<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Íngrid Gustems]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ingrid_gustems/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Íngrid Gustems]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515672/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una sociedad vacunada de crueldad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/sociedad-vacunada-crueldad_132_3291926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c419bfa-1a8e-4fdc-8880-019d2d4a4ecd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Cristóbal García / EFE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crueldad animal es un mal endémico en España. Aun así, el Derecho penal no persuade a los maltratadores: las penas por cometer un crimen de maltrato animal son insuficientes</p></div><p class="article-text">
        Cuatrocientas noventa. Son las cifras conocidas de detenciones relacionadas con el maltrato animal en Espa&ntilde;a en 2016. Solo conocidas porque la mayor&iacute;a de las veces se encuentra el animal herido o muerto, pero no el culpable. Simplemente detenciones porque el acusado casi nunca entra en prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que los perros son la especie dom&eacute;stica m&aacute;s afectada por acciones vejatorias por parte de las personas, la <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Ingresa-caballo-carreras-Palma-carrera_0_444105758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera pena de prisi&oacute;n</a> inicialmente efectiva para un maltratador en Espa&ntilde;a se aplic&oacute; en las Islas Baleares a finales de 2015 y fue para un jinete que mat&oacute; a palos a su caballo, Sorky, por no haber conseguido los objetivos que deseaba en una carrera.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Resultado? De una condena de ocho meses de prisi&oacute;n, el maltratador cumpli&oacute; dos a cambio de seguir un programa de protecci&oacute;n de animales.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad que, en datos de EFE, abandon&oacute; m&aacute;s de 137.000 mascotas en 2015 y se sorprende d&iacute;a tras d&iacute;a con im&aacute;genes de crueldad animal en los informativos, &iquest;qu&eacute; puede evitar que el maltrato hacia los animales siga convirti&eacute;ndose en un h&aacute;bito sist&eacute;mico? La respuesta podr&iacute;a estar en el Derecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/10f84b21-c007-401d-bedf-9b3b4edd98b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; entendemos por maltrato animal?</h3><p class="article-text">
        A la hora de hablar de maltrato animal, hay que establecer unos criterios que determinen de manera neutra y objetiva a qu&eacute; nos referimos. La individualidad humana hace que cada persona desarrolle unas concepciones diferentes seg&uacute;n el contexto que la acompa&ntilde;a, las vivencias que experimenta y el car&aacute;cter que se forma.
    </p><p class="article-text">
        Si no se estipula desde un primer momento la idea atribuida a &lsquo;maltrato animal&rsquo;, se podr&iacute;a entrar en un equ&iacute;voco que llevar&iacute;a a las diferentes sensibilidades individuales a crear un imaginario distinto y, por lo tanto, poco cuidadoso con lo que se trata.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, alguien aficionado a las fiestas taurinas tendr&aacute; una concepci&oacute;n del maltrato animal muy alejada de la de una persona que sigue una filosof&iacute;a vegana. Para unos, los animales no tendr&aacute;n derechos y para otros, ser&aacute; necesario luchar para que los primeros empiecen a observar a los animales desde un prisma menos <a href="http://www.animal-ethics.org/especismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero establecer sobre el papel cu&aacute;les son los actos que se consideraran maltrato depende del C&oacute;digo Penal. A partir de este, se puede trabajar sobre la legitimidad legal y, en base a ella, cuestionar la visi&oacute;n del maltrato.
    </p><h3 class="article-text">El C&oacute;digo Penal</h3><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol establece en el Art&iacute;culo 337 que merece ser castigada toda persona que &ldquo;maltrate injustificadamente, caus&aacute;ndoles lesiones que menoscaben su salud o sometiendo a explotaci&oacute;n sexual&rdquo; a aquellos animales dom&eacute;sticos o que normalmente est&aacute;n domesticados que vivan bajo el control humano, ya sea temporal o permanentemente, y a cualquier animal que no viva en estado salvaje.
    </p><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal, por tanto, limita el delito haciendo una distinci&oacute;n entre aquellos maltratos &ldquo;justificados&rdquo; (como los acontecidos en granjas) y los &ldquo;injustificados&rdquo;, esos que afectan a animales dom&eacute;sticos o bajo la supervisi&oacute;n de personas. Ahora bien, cabe apuntar que desde un punto de vista animalista cualquier maltrato es injustificado y en consecuencia la ley no ampara a los animales no humanos en su totalidad ni frente a todos los agravios que sufren.
    </p><p class="article-text">
        Pero dejando de lado este posicionamiento que la ley a&uacute;n no contempla, las penas por cometer un crimen de maltrato animal en Espa&ntilde;a son insuficientes. Cometer un delito de este tipo comporta una condena de entre tres meses y un d&iacute;a a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n, aunque hay algunos factores agravantes que propician una condena en su mitad superior, es decir, m&aacute;s cercana a la m&aacute;xima pena que a la m&iacute;nima.
    </p><p class="article-text">
        Estos agravantes se aplican si el maltratador ha utilizado alg&uacute;n instrumento o arma, si ha habido ensa&ntilde;amiento, si se ha causado la p&eacute;rdida de alg&uacute;n sentido u &oacute;rgano al animal o si la escena ha transcurrido ante un menor.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en el caso de alguien que haya maltratado a un animal en alguna de estas circunstancias que agravan la condena, se le aplicar&aacute; pena de prisi&oacute;n de entre 7 meses y 16 d&iacute;as a un a&ntilde;o, en lugar de entre 3 meses y un d&iacute;a (pena m&iacute;nima) a un a&ntilde;o. Ahora bien, si el maltrato acaba con la vida del animal la pena ir&aacute; de seis a dieciocho meses de prisi&oacute;n, en su mitad superior si se ha producido alguno de los agravantes.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, sin embargo, el abandono, tal como se estipula en el Art&iacute;culo 337 bis, est&aacute; penado con multa de uno a seis meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto son solo n&uacute;meros. Todas estas penas solo son efectivas si alguien denuncia la situaci&oacute;n y si hay pruebas que demuestren la culpabilidad del individuo que lleva a cabo el maltrato o el abandono. Adem&aacute;s, se da el caso de que existen hasta 17 legislaciones para la protecci&oacute;n animal en toda Espa&ntilde;a, una por comunidad aut&oacute;noma, y tanto la definici&oacute;n del delito como la aplicaci&oacute;n de las distintas sanciones sufren peque&ntilde;as variaciones seg&uacute;n la jurisdicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, un cazador que al acabar la temporada cuelga a su galgo de un &aacute;rbol en medio del bosque y se queda mirando la agon&iacute;a del animal pocas veces ser&aacute; castigado porque, sencillamente, nadie lo buscar&aacute;. La familia que se ha cansado del cachorro que ya no es tan cachorro y lo abandona en un callej&oacute;n con una bolsa de pienso no recibir&aacute; ninguna citaci&oacute;n judicial porque aquel animal ser&aacute; uno m&aacute;s de los que se pierden, se escapan o mueren todos los d&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8008699d-9d6b-4a48-87fb-60b456d13d1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El caso Jason Brown</h3><p class="article-text">
        1 de octubre del 2015. En la Corte del Distrito Judicial n&uacute;mero 2 de Nevada, Estados Unidos, Jason Brown, un hombre de 25 a&ntilde;os de la ciudad de Reno, es <a href="http://www.igualdadanimal.org/noticias/7304/torturador-de-perros-es-sentenciado-28-anos-de-carcel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenado a 28 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por torturar y matar a 7 perros y grabarlo en v&iacute;deo</a> en varios moteles del condado de Washoe entre el 2 de junio y el 9 de julio del 2014.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una pena revolucionaria, dado el sadismo de los actos del asesino, que llev&oacute; al juez Elliott Sattler a cerrar los ojos en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n e increpar personalmente al acusado, para quien la Fiscal&iacute;a pidi&oacute; la m&aacute;xima condena.
    </p><p class="article-text">
        El fiscal encargado de la acusaci&oacute;n, Derek C. Dreiling, se refiere al caso Jason Brown como uno de los m&aacute;s perturbadores que ha tratado, por lo cual en su momento se neg&oacute; a ofrecer ning&uacute;n trato a la defensa y consider&oacute; cada perro muerto como una v&iacute;ctima individual.
    </p><p class="article-text">
        Los pocos documentos p&uacute;blicos referentes al juicio de Brown que hay disponibles en el archivo judicial de Nevada relatan torturas que van desde violaciones rectales con piezas de pl&aacute;stico a mutilaciones y desuellos en vida a perros peque&ntilde;os y cachorros. Por casos como este, Dreiling aboga por la aplicaci&oacute;n de condenas severas que sirvan de disuasi&oacute;n como remedio al maltrato sist&eacute;mico de animales.
    </p><h3 class="article-text">Condenas m&aacute;s duras</h3><p class="article-text">
        Hemos hablado de Estados Unidos, donde el peso de las penas depende m&aacute;s del juez que del c&oacute;digo. En Espa&ntilde;a, las blandas condenas en materia de maltrato animal perpet&uacute;an la poca importancia que se da a la vida de estos seres vivos, ya sea por la dificultad de encontrar a los autores de estos actos criminales o porque las penas, una vez identificado el maltratador, no los disuaden de reincidir.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/lugo/lugo/2016/06/10/perro-atado-cadena-supone-infraccion-administrativa-minimo/0003_201606L10C5995.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene Torres M&aacute;rquez</a>, abogada especializada en Derecho Animal, considera que con las leyes vigentes es casi imposible que alguien sin antecedentes entre en prisi&oacute;n por maltrato animal, de forma que se relativizan las consecuencias del abuso y, por lo tanto, el abuso mismo, que a menudo se convierte en h&aacute;bito.
    </p><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n Torres, est&aacute; en mostrar a la sociedad que los animales no son cosas, sino seres vivos que sienten el dolor de ser maltratados y abandonados. Si cambia la percepci&oacute;n de los animales desde la educaci&oacute;n y adem&aacute;s se aumentan las penas por maltrato, los casos se reducir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro punto que preocupa a la abogada es que la aplicaci&oacute;n del C&oacute;digo Penal en este tipo de delitos var&iacute;a poco seg&uacute;n el n&uacute;mero de animales ultrajados, as&iacute; que resulta en la misma condena matar a dos perros que a cuatro. El car&aacute;cter de delito continuado que adquieren los cr&iacute;menes contra los animales no permite el estatus de v&iacute;ctima a cada uno de los animales maltratados por una misma persona acusada, a diferencia del procedimiento seguido en el caso Jason Brown.
    </p><p class="article-text">
        Un referente de las condenas individualizadas es el juez estadounidense <a href="http://www.pmcourt.com/judge01.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Cicconetti</a>, de la Corte Municipal de Painesville, en Ohio. Su m&eacute;todo consiste en personalizar las penas a modo de lecciones individuales. Mediante la empat&iacute;a humana, Cicconetti dicta sentencias efectivas dependiendo del caso que se encuentre: por ejemplo, una mujer que abandon&oacute; 35 gatos en un bosque en invierno tuvo que pasar toda una noche sola en ese mismo bosque.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la experiencia excepcional del juez Cicconetti, la m&aacute;xima aspiraci&oacute;n de los grupos de Derecho animalista tiene bastante que ver con sus condenas originales: se trata de individualizar las penas como Dreiling hizo en el caso Brown, acusando al hombre por cada una de las v&iacute;ctimas, identificadas una a una con nombres -las que lo ten&iacute;an- o incluso con descripciones cuidadosas de las manchas negras que una presentaba en el morro. &iquest;El problema? La jerarquizaci&oacute;n aprendida, que sit&uacute;a a los animales muy por debajo de las personas en la sociedad.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Personas no-humanas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n que plantean muchas voces animalistas para acabar con la poca eficiencia del sistema judicial es la nomenclatura &ldquo;personas no-humanas&rdquo;, una figura jur&iacute;dica in&eacute;dita para referirse a aquellos animales con una inteligencia remarcable y altas capacidades cognitivas, o tambi&eacute;n aquellos que hayan desarrollado un car&aacute;cter con singularidades propiamente humanas como la empat&iacute;a, aunque sea por motivos instintivos.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos de animales que entrar&iacute;an dentro de esta clasificaci&oacute;n son los grandes simios, como los bonobos, los delfines, o tambi&eacute;n los elefantes. Aun as&iacute;, los perros suelen considerarse personas no-humanas por su proximidad al ser humano.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.almiron.org/Almiron.org/Home.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">N&uacute;ria Almiron</a>, co-directora del think tank <a href="https://www.upf.edu/web/cae-center-for-animal-ethics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Center for Animal Ethics </a>(CAE) de la Universitat Pompeu Fabra, defiende el uso de este vocabulario porque en t&eacute;rminos judiciales tener estatus de persona supondr&iacute;a una mayor protecci&oacute;n legal efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no todos los expertos apoyan esta nomenclatura animalista. El zo&oacute;logo <a href="https://www.researchgate.net/profile/Luis_Cardona2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Cardona</a> dice que la expresi&oacute;n es redundante y equ&iacute;voca porque todav&iacute;a no se ha demostrado la existencia de un pensamiento simb&oacute;lico y abstracto en animales, caracter&iacute;sticas que considera exclusivas de los humanos. Ahora bien, desde el CAE se preguntan hasta qu&eacute; punto se tiene que clasificar un animal por su intelecto y no por su capacidad de sufrir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/af1f1b17-1515-496d-84e4-6da994c4f526_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Sufrimiento y sentimiento animal</h3><p class="article-text">
        Hablamos de dolor, pero &iquest;cu&aacute;l es la realidad detr&aacute;s del sufrimiento animal? &iquest;Se trata solo de un dolor f&iacute;sico o tambi&eacute;n an&iacute;mico? El m&eacute;dico veterinario <a href="https://www.clarin.com/ser-zen/maltrato-animal-primer-violencia-personas_0_H1WoIyYDXe.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horacio Vautier</a> es especialista en casos de maltrato animal y el impulsor en Paraguay, junto con la psic&oacute;loga Susana Spitlla, del proyecto educativo <a href="http://vetcomunicaciones.com.ar/uploadsarchivos/los_ni__os_sus_mascotas_y_la_educaci__n_en_valores.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Las mascotas, el bienestar animal y la educaci&oacute;n en valores</a>'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Vautier, dentro de las diferencias entre especies la mayor&iacute;a de los animales desarrollados sufren secuelas f&iacute;sicas, pero tambi&eacute;n psicol&oacute;gicas, al pasar por un episodio de maltrato, cosa que los puede abocar a estr&eacute;s y desconfianza hacia los humanos. Aparte, el abandono tambi&eacute;n supone un tipo de maltrato que suele trastornar las capacidades sociales de animales como los perros, pero no tanto de otros como los gatos, que pueden sobrevivir en libertad con menos dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n controvertida de la naturaleza animal es la que contrapone Vautier con el zo&oacute;logo Luis Cardona: los sentimientos. Mientras que para el veterinario es factible que animales como los perros sientan afecto hacia otros seres tal y como perciben fr&iacute;o y calor, Cardona considera un error pensar que los animales empatizan y defiende que algunos simplemente se han acostumbrado a vivir entre nosotros y se mueven por h&aacute;bito.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, las pruebas que el primat&oacute;logo holand&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Frans_de_Waal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frans de Waal</a> llev&oacute; a cabo en el estudio 'Chimpanseepolitiek' de 1982 <em>(</em><em>La pol&iacute;tica de los chimpanc&eacute;s</em>, Alianza Editorial, 1993) sobre el comportamiento cognitivo de grandes simios demuestran que algunos tienen cualidades tan humanas como la compasi&oacute;n y el altruismo. As&iacute;, si se ha demostrado la existencia de sentimientos en bonobos, la verdadera relaci&oacute;n de afecto en una comuni&oacute;n tan antigua como la de humanos y perros se hace m&aacute;s probable.
    </p><h3 class="article-text">Irresponsabilidad e incoherencia</h3><p class="article-text">
        Aparte de la responsabilidad judicial por la poca concienciaci&oacute;n alrededor de la vida de los animales, hay que remarcar la importancia de la educaci&oacute;n en el respeto hacia los seres vivos desde la infancia, insuficiente en Espa&ntilde;a dado el historial de tradiciones que incluyen la tortura y la muerte de animales, como el toreo, los correbous, la matanza del cerdo, los patos al agua o el pol&eacute;mico Toro de la Vega, prohibido en 2016.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos sociol&oacute;gicos, una sociedad que acepta y tolera el maltrato animal hasta el punto de institucionalizarlo como fiesta nacional est&aacute; abocada a trivializar la vida de los animales desde una posici&oacute;n de supuesta pero sabida superioridad. El soci&oacute;logo &Aacute;lex Alejos establece que si en el proceso de socializaci&oacute;n del individuo, y m&aacute;s en la infancia, la violencia define las relaciones con los animales es muy probable que la persona acabe interiorizando y reproduciendo estos comportamientos.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Susana Palaz&oacute;n recalca la trascendencia de las personas referenciadas como modelo para los ni&ntilde;os. En la din&aacute;mica del mimetismo que caracteriza las primeras muestras de aprendizaje, los ni&ntilde;os no cuestionan aquello que han visto anteriormente por parte de sus referentes, ya sean padres o muestras de la sociedad que los rodea. No es hasta que se desarrolla la empat&iacute;a y se empieza a pensar por uno mismo que se puede entrar a discutir la legitimidad moral de los actos presenciados y tenidos por buenos hasta el momento de la maduraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si en el C&oacute;digo Penal est&aacute; castigado el maltrato animal con car&aacute;cter agravante cuando se produce ante menores, &iquest;no resulta contradictorio que se promueva un modelo de fiesta popular marcada por el sufrimiento de un animal? Se est&aacute; ense&ntilde;ando a los ni&ntilde;os que la vida de los animales no vale nada.
    </p><h3 class="article-text">Maltrato animal. &iquest;Perfil humano?</h3><p class="article-text">
        El doctor Randall Lockwood, miembro de <a href="http://www.humanesociety.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Humane Society of the United States</a>, se&ntilde;ala que a pesar de que no todo el mundo que maltrata animales acaba siendo asesino en serie, <a href="http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Primero-mutilaron-animales-despues-companeros_6_238736162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todos los asesinos en serie cometieron antes cr&iacute;menes de crueldad animal</a>. Esto establece una relaci&oacute;n, si no probatoria, de indicios entre personas que maltratan animales y criminales que asesinan a otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, seg&uacute;n la psic&oacute;loga Palaz&oacute;n, la insensibilidad al sufrimiento animal, aprendido socialmente, no tiene por qu&eacute; comportar poca empat&iacute;a hacia los humanos, puesto que se parte de una base que considera al animal inferior en la organizaci&oacute;n especista jerarquizada de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;puede ser la crueldad animal un aviso de la predisposici&oacute;n de algunas personas a hacer da&ntilde;o a humanos? El doctor en psicolog&iacute;a <a href="http://www.du.edu/socialwork/facultyandstaff/facultydirectory/visiting/ascione.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank R. Ascione</a>, profesor en la Universidad de Denver, Estados Unidos, realiz&oacute; el estudio 'Domestic Violence and Cruelty to Animals', publicado en 1996 a partir de entrevistas con v&iacute;ctimas de <a href="http://www.abogacia.es/2016/12/09/el-vinculo-entre-la-violencia-de-genero-y-el-maltrato-animal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia machista</a>, en el que probaba que el 71% de las mujeres maltratadas con las que hab&iacute;a contactado hab&iacute;an sido amenazadas por sus parejas haciendo da&ntilde;o a sus animales de compa&ntilde;&iacute;a o incluso asesin&aacute;ndolos para demostrar su superioridad.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho fue uno de los que llev&oacute; al ya difunto crimin&oacute;logo y fundador de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Ressler" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert K. Ressler</a>, a estudiar los perfiles de los asesinos en serie m&aacute;s buscados de Estados Unidos teniendo en cuenta el historial de maltrato animal de los sospechosos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este organismo del FBI, la mayor&iacute;a de asesinos comparten la crueldad animal como un antecedente desarrollado en la infancia y la adolescencia que los lleva en el futuro a relativizar el valor de la vida. As&iacute;, se trabaja en la prevenci&oacute;n de la violencia mediante los informes sobre maltrato animal.
    </p><h3 class="article-text">Trabajo por hacer</h3><p class="article-text">
        Sea como fuere, la crueldad animal crece en la sociedad desde su base, los ni&ntilde;os. Ser&aacute;n la educaci&oacute;n y un cambio en la percepci&oacute;n humana los que fomenten una transformaci&oacute;n real. Pero tambi&eacute;n cabe preguntarse ahora qu&eacute; puede hacer el Derecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Íngrid Gustems]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/sociedad-vacunada-crueldad_132_3291926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2017 19:44:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c419bfa-1a8e-4fdc-8880-019d2d4a4ecd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69544" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c419bfa-1a8e-4fdc-8880-019d2d4a4ecd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69544" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una sociedad vacunada de crueldad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c419bfa-1a8e-4fdc-8880-019d2d4a4ecd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maltrato animal,Código Penal]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
