<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriu Guarro Picart]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriu_guarro_picart/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriu Guarro Picart]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515464/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Frontera Sur, territorio sin ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/frontera-sur-territorio-ley_132_3400780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frontera Sur, territorio sin ley"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todas las actuaciones que tienen que ver con los flujos migratorios que circulan constantemente por aquellos territorios están regidas por la ley de la fuerza y la arbitrariedad</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de abril viajamos a la Frontera Sur (Nador, Melilla, T&aacute;nger, Ceuta) para conocer, de primera mano, la situaci&oacute;n de racismo en la frontera. Visitamos asociaciones que trabajan por los derechos humanos a los dos lados de la frontera, nos entrevistamos con periodistas y abogadas, conseguimos testigos de personas que viven bloqueadas en la frontera. Y la conclusi&oacute;n a la qu&eacute; llegamos es que, por mucho que Ceuta y Melilla pertenezcan a la UE, como territorios espa&ntilde;oles que son, por mucho que Marruecos sea un pa&iacute;s &ldquo;amigo&rdquo; con el cual el Estado espa&ntilde;ol y la UE tienen trato preferente, <strong>todas las actuaciones que tienen que ver con los flujos migratorios que circulan constantemente por aquellos territorios, est&aacute;n regidas por la ley de la fuerza y la arbitrariedad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ciudad de Nador, a tocar con la frontera melillense, tiene una <strong>legislaci&oacute;n de excepci&oacute;n que permite actuar con la m&aacute;xima impunidad a las fuerzas de la orden.</strong> Las llamadas &ldquo;fuerzas auxiliares&rdquo; de la polic&iacute;a de Marruecos act&uacute;an de forma represiva contra las personas desplazadas, sin ning&uacute;n tipo de control. Hay testigos que nos explican agresiones a personas devueltas &laquo;en caliente&raquo; para que no vuelvan a intentar saltar la valla, incendios y desmantelamientos de los asentamientos del Gurug&uacute; para obligar a quienes viv&iacute;an a alejarse. Las personas negras no pueden salir de sus refugios por miedo a ser apaleadas por bandas armadas que act&uacute;an impunemente, ante los ojos de la misma polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el AMDH (Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de los Derechos Humanos), Nador es una ciudad militarizada y los subsaharianos saben que si los detienen los encerrar&aacute;n en un centro de internamiento para expulsarlos en autobuses o avi&oacute;n a otros pa&iacute;ses africanos, o a las puertas del desierto. Y estamos hablando de entre 3.000 y 4.000 personas, entre hombres, mujeres y criaturas, muchas de las cuales <strong>tendr&iacute;an derecho a acogerse a la protecci&oacute;n internacional si se cumpliesen las leyes</strong>, sea porque huyen de territorios en conflicto, sea por motivo de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, por orientaci&oacute;n sexual, por violencia de g&eacute;nero, en definitiva, por causas que la Convenci&oacute;n de Ginebra contempla como susceptibles de demanda de asilo*.
    </p><p class="article-text">
        Por la <strong>frontera de Beni Nzar</strong>, que separa el Nador melillense, tambi&eacute;n han pasado unos 5.000 sirios, seg&uacute;n nos informa el portavoz de la AMDH. Se trata de personas que huyen de un pa&iacute;s en guerra y, por lo tanto, se tendr&iacute;an que poder acoger a la protecci&oacute;n internacional subsidiaria, tal como marca la ley; pero si han conseguido cruzar este paso es porque la mayor&iacute;a ha tenido que pagar miles de euros a traficantes, marroqu&iacute;es y espa&ntilde;oles. <strong>La cantidad de dinero que se mueven alrededor de la frontera</strong> (construcci&oacute;n de las vallas, control de la frontera, comercio &ldquo;at&iacute;pico&rdquo; &ndash;que es como se denominan el peque&ntilde;o contrabando- actividades mafiosas, sobornos a los vigilantes de frontera, etc.) es tan grande, que te das cuenta de las razones por las que nadie pone remedio a la situaci&oacute;n: <strong>el negocio es el negocio y que la mercanc&iacute;a sean seres humanos es totalmente secundario</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que muchas de las asociaciones basadas en Marruecos con activistas, a menudo de origen extranjero, tienen que trabajar de forma casi clandestina, si no quieren ser clausuradas o expulsadas del territorio marroqu&iacute;. Los activistas marroqu&iacute;es tienen dificultades para trabajar dado que son muy controlados por el r&eacute;gimen. Ni siquiera organismos internacionales, como ACNUR, pueden hacer gran cosa: su funci&oacute;n es bien limitada y su efectividad, m&aacute;s que dudosa, depende exclusivamente de la voluntad de las personas que trabajan.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en Ceuta como en Melilla, las oficinas para poder pedir asilo y pedir informaci&oacute;n, son ya en territorio espa&ntilde;ol, es decir, que s&oacute;lo pueden acceder aquellas personas a quienes ya se ha permitido previamente cruzar la frontera. <strong>No hace falta decir que estas oficinas est&aacute;n vac&iacute;as en todo momento</strong>. Y las que piden asilo en Melilla obtienen una &ldquo;tarjeta roja&rdquo; valida s&oacute;lo para el espacio territorial de aquella ciudad: otra irregularidad administrativa que contraviene la legislaci&oacute;n vigente.
    </p><p class="article-text">
        Pero l<strong>a situaci&oacute;n de las mujeres y los menores no acompa&ntilde;ados (MENAS) fueron las realidades que nos impactaron m&aacute;s.</strong> El relato de algunos miembros de organizaciones civiles, que nos piden no dar su nombre por miedo a represalias, nos explicaban que si una mujer quiere llegar a Europa lo tendr&aacute; que pagar con su cuerpo de una manera u otra. Violaciones, prostituci&oacute;n, maternidades interrumpidas o forzadas -porque pasar la frontera embarazada o con un beb&eacute; puede ser garant&iacute;a de acogida- eran, seg&uacute;n explicaban, las situaciones a las que se enfrentan.
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>menores no acompa&ntilde;ados tampoco se salvan de esta vulneraci&oacute;n constante de derechos humanos.</strong> Muchos se encuentran por la calle, vestidos con harapos, pidiendo comer... tanto en Marruecos como Ceuta. Seg&uacute;n nos explicaron, en esta ciudad, no hay ning&uacute;n albergue para personas sin recursos y muchas criaturas no est&aacute;n escolarizadas porque a la mayor&iacute;a de personas procedentes del Marruecos se les niega el padr&oacute;n, con todos los derechos vinculados como la sanidad, con el pretexto de la administraci&oacute;n de evitar un supuesto &laquo;efecto llamada&raquo; y atendiendo a la presi&oacute;n de sectores sociales de &laquo;limpiar Ceuta&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n encontramos gestos de solidaridad, no s&oacute;lo de las asociaciones, que a menudo se juegan la piel, sino tambi&eacute;n de la poblaci&oacute;n. C&oacute;mo en los alrededores de Nador, que proporciona agua, comida y electricidad (imprescindible para poder recargar los tel&eacute;fonos m&oacute;viles), a las personas de los asentamientos, donde no est&aacute; cubierta ninguno de estas necesidades b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, si personas como Jos&eacute; Palaz&oacute;n nos ayudaron en su momento a abrir los ojos sobre el que est&aacute; pasando en la &uacute;ltima frontera europea, cada vez son m&aacute;s las asociaciones que, como la nuestra, hemos decidido ir a comprobarlo para poder denunciar con conocimiento de causa. Nosotros tenemos todav&iacute;a la voz que se niega a las personas desplazadas; y <strong>tenemos el deber de no callar si no queremos ser c&oacute;mplices de tanta ignominia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>*A pesar de que la Convenci&oacute;n de Ginebra (1951) no habla de forma expl&iacute;cita de orientaci&oacute;n sexual o de violencia de g&eacute;nero, se han informado positivamente muchas solicitudes por estas causas entendiendo que se trata de &ldquo;pertenencia a un grupo social particular&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriu Guarro Picart, Marilda Sueiras Bardou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/frontera-sur-territorio-ley_132_3400780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="848766" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="848766" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Frontera Sur, territorio sin ley]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Frontera Sur,Ceuta,Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frontera Sud, territori sense llei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/frontera-sud-territori-sense-llei_132_3400773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frontera Sud, territori sense llei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Totes les actuacions que tenen a veure amb els fluxos migratoris que circulen constantment per aquells territoris, estan regides per la llei de la força i l’arbitrarietat</p></div><p class="article-text">
        El passat mes d'abril vam viatjar a la Frontera Sud (Nador, Melilla, T&agrave;nger, Ceuta) per con&egrave;ixer de primera m&agrave; la situaci&oacute; de racisme a la frontera. Vam visitar associacions que treballen pels drets humans als dos costats de la frontera, ens vam entrevistar amb periodistes i advocades, vam aconseguir testimonis de persones que viuen bloquejades a la frontera. I la conclusi&oacute; a qu&egrave; vam arribar &eacute;s que, per molt que Ceuta i Melilla pertanyin a la UE, com a territoris espanyols que s&oacute;n, per molt que el Marroc sigui un pa&iacute;s &ldquo;amic&rdquo; amb el qual l&rsquo;Estat espanyol i la UE tenen tracte preferent, <strong>totes les actuacions que tenen a veure amb els fluxos migratoris que circulen constantment per aquells territoris, estan regides per la llei de la for&ccedil;a i l&rsquo;arbitrarietat</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La ciutat de <strong>Nador</strong>, a tocar de la frontera de Melilla, t&eacute; una <strong>legislaci&oacute; d&rsquo;excepci&oacute; que permet actuar amb la m&agrave;xima impunitat a les forces de l&rsquo;ordre</strong>. Les anomenades &ldquo;forces auxiliars&rdquo; de la policia del Marroc actuen de forma repressiva contra les persones despla&ccedil;ades, sense cap tipus de control. Hi ha testimonis que ens expliquen agressions a persones retornades &laquo;en calent&raquo; per tal que no tornin a intentar saltar la tanca, incendis i desmantellaments dels assentaments del Gurug&uacute; per tal d&rsquo;obligar els qui hi vivien a allunyar-se. Les persones negres no poden sortir dels seus refugis per por de ser apallissades per bandes armades que actuen impunement, davant dels ulls de la mateixa policia.
    </p><p class="article-text">
        Segons l&rsquo;AMDH (Associaci&oacute; Marroquina dels Drets Humans), Nador &eacute;s una ciutat militaritzada i els subsaharians saben que si els detenen, els tancaran en un centre d&rsquo;internament per expulsar-los en autobusos o avi&oacute; a altres pa&iuml;sos africans o a les portes del desert. I estem parlant d&rsquo;entre 3.000 i 4.000 persones, entre homes, dones i criatures, moltes de les quals <strong>tindrien dret a acollir-se a la protecci&oacute; internacional si es complissin les lleis</strong>, sigui perqu&egrave; fugen de territoris en conflicte, sigui per motiu de persecuci&oacute; pol&iacute;tica, per orientaci&oacute; sexual, per viol&egrave;ncia de g&egrave;nere, en definitiva, per causes que la Convenci&oacute; de Ginebra contempla com a susceptibles de demanda d&rsquo;asil*.
    </p><p class="article-text">
        Per la <strong>frontera de Beni Nzar</strong>, que separa Nador de Melilla, tamb&eacute; hi han passat uns 5000 sirians, segons ens informa el portaveu de l&rsquo;AMDH. Es tracta de persones que fugen d&rsquo;un pa&iacute;s en guerra i, per tant, s&rsquo;haurien de poder acollir a la protecci&oacute; internacional subsidi&agrave;ria, tal com marca la llei; per&ograve; si han aconseguit creuar aquest pas, &eacute;s perqu&egrave; la majoria ha hagut de pagar milers d'euros a traficants, marroquins i espanyols. <strong>La quantitat de diners que es mouen al voltant de la frontera</strong> (construcci&oacute; de les tanques, control de la frontera, comer&ccedil; &ldquo;at&iacute;pic&rdquo; &ndash;que &eacute;s com anomenen el petit contraban- activitats mafioses, suborns als vigilants de frontera, etc.) &eacute;s tan gran, que te n'adones de les raons per les que ning&uacute; posa remei a la situaci&oacute;: <strong>el negoci &eacute;s el negoci i que la mercaderia siguin &eacute;ssers humans &eacute;s totalment secundari.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s per aix&ograve; que moltes de les associacions basades al Marroc amb activistes sovint d'origen estranger han de treballar de forma gaireb&eacute; clandestina, si no volen ser clausurades o expulsades de territori marroqu&iacute;. Els activistes marroquins tenen dificultats per treballar at&egrave;s que s&oacute;n molt controlats pel r&egrave;gim. Ni tan sols organismes internacionals, com l&rsquo;ACNUR, poden fer gran cosa: la seva funci&oacute; &eacute;s ben limitada i la seva efectivitat, m&eacute;s que dubtosa, dep&egrave;n exclusivament de la voluntat de les persones que hi treballen.
    </p><p class="article-text">
        Tant a Ceuta com a Melilla, les oficines per poder demanar asil i demanar informaci&oacute;, s&oacute;n ja en territori espanyol, &eacute;s a dir, que nom&eacute;s hi poden accedir aquelles persones a qui ja s&rsquo;ha perm&egrave;s pr&egrave;viament de creuar la frontera. <strong>No cal dir que aquestes oficines s&oacute;n buides en tot moment</strong>. I les que demanen asil a Melilla obtenen una &ldquo;targeta vermella&rdquo; valida nom&eacute;s per l'espai territorial d'aquella ciutat: una altra irregularitat administrativa que contrav&eacute; la legislaci&oacute; vigent.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; <strong>la situaci&oacute; de les dones i els menors no acompanyats (MENAS) van ser les realitats que ens van colpir m&eacute;s</strong>. El relat d'alguns membres d'organitzacions civils, que ens demanen no donar el seu nom per por a repres&agrave;lies, ens explicaven que si una dona vol arribar a Europa, ho haur&agrave; de pagar amb el seu cos d'una manera o altra. Violacions, prostituci&oacute;, maternitats interrompudes o for&ccedil;ades -perqu&egrave; passar la frontera embarassada o amb un nad&oacute; pot ser garantia d'acolliment- eren, segons explicaven, les situacions a les quals s'enfronten.
    </p><p class="article-text">
        Els <strong>menors no acompanyats tampoc es salven d&rsquo;aquesta vulneraci&oacute; constant dels drets humans</strong>. Molts es troben pel carrer, vestits amb parracs, demanant menjar... tant al Marroc com a Ceuta. Segons ens van explicar, en aquesta ciutat no hi ha cap alberg per a persones sense recursos i moltes criatures no estan escolaritzades perqu&egrave; a la majoria de persones procedents del Marroc se'ls nega el padr&oacute;, amb tots els drets vinculats com la sanitat, amb el pretext de l'administraci&oacute; d'evitar un suposat &laquo;efecte crida&raquo; i atenent a la pressi&oacute; de sectors socials de &laquo;netejar Ceuta&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; tamb&eacute; vam trobar gestos de solidaritat, no nom&eacute;s de les associacions, que sovint s&rsquo;hi juguen la pell, sin&oacute; tamb&eacute; de la poblaci&oacute;. Com als voltants de Nador, que proporciona aigua, menjar i electricitat (imprescindible per poder recarregar els tel&egrave;fons m&ograve;bils), a les persones dels assentaments, on no est&agrave; coberta cap d&rsquo;aquestes necessitats b&agrave;siques.
    </p><p class="article-text">
        Per sort, si persones com Jos&eacute; Palaz&oacute;n ens van ajudar en el seu moment a obrir els ulls sobre el que est&agrave; passant a l&rsquo;&uacute;ltima frontera europea, cada vegada s&oacute;n m&eacute;s les associacions que, com la nostra, hem decidit anar a comprovar-ho per poder denunciar amb coneixement de causa. Nosaltres tenim encara la veu que es nega a les persones despla&ccedil;ades; i t<strong>enim el deure de no callar si no volem ser c&ograve;mplices de tanta ignom&iacute;nia. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>*Tot i que la Convenci&oacute; de Ginebra (1951) no parla de forma expl&iacute;cita d&rsquo;orientaci&oacute; sexual o de viol&egrave;ncia de g&egrave;nere, s&rsquo;han informat positivament moltes sol&middot;licituds per aquestes causes entenent que es tracta de &ldquo;pertinen&ccedil;a a un grup social particular&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriu Guarro Picart, Marilda Sueiras Bardou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/frontera-sud-territori-sense-llei_132_3400773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="848766" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="848766" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Frontera Sud, territori sense llei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ecff1abc-444d-4c7a-9682-ea4f1817d8cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Melilla,Migracions]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
