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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Pacheco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_pacheco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Pacheco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿La gente quiere ganar más? Sí. ¿Quiere trabajar menos? También]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gente-quiere-ganar-si-quiere-trabajar_129_12096068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b57046f8-4b4c-4e57-a981-cc0c3f8325c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿La gente quiere ganar más? Sí. ¿Quiere trabajar menos? También"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maticemos el planteamiento liberal: si el patrimonio no se transforma en negocio mediante la intermediación del trabajo, no hay beneficio posible. Si por este trabajo se paga poco y se consigue que se haga durante largas jornadas laborales, pues los beneficios mejoran. ¿Es eso justo? He aquí el quid de la cuestión, la confrontación en el debate. </p></div><p class="article-text">
        El debate de la reducci&oacute;n de jornada ha vuelto a sacar de debajo de las alfombras de los palacios liberales aquellos demonios que acompa&ntilde;an siempre a las medidas de reequilibrio econ&oacute;mico, de reparto de la riqueza o de mejoras sociales para la mayor&iacute;a. Es un principio muy primario que siempre va asociado al principio de la propiedad privada, donde cualquier opci&oacute;n a compartir de manera regulada los ping&uuml;es beneficios que obtenga alguien de su patrimonio es un riesgo incalculable que no se puede asumir. 
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido de que una parte importante de la sociedad puede empatizar con este planteamiento liberal. De hecho, as&iacute; es; si no, no se entender&iacute;a el respaldo democr&aacute;tico que tienen algunas opciones ideol&oacute;gicas que representan estos intereses. Pero conviene insistir en aquellas explicaciones que matizan y contradicen estos principios b&aacute;sicos del liberalismo econ&oacute;mico, porque la realidad es un pel&iacute;n m&aacute;s compleja y, sobre todo, alberga una mayor interrelaci&oacute;n entre los que tienen el patrimonio productivo y los que trabajamos para transformarlo en un negocio, v&iacute;a por la que se genera el beneficio. Va pues el primer matiz: si el patrimonio no se transforma en negocio mediante la intermediaci&oacute;n del trabajo, no hay beneficio posible. 
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s se trabaje, m&aacute;s probabilidades de mejorar los m&aacute;rgenes del patrimonio en el negocio, y, por lo tanto, m&aacute;s probabilidades de mejorar los beneficios. Si por este trabajo se paga poco y se consigue que se haga durante largas jornadas laborales, pues los beneficios mejoran. &iquest;Es eso justo? He aqu&iacute; el quid de la cuesti&oacute;n, la confrontaci&oacute;n en el debate. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso podemos aseverar que las personas trabajadoras quieren ganar m&aacute;s y trabajar menos como ejercicio de justicia social y econ&oacute;mica frente a los beneficios de las empresas. Planteamiento sencillo, parece.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y curiosamente, cuando alcanzamos un acuerdo para reducir la jornada laboral los viejos demonios de las alfombras plantean que lo que la gente quiere no es en realidad trabajar menos, sino ganar m&aacute;s dinero. Pero por el otro lado, de forma poco coherente, cuando se sube el SMI para las personas que menos ganan, se niegan a acordar, lo que es una profunda contradicci&oacute;n con sus planteamientos contrarios a la reducci&oacute;n de jornada. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que pueda mirar todo esto con un poco de distancia puede pensar que son argumentos oportunistas que se utilizan en cada momento para defender mejor sus intereses. Pues s&iacute;, yo que estoy un poco m&aacute;s pr&oacute;ximo al debate, coincido plenamente: son argumentos oportunistas para oponerse a un reparto de los beneficios m&aacute;s justo a trav&eacute;s de una medida regulada, que les limita la plena disposici&oacute;n de su patrimonio para hacer con &eacute;l lo que les convenga, genere ello desigualdades sociales o no. &iexcl;Sus beneficios los han de poder repartir como mejor consideren, no como un marco normativo lo decida! 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando se acuerda reducir la jornada laboral los viejos demonios plantean que en realidad la gente no quiere trabajar menos, sino ganar más dinero. Pero cuando se sube el SMI se niegan a acordar. Es poco coherente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Miramos pues qu&eacute; decide el marco normativo que les beneficia y al que no ponen ninguna pega? 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un marco de ayudas y subvenciones para inversiones, contrataciones, bonificaciones en las cotizaciones de la seguridad social, medidas fiscales para bonificar algunas actividades empresariales, etc&hellip; que tambi&eacute;n comprende infraestructuras f&iacute;sicas y digitales construidas y mantenidas por el estado sin las cuales no podr&iacute;an desarrollar su actividad econ&oacute;mica. Para todo esto no parecen tener tanto desapego de la regulaci&oacute;n p&uacute;blica, eso parece ser que no cuestiona los principios de la propiedad privada. Pero claro, dir&aacute;n que con sus impuestos ya pagan estas infraestructuras y ayudas y subvenciones. S&iacute;, como no, pero tambi&eacute;n las pagan las personas trabajadoras, y con una carga mucho mayor que ellos. La renta del trabajo sobre el PIB est&aacute; tendencialmente por debajo del 50%, y en cambio el peso de nuestra contribuci&oacute;n a las arcas p&uacute;blicas supera el 70% del conjunto de los tributos. Podr&iacute;amos decir que tambi&eacute;n con nuestros impuestos las personas trabajadoras financiamos m&aacute;s que ellos estas &ldquo;oportunidades econ&oacute;micas&rdquo; que provienen de la regulaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Este pa&iacute;s necesita incorporar el rigor al debate p&uacute;blico y hacerse justicia a s&iacute; mismo con los &eacute;xitos que hemos conseguido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, insuficientes todav&iacute;a, pero importantes, muy importantes. 
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n energ&eacute;tica y la digitalizaci&oacute;n ha comenzado a transformar el modelo productivo de nuestro pa&iacute;s, y han hecho aumentar el tama&ntilde;o medio de la empresa, que ha pasado de 6,4 a 6,9 personas trabajadoras de media en la pyme, e incrementado el n&uacute;mero de empresas en total. El mercado laboral arroja cifras r&eacute;cord de contrataci&oacute;n con 21,8 millones de personas ocupadas, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha crecido a un ritmo del 3,2% del PIB en el 2024 mientras la zona euro lo hac&iacute;a al 0,7% y la productividad real ha crecido el 6% de media en el 99% de las empresas espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        El factor competitivo de una energ&iacute;a renovable m&aacute;s barata que la de nuestro entorno geogr&aacute;fico est&aacute; significando un incremento de la inversi&oacute;n en activos materiales, que han pasado de 26,3 mil millones en 2018 a 30,8 mil millones en 2022, un crecimiento del 8,5%. 
    </p><p class="article-text">
        En este ciclo la mejora de los derechos laborales ha suscitado un cambio paradigm&aacute;tico en las relaciones de trabajo. La dualidad en la contrataci&oacute;n se ha contra&iacute;do, corrigiendo as&iacute; uno de los factores que lastraban nuestro modelo econ&oacute;mico y lo arrastraban a la competencia por los bajos costes salariales. La reforma laboral ha hecho del contrato indefinido el contrato ordinario en nuestro pa&iacute;s. La contrataci&oacute;n que se ha creado se ha desarrollado por encima del 70%, en profesiones de mayor valor a&ntilde;adido, mejorando la cualificaci&oacute;n del trabajo. Se han reducido las desigualdades salariales, entre deciles de renta y entre g&eacute;nero, gracias a los importantes incrementos del SMI. Estas condiciones de trabajo han promovido un nuevo nicho de creaci&oacute;n de empresas de m&aacute;s valor a&ntilde;adido y que equilibra en parte el fuerte crecimiento del sector servicios, arrastrado por un sector como el turismo de una fuerte implantaci&oacute;n en nuestro modelo econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La configuración de la sociedad se ha de mover en otras coordenadas, donde la tríada del tiempo 8-8-8, solo sirve para una sociedad del trabajo sin mujeres en los aparatos de producción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es incompatible mejorar la explotaci&oacute;n del patrimonio, de la propiedad privada, con la regulaci&oacute;n de los repartos de los beneficios. Todo lo contrario. Se ha demostrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os que las mejoras laborales conllevan mayores beneficios empresariales. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, ahora toca seguir ganando m&aacute;s, s&iacute;, y trabajando menos. No hace falta elegir como plantean algunos. Ganando m&aacute;s, reforzando los marcos de negociaci&oacute;n de los convenios colectivos. Trasladando los mayores m&aacute;rgenes empresariales en incrementos salariales que mejoren el nivel de renta de la mayor&iacute;a y que reviertan en un incremento de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Y toca trabajar menos, tambi&eacute;n. Hoy la sociedad del siglo XXI la conforman patrones diferentes a la del siglo XX. Hoy los modelos de familia son m&aacute;s diversos, la realidad demogr&aacute;fica de nuestro pa&iacute;s est&aacute; cambiando su fisonom&iacute;a, envejece e incorpora m&aacute;s personas extranjeras a su radiograf&iacute;a. Las mujeres est&aacute;n plenamente incorporadas al trabajo productivo y remunerado, pero en cambio los hombres no lo est&aacute;n al trabajo reproductivo, de los cuidados. Las mujeres le dedican 3 horas m&aacute;s al d&iacute;a al trabajo reproductivo que los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        La configuraci&oacute;n de la sociedad se ha de mover en otras coordenadas, donde la tr&iacute;ada del tiempo 8-8-8, solo sirve para una sociedad del trabajo sin mujeres en los aparatos de producci&oacute;n. Hoy la gesti&oacute;n y distribuci&oacute;n de los tiempos debe incorporar esta realidad demogr&aacute;fica y requiere de liberar tiempo para dedicarlo a los cuidados, al desarrollo personal, a la convivencia social, al compromiso pol&iacute;tico, al acceso a la cultura y al ocio.
    </p><p class="article-text">
         Se hace imprescindible liberar tiempo de la jornada laboral para poder garantizar tiempo suficiente a otras prioridades vitales. Por eso queremos trabajar menos y esta es la l&oacute;gica de la reducci&oacute;n de jornada a 37,5 horas semanales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso defendemos esta medida y llamamos a la movilizaci&oacute;n a la sociedad con los y las sindicalistas a la vanguardia. Para conformar una marea social que evite que ning&uacute;n partido se confunda con las prioridades de la sociedad, de la mayor&iacute;a, de la clase trabajadora, a la hora de votar la tramitaci&oacute;n de ley para llevar al estatuto de los trabajadores la jornada m&aacute;xima legal en Espa&ntilde;a de 37,5 horas semanales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gente-quiere-ganar-si-quiere-trabajar_129_12096068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 04:56:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿La gente quiere ganar más? Sí. ¿Quiere trabajar menos? También]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Jornada Laboral,Salarios,Sindicatos,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ccoo-cataluna-reforma-financiacion-autonomica_129_11249882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f75b802-5493-48a8-80de-b6434ae048f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las estructuras de estado deben dotarse de suficientes recursos para su financiación, reforzar su descentralización administrativa y reforzar los servicios públicos que hoy deben garantizar un nuevo contrato social para el siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        La convocatoria avanzada de elecciones en Catalu&ntilde;a ha convertido en munici&oacute;n de campa&ntilde;a la propuesta de financiaci&oacute;n singular que el Gobierno de la Generalitat present&oacute; el pasado 19 de marzo. M&aacute;s all&aacute; de los fuegos de artificio electorales, CCOO de Catalu&ntilde;a pensamos que es necesario abordar este debate para construir las bases de financiaci&oacute;n de un nuevo contrato social que afronte los retos demogr&aacute;ficos, clim&aacute;ticos y econ&oacute;micos que la era de la digitalizaci&oacute;n exige. Un contrato social que sirva de pegamento a las democracias, hoy amenazadas seriamente por las pol&iacute;ticas antieurope&iacute;stas, populistas y recentralizadoras con un claro sesgo conservador, incluso reaccionario.
    </p><p class="article-text">
        Entendemos que es necesario tener presente la complejidad que requiere la reforma de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica en todo el Estado, una actualizaci&oacute;n que est&aacute; pendiente desde 2014 y que es urgente abordar para corregir las insuficiencias y desigualdades que genera. Sabemos tambi&eacute;n que no se puede desligar esta reforma del debate sobre la fiscalidad para proveer de recursos suficientes a los servicios p&uacute;blicos garantes de los derechos de ciudadan&iacute;a, sobre los que se asientan los pilares del estado del bienestar. El nuevo modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica debe basarse en los principios de equidad, suficiencia, solidaridad, autonom&iacute;a financiera, corresponsabilidad fiscal y lealtad institucional, adem&aacute;s de ser transparente y reforzar el marco de los autogobiernos de un estado que debe aspirar a desarrollar las competencias de su modelo auton&oacute;mico. Creemos que debe ser una oportunidad para reforzar la cultura y gobernanza federales, as&iacute; como la cooperaci&oacute;n entre comunidades aut&oacute;nomas y administraciones, en la construcci&oacute;n de una Europa social que vaya m&aacute;s all&aacute; de un mercado &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Para abordar la reforma, la transparencia es un factor clave. La ciudadan&iacute;a debe saber c&oacute;mo se financian los servicios que recibe y c&oacute;mo se distribuyen los recursos p&uacute;blicos, a fin de poder valorar su nivel de eficiencia y equidad. 	
    </p><p class="article-text">
        No podemos plantear las nuevas propuestas sin analizar antes los problemas que tiene el actual sistema de financiaci&oacute;n, aprobado en 2009 y pendiente de revisi&oacute;n desde 2014. Estos problemas se resumen en cuatro bloques: la complejidad y la falta de transparencia del sistema, la insuficiencia de recursos, los d&eacute;ficits de autonom&iacute;a financiera y de responsabilidad fiscal, y los problemas de equidad.
    </p><p class="article-text">
        Que el modelo actual sea excesivamente complicado y poco transparente se debe, entre otros motivos, a la superposici&oacute;n de varios fondos de ajuste que se han incorporado al sistema para garantizar el status quo. Del total de ingresos tributarios en manos de las comunidades aut&oacute;nomas, un 25% se los queda directamente cada comunidad mientras que el 75% restante pasa al fondo de garant&iacute;a de los servicios p&uacute;blicos fundamentales, que a su vez recibe tambi&eacute;n una aportaci&oacute;n de la administraci&oacute;n central.
    </p><p class="article-text">
        El reparto de estos recursos se hace en funci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, pero no tal y como aparece en el padr&oacute;n, sino ajustada por una serie de par&aacute;metros como la superficie de la comunidad aut&oacute;noma, la dispersi&oacute;n poblacional, la insularidad, la gente mayor de 65 a&ntilde;os o los menores de 16 a&ntilde;os. El modelo actual incorpora, adem&aacute;s, otros tipos de fondos de ajuste que modifican la distribuci&oacute;n inicial. Son los llamados fondos de suficiencia global y los de convergencia, que a su vez est&aacute;n integrados por los fondos de competitividad y de cooperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El fondo de suficiencia global persigue que no existan comunidades que salgan perjudicadas por el modelo puesto en marcha en 2009 respecto al sistema anterior. El fondo de competitividad es para comunidades que reciben menos que su capacidad fiscal, como es el caso de Catalu&ntilde;a, mientras que el fondo de cooperaci&oacute;n tiene por objetivo contribuir al desarrollo y convergencia regionales.<strong> </strong>La aplicaci&oacute;n de todos estos correctivos distorsiona la redistribuci&oacute;n financiera y genera resultados err&aacute;ticos y poco justificados que afectan a la equidad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, el sistema actual es claramente insuficiente. La evoluci&oacute;n de los ingresos ha ido por debajo de las necesidades mientras que las exigencias para el cumplimiento de las competencias de las comunidades aut&oacute;nomas, especialmente en materia de sanidad, educaci&oacute;n y servicios sociales, han aumentado considerablemente. La pandemia ha sido buena muestra de ello y ha puesto en evidencia las limitaciones del sistema de financiaci&oacute;n. Claro que dar respuesta al aumento de las necesidades de gasto de las comunidades aut&oacute;nomas implica decidir cu&aacute;l es el volumen de recursos que el Estado quiere destinar a su estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        El actual sistema genera una distribuci&oacute;n de financiaci&oacute;n por habitante ajustada que es desigual y que no responde a criterios objetivos. Las necesidades de gasto de las distintas comunidades no se determinan seg&uacute;n el coste real de los servicios. En la actualidad, y para satisfacer las mismas necesidades, comunidades aut&oacute;nomas que aportan m&aacute;s al sistema acaban disponiendo de menos recursos que otras que menos aportan. Adem&aacute;s, el sistema tambi&eacute;n discrimina sin criterios razonables entre ciudadanos y ciudadanas de comunidades aut&oacute;nomas de similar nivel. El sistema presenta, por tanto, problemas de equidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica actual existe un d&eacute;ficit de autonom&iacute;a financiera y de responsabilidad fiscal, dos conceptos que van de la mano. La expresi&oacute;n m&aacute;s clara de este d&eacute;ficit es que las comunidades aut&oacute;nomas disponen de un porcentaje de ingresos muy inferior a las responsabilidades de gasto que deben gestionar de acuerdo con sus competencias. Por eso las comunidades aut&oacute;nomas dependen, en buena parte, de las transferencias del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de autonom&iacute;a financiera no incentiva a la disciplina presupuestaria. Cuanto mayor es la proporci&oacute;n de ingresos de una comunidad que proviene de transferencias de la administraci&oacute;n central, menores son los incentivos para llevar a cabo una gesti&oacute;n eficiente del gasto.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, CCOO de Catalu&ntilde;a, en el marco de la fundaci&oacute;n Cipriano Garc&iacute;a, estamos trabajando la construcci&oacute;n del posicionamiento sindical al respecto y sugerimos algunas propuestas para mejorar el sistema de financiaci&oacute;n. Y pasan, en s&iacute;ntesis, por incrementar los recursos del sistema, contemplar la condonaci&oacute;n de la deuda acumulada, mejorar los criterios de redistribuci&oacute;n y aumentar tanto la autonom&iacute;a financiera como la corresponsabilidad fiscal. Es acorde con estos par&aacute;metros generales en el marco de una reforma del modelo de financiaci&oacute;n para el conjunto del estado,&nbsp; somos partidarios de un acuerdo espec&iacute;fico para Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, es necesario actualizar el volumen global de recursos del sistema. Los existentes ahora son insuficientes y requieren una dotaci&oacute;n adicional. Por eso es necesaria una reforma fiscal que aporte m&aacute;s recursos y equipare la presi&oacute;n fiscal espa&ntilde;ola a la europea, a fin de alcanzar est&aacute;ndares equivalentes en cuanto al desarrollo del estado del bienestar. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el CIS, la mayor&iacute;a de los ciudadanos y ciudadanas estar&iacute;a de &amp;gt;acuerdo en pagar mayores impuestos a cambio de una mejora en los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Una justa reforma fiscal debe garantizar que pague m&aacute;s quien m&aacute;s tiene y m&aacute;s gana, equiparar las rentas del trabajo a las del capital y contemplar una mayor tributaci&oacute;n para las grandes fortunas y las grandes empresas. Los eventuales nuevos impuestos deber&iacute;an reforzar de forma especial las haciendas auton&oacute;micas y, a su vez, ser coherentes con los retos sociales y ambientales que tenemos como sociedad. Por el contrario, proponer como soluciones a la insuficiencia financiera f&oacute;rmulas de copago de los servicios p&uacute;blicos y un incremento de impuestos indirectos es una v&iacute;a que provoca el incremento de las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Otro requerimiento es eliminar la competencia basada en rebajas fiscales y fijar una tributaci&oacute;n b&aacute;sica en los impuestos que evite el dumping fiscal. La competencia fiscal a la baja genera externalidades negativas para la mayor&iacute;a de comunidades aut&oacute;nomas y empobrece al conjunto del sistema. Adem&aacute;s, la reforma del modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica deber&iacute;a servir tambi&eacute;n para resolver los problemas end&eacute;micos de la financiaci&oacute;n local: la administraci&oacute;n m&aacute;s cercana a la ciudadan&iacute;a es la que recibe m&aacute;s directamente el impacto de las demandas sociales.
    </p><p class="article-text">
        De resultas de los d&eacute;ficits del sistema actual, existe un problema de endeudamiento auton&oacute;mico. El hecho de que se haya habilitado el fondo de liquidez auton&oacute;mica (FLA) como una l&iacute;nea de cr&eacute;dito estatal de ayuda a las comunidades por el pago de deudas en los servicios p&uacute;blicos es un reconocimiento de esta infrafinanciaci&oacute;n. Sin embargo, el FLA no es ninguna soluci&oacute;n estructural y, adem&aacute;s, acent&uacute;a el control y la dependencia de la administraci&oacute;n central. Habr&iacute;a, pues, que resolver el grueso de la deuda de las comunidades por la v&iacute;a de su progresiva condonaci&oacute;n, de acuerdo con criterios objetivos y transparentes, como medida compensatoria.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo modelo de financiaci&oacute;n debe mejorar los criterios de redistribuci&oacute;n de fondos del sistema actual. Por norma general, a igual esfuerzo fiscal debe corresponder una similar prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos fundamentales (educaci&oacute;n, sanidad y servicios sociales), esenciales para todos los ciudadanos y ciudadanas con independencia del lugar en el que residan.<strong> </strong>Se trata de asegurar que todos los gobiernos auton&oacute;micos puedan prestar en igualdad de condiciones las competencias vinculadas al estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Esencial para el nuevo modelo debe ser la definici&oacute;n de un criterio de nivelaci&oacute;n de recursos entre comunidades que d&eacute; resultados equitativos. Se debe cumplir el principio de ordinalidad que regula la relaci&oacute;n financiera entre territorios, en virtud del cual una comunidad aut&oacute;noma no debe perder puestos en el nivel de renta per c&aacute;pita a consecuencia de la aplicaci&oacute;n de los mecanismos de nivelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es necesario fijar un sistema de nivelaci&oacute;n que permita mejorar la situaci&oacute;n de los territorios con menor nivel de renta, pero sin invertir la situaci&oacute;n. Hoy, por ejemplo, Catalu&ntilde;a es la tercera comunidad que m&aacute;s recursos aporta al sistema y la d&eacute;cima en ingresos per c&aacute;pita para atender a las mismas necesidades.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la poblaci&oacute;n ajustada, que es la que sirve de referencia para el objetivo de nivelaci&oacute;n, habr&iacute;a que revisar el modelo y contemplar tambi&eacute;n el coste de la vida por comunidades, dada su incidencia en el coste real de los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Disponer de una mayor autonom&iacute;a financiera es la mejor forma de aumentar la responsabilidad fiscal propia y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de la administraci&oacute;n central. Los gobiernos disponen de autonom&iacute;a financiera si tienen capacidad para tomar decisiones sobre sus ingresos y gastos. Desvincular la capacidad de gasto de la capacidad de ingresos tiene efectos econ&oacute;micos negativos. Por el contrario, gobiernos fiscalmente responsables que tomen decisiones sobre el gasto y los ingresos incentiva los comportamientos eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Para alcanzar este objetivo es necesario adecuar la capacidad tributaria a las necesidades de gasto, incrementando la autonom&iacute;a tributaria de las comunidades aut&oacute;nomas tanto en rendimiento de impuestos como en capacidad normativa. Por ahora, las comunidades tienen cedido el 50% del IRPF, el 50% del IVA y el 56% de los impuestos especiales.
    </p><p class="article-text">
        Una mayor autonom&iacute;a financiera debe permitir que los servicios prestados por los gobiernos auton&oacute;micos puedan financiarse con los impuestos pagados por la ciudadan&iacute;a de cada territorio, disminuyendo as&iacute; las transferencias estatales. Una mayor autonom&iacute;a tributaria debe permitir tambi&eacute;n mejorar la progresividad del sistema fiscal. En cualquier caso, este margen superior de autonom&iacute;a tributaria debe contemplar elementos de armonizaci&oacute;n que eviten la competencia fiscal a la baja y garantice el acceso en igualdad de condiciones a los pilares del estado de bienestar a todos los ciudadanos del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis y las propuestas expuestas hasta aqu&iacute; deben servir para que Catalu&ntilde;a participe activamente, como ha hecho en el pasado, en la reforma del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y en la definici&oacute;n del volumen global de recursos, la composici&oacute;n de la cesta tributaria y el establecimiento de los mecanismos de nivelaci&oacute;n, entre otros. Sin embargo, la participaci&oacute;n multilateral de Catalu&ntilde;a en el marco de la Ley Org&aacute;nica de Financiaci&oacute;n Auton&oacute;mica (LOFCA) no impide que se puedan llegar a acuerdos espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        CCOO siempre ha defendido la necesidad de un acuerdo de financiaci&oacute;n para Catalu&ntilde;a. Es una propuesta que no responde a ning&uacute;n privilegio, sino a una genuina y leg&iacute;tima voluntad de autogobierno. Reg&iacute;menes forales aparte, la propia Constituci&oacute;n no descarta que, dentro del llamado sistema de r&eacute;gimen com&uacute;n, puedan establecerse previsiones singulares. En cualquier caso, el acuerdo espec&iacute;fico para Catalu&ntilde;a debe garantizar la suficiencia financiera del autogobierno, debe respetar la lealtad institucional y debe sostenerse en la solidaridad interterritorial y la corresponsabilidad fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Las especificidades pueden concretarse, por ejemplo, en la cesta tributaria: en su composici&oacute;n, en el alcance de la capacidad normativa sobre los impuestos que la integran, as&iacute; como en la forma de administrarlos y gestionarlos. Si actualmente es la Agencia Estatal de Administraci&oacute;n Tributaria (AEAT) quien tiene competencia exclusiva de gesti&oacute;n y recaudaci&oacute;n de los grandes impuestos compartidos y otros, mientras que las comunidades aut&oacute;nomas gestionan por delegaci&oacute;n los tributos cedidos y los propios, en el caso de Catalu&ntilde;a habr&iacute;a que aplicar lo que ya dice el Estatuto de autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: es necesario crear un consorcio paritario entre las dos agencias, la catalana y la estatal, y transformar este ente en la Agencia Tributaria de Catalu&ntilde;a. Ella ser&iacute;a responsable de la gesti&oacute;n, recaudaci&oacute;n, liquidaci&oacute;n e inspecci&oacute;n de los impuestos en Catalu&ntilde;a, y su coordinaci&oacute;n con la AEAT garantizar&iacute;a el correcto funcionamiento del modelo, transparencia y efectividad en la lucha contra el fraude.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, es necesario reconocer que el debate sobre el modelo de financiaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a se asocia siempre al balance y previsi&oacute;n de las inversiones estatales en nuestro territorio. Los datos certifican que el nivel de inversiones del Estado en Catalu&ntilde;a est&aacute; por debajo de su participaci&oacute;n en el PIB, son inferiores a su peso poblacional y, adem&aacute;s, tienen un nivel de ejecuci&oacute;n muy bajo.
    </p><p class="article-text">
        Para corregir esta anomal&iacute;a, que tiene un impacto negativo en materia de infraestructuras, el volumen de inversiones del Estado debe referenciarse con lo que representa el PIB catal&aacute;n respecto al conjunto de Espa&ntilde;a. Por otra parte, la Generalitat deber&iacute;a participar en la definici&oacute;n y ejecuci&oacute;n de todas las inversiones que el Estado lleve a cabo en Catalu&ntilde;a, verificando de forma peri&oacute;dica el nivel de ejecuci&oacute;n real y compensado, en su caso, las diferencias.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las estructuras de estado deben dotarse de suficientes recursos para su financiaci&oacute;n, reforzar su descentralizaci&oacute;n administrativa y reforzar los servicios p&uacute;blicos que hoy deben garantizar un nuevo contrato social para el siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco, Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ccoo-cataluna-reforma-financiacion-autonomica_129_11249882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2024 05:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CCOO - Comisiones Obreras,Catalunya,Financiación autonómica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un pacto por la reconstrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-reconstruccion_129_5874867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9809d603-7008-4ab4-956c-5094cd67ab87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un pacto por la reconstrucción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos días se confirma que la estrategia competitiva de externalizar los costes y los riesgos a terceros comporta, en un mundo globalizado e interdependiente, un aumento de estos riesgos</p></div><p class="article-text">
        La pandemia del coronavirus, que tanta muerte y dolor ha provocado y contin&uacute;a provocando, ha hecho emerger realidades sociales que permanec&iacute;an ocultas, incluso agazapadas.
    </p><p class="article-text">
        La COVID-19 ha actuado como detonante y acelerador de muchos de los desequilibrios que sufre nuestra sociedad y todo apunta que va a tener un efecto destructor de tejido econ&oacute;mico y un impacto brutal en las condiciones de vida de muchas personas, con el riesgo cierto de que se agraven a&uacute;n m&aacute;s las desigualdades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la principal prioridad hoy de todas las fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas debe ser aunar esfuerzos para avanzar en el amplio acuerdo de reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica y social que el pa&iacute;s necesita.
    </p><p class="article-text">
        Este pacto de reconstrucci&oacute;n deber&iacute;a beber de las muchas ense&ntilde;anzas que nos deja la crisis del coronavirus, en especial la insostenibilidad de un modelo de sociedad construido sobre valores que tienen una gran capacidad autodestructiva y que el sindicalismo confederal, entre otras voces, viene denunciando desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se confirma que la estrategia competitiva de externalizar los costes y los riesgos a terceros comporta, en un mundo globalizado e interdependiente, un aumento de estos riesgos. Lo comprobamos con los procesos de externalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n de bienes b&aacute;sicos en cadenas de valor global, que el confinamiento mundial ha hecho saltar por los aires, dej&aacute;ndonos indefensos ante la grave crisis de salud.
    </p><p class="article-text">
        Aunque algunos contin&uacute;en neg&aacute;ndolo, esta crisis ha hecho evidente las nefastas consecuencias de la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica ultraliberal, que ha convertido a los ciudadanos en clientes y da el tratamiento de meras mercanc&iacute;as a derechos b&aacute;sicos como la salud o la atenci&oacute;n a personas dependientes.
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento ha hecho emerger el papel insustituible de la escuela p&uacute;blica como socializador de ni&ntilde;os y adolescentes y equilibrador de las desigualdades que generan las diferencias de capital social de las familias, en funci&oacute;n de su formaci&oacute;n y de su renta.
    </p><p class="article-text">
        Estos son algunos de los muchos ejemplos del papel insustituible del sector p&uacute;blico en la protecci&oacute;n de bienes comunes, en la cobertura de derechos, en la garant&iacute;a de ingresos a las personas y tambi&eacute;n en el rescate de empresas a las que el mercado abandona a su suerte. Liberales de toda la vida se convierten en convencidos keynesianos exigiendo una intervenci&oacute;n de los Estados para salvar propiedades privadas, aunque lo hagan para as&iacute; continuar socializando p&eacute;rdidas y privatizando beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que llevan a&ntilde;os defendiendo eliminar impuestos son los que ahora exigen recursos p&uacute;blicos por doquier para hacer frente a la crisis y se quejan de las escu&aacute;lidas arcas del Estado. Y de nuevo, como en 2008, aparece el poder que ostenta la deuda como gran disciplinador social y las consecuencias de tener un sistema fiscal cadav&eacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        En pleno <em>schock</em> emocional, la sociedad, a la que le hab&iacute;an vendido que la automatizaci&oacute;n y la robotizaci&oacute;n supon&iacute;a el fin del trabajo y hasta de la historia, adquiere consciencia del valor social del trabajo. Nunca hasta hoy el personal de centros sanitarios, de la limpieza, de la alimentaci&oacute;n o el comercio hab&iacute;an estado tan valorados socialmente, aunque sus condiciones de trabajo y de salarios lo desmientan.
    </p><p class="article-text">
        Descubrimos lo dif&iacute;cil que es conciliar el empleo y el trabajo de cuidados sin morir en el intento, algo que las mujeres llevan denunciando desde hace a&ntilde;os. En resumen descubrimos que el trabajo, los trabajos, tienen una centralidad social que la pol&iacute;tica niega en muchas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto la sociedad deber&iacute;a tomar nota del papel que est&aacute; jugando el sindicalismo confederal para responder a las consecuencias sociales del coronavirus. Diariamente los medios de comunicaci&oacute;n se hacen eco de m&uacute;ltiples iniciativas solidarias. Desde nuestra trayectoria y experiencia sindical nos atrevemos a decir que la mayor ola de solidaridad, entendida como cooperaci&oacute;n interesada, se est&aacute; produciendo a partir del trabajo organizado del sindicalismo confederal.
    </p><p class="article-text">
        Si en condiciones ordinarias muchos trabajadores encuentran en la afiliaci&oacute;n la manera de auto-organizarse para sindicar sus intereses, en situaciones extremas como esta las personas buscan la protecci&oacute;n del &ldquo;sindicalismo del &uacute;ltimo recurso&rdquo; que se convierte en vital para muchas personas, especialmente las mas vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esa inmensa movilizaci&oacute;n de solidaridad es el trabajo realizado por CCOO de Catalunya, con la intervenci&oacute;n en 2.217 Expedientes de Regulaci&oacute;n Temporal de Empleo (ERTE) que afectan a 337.968 trabajadores y el asesoramiento a cerca de 20.000 personas entre el 15 de marzo y el 14 de abril.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de estas personas se encuentran en situaci&oacute;n de gran vulnerabilidad, especialmente mujeres que trabajan en tareas dom&eacute;sticas y de cuidados que en muchas ocasiones ni tan siquiera tienen reconocida su condici&oacute;n de trabajadoras. A ellas el sindicalismo confederal est&aacute; dedicando estos d&iacute;as una buena parte de sus esfuerzos en colaboraci&oacute;n con entidades en las que estas mujeres se han auto-organizado. Tambi&eacute;n a los trabajadores de las llamadas empresas de plataforma a los que se les niega la relaci&oacute;n laboral y los derechos inherentes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo importante que es para todas estas personas sentirse protegidas, acompa&ntilde;adas, hoy lo m&aacute;s urgente es dibujar un escenario de salida a esta gran crisis a partir de un amplio pacto pol&iacute;tico y social. Un pacto con dos grandes objetivos que son complementarios, proteger el m&aacute;ximo a las personas y al mismo tiempo reconstruir un tejido productivo que puede quedar maltrecho, especialmente en algunos sectores y territorios. Una reconstrucci&oacute;n que no debe ser sobre las mismas bases productivas. Tenemos ante nosotros el reto de intentar aprovechar esta crisis para reequilibrar nuestra estructura productiva, haci&eacute;ndola menos dependiente de sectores muy fr&aacute;giles, al tiempo que reindustrializamos la econom&iacute;a, rescatando partes de las cadenas de valor que se han externalizado. Y sin duda abordar los costes de transici&oacute;n que se van a producir ante la necesidad de pol&iacute;ticas de mayor sostenibilidad ambiental.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo cualquier pacto su contenido debe ser equilibrado. Las muchas ense&ntilde;anzas que estamos recibiendo de esta crisis nos aportan los mimbres necesarios para intentar un amplio Pacto de Reconstrucci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esta es hoy la principal tarea a la que todas las fuerzas pol&iacute;ticas y las organizaciones sindicales y empresariales deber&iacute;an abocar sus esfuerzos. Estamos convencidos que, como siempre a lo largo de nuestra historia, el sindicalismo confederal puede y ha de jugar un papel crucial. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco, Joan Carles Gallego, Joan Coscubiela, José Luis López Bulla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pacto-reconstruccion_129_5874867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2020 21:15:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un pacto por la reconstrucción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las voces de un nuevo diálogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/voces-nuevo-dialogo_129_1624422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1ff1bcc-466c-4534-86e1-8a2957283c54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las voces de un nuevo diálogo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El modelo diseñado en la constitución del 78 se ha de reformar y adaptarse a las nuevas realidades y expectativas. Es necesario profundizar el marco democrático constituyente, actualizar el marco de derechos y libertades, dotar de nuevos poderes a la ciudadanía delante de las élites financieras y las multinacionales</p><p class="subtitle">Hace falta repensar el modelo de las autonomías, no solo porque una parte de Catalunya se moviliza, que ya es una razón importante, por la independencia, sino porque hace tiempo que el modelo no responde a las demandas sociales y de un estado compuesto</p><p class="subtitle">Ninguna solución es posible desde la exclusión o la imposición. La unilateralidad no es la solución ni lo es el artículo 155 como respuesta</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses, los pasados 26 y 27 de octubre, asistimos en Sevilla al primer encuentro de los &ldquo;Di&aacute;logos Andaluc&iacute;a-Catalu&ntilde;a&rdquo;, una iniciativa laica de parentescos difusos, pero identificable en la tradici&oacute;n dialogante forjada en los intercambios de estudios hist&oacute;ricos y literarios entre Javier T&eacute;bar y Javier Aristu. Se abr&iacute;a un espacio de encuentro y di&aacute;logo de quien, all&iacute; o aqu&iacute;, no compart&iacute;a la din&aacute;mica pol&iacute;tico-institucional instalada y que quer&iacute;a encontrarse para observar la realidad en com&uacute;n, desde experiencias pol&iacute;ticas y de autogobierno diversas, para buscar un diagn&oacute;stico compartido. El 5 y 6 de abril es el segundo encuentro, ahora en Barcelona, en el Palau Macaya, para continuar observando y compartiendo un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n, lejos de las lecturas superficiales y evitando el espect&aacute;culo o la instrumentalizaci&oacute;n a que determinados grupos de poder nos tienen acostumbrados.
    </p><p class="article-text">
        El primer encuentro mostr&oacute; las ra&iacute;ces profundas, en la propia configuraci&oacute;n hist&oacute;rica del estado-naci&oacute;n y su desarrollo, de un conflicto entre una parte de la sociedad y la pol&iacute;tica catalanas con el resto de la sociedad y pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas, enmarcado en un contexto de crisis econ&oacute;mica y social que tiene repercusi&oacute;n en la pol&iacute;tica y la democracia alrededor de Europa y del mundo. La desregulaci&oacute;n impuesta por quien dirige la globalizaci&oacute;n y financiarizaci&oacute;n econ&oacute;mica y los retos derivados del cambio clim&aacute;tico y la creciente digitalizaci&oacute;n y robotizaci&oacute;n de los procesos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n econ&oacute;micos son m&aacute;s que simples elementos del paisaje y escenograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las crecientes desigualdades que traviesan nuestras sociedades son el sustrato donde arraiga la respuesta insolidaria y antisocial, donde el populismo y el autoritarismo anidan. La precariedad del presente y la incerteza del futuro son la derivada de la subordinaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico al poder financiero y econ&oacute;mico, de la falta de reglas y controles globales imperantes. La respuesta institucional es, tanto en Europa como en Espa&ntilde;a o en Catalunya y Andaluc&iacute;a, decepcionante e injusta. Las d&eacute;biles redes de protecci&oacute;n social se han ido desmontando y se han cambiado las reglas y los marcos de derechos disponibles. Las relaciones laborales ven menguar los equilibrios de poder que la lucha obrera conquist&oacute; ejerciendo un poder sindical hoy cuestionado y acosado por la sacralizaci&oacute;n de la desregulaci&oacute;n, la flexibilidad y la libre disponibilidad. Tenemos sociedades atravesadas de mayores inseguridades y entre la mayor&iacute;a social, en especial la gente m&aacute;s joven, se ha instalado la precariedad vital.
    </p><p class="article-text">
        Es en este marco donde se produce el conflicto pol&iacute;tico e institucional entre el gobierno espa&ntilde;ol y el gobierno catal&aacute;n, pero tambi&eacute;n entre una parte de los catalanes que reclaman la independencia y otra parte que se opone a ella. Un conflicto, pero, que no es ajeno a la historia de los &uacute;ltimos dos siglos de confrontaciones b&eacute;licas -tres guerras carlinas y una guerra civil- marcadas tanto por los debates forales o nacionales como por los enfrentamientos entre bloques sociales. Es precisamente este recorrido hist&oacute;rico el que nos muestra que el &uacute;nico camino de superaci&oacute;n y de construcci&oacute;n de futuros compartidos es el di&aacute;logo, el intercambio y el reconocimiento mutuo, de la apertura al mundo hoy globalizado. Ignorar o menospreciar nunca nos ha hecho avanzar, ni lo har&aacute; ahora, en ning&uacute;n proyecto transformador que contemple y ampl&iacute;e la condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a que hoy peligra.
    </p><p class="article-text">
        Esta convicci&oacute;n es la que los primeros di&aacute;logos, protagonizados por sectores de la sociedad civil, quiso transmitir a los representantes pol&iacute;ticos: sentarse a dialogar, a negociar, a debatir los problemas, a construir soluciones. Una exigencia que permanecer&aacute; vac&iacute;a si la ciudadan&iacute;a, de manera activa, no nos implicamos y abrimos todos los espacios posibles donde nos podamos reconocer en las posiciones diversas y discrepantes, donde podamos dialogar y colaborar. Esto quiere ser los Di&aacute;logos, buscando puntos de encuentro y acuerdo, no de divisi&oacute;n y enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica del 1978 que, gracias a la lucha de tantos hombres y mujeres por las libertades, enterraron la longeva dictadura franquista. Se inici&oacute; una etapa fundamental para construir un marco de convivencia democr&aacute;tica y articular territorialmente las diferentes realidades nacionales y regionales del estado. Pero el tiempo no pasa en vano y el modelo dise&ntilde;ado en la constituci&oacute;n del 78 se ha de reformar y adaptarse a las nuevas realidades y expectativas. Es necesario profundizar el marco democr&aacute;tico constituyente, actualizar el marco de derechos y libertades, dotar de nuevos poderes a la ciudadan&iacute;a delante de las &eacute;lites financieras y las multinacionales, en un contexto determinado por transformaciones de todo orden y nuevos retos.
    </p><p class="article-text">
        Y hace falta repensar el modelo de las autonom&iacute;as, no solo porque una parte de Catalunya se moviliza, que ya es una raz&oacute;n importante, por la independencia, sino porque hace tiempo que el modelo no responde a las demandas sociales y de un estado compuesto. Abrir un proceso de reforma constitucional no es f&aacute;cil ni r&aacute;pido. Tiene que contemplar los cambios y demandas sociales surgidas en estos a&ntilde;os. La pertinencia a la Uni&oacute;n Europea remueve buena parte de la estructura institucional y competencial del estado. Sin entender Europa como una comunidad pol&iacute;tico-institucional y econ&oacute;mica, social y cultural, dif&iacute;cilmente podemos abordar el debate territorial en el estado. Las viejas fronteras hace tiempo que han dejado de ser muros conceptuales infranqueables, ahora nos toca construir nuevas propuestas a los viejos conflictos territoriales, y tambi&eacute;n sociales, que anidad en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En este mundo global y globalizado, donde la riqueza se acumula cada vez m&aacute;s en grupos reducidos de personas en las cuales el poder se concentra hasta el punto que el 1% m&aacute;s rico tiene tanto patrimonio como la del 99% del mundo junto, profundizar en el autogobierno es una exigencia de democracia y tambi&eacute;n de mayor eficacia y eficiencia en la respuesta des de la proximidad a las demandas cotidianas de la ciudadan&iacute;a. Pero no se puede obviar la capacidad de acci&oacute;n democr&aacute;tica en instancias supranacionales donde la ciudadan&iacute;a podamos incidir en las reglas globales que determinan el n&uacute;cleo duro de las condiciones y relaciones laborales y sociales cotidianas.
    </p><p class="article-text">
        Catalunya y Andaluc&iacute;a comparten que el centralismo no ha estado nunca, ni lo puede ser en el futuro, la soluci&oacute;n, la diversidad necesita espacios de m&aacute;s y mejor autogobierno, de solidaridades interterritoriales, y de di&aacute;logos para construir nuevas soluciones a los nuevos problemas de la ciudadan&iacute;a. Ninguna soluci&oacute;n es posible desde la exclusi&oacute;n o la imposici&oacute;n. La unilateralidad no es la soluci&oacute;n ni lo es el art&iacute;culo 155 como respuesta. Solo el di&aacute;logo, que ha de partir necesariamente del reconocimiento del otro, podr&aacute; construir un camino que conduzca a una soluci&oacute;n, de m&iacute;nimos o de m&aacute;ximos, a trav&eacute;s de un acuerdo que tendr&aacute; que ser refrendado por la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dialogar entre ciudadanos y ciudadanas, de Andaluc&iacute;a y de Catalunya, dos realidades hist&oacute;ricas y diversas, es un camino m&aacute;s para facilitar puntos de encuentro por el di&aacute;logo. Miles de andaluces llegar&iacute;a en diversas olas migratorias, especialmente a lo largo del siglo XX, a una Catalunya que con ellos ha ido cambiando. Estos catalanes llegados de todas partes explican la Catalunya actual, sin las cuales no la podemos entender. De la misma forma que la Andaluc&iacute;a actual se explica en la interacci&oacute;n con el motor catal&aacute;n, imprescindible en el progreso econ&oacute;mico y social del estado, pero tambi&eacute;n en la configuraci&oacute;n del modelo territorial definido en la Constituci&oacute;n. Dos realidades muy distintas, que no se pueden contraponer ni confrontar, son actores que pueden complementarse, al lado de otros comunidades, a contribuir a la cultura del di&aacute;logo, la negociaci&oacute;n y el pacto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco, Joan Carles Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/voces-nuevo-dialogo_129_1624422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2019 19:12:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las voces de un nuevo diálogo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Cataluña,Constitución,Independentismo,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estamos preparados para pasar a la ofensiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/preparados-pasar-ofensiva_132_3302524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/017133f4-9c74-45a8-a098-f5fdef944f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estamos preparados para pasar a la ofensiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora toca pasar a la ofensiva, toca subir los salarios de la gente y crear más y mejor empleo. Esta es nuestra primera meta, este es nuestro principal objetivo</p></div><p class="article-text">
        CCOO ha celebrado su 11&ordm; congreso en Madrid los d&iacute;as 29, 30 de junio y 1 de julio. Con este congreso hemos culminado nuestra parada de reflexi&oacute;n estrat&eacute;gica, que comenz&oacute; en 2015 con la Asamblea sindical abierta, con la Conferencia de mujeres y hombres en Catalu&ntilde;a y sigui&oacute; con el proceso de participaci&oacute;n a escala estatal de <em>Repensar el Sindicato</em> encuadrado en <em>Hicimos, hacemos, har&eacute;mos historia</em> , conmemorando el 40 aniversario de la asamblea constituyente de CCOO en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un amplio proceso de participaci&oacute;n en el que hemos realizado encuestas, asambleas, consultas, buzones, jornadas, seminarios, etc. Y hemos abierto nuestra reflexi&oacute;n a miles de personas afiliadas pero tambi&eacute;n a muchas personas que no formaban parte del sindicato. Las aportaciones de todos nos han ayudado a construir la propuesta pol&iacute;tica y nuestro plan de acci&oacute;n en el marco de este 11&ordm; congreso.
    </p><p class="article-text">
        Hemos llevado a cabo una fuerte renovaci&oacute;n de ideas y de personas a la direcci&oacute;n del sindicato y los que formamos parte hemos de afrontar una nueva etapa de nuestra organizaci&oacute;n para continuar reforzando la utilidad del sindicato por los trabajadores y trabajadoras, y continuar siendo su referencia para conquistar derechos colectivos, laborales y sociales.
    </p><h3 class="article-text">Nueva realidad del trabajo</h3><p class="article-text">
        Hemos interpretado la nueva realidad del trabajo, con un tejido productivo caracterizado por una fuerte presencia de peque&ntilde;as empresas, con unas relaciones laborales cada vez m&aacute;s individualizadas, con un marco de normas del trabajo cada vez m&aacute;s sesgadas hacia los empresarios. Nos encontramos unas relaciones de trabajo cada vez m&aacute;s mercantilizadas que componen un mercado de trabajo precario, con una temporalidad muy elevada y con altos niveles de parcialidad no deseada, con bajos salarios, con formas contractuales que evitan los convenios colectivos (aut&oacute;nomos, falsos aut&oacute;nomos, falsas cooperativas, econom&iacute;a colaborativa o sin contrato), con unos convenios colectivos debilitados por las sucesivas reformas laborales, etc.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una nueva realidad que dificulta la acci&oacute;n del sindicato, dificulta la capacidad de organizar las personas en torno a las reivindicaciones colectivas, pero esta realidad no debe hacernos renunciar a transformar la sociedad con la mejora de sus condiciones de vida, reforzando la centralidad del trabajo como instrumento de emancipaci&oacute;n y vertebraci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que nos hemos emplazado a reforzar el perfil sociopol&iacute;tico del sindicato, para construir una alternativa a la realidad injusta de una sociedad enferma de precariedad. Queremos reforzar nuestro car&aacute;cter unitario, tanto en el &aacute;mbito sindical como social. Queremos hacerlo tejiendo confluencias que hagan posible un frente unitario de la izquierda social que empuje a la izquierda pol&iacute;tica para reconstruir un marco de derechos laborales y derogar las reformas laborales y recomponer un estado del bienestar bul&iacute;mico, adelgazado por los recortes de las pol&iacute;ticas de austeridad de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Queremos m&aacute;s derechos laborales y m&aacute;s derechos sociales con una correlaci&oacute;n de fuerzas m&aacute;s favorable a la recuperaci&oacute;n de derechos sociales y en un marco donde haya m&aacute;s concertaci&oacute;n y un di&aacute;logo social efectivo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n apostamos por la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica para reforzar la descentralizaci&oacute;n del estado que, con la necesaria descentralizaci&oacute;n de las soberan&iacute;as y de un mayor autogobierno, acerquen las pol&iacute;ticas y las administraciones a la gente. De esta manera se facilitar&aacute; que las personas participamos m&aacute;s de cerca, de las decisiones de las administraciones y de las condiciones laborales en las empresas. S&oacute;lo de esta manera podremos hacer entrar la democracia en la econom&iacute;a, hoy rodeada y protegida para uso exclusivo de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        Para ganar la correlaci&oacute;n de fuerzas de esta estrategia sociopol&iacute;tica, debemos tener la capacidad de organizar a m&aacute;s gente alrededor del sindicato, debemos agrupar m&aacute;s personas alrededor de nuestras reivindicaciones. Con esta voluntad, hemos simplificado nuestras estructuras, hemos propuesto m&aacute;s espacios de colaboraci&oacute;n para encontrar atajos que acerquen la gente al sindicato, dinamizaremos nuestros locales para conseguir espacios de arraigo de la gente trabajadora, queremos que sean la casa de los trabajadores y trabajadoras los nuevos <em>ateneos</em> .
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hemos comprometido la apertura de marcos de participaci&oacute;n directa de nuestra afiliaci&oacute;n y de las personas trabajadoras en las decisiones del sindicato, hemos reforzado nuestra pol&iacute;tica de transparencia, hemos reforzado nuestro c&oacute;digo &eacute;tico y nuestros mecanismos de control.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, tambi&eacute;n desarrollaremos pol&iacute;ticas integrales de comunicaci&oacute;n que sean circulares (que vayan de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro). Queremos reforzar el papel de nuestras estructuras en los centros de trabajo y empoderar foto.
    </p><h3 class="article-text">Nuevos problemas, nuevas formas de organizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Finalmente, no somos ajenos a las transformaciones recientes del mundo del trabajo y estableceremos espacios colaborativos para organizar personas que trabajen en nuevos espacios de trabajo, (plataformas digitales, teletrabajo, trabajo a domicilio, etc). Desarrollaremos nuevas formas de movilizaci&oacute;n y reforzaremos las tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, hemos resistido todos estos a&ntilde;os de crisis y somos la primera fuerza social del pa&iacute;s, con cerca de un mill&oacute;n de afiliados y afiliadas al conjunto del estado y 142.000 personas afiliadas en Catalu&ntilde;a, donde somos la primera fuerza sindical. Este car&aacute;cter de primer sindicato viene legitimado no s&oacute;lo para la afiliaci&oacute;n sino por los resultados de las elecciones sindicales donde hemos obtenido m&aacute;s del 42% de representaci&oacute;n, lo que supone m&aacute;s de 21.000 personas delegadas en sus empresas. Hemos decidido coger esta fuerza y adaptarla a la nueva realidad social y lo haremos a la ofensiva, de manera decidida y propositiva. Somos el sindicato de la gente trabajadora y lo haremos con la gente.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as hemos empezado a hacer una serie de asambleas por toda Catalu&ntilde;a, para explicar a nuestro activo sindical, a nuestros delegados y delegadas, como hemos de pasar a la ofensiva y como esto no es s&oacute;lo un lema sino que es una actitud y empieza por cada uno de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Me alienta ver las ganas que tiene la gente de nuestro sindicato de ganar posiciones y hacer valer nuestra legitimidad representativa. El orgullo de pertenencia a las CCOO est&aacute; muy presente en todas ellas y lleva impl&iacute;cito la defensa de la dignidad de miles de personas que cada d&iacute;a se levantan para defender a sus y sus compa&ntilde;eras y la responsabilidad colectiva de cumplir con su deber.
    </p><p class="article-text">
        Hemos compartido la necesidad de convencer a la gente de salir de la resignaci&oacute;n, de volver a reivindicar lo que es suyo y de movilizarse para conseguirlo. Aunque puede que no se ven resultados a corto plazo, la movilizaci&oacute;n siempre tiene efectos positivos para los trabajadores y trabajadoras. Ejemplos como la Renta Garantizada de Ciudadan&iacute;a en Catalu&ntilde;a nos muestran el camino a seguir: han sido necesarios catorce a&ntilde;os de reivindicaci&oacute;n para hacer realidad esta propuesta. Tambi&eacute;n el Pacto Nacional para la Industria es otro ejemplo de luchar exitosa aunque han sido necesarios seis a&ntilde;os para establecerlo. Tambi&eacute;n el Pacto de la funci&oacute;n p&uacute;blica, que desde el 2010 que se rompi&oacute; la capacidad de negociaci&oacute;n y empezaron los recortes de derechos al conjunto de trabajadores y trabajadoras p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos ser perseverantes, sabemos lo que nos cuesta defender, y conquistar derechos. Pero lo conseguimos cuando luchamos colectivamente. Este es el camino a seguir. Ahora toca pasar a la ofensiva, ahora toca subir los salarios de la gente y crear m&aacute;s y mejor empleo. Esta es nuestra primera meta, este es nuestro principal objetivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jul 2017 14:38:48 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[CCOO: estem preparats per passar a l’ofensiva]]></title>
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      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jul 2017 12:14:10 +0000]]></pubDate>
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