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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juanjo_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Revolución ecosocial: una modesta proposición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-ecosocial-modesta-proposicion_129_8025781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72c05205-b9aa-4bb5-8e59-b4d7fc829842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Revolución ecosocial: una modesta proposición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las élites económicas y políticas lo tienen claro y lo que se está diseñando como salida de la crisis entregaría la vida de las generaciones pobres para sostener el statu quo de los sectores privilegiados</p></div><p class="article-text">
        Hace alrededor de doscientos a&ntilde;os, Jonathan Swift escrib&iacute;a su &ldquo;modesta proposici&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n la cual recomendaba resolver el problema de los campesinos pobres, que no alcanzaban a alimentar a sus hijos, haciendo que los entregaran a los ricos para que se los comieran. De esta manera, el asunto quedaba resuelto, y lo hac&iacute;a de la manera m&aacute;s directa posible: entregando las vidas de la gente humilde a las clases dominantes. En su tiempo, Swift recibi&oacute; fuertes cr&iacute;ticas por parte de algunos que no entendieron que se trataba de una cr&iacute;tica sat&iacute;rica y lo leyeron en su literalidad, escandaliz&aacute;ndose de la barbaridad. Pues bien, hoy la Uni&oacute;n Europea, el gobierno del PSOE-UP y algunos otros parecen haber cometido el mismo error, pero en lugar de criticar la barbaridad que significar&iacute;a, la asumen sin rasgarse las vestiduras.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ecosocial supone un problema may&uacute;sculo que empieza por la emergencia clim&aacute;tica pero est&aacute; lejos de quedarse ah&iacute;: crisis de biodiversidad, pandemias, disponibilidad energ&eacute;tica, contaminaci&oacute;n de los acu&iacute;feros. La soluci&oacute;n de capitalismo parece reverdecerse a costa de las clases populares. Dig&aacute;moslo claro: si el escenario ecol&oacute;gico no se transforma radicalmente, lo que nos espera no es una modificaci&oacute;n parcial de los sistemas actuales, sino una reducci&oacute;n forzada de la esfera econ&oacute;mica que no dejar&aacute; posibilidades de planificar ni de mitigar, sino que abrir&aacute; la puerta de la exclusi&oacute;n masiva de enormes sectores de la poblaci&oacute;n. En esto, las &eacute;lites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas lo tienen claro, y lo que se est&aacute; dise&ntilde;ando actualmente como salida de la crisis no es m&aacute;s que eso, con una literalidad que recuerda extra&ntilde;a y violentamente la s&aacute;tira de Swift: entregar la vida de las generaciones pobres, pero solo de sus clases subalternas, para sostener el status quo de los sectores privilegiados.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; opera la Uni&oacute;n Europea cuando dise&ntilde;a su salida de la crisis de la COVID-19, en clave verde, bajo un paraguas de macro-inversiones que benefician masivamente a los grandes capitales, entre ellos Iberdrola, Repsol o Endesa, que compiten entre s&iacute; a ver qui&eacute;n se lleva el mayor pedazo del pastel. Mientras, el gobierno traza una modificaci&oacute;n del sistema el&eacute;ctrico que a corto plazo no producir&aacute; nada para la gente humilde y planea cargar la reducci&oacute;n de emisiones sobre esos mismos sectores, a trav&eacute;s de medidas como el peaje generalizado por autopistas que se han pagado con los impuestos que aporta el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto, evidentemente, cambiar&aacute; nada. La particular brutalidad de esta crisis es que no se trata de una situaci&oacute;n coyuntural, ni tampoco de un proceso c&iacute;clico, sino de una limitaci&oacute;n global que afecta a nuestra forma de vida como civilizaci&oacute;n. Los sectores dominantes pueden tratar de orientar la soluci&oacute;n hacia falsas alternativas, pero la situaci&oacute;n no permitir&aacute; que esto funcione. La incapacidad de sostener un crecimiento regular de las tasas de ganancia, que lleva d&eacute;cadas, se agrava progresivamente, y el impacto de la crisis ecol&oacute;gica seguir&aacute; creciendo pese a fantas&iacute;as como el coche el&eacute;ctrico de distribuci&oacute;n masiva &ndash;que no es viable a nivel de materiales ni est&aacute; funcionando comercialmente&ndash;. Es necesario ir m&aacute;s all&aacute; de estas medidas y plantear una ruptura de fondo, que implica cuestionar la l&oacute;gica del crecimiento y, con ella, la del beneficio. Y a nadie se le escapa que esto no es viable dentro del sistema neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; es posible si dejamos de lado la necesidad de incrementar constantemente la esfera econ&oacute;mica. Es m&aacute;s, esta es la condici&oacute;n b&aacute;sica de cualquier proyecto ecosocial que no se construya sobre quimeras. La impostura verde no puede ser tapadera de nuevas reformulaciones del capitalismo que ahonden en una huida hacia delante que, en tiempos de emergencia clim&aacute;tica, adquiere tintes suicidas. Por eso, por parad&oacute;jico que sea, la transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica hoy pasa por la expropiaci&oacute;n de la automoci&oacute;n y la industria en general para realizar una reconversi&oacute;n de urgencia y poner en marcha los nuevos mecanismo de producci&oacute;n limpia, con el objetivo de sostener la vida de las mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, el sector clave es el del trabajo, porque solo una transici&oacute;n de las mayor&iacute;as puede garantizar que sus objetivos son compatibles con los de toda la poblaci&oacute;n. Las clases privilegiadas, los sectores que controlan el capital, tienen intereses que nunca se desvincular&aacute;n del actual estado de cosas, porque es lo que garantiza sus privilegios. Del otro lado, las mayor&iacute;as populares son las &uacute;nicas cuyos intereses son universalizables, y contienen en potencia una alternativa ecologista para el conjunto de la sociedad. Vivienda, transporte, reparto de cuidados, alimentaci&oacute;n de proximidad, consumos energ&eacute;ticos b&aacute;sicos: eso es lo que puede plantearse como alternativa de contenci&oacute;n ecol&oacute;gica y reparto. Es, tambi&eacute;n, el &uacute;nico proyecto que puede disputar la hegemon&iacute;a neoliberal a favor de una alternativa ecosocial, de masas, que plantee un horizonte de futuro compartido.
    </p><p class="article-text">
        Pero un futuro ecosocial tiene que ir m&aacute;s lejos de las ideas y de lo que unos u otros escribamos en un art&iacute;culo. Si bien es cierto que debemos de exigir esa transformaci&oacute;n ecosocial al gobierno, y m&aacute;s aun cuando supuestamente el gobierno es &ldquo;progresista&rdquo;, tambi&eacute;n los que apostamos por este important&iacute;simo cambio, tenemos que mirarnos el ombligo y debemos de analizar el por qu&eacute;, sabiendo que tenemos la raz&oacute;n, y sabiendo que nuestras propuestas son para el beneficio de toda la sociedad,&nbsp;no llegamos al n&uacute;mero de gente que deber&iacute;amos llegar. Sabiendo tambi&eacute;n que ning&uacute;n gobierno que llegar&aacute; a poner en marcha una transici&oacute;n real mientras siga en manos de los poderes econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Las excusas no valen, sabemos desde hace a&ntilde;os que los medios de comunicaci&oacute;n nunca nos van a dar un espacio, o si nos lo dan ser&aacute; bajo su &ldquo;criba&rdquo;, sin trasladar en absoluto el mensaje que deseamos aportar; sabemos la mayor parte de la clase pol&iacute;tica no piensa en estos asuntos; pero como ya hemos dicho, todas esas excusas no valen, con todas estas trabas ya cont&aacute;bamos. Hemos de ser capaces de trasladar ese mensaje al conjunto de la sociedad, y sobre todo, hemos de ser capaces de que ese mensaje cale en una sociedad que lleva a&ntilde;o y medio encerrada en su casa, y la cual, en todo este tipo, solo ha recibido informaci&oacute;n sobre la incidencia de la COVID-19, del n&uacute;mero de fallecidos por &eacute;l, la ultima <em>ayusada</em> de turno, o de la ultima barbaridad que ha soltado por la boca alg&uacute;n &ldquo;ilustre&rdquo; diputado de Vox, mientras las televisiones lo repiten por activa y por pasiva durante toda la semana, pidiendo que opinen sobre ello los opinadores profesionales enganchados al espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Hemos de ser realistas, en muchas de las cosas en las que llev&aacute;bamos trabajando a&ntilde;os, como lo es esta, tenemos que empezar pr&aacute;cticamente de cero, as&iacute; que no nos va a quedar m&aacute;s remedio (y con mucho gusto), que volver a patearnos los pueblos, ciudades, plazas, centros de trabajo y centros c&iacute;vicos explicando y concienciando a la gente, de que la lucha contra el capitalismo y por una revoluci&oacute;n ecosocial es ahora m&aacute;s necesaria que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Fadrique, Juanjo Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-ecosocial-modesta-proposicion_129_8025781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 04:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Revolución ecosocial: una modesta proposición]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Balance y propuesta del ecosocialismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/balance-propuesta-ecosocialismo_132_1281666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c2c4ea6-02a9-4ec0-a149-c2f04c1a8ad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Balance y propuesta del ecosocialismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ironía es que el momento en el que todo parece indicar que hemos pasado muchos límites es el mismo momento en el que el ecologismo da respuesta a una pregunta social masiva</p><p class="subtitle">Un escenario de pesadilla en el que sólo una cosa juega a nuestro favor, y es que hemos empezado a ser sociedades conscientes de la necesidad de una ruptura con el sistema económico y social</p></div><p class="article-text">
        El ecosocialismo es una l&iacute;nea relativamente nueva dentro de la constelaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de izquierda, y sin embargo ya casi vieja, particularmente en un mundo que se mueve a velocidades poco humanas, pero sobre todo por su propia conciencia. Aunque algunos te&oacute;ricos apuntan los precedentes en autores como Walter Benjamin, que desde la &oacute;rbita del marxismo, ya se&ntilde;alaban la deriva tecnocr&aacute;tica y potencialmente incontrolable del desarrollo, existe acuerdo en situar el origen del ecosocialismo m&aacute;s recientemente, en los a&ntilde;os sesenta y setenta, cuando empiezan a aparecer propuestas como la de Andr&eacute; Gorz o Barry Commoner, que abordan la cuesti&oacute;n ecol&oacute;gica con una perspectiva claramente pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, Jaime Vindel ha recogido una propuesta de interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica del ecosocialismo en una sucesi&oacute;n de momentos hist&oacute;ricos, desde una aproximaci&oacute;n exterior que trata de incorporar la ecolog&iacute;a al marxismo hasta una b&uacute;squeda de aquellos elementos que, dentro del marxismo se orientan hacia una s&iacute;ntesis que permita articular una propuesta ecosocialista s&oacute;lida, m&aacute;s all&aacute; de agregados o meros sumatorios. Es un resumen sumario de lo que, a lo largo de cincuenta a&ntilde;os, ha acumulado tres objetivos clave: la cr&iacute;tica de la estructura pol&iacute;tica/ econ&oacute;mica en sus efectos sobre la naturaleza, cr&iacute;tica de la propia tradici&oacute;n socialista (del socialismo <em>realmente existente</em>, pero no s&oacute;lo, tambi&eacute;n de otros residuos productivistas) e incorporaci&oacute;n del pensamiento ecologista al marxismo revolucionario. Son tres objetivos que se corresponden, en grandes l&iacute;neas, con tres tareas: la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, la elaboraci&oacute;n te&oacute;rica y el trabajo interno.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier podr&iacute;a pensar que, en estos momentos, ese largo viaje del ecosocialismo ha dado pocos frutos. M&aacute;s o menos, como el ecologismo. Y es que, hoy, los indicadores de la crisis ecol&oacute;gica son amenazas brutales sobre una sociedad que, sin duda, ha apurado hasta l&iacute;mites que ponen en juego la estabilidad de los ecosistemas naturales y su propia supervivencia. Si miramos hacia el escenario social no encontramos ning&uacute;n motivo para aliviarnos. Buena parte de esta situaci&oacute;n se puede leer como el resultado del neoliberalismo con sus principios de beneficio perpetuo. Tuvo que llegar la gran crisis de 2008 y la previsible de 2019-2020 para que se evidencie que la din&aacute;mica de producci&oacute;n-consumo s&oacute;lo es una huida hacia delante. Hoy, las trabajadoras y trabajadores de las industrias m&aacute;s contaminantes saben que su futuro y el de los territorios que habitan estar&aacute; quebrado sino realizamos una transformaci&oacute;n inmediata y radical. No s&oacute;lo esto. Durante d&eacute;cadas, el funcionamiento del sistema econ&oacute;mico ha repartido m&iacute;nimos beneficios mientras la desigualdad crec&iacute;a y el sistema pol&iacute;tico se cerraba sobre s&iacute; mismo para crear un cerrojo que dejaba siempre intacto el poder econ&oacute;mico. El bipartidismo generalizado en buena parte de los pa&iacute;ses occidentales, las estructuras internacionales como la UE o los tratados de libre comercio han sido herramientas para mantener el beneficio de los grandes grupos econ&oacute;micos. En lo social, en lo pol&iacute;tico y en lo ecol&oacute;gico, el balance actual es brutal.
    </p><p class="article-text">
        Debe esto hacernos pensar que el ecosocialismo ha fracasado? Esta pregunta surge al mismo tiempo que la pregunta sobre el ecologismo, y s&oacute;lo se puede responder atendiendo a este movimiento. Si pensamos que el ecologismo pretend&iacute;a defender el equilibrio natural y el ecosocialismo nac&iacute;a con la vocaci&oacute;n de articular pol&iacute;ticamente ese intento desde una vocaci&oacute;n igualitaria y emancipadora, entonces podemos hacer un balance masivo y decir que, efectivamente, no ha conseguido sus objetivos. Pero si atendemos a una noci&oacute;n m&aacute;s razonable y m&aacute;s capilar de lo social, hay que entender que las transformaciones nunca se dan de forma absoluta y que hacer ese balance es, simplemente un sinsentido. A esto hay que a&ntilde;adir otro factor: durante d&eacute;cadas, el neoliberalismo, como forma reciente del capitalismo, no ha sido capaz de asumir una relaci&oacute;n equilibrada con la naturaleza ni de controlar la desigualdad, pero s&iacute; ha logrado crear un escenario en el que el crecimiento parec&iacute;a funcionar y hab&iacute;a margen para un m&iacute;nimo reparto de los excedentes del capital, de tal forma que la producci&oacute;n avanzaba por su lado peor dentro de una sensaci&oacute;n generalizada de progreso. As&iacute; se ha contenido el conflicto social durante medio siglo. Hoy, ni siquiera este reparto miserable es posible.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la ambivalencia del momento que vivimos. Muchos ecologistas y ecosocialistas lamentan, con una raz&oacute;n que raya la melancol&iacute;a, lo que se pudo hacer: lo que hubiera sido posible all&aacute; en la d&eacute;cada de los setenta, cuando los primero estudios apuntaban la incompatibilidad del crecimiento capitalista y la vida, lo que a&uacute;n se podr&iacute;a haber logrado en los noventa, cuando la informaci&oacute;n cient&iacute;fica empezaba a ser muy detallada y el ecologismo parec&iacute;a despegar con fuerza. Nada de esto pod&iacute;a pasar hasta que no llegara el conflicto. La iron&iacute;a es que el momento en el que todo parece indicar que hemos pasado muchos l&iacute;mites es el mismo momento en el que el ecologismo da respuesta a una pregunta social masiva. En estos cuarenta, cincuenta a&ntilde;os, el ecologismo era una respuesta a una problem&aacute;tica que socialmente no era percibida como algo real. Por supuesto, no es que no fu&eacute;ramos conscientes de algunos o incluso muchos problemas ecol&oacute;gicos, sino que los percib&iacute;amos como un problema &ldquo;del mundo que dejar&iacute;amos a nuestras nietas&rdquo;: esto es, de otro mundo, uno que no conoc&iacute;amos. Superar el umbral de seguridad trae muchos riesgos, pero al mismo tiempo nos sit&uacute;a en un nuevo marco social, uno en el que el ecologismo es la respuesta a los problemas del mundo actual, los que la mayor&iacute;a se est&aacute; planteando.
    </p><p class="article-text">
        La crisis clim&aacute;tica ser&aacute; s&oacute;lo el primer acto de una sucesi&oacute;n de problemas de amplio alcance: sequ&iacute;as, crisis alimentarias, escasez de materiales, carest&iacute;as. El trabajo, como centro de la socializaci&oacute;n y eje para la cubrir nuestras necesidades materiales, estar&aacute; en el centro de todas y cada una de esas crisis. Un escenario de pesadilla en el que s&oacute;lo una cosa juega a nuestro favor, y es que hemos empezado a ser sociedades conscientes de la necesidad de una ruptura con el sistema econ&oacute;mico y social. Lo dice Jorge Riechmann y se ha repetido hasta la saciedad, &ldquo;el cambio clim&aacute;tico es el s&iacute;ntoma, la enfermedad se llama capitalismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si el conflicto llega ahora, entonces se trata de abrir la cuesti&oacute;n de la materialidad de las luchas. No se trata ya de sensibilizar, difundir, elaborar: se trata de construir el bloque pol&iacute;tico-social que d&eacute; cuerpo a la transformaci&oacute;n. Dicho de otra manera, si el conflicto llega ahora, la tarea vuelve a ser construir el sujeto transformador. Todo esto, en un marco en el que las fuerzas conservadoras tambi&eacute;n se est&aacute;n moviendo, y las tendencias adaptacionistas del centro izquierda lo van a hacer. Transici&oacute;n, empleo verde, desarrollo sostenible, son ahora m&aacute;s que meros lemas, pasan a ser el centro de campa&ntilde;as pol&iacute;ticas y terreno de disputa electoral, social, laboral. Es justo lo que el ecosocialismo nunca tuvo, la oportunidad de intervenir con una propuesta de contenci&oacute;n, equilibrio ecol&oacute;gico y desarrollo social, en un marco en el que hay una batalla que dar. Muchas son las cuestiones a partir de aqu&iacute;: qu&eacute; sujeto construir, c&oacute;mo se articula con el mundo del trabajo, qu&eacute; alianzas y confluencias tiende hacia el feminismo y otras luchas.
    </p><p class="article-text">
        Aparece tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n hasta ahora residual: con qu&eacute; organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Merece la pena apuntar un par de notas finales sobre este asunto; en un momento de activaci&oacute;n social masiva, los tiempos ser&aacute;n fundamentales, tambi&eacute;n el discurso y la estrategia, el acierto en el qu&eacute; y en el cu&aacute;ndo de la iniciativa pol&iacute;tica. Para iniciar la reflexi&oacute;n sobre esto, recordemos la original idea de Daniel Bensa&iuml;d, seg&uacute;n la cual el partido nunca sustituye al movimiento, sino que ejerce como caja de cambios: sirve para acelerar, controlar y extraer toda la fuerza del motor. Todas estas tareas ser&aacute;n claves, no para avanzar hacia una transici&oacute;n, porque &eacute;sta ya est&aacute; en marcha, sino para dirigirla hacia los intereses de las mayor&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/balance-propuesta-ecosocialismo_132_1281666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2019 22:53:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Balance y propuesta del ecosocialismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una perspectiva desde la ecología social a la polémica sobre el calor en las aulas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/perspectiva-ecologia-social-polemica-calor_132_3305367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982d6e65-7ac7-4e4a-a166-b2389673f0b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una perspectiva desde la ecología social a la polémica sobre el calor en las aulas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de que la polémica se haya disparado a partir de la cuestión de la temperatura en centros públicos de educación nos permite apuntar una cuestión más, y el sesgo de clase que tiene, y tendrá, el desafío ecológico</p><p class="subtitle">Es llamativo (e indicativo) que los lugares donde se educa y forma a las generaciones futuras tengan tan pocos recursos en esta sociedad del despilfarro energético: ¿acaso no pensamos en el mañana de nuestras próximas generaciones?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Vengan a ver, vengan a ver/ vengan a ver lo que no quieren ver/ (&hellip;) los jardines y parques/ que podr&iacute;amos tener/ las escuelas y casas/ que podr&iacute;amos hacer&hellip;&rdquo;, cantaba <a href="https://www.youtube.com/watch?v=0n-Rrl_UpfU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Pastor en 1976</a>. El pasado d&iacute;a 19 de junio se publicaba en el blog '&Uacute;ltima llamada' de eldiario.es <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Abanicos-papel-cambio-climatico_6_655894406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> de Marga Mediavilla y Jorge Riechmann sobre la pol&eacute;mica desatada por las declaraciones del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid en las que recomendaba, en plena ola de calor, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/consejero-Sanidad-Cifuentes-recomienda-abanicos_0_654435362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer abanicos de papel </a>para combatir las altas temperaturas en las aulas y desaconsejaba el aire acondicionado en escuelas e institutos. Un d&iacute;a despu&eacute;s de estas declaraciones, 47 alumnos en un instituto de Valdemoro fueron valorados y desalojados del centro de estudios, de los cuales seis de ellos fueron traslados a un hospital con mareos, deshidrataci&oacute;n y malestar por las altas temperaturas a las que se encontraban en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo al que nos referimos al inicio aporta un impecable an&aacute;lisis sist&eacute;mico en el modelo actual de generaci&oacute;n de energ&iacute;a y muestra de forma clara la orientaci&oacute;n general para resolver el problema de manera justa para las mayor&iacute;as sociales. Desde nuestro punto de vista, la magnitud del problema ecol&oacute;gico y social sist&eacute;mico que tenemos encima hizo que en ese art&iacute;culo quedara fuera de foco la situaci&oacute;n concreta que inici&oacute; la pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La magnitud del problema ecol&oacute;gico que estamos empezando como sociedad a vislumbrar es inmensa. S&oacute;lo comenzamos a ver la punta del iceberg. Compartimos la visi&oacute;n que se refleja en el art&iacute;culo de que nuestro modelo de civilizaci&oacute;n occidental capitalista no ha sabido adaptarse a la realidad de su medio: hemos dispuesto de la biosfera como si fuera algo que pudi&eacute;ramos modelar a nuestro antojo, y no es as&iacute;. La biosfera tiene sus ritmos y procesos, y nuestra especie tiene que saber acoplarse a estos l&iacute;mites. Uno de los grandes desequilibrios que hemos creado ha sido el cambio clim&aacute;tico, debido sobre todo a la quema de combustibles f&oacute;siles y al mal uso del territorio (v&eacute;ase el blog de Ferr&aacute;n P. Vilar para m&aacute;s detalle, por ejemplo en la entrada <a href="https://ustednoselocree.com/2016/10/12/cambio-climatico-y-colapso-civilizatorio-hasta-que-punto-poria-ser-inminente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambio clim&aacute;tico y colapso civilizatorio &iquest;Hasta qu&eacute; punto podr&iacute;a ser inminente?</a>).
    </p><p class="article-text">
        Son en efecto los combustibles f&oacute;siles los que nos proporcionan la mayor parte de la energ&iacute;a primaria que consumimos hoy en d&iacute;a (m&aacute;s de las cuatro quintas partes), energ&iacute;a acumulada en la tierra durante millones de a&ntilde;os con anterioridad a la historia humana. Eso lo sabemos pero, en lugar de corregirlo, &iexcl;lo seguimos haciendo hoy d&iacute;a como si no pasara nada! Sabemos los problemas ambientales que se generan, que estamos cerca (pocos decenios) de agotar la mayor&iacute;a de estos recursos f&oacute;siles y que nuestra sociedad funciona completamente dependiente de ellos, pero seguimos en la misma senda, sin fijarnos en ese horizonte de escasez de recursos clave y de crisis ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el cambio sist&eacute;mico implica no s&oacute;lo un cambio en las fuentes de energ&iacute;a (tenemos que usar fuentes de energ&iacute;a limpias y renovables), si no tambi&eacute;n, en t&eacute;rminos globales, una reducci&oacute;n en el consumo de energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la pol&eacute;mica sobre el calor asfixiante en las aulas tenemos una peque&ntilde;a muestra de esa realidad de colapso: a finales de mayo y principios de junio el calor es tal que ya no se aguanta en los viejos edificios de construcci&oacute;n barata como se pod&iacute;a hacer hasta hace s&oacute;lo algunos a&ntilde;os. Es llamativo (e indicativo) que los lugares donde se educa y forma a las generaciones futuras tengan tan pocos recursos en esta sociedad del despilfarro energ&eacute;tico: &iquest;acaso no pensamos en el ma&ntilde;ana de nuestras pr&oacute;ximas generaciones?
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones posibles a este problema del calor en las aulas son muchas pero, como se&ntilde;ala el art&iacute;culo, no deber&iacute;an pasar por m&aacute;s consumo de una energ&iacute;a f&oacute;sil que nos genera graves problemas ambientales y que tiene los d&iacute;as contados (una explicaci&oacute;n excelente se encuentra en el texto <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2017/03/prontuario.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prontuario</a>, de Antonio Turiel, en su blog). Desde la &oacute;ptica del cambio sist&eacute;mico que necesitamos podemos adaptar los edificios de las escuelas mediante su aislamiento y elementos de construcci&oacute;n para que sean edificios de muy bajo consumo energ&eacute;tico y dotarlos de sistemas de calefacci&oacute;n y aire acondicionado alimentados con energ&iacute;a solar. Esto no es ciencia-ficci&oacute;n, son soluciones que existen ya y que podemos aplicar destinando recursos a este &aacute;mbito.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego el destinar recursos a ese &aacute;mbito exige de un cambio mucho mayor y central: que exista una mayor&iacute;a social que empuje de manera constante y decidida hacia ese nuevo modelo donde la vida buena del conjunto de la sociedad sea el objetivo central de nuestra organizaci&oacute;n social, y no la generaci&oacute;n de beneficio privado que s&oacute;lo nos conduce a la mayor&iacute;a a la explotaci&oacute;n del trabajo humano y a la destrucci&oacute;n de las bases materiales sobre las que se asienta la vida tal y como la hemos conocido: esos intereses ciegos del capital que nos han conducido hasta esta situaci&oacute;n l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        El cambio democr&aacute;tico que necesitamos es &ldquo;sencillamente&rdquo; que una mayor&iacute;a social y pol&iacute;tica sea capaz de unirse para crear ese horizonte en el que ir desarrollando unas condiciones materiales justas socialmente y adaptadas a vivir en este planeta finito. Este proyecto com&uacute;n de buen convivir colectivo es b&aacute;sico para que las necesidades de la mayor&iacute;a social y de las generaciones futuras sean el objetivo central de ese nuevo modelo que sustituya al sistema actual. Si no hay ruptura, si continuamos gui&aacute;ndonos por los intereses del capital, ciegos a las necesidades que tenemos como sociedad y ciegos a la realidad biof&iacute;sica del mundo en el que vivimos, previsiblemente el modelo al que evolucionar&aacute; el sistema actual ser&aacute; cada vez m&aacute;s desigual, violento y excluyente, dadas las d&eacute;cadas de crisis ecosocial que se avecinan. En este conflicto, a la mayor&iacute;a social nos va la vida (buena) en ello.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, el hecho de que la pol&eacute;mica se haya disparado a partir de la cuesti&oacute;n de la temperatura en centros p&uacute;blicos de educaci&oacute;n nos permite apuntar una cuesti&oacute;n m&aacute;s, y el sesgo de clase que tiene, y tendr&aacute;, el desaf&iacute;o ecol&oacute;gico. A d&iacute;a de hoy, nuestra sociedad 'sobreconsume', pero ese sobre-consumo no es equitativo, sino que se distribuye de forma muy desigual.
    </p><p class="article-text">
        Y ante riesgos ecol&oacute;gicos &ndash;ante los cuales la actual ola de calor parecer&aacute; una an&eacute;cdota&ndash; las din&aacute;micas de desigualdad y exclusi&oacute;n crecer&aacute;n, como explica de forma brillante <a href="http://vientosur.info/spip.php?article8258%20,%20http://vientosur.info/spip.php?article8968" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el texto de Daniel Tanuro</a> que citaban Riechmann y Mediavilla en el art&iacute;culo que da origen a este debate, o <a href="https://twitter.com/Radio_Web_MACBA/status/879307494845284352" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yayo Herrero en una de sus &uacute;ltimas charlas</a>. Las alternativas que proponemos a nivel constructivo y energ&eacute;tico deber&iacute;an utilizarse prioritariamente en espacios p&uacute;blicos (sobre todo en espacios donde est&aacute; la poblaci&oacute;n m&aacute;s sensible: escuelas de primaria, colegios, hospitales, residencias de mayores), y en aquellos lugares que los sectores sociales populares disfrutan y que son su espacio natural de socializaci&oacute;n; s&oacute;lo as&iacute; construiremos una alternativa para las mayor&iacute;as basada en las condiciones y l&iacute;mites de la realidad material. Tenemos que poner en marcha una transici&oacute;n r&aacute;pida, hag&aacute;mosla con una perspectiva de g&eacute;nero, de clase y de raza. Dicho de otra forma: que la crisis ecol&oacute;gica no la paguen las m&aacute;s pobres.
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de la realidad actual, de manera convergente, numerosos colectivos sociales y pol&iacute;ticos de diferentes &aacute;mbitos se han puesto a trabajar en superar el modelo actual (aunque sea parcialmente en algunos casos) e ir construyendo de manera pr&aacute;ctica formas sociales justas y adaptadas al medio. Aunque la diversidad de proyectos y enfoques es extremadamente rica y diversa, lo cual es una buena garant&iacute;a de &eacute;xito, en n&uacute;mero, a&uacute;n no constituyen un peso suficiente como para provocar un vuelco social y sist&eacute;mico. Al igual que el 15M supuso un desborde social impugnatorio del sistema actual, un Gran Acontecimiento que cuestionaba la supuesta democracia del sistema (&ldquo;lo llaman democracia y no lo es&rdquo;), necesitamos un desborde de alternativas y movimientos de transici&oacute;n que rompan y superen la l&oacute;gica del actual sistema ecocida. Ser&aacute; en el florecimiento de estas alternativas en las que podremos ver esas escuelas e institutos eficientes energ&eacute;ticamente en los que estudiar&aacute;n las nuevas generaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Álvarez, Guillermo Amo de Paz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/perspectiva-ecologia-social-polemica-calor_132_3305367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2017 19:23:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una perspectiva desde la ecología social a la polémica sobre el calor en las aulas]]></media:title>
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