de productos que no hubieran demostrado completamente su inocuidad. La sociedad civil debe probar su toxicidad y no la industria su inocuidad, el pir&oacute;mano es nombrado responsable de la torre de vigilancia antiincendios As&iacute; que no sorprende que estos d&iacute;as supi&eacute;ramos que Monsanto sigui&oacute; vendiendo conscientemente <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Monsanto-vendiendo-quimicos-prohibidos-perjudiciales_0_674383104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">productos t&oacute;xicos y contaminantes hasta que fueron prohibidos, como el PCB</a>, un caso con muchas similitudes a las de otros famosos productos de esta empresa como el DDT y al glifosato. Ante lo que responden: en la &eacute;poca en que Monsanto fabricaba PCB, era un producto legal y aprobado que ten&iacute;a muchos usos. Monsanto no es responsable por la contaminaci&oacute;n que causaron los que usaron y desecharon PCB en el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.libresdecontaminanteshormonales.org/wp-content/uploads/2016/10/informe-plaguicidas-2016-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Unas instituciones resignadas ante las grandes corporaciones asumen que vamos a vivir en entornos t&oacute;xicos</a> y que el veneno es la dosis, sin cuestionar la presencia de pesticidas en nuestros alimentos. De esta forma las autoridades basan la protecci&oacute;n de la salud frente a los riesgos que ocasionan los plaguicidas, en asegurarse de que las cantidades de residuos que contienen los alimentos se encuentren por debajo de un l&iacute;mite m&aacute;ximo establecido. Adem&aacute;s sabemos que <a href="http://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2017-06-11/uso-agroquimicos-agricultura-espana_1389564/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a es el Estado de la UE que m&aacute;s productos qu&iacute;micos utiliza en t&eacute;rminos absolutos</a>.
    </p><p class="article-text">
        La relatora especial sobre el derecho a la alimentaci&oacute;n y el relator especial sobre productos t&oacute;xicos de la ONU enviaban en marzo al Consejo de Derechos Humanos<a href="https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G17/017/90/PDF/G1701790.pdf?OpenElement" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un duro informe</a> que carga contra la industria de los pesticidas, denunciando sus efectos sobre la poblaci&oacute;n y el medio ambiente. Donde tambi&eacute;n se&ntilde;alan la fuerte presi&oacute;n que las multinacionales ejercen sobre los gobiernos y la comunidad cient&iacute;fica, retrasando y bloqueando la implementaci&oacute;n de regulaciones m&aacute;s estrictas. Aunque esto no ha generado excesiva alarma social, ni un alto eco medi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y todo esto obviando la contaminaci&oacute;n permanente de suelos y acu&iacute;feros que prolongar&aacute;n en el tiempo esta situaci&oacute;n,comprometiendo la seguridad alimentaria al reducir la superficie de suelos sanos, como plantea la propia <a href="http://www.fao.org/3/a-i4405s.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FAO</a>. Los beneficios empresariales parecen estar por encima de otras consideraciones sanitarias o ambientales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3 &iquest;La industria agroalimentaria es la soluci&oacute;n al problema creado por la industria agroalimentaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Manejamos una noci&oacute;n de seguridad alimentaria reducida a controles y supervisi&oacute;n de las reglas actuales, que resulta miope por no incorporar otras dimensiones como son: la sostenibilidad ambiental de la que depende la producci&oacute;n de alimentos a medio plazo, el control de las semillas que se encuentra en manos de cuatro empresas (<a href="http://www.playgroundmag.net/food/SGAE-campo_0_2025997408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientemente un agricultor de Castilla y Le&oacute;n ha sido condenado a un a&ntilde;o de carcel por reutilizar sus semillas</a>), la dependencia de alimentos que recorren grandes distancias, la imperativa adaptaci&oacute;n a los efectos del cambio clim&aacute;tico, la tutela de la gran distribuci&oacute;n alimentaria que acapara los beneficios <a href="http://chil.me/download-file/104758-152126" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como mensualmente muestra en el IPOD</a> ( el diferencial entre lo que cobran productores y lo que pagamos consumidores sufre incrementos de hasta el 900%)...
    </p><p class="article-text">
        Donde algunos ven una fortaleza nosotros percibimos una enorme fragilidad, al no cuestionar un modelo que tiende de forma entusiasta hacia la desnaturalizaci&oacute;n, industrializaci&oacute;n y tecnologizaci&oacute;n de la forma en la que nos alimentamos. Asistimos a una nueva versi&oacute;n del relato de la agricultura sin agricultores donde los problemas se reducen a una cuesti&oacute;n meramente t&eacute;cnica que la ciencia y los expertos ir&aacute;n solucionando. Un clima de tecnoentusiasmo donde parece menos fantasioso dise&ntilde;ar un men&uacute; sint&eacute;tico que modificar la dieta, los h&aacute;bitos de consumo o cambiar hacia manejos agron&oacute;micos y ganaderos inspirados en la agroecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Laboratorios y centros de investigaci&oacute;n con presupuestos millonarios se encuentran investigando las potencialidades de la biotecnolog&iacute;a y la alimentaci&oacute;n sint&eacute;tica. <a href="http://www.eldiario.es/cultura/Comer-carne-animales-veganismo_0_563444735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Recientemente se hac&iacute;an p&uacute;blicos los resultados de las primeras investigaciones para</a><a href="http://www.eldiario.es/cultura/Comer-carne-animales-veganismo_0_563444735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a><a href="http://www.eldiario.es/cultura/Comer-carne-animales-veganismo_0_563444735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elaborar carne artificial a partir de c&eacute;lulas madre</a>, alegremente sus promotores sostienen que podr&iacute;a ser una soluci&oacute;n para alimentar a la humanidad a la vez que evitar&iacute;a el sufrimiento animal. Tambi&eacute;n asistimos a la progresiva autorizaci&oacute;n de plantas transg&eacute;nicas para el consumo animal y humano: <a href="http://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/04/110404_vacas_leche_humana_mes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cient&iacute;ficos chinos han creado vacas lecheras transg&eacute;nicas que producen leche humanificada</a> (similar a la leche materna), los inventores de la oveja Dolly han creado un cerdo resistente a la fiebre porcina, en <a href="https://www.observatorio-omg.org/blog/%C2%BFqu%C3%A9-pasa-con-el-salm%C3%B3n-transg%C3%A9nico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EE UU se acaba de aprobar la comercializaci&oacute;n para consumo humano de un salm&oacute;n modificado gen&eacute;ticamente</a> para crecer en la mitad de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ante las dudas que este proceso puede provocar en la opini&oacute;n p&uacute;blica y despreciando el m&aacute;s elaborado sistema de ensayo y error, millones de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n de la naturaleza, un profesor de Biotecnolog&iacute;a de la Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia afirmaba que &laquo;<a href="http://www.larazon.es/atusalud/alimentacion/el-salmon-el-primer-animal-modificado-geneticamente-aprobado-para-su-consumo-MB11238598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hay ning&uacute;n motivo para el alarmismo. Para </a><a href="http://www.larazon.es/atusalud/alimentacion/el-salmon-el-primer-animal-modificado-geneticamente-aprobado-para-su-consumo-MB11238598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la aprobaci&oacute;n del salm&oacute;n transg&eacute;nico, &eacute;ste ha estado sometido a un control m&aacute;s exigente y largo que cualquier variedad de planta y animal no transg&eacute;nico</a>&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Responder a estas preguntas desde la agroecolog&iacute;a nos llevar&iacute;a a afirmar que necesitamos alimentos de proximidad que reduzcan la distancia afectiva y geogr&aacute;fica; necesitamos transitar de la idea de seguridad alimentaria individual y basada en la salud a corto plazo, hacia la soberan&iacute;a alimentaria y una noci&oacute;n multidimensional de seguridad; necesitamos arraigar en las comunidades locales otros sistemas alimentarios basados en la justicia y la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena productiva. Combatir la contaminaci&oacute;n requiere no confundir el s&iacute;ntoma con la enfermedad, pues no podemos enfrentar aquello que envenena suelos, alimentos y acu&iacute;feros, sin enfrentar lo que envenena nuestros imaginarios (valores, expectativas, h&aacute;bitos, representaciones simb&oacute;licas&hellip;). Cambiar la situaci&oacute;n implica cambiarnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/agroecologia-escandalos-alimentarios-alimentacion_132_3237864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2017 18:42:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo tenemos a huevo: de los escándalos alimentarios a la agroecología]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vía Campesina: Europa debe poner los pies en la tierra y arraigar sus instituciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/via-campesina-europa-arraigar-instituciones_132_3305380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9150c9f-697b-45e0-b773-1a3da31e0647_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vía Campesina: Europa debe poner los pies en la tierra y arraigar sus instituciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fuera del foco comunicativo, en la penumbra, el campesinado lleva cerca de veinticinco años cultivándose cuidadosa y silenciosamente, desarrollando esta iniciativa cuyo epicentro no es urbano, y cuyo principal protagonismo no recae sobre los países enriquecidos</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Durante la semana que va del 15 al 24 de julio <a href="https://viacampesina.org/es/index.php/nuestras-conferencias-mainmenu-28/7-derio-2017/2957-alimentamos-nuestros-pueblos-y-construimos-movimiento-para-cambiar-el-mundo-movimiento-campesino-internacional-se-convoca-en-su-vii-conferencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Euskal Herria acoger&aacute; la VII Conferencia Internacional de La V&iacute;a Campesina</a>, un movimiento social internacional que agrupa a campesinos y campesinas, peque&ntilde;os y medianos productores, pescadores, pastores, pueblos sin tierra, ind&iacute;genas, migrantes y trabajadores agr&iacute;colas de todo el mundo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Inspir&aacute;ndose en la m&aacute;xima de San Juan que afirma que otros se fatigaron y vosotros os aprovech&aacute;is de sus fatigas, John Berger escribi&oacute; una bell&iacute;sima historia literaria del campesinado europeo. Para ello convivi&oacute; durante 15 a&ntilde;os con agricultores y ganaderos de un pueblecito franc&eacute;s de la Alta Saboya, que le ayudaron a cultivar relatos e historias que ilustran el desmantelamiento de su estilo de vida. Ahora se aproxima el cuarenta aniversario de la publicaci&oacute;n del primer tomo, <em>Puerca Tierra,</em> de esta trilog&iacute;a que recoge la vida de quienes sobrevivieron en el campo al &eacute;xodo rural, de quienes se vieron obligados a marcharse y de quienes ya nacieron en la ciudad procedentes de familias campesinas.
    </p><p class="article-text">
        Al final del primer libro Berger afirma indignado que &ldquo;despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; imaginar que miles de a&ntilde;os de cultura campesina no dejan una herencia para el futuro, sencillamente porque &eacute;sta casi nunca ha tomado la forma de objetos perdurables; seguir manteniendo, como se ha mantenido durante siglos, que es algo marginal a la civilizaci&oacute;n; todo ello es negar el valor de demasiada historia y de demasiadas vidas. No se puede tachar una parte de la historia como el que traza una raya sobre una cuenta saldada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La desarticulaci&oacute;n progresiva de las tramas de vida campesinas y el &eacute;xodo rural son uno de los episodios traum&aacute;ticos sobre los que se asientan la expansi&oacute;n urbana, el industrialismo y la sociedad de consumo. Freud nos ense&ntilde;&oacute; c&oacute;mo un suceso traum&aacute;tico, que resulta muy desagradable para nuestra consciencia individual o colectiva, es desalojado y queda reprimido en el inconsciente. Un mecanismo de defensa orientado a proteger a las personas del dolor emocional, pero que no logra conjurar el regreso inesperado y ocasional de estos recuerdos reprimidos mediante s&iacute;ntomas de enfermedad, actos fallidos o especialmente sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El campesinado ser&iacute;a ese engorroso fantasma del pasado que reaparece cada vez que se le da por muerto, recordando a la sociedad urbana y globalizada que depende del medio rural y de los ecosistemas naturales para algo tan b&aacute;sico como alimentarse. No en vano algunos te&oacute;ricos sociales bautizaron al campesinado como la clase inc&oacute;moda, una molesta pesadilla que denuncia el funcionamiento de sistemas econ&oacute;micos, modelos territoriales e imaginarios culturales.
    </p><p class="article-text">
        Durante la semana que va del 15 al 24 de julio <a href="https://viacampesina.org/es/index.php/nuestras-conferencias-mainmenu-28/7-derio-2017/2957-alimentamos-nuestros-pueblos-y-construimos-movimiento-para-cambiar-el-mundo-movimiento-campesino-internacional-se-convoca-en-su-vii-conferencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Euskal Herria acoger&aacute; la VII Conferencia Internacional de La V&iacute;a Campesina</a>, un movimiento social internacional que agrupa a campesinos y campesinas, peque&ntilde;os y medianos productores, pescadores, pastores, pueblos sin tierra, ind&iacute;genas, migrantes y trabajadores agr&iacute;colas de todo el mundo. Iniciativa que coordina a 164 organizaciones en 73 pa&iacute;ses de &Aacute;frica, Asia, Europa y Am&eacute;rica, representando a alrededor de 200 millones de campesinos y campesinas, para defender la agricultura sostenible a peque&ntilde;a escala como un modo de promover la justicia social y la dignidad, enfrent&aacute;ndose al agronegocio, las multinacionales y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que est&aacute;n destruyendo los pueblos y la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico que en tiempos postmodernos uno de los movimientos sociales m&aacute;s consistentes y mejor vertebrados a nivel mundial tenga muchos rasgos premodernos, como la aspiraci&oacute;n de con econom&iacute;as arraigadas al territorio y a comunidades locales que garanticen su democratizaci&oacute;n. Anhelos que quedan a la sombra de otros movimientos sociales con un alto voltaje simb&oacute;lico. Fuera del foco comunicativo, en la penumbra, el campesinado lleva cerca de veinticinco a&ntilde;os cultiv&aacute;ndose cuidadosa y silenciosamente, desarrollando esta iniciativa cuyo epicentro no es urbano, y cuyo principal protagonismo no recae sobre los pa&iacute;ses enriquecidos. Por primera vez en su historia la Conferencia Mundial viene a Europa a invitarnos a poner los pies en la tierra, reorganizar nuestros sistemas agroalimentarios y mirar a los ojos a aquellos a quienes llevamos d&eacute;cadas dando la espalda.
    </p><p class="article-text">
         A lo largo de la historia los mercados y los gobiernos han estado entrelazados a instituciones sociales y comunidades locales que los anclaban al territorio, los controlaban y les impon&iacute;an una serie de valores y normas culturales. Esto daba lugar a sociedades unidas por una suerte de lo que Thompson denomina econom&iacute;a moral, basada en una &eacute;tica de la subsistencia, que priorizaba la reproducci&oacute;n social de las comunidades y la persecuci&oacute;n del bienestar colectivo frente al lucro personal.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de promover una mirada rom&aacute;ntica ingenua o idealizada sobre el pasado, durante periodos donde la escasez, la pobreza y las desigualdades reinaban, sino de reconocer que estas sociedades tradicionales funcionaban bajo otra l&oacute;gica econ&oacute;mica y territorial. Tal y como narra Polanyi en <em>La Gran Transformaci&oacute;n</em>, la historia del capitalismo es una huida de estas regulaciones sociales para extender el Gobierno de la ley de la oferta y la demanda, a lo que podr&iacute;amos a&ntilde;adir el rechazo a las limitaciones geogr&aacute;ficas y ecol&oacute;gicas de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento del sistema agroalimentario es una de las realidades que de forma m&aacute;s notable ilustran ese conflictivo proceso de desarraigo social y de desterritorializaci&oacute;n, con las injusticias sociales y las problem&aacute;ticas ambientales que lleva asociadas. Fen&oacute;meno ante el cual, de forma lenta e imperceptible, se ha ido configurando una alternativa en torno a&nbsp;la noci&oacute;n de agroecolog&iacute;a. Una propuesta que es simult&aacute;neamente una ciencia y una forma de conocimiento, un modo de manejo agron&oacute;mico y un movimiento social que pretende transitar hacia la democratizaci&oacute;n y la sostenibilidad del conjunto de la cadena alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        Un minimizado evento global, como la Conferencia Mundial de V&iacute;a Campesina, puede servir tambi&eacute;n para arrojar luz sobre nuestra situaci&oacute;n particular, pues igual que las semillas esperan bajo la nieve la llegada de condiciones propicias, la sacudida sociopol&iacute;tica provocada por el 15M ha dejado la tierra removida. El pron&oacute;stico augura un tiempo proclive para sembrar nuevas pr&aacute;cticas y anuncia la existencia de una ventana de oportunidad para el despliegue de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas agroecol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Ante la visi&oacute;n compartida por muchas personas ligadas a la agroecolog&iacute;a dentro y fuera de las instituciones, de que es el momento para movilizar recursos, intentar saltos de escala, arriesgar en la coproducci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y provocar peque&ntilde;os cambios de tendencia que sean irreversibles, un grupo de personas hemos coordinado el libro&nbsp;<a href="https://www.ecologistasenaccion.org/tienda/editorial/1809-libro-arraigar-las-instituciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arraigar las instituciones. Propuestas de pol&iacute;ticas agroecol&oacute;gicas desde los movimientos sociales.</a> Una obra cuyo objetivo es aportar herramientas concretas para el dise&ntilde;o y la promoci&oacute;n de procesos de transici&oacute;n agroecol&oacute;gica desde las administraciones p&uacute;blicas, y para dotarlas de instrumentos normativos y legales. Un trabajo coral con agricultores y ganaderas, con personas de dentro y fuera de la universidad, recogiendo voces de diversos puntos de nuestra geograf&iacute;a y del conjunto de la cadena alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        El compa&ntilde;ero Jorge Riechmann suele afirmar que por cada siglo de campesinos hay varios milenios de cazadores recolectores. Pero tambi&eacute;n que por un siglo de campesinos hay dos a&ntilde;os de obreros, oficinistas, empresarios, ayudantes de laboratorio o programadores inform&aacute;ticos. No perd&aacute;is de vista a los campesinos, porque en cierta medida, nosotros todav&iacute;a somos ellos. Siguiendo esa estela no os perd&aacute;is las reflexiones y propuestas que salgan de esta Conferencia Mundial, pues sin ellos, sin nosotros, no hay posibilidad de alimentar futuros alternativos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/via-campesina-europa-arraigar-instituciones_132_3305380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jul 2017 19:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vía Campesina: Europa debe poner los pies en la tierra y arraigar sus instituciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre las potencialidades y la prepotencia de la agricultura urbana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/potencialidades-prepotencia-agricultura-urbana_132_3465019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/648cb1eb-5b4b-43cb-8c80-a3bdf2a25f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre las potencialidades y la prepotencia de la agricultura urbana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los huertos han adquirido un importante poder simbólico como metáforas de la creatividad social, de la capacidad ciudadana para devolver el valor de uso a espacios abandonados, del cuidado de la naturaleza en la ciudad y de la autonomía ciudadana para construir alternativas</p><p class="subtitle">La sobreexposición mediática de la agricultura urbana puede despolitizar y limar sus aristas críticas sobre el modelo urbano y el funcionamiento del sistema agroalimentario o eclipsar comunicativamente los estratégicos procesos de transformación en el medio rural</p></div><p class="article-text">
        Este 17 de abril se ha celebrado a nivel mundial el d&iacute;a de lucha organizado por <a href="https://www.viacampesina.org/en/index.php/actions-and-events-mainmenu-26/17-april--day-of-peasants-struggle-mainmenu-33" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La V&iacute;a Campesina</a>, uno de los movimientos sociales del planeta m&aacute;s numerosos e inspiradores. Este a&ntilde;o se ha denunciado especialmente el acaparamiento de tierras f&eacute;rtiles, <a href="http://www.mundubat.org/informe-mundubat-acaparamiento-de-tierras-en-espana-2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n en nuestra geograf&iacute;a</a>, y reivindicado el acceso a los recursos estrat&eacute;gicos como agua y semillas. Una realidad y unas problem&aacute;ticas que desde la ciudad parecen ajenas y distantes, pero de las cuales depende nuestra alimentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una indiferencia puesta en cuesti&oacute;n por la emergencia de los grupos de consumo y especialmente de los huertos urbanos. Hoy podemos afirmar que la agricultura urbana es una realidad consolidada en nuestra geograf&iacute;a. Nuestro amigo Goyo Ballesteros lleva a&ntilde;os echando las cuentas y mantiene un censo estad&iacute;stico que nos permite valorar la evoluci&oacute;n del proceso. Hemos pasado de 7 municipios con huertos urbanos en el a&ntilde;o 2000 a 313 a finales de 2015, y de la inexistencia a m&aacute;s de un centenar de huertos comunitarios de base asociativa que se concentran en las grandes ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los huertos han adquirido un importante poder simb&oacute;lico</a> como met&aacute;foras de la creatividad social, de la capacidad ciudadana para devolver el valor de uso a espacios abandonados, del cuidado de la naturaleza en la ciudad y de la autonom&iacute;a ciudadana para construir alternativas. Una herramienta para avanzar de forma pr&aacute;ctica en una nueva cultura del territorio que permite intensificar relaciones sociales, reabrir discusiones sobre los usos del suelo y de las zonas verdes, recuperar en entornos urbanos la l&oacute;gica de los comunes o abrir la discusi&oacute;n sobre la forma en que se van a alimentar las ciudades en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento de la agricultura urbana ha logrado que muchos ayuntamientos se hayan decidido a regular formas comunitarias de gesti&oacute;n del espacio p&uacute;blico o que se hayan puesto en marcha pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de apoyo a los huertos urbanos. Los huertos urbanos (educativos, comunitarios, sociales, demostrativos&hellip;) son m&aacute;s relevantes por la cantidad de personas que interaccionan con ellos que por la cantidad de gente que alimentan. Y es desde esta posici&oacute;n que se han convertido en un elemento imprescindible para la reconstrucci&oacute;n de sistemas alimentarios locales. Una pieza que ayuda significativamente a armar el puzzle.
    </p><p class="article-text">
        No resulta descabellado considerar este movimiento como uno de los actores que han influido de forma determinante en la implicaci&oacute;n de los gobiernos locales en los debates sobre la soberan&iacute;a alimentaria. El dinamismo de la agricultura urbana y de otros colectivos urbanos preocupados por la alimentaci&oacute;n se muestra en fen&oacute;menos como la firma del <a href="http://www.milanurbanfoodpolicypact.org/text/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto de Mil&aacute;n</a>, por el que ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia se comprometen a &ldquo;trabajar para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados, para asegurar comida sana y accesible a todos en un marco de acci&oacute;n basado en los derechos, con el fin de reducir los desperdicios de alimentos y preservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, mitigar y adaptarse a los efectos de los cambios clim&aacute;ticos&rdquo;. Un protagonismo sin el cual resultan inexplicables aventuras como la reciente creaci&oacute;n de la <a href="http://www.ciudadesagroecologicas.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Europea de Ciudades por la Agroecolog&iacute;a</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las personas m&aacute;s implicadas en impulsar estos procesos desde hace a&ntilde;os nos encontramos oscilando entre la fascinaci&oacute;n por los logros alcanzados en tan poco tiempo, como preocupados por los riesgos de que nuestros discursos y pr&aacute;cticas se vean pervertidos, malinterpretados o banalizados. La sobreexposici&oacute;n medi&aacute;tica de la agricultura urbana puede despolitizar y limar sus aristas cr&iacute;ticas sobre el modelo urbano y el funcionamiento del sistema agroalimentario o eclipsar comunicativamente los estrat&eacute;gicos procesos de transformaci&oacute;n en el medio rural. 
    </p><p class="article-text">
        Otro riesgo es que la visibilidad y actualidad de estos procesos ha facilitado la aparici&oacute;n de peligrosos discursos acad&eacute;micos y empresariales, atra&iacute;dos las oportunidades que ofrece el fen&oacute;meno. Uno de los m&aacute;s delicados ser&iacute;a el de las <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Vertical_farming" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">granjas verticales</a>, que vienen a plantear que la seguridad alimentaria de las ciudades se va a resolver mediante la construcci&oacute;n de grandes rascacielos cuya funci&oacute;n sea producir alimentos. El principal promotor de la idea es el bi&oacute;logo Dickson Dispomier, que lleva varios a&ntilde;os divulgando mediante atractivas im&aacute;genes las bondades de este tipo de iniciativas: mayor eficiencia productiva al trabajar en entornos artificialmente controlados, aplicaci&oacute;n de las &uacute;ltimas tecnolog&iacute;as aerop&oacute;nicas, proximidad al consumo, generaci&oacute;n de empleo y renaturalizaci&oacute;n de espacios agrarios que ser&iacute;an ya innecesarios.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta te&oacute;rica que ha gozado de un amplio eco pese a basarse en dise&ntilde;os y prototipos que no han sido construidos salvo varios proyectos piloto realizados especialmente en Jap&oacute;n, para ofrecer vegetales libres de radiaciones tras el desastre de Fukushima. Iniciativas que se han ido agrupando bajo el paraguas de la agritectura, donde predominan las visiones futuristas de ciudades autosuficientes a partir de edificios inteligentes y sistemas hipertecnol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las empresas punteras centrada en el desarrollo de estas ideas es <a href="http://aerofarms.com/technology/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AeroFarms</a>, que espera operar varias decenas de instalaciones de miles de metros cuadrados en todo el mundo durante los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Sus impulsores alaban los circuitos cerrados de agua, uso de bombillas que de forma intensiva sustituyen al sol permitiendo hasta 30 cosechas al a&ntilde;o o el hecho de que no haya plagas con las que lidiar. Maravillas autosuficientes, donde predomina la imagen sugestiva de los edificios insertada en territorios reducidos a meros soportes indiferenciados sin pasado, cultura o paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Los prototipos estrella de granjas verticales han exagerado te&oacute;ricamente sus bondades (mayor productividad que el cultivo en suelo, no dependencia de las estaciones, evitar las cat&aacute;strofes ambientales, ahorro de emisiones al ubicarse en el centro de las ciudades junto a sus consumidores, agricultura org&aacute;nica o rentabilidad de la actividad agraria), pero no han incorporado cuestiones fundamentales como los balances energ&eacute;ticos de este tipo de cultivos. Estos depender&iacute;an de potentes sistemas el&eacute;ctricos que, en un contexto de creciente crisis energ&eacute;tica, ser&iacute;an enormemente costosos en t&eacute;rminos de recursos y financiaci&oacute;n, con la consiguiente concentraci&oacute;n de poder en las corporaciones que monopolizar&iacute;an el cultivo de alimentos en las ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Si se echan los n&uacute;meros, siguiendo la eficiencia de la conversi&oacute;n de la luz solar en materia vegetal, <a href="http://www.greens.org/s-r/52/52-03.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como han hecho algunos investigadores de EEUU</a>, vemos que producir la cosecha norteamericana anual de trigo por estos m&eacute;todos requerir&iacute;a ocho veces la electricidad producida anualmente en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades no son aut&oacute;nomas sino que forman parte de un todo mayor, por lo que no pueden ignorar las m&uacute;ltiples funciones que los sistemas agr&iacute;colas desarrollan m&aacute;s all&aacute; de la provisi&oacute;n de alimentos, y que no pueden ser sustituidas por artefactos tecnol&oacute;gicos sin simplificarlas y empobrecerlas radicalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, la existencia de una cultura campesina y de un mundo rural que nos da de comer, no puede ser suplantado as&eacute;pticamente por rascacielos orientados a la producci&oacute;n de comida. La agricultura urbana no puede ser c&oacute;mplice de una narrativa donde la insostenibililidad del sistema agroalimentario se reduce a una cuesti&oacute;n meramente t&eacute;cnica, incentivando la desnaturalizaci&oacute;n, la industrializaci&oacute;n y la hipertecnologizaci&oacute;n de la forma en la que nos alimentamos. Al contrario, debe contribuir a visibilizar y valorar la importancia de estos espacios, conocimientos, paisajes, culturas y de las personas que sustentan todo ello, como nos recuerda precisamente esta semana de lucha campesina.
    </p><p class="article-text">
        Hace un mes en una asamblea de la Red de Huertos Comunitarios de Madrid hicimos el ejercicio de reactualizar los principios con los que nos identificamos colectivamente, asumiendo que la agricultura urbana cumple diversas funciones sociales y ambientales. Revalidamos que agroecolog&iacute;a, comunidad y autogesti&oacute;n eran los pilares sobre los que se sosten&iacute;a nuestra forma de entender la transformaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Bertrand Russell afirmaba que lo m&aacute;s dif&iacute;cil de aprender en la vida es qu&eacute; puente hay que cruzar y qu&eacute; puente hay que quemar. Muchos huertos urbanos hemos aprendido que para echar ra&iacute;ces en el asfalto debemos reafirmar nuestras potencialidades y huir de la prepotencia, sirviendo como avanzadilla en la reconstrucci&oacute;n de las alianzas entre el campo y la ciudad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/potencialidades-prepotencia-agricultura-urbana_132_3465019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Apr 2017 06:46:31 +0000]]></pubDate>
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