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    <title><![CDATA[elDiario.es - Susana Gómez Granell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/susana_gomez_granell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Susana Gómez Granell]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Y de nuevo, el iceberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nuevo-iceberg_132_3323419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No aprendimos nunca. De los sucesivos Titanic que enviamos al oc&eacute;no con soberbia y reciben el escarmiento. De la de veces que, arrogantes, aseguramos que lo ten&iacute;amos todo controlado. De nuevo, el ser humano, muy corto de memoria, tropieza desafiando a fuerzas frente a las que debe ser humilde.
    </p><p class="article-text">
        Enfrent&aacute;ndonos a la naturaleza, tablet en mano, bici en ristre, priorizando teor&iacute;a sobre relaci&oacute;n. Temerarios e irresponsables, como si nos enfrent&aacute;ramos al despecho de un amante con una biblioteca completa de autoayuda amorosa como escudo. Con las mismas esperanzas de &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        Los GIF (Grandes Incendios Forestales) son una peligrosa realidad, impredecible, que crece cada a&ntilde;o. Mutantes con vida propia, capaces de tomar decisiones en segundos, crear sus propias corrientes de aire y consumir, de forma explosiva, todo aquello que apetezca al hambre del monstruo que hemos creado.
    </p><p class="article-text">
        Las noticias que llegan de Pedr&oacute;g&atilde;o Grande, en Portugal encogen el alma. No hay palabras suficientes para expresarlo. No hay capacidad para aceptar y entender la magnitud de la tragedia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero es inevitable la pregunta, por todos aquellos que pisamos monte y vemos la realidad que la gran mayor&iacute;a no quiere ver. Donde ser&aacute; la siguiente. En qu&eacute; carretera, qu&eacute; pueblo o qu&eacute; urbanizaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la reacci&oacute;n en redes es cuanto menos, curiosa. Tras la pena obligada (y el horror, incuestionable) los comentarios van encaminados hacia el negacionismo m&aacute;s absoluto de una realidad que no nos gusta. Buscando culpables ajenos, ecoterrristas inmobiliarios o agr&iacute;colas, incluso ganaderos, con la ignorancia de quien no ha intentado encender una hoguera para calentarse o comer en su pu&ntilde;etera vida. Totalmente ajenos a una verdad que en el mundo rural es incuestionable: para encender un fuego y convertirlo en semejante horror, no s&oacute;lo hace falta una cerilla, sino toda una serie de condiciones climatol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas, f&iacute;sicas y de acumulaci&oacute;n de combustible que no son efecto del pir&oacute;mano o del azar. Son responsabilidad de una sociedad que da la espalda al mundo rural y al terrible escenario del Cambio Clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Consecuencia de una realidad urbanita incapaz de ver m&aacute;s all&aacute; de lo que dicen los libros de texto sobre naturaleza. Que ha olvidado por completo la relaci&oacute;n y el respeto con ella porque es capaz de recopilarla en cartograf&iacute;a digital y atravesarla en trasporte cada vez m&aacute;s veloz. Como si desde el m&oacute;vil pudi&eacute;ramos manejar a nuestro antojo ese ser contra el que nuestros antepasados han estado siglos batallando para poder sobrevivir al fuego, al hambre, las heladas, los par&aacute;sitos, los rayos y los apedreos. Convencidos que podemos vivir encerrados en nuestras ciudades, completamente ajenos al abandono del mundo rural, y salir a disfrutar del campo a ratos sin preocuparnos de hacer gesti&oacute;n sobre &eacute;l. Como tener un le&oacute;n en el jard&iacute;n desentendi&eacute;ndonos de echarle de comer y domesticarlo. Con todo el atrevimiento de la ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        No podemos dejar la agricultura abandonada, los pueblos vac&iacute;os y las tierras bald&iacute;as, cuando el fuego se fren&oacute; durante siglos gracias a la custodia de los pobladores que viv&iacute;an en los bosques y los manten&iacute;an, con trabajo diario, ganados, cultivos y aprovechamiento forestal. 
    </p><p class="article-text">
        No podemos vivir de espaldas a las monta&ntilde;as, y salir, ingenuos, sin miedo a recorrerlas sin ver m&aacute;s all&aacute; de la senda por la que pisamos y el camino marcado. No podemos consumir sin plantearnos cu&aacute;ndo la naturaleza nos enfrentar&aacute; al desastre.
    </p><p class="article-text">
        Es urgente tomar medidas realistas que salven vidas, que prevengan el escenario temerario en el que se han convertido las interfaces urbano forestales. Todas esas maravillosas urbanizaciones entre cuidadas pinadas, pegadas a carreteras sin capacidad de evacuaci&oacute;n y bosques sin gesti&oacute;n alguna y con acumulaci&oacute;n de a&ntilde;os de ramas rotas y matorral seco. El alimento de ese monstruo de tama&ntilde;o impensable frente al que nuestros superh&eacute;oes de mono y manguera no tienen oportunidad alguna. Que permanece agazapado esperando, bajo cada ola de calor, cada tormenta seca, cada zona de acampada y cada urbanizaci&oacute;n entre monta&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Frente al que no podremos defendernos sin una pol&iacute;tica valiente, que encare la gesti&oacute;n forestal y la recuperaci&oacute;n del sistema productivo y el mundo rural y que proteja a nuestra gente frente a la vor&aacute;gine de una sociedad cada vez m&aacute;s inconsciente e irresponsable con el medio en el que habita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Susana G&oacute;mez Granell, assessora de l'&agrave;rea d'Agricultura, Desenvolupament Rural i Sobirania Aliment&agrave;ria de Podem Comunitat Valenciana</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Gómez Granell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nuevo-iceberg_132_3323419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2017 08:28:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y de nuevo, el iceberg]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Despoblación y fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/despoblacion-fuego_132_3391043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Van de la mano. No es una coincidencia que el fen&oacute;meno de los Grandes Incendios Forestales se extienda conforme se acrecienta la despoblaci&oacute;n y la media de edad de los habitantes rurales.
    </p><p class="article-text">
        En una simbiosis perfecta, el abandono de nuestros pueblos y la p&eacute;rdida de nuestra cultura alimenta monstruos de fuego, y los esfuerzos para combatir estos fen&oacute;menos son cada vez m&aacute;s in&uacute;tiles porque no consideramos ambos problemas como un todo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros bosques no son europeos. Nuestros bosques son pinos y carrascas, pero tambi&eacute;n oliveras, almendros y frutales. Y esos bancales de v&eacute;rtigo que nuestros antepasados crearon en terrazas imposibles, capaces de tener m&aacute;s metros cuadrados de pared que de suelo donde cultivar. El 73 por ciento de nuestro territorio es rural, la mayor parte de &eacute;l, monta&ntilde;a. Pero volvemos la espalda a nuestras monta&ntilde;as como si fueran algo lejano. Un recurso de turismo ocasional, en lugar de ser la fuente de la que mana no s&oacute;lo nuestra agua, sino nuestro aire y nuestra capacidad de alimentarnos. Nuestra soberan&iacute;a alimentaria.
    </p><p class="article-text">
        Los pastores, agricultores, los habitantes rurales, son quienes han conservado esas terrazas,fuentes, caminos y sendas que serv&iacute;an de comunicaci&oacute;n entremonta&ntilde;as. Quienes han convivido con la fauna salvaje, mantenido en pie los corrales y abrevaderos y quienes han sembrado los forrajes que alimentaban a las aves. El ecosistema valenciano es humano. Y la p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n implica p&eacute;rdida de ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        Nadie recoge la le&ntilde;a que cae por las nevadas porque en nuestros pueblos las chimeneas hace a&ntilde;os que permanecen mudas, heladas por una sociedad urbanita que no las recuerda. No se cuidan y se renuevan los &aacute;rboles maderables porque es m&aacute;s rentable talarlos y transportarlos desde la otra parte del mundo, en una econom&iacute;a global que no suma la inversi&oacute;n social y ambiental en el balance de beneficios. Nadie poda ni cultiva las oliveras centenarias. Nadie recoloca las piedras que quedan en los caminos, ni las paredes que caen bajo lluvias torrenciales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los nuevos matorrales, cada vez m&aacute;s altos, van creciendo sobre ramas, piedras y &aacute;rboles ca&iacute;dos, convirtiendo el monte en un laberinto de espinas del que Mal&eacute;fica podr&iacute;a sentirse orgullosa. Nuestras brigadas, mal pagadas y peor tratadas, son incapaces de franquear esta mara&ntilde;a, a pesar de su empe&ntilde;o en salvar a esta Bella Durmiente abandonada a su suerte. Sobrepasados, s&oacute;lo pueden centrarse en los parajes naturales m&aacute;s valiosos o los m&aacute;s cercanos a las poblaciones, resignados a ver arder el resto del territorio.Jug&aacute;ndose la vida ante incendios forestales cada vez m&aacute;s incontrolables, con pistas y caminos colapsados y v&iacute;as de escape abandonadas e insuficientes.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n no es capaz de asumir este desprop&oacute;sito. La prueba es la falta de pol&iacute;tica de prevenci&oacute;n de incendios llevada a cabo por el Consell durante estos dos a&ntilde;os, donde se esperaba un cambio que no ha llegado. Sobrepasados por la magnitud del desastre y sin pol&iacute;ticas que no impliquen un gasto desorbitado que no se puede asumir.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gesti&oacute;n no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n monetaria. La reutilizaci&oacute;n delos recursos que ya se tienen, racionalizando el dinero y los efectivos que se destinan a prevenci&oacute;n, es imprescindible. La coordinaci&oacute;n en la extinci&oacute;n de incendios, forzosa. Y es ineludible el replanteamiento de las necesidades y las posibles soluciones en un nuevo escenario que no se preve&iacute;a hace 24 a&ntilde;os, cuando la ley forestal valenciana se puso en marcha. El Consell no ha sido capaz, en estos dos a&ntilde;os, de revitalizar esta ley. Ni de agilizar la gesti&oacute;n de nuestro territorio y la planificaci&oacute;n de la prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de replantearlo todo, de ser realistas con lo que se nos viene encima y de aceptar las consecuencias de vivir alejados de la situaci&oacute;n de nuestras monta&ntilde;as y nuestros pueblos.Hemos de salvar las cosas buenas de esta ley y reformar las que quedaron pendientes. Llevar a cabo las que quedan sin hacer y volver a cuestionar la gesti&oacute;n, encontrando soluciones y recuperando de verdad la participaci&oacute;n de los habitantes rurales y de sus ayuntamientos. Y hemos de hacerlo de la mano de quienes mejor conocen esa realidad y la necesidad de cambio, de todas las organizaciones de la sociedad civil que llevan a&ntilde;os pidiendo un cambio de paradigma no s&oacute;lo en la gesti&oacute;n forestal sino tambi&eacute;n en las estrategias de desarrollo rural.
    </p><p class="article-text">
        No queremosacostumbrarnos a vivir mirando nuestras monta&ntilde;as con aut&eacute;ntico terror, siempre pendientes de los monstruos en los que el abandono las ha convertido y temiendo por los demonios en las que el fuego las convertir&aacute;. Tampoco vamos a resignarnos a perder los bosques valencianos que, sin planificaci&oacute;n ni gesti&oacute;n, terminar&iacute;an por desaparecer arrastrando toda su riqueza (nuestra riqueza) con ellos.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo parlamentario Podem present&oacute; la semana pasada en Les Corts una PL de Reforma de Ley Forestal 3/1993 as&iacute; como varias iniciativas relacionadas con medidas de apoyo a la gesti&oacute;n forestal y a la lucha contra las plagas forestales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriu Gascó Verdier, Susana Gómez Granell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/despoblacion-fuego_132_3391043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2017 10:05:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Despoblación y fuego]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podem]]></media:keywords>
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