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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrea de Georgio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andrea_de_georgio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrea de Georgio]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La "horrible" vuelta atrás de los migrantes que abandonan el sueño de cruzar el Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vuelta-migrantes-tiran-toalla-libia_1_3384068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf558f24-590e-4692-8559-fcda4d8bcc01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;horrible&quot; vuelta atrás de los migrantes que abandonan el sueño de cruzar el Mediterráneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La OIM reconoce que tras el cierre del paso a Libia por la ciudad nigerina de Agadez, situada en el desierto del Sáhara, "los riesgos son mayores" y muchos de los que quieren regresar "se quedan bloqueados en Níger"</p><p class="subtitle">"Hemos escuchado en la radio que el gobierno de Alemania está dando mucho dinero a los países de la región para ayudar a los inmigrantes, pero nosotros no lo vemos", dice George, de origen gambiano</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>V&Iacute;DEO: <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/vuelta-migrantes-tiran-toalla-Libia_0_646736151.html#360" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El centro en el que est&aacute;n bloqueados centros de migrantes en N&iacute;ger, en 360&ordm;</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A diferencia de a&ntilde;os pasados, en las hist&oacute;ricas estaciones de autob&uacute;s de la ciudad nigerina de Niamey los migrantes se esconden a los ojos de los curiosos: dormitorios cerrados con candados, guardias nerviosos y muchas prisas, con una o dos semanas como permanencia m&aacute;xima en la zona. Para ver a quienes atraviesan la ruta migratoria, hay que seguir las salidas internacionales hacia Bamako, Dakar o Abidjan. Ya no sirven las nacionales en direcci&oacute;n a Agadez o Arlit, otra importante del camino en el norte de N&iacute;ger.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace pocos meses, est&aacute;n cambiando las historias de los migrantes que pasan por N&iacute;ger o Mali, dos de las principales etapas del periplo desde &Aacute;frica subsahariana hacia Europa. Tras la llegada de las primeras financiaciones del Fondo Fiduciario Europeo de Emergencia para &Aacute;frica (European Emergency Trust Fund for Africa) creado en la<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Europa-subcontrata-trabajo-sucio_0_451455052.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Cumbre euro-africana de La Valeta</a> en noviembre del 2015, las pol&iacute;ticas migratorias en estos pa&iacute;ses se est&aacute;n adaptando a las peticiones de la Uni&oacute;n Europea de parar o, por lo menos, limitar, los flujos &ldquo;del Mediterr&aacute;neo central&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, han condicionando una parte de la ayuda para el desarrollo a los acuerdos de repatriaci&oacute;n y a la externalizaci&oacute;n de las fronteras comunitarias al sur de la arena del S&aacute;hara.
    </p><p class="article-text">
        Los visibles, aquellos que no se esconden en este punto de N&iacute;ger, son los migrantes que se cansaron de llegar y optaron por regresar. Los vemos dando vueltas con mirada perdida y calambres en el est&oacute;mago entre un vertedero situado al aire libre y un concurrido mercado de hortalizas del centro de Nieamey. Delante de un humeante plato de arroz, carne y patatas fritas,  George exclama: &ldquo;&iexcl;Ya nadie piensa en llegar a Italia. Ya no hay dinero. Nadie tiene dinero para ir a Europa! Y, por lo tanto, muchos han decidido volver a casa, pero no saben c&oacute;mo hacerlo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        George es un joven ingeniero civil originario de Gambia, pa&iacute;s desde donde, despu&eacute;s de a&ntilde;os de b&uacute;squeda de trabajo, ha escapado para buscar fortuna. Despu&eacute;s de haber sido expulsado de Libia en la frontera con N&iacute;ger, lleg&oacute; hace tres d&iacute;as a la ciudad y duerme en la estaci&oacute;n Rimbo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos unos cincuenta, hombres y mujeres. Sobre todo gente de Gambia, Mali, Senegal, Liberia y Nigeria. Hemos escuchado en la radio que el gobierno de Alemania est&aacute; dando mucho dinero a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n para ayudar a los inmigrantes, pero nosotros no lo vemos. &iexcl;Desde que estamos aqu&iacute; no hemos visto un euro! Nos vemos obligados a contar, &uacute;nicamente, con nuestra fuerza para intentar volver a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        El infierno que describe este hombre no es tanto el camino hacia Libia sino la vuelta. &ldquo;Subir ha sido f&aacute;cil. Volver para atr&aacute;s, horrible. El gobierno nigerino es el peor de todos. Desde que dej&eacute; Gambia, en el camino hacia Libia, nunca hab&iacute;a visto una situaci&oacute;n como &eacute;sta&rdquo;. George camina todo el d&iacute;a bajo el sol inclemente de Niamey acompa&ntilde;ado por un compatriota en busca de ayuda y de un trabajo que no existe ni para los nigerinos.
    </p><p class="article-text">
        Intent&oacute; cruzar el Mediterr&aacute;neo con el objetivo de alcanzar la isla de Lampedusa pero, poco despu&eacute;s de partir de Libia, su embarcaci&oacute;n fue detectada por las autoridades libias. El gambiano fue arrestado y expulsado a la frontera con N&iacute;ger, seg&uacute;n relata. A George le cuesta contar que, cuando entr&oacute; en este pa&iacute;s, las fuerzas nigerinas le quitaron  todo el dinero que ten&iacute;a, alrededor de 1.500 euros. &ldquo;&Eacute;ramos un grupo de 100-150 personas, los libios nos entregaron a las autoridades fronterizas nigerinas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Libia, alguien me habl&oacute; de una organizaci&oacute;n que en Agadez ayuda a los inmigrantes a volver a casa. Pero cuando los militares nigerinos nos llevaron a la ciudad no nos permitieron ir al centro de la OIM (Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones). Nos reten&iacute;an en una comisar&iacute;a. No nos daban ni agua, ni comida, ten&iacute;amos que ponernos a llorar para obtener el agua. Nos dec&iacute;an que no hab&iacute;a ninguna organizaci&oacute;n internacional que se ocupase de los migrantes y que ten&iacute;amos que pagarnos el billete para volver a Niamey&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el camino hacia Niamey, que dista mil kil&oacute;metros de Agadez, el autob&uacute;s de George se par&oacute; en cerca de 30 puestos de control en donde, sistem&aacute;ticamente, los migrantes ten&iacute;an que pagar para continuar.
    </p><p class="article-text">
        Mary, la mujer de George, tard&oacute; mucho en convencerlo para comenzar el camino hacia Europa. Sus dos hijos peque&ntilde;os se quedaron en Gambia. &ldquo;Se llaman Jackie y Patience&hellip; y tienen que tener paciencia y esperar nuestra vuelta&rdquo;, dice esta mujer con un hilo de voz.
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        Alrededor de las habitaciones de barro y de placas de metal de la periferia de Niamey, reposan los sue&ntilde;os rotos de muchos migrantes subsaharianos que, rechazados y saqueados a lo largo del camino hacia Europa, ahora se encuentran bloqueados, como George y Mary, en el camino de vuelta a casa.
    </p><p class="article-text">
        Hassan Boucar, experto en la regi&oacute;n y miembro de la asociaci&oacute;n Alternativa Espace Citoyenne (Aec), sostiene que las autoridades locales est&aacute;n instrumentalizando la cuesti&oacute;n migratoria con el objetivo de enriquecerse.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Europa no tiene respuestas que vayan m&aacute;s all&aacute; de la represi&oacute;n y pide a los pa&iacute;ses africanos que sigan el mismo camino. La UE tiene todos los medios para reprimir, mientras que nuestros pa&iacute;ses no est&aacute;n capacitados para bloquear los pasajes de salida y de entrada de los migrantes. En todo caso, para nosotros, no se puede prohibir el derecho a migrar a trav&eacute;s de proyectos y programas del as&iacute; llamado &lsquo;desarrollo&rsquo;, sea cual sea el resultado de esas pol&iacute;ticas&rdquo;, explica Boucar.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><h3 class="article-text">&ldquo;El cierre de Agadez abre rutas m&aacute;s peligrosas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hasta el momento, a la ciudad de Agadez se la conoc&iacute;a como  &ldquo;la puerta del desierto&rdquo; para los migrantes subsaharianos. Pero su imagen est&aacute; cambiando desde septiembre, tras la aplicaci&oacute;n de la ley 036/2015, un decreto de mayo del 2015 en contra de la trata de seres humanos, valorado por la Uni&oacute;n Europea como un paso importante en la lucha contra la migraci&oacute;n irregular. Esta etapa crucial de los flujos migratorios subsaharianos hacia Europa se encuentra cerrada desde hace pocos meses debido a la militarizaci&oacute;n de la regi&oacute;n, seg&uacute;n confirman las auutoridades de Agadez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del impacto socio-econ&oacute;mico, el cual, seg&uacute;n las autoridades locales y las asociaciones como Aec puede hacer m&aacute;s fr&aacute;gil una situaci&oacute;n ya cr&iacute;tica, tambi&eacute;n el viaje de los migrantes ha sufrido cambios radicales. &ldquo;La incertidumbre de pasar con seguridad, a diferencia de antes, hace que muchos renuncien al viaje. Hoy en la percepci&oacute;n de los migrantes existe una barrera en Agadez&rdquo;, a&ntilde;ade Boucar.
    </p><p class="article-text">
        Azaoua Mahman, nigerino originario de Agadez que trabaja para la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM), aporta datos sobre la ocupaci&oacute;n del centro de tr&aacute;nsito de OIM que nace en la periferia de la ciudad. &ldquo;Una media de unos 30 nuevos inmigrantes son acogidos al d&iacute;a, con un neto aumento de la repatriaci&oacute;n voluntaria: 1.721 en 2015, 5.089 en el 2016 y ya 373 en los primeros dos meses del 2017. Los principales pa&iacute;ses de vuelta son Senegal, Mali, Camer&uacute;n, Gambia, Guinea Conakry y Guinea Bissau&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de misi&oacute;n del Oim en N&iacute;ger, Giuseppe Lo Prete, es consciente del cambio que est&aacute; teniendo lugar en la regi&oacute;n. &ldquo;Aumentan los riesgos, aumentan los costes. Pasar cuesta mucho m&aacute;s ahora porque las fuerzas de seguridad nigerinas est&aacute;n confiscando los veh&iacute;culos. Obviamente, al final, los que pagan siempre son los mismos: los migrantes. Si se les expulsa a Agadez, como es el caso de miles de personas, no pueden recuperar todo el dinero invertido en el viaje: por este motivo, cada vez son m&aacute;s los inmigrantes bloqueados en Agadez&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El bloqueo de migrantes a las puertas de Libia</h3><p class="article-text">
        Para afrontar la emergencia y para facilitar la vuelta de los migrantes a sus pa&iacute;ses, el Fondo Fiduciario ha destinado un total de 22 millones de euros a proyectos de acogida y repatriaci&oacute;n voluntaria de inmigrantes de la OIM en N&iacute;ger, derivados especialmente a  un centro de tr&aacute;nsito en Agadez que puede acoger hasta 1000 personas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos negociando con el Fondo Fiduciario un proyecto de 100 millones de euros para N&iacute;ger y para otros 13 pa&iacute;ses de origen de migrantes, incluida Libia&rdquo;, a&ntilde;ade. En la sala de reuniones de la nueva sede de la OIM en Niamey, Lo Prete explica la dimensi&oacute;n del proceso de retorno voluntario de los migrantes: &ldquo;En 2016, m&aacute;s de 300.000 personas han vuelto para atr&aacute;s. Hay un continuo flujo en las dos direcciones. En enero del 2017, por primera vez, seg&uacute;n los datos recogidos en nuestros puntos de paso, han vuelto m&aacute;s personas en comparaci&oacute;n con las que han salido: 8.000 han vuelto, 6.000 han salido. Pero esto no quiere decir que las personas en tr&aacute;nsito desde N&iacute;ger hacia Argelia y Libia est&eacute;n disminuyendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es as&iacute; porque, para los migrantes, cuando se cierra una puerta, se abren otras diez&rdquo;. La versi&oacute;n oficial de la OIM, satisfecha por la disminuci&oacute;n de los &ldquo;candidatos a la migraci&oacute;n&rdquo; y el consecuente aumento de la vuelta y las repatriaciones voluntarias no gusta a las asociaciones de la sociedad civil, tanto en Mali como en N&iacute;ger.<span id="360"></span>
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En los meses pasados, los datos presentados por la OIM demuestran que, a pesar de una sensible disminuci&oacute;n de los inmigrantes de paso en la ciudad de Agadez, no bajan las llegadas a Libia. Y el Sahara est&aacute; lleno de rutas sin recorrer&rdquo;, precisa Hassan Boucar. Para argumentarlo, cita la &ldquo;vieja&rdquo; v&iacute;a de Gao, abandonada a causa de la guerra en el norte de Mali, y la llegada de nuevas etapas en el vasto desierto del Air (regi&oacute;n de Agadez) y del Tener&eacute; (Bilma y Dirkou).
    </p><p class="article-text">
        Hassan Boukar relata que, en la actualidad, en Agadez los inmigrantes se esconden en guetos m&oacute;viles perif&eacute;ricos para escapar de los controles y alcanzan andando a los pasadores, situados 40 o 50 kil&oacute;metros de la ciudad. El uso de caminos menos transitados, algunos de los cuales atraviesan zonas minadas mal indicadas, y el dif&iacute;cil acceso a paradas y a puntos de suministro de agua, cada vez m&aacute;s controlados por el ej&eacute;rcito nigerino a la caza de inmigrantes, aumenta el riesgo y el coste del viaje hacia Europa.
    </p><p class="article-text">
        Desde la aplicaci&oacute;n de la ley 036/2015, al menos tres tr&aacute;gicos accidentes, con decenas de v&iacute;ctimas, han tenido lugar en el norte de N&iacute;ger, seg&uacute;n una investigaci&oacute;n del Aec, llevada a cabo por Ibrahim Diallo, periodista independiente de Agadez. No obstante, es dif&iacute;cil obtener datos sobre las personas que han perdido la vida en el S&aacute;hara. Lejos del Mediterr&aacute;neo, estas son muertes silenciosas, absorbidas por la arena del desierto. Un desierto que &ldquo;mata m&aacute;s que el mar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que los guetos de Agadez traten de esconderse, adem&aacute;s, aumenta la dificultad de encontrar a los migrantes en lugares situados fuera del centro OIM de Agadez, como refugios, bares, locales y restaurantes. Esto constituye un obst&aacute;culo para las ONG locales e internacionales que asisten a las personas migrantes. &ldquo;Desde septiembre nos cuesta mantener la red humanitaria&rdquo;,  cuenta un operador de M&eacute;dicos del Mundo-N&iacute;ger.
    </p><p class="article-text">
        En la estaci&oacute;n de Agadez de la nueva compa&ntilde;&iacute;a de transportes Al Izza, cuyo logo amarillo-negro se ve por toda la ciudad, varios migrantes esperan un autob&uacute;s para volver a Niamey  y, desde all&iacute;, intentar volver a casa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bamako, Gao, Niamey, Agadez&rdquo;&hellip;&ldquo;Agadez, Niamey, Gao, Bamako&rdquo;. Como si fuese un mantra, Andy deletrea en voz alta las etapas de su viaje. Son las conexiones de la principal v&iacute;a migratoria desde &Aacute;frica Subsahariana hasta Europa, la llamada &ldquo;ruta del Mediterr&aacute;neo central&rdquo;. Puntos en un mapa arrugado de recuerdos de uno de los muchos centros de acogida para migrantes nacido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la capital de Mali.
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                </figure><p class="article-text">
        El itinerario recorrido por Andy, un chico de 25 a&ntilde;os liberiano que ha olvidado del tiempo que ha pasado desde que sali&oacute; de casa, es confuso. &ldquo;Desde Bamako, subimos hasta Gao, en el norte. Aqu&iacute;, despu&eacute;s de semanas de espera, nos subieron en camiones diciendo que nos llevaban a Tamanrasset, en Argelia. Sin embargo, despu&eacute;s de un largo viaje en el desierto, descubrimos que nos estaban transportando a Agadez, en N&iacute;ger&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La orientaci&oacute;n geogr&aacute;fica y la sucesi&oacute;n espacial se ahogan en el mar de arena del gran S&aacute;hara. Sobre un  mapa pegado en la pared, el dedo de Andy se mueve hacia delante y para atr&aacute;s entre Liberia, Mali, N&iacute;ger, Libia, Argelia. Su mente est&aacute; en otro sitio.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Unos bandidos armados nos secuestraron&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Unos bandidos armados y con la cara tapada con turbantes atacaron nuestro convoy, nos secuestraron y nos encerraron en una prisi&oacute;n en el desierto. Seguramente hab&iacute;an sido avisados de nuestra llegada por los pasadores (como se les llama aqu&iacute; en el desierto). Ellos nos vendieron&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quienes no ten&iacute;an ni dinero ni parientes a quien llamar para pagar el rescate, como era mi caso, ten&iacute;an que trabajar como esclavos hasta que se le dejaba morir poco a poco. Un d&iacute;a nos llevaron al desierto y all&iacute; nos abandonaron. Despu&eacute;s de ver a mi alrededor muchos cuerpos sin vida tirados en la arena, me levant&eacute; para andar en el desierto. Lo hice durante tres d&iacute;as, con sus tres noches, sin comida ni agua, hasta que llegu&eacute; a Gao. All&iacute;, pidiendo dinero, consegu&iacute; lo necesario para coger un autob&uacute;s que me devolviese aqu&iacute;, a Gao&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo &uacute;nico que desea ahora Andy, como muchos otros chicos que como &eacute;l han &ldquo;fracasado en su aventura&rdquo;, es volver a casa. Expoliado de todos sus bienes, cansado y desilusionado, es consciente de que su vuelta ser&aacute; vista por la familia y por la aldea como una grave deshonra, pero no tiene elecci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Mali: otro punto importante de tr&aacute;nsito de migrantes</h3><p class="article-text">
        Es domingo por la ma&ntilde;ana en la capital de Mali. Conocemos a John, migrante liberiano amigo de Andy, en la estaci&oacute;n de autob&uacute;s de Sogonik&oacute;, etapa obligatoria para los migrantes en tr&aacute;nsito desde Bamako. Todos los d&iacute;as salen desde este punto decenas de autobuses dirigidos hacia las principales ciudades de &Aacute;frica Occidental.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o centro de acogida gestionado por la asociaci&oacute;n Aracem no est&aacute; lejos de la otra estaci&oacute;n, la de la compa&ntilde;&iacute;a de transportes Sonef. Una decena de chicos y chicas entran y salen de las habitaciones situadas alrededor del patio iluminado por la luz intensa de las primeras horas de la tarde. Unos limpian las zapatillas de deporte a la moda, otros las zapatillas para jugar a f&uacute;tbol que dejar&aacute;n su huella en los campos de hierba europeos. En la puerta hay una frase que reza: &ldquo;Migrantes en tr&aacute;nsito o de vuelta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los nuevos acuerdos entre la Union Europea y los pa&iacute;ses del Sahel provocar&aacute;n la muerte de miles de personas. Los dirigentes africanos han olfateado la posibilidad de enriquecerse y nada les parar&aacute;&rdquo;, dice Ousman Diarra, presidente de la Asociaci&oacute;n Mal&iacute; para los Expulsados (Ame), ex migrante expulsado como todos los componentes del Ame. La existencia de una asociaci&oacute;n local que lucha por los derechos de los migrantes desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os demuestra el apego de la opini&oacute;n p&uacute;blica maliense por este tema.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Diarra, &ldquo;la ayuda financiera proveniente del Fondo Europeo de Desarrollo, direccionada en el Trust Fund, no aportar&aacute; reales beneficios a la regi&oacute;n. &rdquo;El Fondo Fiduciario, como todos los fondos europeos para el desarrollo ca&iacute;dos del cielo en &Aacute;frica y en Mali, no se preocupa por las verdaderas ra&iacute;ces socio-econ&oacute;micas del problema. Gran parte de este dinero, de hecho, se utilizar&aacute; para reforzar el cierre de las fronteras, para realizar pasaportes biom&eacute;tricos y para controlar a los viajeros seg&uacute;n un enfoque de mera seguridad. Mientras haya subdesarrollo en &Aacute;frica la gente seguir&aacute; y&eacute;ndose&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: esta investigaci&oacute;n fue financiada por l'European Journalism Centre (EJC) a trav&eacute;s del Innovation in Development Reporting Grant Programme (www.journalismgrants.org).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea de Georgio]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 17:47:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "horrible" vuelta atrás de los migrantes que abandonan el sueño de cruzar el Mediterráneo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libia,Níger,Malí]]></media:keywords>
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