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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura Pérez Carmona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura_perez_carmona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura Pérez Carmona]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[48 horas en Corea del Norte: viaje exprés al país más misterioso y cerrado del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/corea-norte-express-misterioso-cerrado_1_3350271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f04c58f-f8ef-4be2-8351-5b149ceede62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Estatua con simbología comunista a contraluz. (CA)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ningún tratado de paz ha sido firmado desde la guerra de Corea (1950 – 1953) dejando el conflicto como latente pero no acabado y convirtiendo el paralelo 38 en uno de los lugares más militarizados y tensos del mundo</p><p class="subtitle">La sensación de cruzar esa frontera es difícil de describir, una mezcla de curiosidad pero a la vez temor, de inseguridad pero emoción pues no es un paso fronterizo normal, es Corea del Norte</p><p class="subtitle">La gente del campo es pobre, son los marginados y debido al feroz sistema comunista, la producción agraria, basada en cooperativas, es desorganizada y por tanto poco productiva. Si a esto se le suma los bloqueos internacionales debido a las tensiones políticas, la situación se agrava aún más</p></div><p class="article-text">
        Para muchos Corea del Norte es sin&oacute;nimo de comunismo y dictadura, de guerra y de opresi&oacute;n, y si bien esto es cierto, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Corea, como ellos mismos se hacen llamar, tambi&eacute;n esconde una fascinante historia derivada de los cambios mundiales en el siglo XX. La pen&iacute;nsula de Corea, hoy compuesta por el Norte y el Sur, fue invadida por Jap&oacute;n en 1910 manteni&eacute;ndola bajo el yugo colonizador hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, fecha en la que el pa&iacute;s nip&oacute;n firmar&iacute;a su rendici&oacute;n ante los aliados.
    </p><p class="article-text">
        La independencia por la que hab&iacute;an luchado los coreanos durante la ocupaci&oacute;n parec&iacute;a dar sus frutos, sin embargo, la intromisi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica al norte del pa&iacute;s junto con la retirada de las tropas niponas, determinar&iacute;a el nuevo rumbo de Corea. Con la URSS avanzando sin resistencia alguna y el temor de EEUU a que estos se hicieran con el control absoluto, ambas potencias decidieron repartirse el territorio trazando el famoso Paralelo 38 como l&iacute;nea divisoria. La parte norte, bajo influencia sovi&eacute;tica y el sur bajo la americana. Si bien ambas intentaron la reunificaci&oacute;n, las diferencias entre ellas eran cada vez m&aacute;s abismales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         En 1950, Corea del Norte invadir&iacute;a el sur desatando un conflicto armado donde intervendr&iacute;an las fuerzas estadounidenses y China dejando un reguero de sangre, muerte y destrucci&oacute;n as&iacute; como diferencias y posturas totalmente irreconciliables hasta la fecha. El armisticio de 1953 detuvo el conflicto y supuso la implantaci&oacute;n del comunismo a manos Kim Il-sung en el Norte, y la democracia, si bien algo turbulenta en los primeros a&ntilde;os, en el sur. Ning&uacute;n tratado de paz ha sido firmado desde entonces dejando el conflicto como latente pero no acabado y convirtiendo el paralelo 38 en uno de los lugares m&aacute;s militarizados y tensos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Visitar Corea del Norte no es tarea f&aacute;cil pero tampoco imposible; se requiere de una empresa intermediaria encargada de organizar el viaje desde principio a fin y aunque no es barato, para todos aquellos viajeros empedernidos merecer&aacute; la pena una vez en la vida. Si a esta aventura se le a&ntilde;ade la Marat&oacute;n de Pyongyang, el viaje puede resultar una de las mejores experiencias hasta el momento y es que poder disfrutar de la ciudad por unas horas a tu ritmo, sin gu&iacute;as ni visitas programadas es algo inaudito en estos lares.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los visitantes acceden al pa&iacute;s desde la ciudad china de Dandong en la que se encuentra el conocido puente de la amistad que une ambas orillas del r&iacute;o, y por tanto los dos pa&iacute;ses. La sensaci&oacute;n de cruzar esa frontera es dif&iacute;cil de describir, una mezcla de curiosidad pero a la vez temor, de inseguridad pero emoci&oacute;n pues no es un paso fronterizo normal, es Corea del Norte. Sin embargo, dada la tensi&oacute;n pol&iacute;tica del momento, resulta m&aacute;s complicado abandonar China que entrar en territorio norcoreano donde la amabilidad parece ser la carta de bienvenida para los turistas; verdad o mentira, lo cierto es que 10 minutos bastan para tener la tarjeta de turista coreana. Se permiten las c&aacute;maras, m&oacute;viles y libros siempre y cuando no contengan contenido religioso, pornogr&aacute;fico o sobre Corea del Norte; se aceptan las fotos, menos a militares y construcciones, se acepta preguntar siempre y cuando se haga con respeto. Sorprendentemente se aceptan m&aacute;s cosas de las esperadas por los extranjeros all&iacute; presentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vida en el interior del pa&iacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llegar a Pyongyang requiere de al menos 5 horas de tren en un recorrido digno de vivir. De est&eacute;tica sovi&eacute;tica, llama la atenci&oacute;n la falta de pasajeros locales abordo pues seg&uacute;n nos explica el gu&iacute;a, necesitan de un permiso especial para moverse entre las ciudades. Los pocos que hay se agrupan en los primeros vagones, aislados del resto de extranjeros que, apilados en las ventanas, buscan la mejor foto del paisaje norcoreano. Este se compone de pueblos y aldeas estancados en el tiempo, campos secos, cultivados con t&eacute;cnicas muy rudimentarias y escasez de infraestructuras (carreteras sin pavimentar, falta de pozos, canalizaciones de aguas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Se respira pobreza, escasez, marginaci&oacute;n. Sensaciones que confirma nuestro gu&iacute;a australiano: &ldquo;<em>La gente del campo es pobre, son los marginados y debido al feroz sistema comunista, la producci&oacute;n agraria, basada en cooperativas pertenecientes al Estado, es desorganizada y por tanto poco productiva. Si a esto se le suma los bloqueos internacionales debido a las tensiones pol&iacute;ticas, la situaci&oacute;n se agrava a&uacute;n m&aacute;s</em>&rdquo;. A esto hay que a&ntilde;adir el clima severo que azota a la regi&oacute;n, largos y fr&iacute;os inviernos y veranos calurosos, reduciendo el tiempo de cosecha a tres o cuatro meses. &ldquo;<em>La agricultura y la ganader&iacute;a se basan en t&eacute;cnicas de principios de siglo, no sacan partido a los pocos meses que tienen para trabajar el campo y la cooperativas no saben coordinar ni los recursos ni los trabajadores. Adem&aacute;s no hay agua, ni sistema de regad&iacute;o, los campos est&aacute;n secos y los animales apenan pueden pastar. Es toda una cadena que al final termina afectando a los m&aacute;s d&eacute;biles: las personas que habitan estos poblados</em>&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Pero Corea es algo m&aacute;s que una dictadura, es el sometimiento de una poblaci&oacute;n que no ha escogido vivir bajo este sistema y resulta las m&aacute;s afectada ante los conflictos pol&iacute;ticos. &ldquo;<em>Aunque parezca mentira, Corea del Sur y Estados Unidos son los que m&aacute;s dinero aportan en ayuda humanitaria para Corea del Norte, sin embargo esta ayuda no siempre llega a los m&aacute;s necesitados y se queda entre los altos cargos o en el mercado negro que ha surgido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Adem&aacute;s, las tensiones con China dificulta la entrada de esta ayuda a&uacute;n m&aacute;s</em>&rdquo;, a&ntilde;ade nuestro gu&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>En busca de la libertad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos intentan escapar por el norte del pa&iacute;s en busca de un futuro mejor, sin embargo el conflicto directo con China les impide hacerse con el estatus de refugiado o asilo pol&iacute;tico. Algunos consiguen llegar hasta Mongolia o Tailandia, otros caen en las garras de la mafia china y unos pocos terminan volviendo ante la incapacidad de desenvolverse en el mundo, en el estilo de vida del que han estado siempre aislados. &ldquo;<em>Escapar por el norte del pa&iacute;s no es nada complicado ya que el terreno monta&ntilde;oso dificulta una vigilancia continua. Lo dif&iacute;cil empieza en territorio chino. Los hay avispados que consiguen sortear las piedras del camino y llegar hasta pa&iacute;ses colindantes, otros terminan siendo esclavos de los trabajadores chinos y otros pocos terminan regresando a Corea. Hasta hace unos a&ntilde;os hab&iacute;a represalias contra las familias de los desertores aunque esto ha ido calm&aacute;ndose con el tiempo pero nunca se sabe</em>&rdquo;. &iquest;Las consecuencias de los que se van pero vuelven? se hace el silencio; se pueden intuir pero no hay informaci&oacute;n certera; como todo en este pa&iacute;s, es un misterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pyongyang, el para&iacute;so so&ntilde;ado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pyongyang es otro mundo, otro nivel al alcance de los m&aacute;s privilegiados del sistema. Est&eacute;tica comunista, no muy distante de otras ciudades en Rusia, Polonia o Ucrania, cuenta con avenidas amplias y limpias, retratos de los l&iacute;deres supremos y c&oacute;mo no, una propaganda feroz en defensa del pensamiento Juche (expresi&oacute;n del comunismo en Corea del Norte) establecido por Kim Il Sung: &ldquo;<em>Los revolucionarios deben tener como m&aacute;xima de sus vidas y de sus luchas la verdad de que confi&aacute;ndose y apoy&aacute;ndose en el pueblo, siempre se saldr&aacute; victorioso, pero si se es repudiado por &eacute;ste, se sufrir&aacute;n mil derrotas</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Calles desiertas de coches pero repletas de bicicletas, sus famosas mujeres polic&iacute;as dirigiendo el tr&aacute;fico con una precisi&oacute;n casi rob&oacute;tica, ciudadanos con id&eacute;ntica vestimenta que se confunde con la de un uniforme; tranv&iacute;as, guaguas, paradas de metro, peque&ntilde;os kioscos, tiendas con productos b&aacute;sicos y comida real. Alg&uacute;n que otro restaurante, bar o centro de recreaci&oacute;n. No se trata de una farsa como muchos han difundido en Occidente, sino de una ciudad con vida normal dentro de los par&aacute;metros del Estado Socialista y la dictadura norcoreana.
    </p><p class="article-text">
        Todo en la ciudad es a lo grande y los hoteles no son un excepci&oacute;n. Con varios distribuidos por la urbe, s&oacute;lo unos pocos est&aacute;n operativos, casualmente los alejados del centro urbano. En esta ocasi&oacute;n los corredores de la Marat&oacute;n celebrada el 8 de abril se alojan en una mole de cemento de m&aacute;s de 30 plantas, ubicado en el &aacute;rea deportiva de Pyongyang, repleta de inmensos y majestuosos pabellones deportivos y canchas en condiciones inmejorables. B&aacute;dminton, ping pong o hockey son algunos de los deportes que por all&iacute; se puede practicar pero sorprendentemente todo est&aacute; vac&iacute;o, en silencio, ni rastro de los deportistas.
    </p><p class="article-text">
        Las habitaciones del hotel, para sorpresa de los hu&eacute;spedes, no distan mucho de las occidentales incluso la televisi&oacute;n ofrece una canal internacional para alternar la continua propaganda norcoreana. El comedor sirve platos tradicionales que resultan escasos para los paladares extranjeros aumentando las especulaciones sobre las escasez de comida en el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, se dispone de una bar con buena cerveza, tienda de recuerdos, billar, karaoke y hasta piscina.
    </p><p class="article-text">
        No hay internet, ni cobertura, no hay posibilidad de contacto con el exterior al menos que se adquiera una tarjeta SIM especial con un coste desorbitado. Se trata de un aislamiento total durante 48 horas, no se puede abandonar el hotel sin permiso y si se otorga, no est&aacute; permitido ir a m&aacute;s de 5 metros de la puerta. La escalera se corta en el piso 18 y se reanuda en el 15, sin saber a ciencia cierta que sucede entre esos tres niveles. Hay total libertad de movimiento dentro del recinto, no hay gu&iacute;as vigilando, todo parece tan normal, salvo que abres la cortina y ah&iacute; est&aacute;, es Pyongyang.
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        <strong>Marat&oacute;n internacional de Pyongyang</strong>
    </p><p class="article-text">
        Visitar el pa&iacute;s durante la Marat&oacute;n es la mejor manera de disfrutar la ciudad a tu aire dado que la vigilancia es inexistente durante el recorrido. Esta carrera es especial, es obligatorio parar, interactuar con sus habitantes, sacar fotos, videos, disfrutar de los monumentos del recorrido y hasta realizar alguna que otra compra en las tiendas de abasto de la ciudad. Sus espectadores son gente amable que disfrutan con tanto extranjero campando a sus anchas. Es sorprendente como algunos ni&ntilde;os de corta edad miran con cara de asombro pues pocos son los extranjeros que por all&iacute; rondan.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo los miembros de las embajadas u otras organizaciones oficiales tienen permiso para circular libremente por la urbe, la televisi&oacute;n se limita a la propaganda gubernamental y los m&oacute;viles de alta gama s&oacute;lo tienen acceso a la intranet norcoreana. Los pocos extranjeros que visitan anualmente el pa&iacute;s son, para muchos, el &uacute;nico acceso a ese mundo occidental, el enemigo. Al mismo que miles de seguidores alientan en un estadio repleto hasta la bandera, aplaudiendo al un&iacute;sono a los all&iacute; presentes mientras damos la vuelta de honor con cara de asombro e incredulidad.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos dudas de si la asistencia es voluntaria o forzada, pero all&iacute; nadie se mueve, nadie deja de aplaudir, de sonre&iacute;r, de saludar, parece todo una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n, pero no, es real. De nada sirven los documentales vistos desde el sof&aacute;, hay que estar all&iacute; para cre&eacute;rselo pero a&uacute;n as&iacute;, parece un sue&ntilde;o.
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        48 horas en Corea pueden ser o no suficientes, eso depender&aacute; de los gustos personales y de las ganas de estar controlado en todo momento. Un destino que requiere de una mente abierta, de una habilidad para la adaptabilidad ya que all&iacute; todo puede pasar. Si bien el pa&iacute;s es objeto de risas y chistes, hay una verdad que no se puede obviar: una poblaci&oacute;n sometida a un gobierno dictatorial. No poseen pasaporte ni acceso a bienes de primera necesidad y su vida viene determinada por la lealtad al Partido. Afirman tener salarios y ocio, sin embargo, las tiendas y locales que se aprecian por la ciudad est&aacute;n vac&iacute;os, las calles carecen de un alumbrado digno al caer la noche y los cortes de luz son frecuentes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Realidad o mentira? Es dif&iacute;cil predecir. Ellos muestran su mejor cara convencidos o deseando que los visitantes crean su discurso, algo que se aparenta, no por hipocres&iacute;a sino por supervivencia, pues hablar de m&aacute;s en Corea del Norte puede ser letal. Ver, o&iacute;r y callar son las m&aacute;ximas para los visitantes en este destino tan peculiar pero sin duda muy especial: el pa&iacute;s m&aacute;s cerrado del mundo actual.
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        <strong>Empresas organizadoras</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para todos aquellos aventureros decididos a visitar Corea del Norte, la compa&ntilde;&iacute;a Young Pioneers Tours compuesta por j&oacute;venes en su mayor&iacute;a australianos, irlandeses y americanos, organiza tours a lo largo del a&ntilde;o. Ofrecen precios asequibles a los bolsillos de los viajeros y buen servicio. <a href="http://www.youngpioneertours.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La diversi&oacute;n est&aacute; asegurada</a>. Otra de las m&aacute;s famosas es Koryotours con a&ntilde;os de experiencia en el sector pero con precios algo m&aacute;s elevados pero seg&uacute;n otros viajeros, con muy buen servicio.
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            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Pérez Carmona]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2017 16:20:39 +0000]]></pubDate>
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