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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro García Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro_garcia_ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro García Ortiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Catalá: ¿tertuliano o ministro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/catala-tertuliano-ministro_129_2140265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/540ad77c-e1bc-4fb1-ab8a-4b4809b7c27c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Causa sonrojo tener que explicar que si un Ministro, el de Justicia para mas señas, sale a "opinar" sobre las causas judiciales, estas o aquellas, es un poder del Estado el que opina</p></div><p class="article-text">
        Explicar por qu&eacute; un Ministro de Justicia no debe pronunciarse sobre una causa cuya sentencia todav&iacute;a no es firme causa sonrojo, porque lo obvio, lo notorio lo evidente, en ocasiones no precisa explicaci&oacute;n. Catal&aacute; no es un ciudadano normal, no es el dirigente o representante de un partido pol&iacute;tico, no es un tertuliano ni un locutor deportivo, es Ministro del gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Causa sonrojo tener que explicar que si un Ministro, el de Justicia para mas se&ntilde;as, sale a &ldquo;opinar&rdquo; sobre las causas judiciales, estas o aquellas, es un poder del Estado el que opina. Y opina desde un poder que por naturaleza no debe influir ni mediatizar otro poder, y al que se le presume que debe proteger precisamente su independencia. Porque Catal&aacute; sigue siendo Ministro, aunque el act&uacute;e como si ya no lo fuera.
    </p><p class="article-text">
        Si decide opinar en el tema de 'la manada', porque le place, tambi&eacute;n le debemos reconocer el derecho a opinar, antes o despu&eacute;s de que se dicte sentencia en los casos Lezo, P&uacute;nica, Urdangarin, &nbsp;o en cualquier otro en los que entienda que un ministro se debe convertir en un comentarista pol&iacute;tico-medi&aacute;tico-judicial.
    </p><p class="article-text">
        Pero tenemos dos problemas, uno, que si lo que dice el Ministro coincide con lo que deciden los tribunales, la Justicia puede parecer mediatizada por otro poder del Estado, y si dice lo contrario, las palabras del Ministro de Justicia intentando arrimar el ascua a su sardina, son un ejemplo de porque es mejor estar en silencio que buscando influir en los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Si adem&aacute;s de una opini&oacute;n sobre una sentencia que todav&iacute;a no es firme, se atreve a opinar sobre la condici&oacute;n o capacidad de un profesional, de una manera sibilina, sin datos, extendiendo sospechas, sobre una persona y sobre el Consejo General del Poder Judicial, sobre los Jueces y Magistrados de Navarra, sobre todos los que se suponen que saben lo que &eacute;l sabe pero lo ocultan, su temeridad es manifiesta. Es temerario eludir su responsabilidad tambi&eacute;n, si &eacute;l sabe y tiene pruebas, ya esta tardando en darlas, y si solo transmite rumores o comentarios que le habr&aacute;n llegado al Ministro comentarista vaya usted a saber de d&oacute;nde, que no diga nada.
    </p><p class="article-text">
        Porque puestos a hablar quiz&aacute; ser&iacute;a necesario que hablara o &nbsp;mirase dentro de su negociado, de la impunidad que genera el art. 324, o del fracaso del papel cero en la administraci&oacute;n o hablar por hablar de todos &nbsp;los proyectos que nadie ha visto ni le&iacute;do de este Ministerio, ni la nueva ley de enjuiciamiento criminal, ni el nuevo estatuto del Ministerio Fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Puede que lo que yo diga no valga, pero si tanto caso le hacemos al GRECO, en sus recomendaciones sobre la justicia, podemos recordar que hay un &oacute;rgano, el CONSEJO CONSULTIVO DE JUECES, dependiente tambi&eacute;n del CONSEJO DE EUROPA, y cuyas OPINI&Oacute;N son reglas de oro consensuadas entre todos los pa&iacute;ses sobre la labor judicial. la n&ordm;.&nbsp;18 (2015), habla de &ldquo;La posici&oacute;n del poder judicial y su relaci&oacute;n con los otros poderes del estado en una democracia moderna&rdquo; en su apartado (7) habla de la Cr&iacute;tica de los miembros del ejecutivo y la legislatura, apdo 52 y dice entre otras cosas:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En principio, el poder judicial debe aceptar que la cr&iacute;tica es parte del di&aacute;logo entre los tres poderes del estado y con la sociedad en su conjunto.&nbsp;Sin embargo, desde el punto de vista del CCJE, existe una clara l&iacute;nea divisoria entre la libertad de expresi&oacute;n y la cr&iacute;tica leg&iacute;tima, por una parte, y la falta de respeto y la presi&oacute;n indebida contra la judicatura, por otra.&nbsp;Los pol&iacute;ticos no deben usar argumentos simplistas o demag&oacute;gicos para hacer cr&iacute;ticas al poder judicial durante las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas solo por el argumento o para desviar la atenci&oacute;n de sus propios defectos.&nbsp;Tampoco deben ser atacados personalmente los jueces (&hellip;). Los comentarios cr&iacute;ticos desequilibrados de los pol&iacute;ticos son irresponsables y causan un problema grave porque la confianza y la confianza del p&uacute;blico en el poder judicial pueden, por lo tanto, ser socavadas involuntariamente o deliberadamente.&nbsp;En tales casos, el poder judicial debe se&ntilde;alar que tal comportamiento es un ataque a la constituci&oacute;n de un estado democr&aacute;tico, as&iacute; como un ataque a la legitimidad de otro poder estatal.&nbsp;Tal comportamiento tambi&eacute;n viola los est&aacute;ndares internacionales&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta escrita hace tres a&ntilde;os, pero podr&iacute;a haberse firmado ayer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/catala-tertuliano-ministro_129_2140265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 May 2018 17:51:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalá: ¿tertuliano o ministro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Manada,Rafael Catalá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transparencia, motivación y control público... sí, también en la Fiscalía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transparencia-motivacion-control-publico-fiscalia_129_3364949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380eda12-8ab5-4d96-9824-a4052f5c581c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transparencia, motivación y control público... sí, también en la Fiscalía"></p><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a, y no solo en Espa&ntilde;a, invade nuestras vidas, las portadas de nuestros peri&oacute;dicos y los medios de comunicaci&oacute;n. Es un virus global, un efecto contagioso, un fantasma que recorre el mundo en alusi&oacute;n a las primeras palabras del <em>Manifiesto comunista</em>. El fen&oacute;meno de la corrupci&oacute;n va mas all&aacute; de los pa&iacute;ses y de los gobiernos. El mercado, la globalizaci&oacute;n, el crecimiento y el lucro como par&aacute;metros de la civilizaci&oacute;n occidental acent&uacute;an la sensaci&oacute;n de que todo se desarrolla en una dial&eacute;ctica entre la honradez y el descaro del aprovechamiento de lo p&uacute;blico, entre la probidad y la duda de si la honestidad tiene un precio.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de los partidos pol&iacute;ticos, en el ejercicio del poder se suceden desde hace a&ntilde;os esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n. En Espa&ntilde;a, quiz&aacute; por la necesidad de fortalecer las formaciones pol&iacute;ticas en una democracia que en su tiempo fue joven, y carec&iacute;a de unos partidos estructurados y s&oacute;lidos, las formas paralegales o directamente delictivas de financiaci&oacute;n fueron y son casi una evidencia. Sin duda, en el convencimiento y la aceptaci&oacute;n, incluso social, de que las urnas legitimaban cada cuatro a&ntilde;os conductas reprobables pero banalizadas por la falta de consecuencias de reproche social o jur&iacute;dico, por la ausencia de controles&hellip; En definitiva, por la falta de castigo, o por la inacci&oacute;n de la justicia, unas veces inducida, otras veces provocada por sus protagonistas y las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos transcurren, los pa&iacute;ses evolucionan, y de la euforia democr&aacute;tica y del desarrollismo y vertiginoso crecimiento econ&oacute;mico, hemos pasado al desencanto de la modernidad y a una profunda crisis social y econ&oacute;mica. De la tolerancia y la asunci&oacute;n de la corrupci&oacute;n como algo inmutable, inherente al hombre o al sistema, frente al pasotismo o la dejadez, nos encontramos ahora ante el reto de combatir social, pol&iacute;tica y culturalmente la corrupci&oacute;n, que socava el sistema y pone en peligro nuestra propia credibilidad como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El panorama est&aacute; cambiando, y poco a poco, del clamor social, de la realidad de un pa&iacute;s inmerso en el pesimismo existencial, en una grave deriva econ&oacute;mica compartida con los pa&iacute;ses de nuestro entorno, y gracias en particular a la iniciativa de la justicia, fundamentada en muchos casos en el voluntarismo de jueces y fiscales, estamos consiguiendo, con dificultad y esfuerzo, pero tambi&eacute;n con tenacidad y empe&ntilde;o, acabar con la impunidad y perseguir el delito.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la sociedad demanda m&aacute;s celeridad y eficacia, y que todav&iacute;a en el imaginario popular est&aacute; la idea de un poder judicial tan contaminado como el poder que trata de controlar, pero la realidad es que de manera casi implacable, poco a poco, van desapareciendo las barreras que impidieron en el pasado el control de determinados grupos de poder pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social o cultural.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que un sistema procesal inadecuado, la falta de medios estructurales, y el desapego de la clase pol&iacute;tica a la hora de resolver los problemas de la justicia est&aacute;n ralentizando este camino, pero el recorrido es imparable. La sociedad lo demanda, los pactos de silencio entre los poderosos y el encubrimiento sistem&aacute;tico se desmontan con los nuevos medios y t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n. Tambi&eacute;n con la inestimable labor de los medios de comunicaci&oacute;n. La tolerancia cero que los agentes sociales y los ciudadanos proclaman acaba dando lentamente sus frutos y la sociedad, en apariencia, es implacable con los corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Algo ha cambiado y est&aacute; cambiando tambi&eacute;n, eso se ha hecho evidente en estos d&iacute;as, entendemos que de manera saludable, en entornos de poder hasta hace poco inescrutables. Algo cambia y est&aacute; cambiando en una sociedad, que por vez primera de una manera tan firme exige, cuestiona, analiza y sobre todo critica una instituci&oacute;n como es la Fiscal&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, que socialmente es positivo, va a obligar por pura supervivencia social, sin necesidad de cambiar las normas, a que seamos m&aacute;s transparentes, a que adoptemos todo eso que se nos pide a trav&eacute;s de los grupos de trabajo del Consejo de Europa, a que democraticemos la instituci&oacute;n, a que de hecho la elevemos a los est&aacute;ndares comunes a los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que adelant&aacute;ndose al perezoso legislador, el fiscal general, que es quien toma las decisiones en la Fiscal&iacute;a, tenga que dejar de pensar que goza de un poder absoluto, y es posible tambi&eacute;n que quien nombra a ese poder absoluto, el Gobierno, no piense que con esa designaci&oacute;n controla a toda una instituci&oacute;n, y con ello a todos los profesionales cuyo empe&ntilde;o es el respeto de la ley, la promoci&oacute;n de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        La dimisi&oacute;n del fiscal jefe Anticorrupci&oacute;n no es una buena noticia, nunca tendr&iacute;amos que haber llegado hasta aqu&iacute;, pero es un s&iacute;ntoma de nuevos tiempos y de que la responsabilidad de los fiscales no solamente se exige y decide en los despachos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De eso la sociedad, los ciudadanos y los medios de comunicaci&oacute;n ya est&aacute;n convencidos. Ahora solo nos queda convencer a quienes hacen las leyes y a quienes se sienten c&oacute;modos pensando que manejan todos los resortes del poder. Quiz&aacute; lo hagan, quiz&aacute; todav&iacute;a los controlen, pero solo de&nbsp; manera temporal.
    </p><p class="article-text">
        Seamos optimistas, pensemos que un fantasma recorre tambi&eacute;n ahora este pa&iacute;s: transparencia, motivaci&oacute;n y control p&uacute;blico y en definitiva, democracia. Tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, en la Fiscal&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transparencia-motivacion-control-publico-fiscalia_129_3364949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jun 2017 09:29:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Transparencia, motivación y control público... sí, también en la Fiscalía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manuel Moix,Fiscalía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Justicia y gaseosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jusiticia-gaseosa_129_4025643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se decretó, arbitrariamente, un sistema de plazos  intentando convertir por añadidura a los fiscales en los guardianes de los procedimientos que paradójicamente seguían, según el esquema del siglo XIX, bajo el poder y responsabilidad de los jueces", apunta García ortiz</p></div><p class="article-text">
        Nuestra ley de enjuiciamiento criminal es casi tan antigua como algunas de las primeras bebidas gaseosas, Fioravanti (1878), concretamente se promulg&oacute; mediante Real Decreto de 14 de septiembre de 1882.
    </p><p class="article-text">
        En su esencia, esta ley define el modelo procesal espa&ntilde;ol y pese a haber sido objeto de numerosas reformas y parches, contin&uacute;a vigente el viejo esquema que ha visto pasar mas de dos cambios de siglo. Desde hace tiempo la pr&aacute;ctica totalidad de los operadores jur&iacute;dico-penales venimos reclamando la transformaci&oacute;n de ese modelo en otro que otorgue al fiscal, siempre con las necesarias garant&iacute;as, la investigaci&oacute;n de los procedimientos, y que &nbsp;reserve a los jueces el papel que le reconoce la Constituci&oacute;n juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado. Esta norma, una de las fundamentales &nbsp;leyes que vertebran el sistema de nuestra democracia, no ha sido modificada y adaptada todav&iacute;a al sentido de los tiempos. Es la asignatura legislativa pendiente de nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Reformas ha habido, algunas de calado y otras tan 'importantes' como el cambio de &nbsp;denominaci&oacute;n de imputado a investigado, cuando algunos han sentido cercano en la nuca de sus allegados el aliento de la justicia; o la que trata de salvaguardar (por fin) el derecho al honor y a la imagen de los detenidos, que solo se ha considerado indispensable en el momento en que los telediarios se encabezaban con las im&aacute;genes de la detenci&oacute;n de afines y compa&ntilde;eros de partida.
    </p><p class="article-text">
        En este mismo tiempo, en esta difunta legislatura, tambi&eacute;n se tom&oacute; la decisi&oacute;n de acortar los tiempos del proceso penal, de la molesta investigaci&oacute;n criminal, limitando, por disposici&oacute;n legal, la duraci&oacute;n de los procedimientos. Y se puso el contador a cero, antes del 6 de junio es preciso revisar todos los procedimientos penales de la justicia espa&ntilde;ola. A partir de esa fecha, ir&aacute;n caducando cada d&iacute;a las causas no prorrogadas iniciadas desde el 5 de diciembre de 2015.
    </p><p class="article-text">
        No fue acompa&ntilde;ada dicha ley de memoria econ&oacute;mica, ni medida de auxilio, ni plan de mejora, no se estim&oacute; cual era el volumen de causas, no se legisl&oacute; en paralelo para endurecer las obligaciones y mejorar las condiciones de quien tiene la obligaci&oacute;n de cooperar y auxiliar en la investigaci&oacute;n o en la instrucci&oacute;n de las causas. No hay mas polic&iacute;a, ni personal, ni mejoras en la forma de gesti&oacute;n burocr&aacute;tica de los procedimientos, (m&aacute;s bien al contrario). No se pusieron, en definitiva, al servicio de la Justicia todos los medios de las administraciones p&uacute;blicas, para acelerar y hacer mas eficaz la respuesta a la delincuencia, sino que se decret&oacute;, arbitrariamente, un sistema de plazos &nbsp;intentando convertir por a&ntilde;adidura a los fiscales en los guardianes de los procedimientos que parad&oacute;jicamente segu&iacute;an, seg&uacute;n el esquema del siglo XIX, bajo el poder y responsabilidad de los jueces.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario, a la vista de que ven&iacute;an tiempos de cambio y &nbsp;era &nbsp;imperiosa la necesidad de vender el producto, se aparc&oacute; intencionadamente cualquier atisbo de prudencia y se aplic&oacute; la ley casi de inmediato, en plena campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Se ignor&oacute; la opini&oacute;n de los jueces y fiscales, y se adopt&oacute; un texto, un art&iacute;culo mal redactado, mal concebido y posiblemente mal interpretado, nocivo para los intereses de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el &nbsp;Ministerio de Justicia, en permanente campa&ntilde;a de <em>marketing</em>, se nos vendi&oacute; el producto como un anticipo, el de otorgar mas responsabilidad en la instrucci&oacute;n de las causas a los fiscales, el inicio de un camino que nos llevar&iacute;a al cambio de modelo procesal. Presupon&iacute;a el publicista y casi convence a sus clientes, que desde las fiscal&iacute;as era posible y viable un control de las causas, como si pudi&eacute;ramos tener acceso a los expedientes que por centenas de millares se almacenan en los lejanos para nosotros, archivos de las sedes judiciales.
    </p><p class="article-text">
        Como esto no es as&iacute;, porque la publicidad nunca se parece a la realidad, y el papel cero y el expediente electr&oacute;nico est&aacute;n tan lejos de estar implantados y ser operativos, como lo est&aacute; hombre de llegar al sol o inventar la gaseosa sin burbujas, la gesti&oacute;n del control de causas se complica y de manera extraordinaria. El problema es que tambi&eacute;n algunos de nosotros compramos el producto, sin reflexionar sobre la enorme responsabilidad que se nos venia encima si no iba acompa&ntilde;ada de un control efectivo del proceso, procesal y materialmente. En una interpretaci&oacute;n de la ley arriesgada para nuestra propia instituci&oacute;n, con buena fe, nos obligamos a &nbsp;rebuscar en esos archivos ajenos, de los que no ten&iacute;amos en muchos casos copia ni constancia, y controlar &nbsp;as&iacute; el trascurso de los plazos. Asumimos, por un exceso de celo, una responsabilidad procesal in&eacute;dita, en lugar de esperar que el &oacute;rgano judicial nos diera traslado de los procedimientos, acudimos en una agotadora b&uacute;squeda del tesoro a los s&oacute;tanos de los juzgados, para examinar uno a uno, expedientes que ni instruimos, ni dirigimos, ni custodiamos y que se encuentran bajo la tutela y responsabilidad de los jueces de instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; nos encontramos ahora, a mitad de partido, sin posibilidad de vuelta atr&aacute;s, en plena interinidad prorrogada de un gobierno en funciones, que no podr&iacute;a cumplir aunque quisiera la promesa, (una mas), &nbsp;que hizo al &nbsp;Consejo Fiscal y a la prensa, &nbsp;de suspender o impedir los efectos de la &nbsp;aplicaci&oacute;n de la norma si en su &nbsp;desarrollo preve&iacute;a la imposibilidad de cumplimiento de dichos plazos, antes del 6 de junio de 2016.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo asumido imponiendo al final de la legislatura y en pleno proceso electoral reformas de tal calado con esta precipitaci&oacute;n seguramente no le podr&aacute; ser exigida a quien cuando se ponga de manifiesto, habr&aacute; abandonado ya el barco de la Justicia, y habr&aacute; puesto, como tantos otros en este negocio, al servicio de otros intereses el capital de conocimientos e informaci&oacute;n adquiridos mientras eran servidores de lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, asistiremos en los pr&oacute;ximos meses a un goteo de causas judiciales, algunas de ellas sin duda relevantes, en las que el transcurso del plazo procesal ser&aacute; el principal argumento de archivo o de defensa. La responsabilidad de posibles espacios de impunidad se le exigir&aacute; entonces al fiscal de turno. Los verdaderos responsables se habr&aacute;n marchado.
    </p><p class="article-text">
        Los experimentos , mejor , con gaseosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jusiticia-gaseosa_129_4025643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2016 18:03:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Justicia y gaseosa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fiscales,Fiscalía]]></media:keywords>
    </item>
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