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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guido Stein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guido_stein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guido Stein]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La política como teatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-teatro_129_13075290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/564e11c8-9351-49d8-8361-6fbba4e0ad28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política como teatro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No deja de ser sorprendente por curioso que las ideas hayan dejado de jugar un papel realmente distintivo en tan pocos años para ser sustituidas por un carisma instantáneo; dictado por la implacable lógica capitalista de la oferta y la demanda</p></div><p class="article-text">
        Ya podemos ver la pel&iacute;cula <em>El mago del </em>Kremlin de Olivier Assayas, basada en el libro del mismo t&iacute;tulo de Giuliano Da Empoli, publicado en 2022, <em>acc&eacute;sit </em>al premio Goncourt. El guion ha sido coescrito por Emmanuel Carr&egrave;re, tambi&eacute;n magn&iacute;fico escritor, y el director. El personaje principal es Vladim Baranov, un joven artista que procede del mundo del teatro, que es fichado como asesor de comunicaci&oacute;n (<em>spin doctor) </em>por un joven Vlad&iacute;mir Putin para saltar de la KGB a la pol&iacute;tica en vivo en 1990. No es muy conocido que el inter&eacute;s de Putin por el teatro y las artes esc&eacute;nicas es paralelo al de su actividad como esp&iacute;a, puede que ambas habilidades las puliese en la Academia de Teatro de Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        El estreno no ha podido ser m&aacute;s oportuno: tanto la escena pol&iacute;tica internacional, como la dom&eacute;stica, nos ofrecen constantes representaciones dram&aacute;ticas y pat&eacute;ticas que a menudo no defraudan, aunque los protagonistas sean de calidad dispar: desde payasos hasta actores dram&aacute;ticos, pasando por los camale&oacute;nicos. Pocos llegan a animales o bestias del poder, que se distinguen porque quieren sobrevivir a todos los dem&aacute;s, cueste lo que cueste; el reverso de esta apuesta vital es la ausencia de otras convicciones. En la versi&oacute;n m&aacute;s extrema se advierte la disposici&oacute;n al sacrificio de todos los actores de reparto, empezando por los m&aacute;s cercanos.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os como presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, que proced&iacute;a profesionalmente de Hollywood, aunque de un rango secundario, fue preguntado acerca de c&oacute;mo era posible que un actor ocupara la Casa Blanca, a lo que contest&oacute; con doble conocimiento de causa: &ldquo;para m&iacute; la pregunta es otra, &iquest;c&oacute;mo es posible ser presidente sin ser actor?&rdquo;&nbsp;La escena pol&iacute;tica parece requerir tanto competencias como tablas para sobrevivir. Los buenos actores y actrices reconocen que se aprenden sus papeles a conciencia, y solo tras lunas y a&ntilde;os de oficio improvisan; los malos improvisan de entrada, y se nota. Una similitud m&aacute;s con sus vecinos de la cosa p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        A esta altura de los tiempos, consumimos prioritariamente emociones que se suscitan a trav&eacute;s de mercanc&iacute;as cargadas de relato; no en vano, el <em>story-telling en tanto que story-selling comercializa emociones.</em> De ah&iacute; que los Baranov (que en la vida real se pronuncia Surkov) dan m&aacute;s juego que los estrategas de matriz sociol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada permanece en el horizonte digitalizado, los f&iacute;sicos y matem&aacute;ticas equipados con inteligencia artificial amenazan el liderazgo de los comunicadores sin alma, que en muchos casos, como Baronov-Surkov son personajes narcisistas, sin convicciones dignas de ese sustantivo. Ambas camadas llevan a sus clientes al mismo sitio, en el que todos los gatos son pardos, porque unos se copian a otros, y el exotismo ya no es lo que era, con perd&oacute;n de los <em>therian.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser sorprendente por curioso que las ideas hayan dejado de jugar un papel realmente distintivo en tan pocos a&ntilde;os para ser sustituidas por un carisma instant&aacute;neo; dictado por la implacable l&oacute;gica capitalista de la oferta y la demanda. Las cosas ya no son como son, sino como las sentimos; por lo tanto, c&oacute;mo vemos el mundo es una pregunta que se contesta desde otra: c&oacute;mo somos. A la postre, vemos solo aquello en lo que creemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial en el mundo empresarial y pol&iacute;tico ha migrado de programar ordenadores a programar comportamientos. Me dec&iacute;a un <em>spin doctor </em>italiano que en pol&iacute;tica las mujeres l&iacute;deres prefieren para los debates y las campa&ntilde;as los pantalones a los vestidos, y los votantes prefieren que los candidatos sean guapos. Desde que me fijo, he encontrado pocas excepciones.
    </p><p class="article-text">
        En la pieza de teatro que ahora sigo con apasionamiento, a la izquierda del actor a&uacute;n principal ha nacido una estrella, con nombre de canci&oacute;n, aunque Susan no la conoce.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-teatro_129_13075290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política como teatro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las paradojas del poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paradojas_129_13148292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La pol&iacute;tica est&aacute; hecha de improvisaci&oacute;n, pero no tolera a los aficionados. Para adquirir poder se tiene que ser h&aacute;bil entendiendo a los dem&aacute;s, de modo que uno lea con nitidez qu&eacute; quieren, y qu&eacute; rechazan. En democracia, el pol&iacute;tico capaz de reflejar la realidad como un espejo bru&ntilde;ido se crea menos problemas, que aquel que parte de sus prejuicios, que consisten en creer saber lo que en realidad se ignora. Los prejuicios enmascaran la realidad, y acercan la bofetada electoral, pues la realidad es tozuda y no desaparece, aunque no la miremos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez alcanza el poder, el pol&iacute;tico tiende con sorprendente rapidez a perder esa capacidad de confrontar las cosas como son, principalmente porque uno se centra en s&iacute; mismo y se encuentra muy satisfecho con lo conseguido; adem&aacute;s, habitualmente, las personas de su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano cierran filas alrededor como una guardia pretoriana, cuya prioridad es defenderle de las opiniones divergentes, mientras le susurran constantemente lo que quiere o&iacute;r, hasta envolverle en una nube que le ciega para ver m&aacute;s all&aacute; de su contorno. En el mundo empresarial sabemos que dentro de las empresas viven los costes, mientras que para obtener ingresos hay que salir fuera.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez menos directivos salen de su caparaz&oacute;n, ahora digitalizado artificialmente, y se nota, porque tocan de o&iacute;do. Parad&oacute;jicamente, la mayor informaci&oacute;n procesada correlaciona con menor lucidez en la anticipaci&oacute;n de lo que traer&aacute; el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La neurociencia se&ntilde;ala que en las personas poderosas hay zonas del cerebro menos activas, entre otras aquellas que fomentan la empat&iacute;a, que permiten ver con los ojos del alma a los otros, escucharlos y comprenderlos. Si el poder es ilimitado, descontrolado o desequilibrado, a&ntilde;o tras a&ntilde;o precipita esta metamorfosis perversa, cuyo diagn&oacute;stico tiene mal pron&oacute;stico Al cabo de no mucho tiempo el sordo que no quiere o&iacute;r se mete en un t&uacute;nel que empeora progresivamente. El tratamiento de choque apunta a una dosis contundente de realidad, que suelen aportar la familia o los amigos que son amigos, y, por lo tanto, insobornables, que le tratan como la persona normal que es, con las limitaciones naturales e intelectuales que la caracterizan.
    </p><p class="article-text">
        El asesor pol&iacute;tico fet&eacute;n sabe que lo que ha hecho del candidato el elegido no es lo que har&aacute; la mejor versi&oacute;n del pol&iacute;tico que puede llegar a ser. Para hacer pol&iacute;tica hay que dejar de hacer campa&ntilde;a. El asesor &uacute;til est&aacute; obligado a hacer algo diferente, innovador, para mantenerse fuera del halo del poder; eso le permitir&aacute; ser capaz ver con nitidez e interpretar con precisi&oacute;n las cosas que pasan, de lo que se beneficiar&aacute; su asesorado.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, antes de lo que el asesor se imagina, el destino de esa objetividad en la visi&oacute;n, comprensi&oacute;n e interpretaci&oacute;n de lo que pasa divergir&aacute; de la perspectiva de su jefe en el poder, porque este &uacute;ltimo flaquear&aacute; ante la tentaci&oacute;n de ver a trav&eacute;s del prisma de lo que desea porque le conviene. Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos o empresariales solo salen de la ceguera o sordera autoimpuesta, es decir, solo cambian de opini&oacute;n si antes han cambiado de comportamiento. No hay que olvidar que las personas ajustamos nuestras opiniones m&aacute;s debido a la observaci&oacute;n que como resultado de la argumentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La soberbia causa incapacidad t&eacute;cnica tambi&eacute;n en pol&iacute;tica, a las pruebas locales y globales me remito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paradojas_129_13148292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:02:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las paradojas del poder]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En busca de la calma perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-calma-perdida_129_12878765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bd8a073-dd7b-4c4f-9866-0e177bc40e0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En busca de la calma perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegar a ser los dueños de nuestro tiempo empieza por una cuestión de detalles como vaciar el día de los ladrones que nos lo roban, que te lían y los ves venir</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>The way we&acute;re working no longer works</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estreno de un a&ntilde;o invita al uso de expresiones manidas, que no por demasiado o&iacute;das dejan de tener su sabor popular. La Inteligencia Artificial, que es la misma para todos, &ndash;a diferencia de la encarnada en cada uno, que es personal e intransferible&ndash; me chiva una lista interminable en la que yo me decanto por lo m&aacute;s sobado: &ldquo;A&ntilde;o nuevo vida nueva&rdquo;, &ldquo;enero es el comienzo de todo lo que deseas&rdquo;, &ldquo;s&eacute; el cambio que deseas ver&rdquo;, &ldquo;el futuro empieza hoy&rdquo;, y &ldquo;deja ir el ayer y que hoy sea un nuevo comienzo&rdquo;, porque reflejan dos cosas que la vida se vive hacia delante, y que la decisi&oacute;n en la que te la juegas siempre es la siguiente. Por eso voy a interpretar la frase que encabeza el resto del texto arrimando el ascua a mi sardina: &ldquo;El modo en el que funcionamos ya no funciona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las necesidades del ahora apunta al alejamiento de la actividad fren&eacute;tica que ahoga nuestras rutinas diarias. Nuestro d&iacute;a de cada d&iacute;a est&aacute; atiborrado de tareas urgentes que hay que hacer; sin embargo, una perspectiva tridimensional de la realidad, es decir, completa, nos ense&ntilde;a que la clave no radica en la velocidad a la que llegas, ni en la cantidad, sino en a d&oacute;nde llegas. Para Ulises, en la serie que se va a estrenar en breve ese lugar se llama Itaca; para Putin, en otra serie que tambi&eacute;n podremos ver se llama &ldquo;mantenerse en el poder&rdquo;. &iquest;Y para ti?
    </p><p class="article-text">
        Carl Newport, un profesor de computaci&oacute;n y aclamado autor de libros sobre la humanizaci&oacute;n del trabajo,  propone en '<em>Slow Productivity</em>', su &uacute;ltima entrega tres principios: 
    </p><p class="article-text">
        1. Hacer menos cosas.
    </p><p class="article-text">
        Emp&eacute;&ntilde;ate en reducir tus obligaciones hasta un punto en el que puedas imaginarte llev&aacute;ndolas a cabo ahorrando tiempo. Aprovecha esa reducci&oacute;n del esfuerzo para abordar con mayor determinaci&oacute;n un peque&ntilde;o n&uacute;mero de asuntos que te importan m&aacute;s. Hay que ir limitando la diferente amplitud de los trabajos que se realizan simult&aacute;neamente, desde el objetivo, misi&oacute;n o prop&oacute;sito fundamental a los proyectos en curso y las tareas diarias.
    </p><p class="article-text">
        Llegar a ser los due&ntilde;os de nuestro tiempo empieza por una cuesti&oacute;n de detalles como vaciar el d&iacute;a de los ladrones que nos lo roban, que te l&iacute;an y los ves venir. Abordar la ejecuci&oacute;n esas tareas en el modo de piloto autom&aacute;tico lo facilita; se trata de las que no tengamos que pensar, porque un h&aacute;bito las resuelve razonablemente.
    </p><p class="article-text">
        Las conversaciones habituales cortas, propias de los seres humanos, pueden sustituir el tiempo y aumentar la eficacia de las reuniones sin alma.
    </p><p class="article-text">
        Hacer menos cosas es la clave para producir un buen trabajo. Divide la lista de tus proyectos en dos grupos: lista activa y contenedor. Se trata de que t&uacute; domines los asuntos, y los vayas gestionando, en vez de que irrumpan en tu mente y te empujen invadiendo el d&iacute;a a d&iacute;a. Revisa ambas listas y acost&uacute;mbrate a depurar el contenedor.
    </p><p class="article-text">
        2. Trabajar a un ritmo natural.
    </p><p class="article-text">
        La productividad en calma (<em>slow productivity</em>) rechaza con energ&iacute;a un esquema de rendimiento que nos sume en urgencia constante, en todo momento. Siempre habr&aacute; m&aacute;s trabajo, de lo que se trata es de no acelerar el ritmo al que se lleva a cabo las tareas importantes, sino permitir que se desarrollan en per&iacute;odos de tiempo adecuados, con variaciones en la intensidad que favorezcan la excelencia. Los esfuerzos necesitan espacios de respiro y respeto que los conviertan en fragmentos de una vida bien vivida, y no en lo contrario: obsesi&oacute;n y obst&aacute;culo. Necesitamos tomarnos nuestro tiempo, reducir el ritmo de vez en cuando ser&aacute; la f&oacute;rmula m&aacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar con una intensidad incesante es artificial e insostenible (Carl Newport) En el momento puede rezumar un sentido falaz de utilidad; sin embargo, cuando se extiende en el tiempo, nos aliena de nuestra naturaleza, produce tristeza, y, desde un punto de vista puramente econ&oacute;mico, con una alta probabilidad nos impide desarrollar plenamente nuestras capacidades.
    </p><p class="article-text">
        Solo es factible incorporar en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a un ritmo calmado pero creciente en el contexto de una visi&oacute;n a largo plazo (por ejemplo, en per&iacute;odos entre tres y cinco a&ntilde;os). Una vez has sido exigente y ambicioso en tus objetivos, acost&uacute;mbrate a multiplicar por dos el tiempo que asignas a los proyectos m&aacute;s relevantes. Un principio fundamental de la productividad en calma es que los grandes logros se construyen a lo largo del tiempo, sobre una acumulaci&oacute;n progresiva de resultados modestos. Los atajos no ayudan. 
    </p><p class="article-text">
        Como los seres humanos somos demasiados optimistas al estimar el tiempo que necesitamos para el aprendizaje, tambi&eacute;n ayudar&aacute;, por ejemplo, dividir por dos las listas de los objetivos. Esto es compatible con d&iacute;as llenos de minutos dedicados a urgencias urgentes.
    </p><p class="article-text">
        Conviene preguntarse: &iquest;y ahora, qu&eacute;? El trabajo cabal pasa por centrarse en los esfuerzos importantes, no en ir a por todas en un estado de ansiedad ininterrumpida. Introducir la estacionalidad en la intensidad es otra f&oacute;rmula que funciona. Los lunes son d&iacute;as a cuidar, para que ellos te cuiden a ti. Evitar comenzar el lunes con el ansia de comerse la semana, sino con el ritmo calmado que deber&iacute;a proceder del fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        3. Obsesionarse con la calidad.
    </p><p class="article-text">
        Centrarse al 100 por 100 en la calidad de lo que se est&aacute; haciendo hasta finalizarlo, aun a costa de no abordar otras oportunidades a corto plazo, fortalece la productividad sensata y el dominio de la situaci&oacute;n, estado an&iacute;mico que nos hace m&aacute;s libres a largo plazo. Darse el tiempo para hacer algo valioso, pero limitando ese mismo tiempo. No se trata de la perfecci&oacute;n sino de la mejora progresiva.
    </p><p class="article-text">
        Estos consejos me recuerdan a los que explic&oacute; un comandante de una l&iacute;nea a&eacute;rea l&iacute;der: los asuntos en su profesi&oacute;n conviene atenderlos uno a uno, ya sea en tierra o vuelo, y no todos a la vez, para cumplir los dos objetivos principales de seguridad y puntualidad de su compa&ntilde;&iacute;a. Con el fin de salvaguardar la seguridad y evitar regulaci&oacute;n de tr&aacute;fico a&eacute;reo o slot (que es como se pronuncia retraso) es preciso una gesti&oacute;n intensa en calma en el aeropuerto, es decir: un avi&oacute;n en la cabecera de la pista de despegue, varios en cola en la pista, una calle de rodadura fluida, a la que llegan progresivamente los aviones estacionados en la plataforma.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a los dichos redichos para el Nuevo A&ntilde;o: lo mejor est&aacute; por llegar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-calma-perdida_129_12878765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En busca de la calma perdida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Tiempo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa después, 'America first': negociar para negociar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-despues-america-first-negociar-negociar_129_12870464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed414670-68c7-4c8f-a418-21e9a90c07c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa después, &#039;America first&#039;: negociar para negociar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si los europeos una vez más somos incapaces de negociar entre nosotros un menú cabal, ajustado a nuestra realidad, no nos sentaremos a la mesa, Trump y Putin jugarán el único juego que les gusta: el del poder, y Xi probará todos los platos</p></div><p class="article-text">
        Una bala no mata si es lanzada con la mano, s&oacute;lo cuando sale propulsada desde una pistola. La velocidad a la que suceden los acontecimientos globales, los cambios geopol&iacute;ticos y nuestra capacidad de adaptaci&oacute;n como sociedad propulsan un desaf&iacute;o. Hace unas semanas, la Administraci&oacute;n Trump public&oacute; su <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-celebra-gran-optimismo-creciente-influencia-partidos-patrioticos-europeos_1_12824609.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategia de seguridad nacional</a>; un documento oficial que define las prioridades, principios y objetivos de la pol&iacute;tica exterior y defensa americana para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo afecta a la capacidad de negociaci&oacute;n de los europeos en el tablero internacional? 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente los americanos tienen aproximadamente 80.000 soldados estacionados en Europa, pero todo esto podr&iacute;a cambiar pronto, si EEUU reduce sus compromisos con la OTAN al sentir que debe centrarse m&aacute;s en sus intereses que en los de la Alianza. En un entorno en el que se compite por energ&iacute;a, producci&oacute;n, tecnolog&iacute;a de defensa y materias primas: &iquest;cu&aacute;nto interesa en el otro lado del Atl&aacute;ntico una cierta desestabilizaci&oacute;n a este lado? China y Rusia no son convidados de piedra. En negociaci&oacute;n se dice que o uno est&aacute; en la mesa o est&aacute; en el men&uacute;. Vamos a repasar los men&uacute;s y las sillas alrededor de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        La prioridad para el men&uacute; del Hemisferio Occidental como zona de influencia exclusiva se puede resumir en &ldquo;movilizar y expandir&rdquo;, con referencia expresa a la doctrina Monroe como la ruta a seguir. Se pretende tambi&eacute;n bloquear espec&iacute;ficamente la presencia china en infraestructura, puertos y activos estrat&eacute;gicos en la mesa de Latinoam&eacute;rica. Para Asia y la vasta regi&oacute;n Indo-Pac&iacute;fica, el men&uacute; apunta a una competencia econ&oacute;mica redoblada con un refuerzo de la disuasi&oacute;n militar, especialmente en torno a Taiw&aacute;n y la Primera Cadena de Islas, que combina con la pretensi&oacute;n de reducir la presencia en la mesa de Oriente Medio y promover una transici&oacute;n desde el actual sistema de ayudas en &Aacute;frica a un sistema de inversi&oacute;n en nuevos proyectos para favorecer el crecimiento real.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el orden de prioridades del documento Europa queda en tercer lugar: &iquest;es un problema, o un socio prioritario? &ldquo;Si contin&uacute;a la actual tendencia, el continente ser&aacute; irreconocible en 20 a&ntilde;os o menos&rdquo;. En clave de defensa, de acuerdo al Compromiso de la Haya, exige el 5% del PIB como inversi&oacute;n y el fin de la percepci&oacute;n de la OTAN como alianza en perpetua expansi&oacute;n. A la vez que insiste en que Europa debe asumir responsabilidad primaria de su propia defensa, desliza que algunos aliados podr&iacute;an dejar de ser fiables.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n ucraniana, mantiene un inter&eacute;s centrado en el cese r&aacute;pido de las hostilidades, no en un acuerdo de paz; a&ntilde;ade una cr&iacute;tica impl&iacute;cita a los gobiernos europeos por expectativas alejadas de la realidad: una mayor&iacute;a europea desea la paz, aspiraci&oacute;n que no se ha materializado en acciones, y culpa de ello a gobiernos europeos inestables y minoritarios. Al mismo tiempo, menciona c&oacute;mo la guerra de Ucrania ha desvelado la dependencia energ&eacute;tica de algunas potencias europeas; cita a Alemania como pa&iacute;s energ&eacute;tico-dependiente que est&aacute; construyendo plantas qu&iacute;micas en China usando el gas ruso que no puede obtener en casa. Como objetivos menciona: afianzar las econom&iacute;as europeas, prevenir una escalada de la guerra, restablecer y garantizar una estabilidad estrat&eacute;gica con Rusia y posibilitar una reconstrucci&oacute;n de Ucrania que le permita sobrevivir como Estado. Lo que no menciona el documento es una victoria de Ucrania como objetivo, ni mantener su integridad territorial, ni una posible entrada en la OTAN. Es interesante advertir el af&aacute;n por revestirse de una neutralidad a la hora de sentarse en el tablero internacional que no est&aacute; al alcance ni tampoco realmente en el men&uacute; de los comensales.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, propone una apertura de mercados europeos a productos y servicios americanos, critica pr&aacute;cticas mercantilistas y aboga por presionar a Europa para que adopte pol&iacute;ticas comerciales que frenen el avance chino.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva: Europa no debe dar por sentada la protecci&oacute;n americana. Llevamos d&eacute;cadas externalizando de manera excesiva la defensa a Estados Unidos, la producci&oacute;n a China y algunas potencias la energ&iacute;a a Rusia. Cuando el socio transatl&aacute;ntico mira hacia otro lado, nos encontramos con limitada capacidad industrial de defensa propia, fragmentados pol&iacute;ticamente y dependientes energ&eacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Se atribuye a Churchill la frase: &ldquo;Los americanos siempre hacen lo correcto despu&eacute;s de haber intentado todo lo dem&aacute;s&rdquo;. Si los europeos una vez m&aacute;s somos incapaces de negociar entre nosotros un men&uacute; cabal, ajustado a nuestra realidad, no nos sentaremos a la mesa, Trump y Putin jugar&aacute;n el &uacute;nico juego que les gusta: el del poder, y Xi probar&aacute; todos los platos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein, Marco Jodar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-despues-america-first-negociar-negociar_129_12870464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 20:14:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa después, 'America first': negociar para negociar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,China,Xi Jinping,UE - Unión Europea,Geopolítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liderazgo fracturado en la era de la Inteligencia Artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/liderazgo-fracturado-inteligencia-artificial_129_12831633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22e3db3f-ad3f-4acd-9c10-65a36b3e0147_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Liderazgo fracturado en la era de la Inteligencia Artificial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inteligencia artificial servirá como un gran instrumento, siempre y cuando quien la maneje sepa lo que se trae entre manos</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Volando desde una Viena oto&ntilde;al, tras haber pasado un par de d&iacute;as con m&uacute;sicos, fil&oacute;sofos, ingenieros, matem&aacute;ticos, empresarios y pol&iacute;ticos procedentes de la Europa regada por el Danubio, me animo a contribuir con entusiasmo a la pujante hiperinflaci&oacute;n real en torno a la inteligencia digital, tambi&eacute;n artificial. Prometo no copiar del </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>chatgp</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, creo que ahora hay que a&ntilde;adir una </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>t</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Esta cl&aacute;usula es para que la lea mi hijo peque&ntilde;o, y, de paso, mis alumnos; a mis colegas no les digo nada, porque ya saben de mis aversiones digitales, adquiridas a base de chocar con los efectos perversos que produce en la inteligencia humana la que no lo es. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">El incitador de mi intencionada contribuci&oacute;n ha sido Edward Brooks, director de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>The Oxford Character Project</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Hicimos una excepci&oacute;n con el acad&eacute;mico brit&aacute;nico porque prometi&oacute; sacarnos del aislamiento (no especific&oacute; si moral o solo intelectual) continental. Brooks esgrimi&oacute; la tesis de que el liderazgo que hoy nos lidera padece una fractura que correlaciona con un mundo tambi&eacute;n fracturado. Me pregunto si alguna vez ha sido de otra manera; propongo dispensar un par de cosas para reducir la fractura.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En la reci&eacute;n estrenada Universidad Complutense del Madrid de 1933, Ortega y Gasset ense&ntilde;aba que la tarea de construir el mundo correspond&iacute;a a la metaf&iacute;sica, y hacerlo desde la circunstancia era la vida de cada uno. Quiz&aacute; por eso, los chavales y chavalas de 2025 reaccionan, frente a los disgustos y conflictos, que afrontamos sus padres, diciendo simplemente: &ldquo;es la vida&rdquo;. Son orteguianos sin saberlo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Vivir es un enterarse de la vida, que no se nos da hecha, sino que da mucho quehacer; del que no nos podemos </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>bajar</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, como tampoco somos capaces de saltar m&aacute;s all&aacute; de nuestra propia sombra. Es perplejidad en acci&oacute;n, porque existir impone atravesar encrucijadas. La gracia estriba en que al decidir por donde tirar nos decidimos con la decisi&oacute;n. Eso se entiende despu&eacute;s, a base de construir el relato interior, apartando los ojos de las pantallas, y torn&aacute;ndolos a lo que nunca desaparece, que es la realidad de cada uno. La vida no nos deja ser neutrales</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">El profesor oxoniense, en vez de hablar de causas, como buen heredero del empirismo de sus predecesores, apunt&oacute; a varios s&iacute;ntomas de la fractura de marras: abundancia de datos, pero magra comprensi&oacute;n; falta de tiempo para su lectura profunda de la que nace la reflexi&oacute;n, (con pocos d&iacute;as de diferencia me vuelve a impactar la idea de la necesidad de una &ldquo;lectura profunda&rdquo;, pues la Princesa de Asturias la aludi&oacute; al otorgar el premio que lleva su nombre en la declinaci&oacute;n del pensamiento a Bjun-Chun Han); valores afirmados pero comprometidos por el dinero y el poder; relaciones mayoritariamente transaccionales; o la tensi&oacute;n procedente del choque entre expectativas generacionales contrapuestas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">No me aventuro a proponer un tratamiento sintomatol&oacute;gico a&uacute;n, pero s&iacute; arriesgo la afirmaci&oacute;n de que pensar que el liderazgo social, empresarial, pol&iacute;tico o moral, apoyado en la IA, o liberado de ella, va a marcar una diferencia en nuestro d&iacute;a de cada d&iacute;a es otorgarle un poder del que carece. Harina de otro costal es que quien est&aacute; al mando haga su trabajo, y no haga de las suyas. El liderazgo est&aacute; sobrevalorado mientras que los seguidores est&aacute;n infravalorados. Si el l&iacute;der, al mirar hacia atr&aacute;s no tiene seguidores, entonces es que sencillamente se est&aacute; dando un paseo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Nos la jugamos con los que son los l&iacute;deres de ellos mismos. La encuesta Gallup para </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>The World Governments Summit</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> 2025, que tuvo lugar en Dubai, tras procesar 72, 439 respuestas de 52 pa&iacute;ses da una pista en su </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Global Leadership Report: What Followers Want:</em></span>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Los &ldquo;seguidores&rdquo; necesitan sentir optimismo cuando miran hacia el futuro y ver con claridad hacia d&oacute;nde los encaminan. (Uno solo puede dar de lo que tiene) </span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Necesitan la confianza que nace de la integridad, respeto y honestidad (hasta yo me sonrojo cuando copio algo tan b&aacute;sico como escaso).</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Necesitan sentir que importan y que se les escucha. (Sin afecto el liderazgo es una mueca pat&eacute;tica).</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Necesitan la seguridad psicol&oacute;gica b&aacute;sica, que solo un comportamiento cabal soporta, para digerir las dosis de incertidumbre que nos aguardan. (El futuro tiene de todo, si uno sabe qu&eacute; busca). </span></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">&ldquo;Obvio&rdquo; nos dir&aacute;n, de nuevo, nuestros chavales, sin ser conscientes de que, justamente, lo obvio suele ser lo &uacute;ltimo que se advierte. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Voy aterrizando en Madrid, una ciudad que nunca defrauda, y me tengo que despedir de mi pantalla, pero no sin antes ajustar cuentas: la inteligencia artificial servir&aacute; como un gran instrumento, siempre y cuando quien la maneje sepa lo que se trae entre manos. Hace veintisiete siglos, Homero dijo de Ulises que no era un recurso, sino una persona rica en recursos. </span>
    </p><p class="article-text">
        [&ldquo;La frase significa que Ulises no es un recurso literal, sino que es un personaje que posee la cualidad de ser extremadamente&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">rico en recursos, ya que utiliza su inteligencia, astucia, habilidades ret&oacute;ricas y su capacidad de adaptaci&oacute;n para superar los numerosos obst&aacute;culos de su viaje. En lugar de ser un simple medio, es un ejemplo de c&oacute;mo la inteligencia y la adaptabilidad pueden ser los recursos m&aacute;s valiosos para resolver problemas&rdquo; (IA)].</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Tras leer este p&aacute;rrafo, &iquest;se animar&aacute; Juan a conocer a Ulises a trav&eacute;s de viajar el mismo por la </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Odisea</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> o copia lo que le cuente su inteligente compa&ntilde;era virtual?</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/liderazgo-fracturado-inteligencia-artificial_129_12831633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 05:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Liderazgo fracturado en la era de la Inteligencia Artificial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tablero de Ucrania, Trump y X: la negociación posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tablero-ucrania-trump-x-negociacion-posible_129_12737624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf60cab4-b80a-4b27-a791-faa935024e90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tablero de Ucrania, Trump y X: la negociación posible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Putin necesita mostrar al mundo que la Madre Rusia fortalecerá su posición sin paliativos; habrá que ayudar a que Zelenski convenza a los ucranianos de que la nueva versión de su país será más occidental que nunca y que su futuro será próspero y pacífico</p></div><p class="article-text">
        En el contexto empresarial dos partes negocian cuando cada una tiene algo que la otra desea, si bien la valoraci&oacute;n que hacen de lo que quieren obtener y lo que han de ceder suele ser asim&eacute;trica. Detr&aacute;s de los deseos viven las necesidades, que siempre se ti&ntilde;en con un sabor netamente personal. Porque las dos en parte coinciden, pero en parte difieren, hay hueco para negociar. El objetivo es un acuerdo que mejore la situaci&oacute;n previa. El poder en negociaci&oacute;n es la capacidad de decir que no porque se tiene otra alternativa m&aacute;s valiosa; sin olvidar que para llegar a un acuerdo se necesita a la otra parte; por eso el poder no siempre ayuda a negociar con eficacia y acierto
    </p><p class="article-text">
        Francisco I de Francia dec&iacute;a que estaba de acuerdo con su primo Carlos I de Espa&ntilde;a y V de Alemania, porque los dos quer&iacute;an Mil&aacute;n. Si no se introduc&iacute;a ning&uacute;n otro elemento estaban abocados a obtener sus deseos por la fuerza, uno a costa del otro. Siglos despu&eacute;s, Tayllerand le explicaba al Emperador franc&eacute;s que con las bayonetas se pueden hacer muchas cosas, menos sentarse encima de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;bayonetas&rdquo; de ahora no parecen tener mejor uso; por eso necesitamos que el talento negociador aflore en la frontera entre Ucrania y Rusia, y prevalezcan las necesidades de los pueblos sobre el inter&eacute;s de sus l&iacute;deres, aunque haya que conciliar los dos pares para cerrar un conflicto del que tantas econom&iacute;as han sacado partido y en el que las v&iacute;ctimas, otra vez m&aacute;s, no cuentan lo suficiente.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; ense&ntilde;a el <em>Management</em>?</h2><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Si las negociaciones no se preparan adecuadamente suele ser por exceso de confianza en el poder propio, o por la infravaloraci&oacute;n del ajeno; entonces encallan con facilidad, ya que ese exceso lleva a pensar que se obtendr&aacute; un mejor resultado presionando a la otra parte para que haga concesiones. Un par de preguntas sirven como ant&iacute;doto: &iquest;Qu&eacute; sabe la otra parte para actuar como lo hace? &iquest;Qu&eacute; no desea que pase en absoluto? &iquest;Qu&eacute; le ocurrir&aacute; si no llegan a un acuerdo? &iquest;Qu&eacute; necesita el que negocia? &iquest;Es lo mismo que lo que necesita la parte que representa?</li>
                                    <li>Rara vez se pregunta uno si las expectativas que se manejan pueden ser err&oacute;neas. </li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede ir mal? Porque las m&aacute;s de las veces f&aacute;cil ir&aacute; mal. Putin orden&oacute; el uso de uniformes de paseo para la invasi&oacute;n de Ucrania, y encarg&oacute; las medallas de la victoria antes de tiempo. Zelenski ha consumido un cr&eacute;dito que cre&iacute;a ilimitado, seducido por su propia narrativa e inducido por terceros. La soberbia, en definitiva, causa incapacidad pr&aacute;ctica.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Si no est&aacute;s en la mesa, est&aacute;s en el men&uacute;. Trump lo sabe desde peque&ntilde;o y Putin tambi&eacute;n. El impresionante desfile militar en Pek&iacute;n de Xi con los enemigos de Estados Unidos y Occidente de espectadores principales, indica que China tambi&eacute;n est&aacute; en la mesa. Y quiz&aacute; ya no haya m&aacute;s cubiertos.</li>
                                    <li>La realidad es sencilla y, adem&aacute;s, no desaparece. Negociar no es complicado, es cansado. La complejidad viene despu&eacute;s de cerrar un acuerdo, por eso no hay que dejar que los especialistas lleven la voz cantante, aunque su ayuda en el momento procesal oportuno ayudar&aacute; a crear un inmenso valor a las partes, a base de contrapartidas y creatividad.</li>
                                    <li>En la empresa, los que adoptan acciones sustentadas en una negociaci&oacute;n se centran en el problema, van a su ra&iacute;z, evitan las segundas y terceras derivadas y tiran hacia delante sin muchos remilgos.</li>
                            </ol>
            </div><h2 class="article-text">De Ucrania a Rusia, pasando por China y empujados por Trump</h2><p class="article-text">
        Si Netanyahu y Ham&aacute;s han sido capaces de escenificar un acuerdo cada uno para su parroquia, y los dos para el mundo, aunque fr&aacute;gil y coyuntural, pero celebrado como si estuviera escrito en m&aacute;rmol, los l&iacute;deres de Rusia y Ucrania, en principio no lo deber&iacute;an tener m&aacute;s dif&iacute;cil. Tampoco necesitan coincidir en la misma habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del oto&ntilde;o a Europa regresan el fr&iacute;o y, con &eacute;l, la necesidad de abrigarse para sobrevivir. En Ucrania y Rusia, el invierno es especialmente riguroso, lo que exige grandes cantidades de energ&iacute;a para calefacci&oacute;n. Precisamente, el combustible f&oacute;sil comienza a escasear en un lado y la electricidad en el otro, lo que puede invitar a la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El frente b&eacute;lico permanece est&aacute;tico desde hace meses, si bien se registran ataques a infraestructuras e instalaciones cr&iacute;ticas por parte de ambos bandos, principalmente mediante el uso de drones, los avances territoriales son m&iacute;nimos. Esto alimenta la convicci&oacute;n de Zelenski de que a&uacute;n puede resistir para expulsar completamente al invasor, mientras refuerza en Putin la creencia de que puede aguantar sobre el terreno y, mediante una guerra de desgaste, avanzar en las ansiadas regiones de Lugansk y Donetsk, que aspira a anexionar.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio del conflicto, el Continente se aline&oacute; con Ucrania y le proporcion&oacute;, a trav&eacute;s del Reino Unido y de EE. UU. principalmente inteligencia militar avanzada. Algo con lo que no contaban los de Putin. Esta ayuda permiti&oacute; frustrar la ofensiva rel&aacute;mpago rusa en los primeros compases de la guerra, lo que llev&oacute; a Zelenski a un espejismo de victoria sin condiciones. Sin embargo, una vez estabilizados los frentes, qued&oacute; patente la necesidad de armamento, log&iacute;stica y personal en el terreno. La guerra es cara y cruel.
    </p><p class="article-text">
        El equilibrio precario ofrece hoy un terreno propicio para hablar sin prejuicios. Rusia busca alcanzar sus objetivos para dar por cerrado el conflicto; Ucrania, por ahora, se niega a ceder, si bien la corrupci&oacute;n se dispara y la moral de lucha se ha erosionado tanto como entre los rusos. Los intentos bienintencionados europeos y norteamericanos chocan con expectativas fundadas en un exceso de confianza de ambos contendientes en sus respectivas posibilidades de ganar al otro. Un modo de desbloquear el <em>impasse</em> apunta a que Trump, sin la oposici&oacute;n de China, y acompa&ntilde;ado por la Uni&oacute;n Europea, erosione los cimientos de esa alternativa b&eacute;lica, haciendo de ella la peor de las opciones para las poblaciones ucraniana y rusa, lo que antes que despu&eacute;s har&aacute; mella en sus l&iacute;deres. Cuatro a&ntilde;os ya empiezan a pesar a todos.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n necesaria para un eventual alto el fuego es la confusi&oacute;n acerca de quien puede declarar la victoria. Para salir del abismo hay que fomentar esa confusi&oacute;n: ambos l&iacute;deres tienen que recibir una medalla, como las que Trump reparti&oacute; en Israel y en Egipto, con el aplauso eficaz de ambos teatros. En Hollywood saben que nada tiene tanto &eacute;xito como el &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        Putin necesita mostrar al mundo que la Madre Rusia fortalecer&aacute; su posici&oacute;n sin paliativos; habr&aacute; que ayudar a que Zelenski convenza a los ucranianos de que la nueva versi&oacute;n de su pa&iacute;s ser&aacute; m&aacute;s occidental que nunca y que su futuro ser&aacute; pr&oacute;spero y pac&iacute;fico. Putin sabe que se juega literalmente la vida, Zelenski, como m&iacute;nimo el desprecio global, y quiz&aacute; algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Parece que es necesario que la realidad les abra los ojos. En este empe&ntilde;o no tenemos sustituto de Trump, apoyado por Xi Jinping; el liderazgo europeo es un mero ente de raz&oacute;n. Trump representar&iacute;a el apoyo y el soporte que necesita Ucrania; Xi Jinping el garante percibido como casi neutral, aunque amigo para Rusia. El ba&ntilde;o de realidad podr&iacute;an ser los misiles de medio alcance, si no fuera porque los de Zelenski los usar&iacute;an, empeorando dram&aacute;ticamente la situaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        De cara al contexto internacional, una victoria r&aacute;pida (quick win) apuntar&iacute;a al anuncio de la coordinaci&oacute;n de un esfuerzo internacional bajo el paraguas de Naciones Unidas, con una misi&oacute;n de mantenimiento de la paz y observadores internacionales civiles aprobados por las partes, o lo m&aacute;s parecido a eso. No podr&iacute;a contemplarse una misi&oacute;n de la OTAN similar a la desplegada en las rep&uacute;blicas b&aacute;lticas, que complemente las capacidades militares locales, por una raz&oacute;n obvia: es bueno para Ucrania/Europa/USA y malo para Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Las exigencias de alto el fuego inmediato, la retirada total de las tropas rusas, las aspiraciones territoriales, la soberan&iacute;a sobre Crimea, el estatus de Donetsk y Lugansk, las garant&iacute;as de seguridad que Ucrania reclama a la OTAN y a las potencias occidentales para evitar futuras invasiones, la seguridad de Rusia o las ayudas econ&oacute;micas, sin olvidar las caras de Putin. y Zelenski, el papel de fact&oacute;tum de Trump y el de observador activo de China son suficientes hilos para tejer un tapiz que por una cara tendr&aacute; la paz y por otro, los nudos de la negociaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein, Marco Jodar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tablero-ucrania-trump-x-negociacion-posible_129_12737624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El tablero de Ucrania, Trump y X: la negociación posible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida es un billete solo de ida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-billete-ida_129_12391464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0459900-a932-42b7-818c-73cf59ead999_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Concentración silenciosa a las puertas del Ayuntamiento de Moraleja del Vino (Zamora), en señal de duelo por la muerte de un vecino. EFE/Mariam A. Montesinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá una reacción rápida de gratitud por haber vivido contribuye a encontrar en el pasado la fuerza para seguir viviendo</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el trabajo interior m&aacute;s sustantivo que tiene que llevar a cabo una persona que entra de modo traum&aacute;tico en una nueva y penosa realidad tiene mucho que ver con afrontar un duelo. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua ofrece una segunda acepci&oacute;n de la palabra duelo, procedente del lat&iacute;n <em>dolus, </em>que significa dolor; se diferencia de la primera que aparece y que nace de <em>duellum</em>, que define como combate entre dos. Hoy en d&iacute;a nos sobran los combates in&uacute;tiles y devastadores, y nos faltan los duelos que nos reconcilien con nosotros mismos y con la vida.
    </p><p class="article-text">
        El dolor, l&aacute;stima, aflicci&oacute;n, sentimiento, tristeza o desconsuelo que se muestran p&uacute;blicamente con motivo del fallecimiento de alguien describen lo que es el duelo. Se entiende que nos sintamos perdidos junto a aquellos a quienes hemos perdido. Cuando uno va cumpliendo a&ntilde;os descubre, como bellamente expresa Massimo Recalcati, que la vida no tiene m&aacute;s remedio que discurrir a trav&eacute;s de sus innumerables muertos.  La p&eacute;rdida del otro es tambi&eacute;n la p&eacute;rdida del mundo de los dos, y, por lo tanto, del propio mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Un duelo ante la a&ntilde;oranza de lo irremediablemente perdido puede volverse, seg&uacute;n el psiquiatra y ensayista italiano, melancol&iacute;a, man&iacute;a o elaboraci&oacute;n. La melancol&iacute;a nace de un dolor que se hace cr&oacute;nico; consiste en una tristeza vaga, profunda y permanente que impide disfrutar de la vida. La man&iacute;a aparece como fruto de una negaci&oacute;n de la p&eacute;rdida, que desemboca en una obsesi&oacute;n, que, a su vez, deviene en un cuadro cl&iacute;nico de car&aacute;cter psiqui&aacute;trico. En estos dos casos se abre un foso entre nosotros y lo irrecuperable que da lugar a la nostalgia como relaci&oacute;n de la mente con lo que el duelo no puede recuperar. 
    </p><p class="article-text">
        En un tercer lugar, tambi&eacute;n cabe el identificar el duelo con el trabajo de intentar llenar de sentido el vac&iacute;o que se ha producido. Quiz&aacute; una reacci&oacute;n r&aacute;pida de gratitud por haber vivido contribuye a encontrar en el pasado la fuerza para seguir viviendo. En cualquier caso, no se aspira al retorno, porque la vida es un billete s&oacute;lo de ida.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia en el sentido de a&ntilde;oranza encierra una cronificaci&oacute;n melanc&oacute;lica del duelo, que conduce a una atrocidad: vivir la propia existencia como perdida; sin embargo, el pasado nos visita siempre con la posibilidad de empezar de nuevo, y es ah&iacute; donde vive la nostalgia plena de gratitud: llevo el pasado conmigo para &ldquo;desear un deseo nuevo&rdquo;, que es la nostalgia del futuro; el para&iacute;so por conquistar implica volver al futuro, que es tanto como llenar la vida de vida.
    </p><p class="article-text">
        Los psiquiatras se refieren a la memoria del futuro en cuanto relectura selectiva del pasado. Concebir la memoria en clave de futuro significa repensar en profundidad la experiencia de la nostalgia. Es el relato de cada historia personal el que puede transformar el pasado. Lo que ha sido no es necesariamente un cementerio de recuerdos, sino que lo podemos revisar constantemente, de modo que adquiera distintas formas seg&uacute;n como se reescriba en cada presente. Consiste en darle vueltas en una espiral que va dotando de un sentido m&aacute;s rico lo vivido. El pasado revisitado surte el efecto de una promesa pre&ntilde;ada de futuro. La promesa afirmativa de un deseo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el fil&oacute;sofo rom&aacute;ntico Friedrich Schlegel que la vida se vive hacia delante, pero s&oacute;lo se entiende hacia atr&aacute;s. En la era de las expectativas multiplicadas que nos llevan a donde ellas quieren, usar el retrovisor puede salvarnos del choque con la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-billete-ida_129_12391464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jun 2025 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida es un billete solo de ida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El discurrir de los años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discurrir-anos_129_11925398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c18ab38-46d6-44c8-a6e6-90ca689c5f91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurrir de los años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En verdad, cada hora, cada día, cada año son fases vitales de nuestra existencia, únicas, que constituyen un lugar intransferible en un todo. La vida no es una fragmentación de partes, sino un conjunto que está presente en cada momento de su curso</p></div><p class="article-text">
        La vida&nbsp;que hemos vivido en el a&ntilde;o al que vamos a dar carpetazo no es solo lo que hemos hecho; es lo que no hemos hecho, pero hemos deseado, intentado hacer y ser. La vida no se nos da hecha.
    </p><p class="article-text">
        En una de las coplas de Jorge Manrique al hablar de este mundo como camino de la vida, el poeta advierte que:&nbsp;<em>M&aacute;s cumple tener buen tino, / para andar esta jornada, / sin errar.</em>
    </p><p class="article-text">
        La dificultad del acierto estriba en que la serie de los actos que componen una existencia no es caprichosa. La vida entra&ntilde;a esfuerzo, ya que es un quehacer aut&eacute;ntico, siempre irreductible a lo que hagan los dem&aacute;s. Cada uno tiene que inventar su propia existencia, en la que la invenci&oacute;n consiste en descubrir lo que puede hacer de m&iacute; la mejor versi&oacute;n posible, una trayectoria con un perfil singular, marcado por la mano de las realidades que me circundan, que son a la vez &uacute;nicas e ineludibles. De ah&iacute; que Ortega y Gasset repitiese: yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La primera lecci&oacute;n de la vida es que hemos de vivir en un cierto aqu&iacute; y en un &uacute;nico ahora, que nadie puede sustituir. La segunda es que no vivimos en el aire, sino que estamos hechos de pasado, al que criticamos o aplaudimos porque lo llevamos dentro. Es sobre este pasado sobre el que construimos nuestra trayectoria hasta en el momento actual, desde el que nos adentramos en el futuro. Al entender nuestro pasado, de rebote se ilumina nuestro presente y futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al volver los ojos sobre el tiempo discurrido encontramos la vida en el presente, rodeada de personas con las que nos relacionamos, porque el vivir de los hombres y mujeres es convivir, que sigue un argumento siempre singular&iacute;simo, desplegado por la no comprada gracia de los d&iacute;as de cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se pierde la fascinaci&oacute;n por vivir, te atrapa la monoton&iacute;a, que en sus versiones m&aacute;s agudas llega a conducir a la desesperaci&oacute;n. La realidad de que nada pasado se pueda recuperar, la necesidad de afrontar la p&eacute;rdida es consustancial con existir, que constantemente es &ldquo;ahora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida se ve acompa&ntilde;ada en su discurrir de ilusiones y desilusiones, de logros y frustraciones, de fidelidades y traiciones; detr&aacute;s del tel&oacute;n del escenario vital uno llega a apreciar tambi&eacute;n la maldad, inseparable del sufrimiento, en el que anida un cansancio ante el que si no se reacciona con energ&iacute;a y decisi&oacute;n puede desembocar en lo que los medievales llamaron el <em>tedium vitae</em>, hast&iacute;o de vivir, una apat&iacute;a, que implica la muerte en vida del alma y la consecuente inoperancia f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Vivir, qui&eacute;rase o no, exige tener alguna convicci&oacute;n acerca del mundo y de uno mismo, que son comunes a las personas de nuestra &eacute;poca. La realidad que nos circunda nos impone las ideas vigentes, vivimos en ellas y con ellas, de modo similar a como vivimos en el cuerpo que nos ha ca&iacute;do en suerte, constituyen el perfil del mundo, que influye en c&oacute;mo se estructura nuestra vida, nos suministra el argumento de las horas y los d&iacute;as. Decidimos y actuamos en funci&oacute;n de ese perfil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El riesgo estriba en confundir la realidad con nuestras ideas, porque estemos demasiado instalados en su seguridad, de modo que nos impida pensar sin prejuicios, que es esgrimir ideas sin entenderlas, a las que les falta evidencia y les sobra arrogancia del que las piensa. Las ideas son reacciones a los problemas que tenemos; aquellas sin estos no tienen sentido.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, cada hora, cada d&iacute;a, cada a&ntilde;o son fases vitales de nuestra existencia, &uacute;nicas, que constituyen un lugar intransferible en un todo. La vida no es una fragmentaci&oacute;n de partes, sino un conjunto que &ndash;aunque suene parad&oacute;jico&ndash; est&aacute; presente en cada momento de su curso.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el hombre maduro o viejo se vuelve sobre su vida pasada e intenta contarla, es inevitable que lo haga desde su perspectiva actual; pero esto falsea su realidad. La memoria es selectiva, se nutre del olvido e impone a los recuerdos una configuraci&oacute;n determinada. Por de pronto tender&aacute; a ver la vida desde su &ldquo;resultado&rdquo; -por cierto, provisional, porque el definitivo s&oacute;lo se alcanzar&aacute; con la muerte-. Cada momento o fase de la vida tiene significaci&oacute;n y valor por s&iacute; mismo, con lo que ten&iacute;a de anticipaci&oacute;n, pero independientemente de aquello a que realmente ha llevado. El error hist&oacute;rico debido a una concepci&oacute;n err&oacute;nea del progreso es que ve cada &eacute;poca como preparaci&oacute;n de la siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Las trayectorias vitales son plurales. Pertenecen a la vida humana desde que empieza a funcionar como tal: su extremada sencillez en la ni&ntilde;ez se debe a la angostura del horizonte vital; podr&iacute;a decirse en los primeros a&ntilde;os hay varias trayectorias, pero est&aacute;n tan juntas que parecen confundirse. Cuando llegan a la adolescencia empiezan a independizarse, por un lado, a entrelazarse, por otro: van formando intrincados nudos que aumentan el dramatismo que siempre acompa&ntilde;a a la vida, que es su sustancia. Cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil vivirla, llevando de frente todas sus trayectorias simult&aacute;neas, y conservando las huellas de las que se han ido quedando a la espalda. A partir de cierta edad ya no se puede vivir de ficciones, hay que estar en la realidad
    </p><p class="article-text">
        Las crisis vitales nos conducen a no saber a qu&eacute; atenernos, para decidir y actuar en consecuencia. El ni&ntilde;o no es menos persona que el adulto, ambos son seres que viven en distintas fases. Crecer es un camino, un camino de hacerse. &nbsp;En la que cada fase tiene sentido en s&iacute; misma, y no como preparaci&oacute;n para la siguiente. De hecho, la infancia permanece como un elemento duradero de una vida personal. Se puede decir que vivir es un estar en ese camino, aunque no solo para llegar a una meta, sino tambi&eacute;n para encontrarse yendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como la vida m&aacute;s lograda y feliz encierra tambi&eacute;n dolor y tristeza, conviene acumular alegr&iacute;a cuando es posible, sobre todo en la infancia y la juventud.
    </p><p class="article-text">
        Para un ni&ntilde;o ver que sus padres se aman es la evidencia de que el amor existe: hay que imaginarse lo que es encontrar el amor desde el nacimiento, nos recuerda Juli&aacute;n Mar&iacute;as en sus <em>Memorias</em>. Consiste en el primer est&iacute;mulo para algo tan importante como la educaci&oacute;n de los sentimientos, ya que, en definitiva, como advert&iacute;a Flaubert, toda educaci&oacute;n es sentimental.
    </p><p class="article-text">
        Entre las distintas etapas de la vida aparecen crisis: entre la ni&ntilde;ez y la juventud se encuentra la pubertad; entre la juventud y la mayor&iacute;a de edad la crisis de la experiencia; de la mayor&iacute;a de edad a la madurez se pasa por la experiencia de los l&iacute;mites; entre la madurez y la vejez media el distanciamiento del d&iacute;a a d&iacute;a; y entre la vejez y la senilidad, irrumpe la indefensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Manrique lo condensa. <em>Partimos cuando nacemos, / andamos mientras vivimos, / y llegamos / al tiempo que fenecemos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si bien, el envejecimiento no es solo deterioro, puede ser tambi&eacute;n la recapitulaci&oacute;n de los a&ntilde;os transcurridos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discurrir-anos_129_11925398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2024 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El discurrir de los años]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ensimismarse para no desquiciarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ensimismarse-no-desquiciarse_129_11813032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3434583d-7130-49ec-b911-962356698750_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ensimismarse para no desquiciarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas necesitamos de la soledad creativa para llegar a saber quiénes somos, serlo y apostar por serlo. Meternos en nosotros mismos para crecer es lo diametralmente opuesto a pensar unilateralmente en nosotros mismos</p></div><p class="article-text">
        Cada generaci&oacute;n necesita expresiones donde vivan sus entusiasmos. En la hora de ahora, se abusa de vocablos que acaban perdiendo el perfil, como le ocurre a liderazgo o empat&iacute;a. Ensimismamiento es una palabra en desuso que, sin embargo, denota una necesidad actual, pues apunta al acto de recogerse en la intimidad con el fin de abstraerse y ser capaz de fomentar la concentraci&oacute;n en los propios pensamientos. Si miramos m&aacute;s all&aacute;, la capacidad de ensimismarse tambi&eacute;n denota el poder de cautivar y fascinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vida se comprende no por lo que de ella han hecho las circunstancias, sino por lo que ella misma hace desde su propia intimidad. Vivir es un coexistir entre el yo y las cosas, y un preferir unas cosas a otras. Y al vivir proyectado hacia el futuro, la decisi&oacute;n que marca el ritmo vital es la siguiente, no la anterior, cuyo norte lo marca la elecci&oacute;n escogida. Embelesarnos con serenidad en nuestro fondo insobornable, delante de un espejo bru&ntilde;ido que nos refleje como somos, nos entrena a ponernos delante de las cosas y de los dem&aacute;s, y a pensar con el fin de hacer. El hombre viene a la vida en un mundo sin sentido, y dedica su vida a descubrir el sentido del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En los A&ntilde;os Treinta del siglo pasado, Ortega y Gasset contrapuso el ensimismamiento a la alteraci&oacute;n. Seg&uacute;n el pensador, las culturas decadentes viven en la alteraci&oacute;n, porque la persona alterada (que etimol&oacute;gicamente procede de <em>alter</em>, otro en lat&iacute;n) vive fuera de s&iacute;, lo que conlleva haber perdido su autenticidad, y, por lo tanto, resulta susceptible de encarnar una vida falsa. De hecho, la alteraci&oacute;n continuada conduce a la estupidez, que se define como la torpeza notable en comprender las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Las personas necesitamos de la soledad creativa para llegar a saber qui&eacute;nes somos, serlo y apostar por serlo. Meternos en nosotros mismos para crecer es lo diametralmente opuesto a pensar unilateralmente en nosotros mismos; esfuerzo al&nbsp;que parad&oacute;jicamente las redes sociales nos empujan con gran eficacia, a base de aislarnos y alienarnos.
    </p><p class="article-text">
        Resulta, asimismo, sorprendente, que la moda <em>fake</em> combine bien con la agitaci&oacute;n, la inquietud y la perturbaci&oacute;n de una vida vaciada de s&iacute; misma, inconsistente e inestable.
    </p><p class="article-text">
        A partir de una cierta edad es pat&eacute;tico rodearse mentalmente de ficciones que disfrazan lo que somos. Vivir, qui&eacute;rase o no, siempre entra&ntilde;a creer algo acerca de la realidad y de uno mismo. No existen las personas sin convicciones, aunque haya quien deambule sin ocuparse de ellas, viviendo de prestado. Ignorar a qu&eacute; atenernos, no sentirnos en lo cierto sobre lo que nos afecta, nos impide decidir con nitidez y determinaci&oacute;n, y, por lo tanto, sin la energ&iacute;a que demandan un presente incontrovertible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar, de modo renovado y original, por referencia al origen, que lo que caracteriza precisamente al ser humano, lo que le confiere un lugar &uacute;nico e incomparable en la fauna del universo es que para &eacute;l la vida no es &uacute;nico fin de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Ante el torbellino de los problemas y de las cosas tristes que nos pasan no nos queda otra que ensimismarnos, revisar nuestras ideas y volver a forjar los proyectos personales que anudan unos d&iacute;as a otros a base de ilusi&oacute;n embelesada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ensimismarse-no-desquiciarse_129_11813032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2024 05:01:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del edadismo al humanismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/edadismo-humanismo_129_11734736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b5626d6-a468-4dda-bf6c-df7f66f7101c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del edadismo al humanismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gran reto es fomentar y mantener la empleabilidad de este creciente sector de la población de mayores de 55 años, pasando de considerarse una “minoría a proteger” a una fuerza laboral a potenciar. El talento sénior apunta a convertirse en la fuerza laboral predominante de nuestro mercado</p><p class="subtitle">La heroicidad de ser mayor en una sociedad edadista, machista y capacitista</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La vida es un irle dando la vuelta al abrigo humano&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Umbral</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 1980, la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) introdujo el concepto de <em>trabajadores de edad,</em> instando a los Gobiernos a implementar medidas para erradicar cualquier tipo de discriminaci&oacute;n en el empleo dentro de una pol&iacute;tica social equilibrada. Pero no fue hasta el 2002 cuando se defini&oacute; a los trabajadores de edad como &ldquo;aquellos comprendidos entre 55 y 64 a&ntilde;os&rdquo;. Desde entonces, la percepci&oacute;n del trabajador de m&aacute;s de 55 a&ntilde;os ha sido la de un profesional cercano a la jubilaci&oacute;n, con competencias obsoletas.
    </p><p class="article-text">
        Esta creencia contrasta con la progresiva ampliaci&oacute;n de la edad de jubilaci&oacute;n y exige una urgente valorizaci&oacute;n del talento s&eacute;nior. De hecho, un 40% de los profesionales de recursos humanos admite descartar de forma autom&aacute;tica los curr&iacute;culos de profesionales mayores de 55&nbsp;a&ntilde;os, seg&uacute;n el informe <em>#TuEdadEsUnTesoro</em> de la Fundaci&oacute;n Adecco de 2024. Entre los <em>head hunters </em>es una pr&aacute;ctica generalizada no presentar candidatos a partir de los cincuenta, salvo excepciones muy excepcionales.
    </p><p class="article-text">
        El edadismo, definido por la OMS como &ldquo;los estereotipos, los prejuicios y la discriminaci&oacute;n contra otras personas o autoinfligido por razones de edad&rdquo;, es una pr&aacute;ctica socialmente injusta y profundamente incoherente con la situaci&oacute;n demogr&aacute;fica actual, a pesar de lo cual sigue siendo un fen&oacute;meno arraigado en el &aacute;mbito social y empresarial. En el &aacute;mbito internacional, la discriminaci&oacute;n por edad es, en su mayor&iacute;a, ilegal. Si bien las leyes var&iacute;an a nivel mundial, en general, la Uni&oacute;n Europea permite la terminaci&oacute;n del empleo a la edad de jubilaci&oacute;n con derecho a pensi&oacute;n (en Alemania, por ejemplo, actualmente es a los 65 a&ntilde;os y se est&aacute; extendiendo a los 67). En Corea del Sur, por ejemplo, la edad de jubilaci&oacute;n obligatoria es de 60 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el informe <em>Global Human Capital Trends 2018</em> de Deloitte se recoge que casi la mitad de los cerca de 11.000 responsables de empresas y recursos humanos encuestados (49%) afirm&oacute; que sus organizaciones no hab&iacute;an hecho nada para ayudar a los trabajadores mayores a encontrar nuevas carreras a medida que envejec&iacute;an. En lugar de ver en ellos una oportunidad, el 20% de los encuestados los percib&iacute;a mayores como una desventaja competitiva; y en pa&iacute;ses como Singapur, los Pa&iacute;ses Bajos y Rusia este porcentaje es mucho mayor. De hecho, el 15% de los encuestados cree que los empleados mayores son &ldquo;un impedimento para el talento emergente&rdquo;, al interferir con los trabajadores m&aacute;s j&oacute;venes que est&aacute;n en ascenso
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Espa&ntilde;a, un estudio realizado en el 2020 por la Fundaci&oacute;n Adecco y la Fundaci&oacute;n SERES revela que, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, la representaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n activa mayor de 55&nbsp;a&ntilde;os ha aumentado en un 7%. A su vez, respecto de la masa laboral disponible, estos mayores de 55 a&ntilde;os representaron el 15% del total de personas en b&uacute;squeda activa de empleo en el 2020, frente al 8% registrado en el 2010. Asimismo, para evaluar el alcance de este fen&oacute;meno, el centro de investigaci&oacute;n social Iseak llev&oacute; a cabo en 2023 un experimento basado en el <em>correspondence testing,</em> consistente en enviar pares de curr&iacute;culos pr&aacute;cticamente id&eacute;nticos, en los que variaba solo la edad, a ofertas de empleo en sectores como administraci&oacute;n de empresas, atenci&oacute;n al cliente y ventas al por menor. El an&aacute;lisis de los resultados mostr&oacute; que los trabajadores mayores recibieron la mitad de invitaciones para entrevistas laborales que sus pares j&oacute;venes, en especial en Barcelona y Madrid. Adem&aacute;s, la discriminaci&oacute;n por edad fue m&aacute;s acentuada en el sector de administraci&oacute;n de empresas, confirmando que esta discriminaci&oacute;n aumenta con la cualificaci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        El gran reto es fomentar y mantener la empleabilidad de este creciente sector de la poblaci&oacute;n, pasando de considerarse una &ldquo;minor&iacute;a a proteger&rdquo; a una fuerza laboral a potenciar. El talento s&eacute;nior apunta a convertirse en la fuerza laboral predominante de nuestro mercado. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, tal como venimos observando, la representaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n activa mayor de 55 a&ntilde;os ha aumentado de forma significativa. Los centenarios del siglo XXII ya est&aacute;n entre nosotros, as&iacute; pues, &iquest;qu&eacute; cambios se deben realizar en las empresas y en la sociedad para integrarlos adecuadamente?
    </p><p class="article-text">
        En un tribunal federal de San Francisco (Estados Unidos), el sindicato Communication Workers of America ampli&oacute; recientemente el alcance de la demanda colectiva que present&oacute; en diciembre del 2023 contra algunos de los principales empleadores del pa&iacute;s (una lista de empresas diversas que incluye a Amazon, T-Mobile, Capital One y Enterprise Rent-a-Car), acusados de segmentar de forma deliberada sus anuncios en Facebook para excluir a las personas de m&aacute;s edad. A su vez, una investigaci&oacute;n de ProPublicaexpone que IBM se deshizo discretamente de m&aacute;s de 20.000&nbsp;trabajadores de edad avanzada entre el 2013 y el 2018. Y, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la lamentable falta de diversidad y la &ldquo;cultura de hermanos&rdquo; que prevalecen en la industria de la tecnolog&iacute;a, las 150 mayores empresas tecnol&oacute;gicas de Silicon Valley se han enfrentado en la &uacute;ltima d&eacute;cada a m&aacute;s acusaciones de sesgo de edad que de sesgo racial o de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Jeffrey Pfeffer, experto en comportamiento organizacional en la Stanford University que ayud&oacute; a desarrollar la demograf&iacute;a organizacional, escribi&oacute; un art&iacute;culo en 1979 sobre el impacto de una fuerza laboral envejecida en las organizaciones. Aunque observ&oacute; un &ldquo;prejuicio general respecto de la edad&rdquo; en la cultura estadounidense, esperaba que mejorara con el tiempo. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, lamentablemente, este prejuicio persiste. Pfeffer, que comenz&oacute; a experimentar discriminaci&oacute;n por edad a sus 60 a&ntilde;os, afirma que ahora el edadismo es m&aacute;s prevalente.&nbsp; Me temo que en Espa&ntilde;a no se sentir&iacute;a mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/edadismo-humanismo_129_11734736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2024 20:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del edadismo al humanismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas mayores,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los hombres hablaban a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hombres-hablaban-mujeres_129_11409473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36c24044-3f2a-4c91-a107-f4079bdf8f1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los hombres hablaban a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno aprende el negocio de la vida igual que aprende a saber poner bien la coma, que une tanto como separa. El aprendizaje vital no va de grandes descubrimientos y elaboradas verdades, sino de pequeños detalles; en realidad, se necesita poco avío, ir en corto y por derecho</p></div><p class="article-text">
        El tertuliano mejor informado de <em>Al Rojo Vivo</em> me ha dicho que hasta despu&eacute;s de las Elecciones Europeas Illa no ser&aacute; President, as&iacute; que voy a dedicar la tribuna a otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Fisgoneaba la biblioteca de uno de mis hijos, antes de cruzar el `puente de todos de los puentes que cada a&ntilde;o nos trae mayo, y me encontr&eacute; con un antiguo amigo de papel, que son de los amigos que m&aacute;s tardan en defraudar: <em>La noche que llegu&eacute; al Caf&eacute; Gij&oacute;n. </em>Esta vez tampoco quise vencer la tentaci&oacute;n: Umbral a la maleta. Entre el fango narrativo y las voces aflautadas y necias que nos agobian a veces, a d&iacute;as, a ratos, necesitaba sintaxis para el alma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno aprende el negocio de la vida igual que aprende a saber poner bien la coma, que une tanto como separa. El aprendizaje vital no va de grandes descubrimientos y elaboradas verdades, sino de peque&ntilde;os detalles; en realidad, se necesita poco av&iacute;o, ir en corto y por derecho. Si se esmera, uno puede aspirar a asistir, entre l&uacute;cido e impotente, a su propia biograf&iacute;a. La experiencia cotidiana de la que est&aacute; tejida nuestra realidad nos corrobora, al desmentir en parte lo que cre&iacute;amos saber, porque la experiencia confirma la que ya se sab&iacute;a, al comprobar que realmente no se sab&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A la postre, la vida va de acabar plagi&aacute;ndose s&oacute;lo a uno mismo, como los escritores de raza, ya que siempre se vuelve a todo, y todo vuelve, pero de modo in&eacute;dito cada vez. La literatura de la vida, su escritura, conduce a la introspecci&oacute;n, aunque no todo el mundo est&aacute; dispuesto a ese acarreo; como en otras facetas de la realidad: hay que dedicarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras este pre&aacute;mbulo barroco, que me ha tra&iacute;do intencionadamente hasta las mujeres, me voy a lanzar a la piscina pacoumbraliana, en la que flotaban los libros despanzurrados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a aprendido yo -Paco Umbral dixit, desde aquel Caf&eacute; Gij&oacute;n- ya por entonces que la mujer es un problema de dedicaci&oacute;n. No hay que ser guapo ni feo ni listo ni tonto ni rico ni pobre. Sencillamente hay que dedicarse&hellip; La mujer necesita tiempo, s&oacute;lo se cobra en tiempo, s&oacute;lo quiere tiempo&hellip; Un hombre al lado por mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Y es lo que nadie les da. A las mujeres les damos amor, dinero, sexo, cosas, pero tiempo no les da nadie, salvo los cuatro desocupados que iban tras ellas en el Museo, en el caf&eacute;, en el Madrid tur&iacute;stico de julio. El desocupado es el que tiene mejor fortuna para gastar con las mujeres, porque la mujer, cuando anda el amor de por medio, no tiene nunca nada que hacer, lo olvida todo. La mujer es una altruista del tiempo, mientras que el hombre es un ego&iacute;sta de su tiempo. Comprend&iacute; por qu&eacute; triunfaba con toda clase de mujeres -viejas, j&oacute;venes, bellas, infectas, ricas, pobres, yanquis, suecas- aquella avispada turba de ligones. Porque ten&iacute;an tiempo, mucho tiempo, todo el tiempo por delante.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que las emborrachaban de sangr&iacute;a, pero s&oacute;lo las emborrachaban de tiempo.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Aunque resonaba lejanamente la primera lectura, para la que ya no hay una segunda oportunidad, el texto me volvi&oacute; a embelesar. Era un alivio que la palabra empat&iacute;a, tan sobada como vaciada, no compareciese. A&uacute;n a riesgo del ostracismo de los bienpensantes homologados, no me pude resistir a leerlo en un desayuno del puente de marras: las mujeres presentes prorrumpieron en una ovaci&oacute;n al escritor en ciernes de Valladolid, en ellos no me fij&eacute;. He vuelto a repetir la prueba, tras vencer el mismo temor a la censura disfrazada, con alumnas de diversas edades en presencia de alumnos parejos; todas sin excepci&oacute;n corroboran con desigual entusiasmo la tesis antropol&oacute;gica del autor de <em>Mortal y Rosa</em>, ellos callados otorgan<em>.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me he resistido a preguntar al mismo p&uacute;blico por qu&eacute; los hijos de Eva (Umbral pronunciar&iacute;a de Greta Garbo) cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s se hacen dignos acreedores del mismo reproche literario. Las respuestas femeninas brotan con desparpajo: &ldquo;es que los hombres son de p&aacute;rrafos cortos&rdquo;, &ldquo;nosotras hablamos de muchas cosas porque las conectamos&rdquo;, &ldquo;no les gusta pedir consejo&rdquo;; en la otra orilla, &ldquo;yo apago la radio porque no suele interesarme&rdquo;, &ldquo;a la cuarta vez que me lo dice&hellip;&rdquo;, &ldquo;ahora dedicamos m&aacute;s tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La italiana eurovisiva, que destac&oacute; en un paisaje l&oacute;brego, <em>La Cumbia de la Noia</em> me lleva a pensar que tambi&eacute;n Angelina Mango ser&iacute;a de Umbral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hombres-hablaban-mujeres_129_11409473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2024 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los hombres hablaban a las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espero no haberme quedado sin dinero y no tener demencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espero-no-haberme-quedado-dinero-no-demencia_129_11312664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12ef0098-dcf5-48f8-944e-0b299f017034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espero no haberme quedado sin dinero y no tener demencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy no sabemos responder a cuánto puede llegar a vivir el ser humano, pero sí que las personas tienen la oportunidad no sólo de alcanzar una vejez digna de ese nombre, sino además vivirla durante décadas en una forma envidiable</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;les son sus metas y sue&ntilde;os para alcanzar los 100 a&ntilde;os?&rdquo; era una de las preguntas de la encuesta llevada a cabo por la revista TIME en 2015. Las dos respuestas m&aacute;s comunes fueron las que he utilizado para titular esta tribuna.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Factores de una expectativa de vida mayor</strong></h3><p class="article-text">
        Se trata de una gran variedad de causas la que opera en esta direcci&oacute;n; desde una salud mejor, nutrici&oacute;n m&aacute;s sana, atenci&oacute;n m&eacute;dica de mayor calidad t&eacute;cnica y personal, educaci&oacute;n m&aacute;s completa, alto desarrollo tecnol&oacute;gico, o mayores salarios. Los expertos no se ponen de acuerdo en la prelaci&oacute;n de estos factores, aunque la salud p&uacute;blica y la educaci&oacute;n suelen encabezar los r&aacute;nkings.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las patolog&iacute;as m&aacute;s extendidas entre los nuevos mayores son cuatro: oncolog&iacute;a, cardiovasculares, diabetes de tipo 2, y neurodegenerativas. Lo que concita una relativa unanimidad es el miedo por cualquier tipo de demencia. Mientras muy pocos conocemos a centenarios, en cambio, si sabemos de casos de demencia, que sigue un patr&oacute;n de acusado crecimiento: en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados alrededor del 1% de personas mayores de 60 a&ntilde;os, el 7% de mayores de 75 y m&aacute;s del 30% de mayores de 85 a&ntilde;os padecen profundas patolog&iacute;as cognitivas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Muerte y vejez</strong></h3><p class="article-text">
        Si miramos nuestra historia, la muerte no ha sido un concepto asociado necesariamente a la vejez. Nuestros ancestros en las llanuras africanas a penas llegaban a los veinte a&ntilde;os, los suficientes para asegurar la continuidad de la especia. Esta situaci&oacute;n s&iacute; que fue longeva porque dur&oacute; miles y miles de a&ntilde;os. En la Edad Media, la esperanza de vida se situ&oacute; un poco por encima de los treinta, para llegar en hasta los cuarenta y siete a&ntilde;os al comienzo del siglo XX en los Estados Unidos, y superar los ochenta un siglo despu&eacute;s, que puede calificarse sin exagerar como un aumento repentino.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en los pa&iacute;ses desarrollados un ni&ntilde;o nacido en 2008 tiene un 50% de posibilidades de vivir hasta los 104 a&ntilde;os, y en Jap&oacute;n hasta los 107, este fen&oacute;meno de aumento de esperanza de vida no es s&oacute;lo propio de esos pa&iacute;ses, sino que se trata de una tendencia prometedora asimismo en pa&iacute;ses en desarrollo. Somos testigos de un fen&oacute;meno global que desvela que, independientemente del lugar de nacimiento, las futuras generaciones est&aacute;n preparadas para vivir vidas significativamente m&aacute;s longevas. Vivir m&aacute;s tiempo ya no va a significar ser anciano durante m&aacute;s a&ntilde;os, sino permanecer &ldquo;joven&rdquo; m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todas las curvas con pendiente positiva acusada traen buenas noticias. Los Estados Unidos han pasado del lugar n&uacute;mero 20 en t&eacute;rminos de esperanza de vida en 1960 al 43 recientemente. Un fen&oacute;meno lamentable puede explicar esta esperanza decreciente de vida: muertes por desesperaci&oacute;n, vinculadas con sobredosis de drogas, alcoholismo, homicidio y el terrible y creciente suicidio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;nto vamos a vivir?</strong></h3><p class="article-text">
        Hoy no sabemos responder a cu&aacute;nto puede llegar a vivir el ser humano, pero s&iacute; que las personas tienen la oportunidad no s&oacute;lo de alcanzar una vejez digna de ese nombre, sino adem&aacute;s vivirla durante d&eacute;cadas en una forma envidiable. Baste como bot&oacute;n de muestra el rendimiento cognitivo, que tanto afecta a nuestra calidad de vida y por ende a la capacidad de seguir trabajando de modo satisfactorio. Nada tiene que ver un septuagenario a d&iacute;a de hoy, que en 1.900, 1950 o incluso 1970.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Universidad de Stanford es pionera en este campo de investigaci&oacute;n. Tambi&eacute;n hace unos pocos a&ntilde;os hicieron una pregunta a personas entre 55 y 85 a&ntilde;os: &iquest;se siente usted lo suficientemente sano/a para trabajar?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Unas ganas renovadas</strong></h3><p class="article-text">
        Hasta los 84 a&ntilde;os la respuesta positiva oscilaba entre el 95% y el 78% seg&uacute;n los dos extremos; siendo a mi juicio lo m&aacute;s revelador, que m&aacute;s de la mitad de los mayores de 85 a&ntilde;os afirmaron estar lo suficientemente sana como para trabajar. El nivel educativo resultaba un factor que correlacionaba con la capacidad de vivir por su cuenta, pagar sus propias facturas o conducir un coche. A esto se suman estudios que revelan que las personas mayores manejan mejor sus emociones que los de mediana edad, y, especialmente, que los m&aacute;s j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo las emociones controladas hacen la vejez m&aacute;s maleable, sino que la temida soledad es experimentada por los veintea&ntilde;eros el doble que sus abuelos, lo que unido a un sentido m&aacute;s desarrollado de la gratitud y del perd&oacute;n y sumado a un esp&iacute;ritu de servicio y de prop&oacute;sito vital m&aacute;s robusto, lleva a los mayores a disfrutar en general m&aacute;s que otras generaciones de un bienestar emocional que bien podr&iacute;a merecer el nombre de felicidad.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, como adem&aacute;s son personas que han acumulado m&aacute;s conocimientos de media, ya que el conocimiento suele justamente crecer con el tiempo bien aprovechado, tendr&iacute;amos un conjunto de la poblaci&oacute;n a la que decirle que han hacerse a un lado para dar paso a otros por su menor edad, puede resultar un desacierto pluridimensional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con advertir a dos movimientos tect&oacute;nicos, cuyas consecuencias ya resultan de una obviedad dif&iacute;cil de desatender, y me remito a remiendos presupuestarios que se van desgajando en la opini&oacute;n p&uacute;blica, y que descansar&aacute;n sobre nuestro hijos y nietos, si es que se dejan. Ya siento informar de que a mis alumnos m&aacute;s j&oacute;venes no parece entusiasmarles la idea de dedicar la parte del le&oacute;n de sus rentas futuras, que no prometen ser magras, a que la jubilaci&oacute;n no sufra &ldquo;ajustes&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n es el responsable de que los sistemas de pensiones no fueron concebidos para una poblaci&oacute;n jubilada de este volumen, con una longevidad multiplicada? La incertidumbre econ&oacute;mica correlaciona con la sostenibilidad econ&oacute;mica. Los interrogantes se amontonan y las respuestas est&aacute;n por llegar, porque nos adentramos en un continente hasta ahora realmente inexplorado. Nos sobran tanto las profec&iacute;as aciagas o como las promesas sin fundamento real.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El futuro ya est&aacute; aqu&iacute;</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Necesitamos ir dando pasos firmes y alzar la mirada hacia delante para avistar las sendas econ&oacute;mica, social y antropol&oacute;gicamente transitables. El futuro ya est&aacute; aqu&iacute;: sabemos que no es verdad que pasados los sesenta a&ntilde;os haya que dejar de trabajar, que la edad de jubilaci&oacute;n puede englobar fases de actividad personal, desenganche y reenganche laboral, y descanso, que en la edad avanzada se necesitar&aacute; m&aacute;s dinero del que los sistemas p&uacute;blicos y privados iban a ofrecer, y que los nuevos mayores tienen unas ambiciones in&eacute;ditas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estamos exentos de errar, pero no eso no ser&aacute; demasiado grave si disponemos de la flexibilidad pol&iacute;tica para corregir el rumbo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los centenarios del siglo XXII ya est&aacute;n entre nosotros. &iquest;Qu&eacute; tenemos que cambiar en nuestras empresas y, por ende, en nuestra sociedad para que ambos cuenten efectivamente con ellos? &iquest;Resultar&iacute;a razonable empezar a pensar, naturalmente s&oacute;lo para aquellos que as&iacute; lo deseen, en sustituir una jubilaci&oacute;n abrupta a una determinada edad tras una intensa vida laboral por una nueva realidad del trabajo extendido que fuese m&aacute;s adecuada a esas edades avanzadas y en forma f&iacute;sica y mental?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espero-no-haberme-quedado-dinero-no-demencia_129_11312664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2024 04:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espero no haberme quedado sin dinero y no tener demencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le pedimos a nuestros trabajos? Más allá de los estereotipos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/le-pedimos-trabajos-estereotipos_129_11242217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58b5a81f-bd28-4868-b0e3-af858120734c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le pedimos a nuestros trabajos? Más allá de los estereotipos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> Las empresas harían un derroche de sensatez si la carrera tradicional basada trabajar duro, obtener resultados y escalar en la organización, la “tuneasen” con apuestas reales y originales por el crecimiento de los que empiezan</p></div><p class="article-text">
        En el mundo parece que todo cambia, y es verdad; sin embargo, tambi&eacute;n es verdad que el implacable transcurso del tiempo revela que no es poco lo que dura con persistencia. La parte laboral de ese paisaje cotidiano exhibe la misma cara bifronte: por un lado, las relaciones entre empleados y empleadores han variado profundamente, como tambi&eacute;n la composici&oacute;n de ambos ha mutado con rapidez, porque en los dos extremos de la poblaci&oacute;n laboral hay m&aacute;s j&oacute;venes y m&aacute;s mayores que nunca antes; por otro lado, permanecen las similitudes (si bien, con ciertos ajustes) en las preferencias, independientemente de las generaciones a la que pertenezcan.
    </p><p class="article-text">
        Los estereotipos generacionales aportan clich&eacute;s y t&oacute;picos que se ven matizados o superados por los comportamientos reales y por patrones de decisi&oacute;n utilizados por las personas aqu&iacute; y ahora. Las generalizaciones adem&aacute;s de &uacute;tiles son inevitables, ya que los seres humanos hablamos recurriendo a los conceptos o ideas, que en todos los casos se refieren a m&aacute;s de un individuo; sin embargo, en el caso de las motivaciones correlativas con las generaciones resultan especialmente ilustrativos y explicativos los matices relativos al momento vital, las circunstancias personales o las preferencias individuales: todos somos muy parecidos, pero no somos unos calco de los otros.
    </p><p class="article-text">
        Abundan estudios emp&iacute;ricos que contradicen a la sabidur&iacute;a popular, seg&uacute;n la cual la edad empuja diferentes actitudes ante el trabajo. De hecho, las razones por las que se acepta una propuesta de trabajo o se abandona un puesto para empezar en otro son similares. Las respuestas var&iacute;an cuando los miembros de la generaci&oacute;n Z (entre 18 y 24 a&ntilde;os) responden a qu&eacute; motivos les llevan a permanecer en un trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n McKinsey &amp; Company si se comparan las actitudes de cinco segmentos demogr&aacute;ficos como Generaci&oacute;n Z (18-24 a&ntilde;os), j&oacute;venes <em>millennials</em> (25-24 a&ntilde;os) <em>millennials</em> mayores (35-44 a&ntilde;os), Generaci&oacute;n X (45-54 a&ntilde;os) y j&oacute;venes no tanto del <em>baby-boom </em>(55-64 a&ntilde;os), encontramos que las razones por las que abandonan denotan compensaci&oacute;n insuficiente, escaso desarrollo profesional, lenta o inexistente promoci&oacute;n en la carrera, y estilo de liderazgo displicente e insensible. Resulta ilustrativo advertir que los m&aacute;s y los menos j&oacute;venes son los dos segmentos que m&aacute;s coincidencias comparten.
    </p><p class="article-text">
        Si se pregunta a las empresas a qu&eacute; factores est&aacute;n prestando m&aacute;s atenci&oacute;n responden, curiosamente: a una retribuci&oacute;n justa y adecuada, al desarrollo de la carrera y a un estilo de liderazgo cercano, amable y cordial. Resulta obvio que el margen de mejora no se ha agotado a d&iacute;a de hoy, o que la intensidad en los progresos deja algo que desear. Conviene advertir que las razones de permanencia o salida pueden sufrir cambios con el paso del tiempo; por lo tanto, las empresas deben estar ojo avizor y cercanas a sus empleados para no ir por detr&aacute;s de los cambios de sensibilidad laboral, que presagian sufrimientos evitables.
    </p><p class="article-text">
        Entre las preferencias a la ahora de aceptar una oferta, los m&aacute;s j&oacute;venes aprecian un contenido del trabajo que les llene tanto como la flexibilidad en el puesto; a la zaga se halla la retribuci&oacute;n. No obstante, ning&uacute;n segmento lleva bien el sentirse insuficientemente pagado. Basta con encontrarse injustamente tratados en este aspecto para que la cabeza se vaya primero y luego le acompa&ntilde;e el resto de la persona. Aunque pueda parecer parad&oacute;jico, pagar por encima de la media no origina una motivaci&oacute;n m&aacute;s potente o una lealtad m&aacute;s profunda en los empleados m&aacute;s j&oacute;venes de la Generaci&oacute;n Z que les induzca a permanecer en un trabajo. Ellos priorizan flexibilidad, desarrollo de carrera, contenido atractivo, y entorno amistoso y de apoyo, lo que les acerca a los <em>millennials </em>m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Las razones por las que la flexibilidad en el horario y en las vacaciones, as&iacute; como el teletrabajo, est&aacute;n entre las prioridades para encontrarse a gusto tambi&eacute;n var&iacute;an: unos desean tener m&aacute;s tiempo libre para viajar o disfrutar m&aacute;s intensamente de su vida social, otros para gestionar mejor el equilibrio entre su vida privada y el trabajo, ya que la primera incluye necesidades de cuidados familiares. Encierra cierta iron&iacute;a que sean los padres y madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os los m&aacute;s insatisfechos laboralmente, al debatirse entre una elecci&oacute;n revestida falsamente de dilema.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, a nadie se le escapa que hoy existe una correlaci&oacute;n positiva entre juventud y rotaci&oacute;n de trabajo, en la que el dinero no lo explica todo, porque trabajar va m&aacute;s all&aacute; de una transacci&oacute;n al estilo <em>Wallapop. </em>La frustraci&oacute;n principal procede de la ausencia de satisfacci&oacute;n suficiente fruto de hacer lo que hacen; de no gozar de una experiencia que en su conjunto les lleve a estar contentos con lo que se traen entre manos, que deja una profunda huella si es al comienzo de su carrera. Las empresas har&iacute;an un derroche de sensatez si la carrera tradicional basada trabajar duro, obtener resultados y escalar en la organizaci&oacute;n, la &ldquo;tuneasen&rdquo; con apuestas reales y originales por el crecimiento de los que empiezan y que redundar&iacute;a en un largo plazo fruct&iacute;fero para todos. 
    </p><p class="article-text">
        Crecer en su caso no apunta a rendimientos antropol&oacute;gicos esot&eacute;ricos, sino a verse expuestos al uso de nuevas competencias, al aprendizaje de conocimientos hasta ahora ajenos, al desempe&ntilde;o de otras responsabilidades, a sentirse valorados y por eso exigidos, y corregidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/le-pedimos-trabajos-estereotipos_129_11242217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Mar 2024 21:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué le pedimos a nuestros trabajos? Más allá de los estereotipos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jubilados trabajando ya no es un oxímoron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jubilados-trabajando-no-oximoron_129_11218447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a8eedff-eca8-48b9-a299-87dab9be37c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jubilados trabajando ya no es un oxímoron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos la mitad de los trabajos se pueden llevar a cabo con flexibilidad en términos de horario y de localización física, y no estoy hablando del teletrabajo post-pandemia</p></div><p class="article-text">
        Si vivimos de media entre veinte y veinticinco a&ntilde;os m&aacute;s que nuestros abuelos, y otros diez o quince menos que nuestros hijos, a estos y a nosotros nos caben estas tres opciones para financiar nuestra ansiada longevidad: haber ahorrado de modo privado o p&uacute;blico un 20% m&aacute;s cada a&ntilde;o laboral, ser ricos o trabajar m&aacute;s tiempo. No se trata de ideolog&iacute;as, sino de matem&aacute;ticas. Como dec&iacute;a uno de los personajes de Richard Ford a su hijo peque&ntilde;o, que se peleaba con las ecuaciones: &ldquo;Las matem&aacute;ticas son una cosa antigua como la monogamia, pero que todav&iacute;a funciona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, <em>jubilados trabajando</em> ya no es s&oacute;lo &ldquo;la combinaci&oacute;n, en una misma estructura sint&aacute;ctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido, como un <em>silencio atronador</em>&rdquo; (definici&oacute;n de ox&iacute;moron seg&uacute;n el Diccionario de La Real Academia de la Lengua), sino que apunta una realidad incontrovertible y poco literaria, aunque, a mi juicio, plenamente antropol&oacute;gica: la mayor&iacute;a de los nuevos jubilados lo ser&aacute;n, pero trabajando. No se trata tampoco de una <em>contradictio in terminis</em> literal, que trasciende en una met&aacute;fora con el significado opuesto, sino una nueva categor&iacute;a social, con impactos laborales y fiscales, o ampliamente legales; y, m&aacute;s all&aacute; de estos, sanitarios, psicol&oacute;gicos, familiares y morales. Sin olvidar, que estos nuevos mayores quiz&aacute; recuperen la motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, y a&uacute;n <em>tuneada</em>, porque pondr&aacute;n en almoneda promesas electorales que s&oacute;lo contienen promesas.
    </p><p class="article-text">
        Si echamos un vistazo a las bibliotecas y hemerotecas, desde el &uacute;ltimo cuarto del siglo pasado nos venimos advirtiendo a nosotros mismos de lo que estaba aconteciendo con las curvas demogr&aacute;ficas. Recuerdo como si fuera ayer, y no fue ayer, las pir&aacute;mides poblacionales de mi libro de geograf&iacute;a de la adolescencia de la infancia (eso que se ha perdido con las pantallas, pero que no ha ido a ning&uacute;n para&iacute;so proustiano). Se quedaron cortos. Pues bien, el futuro ya est&aacute; aqu&iacute; para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Hoy voy a dar datos de otros pa&iacute;ses: cada d&iacute;a, 10.000 norteamericanos cumplen 65 a&ntilde;os. Los empleados por encima de 65 a&ntilde;os son la fuerza laboral que m&aacute;s crece, una raz&oacute;n explica m&aacute;s que varias: en 2013 la escasez de personas con el talento requerido por las empresas se calculaba en torno al 35%, en 2023 ha crecido hasta el vertiginoso 77%, seg&uacute;n datos del mercado norteamericano. Por consiguiente, no puede resultar chocante que dos tercios de los estadounidenses m&aacute;s mayores contemplen hoy su retiro no como una &eacute;poca de puro descaso y relajaci&oacute;n, sino como un nuevo cap&iacute;tulo en su vida, que es capaz de abrigar nuevos afanes, ambiciones, y prop&oacute;sitos renovados. En Europa andamos a la zaga, pero pegados.
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que, como en toda transici&oacute;n social, &eacute;sta tambi&eacute;n entra&ntilde;e transformaciones en las identidades personales. Vamos a vernos abocados a entendernos en gran medida de una manera que nos era ajena, distante y distinta.
    </p><p class="article-text">
        Antes del 2030 se estima que en los pa&iacute;ses desarrollados habr&aacute; m&aacute;s de 150 millones de trabajos nuevos en manos de personas de m&aacute;s de 55 a&ntilde;os, si bien me malicio que estamos en una escalada exponencial. Para esa fecha tambi&eacute;n se espera que la digitalizaci&oacute;n y la inteligencia artificial haya hecho de las suyas, ocup&aacute;ndose de m&aacute;s de la mitad de las tareas que nos ocupan ahora. O sea, que, al apasionante reto de trabajar m&aacute;s, por vivir m&aacute;s, le vamos a poner encima el a&ntilde;adido de la innovaci&oacute;n y la creatividad a la hora de llevarlo a cabo; en realidad estos retos no conllevan una amenaza, sino que entra&ntilde;an desaf&iacute;os &iacute;ntimamente humanos, ya que nos abocan al futuro, algo de lo que carecen los artefactos digitales, que viven del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Justamente, algo que hemos aprendido recientemente es que al menos la mitad de los trabajos se pueden llevar a cabo con flexibilidad en t&eacute;rminos de horario y de localizaci&oacute;n f&iacute;sica, y no estoy hablando del teletrabajo <em>post-pandemia</em>, que nos hurt&oacute; las relaciones personales, hasta que ca&iacute;mos en la cuenta que, como dec&iacute;a Arist&oacute;teles, una vida sin amigos no merece la pena vivirla, sino que apunto a un paradigma original y flamante, humano, en definitiva, de currar mucho y con ganas. Esto s&iacute; es un ox&iacute;moron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jubilados-trabajando-no-oximoron_129_11218447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2024 22:10:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jubilados trabajando ya no es un oxímoron]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 'yold' quieren seguir currando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/yold-quieren-seguir-currando_129_10959341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caf3be96-93a3-4539-892a-aecb1fc9ae55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los &#039;yold&#039; quieren seguir currando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Empezamos a barruntar que la maravillosa longevidad no correlaciona positivamente con la sostenibilidad de la capacidad adquisitiva, planes de pensiones públicos, y/o privados incluidos, ni tampoco se compadece bien con una inactividad teñida de hobbies y deporte</p></div><p class="article-text">
        El protagonismo de los <em>millennials </em>puede estar enfilando su ocaso.<em> </em>El a&ntilde;o 2020 marc&oacute; el inicio de la d&eacute;cada de los que se han dado en llamar los<em> viejos j&oacute;venes </em>o <em>yold </em>(fusi&oacute;n de <em>young </em>y <em>old</em>), porque la prol&iacute;fica generaci&oacute;n nacida despu&eacute;s de 1955 y hasta bien entrados los a&ntilde;os sesenta, denominada <em>baby boom,</em> alcanzar&aacute; entre 65 y 75 a&ntilde;os, y una amplia mayor&iacute;a en una plena forma f&iacute;sica envidiable; de hecho, los anglosajones claman: &ldquo;<em>sixty is the new forty&rdquo;</em>, si bien hay que matizar<em>: physically</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Entre 2021 y 2022, el n&uacute;mero de centenarios en Espa&ntilde;a aument&oacute; en 1.619, alcanzando los 19.639. Con el envejecimiento poblacional, el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas) habla de un &ldquo;proceso de sobreenvejecimiento&rdquo;, destacando que el 6% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola son octogenarios y que la mitad de la generaci&oacute;n <em>baby boom</em> llegar&aacute; a los 90 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n diversas fuentes estad&iacute;sticas, actualmente hay en Espa&ntilde;a alrededor de nueve millones y medio de &ldquo;viejos j&oacute;venes&rdquo;, representando uno de cada cinco habitantes.<strong> </strong>A esto se suma que la poblaci&oacute;n en edad laboral entre los 50 y los 64 a&ntilde;os alcanza m&aacute;s de un cuarto de la poblaci&oacute;n total en edad laboral (26%) y asciende a 10,3 millones, grupo que se incrementa a ritmo exponencial. 
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos mayores (que es como voy a &ldquo;decodificar&rdquo; el acr&oacute;nimo <em>yold</em>) son m&aacute;s numerosos que los mayores de siempre, disfrutan de una salud desconocida hasta la fecha, que les dota de mayores br&iacute;os, y disponen de m&aacute;s recursos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la disminuci&oacute;n de personas j&oacute;venes, y de las menos j&oacute;venes de lo que les gustar&iacute;a, influye y va a influir mucho m&aacute;s en la fisonom&iacute;a del mercado laboral de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, como ya lo est&aacute; haciendo en la sociedad en general. Aunque, a mi juicio, los factores laborales m&aacute;s disruptivos van a ser otros dos: las ganas de seguir en activo de los nuevos mayores, y la potencial escasez relativa de j&oacute;venes con esas ganas cuando lleguen a la madurez. No deja de ser un motivo de reflexi&oacute;n que en 2023 m&aacute;s de un 25% de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles recibieran tratamiento psiqui&aacute;trico de modo regular y por encima del 55% se sintieran impelidos a consumir psicotr&oacute;picos.
    </p><p class="article-text">
        En mi Universidad acabamos de finalizar el primer programa enfocado a profesionales en v&iacute;as de pre-jubilaci&oacute;n o con edad legal de jubilaci&oacute;n pero a&uacute;n al pie del ca&ntilde;&oacute;n, si bien con fecha de caducidad. Lo hemos denominado Relanzamiento del Talento S&eacute;nior: Nuevos Horizontes. Los participantes compart&iacute;an el af&aacute;n por explorar conjuntamente c&oacute;mo ser&iacute;a su mundo laboral en la nueva etapa vital, enfrentando la amenaza de ver interrumpida su carrera profesional en un momento &oacute;ptimo de experiencia y conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        En otros art&iacute;culos prometo dar buena cuenta de lo que viv&iacute;, de las expectativas que les rondan y de lo que se espera de ellos en las empresas; sin embargo, en las pr&oacute;ximas l&iacute;neas deseo advertir que, <em>volens nolens,</em> quieran o no quieran, la presi&oacute;n interna y externa para que no dejen de trabajar definitivamente no ha hecho m&aacute;s que empezar. Muchos seguir&aacute;n en el tajo, aunque casi todos de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a barruntar que la maravillosa longevidad no correlaciona positivamente con la sostenibilidad de la capacidad adquisitiva, planes de pensiones p&uacute;blicos, y/o privados incluidos, ni tampoco se compadece bien con una inactividad te&ntilde;ida de hobbies y deporte. Recuerden que estamos hablando de decenas de a&ntilde;os antes de entrar en una decadencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica que hace no tanto acontec&iacute;a poco despu&eacute;s de la jubilaci&oacute;n legal. 
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente no me refiero al desempe&ntilde;o de trabajos de enorme desgaste y riesgo f&iacute;sico en lo que voy a llamar la segunda parte de la vejez, pues ser&iacute;a un desprop&oacute;sito justamente f&iacute;sico, y moral; me voy a abstener de a&ntilde;adir legal, porque la legalidad adolece &uacute;ltimamente de una preocupante y cambiante de fecha de caducidad.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo incluye un rendimiento antropol&oacute;gico y social que dota a las vidas de las personas de una incardinaci&oacute;n aqu&iacute; y ahora que cobra especial significado cuando se esfuma. 
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>El becario </em>(2015), Ben Whittaker (interpretado por Robert de Niro) un jubilado viudo de 70 a&ntilde;os, con un tiempo libre que no sabe como llenar una vez se ha hartado de jugar al golf y de que abusen de &eacute;l como cuidador de nietos, decide contestar a un anuncio en el que una empresa de internet busca un becario s&eacute;nior.
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a una primera entrevista ha de mandar un USB con una grabaci&oacute;n de dos minutos en los que condense su <em>curriculum</em>. Esos dos minutos llenos de vida y sensatez terminan de este tenor: &ldquo;una vez le&iacute; que los m&uacute;sicos no se retiran, lo dejan cuando no hay m&uacute;sica en ellos. Yo todav&iacute;a tengo m&uacute;sica, de eso estoy completamente seguro&rdquo;. Los <em>yold</em>, como los viejos roqueros,<em> </em>tienen m&uacute;sica para aburrir, que se preparen los <em>millennials.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/yold-quieren-seguir-currando_129_10959341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2024 21:15:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los 'yold' quieren seguir currando]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es que estamos fatal”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fatal_129_10915928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3eeda0b5-e623-49e4-8b32-9c69bb134af8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es que estamos fatal”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué ha pasado para que nos autosugestionemos en clave negativa, incluso, hasta adoptar tintes tan desesperanzados? ¿Llega realmente la sangre del desaliento al río de nuestro día a día?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es que estamos fatal&rdquo; es una frase entre jocosa y apocal&iacute;ptica que, desde hace un par de a&ntilde;os, se escucha constantemente en la calle y, en especial, en las consultas de los psiquiatras y psic&oacute;logos cl&iacute;nicos, saturadas de pacientes. Empez&oacute; siendo una mera guasa urbana, como agur a la pandemia, pero ha mutado en un lamento vano por reiterado.&nbsp;&iquest;Qu&eacute; ha pasado para que nos autosugestionemos en clave negativa, incluso, hasta adoptar tintes tan desesperanzados? &iquest;Llega realmente la sangre del desaliento al r&iacute;o de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Es un dato emp&iacute;rico que la confluencia de los factores generalizados de velocidad, prisa, aturdimiento, apremio, irreflexi&oacute;n, pesimismo o rigidez generan biograf&iacute;as ansi&oacute;genas. Basta con salir a la calle para confirmar que nos mostramos habitualmente en un estado de alerta sostenido, con mal pron&oacute;stico, que en m&aacute;s casos de los reconocidos rompe las historias personales en fragmentos deslavazados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, abundan los indicios que apuntan a que nos hemos convertido en intolerantes al dolor, al aburrimiento y, por lo tanto, a la espera. Valoramos m&aacute;s las expectativas por lo que a&uacute;n no existe (y quiz&aacute; nunca llegue a ser), que lo que la vida cotidianamente nos brinda; lo ficticio induce ambiciones inmoderadas, que, a su vez, reclaman presuntas satisfacciones inmediatas.
    </p><p class="article-text">
        Ante la decepci&oacute;n por el desenga&ntilde;o de que lo ansiado no comparece al momento, ni tampoco despu&eacute;s, nos afanamos en v&iacute;as de escape, que distorsionan el sentido de cada d&iacute;a a fuerza de sensaciones fulminantes. La impaciencia nos conduce a sufrir de modo generalizado una falta de perspectiva vital; hemos dejado de recurrir a las luces largas de la inteligencia y la voluntad, para deambular con pasos cortos y envueltos en un ambiente atosigado, entre atormentados y perplejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, como ironizaba en serio Ortega hace un siglo, para advertir que en el fondo no est&aacute;bamos interesados en hacer el diagn&oacute;stico y embarcarnos en el tratamiento, sino en seguir la inercia del mundo circundante; una pr&aacute;ctica negligente con intenso sabor local.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, la negligencia en su etimolog&iacute;a griega es la <em>akedia</em>, acedia en castellano (no confundir con el pescadito que lleva tilde), que justamente denota la flojera interior anudada por la amargura y la tristeza. Los fil&oacute;sofos medievales se refer&iacute;an con ella al mal de vivir, que ahogaba las ganas, justamente, de seguir existiendo. A base de languidez y tedio uno mismo se convierte en la carga m&aacute;s insoportable que ha de sobrellevar. La acedia entra&ntilde;a un sentimiento desolador, que ti&ntilde;e nuestro esp&iacute;ritu, y para el que nuestro tiempo carece de resortes suficientes de c&oacute;mo afrontarlo y superarlo. La educaci&oacute;n del car&aacute;cter supone hoy una prioridad social.
    </p><p class="article-text">
        La satisfacci&oacute;n instant&aacute;nea ha arrebatado el poder de nuestra subjetividad, sumida en una crisis adicional de atenci&oacute;n, que le impide pensar cabalmente, y ha centrifugado las cavilaciones alrededor del ego, que nos alejan de la realidad y nos conducen a la autosugesti&oacute;n, y que opera como un pozo con magnetismo en su fondo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que crecemos interiormente a base de fracasos m&aacute;s que de &eacute;xitos, ya que los primeros nos ayudan a tomarnos la vida con realismo y lucidez; contribuyen, en definitiva, a hacer carne de nuestra propia carne la ense&ntilde;anza de que lo realmente relevante no es lo que de hecho a uno le pasa, sino c&oacute;mo cada uno se toma lo que le pasa.
    </p><p class="article-text">
        La actitud siempre subjetiva, por serlo de un sujeto, es el venero de los sentimientos de largo alcance y de las emociones a corto. Ese talante &iacute;ntimo es capaz de trocar una pl&uacute;mbea mirada en blanco y negro en la vivacidad multicolor y rebosante, que arropa la verdadera pasi&oacute;n por vivir; la inconfundible pasi&oacute;n que entreteje la ilusi&oacute;n con el sentido y que hincha de esperanza cada hora personal e intransferible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fatal_129_10915928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2024 20:59:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es que estamos fatal”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo es una novela apasionante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-novela-apasionamte_129_10791779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b138e040-967e-47df-94ce-fe54ff25f168_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo es una novela apasionante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya hemos aprendido a base de sufrimiento propio y ajeno que las metas sin los entornos humanizados no educan, sino que taponan. Las buenas novelas vitales no van de tener razón, sino sobre todo de tener corazón</p></div><p class="article-text">
        Un colega socarr&oacute;n proclamaba en mi universidad que la docencia era simult&aacute;neamente una opci&oacute;n por la pobreza y una vocaci&oacute;n maravillosa, en la que s&oacute;lo se hace mayor el profesor, porque los estudiantes permanecen tan pertinaz como envidiablemente j&oacute;venes. Eso incluye a los que insisten en ser j&oacute;venes despu&eacute;s de j&oacute;venes, y lo logran. Otros, a la postre de ese intento por evitar cumplir los a&ntilde;os que cumplen, se quedan en una mueca pat&eacute;tica; mientras que el grueso peina cabalmente canas visibles o rec&oacute;nditas.
    </p><p class="article-text">
        Las aulas no mienten, hoy certifican que el miedo ha crecido exponencialmente entre ni&ntilde;os, j&oacute;venes y tambi&eacute;n m&aacute;s ac&aacute;. Encuestas de salud p&uacute;blica ponen el punto de inflexi&oacute;n en 2010. &iquest;Qu&eacute; miedo les atosiga, incluso atenaza? Como en todos los asuntos graves, conviene advertir que no se identifica un factor &uacute;nico y prevalente, sino una etiolog&iacute;a frondosa, en la que cabe describir algunos rasgos peculiares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata en parte de un temor a no ser aceptado por los dem&aacute;s; las redes sociales, en las que aterrizan con sus flamantes m&oacute;viles conectados poderosamente a la red, juzgan si un ni&ntilde;o, joven (o adulto) es &ldquo;popular&rdquo; (hay que pronunciarlo a la inglesa). Tambi&eacute;n les horroriza llegar a defraudar, impidi&eacute;ndoles una relaci&oacute;n sana con sus propios errores y deficiencias, y con los de los dem&aacute;s. Entre todos y con ayuda cibern&eacute;tica hemos conseguido patologizar lo que era una evoluci&oacute;n personal con sus tiras y aflojas, sus trancas y barrancas, que cincelan el car&aacute;cter y dan peso espec&iacute;fico a la personalidad intransferible.
    </p><p class="article-text">
        Los pedagogos insisten en que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os necesitan referencias, vidas estimulantes a las que mirar, que les inciten a ir m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismos en una aventura exigente por exprimir de sus vidas lo que pueden dar de s&iacute;, mientras que les estorban teor&iacute;as que les dejan fr&iacute;os, desalientan o confunden. Nos sobran &ldquo;h&eacute;roes digitalizados&rdquo; que s&oacute;lo esgrimen seguidores y <em>likes</em> fugaces. (Por cierto, llevaba d&iacute;as, por encargo infantil, buscando de supermercado en supermercado una bebida que luego he descubierto con ayuda de una experta cajera en <em>youtubers</em> que adem&aacute;s era isot&oacute;nica y cara. Entreg&aacute;rsela al que me hizo el mandado me sirvi&oacute; para que me mirase con orgullo de hijo, gozo, sin embargo, que fue al pozo m&aacute;s r&aacute;pido que el contenido en la garganta infantil).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que debutamos en la adolescencia de la infancia contrastamos con frecuencia qu&eacute; aspiramos a ser, lo que resulta una manera cabal de evitar desembocar, justamente, en quien no quiero ser. En esos tramos iniciales de la vida se corre el riesgo de anhelar prematuramente lo que a&uacute;n est&aacute; por llegar; de forma que se tensan las horas y los d&iacute;as de cada d&iacute;a hasta la sensaci&oacute;n interior de quebrar lo m&aacute;s &iacute;ntimo de cada uno.&nbsp;La realidad contumaz ense&ntilde;a que la voluntad a esas edades, y despu&eacute;s del despu&eacute;s, puede aguantar m&aacute;s, mucho m&aacute;s, que los embates de la imaginaci&oacute;n disfrazados de expectativas centrifugadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n de los padres marra el tiro si apunta a &ldquo;portarse bien&rdquo;, porque a los ni&ntilde;os no se les amaestra como a las mascotas, ya que s&oacute;lo la libertad ense&ntilde;a, el control a secas limita, y su exceso da lugar a la angustia y a la incompetencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o esencial del desarrollo de una vida es acompa&ntilde;ar a una ni&ntilde;a y a un ni&ntilde;o y su versi&oacute;n adolescente (hormonas disparadas + neuronas adormecidas) desde la tierra exuberante e ind&oacute;mita del instinto hasta el paisaje que desea convertirse en una novela apasionante, y, por lo tanto, de amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre la tristeza que por un lado acecha, o el pretendido &eacute;xito, que por otro acongoja, la trama de esa novela se la juega en la encarnadura de un esplendor al alcance de cada existencia: nadie es especial, y, justamente, en eso consiste la gracia no comprada de la vida, llegar a ser la mejor y normal versi&oacute;n.&nbsp;Ya hemos aprendido a base de sufrimiento propio y ajeno que las metas sin los entornos humanizados no educan, sino que taponan. Basta ya de mediocridad: &iexcl;menos logros ef&iacute;meros y m&aacute;s plenitud compartida!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os acumulados uno dentro de otro, no sumados uno sobre otro, ense&ntilde;an que las buenas novelas vitales no van de tener raz&oacute;n, sino sobre todo de tener coraz&oacute;n. Abrimos en estos d&iacute;as un cap&iacute;tulo por escribir, de nosotros depende que sea apasionante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-novela-apasionamte_129_10791779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jan 2024 20:59:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo es una novela apasionante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Youtubers,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negociación o guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negociacion-guerra_129_10791852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4569d220-da1c-4911-87de-846a51d96015_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2185y570.jpg" width="1200" height="675" alt="Negociación o guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">

Me malicio si lo que lo estamos viviendo en España desde hace semanas apunta a que de facto se ha negociado poco y con no mucho talento. Ninguno de los involucrados salva el honor y la credibilidad</p></div><p class="article-text">
        El 28 de octubre de 1962, a las 9 de la ma&ntilde;ana, Nikita Khrushchev, l&iacute;der de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, anunciaba la retirada de los misiles&nbsp;nucleares que apuntaban a los Estados Unidos desde la isla de Cuba, situada a noventa millas de las costas de Florida. Hab&iacute;a transcurrido una semana desde que el presidente Kennedy declar&oacute; el bloqueo total a la perla del Caribe, dentro de una escalada que podr&iacute;a haber desembocado f&aacute;cilmente en una cat&aacute;strofe nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Los servicios de inteligencia norteamericanos aconsejaron inicialmente un ataque a&eacute;reo que anulase los misiles, seguido de la invasi&oacute;n de Cuba. Kennedy no se dej&oacute; llevar por el entusiasmo b&eacute;lico, opt&oacute; por el bloqueo, que connotaba un acto de guerra atenuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, ante la petici&oacute;n de la retirada, la parte rusa insist&iacute;a en que los misiles eran puramente defensivos, Khrushchev envi&oacute; una apasionada carta de doce p&aacute;ginas a Kennedy, ofreciendo una soluci&oacute;n pac&iacute;fica: la retirada de los misiles por la no invasi&oacute;n de la Isla.
    </p><p class="article-text">
        El toque genial sovi&eacute;tico consisti&oacute; en no esperar a la respuesta e, inmediatamente, enviar una segunda carta, m&aacute;s agresiva, en la que exig&iacute;an la retirada de los misiles americanos desplegados en Turqu&iacute;a, unida a la promesa de la no invasi&oacute;n de Cuba. La diplomacia sovi&eacute;tica elev&oacute; la tensi&oacute;n al hacer p&uacute;blica la misiva, poniendo punto final a la negociaci&oacute;n entre bambalinas. La incertidumbre era absoluta, como recordar&aacute;n quienes vivieron esos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente, Robert Kennedy, hermano del presidente, inici&oacute; una serie de conversaciones fuera del foco medi&aacute;tico con el embajador sovi&eacute;tico en Washington, Dobrynin, que desembocaron en el acuerdo de que los Estados Unidos retirar&iacute;a los misiles de Turqu&iacute;a, siempre y cuando no se hiciera p&uacute;blico dicho acto y se llevara a cabo en no menos de medio a&ntilde;o. Como contrapartida, el l&iacute;der sovi&eacute;tico anunci&oacute; la retirada de los misiles de Cuba. En 1963, efectivamente, se cumpli&oacute; lo pactado, desmontando los cohetes desplegados en Turqu&iacute;a; sin embargo, Estados Unidos nunca hizo p&uacute;blica ninguna promesa de no invasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, Robert Kennedy reconoci&oacute; que &ldquo;la lecci&oacute;n m&aacute;s importante de la crisis cubana de los misiles es la relevancia de ponerse uno mismo en los zapatos del otro pa&iacute;s. Durante esos d&iacute;as, el presidente Kennedy emple&oacute; m&aacute;s tiempo intentando determinar el efecto de un determinado curso de acci&oacute;n en Khrushchev que en cualquier otra decisi&oacute;n que estuviera sopesando. Lo que guio todas sus deliberaciones fue el esfuerzo por no deshonrar a Khruschchev y, por ende, no humillar a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der americano gan&oacute; porque el l&iacute;der sovi&eacute;tico no perdi&oacute;. El <em>quid </em>estribaba en no distraer la atenci&oacute;n del objetivo principal: garantizar que Nikita Khrushchev disfrutase de la oportunidad de retirarse con el honor y la credibilidad intactas. Ceder es compatible con declarar que uno ha ganado.
    </p><p class="article-text">
        En el entorno personal o empresarial las negociaciones suelen constituir el inicio de una relaci&oacute;n o la base sobre la que alcanzar un objetivo com&uacute;n. Por el contrario, en la escena pol&iacute;tica suelen proporcionar un recurso (a menudo, el &uacute;ltimo) para resolver un conflicto. La historia pol&iacute;tica nos ofrece m&uacute;ltiples ejemplos de negociaciones fallidas porque en realidad nunca se llevaron a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Me malicio si lo que lo estamos viviendo en Espa&ntilde;a desde hace semanas apunta a que <em>de</em> <em>facto </em>se ha negociado poco y con no mucho talento. Ninguno de los involucrados salva el honor, ni la credibilidad, y adem&aacute;s los frutos son, por ahora, magros, y el cabreo de tiros y troyanos en aumento. Adem&aacute;s, ante tanta desagradable cacofon&iacute;a de los que marcan el paso, los palmeros no salen de su perplejidad.
    </p><p class="article-text">
        Guido Stein, profesor del IESE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/negociacion-guerra_129_10791852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Dec 2023 19:57:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negociación o guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podría Puigdemont haber negociado mejor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puigdemont-haber-negociado-mejor_129_10682146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/262d9437-3394-48f7-95e3-06b40a10b29c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Podría Puigdemont haber negociado mejor?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El riesgo cierto que corre un acuerdo manifiestamente asimétrico no es otro que su incumplimiento en el momento procesal oportuno</p></div><p class="article-text">
        Mientras atend&iacute;a a c&oacute;mo Carles Puigdemont explicaba ante las c&aacute;maras, siempre seg&uacute;n el, su aplastante victoria sobre Pedro S&aacute;nchez, enfatizando que no hab&iacute;a renunciado a nada en la mesa de negociaci&oacute;n y que al m&iacute;nimo incumplimiento de lo acordado retirar&iacute;a su apoyo, escuch&eacute; en a mi espalda una voz que me lanzaba la pregunta: &ldquo;En el hipot&eacute;tico caso de que te lo pidiera, como profesor de negociaci&oacute;n, &iquest;asesorar&iacute;as a Puigdemont?&rdquo;. Ante mi mirada esc&eacute;ptica, me insisti&oacute;: &ldquo;&iquest;Y si te pagase muy bien?&rdquo;. Como no recib&iacute;a respuesta, volvi&oacute; a la carga: &ldquo;Imagina que pudieras pedir los honorarios que quisieras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mi quinto hijo es tan provocador como encantador, y con su impertinencia obstinada me ha convencido: voy a dar al pol&iacute;tico catal&aacute;n mi mejor parecer profesional, ajeno a cualquier ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, ya que esta no es t&eacute;cnicamente esencial; y lo hago, precisamente, porque no me la ha pedido, ni la espera, aunque creo, modestamente, que un contraste alternativo le vendr&iacute;a de perlas. El coro adulador que envuelve al pol&iacute;tico catal&aacute;n en su hora de gloria le ensordece e impide o&iacute;r el eco de lo que hace,&nbsp;y aun ver m&aacute;s all&aacute; de sus deseos consumados. Huelga decir que disfruto de plena libertad, al hacerlo gratis <em>et amore</em>; as&iacute;, de paso, mi hijo pertinaz aprende que existe la no comprada gracia de la vida.
    </p><p class="article-text">
        El abanico de negociaciones posibles que se dan en la realidad &ndash;y que Puigdemont deber&aacute; tener en cuenta ahora para llevar a la pr&aacute;ctica los ya alcanzados acuerdos de investidura&ndash; se encierra entre dos extremos: desde la colaboraci&oacute;n para resolver los conflictos y crear valor hasta la competici&oacute;n por ganar, sin paliativos, al otro. En las negociaciones que son estructuralmente competitivas, lo que obtiene una parte es a costa de lo que la otra cede. Se denominan tambi&eacute;n negociaciones distributivas, porque el objeto de la negociaci&oacute;n es limitado, como los juegos de suma cero. Ejemplos ilustrativos de este tipo de negociaci&oacute;n son las transacciones como la compraventa de una vivienda, la adquisici&oacute;n de un coche, el regateo por el precio de un producto en un mercadillo popular, o tratar de obtener las mejores condiciones con ocasi&oacute;n de un despido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las negociaciones estructuralmente competitivas se caracterizan porque s&oacute;lo existe una variable sujeta a la negociaci&oacute;n, principalmente dinero, aunque tambi&eacute;n puede ser tener raz&oacute;n (o que te la den), o aparecer como ganador frente a terceros; asimismo, una de las partes suele disfrutar de una mejor alternativa en vez de continuar negociando, lo que le dota de mayor poder a la hora de crear un acuerdo favorable. En negociaci&oacute;n, el poder significa poder decirle a la contraparte &ldquo;no&rdquo;, pero sin meter la pata al salir perdiendo. Un tercer factor apunta a la incertidumbre, de modo que, a mayor incertidumbre (por ejemplo, pensar que la contraparte no es de fiar, como es el caso que nos ocupa), mayor presi&oacute;n por competir en el proceso. Por &uacute;ltimo, si la relaci&oacute;n entre los negociadores es puntual en el tiempo, y, por lo tanto, no se van a volver a ver las caras, la presi&oacute;n competitiva cobra de nuevo todo el sentido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si sobre la mesa hay m&uacute;ltiples intereses, y por lo tanto algunos contrapuestos pero otros combinables; si el poder de las alternativas da lugar a equilibrios; si la incertidumbre se puede reducir a base de compartir informaci&oacute;n, apoyada en comportamientos de personas dignas de cierta confianza en lo que prometen; y la relaci&oacute;n tiene el potencial de continuidad, es decir, que existe un futuro com&uacute;n; en ese caso, decimos que la negociaci&oacute;n puede, con esfuerzo y lealtad de ambos, llegar a ser colaborativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este caso la clave reside esencialmente en la voluntad y el talento de los negociadores. Las negociaciones con potencial colaborativo ofrecen m&aacute;s valor a las partes si se colabora que si se compite; la contrapartida consiste en ceder all&iacute; donde el otro obtiene m&aacute;s valor, sin que quien ceda sufra una p&eacute;rdida, porque se compense con lo que se obtiene a cambio, y as&iacute; repetidamente con cada variable que se ponga sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n necesaria de la colaboraci&oacute;n en un proceso negociador es la confianza (no se puede cerrar un buen acuerdo con una mala persona); la condici&oacute;n suficiente apunta a que ambos ganen, aunque para ello sea preciso que ganen cosas distintas: uno la investidura y el otro un perd&oacute;n pol&iacute;ticamente digerible; uno el apoyo a corto, medio y largo, el otro dinero; uno el relato progresista, el otro el relato nacionalista; uno el discurso ganador hacia su parroquia, el otro lo propio hacia la suya.
    </p><p class="article-text">
        Si aplicamos este esquema sencillo, y por eso realista y poderoso, a la negociaci&oacute;n de marras, descubrimos que una negociaci&oacute;n con alto potencial colaborativo se ha afrontado con una liturgia agresivamente competitiva, donde han predominado los deseos sobre las necesidades ( error humano pero evitable); se ha primado aparecer como rotundo ganador a base de humillar al contrario, sin valorar suficientemente que se trata de una relaci&oacute;n en la que se volver&aacute;n a ver las caras con absoluta seguridad. Por otro lado, la miop&iacute;a generada por considerarse m&aacute;s poderoso (y ah&iacute; los colaboradores han fallado como contrapeso) sobrevalora el corto plazo, imposibilita ver el transcurso tiempo como una fuente de creaci&oacute;n conjunta de valor, y apuesta por una sucesi&oacute;n de acuerdos unilateralmente favorables, con el af&aacute;n de extraer a la otra parte todo lo que pueda llegar a dar, propio de una negociaci&oacute;n repetidamente competitiva. La expresi&oacute;n usada por Puigdemont &ldquo;acord a acord&rdquo; ( que podr&iacute;amos traducir pluma a pluma) le ayuda a maximizar sus aspiraciones, un verbo que excluye el potencial colaborativo.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta funciona en la medida en que se mantenga la asimetr&iacute;a de poder, real o percibida. En este caso, una de las partes tiene la llave para que la otra obtenga la &uacute;nico que verdaderamente desea de modo absoluto. Tanto es as&iacute;, que a toro pasado, ese deseo se intenta maquillar trivialmente. Mientras no se considere como una alternativa real la posibilidad de que S&aacute;nchez no ceda, la presi&oacute;n de Puigdemont va a ir in crescendo: cuanto m&aacute;s se cede, m&aacute;s se pide y m&aacute;s se obtiene. Unos tienen la aguja de marear y la usan, los otros se dejan porque les compensa, ya que en alg&uacute;n momento se har&aacute;n valer, al disponer, a la postre del mango de la sart&eacute;n, que es el Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He preguntado en clase a mis alumnos, directivos con experiencia, qu&eacute; le aconsejar&iacute;an a Puigdemont para negociar el post-acuerdo. He aqu&iacute; cuatro pistas:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        1.	Distinguir los deseos de las necesidades, para centrarse en las segundas, ya que satisfacer estas crea valor sostenible; mientras perseguir aquellas s&oacute;lo <em>gustirrin&iacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        2.	El mejor <em>seny</em> en negociaci&oacute;n est&aacute; re&ntilde;ido con afirmar que se ha obtenido todo y no se ha cedido en nada. La cordura no correlaciona con la soberbia esc&eacute;nica, por resultar esta nociva para negociar.
    </p><p class="article-text">
        3.	Humillar a un presidente es humillar a quien representa: no aporta nada y resta una simpat&iacute;a que se podr&iacute;a haber obtenido con un par de detalles hacia el respetable. Ganar en Catalu&ntilde;a a costa de perder en el resto de Espa&ntilde;a es un resultado manifiestamente mejorable.
    </p><p class="article-text">
        4.	 Es de primero de negociaci&oacute;n separar a las personas de los asuntos. Una negociaci&oacute;n cabal no suele conjugarse en la primera persona del singular. (Eso incluye a S&aacute;nchez).
    </p><p class="article-text">
        El riesgo cierto que corre un acuerdo manifiestamente asim&eacute;trico no es otro que su incumplimiento en el momento procesal oportuno. Las cuatro p&aacute;ginas firmadas con fuertes emociones enfrentadas nacen averiadas ab initio. Y ellos lo saben mejor que nosotros, basta con poner &ldquo;en pasiva&rdquo; tanta declaraci&oacute;n victoriosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puigdemont-haber-negociado-mejor_129_10682146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Nov 2023 05:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Podría Puigdemont haber negociado mejor?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Carles Puigdemont,Acuerdos,Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fracaso de todos por una paz no lograda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fracaso-paz-no-lograda_129_10622829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2ca4b9c-f161-4532-a881-d0b369e70084_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fracaso de todos por una paz no lograda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al ver las noticias ofrecidas por las cadenas generalistas de televisión, mis hijos pequeños me preguntan quiénes son los buenos: los israelíes o los palestinos, los judíos o los árabes</p></div><p class="article-text">
        Al ver las noticias ofrecidas por las cadenas generalistas de televisi&oacute;n, mis hijos peque&ntilde;os me preguntan qui&eacute;nes son los buenos: los israel&iacute;es o los palestinos, los jud&iacute;os o los &aacute;rabes. No son capaces de entender ni las matanzas de los terroristas de las distintas facciones de matriz musulmana, ni los miles de toneladas de bombas sobre una ciudad fantasma lanzadas por las tropas del Estado de Israel. Van aprendiendo que, como en Ucrania y en el resto de las guerras genocidas, las v&iacute;ctimas no son la prioridad, sino la excusa para la barbarie con rostro humano. Escribo estas l&iacute;neas para intentar pensar qu&eacute; est&aacute; pasando en Oriente Medio y, de paso, qu&eacute; nos est&aacute; pasando en el espejo de Occidente. Mi ingenuidad, no obstante, me permite entender que otros se ven obligados a actuar, hayan pensado o no.
    </p><p class="article-text">
        Escucho y leo m&uacute;ltiples e interesantes explicaciones pol&iacute;ticas, hist&oacute;ricas, econ&oacute;micas, militares, religiosas, geoestrat&eacute;gicas, y otras tantas elucubraciones esot&eacute;ricas o falsedades y mentiras malintencionadas. Los sesgos son a menudo tan burdos, que causan rechazo a la inteligencia m&aacute;s b&aacute;sica y a la sensibilidad m&aacute;s ruda. Me malicio que todas esas razones esgrimidas abrigan alg&uacute;n reflejo de la realidad, pero que no son la realidad. No puede resultar tan complicado explicar la eliminaci&oacute;n sistem&aacute;tica o espont&aacute;nea de grupos humanos por causa de raza, etnia, religi&oacute;n, pol&iacute;tica o nacionalidad, que es como el Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola define genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo la columna de Paco Umbral en la que apuntaba que una raz&oacute;n explica m&aacute;s que muchas. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n del terror y del horror que se multiplica exponencialmente entre palestinos, alentados por quienes los utilizan sin el menor pudor ni consideraci&oacute;n, y jud&iacute;os del Estado de Israel, apoyados por quienes en el fondo no creen que la justicia y la raz&oacute;n humanitaria est&eacute;n tampoco de su lado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este drama sin fin, las cosas no son lo que parecen, como ocurre con los otros dramas que envuelven a los seres humanos en la &eacute;poca de la historia que nos ha tocado vivir; por cierto, la mejor posible, porque es lo &uacute;nico real para nosotros. Qu&eacute; hagamos del mazo de posibilidades que nos ofrece esa realidad es harina de otro costal.
    </p><p class="article-text">
        Acaricio tres hip&oacute;tesis que parten de la absoluta igualdad entre beb&eacute;s, ni&ntilde;os, hombres o mujeres de todos los bandos porque coinciden en la inmarcesible humanidad que les hace ser humanos y, por lo tanto, traspasados por una dignidad incomparable.
    </p><p class="article-text">
        1.	Si Dios existe, es el mismo para los &aacute;rabes que para los jud&iacute;os y, por ende, para todos los dem&aacute;s. Esgrimir su apoyo para la barbarie resulta espurio. La ir&oacute;nico del asunto es que la l&oacute;gica y la vida a menudo viven divorciadas: se puede vivir en la contradicci&oacute;n, en especial, si uno se empe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        2.	No hay justicia sin igualdad ni respeto a la verdad. Hace tiempo que las tres dejaron de importar a los que alimentan el monstruo devorador bilateral, que no se saciar&aacute; ni con ansiado exterminio del otro. Gane quien gane, pierden.
    </p><p class="article-text">
        3.	La vida se vive hacia delante, por lo que la decisi&oacute;n m&aacute;s importante es siempre la siguiente, no la anterior. Sin olvido y perd&oacute;n, la memoria contumaz nos conduce a donde estamos, ni un mil&iacute;metro m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Abraham Maslow es un psiquiatra jud&iacute;o norteamericano reconocido en el &aacute;mbito de la psicolog&iacute;a social y de las organizaciones por su teor&iacute;a de las motivaciones humanas. Sin embargo, creo que nos puede aportar unas claves singulares para interpretar el callej&oacute;n sin salida en el que llevamos cierto tiempo. Las teor&iacute;as sobre la empresa, apunta Maslow, resultan insuficientes para explicar realmente lo que pasa porque suelen olvidar tres realidades: la existencia del mal, los comportamientos psicopatol&oacute;gicos y la absoluta inmoralidad de algunas personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la hora de las mujeres y los hombres de acci&oacute;n. Veremos si desmienten a Maslow. Mientras, la universidad en la que trabajo nos ha convocado a los miembros de la comunidad universitaria: &ldquo;Despu&eacute;s de los terribles ataques terroristas del pasado fin de semana y la subsiguiente escalada de violencia en Oriente Medio, seguimos consternados y sumidos en el dolor. Ahora m&aacute;s que nunca necesitamos defender la paz y la dignidad de la vida humana. Queremos recordar a las v&iacute;ctimas y expresar nuestra solidaridad y empat&iacute;a por todos aquellos que sufren las tr&aacute;gicas consecuencias del terror y la violencia. Con este prop&oacute;sito, se convoca un encuentro para rezar por la situaci&oacute;n en Oriente Medio y pedir por la paz desde distintas confesiones religiosas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fracaso-paz-no-lograda_129_10622829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Oct 2023 20:29:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Gaza]]></media:keywords>
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