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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor Benedico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_benedico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Víctor Benedico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuestión de clase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cuestion-clase_132_3305388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Parece que est&aacute; volviendo a salir al debate p&uacute;blico la discusi&oacute;n sobre la clase social. &iquest;Qu&eacute; es la clase?, &iquest;c&oacute;mo influye su organizaci&oacute;n y posicionamiento pol&iacute;tico?, y  sobre todo, &iquest;hemos hecho bien el an&aacute;lisis de clase? Esta &uacute;ltima parece la m&aacute;s importante, y en la que el poso marxista en la izquierda siempre sale a flote.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya 6 a&ntilde;os que Owen Jones p&uacute;blico <em>Chavs, </em>libro con el cual se abri&oacute; una peque&ntilde;a brecha en el pensamiento quincemayista de &ldquo;somos el 99 %&rdquo;, un lema criticado solamente por una peque&ntilde;a parte de la izquierda, casi m&aacute;s por el sentimiento identitario frente a lo nuevo, que por un an&aacute;lisis certero de por qu&eacute; era err&oacute;neo el discurso. Desde el cabreo m&aacute;s absoluto, cuando ya no te toca vivir en la posici&oacute;n social privilegiada que ocupaban tus padres, cuando tu padre es un tarjeta black o tu familia posee una de las empresas m&aacute;s grandes de Galicia, es f&aacute;cil enmarcarse en el 99 %. La obra de Owen lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en un periodo de &aacute;lgidas movilizaciones, abiertas por el 15M &ndash;aunque cabr&iacute;a preguntarse si fue por el 15M debido a que es donde estaban los intelectuales de nuestra izquierda, o si m&aacute;s bien fue por la Huelga general de septiembre de 2010&ndash;, un momento en el que no se estaba para abrir grandes debates estrat&eacute;gico-organizativos.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea est&aacute; <em>La clase obrera no va al paraiso </em>del &ldquo;Nega&rdquo;, uno de los cantantes de <em>Los Chikos del Maiz</em>, y Arantxa Tirado, esta vez s&iacute; con una intenci&oacute;n clara de desvelar el abandono, marginaci&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de la clase obrera no solo por el sistema, sino por la izquierda pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s. Son bastante curiosas las cr&iacute;ticas que han recibido, destacando la de Jos&eacute; Babiano, c&oacute;mo no, profesor de Universidad. Parece ser que no es lo mismo que se acuse de clasismo a la &eacute;lite intelectual y a la &eacute;lite de los movimientos sociales de Inglaterra a que esa cr&iacute;tica aterrice en tu pa&iacute;s y te acuse a ti directamente. Parece ser que tampoco es c&oacute;modo que un soldador reconvertido en rapero tenga m&aacute;s influencia entre la juventud trabajadora que un profesor universitario, cuya funci&oacute;n social es precisamente la de generar ideolog&iacute;a y no montar la estructura de la mesa en la que se sienta todos los d&iacute;as. El libro escuece, escuece tambi&eacute;n entre muchos de los cuadros de los movimientos sociales y la izquierda pol&iacute;tica, Podemos por supuesto e IU indudablemente.
    </p><p class="article-text">
        Con una gran repercusi&oacute;n destac&oacute; hace un tiempo el art&iacute;culo en La Marea de Daniel Bernab&eacute; <em>La cr&iacute;tica de la diversidad. Una cr&iacute;tica del activismo. </em>Aqu&iacute; la cr&iacute;tica no se enfoca en la parte anal&iacute;tica o la parte ideol&oacute;gica sino que se dirige a c&oacute;mo afecta &ldquo;la clase&rdquo; en el hacer pol&iacute;tico, en la propuesta estrat&eacute;gica, en el subconsciente colectivo que est&aacute; detr&aacute;s y condiciona la importancia y acciones que realiza la izquierda y los movimientos sociales. A c&oacute;mo, en resumen, lamentablemente la gran mayor&iacute;a de los movimientos sociales no tiene la cuesti&oacute;n de clase encima de la mesa, honrosas excepciones aparte como la PAH o los nuevos movimientos obreros como Las Kellys con un potencial transformador gigante.
    </p><p class="article-text">
        Que ciertos personajes de relevancia se comiencen a preocupar y a buscar d&oacute;nde queda la clase en todo esto de la pol&iacute;tica &ldquo;postpodemos&rdquo; y &ldquo;postquinceeme&rdquo; hace que nos preguntemos qu&eacute; ha ocurrido. El &uacute;ltimo 1&ordm; de Mayo, los sindicatos sacaron a la luz unos datos aterradores: en el Estado Espa&ntilde;ol hay 3 millones de trabajadores que cobran menos de 300 &euro;, 7 millones que cobran el Salario M&iacute;nimo Interprofesional o menos, y 8 millones que no superan los 1.000 &euro;; siendo que el total de trabajadores en el Estado Espa&ntilde;ol no llega a 19 millones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha pasado es claro: hay una realidad social que no se puede silenciar. Las condiciones de vida de precariedad extrema a las que ha sido sometida la clase trabajadora en el capitalismo ya no se pueden ocultar. Las &ldquo;clases medias&rdquo; &ndash;un concepto ideol&oacute;gico y no material que habr&iacute;a que sustituir por &ldquo;estratos medios&rdquo;&ndash; es decir, las capas de los sectores populares (asalariados con derechos, funcionarios, profesionales liberales, parte de la peque&ntilde;a empresa, la media empresa, t&eacute;cnicos y gestores del estado y las empresas...) han vivido un proceso dur&iacute;simo de proletarizaci&oacute;n, mientras que el proletariado previamente existente a&uacute;n ha empeorado todav&iacute;a m&aacute;s sus condiciones vitales. No olvidemos que esos estratos medios nunca han llegado al total de la poblaci&oacute;n, que el &ldquo;Estado del bienestar&rdquo; espa&ntilde;ol es uno de los m&aacute;s d&eacute;biles de Europa por el paro cr&oacute;nico y la posici&oacute;n secundaria dentro de Europa, que desde la desindustrializaci&oacute;n de los 80 conden&oacute; a la clase trabajadora. Sin embargo, es relativamente f&aacute;cil mantener una pol&iacute;tica alejada de la clase si los sectores sociales que controlan los mecanismos pol&iacute;ticos de oposici&oacute;n (movimientos sociales, partidos pol&iacute;ticos de izquierda, e incluso sindicatos) han vivido de verdad el Estado del Bienestar. Pero, como decimos, parte de esos sectores sociales que dominan el espacio p&uacute;blico se han proletarizado, periodistas sobre todo, y ya no es tan f&aacute;cil decir que la clase trabajadora no existe, cuando se tiene unas condiciones laborales similares a las del pe&oacute;n o la reponedora.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n material ha sacado a la luz la clase. Pero debe tenerse en cuenta que un proceso material en la infraestructura, en las condiciones materiales, no conlleva un cambio mec&aacute;nico en la superestructura. Es decir, que haya habido un proceso de proletarizaci&oacute;n de los sectores que dominan la pol&iacute;tica no quiere decir que los movimientos sociales y los partidos hayan aceptado, asumido o debatido la cuesti&oacute;n de clase.
    </p><p class="article-text">
        Sobre ello, debe resaltarse que a d&iacute;a de hoy, las organizaciones de izquierda est&aacute;n dominadas por los estratos medios: funcionarios y profesionales liberales sobretodo. Y, pese a la proletarizaci&oacute;n, estos sectores no tienen materialmente las mismas condiciones de vida que la clase obrera, pues, por ejemplo, no afecta de igual manera la lista de espera de la sanidad p&uacute;blica a un trabajador con sueldo de 1000 &euro;, que a un funcionario con seguro privado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, cabe resaltar el abandono relativo de las organizaciones de izquierda de la clase obrera. Se constata claramente si analizamos d&oacute;nde est&aacute;n situadas las principales sedes de los partidos pol&iacute;ticos de izquierda en nuestra ciudad, Zaragoza, o si nos fijamos en qu&eacute; importancia tiene el debate sindical, tan necesario, en los partidos pol&iacute;ticos de izquierda. Bajando a &aacute;mbitos m&aacute;s concretos podemos hacernos otras preguntas, como por qu&eacute; el movimiento estudiantil tuvo una capacidad enorme de movilizaci&oacute;n con reformas de la Universidad y la LOMCE y no hay una respuesta clara y contundente a la esclavitud que suponen las practicas de FP. No me toca a m&iacute; analizar cuestiones relativas al feminismo, pero cabr&iacute;a tambi&eacute;n reflexionar sobre cu&aacute;ntas trabajadoras del hogar (500.000 en el Estado) componen nuestras organizaciones pol&iacute;ticas, y preguntarnos si hay m&aacute;s trabajadoras del hogar en nuestras organizaciones o militantes que tengan servicio dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, debemos decir que el clasismo viene derivado del origen social. El clasismo casi ya no se expresa en un ataque directo a la condici&oacute;n social, por lo menos en la izquierda, pero s&oacute;lo hace falta mirar los comentarios del Heraldo de Arag&oacute;n para entender lo que molesta  que un lavandero como Alberto Cubero est&eacute; tocando las narices a la oligarqu&iacute;a local. El clasismo se expresa en el desprecio por el nivel de estudio o el acceso a diferentes opciones culturales.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; tonta es la gente que ve el f&uacute;tbol, qu&eacute; tonta es la gente que se va al Primark en vez de ir al cine, qu&eacute; tonta es la gente que se mete en una discoteca 10h a drogarse, qu&eacute; tonta es la gente que se compra un coche nuevo en vez de ahorrar para que sus hijos puedan estudiar; se dice desde los estratos que han tenido extraescolares, Erasmus, han dado un segundo idioma desde ni&ntilde;os, un instrumento, libros en sus casas y un capital social y cultural nutritivo.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, aunque sea barata o gratuita, la cultura no es igualmente accesible a todas las personas porque no recae en la voluntad individual el elegir el ocio. No, no se tienen las mismas ganas y necesidades despu&eacute;s de estar 9 horas respirando amon&iacute;aco en un hotel, o cocinando en un restaurante a 40&ordm; C, que si se viene del despacho o la oficina y no se tienen ni que fichar, y cuando se llega a casa no hay que hacer nada porque se tiene contratada a alguien para que haya realizado las labores reproductivas. El libre acceso a la cultura es un mito neoliberal. Igualmente aplicable a la formaci&oacute;n, habr&aacute; becas, pero tambi&eacute;n habr&aacute; unos condicionantes sociales en casa, pues no es lo mismo tener tu estudio-cuarto propio, que estudiar en la misma habitaci&oacute;n que tus familiares, o hacerlo con calefacci&oacute;n que sin calefacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, grandes debates, como la cuesti&oacute;n nacional, plurinacional en nuestro pa&iacute;s, o la soberan&iacute;a, no se est&aacute;n trazando desde la &oacute;ptica de clase. &iquest;C&oacute;mo se ha percibido Le Pen?, &iquest;y Trump?, &iquest;y el Brexit? Se ha hecho m&aacute;s hincapi&eacute; en analizar las consecuencias para las minor&iacute;as que en por qu&eacute; hay una clase obrera vac&iacute;a de referentes (algo que en nuestro pa&iacute;s es ligeramente diferente gracias a una movilizaci&oacute;n social continuada desde hace 7 a&ntilde;os). Se observa a la clase obrera como &ldquo;el b&aacute;rbaro&rdquo; no civilizado que quiere asaltar el civilizado y culto Imperio Romano, obviando que es el Imperio Romano el esclavista, el dominante en el circuito econ&oacute;mico, el que somete a esas poblaciones a situaciones desesperadas.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda y nuestro pa&iacute;s ser&iacute;an otros si se analizara desde la perspectiva de clase la Uni&oacute;n Europea, si no s&oacute;lo nos opusi&eacute;ramos a ella por ser &ldquo;La Civilizaci&oacute;n&rdquo; que tiene que acoger de forma caritativa a los b&aacute;rbaros que huyen de las guerras que ha generado la oligarqu&iacute;a continental, y nos opusi&eacute;ramos a ella porque es la cadena que est&aacute; atando la soberan&iacute;a popular de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto cambiar&iacute;a nuestra pol&iacute;tica sobre la UE si la elaborara el obrero que le cerraron la acer&iacute;a en los 80, su nieto o nieta condenado a trabajar 12h a la semana por 300 &euro; o su madre, abuela o hermana limpiando las habitaciones a los guiris por 2 &euro;. Cu&aacute;les ser&iacute;an nuestras prioridades pol&iacute;ticas si las y los dirigentes de nuestras organizaciones se hubieran forjado ganando una huelga, ocupando tierras, parando desahucios y no en batallas internas por llegar a concejal&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nto hay que aprender del feminismo, nadie se puede empoderar si no hay un otro que se desempodera. Abran paso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Benedico]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2017 02:16:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuestión de clase]]></media:title>
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