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    <title><![CDATA[elDiario.es - J. Von Harden]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/j_von_harden/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - J. Von Harden]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Maricón se ha convertido en un grito de guerra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/maricon-convertido-grito-guerra_1_3186447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51587f54-3ffd-4829-b7cd-87d071d1c791_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="J. Von Harden."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La carta que ha llegado a mis manos cuenta la historia de un niño de La Palma que era perseguido por un compañero de clase, que le pegaba papelitos en la espalda, para marcarlo como el maricón.</p></div><p class="article-text">
        La carta que ha llegado a mis manos cuenta la historia de un ni&ntilde;o de La Palma que era perseguido por un compa&ntilde;ero de clase, que le pegaba papelitos en la espalda, para marcarlo como <em>el maric&oacute;n</em>. Por eso decidi&oacute;, en justa correspondencia, que la palabra <em>maric&oacute;n</em> se iba a convertir en su grito de guerra. Escribi&oacute; una carta anunciando que as&iacute; ser&iacute;a y hoy es le&iacute;da por cientos de alumnos en las tutor&iacute;as del I.E.S. Eusebio Barreto Lorenzo, con los que posteriormente se trabaja sobre igualdad y diversidad sexual. Se trata de una reciente iniciativa desarrollada en la isla de La Palma, que constituye un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        En esta carta, titulada: <em>Maric&oacute;n se ha convertido en mi grito de guerra,</em> el joven cuenta c&oacute;mo durante mucho tiempo se vio obligado a utilizar expresiones machistas para integrarse en un mundo que no le pertenec&iacute;a. Lleg&oacute; a decir &ldquo;qu&eacute; t&iacute;a m&aacute;s buena&rdquo;, sin sentir la m&aacute;s m&iacute;nima atracci&oacute;n hacia las mujeres. Cuando ten&iacute;a que jugar al f&uacute;tbol, ten&iacute;a que demostrar que sab&iacute;a jugar. Pero cuando jugaba con una mu&ntilde;eca ten&iacute;a que ocultar que lo hab&iacute;a hecho. Cuando lloraba, era acusado de flojo, y nuevamente, de maric&oacute;n, volvi&eacute;ndose insensible como una piedra. Y todo eso para encajar en unos patrones heterosexistas que no le correspond&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Imaginen por un momento vivir cada d&iacute;a como aquel ni&ntilde;o triste de Ana Mar&iacute;a Matute, con joroba, al que su padre escond&iacute;a dentro de una lona. En lugar de ponerle una capa roja con cascabeles encima y sacarlo a la boca del teatrito, como una estaca, a plantarle cara al mundo. Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as nacidas para librar una guerra sin cuartel contra el sufrimiento que generan los estereotipos y la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente no somos iguales. Como explica Paco Vidarte en su <em>&Eacute;</em><em>tica Marica,</em> nosotros, desde peque&ntilde;itos, jugamos en dos ligas y habitamos el mundo de modo perverso y escindido. De un modo esquizofr&eacute;nico. Creando estrategias de socializaci&oacute;n, supervivencia, negociaci&oacute;n, ocultamiento, disimulo, visibilidad. Algo que por cierto, tiene mucho que ver con la forma en la que viven muchas mujeres para hacer frente al mundo machista que las infravalora y ningunea. Desarrollando e inventando pol&iacute;ticas individualmente, siendo ni&ntilde;as. Viviendo en la mentira, midiendo cada gesto, sorteando la humillaci&oacute;n, la soledad, el abuso y la incomprensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace ya muchos a&ntilde;os, yo vi a un profesor dar una palmada en el trasero a una de sus alumnas</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Casi todos los presentes entendieron aquel gesto como la manifestaci&oacute;n de un profesor moderno y divertido, cuya virtud resid&iacute;a en la cercan&iacute;a con sus alumnos. Usando para ello un repertorio de chistes machistas y hom&oacute;fobos a partes iguales. Por lo tanto, aquel profesor enrollado, el <em>primus &iacute;</em><em>nter pares</em> de la virilidad, era colega de sus alumnos, pero no de todos. Desproteg&iacute;a a los m&aacute;s d&eacute;biles del grupo. A los que no son como la norma impone. Privilegiado por la normalidad y sin la m&aacute;s m&iacute;nima conciencia de lo que pod&iacute;a provocar en aquellos alumnos potencialmente estigmatizados, como el autor de nuestra carta. 
    </p><p class="article-text">
        Los que saben mirar con generosidad sabr&aacute;n ver tambi&eacute;n que aquel profesor no es un caso especialmente relevante. Aquel profesor es simplemente un transmisor m&aacute;s de la educaci&oacute;n minada de estereotipos y creencias de la que venimos todos y que es el abrevadero de la desigualdad. Por lo tanto, lo importante es preguntarnos por qu&eacute; ocurre la desigualdad y qu&eacute; somos capaces de hacer para afrontarla. Lo importante es concentrarnos en construir juntas nuevos espacios de seguridad, libres de creencias infundadas y discriminatorias. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para luchar contra un modelo real del que somos v</strong><strong>&iacute;</strong><strong>ctimas especialmente las mujeres y el colectivo LGTBi</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Un modelo que se inculca en la infancia y que se refleja en el propio lenguaje. En la imposici&oacute;n de la familia tradicional como modelo de &eacute;xito. En los roles sociales y en la educaci&oacute;n androc&eacute;ntrica. Que se refleja tambi&eacute;n en la maternidad obligatoria, en la desaparici&oacute;n de las mujeres del relato hist&oacute;rico. En el techo de cristal, en las religiones mis&oacute;ginas, en el trabajo sexual, en la justicia desigual. Un modelo que se concreta en las agresiones hom&oacute;fobas y en el acoso escolar. 
    </p><p class="article-text">
        Que se traduce tambi&eacute;n en la violencia machista y en los concejales que se jactan p&uacute;blicamente de enchufar a sus empleadas para foll&aacute;rselas, pero no ven razones para dimitir por ello. Estoy seguro de que si nos detuvi&eacute;ramos a analizar a este concejal australopitecos, no tardar&iacute;a en salir la homofobia del mismo modo que ha salido el machismo, de forma indisimulable, reveladora, em&eacute;tica e irremediable. Producto del mismo aprendizaje heterosexista. 
    </p><p class="article-text">
        Porque se trata de un modelo que no tiene nada de abstracto y que requiere del trabajo personal de cada uno para ser superado. Que se puede ver hasta en la m&uacute;sica que escuchan y cantan alegremente nuestras hijas. Valga como ejemplo Jiggy Drama, este afamado exponente del reguet&oacute;n que afirmaba recientemente en una de sus letras: &ldquo;Si sigues en esta actitud voy a violarte, yo s&eacute; que a ti te gusta porque est&aacute;s sudadita&rdquo;. Es el equivalente al &ldquo;matarile al maric&oacute;n&rdquo; que nos dedicaba Molotov, con arraigo al mismo modelo. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso hace falta, volviendo a Vidarte, luchar contra un machismo y una homofobia reales y cotidianas, &ldquo;de las calles, las aulas, el curro, el vestuario, los barrios, los pueblos, inasequible al imperio de la ley, selectiva, caso por caso&hellip; que decide si apedrearte dentro de los l&iacute;mites legales o echarte a hostias m&aacute;s suavemente, de tu bar, de tu pueblo, de tu bloque, de tu familia, de tu taxi, de su cuartel o de tu clase de primero de la ESO&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>J. Von Harden</strong> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. Von Harden]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/maricon-convertido-grito-guerra_1_3186447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2017 17:41:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Maricón se ha convertido en un grito de guerra"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la nevera hay una lotería de risas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/alla-nevera-loteria-risas_132_2999869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quién sabe si este mundo, se preguntaba Saramago, no sería un poco más decente si supiéramos cómo juntar unas cuantas palabras que andan por ahí sueltas.</p></div><p class="article-text">
        Patri, Rober, Ana, Noe, Nieves, una caja de madera y un p&uacute;blico dispuesto a entregar las piezas que van a configurar el espect&aacute;culo. <em>Trankimazin, m&aacute;s all&aacute; de la nevera, orgasmos a rimas o una loter&iacute;a de risas </em>fueron algunas de las piezas que el p&uacute;blico introdujo anoche en la caja, para que los funambulistas de La Palma improvisaran con ellas en el &aacute;rido desierto, en una capilla en el Garajonay, subidas a una Harley Davison o siendo devoradas por un &aacute;rbol de Navidad. Qui&eacute;n sabe si este mundo, se preguntaba Saramago, no ser&iacute;a un poco m&aacute;s decente si supi&eacute;ramos c&oacute;mo juntar unas cuantas palabras que andan por ah&iacute; sueltas. De la comedia al drama, del terror al surrealismo. Con la man&iacute;a de rascarse el culo sin parar o con una repentina obsesi&oacute;n por la limpieza. Todo es posible. El p&uacute;blico es el que manda en la mayor parte de la funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ellos son el Funambulista Herido, la primera compa&ntilde;&iacute;a de teatro de improvisaci&oacute;n de la isla de La Palma que anoche llen&oacute; el espacio cultural El Secadero y que volvi&oacute; a impresionarnos, no solo con su capacidad de transformar improvisadamente palabras ajenas en un arte instant&aacute;neo y fugaz, sino con el enorme poder transformador de este tipo de teatro. Se trata de un espect&aacute;culo excepcional donde resulta fundamental el talento de los funambulistas, pero tambi&eacute;n la imaginaci&oacute;n del p&uacute;blico y el poder de las palabras, capaces de abrir puertas al mar, como dijo Alberti.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En La Palma conocemos y dominamos el poder de las palabras. Sin ir m&aacute;s lejos, disfrutamos desde hace a&ntilde;os de un Festival de la Palabra, impulsado por Alberto de Paz en Garaf&iacute;a, a trav&eacute;s de su Proyecto Semilla, que pone el acento, -nunca mejor dicho-, precisamente en esto. En c&oacute;mo las palabras se convierten en pigmentos que aglutinan la historia de los pueblos, que encadenan los relatos de costumbres, que acercan a las gentes. Palabras que puestas unas tras otras nos sirven para llegar a alguna parte. Engranajes compartidos que configuran un c&oacute;digo com&uacute;n para encontrarnos y explicarnos los unos a los otros.
    </p><p class="article-text">
        Con palabras se componen libros como el <em>Ensayo sobre la lucidez</em> de Jos&eacute; Saramago, que constituye una especie de conclusi&oacute;n de su magistral<em> Ensayo sobre la ceguera.</em> Quienes hayan concluido la lectura del <em>Ensayo sobre la lucidez, </em>recordar&aacute;n la ins&oacute;lita imagen de un comisario de polic&iacute;a lamentando que quienes mandan, no solo se detienen ante lo que nosotros llamamos absurdos, sino que se sirven de ellos para entorpecer la conciencia y aniquilar la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Casi al final de la obra, el comisario de polic&iacute;a, en plena revelaci&oacute;n moral, cita las palabras de un libro y acto seguido confiesa, avergonzado, no recordar el t&iacute;tulo del libro, ni el nombre del autor, ni el lugar en que fue escrito, ni el sitio en que lo ley&oacute;. Nada, excepto esas cuantas palabras. Tan solo unas palabras que han tenido la fortuna de no perderse las unas de las otras, que han tenido la suerte de tener quien las reuniera. Es ah&iacute; donde reside el enorme poder del Funambulista Herido, en juntar esas palabras y crear con ellas emociones, situaciones, sue&ntilde;os. Cada espect&aacute;culo es &uacute;nico e irrepetible porque no importa el autor, ni el nombre, ni el lugar; solo importan las palabras y lo que hacen con ellas los funambulistas, improvisar, entretenernos y hacernos pensar al mismo tiempo. Ah&iacute; est&aacute; su enorme poder.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os repelentes conocen perfectamente el poder de la &uacute;ltima palabra. Los sabios ancianos tienden a valorar perfectamente el poder del &uacute;ltimo silencio. Todos conocemos el poder de aquellas palabras que, ir&oacute;nicamente, nos dejan sin palabras. El poder de las palabras que no se dicen, que son las que m&aacute;s duelen cuando se sustituyen por un silencio que dispara de lleno en la conciencia. Sin duda, podemos hacer cosas importantes con palabras y con silencios, cuando los silencios son las palabras que no se dicen.
    </p><p class="article-text">
        Lo fascinante de la improvisaci&oacute;n de los funambulistas o del Festival de Alberto de Paz es la evidencia de este poder detonador de las palabras. Como nos ense&ntilde;&oacute; Austin, podemos hacer cosas con palabras porque tienen un enorme poder preformativo para la vida. Las palabras pueden ser, por lo tanto, una herramienta al servicio del terrorismo bueno, un detonador de conciencias y emociones al servicio de la imaginaci&oacute;n y la transformaci&oacute;n social y personal.
    </p><p class="article-text">
        Para atreverse a llenar una sala de teatro con improvisaci&oacute;n en La Palma hace falta ser un verdadero funambulista, y por eso solo tengo palabras de emoci&oacute;n y agradecimiento para este grupo humano lleno de talento. Y para ser justos, para Charo, la concejala de cultura de Los Llanos cuya lucidez est&aacute; abriendo camino a nuevos espacios de creaci&oacute;n en La Palma que posibilitan esta transformaci&oacute;n, mucho m&aacute;s all&aacute; de la nevera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. Von Harden]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/alla-nevera-loteria-risas_132_2999869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2017 16:44:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más allá de la nevera hay una lotería de risas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Maricón se ha convertido en un grito de guerra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/maricon-convertido-grito-guerra_132_3187427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La carta que ha llegado a mis manos cuenta la historia de un niño de La Palma que era perseguido por un compañero de clase, que le pegaba papelitos en la espalda, para marcarlo como</p><p class="subtitle">el maricón</p></div><p class="article-text">
        La carta que ha llegado a mis manos cuenta la historia de un ni&ntilde;o de La Palma que era perseguido por un compa&ntilde;ero de clase, que le pegaba papelitos en la espalda, para marcarlo como <em>el maric&oacute;n</em>. Por eso decidi&oacute;, en justa correspondencia, que la palabra <em>maric&oacute;n</em> se iba a convertir en su grito de guerra. Escribi&oacute; una carta anunciando que as&iacute; ser&iacute;a y hoy es le&iacute;da por cientos de alumnos en las tutor&iacute;as del I.E.S. Eusebio Barreto Lorenzo, con los que posteriormente se trabaja sobre igualdad y diversidad sexual. Se trata de una reciente iniciativa desarrollada en la isla de La Palma, que constituye un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta carta, titulada: <em>Maric&oacute;n se ha convertido en mi grito de guerra,</em> el joven cuenta c&oacute;mo durante mucho tiempo se vio obligado a utilizar expresiones machistas para integrarse en un mundo que no le pertenec&iacute;a. Lleg&oacute; a decir &ldquo;qu&eacute; t&iacute;a m&aacute;s buena&rdquo;, sin sentir la m&aacute;s m&iacute;nima atracci&oacute;n hacia las mujeres. Cuando ten&iacute;a que jugar al f&uacute;tbol, ten&iacute;a que demostrar que sab&iacute;a jugar. Pero cuando jugaba con una mu&ntilde;eca ten&iacute;a que ocultar que lo hab&iacute;a hecho. Cuando lloraba, era acusado de flojo, y nuevamente, de maric&oacute;n, volvi&eacute;ndose insensible como una piedra. Y todo eso para encajar en unos patrones heterosexistas que no le correspond&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Imaginen por un momento vivir cada d&iacute;a como aquel ni&ntilde;o triste de Ana Mar&iacute;a Matute, con joroba, al que su padre escond&iacute;a dentro de una lona. En lugar de ponerle una capa roja con cascabeles encima y sacarlo a la boca del teatrito, como una estaca, a plantarle cara al mundo. Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as nacidas para librar una guerra sin cuartel contra el sufrimiento que generan los estereotipos y la desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente no somos iguales. Como explica Paco Vidarte en su <em>&Eacute;</em><em>tica Marica,</em> nosotros, desde peque&ntilde;itos, jugamos en dos ligas y habitamos el mundo de modo perverso y escindido. De un modo esquizofr&eacute;nico. Creando estrategias de socializaci&oacute;n, supervivencia, negociaci&oacute;n, ocultamiento, disimulo, visibilidad. Algo que por cierto, tiene mucho que ver con la forma en la que viven muchas mujeres para hacer frente al mundo machista que las infravalora y ningunea. Desarrollando e inventando pol&iacute;ticas individualmente, siendo ni&ntilde;as. Viviendo en la mentira, midiendo cada gesto, sorteando la humillaci&oacute;n, la soledad, el abuso y la incomprensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace ya muchos a&ntilde;os, yo vi a un profesor dar una palmada en el trasero a una de sus alumnas</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi todos los presentes entendieron aquel gesto como la manifestaci&oacute;n de un profesor moderno y divertido, cuya virtud resid&iacute;a en la cercan&iacute;a con sus alumnos. Usando para ello un repertorio de chistes machistas y hom&oacute;fobos a partes iguales. Por lo tanto, aquel profesor enrollado, el <em>primus &iacute;</em><em>nter pares</em> de la virilidad, era colega de sus alumnos, pero no de todos. Desproteg&iacute;a a los m&aacute;s d&eacute;biles del grupo. A los que no son como la norma impone. Privilegiado por la normalidad y sin la m&aacute;s m&iacute;nima conciencia de lo que pod&iacute;a provocar en aquellos alumnos potencialmente estigmatizados, como el autor de nuestra carta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los que saben mirar con generosidad sabr&aacute;n ver tambi&eacute;n que aquel profesor no es un caso especialmente relevante. Aquel profesor es simplemente un transmisor m&aacute;s de la educaci&oacute;n minada de estereotipos y creencias de la que venimos todos y que es el abrevadero de la desigualdad. Por lo tanto, lo importante es preguntarnos por qu&eacute; ocurre la desigualdad y qu&eacute; somos capaces de hacer para afrontarla. Lo importante es concentrarnos en construir juntas nuevos espacios de seguridad, libres de creencias infundadas y discriminatorias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para luchar contra un modelo real del que somos v</strong><strong>&iacute;</strong><strong>ctimas especialmente las mujeres y el colectivo LGTBi</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un modelo que se inculca en la infancia y que se refleja en el propio lenguaje. En la imposici&oacute;n de la familia tradicional como modelo de &eacute;xito. En los roles sociales y en la educaci&oacute;n androc&eacute;ntrica. Que se refleja tambi&eacute;n en la maternidad obligatoria, en la desaparici&oacute;n de las mujeres del relato hist&oacute;rico. En el techo de cristal, en las religiones mis&oacute;ginas, en el trabajo sexual, en la justicia desigual. Un modelo que se concreta en las agresiones hom&oacute;fobas y en el acoso escolar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que se traduce tambi&eacute;n en la violencia machista y en los concejales que se jactan p&uacute;blicamente de enchufar a sus empleadas para foll&aacute;rselas, pero no ven razones para dimitir por ello. Estoy seguro de que si nos detuvi&eacute;ramos a analizar a este concejal australopitecos, no tardar&iacute;a en salir la homofobia del mismo modo que ha salido el machismo, de forma indisimulable, reveladora, em&eacute;tica e irremediable. Producto del mismo aprendizaje heterosexista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque se trata de un modelo que no tiene nada de abstracto y que requiere del trabajo personal de cada uno para ser superado. Que se puede ver hasta en la m&uacute;sica que escuchan y cantan alegremente nuestras hijas. Valga como ejemplo Jiggy Drama, este afamado exponente del reguet&oacute;n que afirmaba recientemente en una de sus letras: &ldquo;Si sigues en esta actitud voy a violarte, yo s&eacute; que a ti te gusta porque est&aacute;s sudadita&rdquo;. Es el equivalente al &ldquo;matarile al maric&oacute;n&rdquo; que nos dedicaba Molotov, con arraigo al mismo modelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso hace falta, volviendo a Vidarte, luchar contra un machismo y una homofobia reales y cotidianas, &ldquo;de las calles, las aulas, el curro, el vestuario, los barrios, los pueblos, inasequible al imperio de la ley, selectiva, caso por caso&hellip; que decide si apedrearte dentro de los l&iacute;mites legales o echarte a hostias m&aacute;s suavemente, de tu bar, de tu pueblo, de tu bloque, de tu familia, de tu taxi, de su cuartel o de tu clase de primero de la ESO&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>J. Von Harden</strong>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. Von Harden]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/maricon-convertido-grito-guerra_132_3187427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2017 17:34:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Maricón se ha convertido en un grito de guerra"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo en muchas fiestas “las chicas se empelotan” y piden que se les respete]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fiestas-chicas-empelotan_132_3249425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Este no es el comentario de mi cuñado en Nochebuena, porque estamos en agosto. Es la reflexión de un hombre-ciudadano en redes sociales a propósito de la Fiesta del Agua, en Puerto Naos.</p></div><p class="article-text">
        Este no es el comentario de mi cu&ntilde;ado en Nochebuena, porque estamos en agosto. Tampoco es el &uacute;ltimo chiste de Ar&eacute;valo, aunque lo parezca. Ni la reflexi&oacute;n veraniega de un grupo de bonobos en cautividad durante una c&oacute;pula desenfrenada. Tampoco es el &uacute;ltimo comentario de Pablo Motos, ni el &uacute;ltimo v&iacute;deo de Jorge Cremades, ni la &uacute;ltima reflexi&oacute;n pol&iacute;tica de Arias Ca&ntilde;ete. Se trata otra manifestaci&oacute;n de machismo que pasa sin pena ni gloria en nuestra sociedad, y esta vez ha sido en La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Es la reflexi&oacute;n de un hombre-ciudadano en redes sociales a prop&oacute;sito de la Fiesta del Agua, en Puerto Naos, que sentencia: &ldquo;C&oacute;mo en muchas fiestas las chicas se empelotan y piden que se les respete&rdquo;. O dicho de otra manera, c&oacute;mo es posible que una mujer que ense&ntilde;a las tetas tenga derecho a ser respetada. Como si llevar un traje de ba&ntilde;o en dos piezas fuera una demanda de ultraje. Como si, por otro lado, un par de tetas no fueran lo mismo que mam&oacute; el autor del comentario cuando naci&oacute;, procurando su supervivencia, gracias a la leche que produjeron las de su madre.
    </p><p class="article-text">
        Lo terrible del comentario es la l&oacute;gica perversa, seg&uacute;n la cual, una mujer con poca ropa es una mujer que est&aacute; pidiendo a gritos ser irrespetada, quebrantada, deshonrada, vejada. Es decir, que una mujer en bikini se convierte irremediablemente en una mujer objeto, en una mujer nada. Otro ejemplo evidente de la cultura machista que pervive en nuestra sociedad, que en &uacute;ltima instancia acaba responsabilizando a las mujeres hasta de su propia violaci&oacute;n, -por ir tan livianas-. No olvidemos que las recomendaciones del Gobierno de Espa&ntilde;a para evitar las violaciones se basan en llevar un silbato en el bolso y tapiar puertas y ventanas, como har&iacute;a Bernarda Alba.
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le ocurrir&iacute;a en una tertulia sugerir qu&eacute; errores pudo cometer una v&iacute;ctima de ETA para ser asesinada, pero s&iacute; parece buena idea plantear en qu&eacute; se equivoc&oacute; una mujer que fue violada. Barbijaputa, articulista del eldiario.es, dec&iacute;a esto exactamente hace un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico culpable de una violaci&oacute;n, es el violador. En el caso de una v&iacute;ctima por intento de homicidio, ser&iacute;a impensable la pregunta: &ldquo;&iquest;Intent&oacute; usted esquivar con todas sus fuerzas la trayectoria de la bala disparada?&rdquo; As&iacute; lo explica con su habitual lucidez y solvencia jur&iacute;dica Gloria Poyatos, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y presidenta de la Asociaci&oacute;n de Mujeres Juezas de Espa&ntilde;a, en su &uacute;ltimo art&iacute;culo para el Huffington Post (<a href="http://m.huffingtonpost.es/gloria-poyatos-matas/cerro-bien-las-piernas_a_23059494/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://m.huffingtonpost.es/gloria-poyatos-matas/cerro-bien-las-piernas_a_23059494/</a>)
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que la causa del racismo no es que los negros no tengan la delicadeza de darse una mano de pintura blanca antes de salir de casa, las mujeres no pierden el derecho a la integridad f&iacute;sica y moral cuando se desnudan. Son ellos, los hombres, los que faltan el respeto a las mujeres, cuando vi&eacute;ndolas con poca ropa, adquieren el derecho a propasarse y a violarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En muchas fiestas las chicas se empelotan, correcto, y los chicos tambi&eacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
         En la Fiesta del Agua no hubo miles de chicas desnudas, sino miles de chicas que llevaban puesta la cantidad de ropa procedente para un evento como ese. Porque en muchas fiestas las chicas se empelotan, correcto, y los chicos tambi&eacute;n. Sin embargo, ning&uacute;n otro comentario encontrar&aacute;n ustedes en Facebook recriminando a los machos su desnudez, ni dando por sentado que un hombre desnudo o semidesnudo pierde el respeto que se le debe, y en buena l&oacute;gica, perdido el respeto, abierta la veda. Como si en lugar de seres racionales y civilizados, fu&eacute;ramos musara&ntilde;as del Cret&aacute;cico luchando por su supervivencia, o sacerdotes de la Edad Media administrando el derecho de pernada.
    </p><p class="article-text">
        Ayer mismo paseaba por el centro de Madrid, cuando un grupo de seis chicos fornidos, tatuados y sin camiseta, se cruzaron conmigo en los alrededores de la Gran V&iacute;a. No hab&iacute;a ninguna fiesta, m&aacute;s all&aacute; de los 45 grados cent&iacute;grados y el irrespirable sopor de la meseta. Les mir&eacute; como quien ve algo que ha visto mil veces. Con exactamente la misma mirada que cinco minutos antes hab&iacute;a dirigido a la petrificada estatua de Cibeles, cien metros m&aacute;s abajo, al pasar por delante de ella.
    </p><p class="article-text">
        Los chicos y la Cibeles tienen en com&uacute;n cuatro cosas: su car&aacute;cter escult&oacute;rico, su semidesnudez, que nadie les falta el respeto por esto &uacute;ltimo y que nadie les ha violado en el trayecto a consecuencia de dicha ausencia de respeto. Est&aacute;n completamente integrados en el paisaje, no pierden el atributo de ser respetados por estar semidesnudos. Viven en un estado de absoluta y privilegiada normalidad.
    </p><p class="article-text">
        A la Cibeles no la violan porque es de piedra, y a los machos porque son hombres. Pero de no ser porque es de piedra, la Cibeles correr&iacute;a m&aacute;s riesgo que ellos. Ellos tienen pase pernocta para dormir fuera del cuartel, el valor se les supone, la fuerza les pertenece, la autoridad les asiste y el patriarcado les privilegia.
    </p><p class="article-text">
        A las mujeres las violan, esto es un hecho. Y responsabilizarlas, aunque sea de forma oblicua, es machismo y cultura de violaci&oacute;n. La violaci&oacute;n de una mujer no se debe en ning&uacute;n caso a que vaya desnuda o semidesnuda, porque a los hombres que cada ocho horas violan a mujeres en Espa&ntilde;a -seg&uacute;n datos del Ministerio del Interior-, poco le cuesta arrancarles la ropa sin piedad en un callej&oacute;n oscuro o bajo la protecci&oacute;n patriarcal de la alcoba.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existen mujeres que hacen una equivocada elecci&oacute;n de objeto para s&iacute; mismas? Probablemente. Pero este es otro debate. De cada violaci&oacute;n que se produce en Espa&ntilde;a cada ocho horas, &iquest;cu&aacute;ntas son culpa de las mujeres por perderse el respeto a s&iacute; mismas durante una fiesta a la que todos van medio en pelotas?, &iquest;qu&eacute; tiene que pasar para que la sociedad entienda que las v&iacute;ctimas no son las responsables del da&ntilde;o que les infringen sus torturadores?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. Von Harden]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/fiestas-chicas-empelotan_132_3249425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Aug 2017 16:37:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cómo en muchas fiestas “las chicas se empelotan” y piden que se les respete]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
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