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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar Gallego]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mar_gallego/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar Gallego]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo estáis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/coronavirus_132_6011993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/442b0083-1422-4ce8-ac50-336d18230016_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo estáis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca fui tan consciente como ahora de lo invasiva que puedo a llegar a ser manejando información desde esas partes nuevas de nuestros cuerpos que son nuestros dispositivos móviles</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos meses de estado de alarma, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;is? &iquest;No est&aacute;is echando de menos una mantita por encima? &iquest;Reparadora? &iquest;No est&aacute;is sintiendo que el cuerpo se desquebraja? &iquest;Que hab&eacute;is consumido ya, por hoy, suficiente violencia? &iquest;Con cu&aacute;ntos mensajes de Whastapp os hab&eacute;is levantado esta ma&ntilde;ana? &iquest;Cu&aacute;ntas opiniones hab&eacute;is o&iacute;do ya? &iquest;Cu&aacute;ntas hab&eacute;is manifestado?
    </p><p class="article-text">
        Lejos de querer convertirme en ejemplo de nada, querr&iacute;a hacer esta pregunta ahora en alto -&iquest;c&oacute;mo est&aacute;is?- por considerar que contribuyo diariamente a ser una m&aacute;quina expansiva del miedo colectivo. Una m&aacute;quina expendedora de sobreinformaci&oacute;n de la que estoy intentando quitarme. &iquest;Qu&eacute; sentiste cuando estabas hasta arriba y te mand&eacute; otro enlace m&aacute;s para tu entretenimiento o para que estuvieras al tanto de algo? Fui violenta. Ahora lo s&eacute;. Deb&iacute; preguntarte si, en ese momento, quer&iacute;as ver y consumir el titular que te estaba mandando. Lo siento.
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble. Nunca fui tan consciente como ahora de lo invasiva que puedo a llegar a ser manejando informaci&oacute;n desde esas partes nuevas de nuestros cuerpos que son nuestros dispositivos m&oacute;viles. Extensiones por las que nos convertimos, sin demonizar tampoco al aparato, en c&oacute;mplices y creadores de la producci&oacute;n del miedo. En aliadas de quienes quieren adelantarse a que pienses antes de que lo hagas por ti misma. Para entrar en una casa, llamamos a la puerta. Es una costumbre que no deber&iacute;amos perder. Preguntar a alguien si quiere recibir una informaci&oacute;n antes de volcarla sobre ella sin permiso. <strong>Hay que retomar lo de llamar a las puertas</strong>. En serio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Al principio de este confinamiento consider&eacute; que podr&iacute;a cuidarme de &eacute;l: del miedo. &Eacute;sa fue mi prioridad. Me dije &ldquo;Mar, cierra esa puerta virtual. Apaga todo lo que sea un canal de informaci&oacute;n que no quieres recibir. Se va a meter sin permiso en tu cuerpo&rdquo;. <strong>Lejos de sentirme culpable por vivir con miedo &ndash;voy a dejar tambi&eacute;n de sentirme culpable por todo- mi intenci&oacute;n era crearme los m&iacute;os propios.</strong> Ser un poco due&ntilde;a de ellos. Guionista y creadora de mis propios miedos. F&iacute;jate qu&eacute; libertad m&aacute;s curiosa. Tener un poco de invenci&oacute;n sobre ellos porque, &iquest;c&oacute;mo no tenerlos? Quer&iacute;a no estar a la merced de los canales de noticias, a la merced del titular de &uacute;ltima hora, a la merced del &uacute;ltimo dato actualizado. A la merced de la inmediatez en la que vivimos porque considero que los cuerpos, si los queremos sanos, habitan otros ritmos y otras informaciones.
    </p><p class="article-text">
        Una pandemia, duelos sin espacios para llorar, confinamientos dif&iacute;ciles por tantos motivos, pobreza, incertidumbre&hellip; Cuestiones que afectan y que, sin duda, merecen el respeto de la pausa. Un respecto que no estamos teniendo ahora.
    </p><p class="article-text">
        Nunca fui tan consciente de c&oacute;mo invadimos el cuerpo ajeno con informaci&oacute;n. Siempre lo supe pero no tanto como hasta ahora. Estoy convencida de que la curva de la sobreinformaci&oacute;n ha estallado ya. Ha superado con creces el l&iacute;mite de lo que nuestro esp&iacute;ritu es capaz de asumir. <strong>Hemos sido receptores y emisores, recipientes y dadores de informaci&oacute;n. Hemos volcado sin permiso y en cadena basuras que ni nos ha dado tiempo a digerir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No te tomar&iacute;as 3.000 pastillas en un d&iacute;a. Te matar&iacute;an. &iquest;Por qu&eacute; nos metemos m&aacute;s de 3.000 palabras -&iexcl;muchas m&aacute;s!- al d&iacute;a que hacen estragos en nuestra salud mental que tambi&eacute;n es f&iacute;sica. Que condicional de manera terror&iacute;fica nuestra forma de habitar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido altibajos, hemos padecido de insomnio, a veces no sab&iacute;amos d&oacute;nde estaba nuestra cabeza, hemos empatizado y sentido el dolor de algunas personas que han perdido a sus seres queridos y todo lo que el mundo nos dice es &ldquo;&iexcl;no pares! &iexcl;sigue! &iexcl;consume esto que que estoy a punto de meterte por los ojos!&rdquo;. Estas din&aacute;micas no respetan ni las pausas necesarias de los duelos. Duelos estructurales en tantos y tantos casos.
    </p><p class="article-text">
        Todo invita a seguir, a pensar, a leer, a producir&hellip; Todo invita a generar basura informativa, mierda en forma de servicio p&uacute;blico y miedo.
    </p><p class="article-text">
        Nunca cre&iacute; que M&Aacute;S fuera posible. Lo es. Estoy sorprendida con la sociedad del espect&aacute;culo y del 3.0. Aquella en la que nos convertimos en receptoras e informantes. En receptoras y generadoras de todo tipo de contenido.
    </p><p class="article-text">
        Se habla de desescalada pero no hay revisi&oacute;n. No hay mirada hacia atr&aacute;s. Nada parece detenerse. Nada parece susceptible de ser analizado y mirado m&aacute;s all&aacute; de la vuelta a una &ldquo;nueva normalidad&rdquo; que cada vez suena a m&aacute;s absurdez. Estoy en una pandemia. Respetadme. Estoy sintiendo, de nuevo, que quiz&aacute;s no estoy haciendo lo suficiente, que quiz&aacute;s la culpa de mi situaci&oacute;n sea m&iacute;a. Quiz&aacute;s no me he reinventado lo suficiente, como Madonna. Quiz&aacute;s no me he formado lo suficiente. Estos mensajes son los que me llegan. Est&aacute;is metiendo todos esos discursos en mi cuerpo. Respetadme.
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble c&oacute;mo se moviliza todo un pueblo por cuestiones de salud a trav&eacute;s de otras acciones que nos enferman como el exceso de informaci&oacute;n. &iquest;Ser&aacute; que la salud mental sigue sin considerarse como parte de nuestro importante de nuestro bienestar? <strong>&iquest;Ser&aacute; que el capitalismo, el heterocispatriarcado, el racismo y dem&aacute;s sistemas de opresi&oacute;n se asientan en la idea de que nuestra salud mental puede ser machacada hasta decir basta?</strong> &iquest;En la idea de que podemos soportar altas dosis de violencia psicol&oacute;gica? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si di&eacute;ramos m&aacute;s importancia como sociedad a este aspecto? &iquest;Si dej&aacute;ramos de considerarla &ldquo;sutil&rdquo; o &ldquo;micro&rdquo;? &iquest;Si empez&aacute;ramos a se&ntilde;alar que determinados comentarios, situaciones y discriminaciones est&aacute;n incidiendo de manera terrible en nuestra salud mental? &iquest;Qu&eacute; la violencia psicol&oacute;gica y es tan importante como la f&iacute;sica? &iquest;Qu&eacute; tal si eso fuera, por una vez, realmente importante y alarmante?
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; a la calle a andar con mi hermana. No par&aacute;bamos. &ldquo;Tengo ganas de gritar ahora mismo&rdquo;, le dije. La gente anda deprisa. No paramos. &iquest;C&oacute;mo estoy? No lo s&eacute;. Explot&eacute; y llor&eacute;. El miedo ya estaba dentro. Demasiado tarde. No lo he podido contener. Lo siento Mar, lo siento. Ansiedad galopante la llamo. Pastillita para dormir. C&oacute;mo seguir viviendo en un mundo que, pase lo que pase, act&uacute;a como si s&oacute;lo quisiera seguir. &iquest;Necesit&aacute;bamos una pandemia para tener una sociedad emp&aacute;tica? &iquest;Realmente hemos cre&iacute;do que necesit&aacute;bamos una pandemia para mirar a la de enfrente, para entender que no somos el centro del universo? Planteamiento equivocado. Yo no necesitaba una jodida pandemia.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; necesitas?
    </p><p class="article-text">
        -Una Pandemia.
    </p><p class="article-text">
        No &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;is ante tanto machaque psicol&oacute;gico?
    </p><p class="article-text">
        Algunas cosas me han ayudado como una mantita reparadora. Entender que, por primera vez en mi historia, la mayor&iacute;a de medios retransmiten a la vez las mismas comparecencias. S&oacute;lo con el discurso mon&aacute;rquico de Navidad se movilizaban todos los canales. He tenido que distinguir ese relato &uacute;nico que me daba una sola versi&oacute;n de &ldquo;la calle&rdquo; del m&iacute;o propio. Me he dado la oportunidad de salir, comprobar por m&iacute; misma y poner mi cuerpo en juego. Hacer un cara a cara con el asfalto y decidir qu&eacute; es verdad y qu&eacute; no. Tener un peque&ntilde;o control sobre el relato. Y, &iquest;sab&eacute;is qu&eacute;? Salgo siempre con miedo y pereza a hacer la compra pero, a mi vuelta, vengo con una sonrisa. Porque la frutera sigue siendo la frutera y la frutera me dice &ldquo;cari&ntilde;o y hasta luego mi amor&rdquo;. Porque yo misma habito el mundo mirando a otras personas y sabiendo que existen y eso no va a cambiar con ninguna pandemia. Yo misma soy una porci&oacute;n de mundo que no piensa habitar esa identidad que inventa constantemente al enemigo. Hay gente tela de esperanzadora. Siguen existiendo. No olvidadlo entre tanto &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. <strong>El activismo se construye con rabia pero tambi&eacute;n con &ldquo;amor&rdquo; y ternura. S&oacute;lo quieren lo primero pero en estos d&iacute;as he sentido tambi&eacute;n lo segundo. Como un b&aacute;lsamo para el alma.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sab&eacute;is qu&eacute; m&aacute;s me ha servido? Cada noche, antes de dormir, cierro los ojos y dedico unos minutos a toda esa gente que se ha ido. A quienes han perdido su vida en el confinamiento y a quienes lo han hecho por otros motivos. Tambi&eacute;n a quienes lo est&aacute;n pasando mal. A quienes no paran pero porque no pueden. A quienes lo pasaban y lo pasan mal por causas distintas a &eacute;sta. Intento visualizar una luz enorme para ellas y rezo a mi manera. Las derechas nacional-cat&oacute;licas no pueden monopolizar estos ritos. Son tambi&eacute;n nuestros. Es la forma que mi cuerpo tiene de albergar la pausa que el mundo nos niega. Es mi forma de decirme que yo soy ese espacio que hace la pausa posible. Que yo soy ese cuerpo-espacio-sistema nervioso que construye una vida, que reconoce los duelos, que reconoce que no se puede seguir como si nada.
    </p><p class="article-text">
        Nunca he sabido seguir por seguir. A veces, me he sentido culpable por necesitar parar ante lo que me ocurr&iacute;a. Siempre cre&iacute; que era un error. Que yo era d&eacute;bil. Que no poder seguir en la rueda en todo momento era un s&iacute;ntoma de inmadurez. Yo era el fallo que no se adaptaba al sistema. Ahora s&eacute; que no es as&iacute;. Que estoy ante un sistema insensible y enfermizo y que mi cuerpo era sabio. El sistema es el fallo que no nos permite habitar vidas que merecen la pena. Ahora entiendo tambi&eacute;n esta expresi&oacute;n: &ldquo;merecer la pena&rdquo;. Lo que merece ser vivido valora la alegr&iacute;a de Benedetti pero construye, a su vez, espacios para poder habitar lo que nos duele. Las penas tienen que tener un lugar en sociedad m&aacute;s all&aacute; de los hip&oacute;critas minutos de silencio. Lugares que nos permitan ser y construir tambi&eacute;n desde ah&iacute; resistencias que nos lleven a mundos menos insensibles y nefastos. M&aacute;s respetuosos con nuestras salud emocional y nuestras sensibilidades. Que no digan que nuestros sentires tambi&eacute;n lo merecen.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo est&aacute;is? &iquest;Qu&eacute; dolores vuestros pondr&iacute;an ahora en jaque al sistema si dejaran de negarnos el espacio y el tiempo para sentirnos? &iquest;C&oacute;mo hablan nuestras penas de las din&aacute;micas que nos hieren? &iquest;Nos hemos culpado por ellas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>NOTAS AL PIE.</strong> Seg&uacute;n informaci&oacute;n proporcionado por Orgullo Loco Madrid, en la anterior crisis el consumo de antidepresivos creci&oacute; por encima del 120%.
    </p><p class="article-text">
        Tanto profesionales de la psicolog&iacute;a como organizaciones internacional de la salud est&aacute;n alertando de los efectos adversos de la sobreinformaci&oacute;n sobre la salud mental. La Organizaci&oacute;n Mundial del la Salud (OMS) ha pedido incluir en los planes de Gobierno un incremento urgente de la inversi&oacute;n en servicios de salud mental. Asimismo la <a href="https://www.un.org/sites/un2.un.org/files/un_policy_brief-covid_and_mental_health_final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU</a> ha alertado de una posible crisis psicol&oacute;gica masiva por la pandemia si los pa&iacute;ses no toman las medidas oportunas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/coronavirus_132_6011993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2020 20:57:47 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las pérdidas de la equidad: cuestionar el deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/perdidas-equidad-cuestionar-deseo_132_3103245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fd0691c-a58c-4289-8b39-4252c6a58cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las pérdidas de la equidad: cuestionar el deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez que aparece la ocasión de debatir sobre deseos, la discusión se da bajo un cuestionamiento injusto: el que pone en el centro las acciones de la clase obrera o de quienes dicen defenderla</p></div><p class="article-text">
        Imagino c&oacute;mo ser&iacute;a un mundo en equidad. Me resulta imprescindible no quedarme en la denuncia y empezar a proyectarlo. No es habitual llevar a cabo este ejercicio. Lo que suele ocurrir es que somos muy conscientes de las desigualdades pero, desde mi punto de vista, muy poco conscientes de qu&eacute; tendr&iacute;amos que modificar para llegar a ese mundo que decimos desear. Sin embargo, cuando decidimos hacer el ejercicio, solemos caer en visiones demasiado reduccionistas y poco profundas sobre qu&eacute; implicar&iacute;a la equidad real. Visiones que descansan muchas veces en t&eacute;rminos tan capitalistas como el de &ldquo;ganancia&rdquo;. Y es que &uacute;ltimamente pienso mucho en la frase &ldquo;ellos tambi&eacute;n ganan con la equidad&rdquo; que decimos, puede, para no sentirnos tan atacadas en nuestro devenir feminista: &ldquo;Oye t&iacute;o. Que no te asuste el feminismo porque no tienes por qu&eacute; temerlo. Vosotros tambi&eacute;n sal&iacute;s ganando&rdquo;. Me pregunto si el &ldquo;todo el mundo gana&rdquo; es factible cuando el reparto implica que algunas personas tengan menos. Estos momentos de mi vida, me parece mucho m&aacute;s enriquecedor hablar de p&eacute;rdidas. Me voy explicando...
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo de todo este asunto viene de que <strong>la palabra &ldquo;ganar&rdquo; me parece un invento heteropatriarcal y capitalista</strong>. Si me pongo a proyectar c&oacute;mo ser&iacute;a ese mundo en equidad, la primera conclusi&oacute;n a la que llego es que tengo que cuestionar mis deseos, algo que no solemos hacer. Me imagino a la archiconocida millonaria Kim Kardashian mirando a su hija tiernamente y diciendo &ldquo;me parece superinjusto que otras ni&ntilde;as no hayan tenido las posibilidades que ha tenido mi hija. Ojal&aacute; todas las ni&ntilde;as pudieran tener esto&rdquo;. Esto es un claro resumen de c&oacute;mo percibo que entendemos, a veces, igualdad. <strong>&iexcl;</strong><strong>Cu&aacute;ntas veces mezclamos equidad con tener de todo</strong><strong>!</strong> 
    </p><p class="article-text">
        No estoy hablando de renunciar a una vida digna, &iexcl;por supuesto que no! Estoy hablando de cu&aacute;ntos de nuestros deseos tienen que ver con derechos b&aacute;sicos y fundamentales y cu&aacute;les otros son metas que nos han metido en el cuerpo para introducirnos en jornadas insostenibles y mal pagadas que cumplimos desde la err&oacute;nea creencia de que existe la meritocracia. Dicho de otra manera, &iquest;entiende Kim Kardashian que lo justo es que ninguna ni&ntilde;a tenga lo que su hija ha tenido? &iquest;O que precisamente lo que hace que algunas ni&ntilde;as vivan sumergidas en la pobreza es que hay otras personas que nadan en abundancia? &iquest;Lo entendemos quienes estamos intentando hacer otra cosa con nuestras vidas?
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que no me parece viable hablar de ganancias bajo los imaginarios de &ldquo;siempre&rdquo; para referirnos a un concepto tan transformador como el de equidad. Cuando se plantea m&iacute;nimamente este debate, nos movemos entre posturas enfrentadas y bin&oacute;micas que no nos permiten llegar al fondo de la cuesti&oacute;n sin que nos salten las susceptibilidades de una clase obrera que lleva a&ntilde;os siendo machacada y cuestionada. As&iacute; los argumentos que suelen aflorar cuando hacemos el intento de cuestionarnos son del tipo &ldquo;&iquest;por qu&eacute; la gente que menos tiene es la que tiene que resignificar sus deseos?&rdquo;. O del tipo &ldquo;el problema no es &eacute;ste, el problema son los de arriba&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo reciente lo encontramos en las opiniones que surgieron al respecto de la boda del l&iacute;der de Izquierda Unida, Alberto Garz&oacute;n. Garz&oacute;n fue criticado por hacer una boda &ldquo;al uso&rdquo;. Desconozco cu&aacute;nto se gast&oacute;. Las opiniones giraban en torno a dos ideas. 1. &iquest;C&oacute;mo un l&iacute;der de izquierda, representante de la clase obrera, puede hacer gala de semejante abundancia? La respuesta fue (idea 2): Garz&oacute;n tiene todo el <strong>DERECHO </strong>del mundo a hacer su boda como le plazca, al igual que un se&ntilde;orito de derechas tiene el derecho a celebrar su boda, tambi&eacute;n de la forma que quiera. &iexcl;Igualdad!
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en matices sobre la cuesti&oacute;n de Alberto Garz&oacute;n, lo que me interesa de estos argumentos es el uso que hacemos aqu&iacute; de la palabra &ldquo;derecho&rdquo;. Entre otras cosas, porque actualmente son demasiados los privilegios los que metemos en el pack de &ldquo;derechos&rdquo;. Y a m&iacute; esto me parece de peligroso &ldquo;pa arriba&rdquo;. As&iacute;, las personas que estamos luchando por conceptos como el de equidad -en vez de cuestionar deseos basados por lo general en un af&aacute;n consumista-, caemos en debates constantes en los que convertimos en un derecho la posibilidad de tener m&aacute;s de una casa, hijxs, un viaje al Caribe y un m&oacute;vil de &uacute;ltima generaci&oacute;n. Y lo hacemos &uacute;nicamente porque alguien &ndash;generalmente un neofil&oacute;sofo neoliberal de las redes sociales &ndash;decide tocarnos las narices y poner en cuesti&oacute;n todo lo que hacemos, en vez de mirarse el ombligo. As&iacute;, cada vez que aparece la ocasi&oacute;n de debatir sobre deseos, la discusi&oacute;n se da bajo un cuestionamiento injusto: el que pone en el centro las acciones de la clase obrera o de quienes dicen defenderla. Sin embargo, cuestionar bajo un marco de di&aacute;logo justo esos deseos, me parece fundamental para empezar a cambiar las cosas. El debate &ndash;bajo otros par&aacute;metros- es necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Quiero, de nuevo, matizar que no estoy hablando de coherencia. Como argumenta Diana J. Torres en su libro <em>Vomitorium</em>, lo de la coherencia puede ser complicado en un d&iacute;a a d&iacute;a en el que no hay absolutamente nada que no est&eacute; atravesado por los valores hegem&oacute;nicos. Tendr&iacute;amos que revisar a cada segundo todo lo que hacemos, comemos, escribimos&hellip; para ser coherentes. No hablo de ese tipo de coherencia. Hablo de lo incompleto que me parece no hablar de p&eacute;rdidas. Ignorarlas&hellip; Hablo de todo lo que nos traviesa por el cuerpo y toca cuando nos colocan bajo este cuestionamiento. Lo que nos duele soltar o lo que nos duele tener que poner en cuesti&oacute;n nuestros propios deseos. 
    </p><p class="article-text">
        No espero nada de lxs de arriba. He asumido que no van a devolver a la sociedad todos aquellos privilegios &ndash;no derechos- en los que se ha materializado su falta de equidad. No espero nada pero s&iacute; les exijo. Sin embargo, puedo entender que no van a resignificar sus deseos porque &iexcl;ganan con ello! Pero, &iquest;y quienes pierden con esto? De estas personas s&iacute; que espero. Espero que seamos capaces de llegar a esas cuestionamientos que no quieren hacerse quienes ganan y, por ende, que seamos capaces de plantear un mundo con ciertas p&eacute;rdida. S&iacute;. Vamos a tener que plantearnos decir que no nos parece que nuestro sueldo sea justo cuando nuestra compa&ntilde;era gana menos sin motivo alguno. S&iacute;. Vamos a tener que plantearnos si es justo coger un avi&oacute;n para irnos a un pa&iacute;s donde viven personas a las que se les niega el acceso al nuestro. S&iacute;. Vas a tener que plantearte si tus fotos de viajera mochilera pueden hacer da&ntilde;o a una persona que no puede ir a lugar en el que t&uacute; te recreas para darle un simple abrazo a sus seres queridos. S&iacute;, lo justo no es sin&oacute;nimo de c&oacute;modo y en ning&uacute;n caso es sin&oacute;nimo de ganancia. A lo mejor ocurre el milagro de que, al bajar nuestras expectativas, nos quitamos un peso de encima. Y puede que nos demos cuenta de que estamos &ldquo;ganando&rdquo; algo. Seguro que es eso a lo que intentamos hacer referencia cuando le decimos a un tipo &ldquo;ganar&aacute;s con el feminismo&rdquo;. Pero, con todo, me siguen saltando las alarmas con este concepto. &iquest;Por qu&eacute;? Y con esto acabo.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente ese deseo de ganar m&aacute;s, esa abundancia ilimitada &ndash;obtenida bajo estrategias violentas e hist&oacute;ricas de robo de tierras, esclavizaci&oacute;n, fomento de la precariedad-, la que ha provocado este desastre. As&iacute; que no. &ldquo;Ganar&rdquo; no me parece un buen concepto para hablar de equidad ni de derechos fundamentales. Una historia injusta que ha convertido en h&eacute;roes a quienes ganaban quitando; y en fracasadxs y <em>losers</em> a sus v&iacute;ctimas, no puede ser un referente para quienes estamos intentando construir bajo conceptos distintos. &ldquo;Ganar&rdquo; como sin&oacute;nimo de &ldquo;beneficio&rdquo; no me sirve si lo que quiero es plantear un futuro m&aacute;s justo y sostenible. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, si no tengo otra que elegir entre ambos t&eacute;rminos, me quedo con la sabidur&iacute;a y la hemeroteca de saberes de quienes fracasan. Como dice la activista feminista mexicana Karen Dianne: &ldquo;Hay que retirar la envoltura heteropatriarcal que reviste nuestros deseos &iquest;Si no hubieran sido mujeres, que estar&iacute;an haciendo, en d&oacute;nde, con qui&eacute;n?&nbsp;Cu&aacute;les son nuestras verdaderas aspiraciones sin los falsos prestigios y competencias por el &eacute;xito que el capitalismo nos impone. El feminismo no es una herramienta para el &eacute;xito empresarial y existencial de las mujeres, es una herramienta para la emancipaci&oacute;n&nbsp;que se ocupa sobre todo de las vidas que fracasan, que recoge los restos, que se interesa por las causas que otros llaman perdidas, el feminismo insiste en ellas, porque el patriarcado las descarta&rdquo;. 
    </p><h4 class="article-text">&nbsp;</h4><p class="article-text">
        NOTA. Recuerdo que al uruguayo Pepe Mujica mucha gente se le tir&oacute; encima por hacer, dec&iacute;an, &ldquo;apolog&iacute;a de la pobreza&rdquo;; un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos meses he escuchado como tres veces cada vez que personas pertenecientes a la clase obrera cuestionan sus deseos. &Eacute;l explic&oacute; lo que hac&iacute;a era apolog&iacute;a de la sobriedad: &ldquo;o logras ser feliz con poco y liviano de equipaje [&hellip;] o no logras nada&rdquo;. Tambi&eacute;n me pregunto si es posible que las personas en situaci&oacute;n de precariedad hagan apolog&iacute;a de la pobreza. Es como cuando hablamos de mujeres machistas. No he visto a nadie acusar de hacer apolog&iacute;a de la pobreza a quienes la provocan. Por &uacute;ltimo, no creo que hablar de resignificaci&oacute;n de deseos sea incompatible con afirmar que lo que estamos viviendo en el estado espa&ntilde;o es un claro recorte de derechos fundamentales que nos est&aacute;n arrastrando a situaciones muy precarias. Soy totalmente consciente de estas situaciones porque yo misma las estoy sufriendo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Mar Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/perdidas-equidad-cuestionar-deseo_132_3103245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2017 19:10:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las pérdidas de la equidad: cuestionar el deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un problema de otras: feminismo y blanquitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/problema-feminismo-blanquitud_132_3368262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/103f0e63-fb7d-4762-b320-562e1c787387_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un problema de otras: feminismo y blanquitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos acostumbradas a participar en debates y escribir obviando nuestros privilegios como mujeres blancas</p><p class="subtitle">"¿Por qué la blanquitud no es un sujeto de investigación?, ¿por qué no hacemos antropología de los privilegios?", se pregunta la activista y pensadora antirracista Ochy Curiel</p></div><p class="article-text">
        Imaginad que asist&iacute;s a unas jornadas period&iacute;sticas sobre sexismo a las que han invitado a debatir a tres hombres, representantes de diferentes organizaciones. Como activistas feministas no tendr&iacute;amos reparo en levantarnos de la silla e irnos. Sin embargo, la cuesti&oacute;n no queda tan clara, o se presenta de manera m&aacute;s difusa, cuando las jornadas versan sobre periodismo y xenofobia y quienes tienen invitaci&oacute;n a la mesa son tres hombres o mujeres blancas.
    </p><p class="article-text">
        Fue lo que lo que le ocurri&oacute; la pasada semana a mi compa&ntilde;era, June Fern&aacute;ndez, una de las coordinadoras de Pikara Magazine, invitada a unas<strong> jornadas sobre los medios de comunicaci&oacute;n ante los discursos del odio en la que no se incluy&oacute; ni a una sola persona migrada o no blanca</strong> en todo un programa dedicado a reflexionar sobre c&oacute;mo se construye al &ldquo;otro&rdquo; y c&oacute;mo se puede frenar el racismo, desde el derecho, la pedagog&iacute;a social y el periodismo. Las personas migradas que asistieron apenas tuvieron tiempo para intervenir porque, como es habitual, las ponencias ara&ntilde;aron tiempo al debate.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez escribi&oacute; sus sensaciones en su muro de Facebook y prefiri&oacute; llevar el asunto a la autocr&iacute;tica: &ldquo;Pensamos siempre en c&oacute;mo los medios representan a las personas migradas, c&oacute;mo hablan &lsquo;sobre ellas&rsquo;. <strong>Se&ntilde;alamos menos la ausencia de personas migradas como fuentes expertas, como analistas, columnistas, tertulianas. Se&ntilde;alamos menos que en nuestras ciudades viven periodistas que no pueden ejercer debido a la ley de extranjer&iacute;a, a las trabas para homologar titulaciones y al racismo.</strong> Y de la misma forma que a las feministas no nos sirve que un editor diga que no encuentra mujeres que quieran salir en su tertulia o escribir en una columna, creo que quienes coordinamos medios alternativos que se llenan la boca hablando de diversidad, deber&iacute;amos ponernos las pilas e incluir a personas migradas como comunicadoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de mi compa&ntilde;era se suma a los espacios de intercambio que he vivido las &uacute;ltimas semanas, en los que la cuesti&oacute;n de &lsquo;la blanquitud&rsquo;* y el debate sobre los privilegios ha estado muy presente. Uno de estos espacios fueron las jornadas celebradas en Granada sobre feminismos decoloniales, organizada por 'South Training Action Network of Decoloniality'. En estos encuentros se <strong>pusieron sobre la mesa diferentes malestares y debates sobre el hecho de que mujeres blancas realicen, por ejemplo, estudios, sobre mujeres racializadas de otras latitudes o con menos privilegios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las opiniones m&aacute;s contundentes fue la de <a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/10/yo-ya-no-creo-en-una-solidaridad-feminista-transnacional-asi-por-asi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la activista y te&oacute;rica del movimiento l&eacute;sbico-feminista latinoamericano y caribe&ntilde;o e iniciadora del movimiento antirracista de mujeres afro</a> de la regi&oacute;n, <strong>Ochy Curiel</strong>. En una de sus intervenciones, la activista afrodominicana preguntaba: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; supone el privilegio de la blanquitud? Gente blanca estudiando a gente otra&rdquo;. Para Curiel, esto ya es un problema y una clara violencia epist&eacute;mica: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; la blanquitud no es un sujeto de investigaci&oacute;n?, &iquest;por qu&eacute; no hacemos antropolog&iacute;a de los privilegios?&rdquo;, tambi&eacute;n desde ah&iacute;. Y lanzaba alguna respuesta: &ldquo;Porque eso limpia culpas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas reflexiones cobran especial sentido en el debate sobre la necesidad de espacios asamblearios feministas no mixtos y en la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo recibimos la cr&iacute;tica cuando lo no mixto tiene que ver con la ausencia de personas blancas en esos espacios. <strong>&iquest;C&oacute;mo reciben las personas activistas y feministas blancas estas cr&iacute;ticas y c&oacute;mo nos sentimos interpeladas e incluso violentadas por ello?</strong> Una de las &lsquo;tendencias&rsquo; es vivir estos privilegios como contradicciones, a lo que Ochy Curiel apuntaba que es necesario &ldquo;superar esas contradicciones que nos ubican en el lugar de enunciaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al menos en las experiencias que he vivido, <strong>en los movimientos feministas blancos, la cr&iacute;tica sobre la blanquitud y la autorrevisi&oacute;n de estos privilegios sigue sin estar muy presente.</strong> Es m&aacute;s, creo que no existe una revisi&oacute;n de privilegios en otros sentidos y en t&eacute;rminos generales. Por ejemplo, cuando la persona que enuncia no destaca su privilegio como acad&eacute;mica o como persona que domina los &uacute;nicos discursos que se legitiman: el oral y el escrito; aunque viva discriminaciones en otros sentidos. La cuesti&oacute;n de los privilegios brilla por su ausencia en pr&aacute;cticamente todos los movimientos activistas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, a la cuesti&oacute;n de estudiar siempre a &lsquo;otras&rsquo; se suman los privilegios que obtenemos &ndash;como blancas&ndash; por ello en forma de t&iacute;tulos o cr&eacute;ditos, tal y como apuntaba Curiel. Se hace ineludible relacionar esto con la ausencia de las corporalidades blancas en las teor&iacute;as y planteamientos que proponemos: &iquest;por qu&eacute; no nos exponemos m&aacute;s como feministas en los espacios que se consideran p&uacute;blicos contando nuestros devenires y lo que rodea a nuestros cuerpos? &iquest;Por qu&eacute; no lo hacemos con nosotras pero s&iacute;, de nuevo, con otras? &iquest;Por qu&eacute; lo privado en los &lsquo;feminismos blancos&rsquo;** sigue sin salir a lo p&uacute;blico? &iquest;Por qu&eacute; en nuestras presentaciones parece que hayamos venido al mundo solas, sin mencionar las violencias concretas que nos han llevado hasta aqu&iacute;, las comunidades o estructuras que nos rodean o incluso nos sostienen? &iquest;Por qu&eacute; marcamos tanta distancia entre nuestros planteamientos y nosotras? &iquest;Por qu&eacute; cuando estudiamos la violencia machista siempre hablamos de &lsquo;las mujeres v&iacute;ctimas&rsquo; y no de &lsquo;nosotras, mujeres v&iacute;ctimas&rsquo;? <strong>&iquest;Por qu&eacute; nuestros conocimientos nunca son situados?</strong> &iquest;Por qu&eacute; Ochy Curiel es &ndash;en esta nota&ndash; te&oacute;rica y activista afrodominicana y mi compa&ntilde;era June Fern&aacute;ndez es s&oacute;lo June Fern&aacute;ndez sin m&aacute;s apellidos? Sin blanca, sin vasca, sin nada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No es esto acaso asumir que lo blanco es lo universal? &iquest;No estoy acaso yo, ahora, hablando de las otras?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es tiempo de que las feministas blancas sintamos vulnerabilidad tambi&eacute;n desde nuestros privilegios y que asumamos, como defend&iacute;a Mar&iacute;a Paula Meneses en el encuentro de Granada, que <strong>nuestra identidad tambi&eacute;n es &ldquo;biogr&aacute;fica, pol&iacute;tica y epistemol&oacute;gica&rdquo;</strong> &ndash;nuestro conocimiento&ndash;. El desmantelamiento de los reg&iacute;menes de verdad pasa por acabar con &lsquo;La Historia&rsquo; &uacute;nica y empezar a generar historias desde nuestras vivencias subjetivas de una manera situada. Tambi&eacute;n pasa por poner en cuesti&oacute;n nuestros privilegios. Aunque estos no se reduzcan &uacute;nicamente a la cuesti&oacute;n de la blanquitud, ignorarla implica ejercer violencia y caer en un reduccionismo y en unos feminismos con demasiadas certezas y pocas preguntas. En definitiva, m&aacute;s mundo del mismo. <strong>Bienvenidas las crisis de las certezas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        ....................
    </p><p class="article-text">
        *Pongo &lsquo;la blanquitud&rsquo; con comilla porque tambi&eacute;n existe un hondo debate sobre ello. El autor decolonial Ram&oacute;n Grosfoguel, que tambi&eacute;n asisti&oacute; a las jornadas de Granada, defend&iacute;a que las categor&iacute;as raciales son distintas en diferentes latitudes y c&oacute;mo una categor&iacute;a racial en un lugar determinado puede tener que ver m&aacute;s con una religi&oacute;n que se practique que con una &ldquo;pigmentaci&oacute;n&rdquo;. Para Grosfoguel, hablar de categor&iacute;as raciales es hablar de epistemolog&iacute;as &ndash;conocimientos que condicionan la forma de entender e interpretar&ndash; y, por tanto, de formas de ver el mundo: unas aceptadas y otras no. Por ello, tambi&eacute;n es necesario situar el debate de &lsquo;la blanquitud&rsquo; en cada contexto.
    </p><p class="article-text">
        **No creo que exista un solo feminismo blanco al igual que no creo que exista un solo feminismo negro.
    </p><p class="article-text">
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                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/problema-feminismo-blanquitud_132_3368262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 18:48:13 +0000]]></pubDate>
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