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    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Martín del Campo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriz_martin_del_campo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Martín del Campo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Es malo ser un padre o madre helicóptero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/malo-padre-madre-helicoptero_1_10667333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe0c3897-706c-43b1-8110-811fbb3887f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1054431.jpg" width="4280" height="2407" alt="¿Es malo ser un padre o madre helicóptero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Actualmente no hay datos empíricos sólidos que sugieran que este tipo de crianza, que se ha definido como un estilo de parentalidad caracterizado por la supervisión constante, sea perjudicial para los hijos</p><p class="subtitle">“¡No solo somos padres!”: el libro que defiende de forma simpática el derecho a criar sin convertirte en una ameba social
</p></div><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n de padres helic&oacute;ptero emerge de un testimonio en el libro de 1969&nbsp;<a href="https://psychiatryresource.com/bookreviews/between-parent-child-review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Between parent and teenagers</em></span></a>&nbsp;(&ldquo;Entre padres y adolescentes&rdquo;, sin traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol) del psic&oacute;logo israel&iacute;&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Haim_Ginott" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haim Ginott</a>. En &eacute;l, un adolescente expresaba sentirse constantemente supervisado por su madre, como si un helic&oacute;ptero sobrevolara sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 90, el t&eacute;rmino volvi&oacute; a aparecer en el famoso libro superventas&nbsp;<a href="https://www.navpress.com/p/parenting-with-love-and-logic/9781631469060" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Parenting with Love and Logic</em></span></a>&nbsp;(Ser padres con amor y l&oacute;gica) de los divulgadores estadounidenses&nbsp;<a href="https://www.loveandlogic.com/pages/about" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foster Cline y Jim Fay</a>. Defin&iacute;a un estilo parental inefectivo que se caracteriza por una vigilancia constante de la vida de los hijos para acudir en cuanto surge el menor problema.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estos autores, este estilo parental da lugar a adultos que no son capaces de afrontar los peque&ntilde;os retos y carecen de autonom&iacute;a. El t&eacute;rmino ha evolucionado en el entorno acad&eacute;mico con el nombre de &ldquo;hiperpaternidad&rdquo; o &ldquo;hiperparentalidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Relaci&oacute;n con menos autonom&iacute;a</h3><p class="article-text">
        A partir de la primera d&eacute;cada de nuestro siglo han ido apareciendo&nbsp;<a href="https://guilfordjournals.com/doi/10.1521/jscp.2013.32.6.569" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a>, principalmente en EE.UU., en las que se busca la relaci&oacute;n entre la hiperparentalidad y distintos constructos psicol&oacute;gicos, como la ansiedad, la depresi&oacute;n, el ajuste social o las estrategias de afrontamiento. En estos estudios se pasan cuestionarios a las familias en las que se les pide que punt&uacute;en c&oacute;mo de acertadas son afirmaciones como:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Hago sugerencias a mi hijo o hija para ayudarle a conseguir las cosas.</li>
                                    <li>Hago lo que puedo para evitar a mi hijo o hija situaciones dif&iacute;ciles.</li>
                                    <li>Dejo que mi hija o hijo tome las responsabilidades personales relacionadas con su felicidad o su vida.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Pero &iquest;podemos establecer&nbsp;<a href="https://theconversation.com/maneras-de-ser-padres-y-madres-y-su-influencia-en-la-adolescencia-192434" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n de causalidad</a>&nbsp;entre esta supuesta sobreprotecci&oacute;n y el desarrollo de caracter&iacute;sticas de personalidad menos beneficiosas para el futuro de los hijos? &iquest;O, por el contrario, las familias sobrevuelan las vidas de sus hijos porque estos no han desarrollado suficientes habilidades de afrontamiento y tienen necesidades espec&iacute;ficas de apoyo?
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, &iquest;realmente estas conductas de cuidado son un aspecto negativo de la conducta parental o&nbsp;<a href="https://theconversation.com/como-ser-buenos-padres-digitales-128877" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una respuesta l&oacute;gica</a>&nbsp;a&nbsp;<a href="https://theconversation.com/progenitores-quemados-es-cada-vez-mas-exigente-criar-y-educar-a-los-hijos-202543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los nuevos retos</a>&nbsp;a los que se enfrenta la juventud en su transici&oacute;n de la adolescencia a la vida adulta?
    </p><h3 class="article-text">Condiciones hist&oacute;ricas, sociales y contextuales</h3><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;hiperparentalidad&rdquo; ha cobrado relevancia en medios de comunicaci&oacute;n de diversos pa&iacute;ses, incluido el nuestro, donde numerosos&nbsp;<a href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0211-57352021000100279" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culos</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://www.udep.edu.pe/hoy/2018/08/hiperpaternidad-la-excesiva-atencion-a-los-hijos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros</a>&nbsp;se han dedicado al tema. Es crucial reconocer que&nbsp;<a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/02660830.2011.11661605" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la representaci&oacute;n medi&aacute;tica y los contenidos divulgativos</a>&nbsp;pueden influir significativamente en c&oacute;mo las familias enfocan la crianza y la educaci&oacute;n sin tener en cuenta las desigualdades sociales, la diversidad cultural y los contextos sociales complejos.
    </p><p class="article-text">
        Desde este punto de vista, esta visi&oacute;n de la hiperparentalidad carece de lo que el psic&oacute;logo estadounidense de ascendencia rusa&nbsp;<a href="https://psycnet.apa.org/record/1989-97267-002" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uri Bronfenbrenner</a>&nbsp;considerar&iacute;a un an&aacute;lisis del proceso por el que surgen este tipo de conductas parentales y la forma en que estas afectan al desarrollo de las hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        Atribuir las conductas hiperparentales a las caracter&iacute;sticas internas y psicol&oacute;gicas de los padres y las madres, sin analizar todos los condicionamientos hist&oacute;ricos, sociales y contextuales que pueden estar incidiendo en su supuesta aparici&oacute;n, es una forma muy limitada de analizar la cuesti&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Los universitarios 'infantilizados'</h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 90 el t&eacute;rmino &ldquo;padres helic&oacute;ptero&rdquo; adquiri&oacute; relevancia social a ra&iacute;z de&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2010/08/23/education/23college.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las cr&iacute;ticas de los administradores de campus universitarios anglosajones</a>, quienes se&ntilde;alaban la excesiva intervenci&oacute;n de las familias en los procesos de evaluaci&oacute;n y revisi&oacute;n de ex&aacute;menes de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; se deb&iacute;a? La periodista canadiense&nbsp;<a href="https://www.theglobeandmail.com/life/give-helicopter-parents-a-break/article1389545/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adriana Barton</a>&nbsp;sugiere que esta presencia activa de las familias en los campus universitarios podr&iacute;a estar motivada por la intensificada presi&oacute;n social que impulsa a iniciar la preparaci&oacute;n acad&eacute;mica para la universidad desde edades cada vez m&aacute;s tempranas.
    </p><p class="article-text">
        Si una familia ha dedicado recursos y esfuerzo para que sus hijos accedan a la educaci&oacute;n superior, es comprensible que deseen estar al tanto de su evoluci&oacute;n acad&eacute;mica, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esta perspectiva se respalda legalmente: si los padres financian los estudios y la subsistencia de un estudiante, incluso si es mayor de edad, tienen el derecho a conocer sus calificaciones, seg&uacute;n un&nbsp;<a href="https://www.aepd.es/documento/2015-0441.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe jur&iacute;dico de la Agencia Espa&ntilde;ola de Protecci&oacute;n de Datos</a>.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Causa o consecuencia?</h3><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito acad&eacute;mico, numerosos estudios han asociado la hiperparentalidad con una deteriorada salud mental en los hijos. No obstante,&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2022.872981/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica reciente</a>&nbsp;plantea que no hay evidencias concluyentes de que este estilo parental sea la ra&iacute;z de dichos problemas. Surge entonces la pregunta: &iquest;es la salud mental el origen o el resultado de la hiperparentalidad? Se requieren investigaciones longitudinales para esclarecer esta relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1088357619827931" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay estudios</a>&nbsp;que sugieren que una mayor intervenci&oacute;n de los padres puede ser beneficiosa, especialmente en la transici&oacute;n a la edad adulta de j&oacute;venes con discapacidades. Esto nos lleva a considerar que las conductas hiperparentales podr&iacute;an tener un prop&oacute;sito justificado: las familias podr&iacute;an estar intensamente involucradas en la vida de sus hijos por motivos v&aacute;lidos.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al sesgo socioecon&oacute;mico que pueda tener este modelo de crianza, aunque se podr&iacute;a asumir que la hiperparentalidad es predominante en familias blancas de clase media, existen investigaciones que desaf&iacute;an esta idea.&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/21676968231171317" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio espec&iacute;fico</a>&nbsp;revel&oacute; que la crianza tipo &ldquo;helic&oacute;ptero&rdquo; es m&aacute;s com&uacute;n en hogares de menor nivel socioecon&oacute;mico y entre ciertas minor&iacute;as &eacute;tnicas. Sin embargo, dicho estudio no encontr&oacute; evidencia de que los hijos criados bajo este estilo presentaran m&aacute;s problemas que aquellos de otros estilos parentales.
    </p><p class="article-text">
        La hiperparentalidad, como cualquier otro estilo de crianza (por ejemplo, los estilos democr&aacute;tico o autoritario), podr&iacute;a estar m&aacute;s vinculada a patrones culturales espec&iacute;ficos que a una manera de crianza determinada y universal. Se tratar&iacute;a de una forma de educar adaptativa: se amolda a las demandas del entorno cultural y psicosocial.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Es la hiperparentalidad realmente un problema?</h3><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n actual sobre la hiperparentalidad carece de datos emp&iacute;ricos s&oacute;lidos que sugieran un aumento excesivo de este estilo en la crianza, o que esta forma de educaci&oacute;n sea perjudicial. No hay an&aacute;lisis profundos sobre por qu&eacute; surgen conflictos relacionados con la hiperparentalidad, y ser&iacute;a valioso explorar a fondo estas din&aacute;micas desde una perspectiva cualitativa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/215916/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en espa&ntilde;ol en The Conversation. </strong><a href="https://theconversation.com/es-malo-ser-un-padre-o-madre-helicoptero-215916" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Lee aqu&iacute; el original.</strong></a><strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/malo-padre-madre-helicoptero_1_10667333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Nov 2023 08:57:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es malo ser un padre o madre helicóptero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Paternidad,Maternidad,Infancia,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son realmente necesarios los libros de texto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/realmente-necesarios-libros-texto_129_3213171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87713efa-46c5-4a47-ab66-a96a75750cbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son realmente necesarios los libros de texto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los libros de texto, además de suponer un despilfarro económico poco sostenible, actúan como una limitación absurda del conocimiento, que crece y se construye día a día y que está sujeto a múltiples interpretaciones y miradas</p></div><p class="article-text">
        Nunca me ha dolido gastarme el dinero en libros. Me parece un dinero bien invertido. Lo que s&iacute; me duele es desembolsar dinero anualmente en los libros de texto escolares. Los libros de texto son libros de usar y tirar, ya que sus contenidos, lejos de ser interesantes y actualizados, lejos de invitar a la reflexi&oacute;n y a la b&uacute;squeda del conocimiento, son refritos de contenido, de baja calidad y que presentan el conocimiento como algo inamovible. Dos ser&iacute;an los motivos por los que yo propondr&iacute;a prescindir de los libros de texto en colegios e institutos:
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, las familias&nbsp;ahorrar&iacute;amos un mont&oacute;n de dinero. Dado que la educaci&oacute;n primaria y la secundaria son obligatorias y gratuitas, &iquest;es realmente necesario forzar a las familias a adquirir estos textos, cuando tenemos a nuestra disposici&oacute;n gran cantidad de material en la red para trabajar los contenidos y competencias curriculares? Ya, ya s&eacute; que hay programas de ayudas o de pr&eacute;stamo en las distintas comunidades aut&oacute;nomas. Pero exceptuando quiz&aacute;s en Canarias y Andaluc&iacute;a, estos programas son claramente insuficientes y no cubren ni de lejos las exigencias de material y libros que los colegios imponen a las familias.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la desaparici&oacute;n del libro de texto en la escuela facilitar&iacute;a el paso a un enfoque pedag&oacute;gico diferente, en el que el conocimiento no est&aacute; pre-construido por las editoriales y debe ser construido en el aula (o fuera de ella) acudiendo a textos y fuentes reales de conocimiento.&nbsp;Hay colegios que, desde hace tiempo, han optado por este planteamiento, no tanto por cuestiones econ&oacute;micas (que siempre ser&aacute;n bienvenidas), sino por cuestiones pedag&oacute;gicas, como el CEIP Trabenco, en Legan&eacute;s (Madrid), colegio p&uacute;blico que tuve el placer de visitar hace unos a&ntilde;os. Asistir a una sesi&oacute;n de trabajo por proyectos en un aula de primaria de ese colegio fue una de las experiencias m&aacute;s estimulantes que he tenido como investigadora de procesos educativos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es realmente necesario&nbsp;acudir a libros pre-dise&ntilde;ados y repletos de absurdos ejercicios que sustituyen la capacidad de investigaci&oacute;n y descubrimiento de nuestros peque&ntilde;os y adolescentes?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Copia estas oraciones y a&ntilde;ade en tu cuaderno los signos que faltan&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Clasifica estas palabras seg&uacute;n el campo sem&aacute;ntico al que pertenecen&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Copia en tu cuaderno y rodea las fracciones que sean mayores que la unidad&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; uno tras otro, perdiendo un tiempo precioso para indagar sobre el lenguaje en libros de verdad, debatir sobre su uso en contextos reales y aplicar las matem&aacute;ticas a problemas que haya que resolver para conseguir algo &uacute;til, m&aacute;s all&aacute; de obtener un visto bueno de la maestra o maestro en el cuaderno.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n dr&aacute;stica que propongo, prescindir de los libros de texto, asusta, claro est&aacute;, a dos sectores: el de las editoriales, que viven de ellos, y el de los maestros, que tendr&iacute;an que plantear una nueva forma de abordar el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje. Las editoriales est&aacute;n siendo previsoras y se est&aacute;n disfrazando de tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n, aunque tengo la sospecha de que intentan trasladar el formato papel al formato digital sin m&aacute;s cambio que el del soporte. Que los ni&ntilde;os vayan al colegio y al instituto con una tablet en vez de con 10 libros y 10 cuadernos tiene una ventaja cuantitativa, pero no necesariamente cualitativa. Lo verdaderamente importante es que la desaparici&oacute;n de los libros de texto fuese acompa&ntilde;ada de un cambio en las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza y aprendizaje y que los docentes dejasen de asustarse ante la labor de ense&ntilde;ar sin herramientas pre-construidas. A ello ayudar&iacute;a mucho, sin duda, que las horas de planificaci&oacute;n y de preparaci&oacute;n de las clases fuesen claramente reconocidas por la administraci&oacute;n y aprovechadas por los docentes, as&iacute; como una inversi&oacute;n econ&oacute;mica en la mejora de la conexi&oacute;n a Internet de los centros educativos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, considero que los libros de texto, adem&aacute;s de suponer un despilfarro econ&oacute;mico poco sostenible, act&uacute;an como una limitaci&oacute;n absurda del conocimiento, que crece y se construye d&iacute;a a d&iacute;a y que est&aacute; sujeto a m&uacute;ltiples interpretaciones y miradas. El pensamiento cr&iacute;tico y reflexivo surge al enfrentarse a la elaboraci&oacute;n de una interpretaci&oacute;n de la realidad, basada en hechos, datos y argumentos. Si esa interpretaci&oacute;n la ofrecemos ya elaborada, el &uacute;nico trabajo de los alumnos ser&aacute; registrarla en la memoria y olvidarla despu&eacute;s del examen (forma de evaluaci&oacute;n de la que tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar largo y tendido).
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que todo esto, de momento, es una utop&iacute;a, que vivimos en un pa&iacute;s en el que la educaci&oacute;n es vista de forma mecanicista, como un proceso bancario, como dir&iacute;a Paolo Freire, en el que se valora muy poco la profesi&oacute;n de educador. Pero por plantearlo, que no quede. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/realmente-necesarios-libros-texto_129_3213171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2017 18:54:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Son realmente necesarios los libros de texto?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familias diferentes en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/familias-diferentes-verano_129_3229414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5b0c7c9-f6ac-4471-be33-34b7f1a0aefe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Familias diferentes en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo el reinado de la familia nuclear con 1,33 hijos por mujer, presentarse en la playa con cuatro churumbeles, de distintas madres y padres, da lugar a una entropía desorbitada en cualquier situación</p></div><p class="article-text">
        Si ser familia numerosa es algo extra&ntilde;o que hace que las f&oacute;rmulas para veranear queden reducidas a unas pocas opciones, imaginaos si vuestra familia, adem&aacute;s, fuese reconstituida. Estando como estamos bajo el reinado de la familia nuclear con 1,33 hijos por mujer, presentarse en la playa con una tropa de cuatro churumbeles, de distintas madres y padres, da lugar a una entrop&iacute;a desorbitada en cualquier situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El ser muchos no significa que tengamos m&aacute;s tolerancia al hacinamiento que el resto de los mortales, aunque en muchos lugares se empe&ntilde;en en que una casa con 4 camas es adecuada para alojar a 6 personas. Uno siempre puede dormir en el sof&aacute;, y otro, quiz&aacute;s los m&aacute;s peque&ntilde;os (aunque ya pase de las dos cifras) pueden dormir juntos en la misma cama. Al final, puede ser que te terminen sugiriendo que no viajes con tanta gente, que es mejor hacerlo en grupos reducidos y as&iacute; tendr&aacute;s comodidad asegurada.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. Al final, en alg&uacute;n momento del verano, siempre somos seis y necesitamos un lugar en el que pasar unos d&iacute;as juntos, alejados del mundanal ruido y ba&ntilde;&aacute;ndonos en la playa o en la piscina. Aunque tengamos que explicar una y otra vez los v&iacute;nculos biol&oacute;gicos que nos unen y que nos separan. S&iacute;, esto sucede bastante a menudo. Nuestros hijos tienen que explicar varias veces al a&ntilde;o el grado de hermandad que les vincula y negar en&eacute;rgicamente la horrorosa expresi&oacute;n que les imponen algunas personas biempensantes: medio hermanos.
    </p><p class="article-text">
        En muchos sentidos, nuestra familia es un desaf&iacute;o a todas las normas no escritas que se deben cumplir para ser definida como tal. Por eso, muchas de las personas que encontramos en nuestras vacaciones y que no nos conocen, no saben c&oacute;mo actuar ni qu&eacute; decir ante un grupo humano que parece una familia, vive como una familia, se quiere como una familia, discute como una familia pero, seg&uacute;n los criterios establecidos, no es una familia. As&iacute; que aqu&iacute; estamos: dici&eacute;ndole al mundo que deje de especular y acepten que hay otras f&oacute;rmulas diferentes de ser un grupo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros prejuicios que hemos de sortear es el de que las familias de madres y padres divorciados tienen muchos conflictos con la otra parte. No conozco las estad&iacute;sticas sobre el nivel de conflictividad en separaciones y divorcios, pero afortunadamente, en nuestro caso convivimos pac&iacute;ficamente, cosa que nadie con quien nos cruzamos da por hecho. Tanto es as&iacute; que incluso alg&uacute;n maestro, cuando le he informado de la situaci&oacute;n familiar, me ha dicho que al ni&ntilde;o &ldquo;no se le notaba nada&rdquo;. Es un riesgo que corremos: que cualquier problema sea achacado a nuestra condici&oacute;n de padre y madre separados.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa que ha sucedido en alguna de nuestras aventuras vacacionales es que nuestros hijos e hijas acaban teniendo los mismos apellidos. T&uacute; vas y das los datos de todos, perfectamente, sin ning&uacute;n error, pero acaban apellid&aacute;ndose todos igual por unos d&iacute;as. Esto puede ser anecd&oacute;tico e incluso gracioso cuando sucede en tr&aacute;mites sin importancia, como sacar unos carnets para entrar en la piscina de un camping, pero espero que nunca pase en alguna situaci&oacute;n donde s&iacute; importen los datos reales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; me dec&iacute;s del coche? Seis personas en un siete plazas van genial, hasta que llega el momento de meter las maletas y el equipaje de mano de cada uno de los miembros de la familia. As&iacute; que, al final, vamos en dos coches, poniendo todas nuestras esperanzas en que el que est&aacute; dando problemas no acabe tirado en la cuneta. Esto eleva el presupuesto y las posibilidades de descansar como copilotos, pero no deja de ser una gran ventaja poder disponer de dos veh&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no quiero dejar de mencionar el momento de ir a la playa. Con una tropa numerosa, el consejo principal que se puede transmitir es el del minimalismo extremo. Nada de cubos, palas, pelotas, raquetas, colchones inflables y dem&aacute;s b&aacute;rtulos. Toalla, gafas y crema protectora. Nuestra norma es: nadie lleva nada m&aacute;s que lo que pueda transportar por s&iacute; mismo. As&iacute;, los adultos del grupo hemos logrado dejar de ejercer de transportistas y de enfadarnos cuando la tropa no usa ni la cuarta parte de los utensilios transportados.
    </p><p class="article-text">
        Las vacaciones se acaban y es una pena, la verdad. El tiempo pasa, y hay que disfrutarlo al m&aacute;ximo, aunque nuestra casa parezca un restaurante y una lavander&iacute;a. Lo importante es aprovechar ese tiempo de convivencia y atesorar recuerdos para compartir en los pr&oacute;ximos veranos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/familias-diferentes-verano_129_3229414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Aug 2017 17:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Familias diferentes en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Familias numerosas,Divorcios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cine de verano: una oportunidad para enseñar a ser espectadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cine-verano-oportunidad-ensenar-espectadores_129_3245743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f99a8394-350d-4588-80c1-4a222f3cb3f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cine de verano: una oportunidad para enseñar a ser espectadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos contribuir a educar a nuestros hijos para que disfruten del cine y sepan comportarse civilizadamente en la sala</p></div><p class="article-text">
        Me encanta el cine durante todo el a&ntilde;o, pero el cine de verano siempre ha tenido un encanto especial. Palomitas, bebida fresca, un coj&iacute;n para convertir esas sillas de hierro en c&oacute;modas butacas y todo listo para disfrutar. Recuerdo con placer esas sesiones de cine veraniego de cuando era ni&ntilde;a y ahora las disfruto con mis hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cada vez con m&aacute;s frecuencia encontramos en el cine ni&ntilde;os mayores y adolescentes que no saben ser espectadores. Hablan en voz alta, se levantan dos o tres veces para ir al servicio, ponen los pies en el asiendo de delante, vociferan en las escenas de acci&oacute;n y son incapaces de permanecer atentos en las escenas pausadas en las que hay di&aacute;logos. Me recuerdan a esa famosa escena en la que los Gremlins est&aacute;n viendo <em>Blancanieves</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; la edad o ser&aacute;n los modelos de conducta a los que han estado expuestos? Es dif&iacute;cil saberlo, pero lo cierto es que podemos contribuir a educar a nuestros hijos para que disfruten del cine y sepan comportarse civilizadamente en la sala.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, para llevar a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a al cine, es importante que quiera ir, que le guste y que tenga claro cu&aacute;les son las normas de conducta en una sala. Si a ti te gusta el cine, lo m&aacute;s seguro es que tus hijos ya est&eacute;n acostumbrados desde peque&ntilde;os a ver pel&iacute;culas y a disfrutar de ellas. Seguro que ya son conscientes de que al cine se va a ver una pel&iacute;cula y que los &uacute;nicos ruidos permitidos, adem&aacute;s de los involuntarios, son las risas en las pel&iacute;culas c&oacute;micas, los sollozos en los dramas y los gritos sofocados en las de miedo. Y bueno, si no puedes evitar comentar algo a tu acompa&ntilde;ante, lo puedes hacer en voz baja, pero no entablar una conversaci&oacute;n. Ya, ya s&eacute; que en <em>Cinema Paradiso</em> las cosas eran algo distintas, pero ahora las escenas de besos no se cortan y no hay tanto motivo para la protesta colectiva (a no ser que el director meta una bandera roja y gualda en la Espa&ntilde;a de 1492, como sucede en <em>Assasin&rsquo;s Creed)</em>.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, ense&ntilde;a a tu hijo o hija que lo importante del cine es la pel&iacute;cula. Nunca le lleves a una de esas salas de cine modernas en las que, delante de la pantalla, han instalado un parque infantil. Si se va al cine, es para sentarse en la butaca, ver, mirar y escuchar. Para lo dem&aacute;s, tenemos otras ofertas de ocio: piscinas, playa, paseo mar&iacute;timo, ferias, los propios parques y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, es importante ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a mirar m&aacute;s all&aacute; de lo que ven y a escuchar m&aacute;s all&aacute; de lo que oyen. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; hecha la pel&iacute;cula? &iquest;Qu&eacute; simbolizan los personajes? &iquest;C&oacute;mo se representa a las mujeres o a las ni&ntilde;as? &iquest;Lo har&iacute;amos de otra forma? &iquest;Es una historia cre&iacute;ble o incre&iacute;ble? &iquest;Estamos de acuerdo con el argumento que hay detr&aacute;s de la narraci&oacute;n? Conversar sobre la pel&iacute;cula que hemos visto har&aacute; que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as vayan creciendo como buenos espectadores y aprendan a desentra&ntilde;ar los secretos que esconde una cinta. Tampoco es necesario que se pierdan en la pel&iacute;cula como Cecilia en <em>La rosa p&uacute;rpura del Cairo</em>, pero saborear lo que han visto cuando ha terminado es importante para apreciar el buen cine.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, dejadles elegir la pel&iacute;cula que vais a ver. De esa forma, la responsabilidad de una mala elecci&oacute;n es suya, y si se aburren, no tienen excusa: o se salen o aguantan hasta el final con valent&iacute;a. Esto tambi&eacute;n es importante hacerlo en casa y ofrecerles varias alternativas para que escojan. Las pel&iacute;culas cl&aacute;sicas pueden ser una buena opci&oacute;n para bucear en la historia del cine y que vean cosas distintas a las propuestas actuales. As&iacute;, podr&aacute;n comparar el cl&aacute;sico de Spielberg, <em>Tibur&oacute;n</em>, con la actual <em>A 47 metros</em> (esta &uacute;ltima recomendada para mayores de 13 a&ntilde;os) y comprender la importancia de los avances tecnol&oacute;gicos en la recreaci&oacute;n de animales salvajes.
    </p><p class="article-text">
        Ir al cine no es una obligaci&oacute;n, es una elecci&oacute;n que hacemos. Aprender a disfrutar de &eacute;l depende de nuestras experiencias y de la educaci&oacute;n que nos brinda nuestro entorno. Saber que esa obra que dura dos horas ha requerido meses, a veces a&ntilde;os de dedicaci&oacute;n y que implica el trabajo de decenas, a veces cientos y miles de personas quiz&aacute;s sea necesario para ser capaces de apreciar lo que parece f&aacute;cil ante nuestros ojos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cine-verano-oportunidad-ensenar-espectadores_129_3245743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Aug 2017 18:18:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cine de verano: una oportunidad para enseñar a ser espectadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Infancia,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni buenas ni malas, simplemente madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buenas-malas-simplemente-madres_129_3274729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el Club de Malas Madres, "detrás de todo buen padre hay una mala madre que supervisa cada cosa que hace", de modo que siguen manteniendo una visión de maternidad anticuada</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, navegando por las redes, encontr&eacute; un meme que dec&iacute;a: &ldquo;Queda inaugurada la temporada de: ni&ntilde;ooooo, que jartita toyyy, qu&eacute; ganitas que llegue el cole. Queda un d&iacute;a menos&rdquo;. Estaba firmado por el Club de Malas Madres, un producto creado por Laura Baena, creativa publicitaria, que ya tiene casi 50.000 seguidoras en Espa&ntilde;a. La idea no era nueva. Ya en 2003, la escritora y locutora radiof&oacute;nica brit&aacute;nica Stephanie Calman, hab&iacute;a creado <em>Bad Mothers Club</em>, y dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde escrib&iacute;a <em>Confessions of a bad mother</em>, que fue un &eacute;xito de ventas en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El meme en cuesti&oacute;n me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n, porque para m&iacute;, como madre, el final de curso siempre ha sido un alivio. Evidentemente, es el momento de buscar soluciones de conciliaci&oacute;n, pero ya no estamos limitados por los horarios del colegio y nuestros hijos tienen un aire de libertad del que siempre he disfrutado mucho. Eso no me hace mejor madre ni peor, aunque la verdad, nunca he considerado el colegio como una instituci&oacute;n que sirva para liberarme de las cargas maternales. M&aacute;s bien me da m&aacute;s trabajo que sosiego.
    </p><p class="article-text">
        Llamarse con sorna &ldquo;mala madre&rdquo; a una misma es un fen&oacute;meno que parece haberse extendido por Europa y Estados Unidos durante esta d&eacute;cada. Encontramos multitud de blogs y libros sobre malas madres en varios pa&iacute;ses, como el escrito por las francesas Nadia Daam, Emma Defaud y Joana Sabroux (2008), <em>Mauvaises M&egrave;res: la V&eacute;rit&eacute; sur le Premier B&eacute;b&eacute;</em>, o el de la estadounidense Ayelet Waldman (2009), <em>Bad Mother: A Chronicle of Maternal Crimes, Minor Calamities, and Occasional Moments of Grace</em>. No olvidemos la pel&iacute;cula estrenada en 2016, <em>Malas Madres</em>, que, aunque dirigida y guionizada por hombres, muestra el fen&oacute;meno en todo su esplendor y &ntilde;o&ntilde;er&iacute;a. Todos estos productos pretenden ser manifestaciones de una reacci&oacute;n contra las exigencias que la sociedad impone a las madres para que sean perfectas y lo tengan todo controlado. La soluci&oacute;n: admitir que no existe la perfecci&oacute;n y que las madres cometen peque&ntilde;as fechor&iacute;as que las alejan de esa imagen de madre horneadora de pasteles con delantal impecable y mesa puesta de los a&ntilde;os 50.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay algo que me chirr&iacute;a en esta forma de reaccionar ante las imposiciones de la sociedad: ellas siguen figurando como las principales responsables de la crianza de sus hijos e hijas, mientras que el padre (al que llaman &ldquo;el buen padre&rdquo;) suele aparecer como un complemento que corre tras los ni&ntilde;os en la playa, duerme en brazos al beb&eacute;, le da de comer, pero nunca toma las riendas de la crianza. Seg&uacute;n el Club de Malas Madres, &ldquo;detr&aacute;s de todo buen padre hay una mala madre que supervisa cada cosa que hace&rdquo;, de modo que, por mucho que lo intenten, siguen manteniendo una visi&oacute;n de maternidad anticuada, que en lo &uacute;nico que cambia es en confesar p&uacute;blicamente que la maternidad implica mucho trabajo y que ellas solas no lo pueden hacer a la perfecci&oacute;n, as&iacute; que asumen sus supuestos defectos (nimiedades como llevar al ni&ntilde;o sin peinar, darle de cenar comida basura o confesar que no saben hacer croquetas) sin cambiar un &aacute;pice las pr&aacute;cticas que rodean a la maternidad. Como si el gran problema de la maternidad fuese llevar al beb&eacute; bien peinado.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, trivializar la labor que gira en torno a la crianza y a los cuidados y encerrarla en el estrecho c&iacute;rculo de la familia nuclear &nbsp;(madre, padre, la parejita y las abuelas y abuelos siempre dispuestos a cuidar), deja fuera del foco a un porcentaje de familias muy numeroso que difiere de esa visi&oacute;n arquet&iacute;pica. Familias reconstituidas, familias numerosas, familias monoparentales, familias inmigrantes, que tienen dificultades a&ntilde;adidas a la crianza ligadas a la econom&iacute;a familiar y a las redes de apoyo de las que disponen. Sin embargo, la posibilidad de estas familias de influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; mucho m&aacute;s restringida, de modo que son invisibles en la sociedad, y es menos probable que encuentren soluciones adaptadas a sus circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, el discurso sobre la maternidad deber&iacute;a girar hacia un discurso sobre los cuidados que la propia sociedad ofrece a la infancia. Un discurso de este tipo no supone que la madre es la responsable suprema de estos cuidados, sino que asume que la maternidad se produce en un contexto m&aacute;s o menos propicio. En una sociedad como la nuestra, en la que el &iacute;ndice de natalidad es cada vez m&aacute;s bajo y nos presionan para tener m&aacute;s hijos, todos los esfuerzos deber&iacute;an ir dirigidos a crear un entorno favorable para ser madres y padres. Y esto solo puede pasar si la sociedad asume su responsabilidad en la crianza y los cuidados y toma conciencia de la importancia que tiene proteger a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tiene mucho sentido que para estar satisfechas como madres, reduzcamos nuestras expectativas de lo que supone una crianza adecuada. La carga que hoy en d&iacute;a supone la maternidad para las mujeres no se soluciona adoptando un estilo f&aacute;cil y laxo de maternidad y &nbsp;disfrutando de cuando en cuando de peque&ntilde;os placeres, como salir con las amigas a tomar gin tonics y o encerrarnos en el ba&ntilde;o a responder los mensajes de whatsapp mientras los ni&ntilde;os aporrean la puerta. Se soluciona distribuyendo responsabilidades y ofreciendo facilidades sociales para que los distintos tipos de familia puedan ejercer una parentalidad de calidad.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos hay un mont&oacute;n de gente empe&ntilde;ada en decirnos a las madres que no estemos tan pendientes de nuestros hijos. Hipermadres, madres helic&oacute;ptero y madres malvavisco son algunas de las perlas que tenemos que escuchar. &nbsp;En la mayor&iacute;a de los casos, estos planteamientos tratan de ridiculizar lo que no es m&aacute;s que una parentalidad responsable, mezcl&aacute;ndola con caricaturas que nos hacen parecer la madre de Norman Bates. Sin embargo, lo cierto es que la crianza y el cuidado implican mucho tiempo y dedicaci&oacute;n durante una cantidad considerable de a&ntilde;os, y que por mucho que trivialicemos y desdramaticemos, como dice el proverbio africano, para criar a un ni&ntilde;o hace falta una tribu entera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buenas-malas-simplemente-madres_129_3274729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jul 2017 17:13:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni buenas ni malas, simplemente madres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecturas de verano para niños y adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lecturas-verano-paras-ninos-adolescentes_129_3291543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15618d5f-d5ad-4235-a2b5-bfc94ccccbf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecturas de verano para niños y adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Leer cuentos con los niños y las niñas desde la más tierna infancia es una actividad que hará que sean buenos lectores en el futuro</p></div><p class="article-text">
        Desde que Comenius edit&oacute; en el siglo XVII el que es considerado el primer libro para ni&ntilde;os, el <em>Orbis Sensualium Pictus</em> o <em>El mundo en im&aacute;genes</em>, las cosas han cambiado mucho. Mientras que anta&ntilde;o la literatura infantil y juvenil era m&aacute;s bien escasa, ahora los libros se ha convertido en un producto de consumo. Hay tantos que no sabemos c&oacute;mo elegir. Bellas portadas, t&iacute;tulos prometedores, mucho colorido, pero &iquest;c&oacute;mo escoger entre tanta variedad?
    </p><p class="article-text">
        Ya desde los trabajos cl&aacute;sicos del psic&oacute;logo norteamericano Jerome Bruner sobre la lectura compartida, sabemos que leer cuentos con los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as desde la m&aacute;s tierna infancia es una actividad que har&aacute; que sean buenos lectores en el futuro. Sentar a los beb&eacute;s en el regazo mientras ojeamos un libro y hablamos de &eacute;l es algo com&uacute;n en la cultura occidental.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo podemos empezar a compartir cuentos con los peque&ntilde;os? Los trabajos de Ninio y Bruner hablan de ni&ntilde;os desde los 8 meses. A esta edad, los beb&eacute;s ya han desarrollado su capacidad de atenci&oacute;n compartida, y est&aacute;n dispuestos a interactuar con los adultos para hablar sobre el mundo y sus artefactos.
    </p><p class="article-text">
        A esa edad, lo adecuado son libros de im&aacute;genes, colores y sonidos, y la actividad m&aacute;s importante en estas interacciones es lo que se llama <em>etiquetado</em>, que no es otra cosa que asignar palabras a cosas. Se&ntilde;alamos algo en el libro, decimos lo que es, dejamos que el ni&ntilde;o participe usando su dedo y balbuceando, nos sorprendemos de la nueva imagen, y as&iacute; p&aacute;gina tras p&aacute;gina. Os sorprender&eacute;is de lo adictiva que puede ser la lectura compartida para beb&eacute;s tan peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, cuando los ni&ntilde;os comienzan a comprender el funcionamiento de las narraciones, quedar&aacute;n fascinados con cuentos sencillos con inicio, nudo y desenlace acompa&ntilde;ados por im&aacute;genes explicativas y personajes carism&aacute;ticos. Uno de los libros que conservamos en casa con gran cari&ntilde;o es el de <em>Padia y los</em> <em>Trampolinos</em>, de Teresa Novoa, que fue pasando de los mayores a los peque&ntilde;os y que le&iacute; para ellos cientos de veces.
    </p><p class="article-text">
        Padia es una ni&ntilde;a peque&ntilde;a que tiene miedo a dormir porque, cuando se queda sola, su cuarto se llena de Trampolinos, unos seres misteriosos y juguetones. Las ilustraciones, los colores, la repetici&oacute;n y los n&uacute;meros son elementos muy importantes en el cuento. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra obra inmortal para compartir con los m&aacute;s peques es<em> La peque&ntilde;a oruga glotona</em>, de Eric Carle. En este libro, una peque&ntilde;a oruga devora todo lo que encuentra a su paso, hasta que harta de tanto comer, se aletarga en su capullo y renace convertida en una mariposa. Este es un cuento que mantiene el inter&eacute;s a lo largo de los primeros a&ntilde;os y en el que cada d&iacute;a descubren algo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dejar de mencionar aqu&iacute; a nuestro querido <em>Elmer</em>, el elefante de colores, un personaje creado por David McKee. Elmer es otro de esos personajes que crece con ellos, ya que, al principio, lo que m&aacute;s les llama atenci&oacute;n son los dibujos, los colores del protagonista y las simp&aacute;ticas caras de sus amigos pero, poco a poco, a medida que crecen y comprenden, van entrando en la trama de amistad, compa&ntilde;erismo e igualdad que inundan sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        A medida que crecen, sus gustos se van haciendo cada vez m&aacute;s complejos y su adicci&oacute;n a la lectura m&aacute;s persistente. Cuando llega esa &eacute;poca, lo mejor es sacarles el carnet infantil en la biblioteca m&aacute;s cercana y visitar las tiendas de segunda mano. Las series de libros favoritas en mi casa han sido<em> Las tres mellizas</em>, de Roser Capdevila i Valls, <em>Kika Superbruja</em>, del escritor alem&aacute;n Knister, <em>El magn&iacute;fico Geronimo Stilton,</em> de la italiana Elisabetta Dami y, m&aacute;s recientemente, con los m&aacute;s peque&ntilde;os, <em>El Diario de Greg</em>, de Jeff Kinney, o incluso <em>Los Futbol&iacute;simos</em>, de Roberto Santiago.
    </p><p class="article-text">
        La clave para que un ni&ntilde;o tome gusto por la lectura es que sean ellos los que elijan sus libros. Sin embargo, a medida que el nivel lector de vuestros hijos e hijas aumenta, pod&eacute;is ir dejando en su mesilla, como quien no quiere la cosa, joyas de otras &eacute;pocas, como <em>El libro de la selva</em>, de Rudyard Kipling, <em>Momo</em>, de Michael Ende o <em>El Principito</em>, de Antoine de Saint-Exup&eacute;ry.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llega la pre-adolescencia, estamos en una de las &eacute;pocas m&aacute;s delicadas en lo que respecta a gustos lectores. Nunca me ha gustado controlar lo que mis hijos leen, pero nunca est&aacute; de m&aacute;s echarle un vistazo a esos libros que nos piden con tanta insistencia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Laura Gallego fue una de las autoras favoritas de mi hija en esa &eacute;poca y devor&oacute; todos sus libros, entre los que encontramos la trilog&iacute;a<em> Memorias de idh&uacute;n</em>, <em>Alas de Fuego</em> o <em>Donde los &aacute;rboles cantan,</em> que le vali&oacute; el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Son novelas fant&aacute;sticas, llenas de personajes m&aacute;gicos y mundos imaginarios. En marzo sac&oacute; su &uacute;ltima novela, <em>Cuando me veas</em>, en la que una chica tiene el poder de volverse invisible para pasar inadvertida en el instituto, algo que muchos adolescentes desean a esa edad.
    </p><p class="article-text">
        A partir de los 14 a&ntilde;os, lo que lean los j&oacute;venes adolescentes depender&aacute; mucho de los h&aacute;bitos adquiridos y de los modelos lectores a los que hayan estado expuestos. Si su familia lee, ellos y ellas leer&aacute;n. Y desde este momento, lo &uacute;nico que pod&eacute;is hacer es hablar con ellos y ellas de t&uacute; a t&uacute;, comentar los libros que le&eacute;is y preguntar por los que leen. Para esos j&oacute;venes devoradores de libros, tres recomendaciones que quiz&aacute;s les puedan interesar.
    </p><p class="article-text">
        La primera, <em>Frankenstein</em> <em>o el moderno Prometeo</em>, de Mary Shelley, un libro de gran profundidad narrativa y filos&oacute;fica que les fascinar&aacute; y les servir&aacute; para reflexionar sobre las consecuencias que puede tener para el ser humano erigirse en creador de vida, un tema de gran actualidad a pesar de ser una novela de principios del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        La segunda, <em>Buenos presagios</em>, de Terry Prachett y Neil Gaiman. Esta novela desarrollar&aacute; en ellos el humor y les ense&ntilde;ar&aacute; a re&iacute;rse de los grandes temas, como la religi&oacute;n, el bien y el mal. Se trata de una obra sat&iacute;rica en la que un &aacute;ngel y un demonio se ponen de acuerdo para evitar el Apocalipsis.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, no quisiera acabar sin mencionar la poes&iacute;a, y en concreto la obra de Gloria Fuertes, publicada este a&ntilde;o en <em>El libro de Gloria Fuertes: Antolog&iacute;a de poemas y vida</em>, de Blackie Books. Mis peque&ntilde;os siempre disfrutaron much&iacute;simo de la poes&iacute;a. Ella era su poetisa favorita y seguro que su gusto por ella, libre de prejuicios, ha perdurado en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lecturas-verano-paras-ninos-adolescentes_129_3291543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jul 2017 16:54:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecturas de verano para niños y adolescentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lectura,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un verano sin cuadernillos escolares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verano-cuadernillos-escolares_129_3303751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f27b304-a7f5-4fe2-86d0-fca6f08641e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un verano sin cuadernillos escolares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano es esa maravillosa época en la que no hay que reforzar el conocimiento, sino expandirlo sin control</p></div><p class="article-text">
        &iquest;En serio has pensado comprar un cuadernillo de ejercicios para que tus hijos permanezcan sentados durante las tardes de verano? &iquest;Esa es tu idea de un verano inolvidable? &iquest;Imaginas lo que hubiese sido de Tom Sawyer, Jo March, Pipi Calzaslargas o Los 7 Secretos si hubiesen tenido que perder su valioso tiempo rellenando ejercicios absurdos de  un cuaderno escolar?
    </p><p class="article-text">
        El verano es esa maravillosa &eacute;poca en la que no hay que reforzar el conocimiento, sino expandirlo sin control. Y la familia es el entorno de aprendizaje ideal: somos los que mejor conocemos a nuestras criaturas y podemos ofrecerles actividades apasionantes, adaptadas a sus intereses, sin necesidad de ex&aacute;menes ni boletines de notas.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en verano es disfrutar de su tiempo libre, de la piscina, la playa o la monta&ntilde;a. Pero por si acaso os qued&aacute;is sin ideas, el sol se nubla o no pod&eacute;is parar quietos, aqu&iacute; os dejo unas cuantas actividades para aprender en familia.
    </p><p class="article-text">
        Para aumentar los conocimientos geogr&aacute;ficos, pod&eacute;is realizar <strong>actividades de orientaci&oacute;n con mapa y br&uacute;jula</strong>. Cuando sal&iacute;s de excursi&oacute;n &iquest;sab&eacute;is orientaros en la monta&ntilde;a para llegar a ese refugio del que os han hablado? Es el momento de aprender para qu&eacute; sirven los mapas: interpretar las curvas de nivel para ir por el camino m&aacute;s llano, saber en qu&eacute; direcci&oacute;n caminamos usando la br&uacute;jula y estimar el tiempo que tardaremos. No hace falta elegir una ruta muy complicada: el juego consiste en aprender a usar un mapa para algo m&aacute;s que para dibujar los r&iacute;os. Seguro que despu&eacute;s de la aventura, vuestras hijas e hijos miran estos artilugios con otros ojos. Y si sois m&aacute;s de GPS, os pod&eacute;is unir a la interesante actividad de <a href="https://www.geocaching.com/play" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">geocaching</a> usando vuestros smartphones y encontrar tesoros escondidos por toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Para que vuestros hijos se interesen por la historia, <strong>pod&eacute;is programar rutas de leyenda</strong>. Antes de salir, prepara el viaje y busca sucesos interesantes, leyendas o mitos vinculados al lugar que vay&aacute;is a visitar. Mis hijos nunca olvidar&aacute;n nuestra visita a Granadilla (C&aacute;ceres), un pueblo que fue desalojado en 1950 para realizar las obras del Pantano de Gabriel y Gal&aacute;n y que, finalmente, no lleg&oacute; a ser inundado. En nuestra visita, la historia medieval de la villa feudal y el castillo de la Casa de Alba se entremezcl&oacute; con la m&aacute;s reciente de las personas que tuvieron que abandonar su pueblo. Cuando llegaron a casa, quisieron saber m&aacute;s, cosa que no suele pasar con la historia que estudian en el cole.
    </p><p class="article-text">
        Para practicar la lectura, la escritura y la fotograf&iacute;a, pod&eacute;is proponerles escribir un <strong>cuaderno de viaje con fotos y relatos de vuestras peripecias</strong>. Cuando volv&aacute;is de vuestras aventuras, pasad momentos tranquilos en los que recopil&eacute;is an&eacute;cdotas y fotograf&iacute;as, bien en un cuaderno convencional, bien en un blog o bit&aacute;cora digital. Si eleg&iacute;s el segundo formato, pod&eacute;is enviar a vuestros conocidos los enlaces de vuestras entradas con texto y fotos para que sepan de vosotros y os dejen comentarios. Dejad que sean vuestros hijos los que lleven las riendas de la actividad sin esperar nunca un resultado perfecto: recordad que est&aacute;n aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no os lanc&eacute;is a realizar actividades de una manera fren&eacute;tica. El verano es la estaci&oacute;n de la pausa, y ahora que no estamos presionados por la prisa es el momento de ense&ntilde;ar a los m&aacute;s peques a <strong>colaborar en las tareas del hogar</strong>. Aprender a cocinar platos sencillos, ir a por el pan a la panader&iacute;a de enfrente, poner y quitar la mesa o hacer las camas. Estas habilidades dom&eacute;sticas les ser&aacute;n de gran utilidad el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Planteadlas como rutinas, hacedles sentirse importantes realiz&aacute;ndolas y estar&eacute;is contribuyendo a su autonom&iacute;a, adem&aacute;s de ganar una colaboraci&oacute;n inestimable.
    </p><p class="article-text">
        Y si quer&eacute;is, sin m&aacute;s, tener una tarde tranquila, dejadles simplemente jugar. No hace falta llenar todo el tiempo de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con actividades apasionantes. El juego libre es lo que m&aacute;s echan de menos durante todo el a&ntilde;o. &iquest;O no es el recreo lo que m&aacute;s les suele gustar del colegio? Tened en cuenta que su capacidad de asombro es mucho mayor que la nuestra, y una simple tarde en la playa puede convertirse en una aventura apasionante y en una oportunidad &uacute;nica de aprendizaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verano-cuadernillos-escolares_129_3303751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jul 2017 17:11:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un verano sin cuadernillos escolares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Problemas de convivencia en los centros educativos: ¿sólo una cuestión de recursos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/problemas-convivencia-educativos-cuestion-recursos_129_3345861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb463f7-f2e1-451e-a963-3f9012fef652_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Problemas de convivencia en los centros educativos: ¿sólo una cuestión de recursos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los docentes deben serlo no solo para el adolescente tranquilo de clase media, equilibrado y sin problemas familiares; también para los otros, los que molestan con sus comportamientos disruptivos</p></div><p class="article-text">
        En este &uacute;ltimo a&ntilde;o he escuchado a varios profesores de distintos lugares hablar alarmados del aumento de problemas psicol&oacute;gicos y sociales que detectan en sus estudiantes de la ESO y Bachillerato y la falta de recursos con la que se tienen que enfrentar a situaciones l&iacute;mite en la convivencia de los centros. Agresiones entre estudiantes, s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad que afectan negativamente al rendimiento acad&eacute;mico y a las relaciones sociales, dificultades econ&oacute;micas y problemas familiares graves son los casos mencionados con m&aacute;s frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        No pongo en duda que el nivel de conflictividad en los centros educativos pueda haber aumentado: ser&iacute;a una consecuencia m&aacute;s que esperable del periodo de crisis econ&oacute;mica y cultural que estamos viviendo. Y, ante esto, la afirmaci&oacute;n de que faltan recursos es un clamor. Es evidente que poseer un buen equipo de orientaci&oacute;n psicol&oacute;gica y psicopedag&oacute;gica, as&iacute; como un trabajador social o un educador social en los centros para atender estos casos mejorar&iacute;a la calidad de vida del profesorado y los estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, creo que adem&aacute;s de los recursos profesionalizados, hacen falta recursos culturales y personales que entren en juego en la misma aula. Ante una agresi&oacute;n entre adolescentes, una chica que pierde los nervios y sale de clase llorando y dando un portazo, un chaval que permanece solo y cabizbajo durante el recreo, o uno que se encara con el profesor y le agrede, podemos encontrar dos actitudes.
    </p><p class="article-text">
        La primera actitud es la de aquellos docentes que consideran que su trabajo est&aacute; siendo perturbado por esas situaciones an&oacute;malas. Su labor es transmitir conocimientos a sus alumnos en un aula organizada y pac&iacute;fica en la que reina el respeto a su saber y su autoridad. Cuando algo se sale de madre, su respuesta es recurrir a instancias superiores o a los reglamentos de convivencia para aplicar las correspondientes sanciones. El problema debe desaparecer para que su labor se pueda seguir desarrollando, y solucionarlo no est&aacute; dentro de sus funciones laborales. Para eso est&aacute;n las aulas de convivencia de los institutos, esos espacios donde acaban todos los alumnos que dan problemas a lo largo del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La segunda actitud es la de los docentes que consideran que su trabajo consiste en formar y educar a adolescentes, personas que no s&oacute;lo est&aacute;n en proceso de formaci&oacute;n sino en proceso de desarrollo. En este proceso, los adolescentes sufren altibajos relacionados con las hormonas, conflictos con sus m&uacute;ltiples y posibles yoes y enfrentamientos con la cultura opresora de sus mayores. Al ser conscientes de ello, este segundo tipo de docentes no desvinculan educaci&oacute;n y formaci&oacute;n y aceptan las luces y las sombras de trabajar con adolescentes como una parte l&oacute;gica del proceso. Esto no significa que acepten las conductas disruptivas de sus estudiantes sin rechistar, sino que asuman que &eacute;stas forman parte de la realidad educativa y se comprometan a solucionarlas recurriendo no solo a las sanciones y a los tiempos fuera, sino tambi&eacute;n a sus habilidades de soluci&oacute;n de conflictos y de relaci&oacute;n interpersonal.
    </p><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s docentes de este segundo tipo tenga un centro educativo, m&aacute;s posibilidades de &eacute;xito tendr&aacute;n los equipos psicopedag&oacute;gicos en la resoluci&oacute;n de situaciones conflictivas. El &eacute;xito de una intervenci&oacute;n en un centro no pueden depender de que una sola persona sostenga todos los malestares individuales que se producen d&iacute;a a d&iacute;a en el entorno escolar. Todo cambiar&iacute;a si el equipo humano que compone el centro tuviese como misi&oacute;n transversal el bienestar de todos y cada uno de sus miembros.
    </p><p class="article-text">
        Ya s&eacute; que a algunos esto les puede sonar a una postura blanda y poco comprometida con la cultura del esfuerzo, en la que cambiamos la transmisi&oacute;n de valiosos conocimientos por sesiones de catarsis colectiva para solucionar conductas disruptivas. Pero no se trata de cambiar una cosa por la otra. Se trata de ense&ntilde;ar y educar asumiendo que nuestros destinatarios son individuos diversos, con distintas historias de vida, distinta procedencia y distintas competencias.
    </p><p class="article-text">
        Los docentes deben serlo no solo para el adolescente tranquilo de clase media, equilibrado y sin problemas familiares. Tambi&eacute;n est&aacute;n los otros adolescentes, los que molestan con sus comportamientos disruptivos y sus ataques de ansiedad, con sus dificultades de aprendizaje y con sus problemas de identidad. No podemos pedir a los profesores que se conviertan en psic&oacute;logos, pero s&iacute; que adopten una actitud de educadores ante estos adolescentes no esperados pero cada vez m&aacute;s numerosos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/problemas-convivencia-educativos-cuestion-recursos_129_3345861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2017 17:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Problemas de convivencia en los centros educativos: ¿sólo una cuestión de recursos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Profesores,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deberes escolares made in LOMCE, así no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deberes-escolares-debate_129_3372425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e336cc2-7dbd-4234-85ee-b84715ec5cfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deberes escolares made in LOMCE, así no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La familia tiene que hacer cosas de familia, no de escuela. No se puede dejar de salir a pasear, ir a clase de judo o jugar a las videoconsolas por seguir haciendo tareas escolares después de las cinco horas lectivas obligatorias</p></div><p class="article-text">
        Cuando empez&oacute; mi lucha en contra de los deberes escolares estaba bastante sola. Todav&iacute;a no hab&iacute;a LOMCE, corr&iacute;a el a&ntilde;o 2007 y, tarde tras tarde, mi casa se convert&iacute;a en un centro de adiestramiento en el que unos ni&ntilde;os que progresaban adecuadamente ten&iacute;an que realizar montones de cuentas de los cuadernillos de una famosa y antigua marca sin ning&uacute;n objetivo pedag&oacute;gico aparente. Esto nos manten&iacute;a en casa, encerrados, sin poder salir a pasear o a hacer los recados t&iacute;picos de un hogar. Esta situaci&oacute;n dur&oacute; hasta que decid&iacute; relajar las costumbres. Desde entonces, me he negado a ser la garante de un sistema que se colaba por las ventanas de mi casa imponiendo nuestros ritmos y nuestras ocupaciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante el curso 2014-2015, la implantaci&oacute;n de la LOMCE en los colegios de Educaci&oacute;n Primaria hizo que la carga de horas lectivas de distintas asignaturas variase, lo que llev&oacute; a una reestructuraci&oacute;n de los horarios. Este cambio hizo que las clases pasasen de los tradicionales 60 minutos a una duraci&oacute;n de 45 minutos. Todo el ecosistema escolar se debi&oacute; ver afectado de tal forma que, a partir de ese curso, las quejas de las familias por una carga excesiva de deberes escolares fue en aumento. Esto, unido a la supuesta necesidad de fomentar lo que se ha venido a llamar &ldquo;cultura del esfuerzo&rdquo;, ha dado lugar incluso a huelgas de deberes, siguiendo la estela de Francia.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que, personalmente, no me puedo quejar. Desde que en casa decidimos relajarnos, hemos gestionado bastante bien el tema. Tenemos claro que la familia tiene que hacer cosas de familia, no de escuela. No se puede dejar de salir a pasear, ir a clase de Judo o jugar a las videoconsolas por seguir haciendo tareas escolares despu&eacute;s de las cinco horas lectivas obligatorias. El tiempo de ocio es necesario para la salud, y mucho m&aacute;s si hablamos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de primaria. Y adem&aacute;s, la familia es un ente aut&oacute;nomo, con libertad y capacidad para decidir en qu&eacute; actividades embarcarse.
    </p><p class="article-text">
        El tema de los deberes escolares ha sido el origen de un gran enfrentamiento entre familias luchando por su autonom&iacute;a y profesorado luchando por rascar tiempo para impartir el curr&iacute;culum estipulado. Desde mi punto de vista, no podemos perder el norte. Cuando el r&iacute;o suena, agua lleva, dice el refr&aacute;n, y tantas familias pidiendo que se frene la intromisi&oacute;n de la escuela en el tiempo de ocio de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, tiene que ser por algo. No creo que las familias de hoy en d&iacute;a est&eacute;n criando &ldquo;ni&ntilde;os blanditos&rdquo; o que el profesorado se haya vuelto loco de repente. Los nuevos planteamientos de la LOMCE no funcionan.
    </p><p class="article-text">
        Por mi experiencia como madre y como profesora puedo decir que no he observado un cambio generacional que suponga un deterioro de la especie o algo por el estilo. Por el contrario, los llamados <em>millennials</em> han estado sometidos a presiones que nosotros, <em>babyboomers</em>, no conocimos, y las est&aacute;n superando desarrollando capacidades que sus mayores nunca hemos tenido y, por tanto, no les hemos podido ense&ntilde;ar. Han crecido con la era digital y con una crisis del sistema que les va a obligar a desarrollar nuevas formas de subsistencia. Por tanto, el debate de los deberes creo que responde a algo m&aacute;s que a una repentina flojera de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, ni nuestras escuelas ni nuestra sociedad son homog&eacute;neas: hay escuelas de barrio obrero, escuelas de clase media, escuelas con un porcentaje alto de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as inmigrantes. Sus necesidades educativas, sus recursos, sus caracter&iacute;sticas como grupo son muy diversas. Hemos de ser conscientes de que, cuando hablamos sobre el problema educativo, lo hacemos manteniendo un estereotipo de escuela y de familia que pueden distar mucho de la realidad de una parte importante de la poblaci&oacute;n. Los deberes escolares significan cosas muy distintas para distintos grupos familiares. Depende del tiempo del que dispongan las personas adultas al cargo, de sus recursos culturales, educativos y econ&oacute;micos, de las competencias o dificultades de aprendizaje que tengan las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, etc. Lo cierto es que la queja por los deberes puede ser por motivos muy diferentes, aunque el estereotipo casi caricaturesco sea &ldquo;los padres no quieren complicarse la vida ayudando a sus hijos con las tareas y meten a los ni&ntilde;os en miles de extraescolares todas las tardes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate en una sociedad madura tiene que huir de la jerarquizaci&oacute;n y la imposici&oacute;n. La responsabilidad de la educaci&oacute;n de nuestras hijas e hijos es, en primer t&eacute;rmino, de la familia. La escuela es una valiosa instituci&oacute;n que nuestra sociedad mantiene para asegurar que esa educaci&oacute;n llegue a todos y todas por igual. En ese sentido, los deberes escolares, que en la actualidad son una pr&aacute;ctica impuesta desde la escuela, deber&iacute;an reformularse desde una perspectiva comunitaria. No tiene sentido convertir a la escuela en una instituci&oacute;n que vigila y regula las actividades familiares y castiga si no se hace lo que ella ordena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Martín del Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deberes-escolares-debate_129_3372425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2017 18:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deberes escolares made in LOMCE, así no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación]]></media:keywords>
    </item>
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