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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor M. Olazábal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_m_olazabal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Víctor M. Olazábal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[En la India electoral, las manifestaciones son otra historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/oposicion-india-mueve-masiva-modi_1_1711677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a857ae6-8d16-45a8-9dc6-adb45378da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la India electoral, las manifestaciones son otra historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En enero, una veintena de partidos de todas partes del país se unieron para celebrar un mitin contra Narendra Modi, primer ministro</p><p class="subtitle">Aquel evento masivo tuvo una respuesta aún más masiva el pasado domingo en el mismo lugar y organizada por el Frente de Izquierdas, una alianza liderada por el Partido Comunista de India</p><p class="subtitle">En los comicios de 2014 el destronado Partido del Congreso de la familia Gandhi fue dado por muerto tras el tsunami del Partido Bharatiya Janata (BJP), un rodillo con la cara del nacionalista hindú Narendra Modi</p></div><p class="article-text">
        India vive en un ambiente de campa&ntilde;a electoral permanente. No hay a&ntilde;o sin una llamada a las urnas en alguno de sus 29 estados, lo que hace que gobernantes y opositores se muevan continuamente entre promesas, eventos con flashes, alianzas y pu&ntilde;aladas. Y as&iacute; se suceden las legislaturas, hasta que llegan nuevas elecciones generales, como ocurrir&aacute; en dos meses, momento en&nbsp;el que esta situaci&oacute;n llega a su cl&iacute;max
    </p><p class="article-text">
        En los comicios de 2014 el destronado Partido del Congreso de la familia Gandhi fue dado por muerto tras el tsunami del Partido Bharatiya Janata (BJP), un rodillo con la cara del nacionalista hind&uacute; Narendra Modi que sigui&oacute; aplastando a sus adversarios pol&iacute;ticos en la mayor&iacute;a de votaciones regionales de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Resultado: una India cada vez m&aacute;s te&ntilde;ida de azafr&aacute;n, color del hinduismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la carrera hacia las generales ha empezado con una oposici&oacute;n (si es que se puede hablar en singular, que no se puede) dispuesta no solo a romper su certificado de defunci&oacute;n, sino a demostrar con masivas exhibiciones de fuerza que puede evitar la reelecci&oacute;n de un l&iacute;der carism&aacute;tico que sigue gozando de alta popularidad entre los ciudadanos indios.
    </p><h3 class="article-text">Ox&iacute;geno para Gandhi</h3><p class="article-text">
        El primer aviso lleg&oacute; en diciembre, cuando el BJP vio esfumarse la victoria en cinco elecciones regionales. Los estados de Chhattisgarh, Madhya Pradesh y Rajast&aacute;n cayeron del lado del Partido del Congreso, mientras que partidos locales se hicieron con Telangana y Mizoram. Un varapalo para los de Modi que dio ox&iacute;geno, sobre todo, a Rahul Gandhi, l&iacute;der de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rahul Gandhi preside hoy d&iacute;a el partido de su madre, Sonia; de su padre, Rajiv; de su abuela Indira y de su bisabuelo Jawaharlal Nehru. Un partido hist&oacute;rico, din&aacute;stico, que ha gobernado India durante casi seis d&eacute;cadas y que ahora vive horas bajas. Desde que Rahul asumi&oacute; esa pesada herencia &ndash;incluso antes&ndash;, cr&iacute;ticos dentro y fuera de su formaci&oacute;n han cuestionado su falta de liderazgo, de carisma y de convicci&oacute;n; cualidades que ve&iacute;an en sus predecesores.
    </p><p class="article-text">
        Pero tras adoptar un perfil m&aacute;s combativo, y gracias a las &uacute;ltimas victorias de diciembre, Rahul parece enganchado a la lucha por recuperar el poder perdido. Incluso su hermana Priyanka, que siempre se ha mantenido a un lado a pesar de que muchos le otorgan las habilidades que no ven en su hermano, ha dado el esperado paso de unirse al clan pol&iacute;tico familiar a tiempo completo y liderar&aacute; el partido en Uttar Pradesh, el estado m&aacute;s poblado del pa&iacute;s y basti&oacute;n clave para estos comicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las instituciones de India no pertenecen a ning&uacute;n partido, pertenecen al pa&iacute;s, y protegerlas es nuestra responsabilidad, ya sea estando en el Partido del Congreso o en cualquier otro partido. Pero ellos [el BJP] creen que est&aacute;n por encima de la naci&oacute;n. En tres meses entender&aacute;n que la naci&oacute;n est&aacute; por encima de ellos&rdquo;, dijo Rahul este jueves en un discurso en el que llam&oacute; &ldquo;cobarde&rdquo; a Modi y le ret&oacute; a tener un debate&hellip; de 10 minutos.
    </p><h3 class="article-text">Imagen de unidad</h3><p class="article-text">
        Gandhi lidera el principal partido de la oposici&oacute;n, pero sabe que necesitar&aacute; a las formaciones regionales para evitar un segundo mandato del BJP. Por el momento no se ha formalizado una gran coalici&oacute;n, pero en enero una veintena de partidos de todas partes del pa&iacute;s se unieron para celebrar un mitin multitudinario en la ciudad de Calcuta, en Bengala Occidental. Decenas de miles de personas se congregaron en la explanada m&aacute;s grande de la ciudad para escuchar a unos l&iacute;deres pol&iacute;ticos que solo tienen una cosa en com&uacute;n: su deseo de echar a Modi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El gobierno de Modi ha superado su fecha de caducidad&rdquo;, &ldquo;tenemos que unir la India, el BJP est&aacute; intentando dividirla&rdquo;, &ldquo;todos tenemos un objetivo: derrotar al BJP y enviar a Modi de vuelta a su casa&rdquo;, &ldquo;sin tener en cuenta filiaciones pol&iacute;ticas, tenemos que estar unidos&rdquo;. Uno a uno los participantes usaron el micr&oacute;fono para repetir el mismo llamamiento a las masas.
    </p><p class="article-text">
        Aquel evento masivo ha tenido <a href="https://www.eldiario.es/internacional/VIDEO-Espectacular-manifestacion-comunista-India_0_865114271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una respuesta a&uacute;n m&aacute;s masiva este mismo domingo en esa misma explanada</a>. Y no por parte del BJP, sino del Frente de Izquierdas, una alianza liderada por el Partido Comunista de la India (Marxista) o CPI(M), que gobern&oacute; Bengala durante siete mandatos hasta 2011. Las im&aacute;genes a&eacute;reas del mitin muestran a una multitud de centenares de miles de personas colapsando el parque de Calcuta.
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        El Frente se desmarcaba as&iacute; de una posible unidad opositora porque considera que el partido que gobierna Bengala, el que organiz&oacute; aquel mitin unitario, juega en el mismo banquillo que el BJP. &ldquo;Son las dos caras de una misma moneda&rdquo;, dice el secretario general del CPI(M), Sitaram Yechury, que acusa a ambos de polarizar a la ciudadan&iacute;a para su r&eacute;dito electoral.
    </p><p class="article-text">
        En India, un pa&iacute;s con 29 estados, 1.300 millones de habitantes (m&aacute;s de 800 millones de votantes) y m&aacute;s de 300 partidos en las elecciones generales, las alianzas se vuelven complejas en una amalgama de intereses, disputas y supervivencias nacionales y regionales. Para las formaciones comunistas, unirse a una gran coalici&oacute;n para echar al BJP del gobierno del pa&iacute;s supondr&iacute;a dar la mano a partidos con los que se disputa todo a nivel regional, su verdadero ring &ndash;sobre todo en los estados de Bengala, Kerala y Tripura, donde tienen m&aacute;s fuerza&ndash;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las cr&iacute;ticas a Modi</h3><p class="article-text">
        Unidas o por separado, todas las fuerzas opositoras enarbolan las mismas cr&iacute;ticas contra el mandatario hinduista que dirige el segundo pa&iacute;s m&aacute;s poblado del mundo: el aumento de tensiones religiosas y violencia entre comunidades por el auge del nacionalismo hind&uacute;, la falta de soluciones ante el desempleo, los efectos de la desmonetizaci&oacute;n de 2016, la crisis que vive la agricultura o la decepci&oacute;n ante promesas que no se vuelven tangibles.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que en India en &eacute;poca electoral (es decir, siempre) la decepci&oacute;n por los milagros no cumplidos se suele contrarrestar con nuevos milagros. &ldquo;Nadie pasar&aacute; hambre en India, nadie seguir&aacute; siendo pobre&rdquo;, afirm&oacute; Rahul Gandhi la semana pasada tras anunciar un salario m&iacute;nimo para los m&aacute;s necesitados si gana las elecciones. Tambi&eacute;n ha prometido la condonaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos a los agricultores, una demanda que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha originado numerosas protestas a manos de los trabajadores del campo.
    </p><p class="article-text">
        El factor econ&oacute;mico ser&aacute; clave en las pr&oacute;ximas elecciones. 2019 arranc&oacute; con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/huelga-historica-India-desempleada_0_856364572.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huelga general m&aacute;s grande del mundo</a>, una protesta de entre 150 y 200 millones de trabajadores que reclamaban aumentos del salario m&iacute;nimo, una seguridad social universal, pensiones aseguradas, bajar el precio de los alimentos b&aacute;sicos, medidas eficaces contra el desempleo o acabar con la privatizaci&oacute;n del sector p&uacute;blico. Los &uacute;ltimos en salir a la calle han sido los j&oacute;venes, que este jueves protestaron en masa en Nueva Delhi contra la crisis de empleo a la que se enfrentan. Acusan al Gobierno de no cumplir la promesa de crear los millones de puestos de trabajo que anunci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El Ejecutivo indio ha respondido a las cr&iacute;ticas presentando sus pr&oacute;ximos presupuestos, con un aumento del 13% en el gasto total, con subsidios para agricultores y con exenciones de impuestos para la clase media. Es la &uacute;ltima baza econ&oacute;mica del ejecutivo de Modi, que espera que su popularidad y sus concesiones a los sectores hinduistas sirvan para mantener viva la ola que le llev&oacute; al poder hace cinco a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Olazábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/oposicion-india-mueve-masiva-modi_1_1711677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Feb 2019 19:38:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huelga histórica en India: el milagro económico no convence a sus trabajadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/huelga-historica-india-desempleada_1_2739400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eadadda7-b8d0-490c-8aa9-d4ceca50a45f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huelga histórica en India: el milagro económico no convence a sus trabajadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos tres huelgas generales han sido secundadas por más de 100 millones de trabajadores en la última legislatura</p><p class="subtitle">La última, esta pasada semana. Una huelga masiva de dos días ha sido multitudinaria en sectores como el transporte, la banca pública o las minas de carbón</p></div><p class="article-text">
        Era un d&iacute;a soleado de octubre. Los empleados de la exportadora de diamantes Hari Krishna Exports, protegidos todos con sus gorras corporativas, aguardaban a recibir las llaves de los 600 coches nuevos que su jefe iba a regalarles. Una tradici&oacute;n anual cortes&iacute;a de la empresa. Los veh&iacute;culos blancos, impolutos, perfectamente ordenados, luc&iacute;an cada uno la bandera tricolor india en una explanada. Al fondo, sobre el escenario, una enorme pantalla en la que aparec&iacute;a el primer ministro indio, Narendra Modi. &ldquo;Hoy tenemos un empleo y unas oportunidades empresariales sin precedentes en el pa&iacute;s&rdquo;, dijo en su discurso tras desglosar las buenas obras de su gobierno en materia laboral. Aplausos.
    </p><p class="article-text">
        La India de Modi. La de los r&eacute;cords, los esl&oacute;ganes y un marketing en el que no tiene competidores. La que crece por encima del 7%. La que quiere atraer a inversores mundiales. La &ldquo;Nueva India&rdquo;, como &eacute;l mismo dice.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de esta nueva India, sin embargo, es la de al menos tres huelgas generales secundadas por m&aacute;s de 100 millones de trabajadores que se oponen a las pol&iacute;ticas laborales del partido gobernante Bharatiya Janata Party (BJP). Tres en s&oacute;lo una legislatura de cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima, esta semana. Una huelga masiva de dos d&iacute;as convocada por diez de los sindicatos m&aacute;s fuertes del pa&iacute;s que calculan un seguimiento de entre 150 y 200 millones de trabajadores, cifras que no han podido ser confirmadas. Seg&uacute;n proclam&oacute; Amarjeet Kaur, secretaria general de la federaci&oacute;n All India Trade Union Congress (AITUC), se trata de una movilizaci&oacute;n sindical de proporciones nunca antes vistas.
    </p><p class="article-text">
        Los paros fueron multitudinarios en sectores como el transporte, la banca p&uacute;blica, la industria energ&eacute;tica, las minas de carb&oacute;n, el comercio, las oficinas gubernamentales, el sector informal y numerosas f&aacute;bricas. Resultado: las principales ciudades, parcialmente paralizadas; carreteras y v&iacute;as de tren, bloqueadas; negocios y sucursales, cerrados; plantas de producci&oacute;n, vac&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Sus principales demandas al Ejecutivo: aumento del salario m&iacute;nimo, una seguridad social universal, pensiones aseguradas, poner fin a la precariedad de los contratos temporales y verbales, acabar con la privatizaci&oacute;n del sector p&uacute;blico, bajar el precio de alimentos b&aacute;sicos como el arroz, el cumplimiento de las leyes laborales o dar respuesta al creciente desempleo que vive la India.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n es que puedes ser despedido a pesar de todas las leyes que te protegen. Y nadie acudir&aacute; en tu ayuda&rdquo;, dice en conversaci&oacute;n con eldiario.es Gautam Mody, secretario general del sindicato New Trade Union Iniciative (NTUI). &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; es tan f&aacute;cil despedir trabajadores? Primero porque no hay contrato entre empleador y empleado. Pero adem&aacute;s al final del d&iacute;a encontrar&aacute;s uno nuevo, porque la masa de gente que busca trabajo es enorme, por lo que cada uno puede ser reemplazado por diez candidatos nuevos e incluso m&aacute;s baratos que vienen desde todos los puntos de India&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2014 el nacionalista hind&uacute; Modi destron&oacute; al Partido del Congreso de la familia Nehru-Gandhi con grandes promesas sobre el empleo y el desarrollo econ&oacute;mico de la India. En una legislatura, dijo, crear&iacute;a 10 millones de puestos de trabajo. Pero precisamente el desempleo est&aacute; siendo la gran laguna de un mandato que intentar&aacute; revalidar en las elecciones de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de salir publicado un estudio del Centro de Seguimiento de la Econom&iacute;a India (CMIE), una empresa de negocios e investigaci&oacute;n, que se&ntilde;ala que casi 11 millones de indios perdieron su empleo en 2018: una masa de 408 millones de trabajadores que ha pasado a ser de 397. La tasa de desempleo creci&oacute; en diciembre al 7.4%, el dato m&aacute;s alto en los &uacute;ltimos 15 meses. En esa l&iacute;nea se mueve tambi&eacute;n el informe anual que publica la Oficina de Empleo: en su &uacute;ltima edici&oacute;n confirma que la tasa de desempleo mantiene la ca&iacute;da que lleva arrastrando desde 2013-2014.
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        Seg&uacute;n el estudio del CMIE sobre el &uacute;ltimo a&ntilde;o, ocho de cada diez empleos se han perdido en zonas rurales y s&oacute;lo dos en ciudades. Es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero: ellas han perdido 8.8 millones de puestos de trabajo y ellos, 2.2 millones. Los m&aacute;s afectados son obreros, agricultores y peque&ntilde;os comerciantes; los mismos que sufrieron un golpe m&aacute;s duro tras la &ldquo;desmonetizaci&oacute;n&rdquo; que llev&oacute; a cabo el gobierno en 2016, cuando retir&oacute; de manera repentina los billetes de 500 y 1.000 rupias, los m&aacute;s utilizados en India.
    </p><p class="article-text">
        Para Modi la situaci&oacute;n es completamente opuesta. La creaci&oacute;n de empleos va viento en popa. S&oacute;lo en 2017, dice, se crearon siete millones de puestos de trabajo en el sector formal. Lo que ocurre es que &ldquo;la forma tradicional de medir los empleos&rdquo; no casa con &ldquo;la nueva econom&iacute;a de la nueva India&rdquo;. Una econom&iacute;a de emprendedores en la que, como &eacute;l mismo afirm&oacute;, un hombre que no encuentra trabajo y que acaba friendo y vendiendo pakodas (un snack indio) en la calle por tres euros al d&iacute;a es un creador de empleo. El ex ministro de Finanzas Palaniappan Chidambaram le respondi&oacute;: &ldquo;seg&uacute;n esa l&oacute;gica, mendigar es un trabajo&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os el gobierno del BJP ha lanzado numerosos planes centrados en el emprendimiento, la capacitaci&oacute;n de los trabajadores y los incentivos a las empresas para exportaciones y creaci&oacute;n de empleo. Pero los expertos cuestionan principalmente dos aspectos: que el emprendimiento individual no es una soluci&oacute;n suficiente ante la profunda crisis laboral nacional y que la implementaci&oacute;n y el &eacute;xito de estos programas est&aacute;n lejos de ser id&oacute;neos. Algunas empresas dan de alta a empleados que ya ten&iacute;an en negro para recibir ayudas (por lo que en realidad no est&aacute;n creando empleo), los pr&eacute;stamos prometidos no siempre llegan o no llegan en las cantidades anunciadas, la mayor&iacute;a de trabajadores se encuentra fuera del acceso a esos planes...
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo: en 2015 Modi anunci&oacute; que m&aacute;s de 400 millones de indios recibir&iacute;an capacitaci&oacute;n profesional gracias a una de sus iniciativas estrella (Skill India) antes de 2022. Hasta la fecha, menos de cuatro millones han pasado por ese programa y s&oacute;lo un mill&oacute;n ha logrado un empleo posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        El analista indio Thomas Manuel, especializado en conflictos laborales, nos explica que las reformas que est&aacute; impulsando el BJP est&aacute;n centradas en facilitar los negocios para las empresas simplificando sus requisitos y deberes, pero &ldquo;no han mostrado ning&uacute;n inter&eacute;s en ver los problemas laborales desde el punto de vista de la clase trabajadora&rdquo;. Por eso sostiene que la situaci&oacute;n del trabajo en India seguir&aacute; en ca&iacute;da libre, una impresi&oacute;n que coincide con las previsiones de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo para el futuro del pa&iacute;s asi&aacute;tico: estima que en 2019 se perder&aacute;n 19 millones de puestos de trabajo y que el 77% de los trabajadores tendr&aacute;n un empleo &ldquo;vulnerable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana el Parlamento indio aprob&oacute; una ley que reserva una cuota del 10% de los empleos a los m&aacute;s pobres. El sistema de cuotas es uno de los pilares de la India independiente que levant&oacute; la dinast&iacute;a Nehru-Gandhi, y que trata de reducir la discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica hacia las castas m&aacute;s bajas, las comunidades tribales y las clases m&aacute;s desfavorecidas garantiz&aacute;ndoles plazas en empleos p&uacute;blicos e instituciones educativas.
    </p><p class="article-text">
        El problema, hoy d&iacute;a, es que al reducirse la oferta laboral se aviva el conflicto entre castas y clases sociales: los de arriba ven que las ayudas a los de abajo les perjudican y reclaman ser tratados como ellos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han vivido protestas surrealistas a manos de miembros de castas intermedias que reivindicaban su condici&oacute;n de casta inferior para poder acceder a esos derechos educativos y laborales. Todo, con tal de trabajar en la Nueva India de Modi.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Olazábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/huelga-historica-india-desempleada_1_2739400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jan 2019 20:39:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huelga histórica en India: el milagro económico no convence a sus trabajadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelgas,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[India ya no dice "refugees welcome"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/india-dice-refugees-welcome_1_2162544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8700ee07-5d2a-4b71-9e54-49cfb951e970_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="India ya no dice &quot;refugees welcome&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las últimas siete décadas, el gigante asiático no ha puesto barreras a la hora de dar asilo pero el gobierno actual ha dado un vuelco a su histórico discurso</p><p class="subtitle">El Gobierno del BJP ha manifestado en repetidas ocasiones que quiere deportar a los rohingyas que viven en lugares como Cachemira o Delhi porque son "inmigrantes ilegales"</p><p class="subtitle">"No queremos que la India se convierta en la capital mundial de los refugiados. Personas de todos los demás países inundarían el nuestro"</p></div><p class="article-text">
        En 1959, un joven llamado Tenzin Gyatso atraves&oacute; a pie las monta&ntilde;as del Himalaya hasta llegar a la frontera de la India, donde fue recibido por un grupo de guardias de ese pa&iacute;s. A sus espaldas, y acompa&ntilde;ado de una veintena de compatriotas, dejaba la ciudad tibetana de Lhasa, tomada por el Ej&eacute;rcito chino, que hab&iacute;a conseguido sepultar una insurrecci&oacute;n popular.
    </p><p class="article-text">
        Gyatso, el decimocuarto Dal&aacute;i Lama, empezaba as&iacute; su vida en el exilio, acogido por la India de Nehru. Hoy d&iacute;a la comunidad tibetana en suelo indio llega a las 100.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        India tiene un notable historial de acogida. En las &uacute;ltimas siete d&eacute;cadas, el gigante asi&aacute;tico no ha puesto barreras a la hora de dar asilo a ciudadanos que huyen de conflictos o persecuciones aludiendo cuestiones de seguridad o falta de recursos. Ni siquiera por el hecho de engordar unas listas demogr&aacute;ficas desmesuradas en un pa&iacute;s con 1.300 millones de habitantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No las ha puesto hasta ahora, cuando el Gobierno ha optado por rechazar p&uacute;blicamente a los refugiados rohingyas que han huido de Myanmar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una tradici&oacute;n de acogida hist&oacute;rica</h3><p class="article-text">
        Paquistan&iacute;es y banglades&iacute;es huyendo de atrocidades en sus procesos de independencia, tamiles dejando atr&aacute;s una devastadora guerra civil en Sri Lanka, butaneses escapando de una limpieza &eacute;tnica a manos de su rey o afganos y somal&iacute;es alej&aacute;ndose de dos pa&iacute;ses sumergidos en una perpetua violencia. Todas estas comunidades &ndash;algunas se cuentan en millones, otras en decenas de miles&ndash; han encontrado en India un refugio&nbsp;donde construir una nueva vida con m&aacute;s esperanzas y, sobre todo, con m&aacute;s seguridad, si bien es cierto que algunas de ellas sufren racismo y discriminaciones cotidianos&nbsp;por parte de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), en India hay 198.000 personas con el estatus de refugiado y otras 9.000 que solicitan asilo, pero las cifras reales de personas que no cuentan con esos documentos, aunque tambi&eacute;n huyeron de violencias en sus pa&iacute;ses, son&nbsp;mucho mayores.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n de abrirles las puertas se ha mantenido a pesar de que&nbsp;el pa&iacute;s no es firmante de la Convenci&oacute;n sobre los refugiados de 1951 ni del Protocolo de 1967, aunque s&iacute; lo es, en cambio, de otras declaraciones internacionales m&aacute;s recientes que reconocen el derecho al asilo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No queremos&nbsp;ser la capital mundial de los refugiados&rdquo;&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El Gobierno actual, en manos del partido nacionalista hind&uacute; BJP, ha dado un vuelco de 180 grados a todo un hist&oacute;rico discurso. El Ejecutivo dej&oacute; clara su postura a principios de este a&ntilde;o ante el Tribunal Supremo: &ldquo;No queremos que la India se convierta en la capital mundial de los refugiados. Personas de todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses inundar&iacute;an el nuestro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros pasos en este giro vinieron antes, con la&nbsp;reforma&nbsp;de la ley de ciudadan&iacute;a, que est&aacute; camino de aprobarse y tiene el fin de diferenciar qu&eacute; migrantes y refugiados pueden llegar a ser ciudadanos indios y cu&aacute;les no seg&uacute;n la religi&oacute;n que profesen. En palabras del secretario general del BJP, Kailash Vijayvargiya: &ldquo;El objetivo es hacer que los refugiados de Afganist&aacute;n, Bangladesh y Pakist&aacute;n que sean hind&uacute;es, sijs, budistas, jainistas, parsis y cristianos puedan obtener la ciudadan&iacute;a india&rdquo;. Es decir, aceptar a las minor&iacute;as no musulmanas que sean perseguidas en sus pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana.
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        Esta visi&oacute;n de la pol&iacute;tica de acogida &ldquo;parece estar influenciada por la paranoia y la xenofobia&rdquo;, afirma Arijit Sen, investigador de Amnist&iacute;a Internacional, en una conversaci&oacute;n con eldiario.es. &ldquo;Los refugiados y solicitantes de asilo son cada vez m&aacute;s categorizados como 'inmigrantes ilegales' sin que el Gobierno tenga en cuenta las obligaciones nacionales e internacionales que tiene con aquellos que huyen de ser perseguidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o el cambio de discurso se ha vuelto indiscutible a ra&iacute;z del descomunal &eacute;xodo de los rohingya que han huido de una limpieza &eacute;tnica en Myanmar y se han asentado en campos de refugiados en Bangladesh.
    </p><p class="article-text">
        En India viven unos 40.000 rohingyas, de los cuales m&aacute;s de 16.000 tienen el estatus de refugiado de Naciones Unidas. La mayor&iacute;a de ellos lleva en territorio indio desde 2012 y ha ido llegando tras escapar de distintas oleadas de represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno del BJP ha manifestado en repetidas ocasiones que quiere deportar a los rohingyas que viven en lugares como Cachemira o Delhi porque son &ldquo;inmigrantes ilegales&rdquo; que suponen una &ldquo;seria amenaza para la seguridad nacional&rdquo;, una conclusi&oacute;n a la que las autoridades han llegado&nbsp;tras encontrar supuestos v&iacute;nculos entre esta poblaci&oacute;n de mayor&iacute;a musulmana y grupos terroristas de origen paquistan&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Su expulsi&oacute;n est&aacute; siendo estudiada por el Tribunal Supremo que, de momento, ha paralizado la operaci&oacute;n, a pesar de que el Ejecutivo sostiene que los jueces no deber&iacute;an intervenir. Mientras tanto, la Polic&iacute;a fronteriza de la India, que comparte lindes con Bangladesh y Birmania, ha fortalecido la vigilancia para evitar que los rohingyas lleguen a su orilla.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;India ha tratado a cada&nbsp;refugiado seg&uacute;n&nbsp;sus intereses&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los expertos consultados coinciden en que, con la crisis rohingya, el Gobierno indio ha sustituido su tradicional pol&iacute;tica de acogida por otras preocupaciones. &ldquo;India quiere proteger sus intereses estrat&eacute;gicos y econ&oacute;micos. Delhi busca mejorar los lazos con sus vecinos del este y Myanmar sirve como puerta de entrada hacia el sudeste asi&aacute;tico&rdquo;, apunta Nehginpao Kipgen, director del Centro de Estudios del Sudeste Asi&aacute;tico de la universidad O.P. Jindal Global.
    </p><p class="article-text">
        Kipgen&nbsp;subraya la importancia de las inversiones y proyectos indios en suelo birmano. &ldquo;Para India tambi&eacute;n es vital mantenerse en buenos t&eacute;rminos con Myanmar porque necesita su apoyo para hacer frente a los grupos insurgentes que operan en los estados del noreste&rdquo;, una zona fronteriza con el pa&iacute;s de mayor&iacute;a budista.
    </p><p class="article-text">
        El experto&nbsp;considera que India ha respondido al desastre humanitario pero, dice, &ldquo;es cierto que con su historia de acogida y bienvenida de refugiados podr&iacute;a haber desempe&ntilde;ado un papel m&aacute;s destacado en el tratamiento de la crisis rohingya&rdquo;.
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        Para Syed Munir Khasru, analista bengal&iacute;, India ha demostrado hist&oacute;ricamente sus &ldquo;valores de hospitalidad e inclusi&oacute;n&rdquo; con los vecinos en apuros, pero su pol&iacute;tica de acogida nunca se ha basado en la misericordia mundial. &ldquo;Cada pa&iacute;s es diferente y cada refugiado ha sido tratado seg&uacute;n qui&eacute;n era y qu&eacute; intereses ten&iacute;a India con esa naci&oacute;n&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La acogida de refugiados tibetanos es una respuesta a las relaciones con China, igual que la aceptaci&oacute;n de paquistan&iacute;es y banglades&iacute;es fue una medida contra Pakist&aacute;n, mientras que en Afganist&aacute;n, India lo que quiere es ampliar sus influencias porque ese pa&iacute;s es vecino de Pakist&aacute;n. No es tan sencillo como decir que India apoya a todos los refugiados sean de donde sean&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, contin&uacute;a el presidente del Instituto de Pol&iacute;tica, Defensa y Gobernanza (IPAG), &ldquo;los rohingya no suponen ning&uacute;n provecho pol&iacute;tico para la India y siendo amable con ellos te alejas de Myanmar, algo que el Gobierno indio no quiere porque eso es m&aacute;s importante para ellos que los rohingyas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los c&iacute;rculos acad&eacute;micos y medi&aacute;ticos de India, numerosas voces han se&ntilde;alado que los pasos que est&aacute; dando el gobierno del BJP con los rohingyas &ndash;tanto la repentina criminalizaci&oacute;n de los que viven en India, como el olvido de los que sobreviven en los campamentos de Bangladesh&ndash; responden a una estrategia dom&eacute;stica: contentar a sus seguidores m&aacute;s fieles al nacionalismo hind&uacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hay quienes temen que este camino&nbsp;acabe&nbsp;realmente con la expulsi&oacute;n de los refugiados y quienes opinan que solo se est&aacute; agitando a las masas de cara a las elecciones generales del a&ntilde;o que viene. Kipgen no cree que la pol&iacute;tica actual con los rohingyas &ldquo;signifique necesariamente que vaya a haber un enfoque similar con otros refugiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ejecutivo indio ha vivido tambi&eacute;n varios encontronazos con la comunidad tibetana, afincada desde hace 60 a&ntilde;os en la zona de Dharamsala, al norte de la India. All&iacute;, en McLeod Ganj, reside su gobierno en el exilio. El detonante de la &uacute;ltima discordia fue la decisi&oacute;n del BJP de distanciarse de los eventos que los tibetanos han organizado para conmemorar sus seis d&eacute;cadas debido a la &ldquo;sensible&rdquo; situaci&oacute;n actual entre India y China. Delhi intenta suavizar posturas con Pek&iacute;n despu&eacute;s de un a&ntilde;o marcado por la tensi&oacute;n en el paso fronterizo de Doklam. Tampoco pierde de vista su dependencia econ&oacute;mica y su desventaja militar respecto a la otra gran potencia.
    </p><p class="article-text">
        Con el ambiente un poco cargado, la comunidad tibetana exiliada se dispuso a celebrar en Dharamsala la ayuda prestada por India todos estos a&ntilde;os en una ceremonia llamada &ldquo;Gracias, India&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habl&oacute; el Dal&aacute;i Lama, hablaron autoridades indias y habl&oacute; el l&iacute;der pol&iacute;tico del exilio tibetano, Lobsang Sangay, que, entre un sinf&iacute;n de pertinentes agradecimientos al pa&iacute;s que les ha acogido, col&oacute; un mensaje a su l&iacute;der espiritual: es hora de &ldquo;reforzar nuestros esfuerzos&rdquo; para hacer realidad el sue&ntilde;o de &ldquo;reunir&rdquo; a la poblaci&oacute;n exiliada con sus compatriotas al otro lado del Himalaya. Es hora de volver a casa. Muchos, sobre todo los j&oacute;venes, ya est&aacute;n optando por salir de India camino de Occidente, en busca de un futuro mejor, o est&aacute;n regresando al T&iacute;bet del que huyeron sus padres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Olazábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/india-dice-refugees-welcome_1_2162544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Apr 2018 18:43:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Inmigración,India]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día en la Cachemira india, uno de los territorios más militarizados del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cachemira_1_3001837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e07cb252-4f7b-459b-804c-632527aec5b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día en la Cachemira india, uno de los territorios más militarizados del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación entre los cachemires y la policía india está marcada por las denuncias de violaciones de los derechos humanos</p><p class="subtitle">El gobierno indio libera recientemente a 4.500 detenidos y afirma que está dispuesto a escuchar las "aspiraciones legítimas" de los cachemires</p><p class="subtitle">"Los controles, los coches patrulla, las detenciones, todo es una humillación, una tortura diaria", dice el líder de la ONG Voice of Victims</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Da&ntilde;aron mi moto, me golpearon fuerte con las culatas de las armas y con palos de madera y, en un estado casi inconsciente, me ataron al frente del <em>jeep</em>&rdquo;. Farooq Ahmad Dar, un joven cachemir, relataba as&iacute; a la prensa india el d&iacute;a que el Ej&eacute;rcito decidi&oacute; usarle como escudo humano.
    </p><p class="article-text">
        Un oficial le amarr&oacute; al parachoques de un veh&iacute;culo militar y le pase&oacute; por varios pueblos durante cinco horas en esa posici&oacute;n, con un cartel colgado del cuello, para proteger al convoy del lanzamiento de piedras. Su v&iacute;deo corri&oacute; por la red hace meses. Para unos, fue una humillaci&oacute;n en toda regla. Para otros, una advertencia.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo cachemir exigi&oacute; una sanci&oacute;n para aquel oficial pero, entre el castigo o el premio, el alto mando eligi&oacute; lo segundo. Una condecoraci&oacute;n por el trabajo bien hecho. Se trataba de un d&iacute;a normal en la Cachemira india.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos con Abdul Qadeer, l&iacute;der de Voice of Victims, una organizaci&oacute;n cachemir en defensa de los derechos humanos. La conversaci&oacute;n tiene lugar en un jard&iacute;n frente al lago Dal, un escenario tranquilo, precioso, con monta&ntilde;as nevadas y comerciantes que navegan en <em>shikaras</em>. Un peque&ntilde;o para&iacute;so en un valle que esconde una oscura realidad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;C&oacute;mo es la relaci&oacute;n diaria con la polic&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Nos sentimos humillados cada vez que nos topamos con las fuerzas de seguridad. Los <em>checkpoints</em>, los coches patrulla, los controles aleatorios, las detenciones, todo es una humillaci&oacute;n, una tortura diaria. Si alguien te pega un guantazo, te duele varios minutos, pero luego el dolor se va. Pero si alguien te humilla, se queda en tu coraz&oacute;n para siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esa relaci&oacute;n, dice, es m&aacute;s conflictiva en los pueblos, porque en las ciudades hay m&aacute;s ojos mirando, m&aacute;s voces gritando. Hay periodistas, hay extranjeros, hay Internet. Pero en las aldeas, cuando se acaba el asfalto y la cobertura, la convivencia entre vecinos y agentes es mucho m&aacute;s directa y las posibilidades de protestar se reducen de forma dr&aacute;stica. &ldquo;Si vas a denunciarlo, no vuelves&rdquo;. Este lunes, un periodista franc&eacute;s fue arrestado por estar grabando un documental &ldquo;sin permiso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El grito de Abdul es tan b&aacute;sico como pedir que se considere a las personas lo que son. &ldquo;Somos seres humanos y queremos que se nos trate con dignidad y respeto. Pero ellos no est&aacute;n aqu&iacute; para protegernos, s&oacute;lo est&aacute;n para humillarnos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un estado de sitio permanente</h3><p class="article-text">
        Cachemira es una de las zonas m&aacute;s militarizadas del mundo con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de tropas indias desplegadas. En cada esquina de Srinagar, capital durante los meses de verano, descansa un agente, un veh&iacute;culo militar, un control policial o un puesto fortificado con sacos terreros. Es la imagen de un estado de sitio permanente.
    </p><p class="article-text">
        India y Pakist&aacute;n reclaman este territorio desde que ambos se independizaron en 1947. Varias guerras y una tensi&oacute;n permanente llevaron a la creaci&oacute;n de una frontera de facto y despu&eacute;s a un alto el fuego en 2003. Las dos potencias nucleares se acusan a diario de quebrantar ese acuerdo denunciando incursiones del otro bando. China, adem&aacute;s, controla el desierto de las piedras blancas, una esquina nororiental tan estrat&eacute;gica como despoblada.
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        En 1989 explot&oacute; en el valle de Cachemira, bajo dominio indio, una insurgencia separatista, armada, que enfang&oacute; la ya de por s&iacute; complicada situaci&oacute;n. Los 90, los a&ntilde;os del plomo, ya quedaron atr&aacute;s y ahora la guerrilla es mucho m&aacute;s d&eacute;bil, pero al grito independentista se le est&aacute; sumando un discurso religioso fundamentalista.
    </p><p class="article-text">
        La cifra exacta de muertos se desconoce, pero diversas fuentes calculan que en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas llega a los 70.000. S&oacute;lo en lo que va de a&ntilde;o, el Ej&eacute;rcito asegura haber matado a unos 200 insurgentes. Seg&uacute;n el Ejecutivo indio, si el conflicto sigue vivo es porque su vecino paquistan&iacute; da alas a los grupos separatistas. As&iacute; justifica la enorme presencia militar en el &uacute;nico Estado de mayor&iacute;a musulmana del pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Amir Khan tiene 17 a&ntilde;os y quiere ser doctor. Va a empezar a estudiar en la universidad de Cachemira, en Srinagar. &ldquo;Esto es un verdadero Estado policial&rdquo;, dice. Suele participar en las protestas contra India porque cree que es la &uacute;nica manera de que el gobierno de Delhi les escuche. &ldquo;No es f&aacute;cil vivir todos los d&iacute;as con tanta polic&iacute;a por todos lados. Desde ni&ntilde;os vemos eso. Acabas ignor&aacute;ndolo y no tienes contacto con ellos porque si no, ser&iacute;a muy duro&rdquo;, cuenta el estudiante mientras mira de reojo a los dos agentes que, a pocos metros, charlan en su puesto de guardia.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo a&ntilde;o estuvo marcado por un rebrote de la violencia en las calles a ra&iacute;z del asesinato de Burhan Wani, un conocido militante independentista. La poblaci&oacute;n se enfrent&oacute; d&iacute;a tras d&iacute;a a los antidisturbios en protestas masivas. Los choques diarios, una huelga general y los continuos toques de queda bloquearon la vida en el valle durante meses. Resultado: 2016 fue el a&ntilde;o m&aacute;s violento en Cachemira en esta d&eacute;cada. M&aacute;s de un centenar de muertos y 10.000 heridos lo confirman.
    </p><p class="article-text">
        Especialmente pol&eacute;micos fueron los perdigones que usan las tropas indias para disolver multitudes. Adem&aacute;s de los estragos que causan en cara, cuerpo y ojos, Amnist&iacute;a Internacional denuncia que al menos 14 personas murieron el a&ntilde;o pasado por el impacto de estos balines de metal, a lo que el gobierno responde que el uso de esta munici&oacute;n &ldquo;no letal&rdquo; es un &ldquo;mal necesario&rdquo; que se emplea s&oacute;lo para reprimir protestas violentas.
    </p><h3 class="article-text">Protegidos por ley</h3><p class="article-text">
        Los grupos de derechos humanos han cuestionado en incontables ocasiones la impunidad de las fuerzas de seguridad en Cachemira, protegidas por la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas (AFSPA) y la Ley de Seguridad P&uacute;blica, que les otorgan una libertad de acci&oacute;n pr&aacute;cticamente absoluta ante cualquier sospecha.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La AFSPA ha dado lugar a numerosas violaciones de los derechos humanos. Establece una inmunidad eficaz contra los enjuiciamientos en tribunales civiles, lo que significa que los soldados que cometen abusos o que dan esas &oacute;rdenes nunca son obligados a rendir cuentas&rdquo;, afirma Meenakshi Ganguly, directora de Human Rights Watch en el sur de Asia, que muestra tambi&eacute;n su preocupaci&oacute;n por las detenciones arbitrarias.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones locales aseguran que bajo la AFSPA se han cometido todo tipo de atrocidades en cuarteles, asesinatos extrajudiciales o desapariciones forzosas. Voice of Victims sostiene que todav&iacute;a hoy existen m&aacute;s de 400 centros de tortura en los que se han llevado a cabo mutilaciones, vejaciones y castigos con agua y electricidad, bas&aacute;ndose en testimonios que se repiten desde hace tres d&eacute;cadas.
    </p><h3 class="article-text">Miles de tumbas sin nombre</h3><p class="article-text">
        Se han hallado miles de tumbas sin nombre en la regi&oacute;n. Fosas comunes que se cavaron en los peores a&ntilde;os del conflicto y que ahora est&aacute;n ocultas en la naturaleza, cubiertas por el paso del tiempo. Los cachemires est&aacute;n convencidos de que all&iacute; permanecen enterrados los miles de desaparecidos que hay en la zona (unos 10.000) pero las autoridades indias no quieren identificar esos cuerpos porque dan por hecho que son terroristas paquistan&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres que en los a&ntilde;os 90 perdieron a un hijo, a un marido o a un padre est&aacute;n esperando a que vuelvan porque no saben si est&aacute;n vivos o muertos. Y cada vez que pedimos informaci&oacute;n al gobierno, &eacute;ste practica un silencio criminal&rdquo;, afirma el activista Abdul Qadeer, que cree que el sistema judicial defiende a los autores de los cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Entre toques de queda, coches patrulla y uniformes, los j&oacute;venes cachemires han heredado el sentimiento de resistencia que movi&oacute; a sus predecesores. Son ellos los protagonistas en los enfrentamientos con la polic&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Nacer y crecer con el conflicto</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Todo el mundo ha perdido el miedo, a nadie le importa ya nada y por eso van con todo en las manifestaciones. &iexcl;Hasta se ha visto a las estudiantes tirar piedras por primera vez!&rdquo;, afirma Iqbal Alam, un joven profesor que cree que la situaci&oacute;n es &ldquo;cr&iacute;tica&rdquo; e &ldquo;impredecible&rdquo; porque cualquier d&iacute;a puede explotar de nuevo la ira por otro suceso repentino, otro Burhan Wani asesinado, otra gota que colme el vaso por en&eacute;sima vez.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las piedras, el principal arma de las nuevas generaciones es Internet. Con s&oacute;lo dos clics, grabar y enviar, los v&iacute;deos que muestran la brutalidad de las fuerzas de seguridad indias vuelan por la red y desatan la indignaci&oacute;n colectiva, como sucedi&oacute; con la imagen de un agente que dispar&oacute; a la cabeza a un manifestante o con el caso de Farooq Ahmad Dar. El gobierno sabe que el impacto de estos v&iacute;deos es arrollador y por eso habitualmente intenta bloquear el uso de redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ni las viejas heridas se curan ni se generan espacios para el desarrollo personal y profesional de los m&aacute;s j&oacute;venes, lo que hace que muchos emigren a otras partes de India o a pa&iacute;ses &aacute;rabes en busca de unas oportunidades que no encuentran en su propio hogar. &ldquo;Yo quiero ser m&eacute;dico pero s&eacute; que no podr&eacute; serlo aqu&iacute;, ese es el problema. Por eso no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de identidad, tambi&eacute;n se protesta por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Los j&oacute;venes saben que no hay trabajo&rdquo;, dice el estudiante Amir. 
    </p><p class="article-text">
        El desempleo en este Estado indio supera el 24% entre la poblaci&oacute;n joven, cuando en el resto del pa&iacute;s es el 13%. Cachemira atraviesa una de sus peores crisis tur&iacute;sticas, un sector que emplea a medio mill&oacute;n de personas, y tanto productores como comerciantes a&uacute;n intentan recuperarse del impacto econ&oacute;mico de la violencia de 2016.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, siendo fiel a su estrategia del palo y la zanahoria, el gobierno indio se ha mostrado dispuesto a &ldquo;dialogar&rdquo; con las fuerzas pol&iacute;ticas y sociales de Cachemira para entender sus &ldquo;aspiraciones leg&iacute;timas&rdquo;. Para Abdul Qadeer, es fundamental que Delhi escuche las demandas de los cachemires si se quiere solucionar el conflicto. Pero su anhelo no se queda en la capital india: &ldquo;El mundo no nos apoya, no habla de nosotros, no habla de la brutalidad india ni de las violaciones de los derechos humanos. Pero tenemos la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a la comunidad internacional hable. Tiene que hacerlo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Olazábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cachemira_1_3001837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Dec 2017 20:55:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día en la Cachemira india, uno de los territorios más militarizados del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cachemira,India,Pakistán,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estériles en el país de la descendencia sagrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esteriles-india-descendencia-sagrada_1_3351436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cae7f175-e61a-440d-8755-d5ba41bbe9c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estériles en el país de la descendencia sagrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitamos una clínica de fertilidad en India, donde tener descendencia es socialmente obligatorio y se vincula con la divinidad</p><p class="subtitle">"Tener un hijo en la India es decir a la sociedad que todo está bien en tu matrimonio", asegura la doctora Kaberi Banerjee</p><p class="subtitle">Algunos líderes religiosos piden una reproducción masiva para perpetuar sus religiones</p></div><p class="article-text">
        Una mujer y un hombre llegan a una cl&iacute;nica de fertilidad en el sur de Delhi. Ella va un poco adelantada, as&iacute; que le espera en la puerta, se dan la mano y entran juntos. Una vez dentro, se sientan en una sala de espera repleta de parejas. Todos quieren ser padres y madres. Deben serlo. Viven en un pa&iacute;s, India, donde tener descendencia es socialmente obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        Sahanaz y Mahaveer est&aacute;n empezando un tratamiento de fecundaci&oacute;n in vitro (FIV) porque ella no puede concebir. &ldquo;Me siento triste porque veo a mis amigas, de mi edad, y todas tienen hijos mientras yo no puedo. Me siento fatal&rdquo;, lamenta esta joven de 28 a&ntilde;os que vive en la capital india. Lleva siete a&ntilde;os casada con su marido, de 34. &ldquo;Queremos tener un hijo porque llevamos siete a&ntilde;os de matrimonio y eso es mucho tiempo sin hijos&rdquo;, dice &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su entorno cercano les pregunta constantemente qu&eacute; ocurre, por qu&eacute; no se quedan embarazados. Y tanta insistencia duele. Ocultan su situaci&oacute;n y el tratamiento a familiares y amigos, a quienes responden que tienen alguna que otra complicaci&oacute;n, sin dar m&aacute;s detalles. Nadie sabe que est&aacute;n en esta cl&iacute;nica, por eso piden que cambiemos sus nombres en este reportaje. Ambos esperan que todo salga bien para poder ser &ldquo;una pareja normal&rdquo; a ojos de la sociedad. Desean dos hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener un hijo en la India es decir a la sociedad que todo est&aacute; bien en tu matrimonio&rdquo;, asegura la doctora Kaberi Banerjee, ginec&oacute;loga especialista en infertilidad y directora de la cl&iacute;nica AFGC. Visitan su centro privado unas 30 parejas a diario. Aqu&iacute;, dice, han nacido m&aacute;s de 4.000 ni&ntilde;os. Un tratamiento FIV puede costar unos 3.000 euros, toda una fortuna para millones de indios que no se pueden permitir este procedimiento. &ldquo;Para cualquier pareja india, el matrimonio no estar&aacute; completo hasta que no haya hijos, y eso produce un vac&iacute;o enorme cuando no los hay&rdquo;, se&ntilde;ala la m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Decoran su despacho al menos nueve figuras de Ganesh, deidad hind&uacute; con cabeza de elefante que representa, entre otras cosas, la liberaci&oacute;n ante los obst&aacute;culos de la vida, los buenos deseos frente a los retos. Cuenta la leyenda que Ganesh fue decapitado y perdi&oacute; su cabeza humana precisamente cuando custodiaba la habitaci&oacute;n en la que se encontraba su madre.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s tan devoto, la religi&oacute;n no es ni mucho menos ajena a la maternidad, eje de la vida de sus habitantes. &ldquo;En la India, la madre es el centro de la familia y nuestro ideal m&aacute;s alto. Ella es para nosotros la representaci&oacute;n de Dios, porque Dios es la madre del universo&rdquo;, dec&iacute;a el bengal&iacute; Swami Vivekananda, l&iacute;der espiritual del siglo XIX que llev&oacute; el hinduismo a Occidente. &ldquo;La primera manifestaci&oacute;n de Dios es la mano que mece la cuna&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La misi&oacute;n de ser madres</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de vincularse con la divinidad, la figura de la madre ha sido tradicionalmente venerada porque se deposita en ella el deber de inculcar a sus descendientes los valores m&aacute;s vitales, m&aacute;s humanos. De hecho, en el gigante asi&aacute;tico, la identidad de la mujer se define en torno a la maternidad, de modo que, desde peque&ntilde;a, una es preparada para su misi&oacute;n en la vida: ser esposa y ser madre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al convertirse progenitoras, las indias ganan un estatus de normalidad que cojeaba hasta ese momento. &ldquo;El embarazo se convierte en la liberaci&oacute;n de la inseguridad, la duda y la verg&uuml;enza de la infertilidad. Para la mujer india el embarazo y la inminente maternidad llega a ser un acontecimiento en el cual se le concede un alto estatus&rdquo;, escrib&iacute;a el prestigioso psicoanalista Sudhir Kakar en su libro 'El mundo interior: un estudio psicoanal&iacute;tico de la infancia y la sociedad en India'. 
    </p><p class="article-text">
        Se estima que m&aacute;s de 1.300 millones de personas viven en la India, hogar del 17% de la poblaci&oacute;n mundial. Cuando el pa&iacute;s se independiz&oacute;, hace setenta a&ntilde;os, la cifra no llegaba a 400 millones. El &iacute;ndice de fecundidad es de 2,4 hijos por mujer, seg&uacute;n datos de 2015, pero en estados como Uttar Pradesh o Bihar esa cifra asciende a m&aacute;s de 3,2 hijos. Los expertos calculan que en la India entre 20 y 30 millones parejas son inf&eacute;rtiles, una condici&oacute;n que afecta tanto a hombres como a mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Este es un pa&iacute;s en el que la primera pregunta que escucha uno cuando llega a un pueblo es si est&aacute; casado y la segunda, si tiene hijos. La importancia de la descendencia se basa en que esta asegura el futuro del linaje, con toda la herencia que eso conlleva. En un plano m&aacute;s pr&aacute;ctico, se entiende que los hijos ser&aacute;n los &uacute;nicos que se encarguen del cuidado de los padres durante su vejez.
    </p><h3 class="article-text">Reproducci&oacute;n masiva para &ldquo;perpetuar religiones&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Menci&oacute;n aparte merecen las arengas de algunos l&iacute;deres religiosos que piden una reproducci&oacute;n masiva para perpetuar sus religiones. En 2015 se vivi&oacute; una escalada esperp&eacute;ntica que empez&oacute; con un l&iacute;der hind&uacute; reclamando a las mujeres que tuviesen al menos cuatro hijos para asegurar la supervivencia del hinduismo, mayoritario en India, frente al crecimiento de la comunidad musulmana. 
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, otro l&iacute;der dijo que el n&uacute;mero correcto era cinco. Poco despu&eacute;s, otro iluminado sentenci&oacute; que esas cifras eran escasas, que se necesitaban diez hijos por mujer. Similares proclamas se han escuchado entre algunos l&iacute;deres musulmanes que temen que su fe quede absorbida por la mayor&iacute;a hind&uacute;.
    </p><h3 class="article-text">La presi&oacute;n y el apoyo familiar</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No poder tener hijos es un sentimiento horrible, especialmente en la cultura india, porque si est&aacute;s casada, debes tenerlos&rdquo;, cuenta Shalini Ahuja, una mujer de 37 a&ntilde;os que ha llegado a la cl&iacute;nica de la doctora Banerjee para empezar un tratamiento de gestaci&oacute;n subrogada porque tiene &ldquo;complicaciones en el &uacute;tero&rdquo;. Ha probado hasta en tres ocasiones la fecundaci&oacute;n in vitro. Sin resultado. 
    </p><p class="article-text">
        Shalini afirma que se siente &ldquo;mal&rdquo; cuando le preguntan por qu&eacute; lleva una d&eacute;cada casada sin hijos. Tanto ella como su marido quieren ser padres, pero asegura que no se ven obligados. Saben, eso s&iacute;, que son una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy importante que tus padres y tus suegros te apoyen, pero la mayor&iacute;a de indios no puede decir eso. Muchos padres presionan a sus hijos para que tengan descendientes o fuerzan su divorcio para que tengan hijos con una segunda mujer&rdquo;, relata. Ella, que es abogada, tiene el respaldo incondicional de su familia, pero cuenta que una pareja de amigos suyos se ve &ldquo;torturada psicol&oacute;gicamente&rdquo; por su propia familia porque han decidido no tener hijos.
    </p><p class="article-text">
        La doctora Archana Dhawan Bajaj reconoce que a su cl&iacute;nica de fertilidad, al este de Delhi, llegan algunas parejas por decisi&oacute;n propia, pero que muchas otras vienen agotadas por la presi&oacute;n familiar. &ldquo;En nuestra sociedad, alguien que no pueda tener hijos puede ser menos aceptado que un portador del VIH&rdquo;, llega a decir la m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La presi&oacute;n social es tremenda, lo que genera muchas depresiones, divorcios y problemas entre las mujeres y sus familias pol&iacute;ticas; se viven situaciones muy desagradables si no tienes un hijo&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">La culpa recae en la mujer</h3><p class="article-text">
        Cuando se habla de infertilidad en una pareja, es la mujer la que aguanta todo el peso de las cr&iacute;ticas porque, desde el principio, ella encarna toda la responsabilidad. Toda la culpa. &ldquo;Ellas sufren un estigma mucho mayor. Si una pareja no tiene un beb&eacute;, nadie se preguntar&aacute; cu&aacute;l de los dos tiene el problema, sino que se dar&aacute; por hecho que es ella la que no puede concebir&rdquo;, explica la doctora Bajaj.
    </p><p class="article-text">
        En esto coincide Vijaya Ramaswamy, historiadora experta en estudios de g&eacute;nero y religi&oacute;n en la India. &ldquo;La culpa de no tener hijos recae sobre la mujer porque no se concibe que sea &eacute;l el responsable. Y en caso de que &eacute;l sea inf&eacute;rtil, sobre ella tambi&eacute;n caer&aacute; cierta responsabilidad&rdquo;, explica en su departamento de la Universidad Jawaharlal Nehru (JNU).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es fruto de una sociedad patriarcal que entiende que todo lo que vaya mal es por culpa de la mujer y todo lo que vaya bien es &eacute;xito del hombre&rdquo;, dice, aunque matiza que esta idea est&aacute; cambiando poco a poco entre la poblaci&oacute;n de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que a lo largo de su vida la mujer india va adoptando los diferentes roles que le son designados: esposa, nuera, cu&ntilde;ada, madre. Todos ellos fuera del hogar natal, que abandona tras la boda para ir a residir con la familia de su marido, donde ser&aacute; siempre una invitada de la que se espera obediencia.
    </p><h3 class="article-text"> Cada a&ntilde;o se suicidan m&aacute;s de 20.000 mujeres </h3><p class="article-text">
        En ese ambiente, la opresi&oacute;n se puede volver insoportable. De hecho, el suicidio es la principal causa de muerte entre las j&oacute;venes indias y el matrimonio es, en muchos casos, la raz&oacute;n que les lleva a quitarse la vida, despu&eacute;s de sufrir un ahogo constante a manos de una familia pol&iacute;tica que reclama dote, sumisi&oacute;n y, s&iacute;, descendencia. Cada a&ntilde;o se suicidan en este pa&iacute;s m&aacute;s de 20.000 mujeres por estos motivos. 
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones se llega a lo m&aacute;s extremo: se han dado casos en los que la familia pol&iacute;tica ha acabado asesinando a la nuera por ser est&eacute;ril para despu&eacute;s preparar la escena de tal modo que pareciese un suicidio.
    </p><p class="article-text">
        El estr&eacute;s provocado por la presi&oacute;n familiar no ayuda precisamente a aumentar las posibilidades de concebir, sino que crea un c&iacute;rculo sin salida que empeora todo. &ldquo;Hay mujeres que rechazan la presi&oacute;n o que comparten la carga con el marido, pero muchas otras, que son se&ntilde;aladas por su entorno y sufren severas depresiones, ni siquiera pueden compartir el dolor de las presiones que reciben para tener hijos, as&iacute; que permanecen solas, calladas, y contin&uacute;an sufriendo mientras asumen que es su problema&rdquo;, concluye la doctora Banerjee.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Olazábal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/esteriles-india-descendencia-sagrada_1_3351436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2017 17:30:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estériles en el país de la descendencia sagrada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[India,Maternidad]]></media:keywords>
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