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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sílvia González Laá]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvia_gonzalez_laa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sílvia González Laá]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Postverdades y mentiras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/postverdades-mentiras_132_3364767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3e0cc0c-1ab1-421a-a33a-7f8270353c1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Postverdades y mentiras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No existe algo que se llame postverdad que no se refiera a la mentira de toda la vida. A la difamación, que existe desde que existen las palabras y su inmensa capacidad de hacer el bien o servir al lado oscuro</p></div><p class="article-text">
        Esta es una peque&ntilde;a y humilde reflexi&oacute;n sobre la postverdad que viene de las trincheras de la comunicaci&oacute;n en redes. Concretamente de alguien que pasa el d&iacute;a acompa&ntilde;ando a una alcaldesa en territorio online, tierra sin ley, cada d&iacute;a m&aacute;s inh&oacute;spita e intransitable. Dejadme que empiece afirmando que &ldquo;la postverdad es mentira&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aclaro. No existe algo que se llame postverdad que no se refiera a la mentira de toda la vida. A la difamaci&oacute;n, que existe desde que existen las palabras y su inmensa capacidad de hacer el bien o servir al lado oscuro. Sin embargo, es cierto que en estos tiempos locos la mentira y la difamaci&oacute;n en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica tienen algunas caracter&iacute;sticas especiales que bien merecen un neologismo propio.
    </p><p class="article-text">
        Analic&eacute;moslas. Antes la mentira iba en una sola direcci&oacute;n, m&aacute;ximo en dos. La primera, de arriba abajo: la utilizaba el poder casi siempre contra el pueblo. &iquest;Cu&aacute;ntas mujeres quem&oacute; la Iglesia enarbolando la &ldquo;postverdad&rdquo; de la brujer&iacute;a? &iquest;Cu&aacute;ntos reyes justificaron con mentiras guerras o subidas de impuestos? A veces, bardos y poetas utilizaron la mentira, llam&eacute;mosle &ldquo;exageraci&oacute;n&rdquo;, de abajo arriba, para denunciar el &ldquo;abuso de poder&rdquo;, para hundir reputaciones o rematar reg&iacute;menes ag&oacute;nicos. Lo hac&iacute;an con s&aacute;tiras, burlas, caricaturas y dem&aacute;s creaciones divertidas que bienvenidas sean, y que ahora llamamos &ldquo;memes&rdquo;, por eso de que cada &eacute;poca tiene sus palabras para nombrar lo de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la mentira es multi direccional y tiene millon&eacute;simos canales de difusi&oacute;n porque todos somos no s&oacute;lo uno sino varios, y hasta el m&aacute;s tonto o cabroncete de la tribu puede tener un blog que parezca casi serio y lanzar una mentira que otros tontos difundan confundiendo por verdad. O, a&uacute;n peor, que algunos listos y listillos, sabiendo que es mentira, encarguen, paguen y difundan porque, aish, amigos y amigas, hay mentiras &uacute;tiles para todos los fines y mucha gente sin escr&uacute;pulos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que eso de &ldquo;la mentira tiene las patas cortas&rdquo; ya no es verdad ni postverdad. Ahora tiene m&uacute;ltiples y largu&iacute;simos tent&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Hay que estar prevenido/a. Y aqu&iacute; empieza el problema: no lo estamos. Creemos que las redes sociales nos tienen conectados e informados. Pero en la mayor&iacute;a de los casos s&oacute;lo nos tienen enganchados y mimados.
    </p><p class="article-text">
        Aclaro:
    </p><p class="article-text">
        1. Es cierto que las redes nos acercan, nos proyectan, nos activan. A m&iacute; me han abierto universos, me han ense&ntilde;ado much&iacute;simo y siempre celebrar&eacute; su existencia&hellip; Pero este art&iacute;culo va sobre su lado oscuro, as&iacute; que tambi&eacute;n es cierto que las redes nos &ldquo;enredan&rdquo;, nos adormecen y nos enganchan. Es as&iacute; y hay que asumirlo.
    </p><p class="article-text">
        2. Est&aacute;n dise&ntilde;adas para &ldquo;conocernos y satisfacernos&rdquo;. S&iacute;, queridos, queridas: el algoritmo &ldquo;nos mima&rdquo; y nos da lo que queremos. De manera que puede pasar, y pasa, que al final s&oacute;lo queremos lo que nos da.
    </p><p class="article-text">
        Se llama &ldquo;burbuja de filtros&rdquo; y es, me temo -y hay que decirlo m&aacute;s y m&aacute;s alto- la gran aliada de la &ldquo;postverdad&rdquo;. Tus redes te dan lo que te gusta&hellip; ergo ya no lees m&aacute;s que lo que confirma tus creencias, ergo est&aacute;s dispuesto/a a creerte lo que sea que tu algoritmo te da.
    </p><p class="article-text">
        Mimados/as, atontados/a, nos la cuelan. As&iacute; gan&oacute; Trump. As&iacute; gan&oacute; el Brexit. As&iacute; crece la extrema derecha, crece el miedo y se difunde el odio. Y mientras, los de siempre, los que manejan el &ldquo;control de ese algoritmo&rdquo; tan contentos, porque todos esos cambios, que realmente vivimos como cambios, son perfectos para que nada cambie.
    </p><p class="article-text">
        Las burbujas de filtros polarizan, porque impiden el debate y fomentan la confrontaci&oacute;n. Ya no hay intercambio de ideas, sino lucha en el barro, ganadores y perdedores. Las redes, si las dejas a su aire, crean equipos, hinchas, fans, followers. No existe una &ldquo;democracia de followers&rdquo; posible que pueda llamarse democracia. Es un oximoron. En &ldquo;democracia&rdquo; hay que escuchar, dialogar, discutir, convencer, dejarse convencer y hasta ceder. Y los followers no escuchan, no dialogan, no se dejan convencer y nunca ceden a los followers del &ldquo;otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He dicho &ldquo;escuchar&rdquo;, en primer lugar, porque en mi opini&oacute;n es la clave de todo. Si no &ldquo;escuchas al otro&rdquo; nunca vas a entender sus motivaciones, que &iexcl;Sopresa! casi seguro son parecidas a las tuyas, porque aunque sea &ldquo;el otro&rdquo; resulta que no hay muchas motivaciones humanas que difieran, al final, de intentar sentirse a salvo, sentirse bien y poder proyectar estar mejor.
    </p><p class="article-text">
        Mi consejo del d&iacute;a: Enga&ntilde;a al algoritmo. Sigue a gente que no piense como t&uacute;. Ponle hasta un like de vez en cuando. Lee a quien no es tu amigo y lee hasta a quien consideras contrincante. Y, m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a, intenta &ldquo;entenderle&rdquo; y hasta ponerte en su lugar. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute;s empezar a &ldquo;convencerle&rdquo; y&hellip; qui&eacute;n sabe&hellip; hasta dejarte convencer. Porque a lo mejor al escucharos empez&aacute;is a &ldquo;argumentar&rdquo;, que es algo m&aacute;s dif&iacute;cil que lanzarse memes, pero necesario y hasta satisfactorio cuando uno/a le coge el gustillo.
    </p><p class="article-text">
        Si empieza un di&aacute;logo que no sea un &ldquo;despiece&rdquo;, a lo mejor resulta que el mundo que tu algoritmo te ha construido a tu medida, con mimo y memes, empieza a tambalearse. No te asustes. As&iacute;, con temblores, empieza la libertad. Y s&oacute;lo en libertad, es posible una democracia sana.
    </p><p class="article-text">
        Dejadme acabar diciendo que muchos d&iacute;as vuelvo a casa con ganas de darme una ducha. C&oacute;mo si me hubieran magreado, tocado, insultado y hasta agredido sin mi consentimiento. Y eso que ni siquiera los ataques van dirigidos a mi persona sino a quien acompa&ntilde;o. As&iacute; estamos. Este es el nivel. Y hay que hacer algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia González Laá]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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