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    <title><![CDATA[elDiario.es - Filipe Campante]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/filipe_campante/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Filipe Campante]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El momento Argentina de Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-argentina-brasil_129_3334365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3f64369-0b85-4713-a27b-0b27f6ca5381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento Argentina de Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se analiza teniendo en mente la experiencia de la Argentina, el tope del gasto aprobado en Brasil parece problemático, mucho más en un contexto de agitación política que, aparentemente, va a continuar en el futuro</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de Brasil ha estado en ca&iacute;da libre, v&iacute;ctima de a&ntilde;os de mal manejo econ&oacute;mico y del enorme esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n que ha involucrado al <em>establishment</em> pol&iacute;tico y empresario del pa&iacute;s &ndash;y que ahora amenaza con derribar al segundo presidente en dos a&ntilde;os&ndash;. Quiz&aacute; parezca dif&iacute;cil centrarse en cuestiones vinculadas a las pol&iacute;ticas en medio de la agitaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, pero la realidad sigue siendo que Brasil debe superar retos fundamentales si quiere sentar las bases para un crecimiento sostenible. Pocos desaf&iacute;os parecen tan grandes como los problemas fiscales del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Existe un fuerte razonamiento de que las agobiadas finanzas gubernamentales de Brasil han sido un lastre para la econom&iacute;a durante mucho tiempo. En un 36%, el ratio gasto del Gobierno-PIB es uno de los m&aacute;s altos entre pa&iacute;ses con un nivel de ingresos similar. A&ntilde;os de laxitud fiscal, crecientes obligaciones en materia de seguridad social y bajos precios de las materias primas han magnificado enormemente los temores &ndash;hoy agravados por la crisis pol&iacute;tica&ndash; sobre la carga de deuda del Gobierno, que actualmente ronda el 70% del PIB. Las altas tasas de inter&eacute;s necesarias para financiar la peligrosa posici&oacute;n fiscal agravan a&uacute;n m&aacute;s las cosas: los mayores pagos de intereses representan gran parte de la diferencia del gasto entre Brasil y pa&iacute;ses equivalentes.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el Congreso Nacional de Brasil, en un intento por recuperar la confianza del mercado, aprob&oacute; una enmienda constitucional sin precedentes en diciembre pasado que impone un techo a los gastos del Gobierno excluidos intereses, indexados seg&uacute;n la tasa de inflaci&oacute;n del a&ntilde;o anterior, por un per&iacute;odo de por lo menos diez a&ntilde;os. Mientras est&eacute; vigente, el l&iacute;mite de gasto garantiza que el tama&ntilde;o del Gobierno (excluidos los pagos de intereses) se achicar&aacute; como porcentaje del ingreso nacional en cada a&ntilde;o que la econom&iacute;a experimente un crecimiento real. El Fondo Monetario Internacional lo respald&oacute; con entusiasmo en aquel momento, y hasta lo defini&oacute; como un potencial &ldquo;punto de inflexi&oacute;n&rdquo; fiscal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero lo es? Si se la toma al pie de la letra, la justificaci&oacute;n econ&oacute;mica para un l&iacute;mite del gasto es asombrosamente d&eacute;bil. Nada en la teor&iacute;a econ&oacute;mica respalda mantener el gasto gubernamental real constante durante un per&iacute;odo de hasta una d&eacute;cada. Por m&aacute;s grande que sea el tama&ntilde;o del Gobierno de Brasil, no existe ninguna ratio m&aacute;gica de gasto-PIB que garantice un crecimiento sostenido. Es m&aacute;s, el techo no distingue entre consumo e inversi&oacute;n del Gobierno. Y, en la pr&aacute;ctica, probablemente se convierta m&aacute;s en un objetivo que en un techo, eliminando as&iacute; la posibilidad de una pol&iacute;tica fiscal contrac&iacute;clica en una crisis futura.
    </p><p class="article-text">
        Inclusive como una se&ntilde;al para la confianza del mercado, la idea de un tope para el gasto futuro tiene puntos d&eacute;biles importantes. Mientras la econom&iacute;a se contrae, un tope del gasto en verdad no imparte mucha disciplina; no obliga al Gobierno a achicarse al ritmo de la econom&iacute;a. La contracci&oacute;n fiscal, al estilo agustiniano, se difiere para m&aacute;s adelante &ndash;no exactamente un impulso de la confianza&ndash;. Por cierto, el FMI, con el argumento de que un tope del gasto es inadecuado, ha exigido un mayor ajuste fiscal anticipado.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez los tiempos desesperados requieran medidas desesperadas. La medida adoptada por Brasil se asemeja al plan de convertibilidad de Argentina de 1991, que aboli&oacute; los controles monetarios y estableci&oacute; una paridad entre el peso argentino y el d&oacute;lar estadounidense. Frente a una hiperinflaci&oacute;n y a una p&eacute;rdida total de la confianza del mercado, el Gobierno intent&oacute; ganar credibilidad colocando la pol&iacute;tica monetaria en piloto autom&aacute;tico. El mensaje de Argentina a los mercados fue &ldquo;miren, no tenemos poder discrecional sobre la pol&iacute;tica monetaria&rdquo;. De la misma manera, Brasil les est&aacute; diciendo a los mercados que reducir&aacute; el Gobierno (siempre que la econom&iacute;a crezca). En ambos casos, las promesas est&aacute;n respaldadas por cambios legales o hasta constitucionales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la credibilidad se convierte en la restricci&oacute;n limitante de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, medidas como &eacute;stas pueden tener sentido &ndash;siempre que tengan el efecto buscado de la confianza del mercado&ndash;. En verdad, las tasas de inter&eacute;s de largo plazo de los bonos gubernamentales de Brasil han bajado significativamente desde que se sancion&oacute; la enmienda (aunque es dif&iacute;cil precisar el impacto causal de la regla), y siguen estando muy por debajo de los niveles previos a la enmienda, a pesar de la breve recuperaci&oacute;n tras la difusi&oacute;n de una grabaci&oacute;n del presidente Michel Temer supuestamente autorizando pagos ilegales a un congresista encarcelado.
    </p><p class="article-text">
        Pero como descubri&oacute; Argentina varios a&ntilde;os despu&eacute;s, la legislaci&oacute;n fiscal vinculante puede convertirse en una fuerte limitaci&oacute;n para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. A fines de los a&ntilde;os 1990, una moneda sobrevaluada se hab&iacute;a convertido en el gran problema de la Argentina. Los sucesivos gobiernos siguieron apegados a la ley de convertibilidad por miedo a perder credibilidad, pero como resultado de ello agravaron la crisis de competitividad de la econom&iacute;a. Finalmente, en medio de disturbios callejeros y un caos pol&iacute;tico, la Argentina abandon&oacute; la paridad monetaria en 2002.
    </p><p class="article-text">
        Si se analiza teniendo en mente la experiencia de la Argentina, el tope del gasto de Brasil parece problem&aacute;tico &ndash;mucho m&aacute;s en un contexto de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica que, aparentemente, va a continuar en el futuro previsible&ndash;. El tope probablemente se vuelva a&uacute;n m&aacute;s pol&eacute;mico desde un punto de vista pol&iacute;tico una vez que Brasil se recupere, cosa que suceder&aacute;. No es dif&iacute;cil imaginar que el pr&oacute;ximo gobierno &ndash;cuando llegue&ndash; percibir&aacute; el tope como un obst&aacute;culo para un crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s r&aacute;pido. Los defensores del tope sonar&aacute;n poco convincentes, porque el argumento econ&oacute;mico para defenderlo es d&eacute;bil en ausencia de problemas de credibilidad extremos.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, el tope terminar&aacute; debilit&aacute;ndose en la medida que logre corregir la cuesti&oacute;n de la credibilidad. Brasil podr&iacute;a volverse prisionero del valor tot&eacute;mico de la pol&iacute;tica como mecanismo de compromiso, aunque sobreviva a su utilidad como tal. La iron&iacute;a no pasar&aacute; inadvertida para los inversores o los argentinos: los pa&iacute;ses que pueden incorporar un tope del gasto en la constituci&oacute;n con poca antelaci&oacute;n tambi&eacute;n lo pueden eliminar con la misma facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Existen buenas razones por las que las democracias a veces se atan las manos o delegan la toma de decisiones. Los bancos centrales independientes o las comisiones fiscales, por ejemplo, pueden ayudar a los gobiernos a superar la tentaci&oacute;n de una manipulaci&oacute;n de corto plazo de la econom&iacute;a con un costo a m&aacute;s largo plazo. Pero el tope del gasto de Brasil no parece una soluci&oacute;n sostenible. Si bien naci&oacute; de una sensaci&oacute;n real de urgencia fiscal, el mayor riesgo es que termine alimentando el conflicto pol&iacute;tico en torno al propio techo, en lugar de fomentar una deliberaci&oacute;n sobre las dif&iacute;ciles decisiones fiscales que se pueden tomar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Filipe Campante es profesor adjunto de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. Dani Rodrik, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el autor de 'Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science'.</em><strong>Filipe Campante</strong><strong>Dani Rodrik</strong>
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2017.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik, Filipe Campante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-argentina-brasil_129_3334365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 18:57:46 +0000]]></pubDate>
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