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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mina Malo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mina_malo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mina Malo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ecofeminismo, cuerpo y libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ecofeminismo-cuerpo-libertad_129_3341879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a882079-a216-4952-938e-54f9e49e9618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecofeminismo, cuerpo y libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas mujeres del Norte empezaron a comprender que su estilo de vida consumista es el causante de un estado de guerra contra la naturaleza, el resto de las mujeres, los pueblos extranjeros y las futuras generaciones</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de un centenar de personas participaron en las I Jornadas Ecofeministas durante los d&iacute;as 10 y 11 de junio en la Finca El Bat&aacute;n, en la provincia de Madrid. El encuentro, organizado por Ecologistas en Acci&oacute;n y la Asociaci&oacute;n Garaldea, sirvi&oacute; para reunir a activistas, investigadoras, artistas y economistas, as&iacute; como a los colectivos Colletero, Comadres on the Road, el Patio de Vecinas de San Mart&iacute;n de la Vega y la red de Drecrecimiento y Buen vivir, entre otros, quienes organizaron mesas y din&aacute;micas te&oacute;rico-pr&aacute;cticas con el objetivo de fortalecer los lazos entre praxis y pensamiento ecofeminista.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, el ecofeminismo va adquiriendo un papel central e introduci&eacute;ndose en las agendas de los movimientos sociales. Pero, &iquest;qu&eacute; es el ecofeminismo? &iquest;Realmente puede ofrecernos propuestas &uacute;tiles para la construcci&oacute;n de un nuevo modelo de sociedad?
    </p><p class="article-text">
        El ecofeminismo es al mismo tiempo un modo de pensamiento cr&iacute;tico y una pr&aacute;ctica activista; si bien existen diversas corrientes, todas ellas comparten una cr&iacute;tica al modelo de desarrollo occidental y exploran las posibles sinergias entre el feminismo y el ecologismo para tratar de establecer las ra&iacute;ces comunes del sometimiento de las mujeres y la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Nace en los a&ntilde;os 70 a partir de la reivindicaci&oacute;n del derecho a recuperar el control por parte de las mujeres sobre su propio cuerpo y su propia sexualidad, como punto de partida para un camino no consumista, ecologista y feminista. Las primeras luchas de car&aacute;cter ecofeminista denunciaron los efectos de la tecnociencia sobre la salud y se enfrentaron al militarismo, la nuclearizaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto donde cada vez es m&aacute;s evidente la imposibilidad de mantener el ritmo de crecimiento actual, muchas mujeres del Norte empezaron asimismo a comprender que su estilo de vida consumista es el causante de un estado de guerra contra la naturaleza, el resto de las mujeres, los pueblos extranjeros y las futuras generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres han tenido un papel protagonista en numerosas reivindicaciones relacionadas con la salud, la supervivencia y el territorio, en la medida que se han encargado de las tareas relacionadas con el mantenimiento de la vida m&aacute;s all&aacute; de la esfera dom&eacute;stica, como podemos ver reflejado en el abrazo de la mujeres Chipko a los &aacute;rboles, un movimiento formado principalmente por campesinas empobrecidas de la India para salvar sus bosques contra la deforestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas movilizaciones estaban basadas en algunos ideales pacifistas promovidos por Gandhi como el uso de la resistencia no violenta y el <em>sarvodaya,</em> es decir, el compromiso social para el bien de todas y todos. En concreto, en la protesta de las mujeres Chipko vemos representado una de las propuestas fundamentales: ocupar la centralidad de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente el patriarcado se ha servido de la conceptualizaci&oacute;n del cuerpo de la mujer como territorio que se puede poseer y fecundar. De aqu&iacute; se desprende una relaci&oacute;n de poder tan clara y asumida por nuestra sociedad que nos sirve para explicar, por ejemplo, c&oacute;mo todav&iacute;a hoy tenemos que seguir hablando de la lacra de las violencias machistas, que no es sino la m&aacute;xima expresi&oacute;n del control del cuerpo y las vidas de las mujeres por parte de los varones.
    </p><p class="article-text">
        Para el ecofeminismo, la perspectiva patriarcal se ha construido sobre una visi&oacute;n que dicotomiza estructuralmente la realidad a trav&eacute;s de la divisi&oacute;n sexual del trabajo para relegar a la mujer a un segundo plano. Sobre los dualismos de pensamiento hombre/mujer, ciencia/naturaleza, p&uacute;blico/privado, se ha impuesto un sujeto universal, var&oacute;n, blanco y heterosexual que encarna la normatividad.
    </p><p class="article-text">
        Para autoras como Amaia P&eacute;rez Orozco, en el centro de este modelo de pensamiento se sit&uacute;a el mercado en vez la sostenibilidad de la vida; en consecuencia, el valor viene exclusivamente definido por lo monetario, aquello que es cuantificable seg&uacute;n principios mercantiles, dejando fuera todo aquello que es imprescindible para el mantenimiento de la vida humana.
    </p><p class="article-text">
        Una de las principales preguntas a la que el ecofeminismo trata de dar respuesta es c&oacute;mo podemos construir un nuevo modelo de pensamiento basado en la sostenibilidad de la vida. Para ello, debemos tener en cuenta que somos seres ecodependientes e interdependientes. Es imposible plantearnos la vida al margen de la naturaleza y necesitamos el cuidado de otras personas para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el ser humano ha creado un abismo que nos separa de la naturaleza. Por otro lado, asumir la vulnerabilidad y la finitud del cuerpo puede ayudarnos a revalorizar las tareas de cuidado que suelen recaer en las mujeres. Tomar conciencia de nuestra conexi&oacute;n con la naturaleza puede servirnos en un sentido amplio para respetar la diversidad biol&oacute;gica y cultural, establecer nuevos par&aacute;metros de salud, rescatar la cultura de los cuidados y, en definitiva, tejer lazos de solidaridad hacia un ojbetivo com&uacute;n: la sostenibilidad de la vida.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este objetivo es incompatible con las relaciones actuales de explotaci&oacute;n Norte-Sur, el sometimiento de las mujeres y saqueo fren&eacute;tico del stock de recursos naturales. El abismo ideol&oacute;gico que separa a las personas de la naturaleza nos ha impulsado a crear una fantas&iacute;a de la individualidad, pero es necesario incluir al yo aut&oacute;nomo dentro del mundo para darnos cuenta de que formamos parte de una comunidad viva e interdependiente. El ser humano no est&aacute; solo, sino que habita en un espacio com&uacute;n que comparte con otras formas de vida. Por lo tanto, nuestra responsabilidad &eacute;tica consiste en respetar lo natural que hay en nosotras y lo natural que hay fuera de nosotras.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, poner l&iacute;mites en las acciones sobre nuestro entorno puede ayudarnos a desarrollar nuestra libertad respetando la naturaleza como condici&oacute;n de posibilidad de nuestra existencia y del resto de seres vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mina Malo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ecofeminismo-cuerpo-libertad_129_3341879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jun 2017 18:38:32 +0000]]></pubDate>
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