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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Blanco López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_blanco_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Blanco López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los pactos del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pactos-siglo-xxi_129_5870902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84f681c6-aad7-4a60-af17-c473d6bcedc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pactos del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El día uno después de la crisis sanitaria, habrá que reconstruir España, y lo haremos mejor dialogando, unidos en el propósito de entendernos</p></div><p class="article-text">
        El 27 de octubre de 1977 posiblemente sea una fecha que al lector no le genere ninguna referencia concreta. Ning&uacute;n hito importante. No es uno de esos d&iacute;as marcados en la memoria colectiva que nos recuerdan la grandeza de algo. Sin embargo, aquella tarde de jueves tuvieron lugar dos acontecimientos de los que marcar&iacute;an el futuro de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primero en una sala abarrotada del Club Siglo XXI. Manuel Fraga, presidente de Alianza Popular, presentaba la conferencia impartida por Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de Espa&ntilde;a. En su intervenci&oacute;n, Carrillo recordaba que &ldquo;el di&aacute;logo debe sustituir a los fusiles y los centros de debate a las trincheras&rdquo; mientras agradec&iacute;a y alababa la buena voluntad, la valent&iacute;a y la altura de miras de su adversario pol&iacute;tico al aceptar ser su maestro de ceremonias.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos de los m&aacute;s dogm&aacute;ticos aquel acto fue visto como un insulto, una hibridaci&oacute;n pol&iacute;tica que desdibujaba la pureza ideol&oacute;gica. Los m&aacute;s fan&aacute;ticos de las sensibilidades m&aacute;s dispares criticaron tanto a Fraga como a Carrillo. Algunos de los hist&oacute;ricos socios del club Siglo XXI se dieron de baja aquel mismo d&iacute;a y hubo una catarata de dimisiones en el seno de Alianza Popular.
    </p><p class="article-text">
        El otro acontecimiento se produjo ese mismo d&iacute;a: el Pleno del Congreso de los Diputados votaba a las cinco de la tarde el texto que, con el nombre de Acuerdo de La Moncloa, los principales partidos pol&iacute;ticos hab&iacute;an negociado y convenido dos d&iacute;as antes. Los acuerdos econ&oacute;micos se aprobaron con un &uacute;nico voto en contra. Los Pactos de La Moncloa se convirtieron en un paradigma de di&aacute;logo, e inauguraron un periodo de prosperidad del que se beneficiar&iacute;an tres generaciones de espa&ntilde;oles: el periodo de bienestar social y econ&oacute;mico m&aacute;s largo de nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que aquel d&iacute;a se transit&oacute; el camino desde los oscuros a&ntilde;os del franquismo a la luz y la esperanza de una democracia libre. Espa&ntilde;a se hac&iacute;a mayor de edad dejando a un lado las diferencias ideol&oacute;gicas y remando en la misma direcci&oacute;n para modernizar el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una grandeza y una altura de miras que volv&iacute;a a mostrar la mejor cara de la pol&iacute;tica dos d&eacute;cadas despu&eacute;s cuando en el a&ntilde;o 2000 las dos grandes fuerzas pol&iacute;ticas del pa&iacute;s firmaban el acuerdo por las libertades y contra el terrorismo. Eran los duros a&ntilde;os de plomo en los que los asesinatos se contaban por docenas y el miedo atemorizaba a la sociedad espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, en los momentos dif&iacute;ciles, en contextos de crisis, en situaciones excepcionales o cuando la zozobra domina la vida p&uacute;blica es cuando la ciudadan&iacute;a y el pa&iacute;s requieren los servicios de pol&iacute;ticos capaces de elevarse, sobrevolar las discrepancias y desencallar las situaciones m&aacute;s adversas.
    </p><p class="article-text">
        En 1977 la uni&oacute;n deb&iacute;a permitir alcanzar un futuro mejor, m&aacute;s exitoso, un futuro de igualdad, justicia y libertad en el que todo estaba por construir. En el a&ntilde;o 2000 los dos grandes partidos acordaron que una Espa&ntilde;a democr&aacute;tica, pac&iacute;fica y segura para sus ciudadanos estaba por encima de las diferencias ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ante un enemigo invisible pero letal como es el coronavirus y una recesi&oacute;n econ&oacute;mica sin precedentes, necesitamos abordar unos nuevos pactos nacionales que permitan hacer frente a la pandemia y sus terribles consecuencias. Unos pactos de reconstrucci&oacute;n que nos despejen el camino para cimentar juntos un futuro en el que ning&uacute;n ciudadano se quede atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La mano tendida del Gobierno al arco parlamentario es una forma de volver a los Pactos de La Moncloa que trajeron a Espa&ntilde;a un periodo de prosperidad como nunca se hab&iacute;a visto en la historia de nuestro pa&iacute;s, y cuya reedici&oacute;n del a&ntilde;o 2000 mostr&oacute; que Espa&ntilde;a permanec&iacute;a unida ante el terrorismo, y que no claudicaba ante el chantaje ni la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Las formaciones pol&iacute;ticas tienen la oportunidad de demostrar de nuevo generosidad, altura de miras, sentido de Estado y lealtad institucional: la oposici&oacute;n tiene que dejar atr&aacute;s la demagogia y los prejuicios y sumarse a un gran pacto de Estado que propicie la salida de la que, seg&uacute;n los expertos, ser&aacute; la peor crisis econ&oacute;mica y social que ha vivido Espa&ntilde;a en d&eacute;cadas. El Fondo Monetario Internacional ya nos ha advertido de la profunda gravedad de la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a uno despu&eacute;s de la crisis sanitaria, habr&aacute; que reconstruir Espa&ntilde;a, y lo haremos mejor dialogando, unidos en el prop&oacute;sito de entendernos y aplicando una pol&iacute;tica sin l&iacute;neas rojas. Con unidad se clausur&oacute; el franquismo, con unidad se derrot&oacute; al terrorismo y solo con unidad venceremos al coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        No es una mera opini&oacute;n subjetiva. El propio Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas refleja que el 87,8% de los espa&ntilde;oles creen que los partidos deben apoyar al Gobierno y dejar las cr&iacute;ticas para m&aacute;s adelante. No cabe duda de que los ciudadanos esperan de sus pol&iacute;ticos madurez y propuestas constructivas para la reparaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a. Nuestra sociedad merece m&aacute;s que nunca pol&iacute;ticos responsables que sean capaces de llegar a acuerdos en estos tiempos de dificultad e incertidumbre; pol&iacute;ticos que dejen atr&aacute;s el tacticismo; merecemos pol&iacute;ticos que dialoguen y que piensen en el inter&eacute;s de todos los espa&ntilde;oles antes que en su inter&eacute;s personal; como aquellos pol&iacute;ticos de la Transici&oacute;n que aparcaron sus diferencias para abrir una nueva etapa de paz y convivencia, como aquellos otros que, en la hora m&aacute;s oscura, hicieron frente juntos al terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos pasar de la oscuridad a la luz, de la complejidad a la sobriedad, de la tormenta a la calma. Y esto requiere de todos. No se puede, ni se debe, hacer en solitario. En momentos de complejidad hist&oacute;rica es cuando se mide la talla y la grandeza pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Blanco López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pactos-siglo-xxi_129_5870902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2020 20:26:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los pactos del siglo XXI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Pactos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí a los derechos de los creadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/derechos-creadores_132_1631656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c329a28e-6036-41a5-a922-7e5c05307277_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de algunos de los logos de las principales empresas tecnológicas."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez que tratan de tomarse medidas para corregir los excesos de la economía digital aparecen los heraldos del apocalipsis de turno advirtiendo del fin de Internet</p><p class="subtitle">Garantizar que las voces más libres de nuestra sociedad, los creadores, puedan vivir de sus obras es la mejor forma de garantizar la libertad de expresión de la sociedad</p></div><p class="article-text">
        R&iacute;os de tinta se han escrito en los &uacute;ltimos tiempos sobre la reforma de los derechos de autor a nivel europeo. R&iacute;os que, lejos de arrojar luz sobre las discusiones en torno a la nueva directiva, han servido para inundar de falsedades el necesario debate sobre una cuesti&oacute;n de extrema importancia, habida cuenta del impacto que para la propia salud de una democracia tiene que sus voces m&aacute;s libres, sus creadores, reciban una remuneraci&oacute;n justa por las obras que crean.
    </p><p class="article-text">
        Con el voto en pleno de esta semana sobre el acuerdo alcanzado el pasado 26 de febrero se pone punto final a unas negociaciones que se han alargado m&aacute;s de dos a&ntilde;os (la propuesta data de septiembre de 2016) y que han estado rodeadas de pol&eacute;micas dirigidas con poca finura y mucho argumento grueso. Como, por lo dem&aacute;s, suele ser habitual cuando se trata de regular la econom&iacute;a digital.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que cada vez que tratan de tomarse medidas para corregir los excesos de la econom&iacute;a digital aparecen los heraldos del apocalipsis de turno advirtiendo del fin de Internet como la hab&iacute;amos conocido. Y siempre es falso.
    </p><p class="article-text">
        Es el mismo debate que vivimos hace cinco a&ntilde;os al aprobar el reglamento sobre el mercado &uacute;nico de las telecomunicaciones cuando se introdujeron las primeras normas sobre la neutralidad de red en Europa, o en las sucesivas reformas sobre la privacidad, el nuevo c&oacute;digo de comunicaciones electr&oacute;nicas, la respuesta a las <em>fake news</em> o el <em>copyright</em>.
    </p><p class="article-text">
        No, nadie acaba con la libertad en Internet. Pero Internet no puede ser un territorio sin ley.
    </p><p class="article-text">
        Algunos confunden econom&iacute;a digital con econom&iacute;a innovadora. Desde luego que Internet es uno de los &aacute;mbitos innovadores por excelencia. Y soy el primero en defender la introducci&oacute;n de mejoras para favorecer la innovaci&oacute;n y nuestro desempe&ntilde;o en la econom&iacute;a digital. Pero comienzan a acumularse los casos en que la &uacute;nica innovaci&oacute;n que aportan ciertas plataformas de Internet es la de crear nuevas formas de explotaci&oacute;n de terceros: he ah&iacute; el caso de los repartidores de empresas como Deliveroo, he ah&iacute; el caso de la explotaci&oacute;n de contenidos creativos de terceros por plataformas como Facebook o Youtube.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a digital, por tanto, como cualquier otra parcela de la econom&iacute;a, demanda reglas, reglas justas, que equilibren las relaciones de fuerza entre quienes tienen poder y quienes no lo tienen. Ese es el verdadero quid de la cuesti&oacute;n en el debate sobre la nueva directiva de derechos de autor: reequilibrar la cadena de valor.
    </p><p class="article-text">
        Empresas como Google y Facebook controlan el 80% del mercado de la publicidad, explotan nuestros datos, controlan lo que consumimos. Empresas que incrementaron sus beneficios el a&ntilde;o pasado un 40% y un 38%, respectivamente. Y lo hacen, adem&aacute;s, sin pagar apenas impuestos en Europa ni lo que es justo a quien crea los contenidos que suben sus usuarios, 'vampirizando' su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Europa tiene el deber de proteger a sus autores y a sus industrias culturales y creativas. Industrias que, como un informe del a&ntilde;o 2016 del Parlamento Europeo reconoc&iacute;a, aportan m&aacute;s de 12 millones de puestos de trabajo a tiempo completo, lo que representa el 7,5 % de la mano de obra de la Uni&oacute;n, y que generan aproximadamente 509.000 millones de euros de valor a&ntilde;adido al PIB (el 5,3 % del VAB total de la Uni&oacute;n). Industrias que, adem&aacute;s, preservan y fomentan la diversidad cultural y ling&uuml;&iacute;stica y refuerzan las identidades europea, nacional, regional y local. Por ello, resulta chocante tener que desmentir acusaciones como las que se han formulado en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Con la nueva directiva, no se coarta la libertad de expresi&oacute;n. Todo lo contrario. Garantizar que las voces m&aacute;s libres de nuestra sociedad, los creadores, puedan vivir de sus obras es la mejor forma de garantizar la libertad de expresi&oacute;n de la sociedad en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La nueva directiva tampoco impone ninguna obligaci&oacute;n de monitoreo general. Hasta el Supervisor Europeo de Protecci&oacute;n de Datos lo ha negado, entre otras razones, porque tal previsi&oacute;n ir&iacute;a contra la normativa comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        La nueva directiva no pone en riesgo los enlaces, como se ha dicho, dado que quedan expresamente excluidos del &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n del nuevo derecho de editores. Como tampoco pone en riesgo los <em>memes</em>, dado que est&aacute;n protegidos por otras excepciones existentes como las de caricatura, parodia o pastiche, algo expresamente recogido en la directiva.
    </p><p class="article-text">
        Esta directiva ha sido objeto de la mayor campa&ntilde;a de desinformaci&oacute;n y presi&oacute;n que yo haya vivido a lo largo de esta legislatura, por desgracia, sobre argumentos falsos que han impedido que trasciendan muchos de los elementos positivos que contiene, como las nuevas excepciones sobre extracci&oacute;n de textos y datos, los nuevos usos digitales de obras para ilustraci&oacute;n en ense&ntilde;anza o para las instituciones de patrimonio cultural o las mejoras en los contratos de los creadores.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, yo digo s&iacute; a la directiva, s&iacute; a los derechos de los creadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Blanco López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/derechos-creadores_132_1631656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Mar 2019 20:23:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí a los derechos de los creadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Economía,Derechos de autor,Parlamento Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paso al frente hacia una economía neutra en carbono]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/paso-frente-economia-neutra-carbono_132_1802131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e910594-02b0-4cb2-9171-8c5692f82711_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paso al frente hacia una economía neutra en carbono"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es crucial canalizar la financiación necesaria a los países más vulnerables, la transferencia de tecnología prevista y el fortalecimiento de sus capacidades</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, las naciones signatarias del Acuerdo de Par&iacute;s (AP) enfrentan en Katowice una cita clave para el futuro del mismo y, por tanto, del planeta: en la COP 24 debe acordarse la implementaci&oacute;n t&eacute;cnica para dar cumplimiento a todas las demandas del Acuerdo. En Par&iacute;s se marcaron los objetivos. En Katowice, deben marcarse las reglas para su consecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como el secretario general de Naciones Unidas dec&iacute;a en la cumbre One Planet, &ldquo;todav&iacute;a no estamos ganando la guerra contra el cambio clim&aacute;tico, el desaf&iacute;o definitorio de nuestro tiempo&rdquo;. Y no lo estamos haciendo porque las naciones signatarias siguen sin transformar las palabras en hechos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del hito que constituy&oacute; el acuerdo alcanzado en Par&iacute;s, no dejan de acumularse noticias e informes que apelan a la necesidad de ir m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de que se sucedan datos que no invitan al optimismo, como que los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hayan sido el per&iacute;odo m&aacute;s caluroso desde que existen registros o que 2017 haya registrado el primer aumento de las emisiones de CO2 en tres a&ntilde;os. El reciente informe especial sobre el calentamiento global presentado por el IPCC pone de manifiesto que existe un alto riesgo de que con las trayectorias de emisiones actuales y las contribuciones realizadas el calentamiento global exceda los 2 grados. No obstante, e incluso si el aumento se limitara a 1,5 grados, los patrones clim&aacute;ticos y los eventos extremos en oc&eacute;anos y tierra firme implicar&aacute;n riesgos para los ecosistemas y las sociedades m&aacute;s extensos que en la actualidad. Si no se limita el ascenso de las temperaturas a 1,5 grados, se registrar&aacute; un 10% m&aacute;s de d&iacute;as con temperaturas extremas, un 25% m&aacute;s de ecosistemas afectados o un incremento del 50% del estr&eacute;s h&iacute;drico mundial, con millones de seres humanos desplazados por su causa.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) acaba de publicar un nuevo informe &ndash;basado en el del IPCC&ndash; que reporta la brecha existente entre las contribuciones determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en ingl&eacute;s) y el objetivo del AP. El informe coincide en las mismas conclusiones y las mismas alertas que el IPCC: la reducci&oacute;n de emisiones programada para 2030 no es suficiente para alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a menos de 2 grados. Es m&aacute;s, advierte de que para 2100 es muy probable un aumento de la temperatura mundial de al menos 3 grados, incluso si llegaran a cumplirse las contribuciones actuales. Para no alcanzar los 2 grados es necesario triplicar los esfuerzos (y quintuplicarlos para el objetivo de 1,5 grados).
    </p><p class="article-text">
        A estas advertencias han venido a sumarse las contenidas en los informes sobre cambio clim&aacute;tico presentados recientemente tanto por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) como por la Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental estadounidense (EPA). El informe de la AEMA muestra que el aumento del uso de energ&iacute;a renovable y la mejora de la eficiencia energ&eacute;tica se est&aacute; desacelerando en la Uni&oacute;n Europea, poniendo en cuesti&oacute;n poder alcanzar los objetivos marcados. Por su parte, el informe de la EPA detalla los devastadores efectos del cambio clim&aacute;tico en la econom&iacute;a, la salud y la biodiversidad, aunque la administraci&oacute;n Trump no quiera verlo.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico aspecto positivo de estos informes es que constatan que a&uacute;n es t&eacute;cnicamente posible lograr el objetivo de mantener el aumento de la temperatura muy por debajo de los 2 grados.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la realidad que enfrentamos en Katowice. Y ello exige una reacci&oacute;n a la altura porque no puede dilatarse m&aacute;s la adopci&oacute;n de las l&iacute;neas directrices que hagan posible el cumplimiento de lo acordado en Par&iacute;s: de ello depende que puedan monitorearse los compromisos nacionales, que puedan compararse los esfuerzos y atajarse las brechas tanto en la ambici&oacute;n de partida como en el cumplimiento, que puedan adoptarse medidas correctivas y acciones pol&iacute;ticas concretas e inmediatas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solo de monitorizaci&oacute;n. Crucial es canalizar la financiaci&oacute;n necesaria a los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables, la transferencia de tecnolog&iacute;a prevista, el fortalecimiento de sus capacidades para mitigar, adaptarse y combatir los efectos m&aacute;s extremos, la inversi&oacute;n para crear empleos y facilitar una transici&oacute;n justa en las zonas afectadas.
    </p><p class="article-text">
        En todo ello, los europeos tenemos un relevante papel que jugar. Si algo se ha demostrado la Uni&oacute;n Europea a s&iacute; misma es que un compromiso pol&iacute;tico firme y un marco normativo adecuado pueden derribar dogmas profundamente asentados como que crecimiento econ&oacute;mico e intensidad energ&eacute;tica caminan juntos: tal y como ha constatado la AEMA, desde 1990 hasta 2017, la UE ha reducido sus emisiones un 22%, sobrepasando su objetivo del 20% para 2020, mientras aumentaba su PIB m&aacute;s de un 58%. Hoy, la econom&iacute;a europea usa menos energ&iacute;a, de forma m&aacute;s eficiente y con menos emisiones, mientras sustituye carb&oacute;n (y tambi&eacute;n nuclear) por energ&iacute;as renovables, cuyos costes se han desplomado.
    </p><p class="article-text">
        Y ese es el camino a seguir.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como Parlamento Europeo y Consejo hemos acordado recientemente, no es tiempo de conformarse y de limitar nuestra capacidad para anticipar esfuerzos. He ah&iacute; los acuerdos en las Directivas de energ&iacute;as renovables y eficiencia energ&eacute;tica, donde la presi&oacute;n ejercida por el Parlamento ha logrado elevar los objetivos hasta el 32% y 32,5% respectivamente, incluyendo cl&aacute;usulas de revisi&oacute;n al alza en 2023, todo lo cual va a permitir incrementar desde ya nuestros objetivos de reducci&oacute;n de emisiones del 40% a m&aacute;s del 45% en 2030, allanando el camino para alcanzar los m&aacute;s altos objetivos para mediados de siglo.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de esta base para 2030, la Comisi&oacute;n Europea acaba de presentar sus propuestas para establecer la estrategia europea de descarbonizaci&oacute;n a largo plazo. Ahora se abre un debate para que los europeos establezcamos el camino hacia una econom&iacute;a neutra en carbono en la segunda mitad de siglo. La Comisi&oacute;n indica en su propia propuesta que este objetivo es factible y rentable (con beneficios estimados de hasta el 2% del PIB para 2050 en comparaci&oacute;n con la l&iacute;nea de base). No hay excusa posible para no llevarlo a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Europa est&aacute; dando un paso al frente. Pero Europa representa menos del 10% de las emisiones mundiales. Es necesario, por tanto, un compromiso global. Como dec&iacute;a Antonio Guterres, &ldquo;estamos en guerra por la existencia misma de la vida en nuestro planeta tal como la conocemos&rdquo;. No podemos fallar. No habr&aacute; una segunda oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Blanco López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/paso-frente-economia-neutra-carbono_132_1802131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Dec 2018 20:28:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Contaminación,Acuerdo de París,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía digital, economía inclusiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/economia-digital-economia-inclusiva_132_2984612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60715e7c-967c-4328-8e36-9bc927a102ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos hemos acostumbrado a ver cómo en muchas ocasiones lo que se reviste de negocio rompedor no oculta sino prácticas más antiguas que el papel: la búsqueda y explotación de las lagunas legales, cuando no la mera ignorancia de la ley</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses, al calor de la comunicaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea sobre Las plataformas en l&iacute;nea y el mercado &uacute;nico digital, retos y oportunidades para Europa, afrontamos en el Parlamento Europeo un vivo debate sobre los radicales cambios que las plataformas han provocado su irrupci&oacute;n no solo en la econom&iacute;a digital sino en las relaciones econ&oacute;micas globalmente consideradas.
    </p><p class="article-text">
        En aquel debate, lo primero que qued&oacute; claro fue la dificultad de definir el fen&oacute;meno de las plataformas, por la multiplicidad de sus formas y su constante evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hoy en d&iacute;a puede decirse que la &ldquo;plataformizaci&oacute;n&rdquo; de la econom&iacute;a es un hecho y, probablemente, una tendencia irreversible por, entre otros aspectos, la mayor flexibilidad que ofrecen a sus usuarios y su mayor adaptabilidad al entorno.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, cobra mayor gravedad si cabe la situaci&oacute;n en que se encuentra Europa. Como ha constatado la Comisi&oacute;n, Europa es una gran desarrolladora de aplicaciones, pero para plataformas de terceros. Tambi&eacute;n es buena inventando nuevas tecnolog&iacute;as y conceptos digitales, pero falla en la explotaci&oacute;n comercial de estas ideas. Baste un dato para evidenciar esta realidad: de 176 plataformas estudiadas solo 25 eran europeas y estas solo generaban el 4% del mercado.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, con todo, no estriba &uacute;nicamente en el hecho de que Europa y sus Estados miembros est&eacute;n fallando a la hora de incorporarse a este tren, es que tampoco est&aacute;n dando respuestas antes los profundos cambios que est&aacute;n generando en todos los &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de ellos, sin duda, para bien, como por ejemplo la mayor flexibilidad que ofrecen en la prestaci&oacute;n de servicios; la mayor oferta al consumidor; la mejor atenci&oacute;n a demandas de nicho; la introducci&oacute;n de m&aacute;s competencia en precios; su mejor eficacia en la asignaci&oacute;n de recursos; el desarrollo de nuevos modelos de negocio; la ampliaci&oacute;n de mercados o la generaci&oacute;n de nuevas oportunidades de negocio, tambi&eacute;n para las pymes.
    </p><p class="article-text">
        Pero nada de esto debe impedirnos reconocer los problemas serios que a su alrededor se generan en tres &aacute;mbitos concretos: competencia, laboral y fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Para poder beneficiarnos de todo lo positivo que las plataformas digitales aportan, la primera condici&oacute;n es que el entorno en que se desarrollan garantice la igualdad de oportunidades de todos los operadores, sean o no digitales. Es decir, normas justas y cumplimiento de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, nos hemos acostumbrado a ver c&oacute;mo en muchas ocasiones lo que se reviste de negocio rompedor no oculta sino pr&aacute;cticas m&aacute;s antiguas que el papel: la b&uacute;squeda y explotaci&oacute;n de las lagunas legales, cuando no la mera ignorancia de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es defender la innovaci&oacute;n y otra muy distinta es pretender hacer pasar por innovadora la prestaci&oacute;n de servicios m&aacute;s baratos a costa de la precarizaci&oacute;n del empleo o de la no observancia de las leyes.
    </p><p class="article-text">
        Si una empresa logra una estructura de costes m&aacute;s eficiente, mayor rapidez en la prestaci&oacute;n del servicio, mayor satisfacci&oacute;n del cliente, etc, ser&aacute; el mercado quien dictaminar&aacute; su &eacute;xito o fracaso. Pero esto nada tiene que ver con pretender prestar un servicio sin cumplir el marco legal porque una empresa se define como plataforma tecnol&oacute;gica frente a las empresas tradicionales del sector, que arrastran una carga regulatoria mucho mayor: un servicio de transporte es un servicio de transporte; un servicio de alojamiento es un servicio de alojamiento. Lo preste quien lo preste, se preste como se preste.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que una de nuestras reivindicaciones, y as&iacute; lo recoge el informe aprobado por el Parlamento Europeo, haya sido solicitar a la Comisi&oacute;n que estudiara la normativa vigente para, en su caso, promover los cambios necesarios, tambi&eacute;n en el plano social, para garantizar igualdad de condiciones entre nuevas empresas y tradicionales, tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente en el &aacute;mbito laboral donde las plataformas de internet plantean uno de los mayores desaf&iacute;os: la necesidad de normas laborales que no dejen en el desamparo a los trabajadores de esta nueva econom&iacute;a. Creo que no abordarlo nos desconecta de la realidad, a veces muy dura, que viven miles de trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        No ser&eacute; yo quien se oponga a que las plataformas se comprometan a mejorar sus pr&aacute;cticas a trav&eacute;s de autorregulaci&oacute;n. Bienvenidos sean los compromisos de las plataformas en este campo. Ahora bien, la autorregulaci&oacute;n no puede sustituir nuestro papel en la definici&oacute;n de normas claras. Es cierto que hay quienes que defienden dejar libertad absoluta al mercado. Pero si algo nos ense&ntilde;a la &uacute;ltima d&eacute;cada es a d&oacute;nde nos conduce la desregulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es necesario afrontar el impacto profundo de estas plataformas en el &aacute;mbito laboral pues es evidente que digitalizaci&oacute;n cada vez mayor repercute en los mercados laborales, en la redefinici&oacute;n de los puestos de trabajo y en las relaciones contractuales entre trabajadores y empresas. Tambi&eacute;n en la creciente precarizaci&oacute;n del empleo, en el uso y abuso de la figura del aut&oacute;nomo, el trabajo ocasional, el trabajo a demanda o el trabajo con la intermediaci&oacute;n de estas plataformas digitales.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es fundamental garantizar el respeto de los derechos laborales y sociales y el correcto cumplimiento de la legislaci&oacute;n vigente con el fin de seguir promoviendo los sistemas de seguridad social y la calidad del empleo, garantizando la protecci&oacute;n de los trabajadores y unas condiciones de trabajo dignas.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, los Estados miembros deben garantizar una seguridad social adecuada para los trabajadores aut&oacute;nomos, que son agentes clave en el mercado laboral digital y que, en su caso, desarrollen nuevos mecanismos de protecci&oacute;n para garantizar una cobertura adecuada de los trabajadores de las plataformas en l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la fiscalidad, d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n la prensa espa&ntilde;ola se hace eco de los beneficios m&iacute;nimos, o directamente de las p&eacute;rdidas, que registran en nuestro pa&iacute;s plataformas tecnol&oacute;gicas por todos conocidos pese al elevado volumen de negocio que generan. Todo ello nos habla de un serio problema.
    </p><p class="article-text">
        Un eurodiputado socialista, Paul Tang, le ha puesto cifras a estas pr&aacute;cticas: seg&uacute;n un estudio que ha elaborado, la Uni&oacute;n Europea ha perdido hasta 5.400 millones de impuestos que deber&iacute;an haber pagado grandes tecnol&oacute;gicas como Google o Facebook entre 2013 y 2015. Algo que no solo va contra la justicia fiscal, sino contra la eficiencia econ&oacute;mica. Por desgracia, con la aquiescencia de algunos Estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello evidencia la necesidad de que los Estados miembros y la Comisi&oacute;n adopten medidas para evitar las pr&aacute;cticas de elusi&oacute;n fiscal y para garantizar que todas las empresas, incluidas las digitales, tributen en los Estados miembros en los que desarrollan su actividad econ&oacute;mica. Desde luego, considero un avance que en la cumbre de octubre, el Consejo haya hecho un llamamiento a impulsar &ldquo;un sistema impositivo eficaz y justo para la era digital&rdquo;, en el que se garantice &ldquo;que todas las empresas paguen la parte correspondiente de los impuestos&rdquo;. Esperemos que los Estados miembros pasen de las declaraciones a los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si Europa no quiere perder este tren debe implicarse y tomar decisiones en cuatro &aacute;mbitos fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la formaci&oacute;n, la mejora continua y constante de las competencias digitales de los trabajadores presentes y futuros para evitar la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, un marco regulador claro y su cumplimiento, atajando las rendijas por las que se cuelan quienes dicen venir a modernizar la econom&iacute;a y solo vienen a vulnerar los fallos en sus normas, sin aportar valor.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, un r&eacute;gimen de protecci&oacute;n social y laboral que proteja a los trabajadores por igual, que evite viejas formas de explotaci&oacute;n con nuevos ropajes.
    </p><p class="article-text">
        Y en cuarto lugar, que se paguen impuestos all&iacute; donde se generan beneficios.
    </p><p class="article-text">
        La clave, por tanto, est&aacute; en hacer de la econom&iacute;a en la red una econom&iacute;a para avanzar hacia una sociedad m&aacute;s justa, sin nuevas ni viejas exclusiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Blanco López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/economia-digital-economia-inclusiva_132_2984612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2017 20:16:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una oportunidad para una energía limpia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/oportunidad-energia-limpia_132_3368125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f10a781-f16a-4e69-92ca-7598813319bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una oportunidad para una energía limpia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es triste tener que admitir que Merkel no se equivocaba al afirmar que EEUU ha dejado de ser un socio fiable. Y nada menos que en un ámbito en el que el mundo se juega su propia supervivencia</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;o y medio, el mundo dio un paso adelante en su compromiso con la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. El acuerdo de Par&iacute;s no solo logr&oacute; poner de acuerdo en un objetivo com&uacute;n a casi 200 pa&iacute;ses, sino que lo hizo sumando a los mayores emisores mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) &ndash;China, Estados Unidos, la India&ndash; mediante contribuciones nacionalmente determinadas, es decir, voluntariamente asumidas por las partes.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Barack Obama tras ratificarlo, el acuerdo de Par&iacute;s constituye un &ldquo;avance significativo&rdquo; y &ldquo;la mejor oportunidad&rdquo; para enfrentar la lucha contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, la deriva en que ha entrado la Administraci&oacute;n estadounidense bajo la Presidencia de Donald Trump no hace presagiar nada bueno. No se trata &uacute;nicamente de que la visi&oacute;n de Trump sobre el mayor problema que enfrenta el planeta se mueva entre el negacionismo &ndash;cuando habla, por ejemplo, de &ldquo;los cuentacuentos del calentamiento global&rdquo;&ndash; y la conspiranoia &ndash;cuando afirma que &ldquo;el calentamiento global fue creado por y para los chinos&rdquo;&ndash;. Lo verdaderamente grave es que las decisiones del presidente Trump avanzan en la misma l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Y si preocupante era el hecho de haber nombrado a un negacionista como responsable de la Agencia de Protecci&oacute;n del Medio Ambiente, o que hace escasas semanas hubiera presentado unos presupuestos federales que recortan en casi un tercio los fondos de la misma, o sus medidas para desmantelar el &ldquo;Clean Power Plan&rdquo; de Obama, todas las alarmas han saltado tras la &uacute;ltima cumbre del G-7, cuando se ha constatado que efectivamente, tal y como hab&iacute;a prometido en campa&ntilde;a, est&aacute; valorando retirar a Estados Unidos del acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Causa escalofr&iacute;os leer el p&aacute;rrafo 32 de la declaraci&oacute;n de Taormina, en que se reconoce que &ldquo;los Estados Unidos de Am&eacute;rica est&aacute;n en proceso de revisi&oacute;n de sus pol&iacute;ticas sobre cambio clim&aacute;tico y sobre el Acuerdo de Par&iacute;s y, por tanto, no est&aacute;n en posici&oacute;n de unirse al consenso sobre esta materia&rdquo;. Triste es tener que admitir que Merkel no se equivocaba al afirmar este fin de semana que Estados Unidos ha dejado de ser un socio fiable. Y nada menos que en un &aacute;mbito en el que el mundo se juega su propia supervivencia. Como si el cambio clim&aacute;tico conociera fronteras&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, el rechazo de Trump no ha impedido la ratificaci&oacute;n del &ldquo;fuerte compromiso&rdquo; por parte de Canad&aacute;, Francia, Alemania, Italia, Jap&oacute;n, Reino Unido y las instituciones europeas con una r&aacute;pida implementaci&oacute;n del Acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el papel que debe jugar Europa. Si en algo hemos destacado ha sido, precisamente, en servir de ejemplo para el resto del mundo en materia de lucha contra el cambio clim&aacute;tico hasta el punto de que podemos afirmar que la descarbonizaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a no es un sue&ntilde;o inalcanzable, sino una posibilidad al alcance de la mano.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el Parlamento Europeo y el Consejo nos encontramos en pleno debate de las propuestas sobre energ&iacute;a limpia presentadas por la Comisi&oacute;n Europea a finales de noviembre. Medidas que buscan dise&ntilde;ar el sistema energ&eacute;tico europeo para la pr&oacute;xima d&eacute;cada, y que deben conducir a la UE a liderar la transici&oacute;n energ&eacute;tica, reduciendo nuestras emisiones de GEI en, al menos, un 40% para 2030.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ellas, juega un papel clave la nueva directiva de energ&iacute;as renovables con la que Europa aspira a recuperar su liderazgo no solo en la promoci&oacute;n y desarrollo de potencia instalada, sino tambi&eacute;n en capacidad para proveer y exportar tecnolog&iacute;a por parte de las compa&ntilde;&iacute;as europeas. Sin embargo, hay que lamentar que el objetivo del 27% propuesto por la Comisi&oacute;n es a todas luces insuficiente para cumplir lo acordado en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como ponente del Parlamento Europeo para la propuesta de Directiva de renovables, he propuesto, entre otras modificaciones, elevar la cuota de energ&iacute;as renovables al 35% para 2030. Y lo he hecho por varios motivos:
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque el desaf&iacute;o de limitar el aumento global de la temperatura media a 1,5&deg;C marcado en el acuerdo de Par&iacute;s exige esfuerzos adicionales. En segundo lugar, porque el objetivo propuesto por la Comisi&oacute;n apenas var&iacute;a del escenario tendencial, por lo que no incentivar&aacute; la inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;as renovables, ni ayudar&aacute; a la Uni&oacute;n a cumplir sus metas de descarbonizaci&oacute;n. Y, en tercer lugar, debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda la bajada de costes de las tecnolog&iacute;as m&aacute;s maduras de producci&oacute;n de energ&iacute;a renovable, para que la Uni&oacute;n se abastezca de una energ&iacute;a m&aacute;s limpia segura, asequible, aut&oacute;ctona y generadora de empleo de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero de nada sirve un objetivo si no se vincula a quienes deben alcanzarlo. Si algo nos ha ense&ntilde;ado la directiva vigente es que la Uni&oacute;n est&aacute; en v&iacute;as de cumplir los objetivos marcados para 2020 precisamente por la existencia de objetivos vinculantes para cada Estado miembro. Por ello, he propuesto restablecer los objetivos nacionales vinculantes en el nuevo escenario a 2030, correspondi&eacute;ndole a Espa&ntilde;a una cuota del 36%. Desde luego, no reimplantarlos tendr&iacute;a un impacto lesivo en el fuerte crecimiento que han venido experimentando las renovables, reduciendo significativamente la seguridad, la confianza y los incentivos para invertir.
    </p><p class="article-text">
        Y, hablando de seguridad, es necesario impedir cualquier tentaci&oacute;n de retroactividad regulatoria, como ha sucedido en Espa&ntilde;a, donde los cambios impulsados por el Gobierno no solo han provocado p&eacute;rdida de confianza e inseguridad en el sector de las energ&iacute;as renovables y falta de acceso a la financiaci&oacute;n para nuevas instalaciones, sino tambi&eacute;n un alto coste para las arcas p&uacute;blicas, que podr&iacute;a ir a m&aacute;s de continuar sufriendo varapalos como el reciente laudo del Ciadi.
    </p><p class="article-text">
        Mi propuesta, por tanto, trata de fortalecer las previsiones introducidas por la propia Comisi&oacute;n Europea para evitar las fisuras por las que puedan continuar d&aacute;ndose cambios regulatorios retroactivos, estableciendo llegado el caso el derecho a recibir una compensaci&oacute;n adecuada ante cambios como los sufridos en el r&eacute;gimen retributivo a las renovables, que ha llevado a la ruina a miles de ciudadanos en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, es necesario fomentar el autoconsumo de energ&iacute;as renovables y, para lograrlo, debe impedirse que los autoconsumidores sean discriminados o se enfrenten a procedimientos o cargos desproporcionados de todo lo cual, nuevamente, el impuesto al sol del Gobierno es claro y triste ejemplo. Para evitarlo, mi propuesta incide en que los Estados miembros no deben someter la energ&iacute;a autoconsumida a impuestos o grav&aacute;menes de ning&uacute;n tipo, siempre y cuando la energ&iacute;a producida permanezca fuera de la red. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son solo algunos ejemplos, ejemplos concretos, de lo que se puede poner en marcha para hacer realidad los acuerdos alcanzados en Par&iacute;s. Acuerdos posibles, realizables, incluso sin el concurso de naciones tan poderosas como los Estados Unidos. No es, desde luego, lo deseable, pero nada de ello puede hacernos desfallecer en nuestros compromisos. Ni como europeos, ni como espa&ntilde;oles. Y s&iacute;, Espa&ntilde;a debe demostrar compromiso. El Gobierno debe demostrar si quiere ser motor del cambio hacia una energ&iacute;a limpia o freno, como ha venido haciendo en el Consejo.
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, no nos lo podemos permitir ni ambientalmente &ndash;nuestro pa&iacute;s est&aacute; en primera l&iacute;nea de fuego de los efectos adversos del cambio clim&aacute;tico&ndash;, ni econ&oacute;micamente &ndash;perder&iacute;amos la oportunidad de generar crecimiento y empleo en sectores de actividad de alt&iacute;sima cualificaci&oacute;n&ndash;. No es momento de construir muros, sino de retirar barreras y abrir las puertas a la transici&oacute;n energ&eacute;tica. El tiempo se agota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Blanco López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/oportunidad-energia-limpia_132_3368125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 19:04:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una oportunidad para una energía limpia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Blanco,Energías renovables,Acuerdo de París,Europa,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
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