<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriu Gascó Verdier]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriu_gasco_verdier/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriu Gascó Verdier]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515475/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Despoblación y fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/despoblacion-fuego_132_3391043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Van de la mano. No es una coincidencia que el fen&oacute;meno de los Grandes Incendios Forestales se extienda conforme se acrecienta la despoblaci&oacute;n y la media de edad de los habitantes rurales.
    </p><p class="article-text">
        En una simbiosis perfecta, el abandono de nuestros pueblos y la p&eacute;rdida de nuestra cultura alimenta monstruos de fuego, y los esfuerzos para combatir estos fen&oacute;menos son cada vez m&aacute;s in&uacute;tiles porque no consideramos ambos problemas como un todo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros bosques no son europeos. Nuestros bosques son pinos y carrascas, pero tambi&eacute;n oliveras, almendros y frutales. Y esos bancales de v&eacute;rtigo que nuestros antepasados crearon en terrazas imposibles, capaces de tener m&aacute;s metros cuadrados de pared que de suelo donde cultivar. El 73 por ciento de nuestro territorio es rural, la mayor parte de &eacute;l, monta&ntilde;a. Pero volvemos la espalda a nuestras monta&ntilde;as como si fueran algo lejano. Un recurso de turismo ocasional, en lugar de ser la fuente de la que mana no s&oacute;lo nuestra agua, sino nuestro aire y nuestra capacidad de alimentarnos. Nuestra soberan&iacute;a alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        Los pastores, agricultores, los habitantes rurales, son quienes han conservado esas terrazas,fuentes, caminos y sendas que serv&iacute;an de comunicaci&oacute;n entremonta&ntilde;as. Quienes han convivido con la fauna salvaje, mantenido en pie los corrales y abrevaderos y quienes han sembrado los forrajes que alimentaban a las aves. El ecosistema valenciano es humano. Y la p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n implica p&eacute;rdida de ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        Nadie recoge la le&ntilde;a que cae por las nevadas porque en nuestros pueblos las chimeneas hace a&ntilde;os que permanecen mudas, heladas por una sociedad urbanita que no las recuerda. No se cuidan y se renuevan los &aacute;rboles maderables porque es m&aacute;s rentable talarlos y transportarlos desde la otra parte del mundo, en una econom&iacute;a global que no suma la inversi&oacute;n social y ambiental en el balance de beneficios. Nadie poda ni cultiva las oliveras centenarias. Nadie recoloca las piedras que quedan en los caminos, ni las paredes que caen bajo lluvias torrenciales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los nuevos matorrales, cada vez m&aacute;s altos, van creciendo sobre ramas, piedras y &aacute;rboles ca&iacute;dos, convirtiendo el monte en un laberinto de espinas del que Mal&eacute;fica podr&iacute;a sentirse orgullosa. Nuestras brigadas, mal pagadas y peor tratadas, son incapaces de franquear esta mara&ntilde;a, a pesar de su empe&ntilde;o en salvar a esta Bella Durmiente abandonada a su suerte. Sobrepasados, s&oacute;lo pueden centrarse en los parajes naturales m&aacute;s valiosos o los m&aacute;s cercanos a las poblaciones, resignados a ver arder el resto del territorio.Jug&aacute;ndose la vida ante incendios forestales cada vez m&aacute;s incontrolables, con pistas y caminos colapsados y v&iacute;as de escape abandonadas e insuficientes.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n no es capaz de asumir este desprop&oacute;sito. La prueba es la falta de pol&iacute;tica de prevenci&oacute;n de incendios llevada a cabo por el Consell durante estos dos a&ntilde;os, donde se esperaba un cambio que no ha llegado. Sobrepasados por la magnitud del desastre y sin pol&iacute;ticas que no impliquen un gasto desorbitado que no se puede asumir.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gesti&oacute;n no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n monetaria. La reutilizaci&oacute;n delos recursos que ya se tienen, racionalizando el dinero y los efectivos que se destinan a prevenci&oacute;n, es imprescindible. La coordinaci&oacute;n en la extinci&oacute;n de incendios, forzosa. Y es ineludible el replanteamiento de las necesidades y las posibles soluciones en un nuevo escenario que no se preve&iacute;a hace 24 a&ntilde;os, cuando la ley forestal valenciana se puso en marcha. El Consell no ha sido capaz, en estos dos a&ntilde;os, de revitalizar esta ley. Ni de agilizar la gesti&oacute;n de nuestro territorio y la planificaci&oacute;n de la prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de replantearlo todo, de ser realistas con lo que se nos viene encima y de aceptar las consecuencias de vivir alejados de la situaci&oacute;n de nuestras monta&ntilde;as y nuestros pueblos.Hemos de salvar las cosas buenas de esta ley y reformar las que quedaron pendientes. Llevar a cabo las que quedan sin hacer y volver a cuestionar la gesti&oacute;n, encontrando soluciones y recuperando de verdad la participaci&oacute;n de los habitantes rurales y de sus ayuntamientos. Y hemos de hacerlo de la mano de quienes mejor conocen esa realidad y la necesidad de cambio, de todas las organizaciones de la sociedad civil que llevan a&ntilde;os pidiendo un cambio de paradigma no s&oacute;lo en la gesti&oacute;n forestal sino tambi&eacute;n en las estrategias de desarrollo rural.
    </p><p class="article-text">
        No queremosacostumbrarnos a vivir mirando nuestras monta&ntilde;as con aut&eacute;ntico terror, siempre pendientes de los monstruos en los que el abandono las ha convertido y temiendo por los demonios en las que el fuego las convertir&aacute;. Tampoco vamos a resignarnos a perder los bosques valencianos que, sin planificaci&oacute;n ni gesti&oacute;n, terminar&iacute;an por desaparecer arrastrando toda su riqueza (nuestra riqueza) con ellos.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo parlamentario Podem present&oacute; la semana pasada en Les Corts una PL de Reforma de Ley Forestal 3/1993 as&iacute; como varias iniciativas relacionadas con medidas de apoyo a la gesti&oacute;n forestal y a la lucha contra las plagas forestales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriu Gascó Verdier, Susana Gómez Granell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/despoblacion-fuego_132_3391043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2017 10:05:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Despoblación y fuego]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podem]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
