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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sebastián López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sebastian_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sebastián López]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las cotorras de Sevilla, un problema ético global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cotorras-sevilla_132_3232614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87109693-41e3-408c-9a5a-c7ecca233018_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Primer plano de una cotorra de Kramer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Sevilla la polémica sobre las cotorras ha arreciado al proponer el Ayuntamiento eliminarlas a tiros. Sin embargo, se trata solo de un ejemplo de un problema global que debe ser abordado con criterios no solo científicos sino también éticos.</p><p class="subtitle">En esta ciudad la presencia de las dos especies de cotorras no se ha evidenciado como un problema real por la ciudadanía hasta que se ha orquestado una campaña de socavamiento de su integridad como especie, adjudicándoles todo tipo de impactos negativos.</p></div><p class="article-text">
        Mucho se ha dicho y escrito sobre las cotorras de Sevilla en las &uacute;ltimas semanas. El Ayuntamiento de la ciudad se decant&oacute; por eliminar a estas aves mediante disparos con carabina e inmediatamente surgi&oacute; la pol&eacute;mica entre defensores y opositores a tan controvertida medida.
    </p><p class="article-text">
        Muchas opiniones se han vertido sobre la justificaci&oacute;n del m&eacute;todo recomendado por cient&iacute;ficos expertos y sobre los motivos de las quejas del sector animalista, parte del ecologista, y de algunos grupos pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n sevillana; un c&uacute;mulo de informaci&oacute;n que m&aacute;s que aclarar ha contribuido a crear una bruma informativa, caldo de cultivo de opiniones de todo tipo que no contribuyen a posicionar claramente el problema. Creemos que merece la pena intentarlo con otra perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        Por comenzar por el principio, nadie cuestiona ya que la presencia de las cotorras en la ciudad de Sevilla es un problema a resolver y parece que, por uno u otro motivo, ya no hay vuelta atr&aacute;s en la necesidad de afrontarlo. Uno de estos motivos es que ya se ha hecho tan visible que los responsables municipales y de la comunidad aut&oacute;noma no pueden seguir obviando lo que ya hace tiempo varias voces del mundo cient&iacute;fico y de otros colectivos ven&iacute;an anunciando sobre el crecimiento de sus poblaciones.
    </p><p class="article-text">
        Otro, y dir&iacute;a que el principal, es que ya hay una exigencia apremiante de la comunidad cient&iacute;fica y de los sectores ecologistas y animalistas de preservar una de las especies vulnerables de murci&eacute;lago, el <a href="http://www.iucnredlist.org/details/14918/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&oacute;ctulo gigante (Nyctalus lasiopterus)</a> que, como una rareza en su escasa distribuci&oacute;n, habita en el emblem&aacute;tico Parque de Mar&iacute;a Luisa y que se ha visto afectado negativamente por la colonizaci&oacute;n de la cotorra de Kramer (<em>Psittacula krameri</em>), que pugna por los mismos huecos de &aacute;rboles viejos y altos. Es en la forma de abordar el/los problema/as donde los colectivos enfrentados diferimos. Y, concretamente, en el &uacute;nico m&eacute;todo que se eligi&oacute; en principio y que muchos a&uacute;n defienden.
    </p><p class="article-text">
        Alguno ha aludido, jocosa y despreciativamente, a la frecuente humanizaci&oacute;n  (antropomorfizaci&oacute;n) que se hace de los animales como explicaci&oacute;n para la &ldquo;incomprensible&rdquo; defensa de las cotorras por parte de los animalistas, mientras que otros, precisamente cayendo en esa antropomorfizaci&oacute;n, les han adjudicado a las cotorras cualidades como la maldad y una agresividad innatas. Calificativos como ruidosas, agresivas y destructivas, amenaza sin control, riesgo inminente, y c&oacute;mo no, invasoras, no contribuyen precisamente a generar un clima de respeto hacia estos animales, fomentando un posicionamiento ciudadano claramente a favor de cualquier medida que &ldquo;nos las quite de encima&rdquo;. Tambi&eacute;n se argumenta que la oposici&oacute;n a asesinarlas es debida a que hay mucha gente a la que le gustan los loros y que por ello esta medida no les resulta aceptable.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; clara la falta de conocimiento de los principios que orientan el movimiento en defensa de los animales, de la premisa fundamental de que no est&aacute; justificado un trato discriminatorio hacia los animales sintientes, por su pertenencia a una u otra especie (especismo), por muchas etiquetas oficiales (invasora) o no (plaga, agresiva, peligrosa) que les colguemos y la subjetividad que &eacute;stas implican a la hora de considerarlas. Nuestro posicionamiento antiespecista nos lleva a preocuparnos por igual por todas las especies animales.
    </p><p class="article-text">
        La simplificaci&oacute;n y la desinformaci&oacute;n, o la informaci&oacute;n tendenciosa, solo alientan la tentaci&oacute;n de caer en el manique&iacute;smo m&aacute;s pueril. En Sevilla la presencia de las dos especies de cotorras (la ya citada y la cotorra argentina) no se ha evidenciado como un problema real por la ciudadan&iacute;a hasta que se ha orquestado esta campa&ntilde;a de socavamiento de su integridad como especie, adjudic&aacute;ndoles todo tipo de impactos negativos: adem&aacute;s del producido sobre el n&oacute;ctulo, tambi&eacute;n sobre la salud p&uacute;blica, la agricultura y el deterioro de los espacios urbanos. Antes se ve&iacute;an como una simp&aacute;tica curiosidad ornitol&oacute;gica, ahora como verdaderos demonios de la naturaleza que hay que erradicar de la faz de la tierra. Por supuesto, era inexistente la preocupaci&oacute;n por un murci&eacute;lago que la mayor&iacute;a no sab&iacute;a ni que exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Poniendo las cosas en contexto: aunque el problema del &eacute;xito demogr&aacute;fico de las dos especies de cotorras es com&uacute;n a muchas ciudades del pa&iacute;s y otras europeas, en cada una de ellas se manifiesta de forma diferente seg&uacute;n el predominio y abundancia de una u otra especie, el entorno que ocupan y las otras especies de animales con las que interact&uacute;an. En muchas de ellas a&uacute;n no se ha actuado de forma espec&iacute;fica mediante planes de control, pero en las que lo han hecho las prioridades de los impactos o el contexto social y pol&iacute;tico han determinado acciones diferentes. El principal problema que se ha identificado en Sevilla con relaci&oacute;n a ellas se circunscribe a los siguientes par&aacute;metros: el incremento de la cotorra de Kramer, su competencia con la colonia de n&oacute;ctulo gigante, en los &aacute;rboles maduros de un ecosistema artificial como es el Parque de Mar&iacute;a Luisa, durante la &eacute;poca de nidificaci&oacute;n, y en un momento hist&oacute;rico cr&iacute;tico para esta colonia por la ausencia de intervenciones preventivas.
    </p><p class="article-text">
        Otras cuestiones, como el riesgo para la salud p&uacute;blica, el ruido, la seguridad y salubridad, o el impacto negativo sobre otras aves aut&oacute;ctonas, se han esgrimido para dar fuerza a la propuesta municipal, pero ninguna de ellas tiene la consistencia o la urgencia esgrimidas para justificar el uso de carabina en el casco urbano como &uacute;nico m&eacute;todo de elecci&oacute;n (medida por otro lado ilegal, como ha sido valorada por juristas expertos en Derecho Animal).
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://benthamopen.com/FULLTEXT/TOOENIJ-9-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cotorra de Kramer que vive en Europa</a>, cuyo origen mayoritario parece estar en importaciones de India y Pakist&aacute;n, y que est&aacute; <a href="http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/psittacula_krameri_2013_tcm7-307101.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">catalogada en Espa&ntilde;a como especie invasora</a> desde 2013, probablemente se naturaliz&oacute; en Sevilla a partir de una suelta negligente, en los a&ntilde;os 90, de ejemplares decomisados. Utiliza como zona preferente de reproducci&oacute;n dos espacios ajardinados de la ciudad donde encuentra los huecos adecuados para construir sus nidos, y otros como dormideros fuera de la &eacute;poca de cr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Son las que han alcanzado un mayor n&uacute;mero en esta localidad gracias a la disponibilidad de &aacute;rboles maduros con oquedades, el principal factor limitante para su expansi&oacute;n, en los parques de Mar&iacute;a Luisa, y en el de Santa Mar&iacute;a de las Cuevas. Sin embargo, su incremento ha empezado a limitar este recurso, aumentando la presi&oacute;n sobre los otros ocupantes de los mismos orificios, e incluso haciendo que se vean obligadas a utilizar otro tipo de huecos en edificios antiguos.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario en el que la poblaci&oacute;n de cotorra de Kramer ha utilizado una arboleda  artificial como sustituto de los bosques naturales con huecos adecuados, raros en nuestras latitudes, encontramos al otro protagonista del conflicto que ha justificado la urgencia por actuar, el n&oacute;ctulo gigante.
    </p><p class="article-text">
        Este murci&eacute;lago, que se distribuye en la actualidad de forma bastante dispersa y escasa por el centro y sur de Europa y norte de &Aacute;frica &ndash;y seguramente por ello es poco conocido-, y algo m&aacute;s abundante al norte y este del arco mediterr&aacute;neo, <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0003347207003776" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encontr&oacute; en el Parque de Mar&iacute;a Luisa</a> un medio donde residir y reproducirse despu&eacute;s de que sistem&aacute;ticamente le hayamos esquilmado sus bosques centenarios en aras de un manejo humanizado de lo que eran sus h&aacute;bitats forestales (desde 2004 est&aacute; declarada como vulnerable en la lista roja de especies amenazadas).
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso este habitante tan emblem&aacute;tico de la biodiversidad del parque y de la fauna urbana de Sevilla es pr&aacute;cticamente un reci&eacute;n llegado en este h&aacute;bitat tan ex&oacute;tico redise&ntilde;ado por Forestier en 1911 para acoger la Exposici&oacute;n Hispanoamericana de Sevilla de 1929, incluyendo la plantaci&oacute;n de los ahora centenarios pl&aacute;tanos de sombra, uno de los escenarios para la disputa de las dos especies. No sabemos cu&aacute;ndo colonizaron estos murci&eacute;lagos el parque, ya que no se descubri&oacute; la colonia hasta 1990, pero no pudo ser antes de que los &aacute;rboles del parque alcanzaran el tama&ntilde;o y edad adecuados para servirles de refugio. Tampoco sabemos de d&oacute;nde llegaron, pero seguramente desde otro de los pocos h&aacute;bitats donde sobreviven en Andaluc&iacute;a, como Do&ntilde;ana, donde <a href="http://www.mapama.gob.es/es/red-parques-nacionales/programa-investigacion/oapn_inv_art_0215_tcm7-46268.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reside hoy una peque&ntilde;a colonia</a> y cuyas citas hist&oacute;ricas se remontan a 1921.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/99754/1/journal.pone.0100593.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n de competencia entre cotorras y murci&eacute;lagos</a> se ha utilizado en los medios de forma tendenciosa incluso por los propios cient&iacute;ficos -lo que no dice mucho a su favor-, poniendo el &eacute;nfasis en la agresividad con que las cotorras de Kramer atacan a los murci&eacute;lagos y a otros animales, dot&aacute;ndolas de un sesgo de crueldad que no es propio de un an&aacute;lisis cient&iacute;fico del comportamiento de las especies en conflicto. Si pusi&eacute;ramos el foco de la etolog&iacute;a sobre el modo tan eficaz con que defienden sus nidos de lo que consideran amenazas, dir&iacute;amos que manifiestan una f&eacute;rrea conducta defensiva de su progenie, incluso ali&aacute;ndose entre ellas para expulsar a los posibles depredadores, es decir, que son unos padres estupendos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En el lado m&aacute;s d&eacute;bil de esa lucha, el n&oacute;ctulo tambi&eacute;n trata de defender su integridad y la de sus cr&iacute;as, pero sobre la superficie de los &aacute;rboles est&aacute; en desventaja para huir o para defenderse con sus peque&ntilde;os dientes de insect&iacute;voro, y sus alas, tan efectivas para el dominio del aire, son fr&aacute;gil papel para los picos de una cotorra. Son los perdedores irremediables en esta competencia y es por ello que necesitan nuestra ayuda, aunque ir a favor de uno no significa ir en contra del otro y mucho menos de cualquier modo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, a la ausencia de medidas espec&iacute;ficas de conservaci&oacute;n del n&oacute;ctulo o de control de las cotorras en los espacios que disputan, se suma una gesti&oacute;n poco afortunada del arbolado. Hist&oacute;ricamente una poda inadecuada y excesiva ha provocado la aparici&oacute;n de tremendas cicatrices que evolucionan en oquedades que, si bien pueden facilitar el refugio del n&oacute;ctulo, tambi&eacute;n son utilizados por palomas (las segundas en ocupaci&oacute;n) y otras aves, incluidas las cotorras de Kramer, y que provocan o aceleran la pudrici&oacute;n y a la postre conducen a la tala del &aacute;rbol y como consecuencia a la p&eacute;rdida de los refugios, como ya ocurri&oacute; con la desaparici&oacute;n de la colonia de los jardines del Alc&aacute;zar de Sevilla a principios de este siglo. En 2006 ya se hab&iacute;a perdido en el Parque de Mar&iacute;a Luisa el 50% de los &aacute;rboles conocidos utilizados por el n&oacute;ctulo en 1992, y anteriormente los especialistas en quir&oacute;pteros ya advert&iacute;an de la importancia del manejo de los &aacute;rboles para conservar la colonia de n&oacute;ctulos.
    </p><p class="article-text">
        Buscar un equilibrio entre las necesarias podas de formaci&oacute;n y conservaci&oacute;n, u orientadas a la seguridad de los usuarios humanos de las zonas ajardinadas, y la atenci&oacute;n a los animales que los habitan, que deber&iacute;a estar coordinada con expertos, ser&iacute;a una forma de ayudar a la gesti&oacute;n de la fauna de las zonas verdes urbanas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las especies arb&oacute;reas que tradicionalmente se han usado en jardiner&iacute;a urbana son ex&oacute;ticas, y los parques hist&oacute;ricos de Sevilla son un buen ejemplo. Son ecosistemas artificiales a los que se han adaptado un buen n&uacute;mero de animales aut&oacute;ctonos y for&aacute;neos, pero cuya evoluci&oacute;n y desarrollo no se corresponde al de un h&aacute;bitat natural. Todos los animales urbanos son dependientes de nuestro capricho a la hora de manejar la ciudad, y est&aacute;n expuestos a los cambios ambientales impuestos por el desarrollo urban&iacute;stico, como le ha ocurrido a aves como el cern&iacute;calo primilla, que ha perdido muchos de sus espacios de nidificaci&oacute;n por una funcionalidad arquitect&oacute;nica que no los ha tenido en cuenta.
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        As&iacute; que tenemos unas especies ex&oacute;ticas en un h&aacute;bitat ex&oacute;tico artificial compitiendo con especies aut&oacute;ctonas que aprovechan estos ecosistemas artificiales o artificializados, y que completan su alimentaci&oacute;n en monocultivos lim&iacute;trofes, lo que no suena demasiado a lo que llamamos ambiente natural. No hemos visto en todo el Atlas y Manual de los h&aacute;bitats naturales y seminaturales de Espa&ntilde;a del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentaci&oacute;n y Medio Ambiente ninguna alusi&oacute;n a h&aacute;bitats urbanos, parques o zonas ajardinadas, por lo que si fu&eacute;semos puntillosos con la aplicaci&oacute;n de la normativa, que define como especie ex&oacute;tica invasora aquella &ldquo;que se introduce o establece en un ecosistema o h&aacute;bitat natural o seminatural&hellip;&rdquo;, estas especies de cotorras en esta situaci&oacute;n no podr&iacute;an ser consideradas como invasoras.
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable la necesidad de las sociedades humanas de disponer de reglas y clasificaciones para gestionar nuestras intervenciones sobre la naturaleza y sus formas de vida, pero esto nos lleva muchas veces a una interpretaci&oacute;n simplificada de los sistemas y a la aplicaci&oacute;n de un mismo modelo en ecosistemas muy diferentes. La consecuencia es que las etiquetas de plaga, invasora, vulnerable, nativa o al&oacute;ctona nos autorizan a discriminar el trato y la forma de relacionarnos con diferentes animales y, por supuesto, a decidir el destino de los seres vivos.
    </p><p class="article-text">
        El asunto de las cotorras de Sevilla se aborda tarde y con prisas. <a href="http://digital.csic.es/handle/10261/48674" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya en 2004</a>, cient&iacute;ficos de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana (CSIC) hab&iacute;an alertado sobre la <a href="https://elpais.com/diario/2005/12/12/andalucia/1134343341_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">delicada situaci&oacute;n del n&oacute;ctulo</a> y definido sus amenazas y recomendaciones para su protecci&oacute;n. Tambi&eacute;n advirtieron sobre el previsible problema de competencia con la cotorra de Kramer en el parque de Mar&iacute;a Luisa. <a href="http://www.diariodesevilla.es/sevilla/invasion-aves-exoticas_0_431057389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desde 2010</a> se viene advirtiendo del problema de esta especie, y en menor medida de la cotorra argentina, y aunque <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/99754/1/journal.pone.0100593.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los estudios m&aacute;s detallados</a> son de 2013, ya hab&iacute;a datos de seguimiento desde 2003. A estas alturas no hemos visto sobre el papel propuestas municipales de protecci&oacute;n de la colonia sevillana del n&oacute;ctulo ni por parte de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica competente planes de conservaci&oacute;n espec&iacute;ficos para esta especie.
    </p><p class="article-text">
        Los que nos oponemos a la medida del disparo no somos unos inconscientes ni unos irresponsables emocionales, imagen que algunos quieren dar como base para nuestra oposici&oacute;n. Nuestros argumentos en contra y nuestras propuestas est&aacute;n basados en la informaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica recopilada, gran parte de ella obtenida de las publicaciones de los investigadores de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana, relativas tanto a la biolog&iacute;a y demograf&iacute;a de las cotorras como del murci&eacute;lago, as&iacute; como del asesoramiento de otros expertos en el estudio y el control de psit&aacute;cidas, y tambi&eacute;n en el Derecho y y la protecci&oacute;n animal, lo que nos ha permitido no solo apreciar el excelente trabajo de investigaci&oacute;n realizado, sino tambi&eacute;n cuestionar sus recomendaciones para la erradicaci&oacute;n de la cotorra de Kramer recogida en el informe t&eacute;cnico, base para la licitaci&oacute;n del servicio contratado por el Ayuntamiento y que &eacute;ste organismo hizo extensivas a la cotorra argentina en los objetivos y <a href="https://www.sevilla.org/perfil-contratante/ContractNoticeDetail.action?code=2017-0000000557&amp;pkCegr=&amp;seeAll=Y&amp;lite=lite" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prescripciones t&eacute;cnicas</a> de dicha licitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que no negamos la necesidad de acciones de control, siempre que est&eacute;n ajustadas a las especies y a los problemas concretos que &eacute;stas generen, pero tambi&eacute;n abogamos porque se tomen todas las medidas oportunas para favorecer a las especies que aportan biodiversidad a las ciudades y que nos preocupan por su vulnerabilidad. Recomendar como &uacute;nica medida disparar y abatir animales nos parece inaceptable y, adem&aacute;s, calificarla como <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/lacuadraturadelcirculo/Cotorra-Kramer-invasion-solucion-cientifica_6_659744024.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soluci&oacute;n cient&iacute;fica</a> nos parece un insulto para la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay informaci&oacute;n suficiente para el diagn&oacute;stico previo al dise&ntilde;o de medidas de control de la cotorra de Kramer? Creemos que s&iacute;. &iquest;Y para la adopci&oacute;n de medidas de conservaci&oacute;n del n&oacute;ctulo gigante o del cern&iacute;calo primilla? Tambi&eacute;n, y desde hace mucho m&aacute;s tiempo. &iquest;Por qu&eacute; entonces no se han abordado &eacute;stas sin esperar a que todo el mundo &ldquo;apunte&rdquo; a la cotorra como &uacute;nica soluci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; no se han incluido entre las medidas a abordar por el Ayuntamiento o entre los planes de conservaci&oacute;n de la Junta de Andaluc&iacute;a, si tan cr&iacute;tica es la situaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La plataforma opositora a la erradicaci&oacute;n por disparo ha propuesto que se tengan en cuenta medidas alternativas, con t&eacute;cnicas a&uacute;n no probadas por los expertos pero ya rechazadas a priori, aludiendo a su inviabilidad pero que en otros lugares est&aacute;n dando resultados. En su lugar se decide copiar la medida del disparo, tampoco probada en Sevilla, adoptada por Zaragoza contra la cotorra argentina. Nos hubiera gustado que se hubieran copiado otras ideas no cruentas y valorado su viabilidad no en t&eacute;rminos econ&oacute;micos ni de ahorro de esfuerzos. El disparo siempre funciona a corto plazo, es una forma de quitarse de problemas simplificando la intervenci&oacute;n a la m&iacute;nima expresi&oacute;n, por eso vale tanto para la cotorra de Kramer como para la cotorra argentina&hellip; y para un le&oacute;n o un elefante, solo hay que cambiar el calibre de la munici&oacute;n, pero maldita la falta que hacen estudios previos para eso.
    </p><p class="article-text">
        Ya pas&oacute; el tiempo en que se &ldquo;mataban los mosquitos a ca&ntilde;onazos&rdquo;, por ejemplo, con los &ldquo;eficac&iacute;simos&rdquo; organofosforados. Otras cuestiones se han tenido en cuenta desde entonces y a los factores ecol&oacute;gicos y de salud hay que incorporar cada vez m&aacute;s los &eacute;ticos, acordes con la nueva moral de respeto a los animales, aunque todav&iacute;a queda mucho recorrido para que las instituciones, que siempre van por detr&aacute;s de la sociedad, asuman estos criterios. Y vivimos en una sociedad fuertemente arraigada en el especismo.
    </p><p class="article-text">
        Las personas convencidas y que exigen el exterminio de las cotorras por el m&eacute;todo que sea para salvar al n&oacute;ctulo y al cern&iacute;calo, es muy probable que no soportaran tener un nido de murci&eacute;lagos en los muros de su casa o un nido de primillas ensuciando sus fachadas y techos.
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        Somos tremendamente incongruentes: seg&uacute;n las modas admitimos en nuestras casas como mascotas a animales de lo m&aacute;s variopinto (adem&aacute;s de a perros y gatos), animales salvajes con los que muchos establecen fuertes v&iacute;nculos, o que usamos como un juguete o como objeto de exhibici&oacute;n; y gastamos mucho tiempo y dinero en ellos. Pero esos mismos animales en la naturaleza y, especialmente en los entornos urbanos, no son tolerados cerca de nosotros desde el momento en que le colgamos la etiqueta de PLAGA. La justificaci&oacute;n para tal calificaci&oacute;n puede ser muy diversa -en el caso de las dos especies de cotorras se han usado todos los argumentos habidos y por haber-, pero a todos los sentenciamos a muerte sin el mayor miramiento porque son una plaga, o porque se &ldquo;empe&ntilde;an en invadirnos&rdquo;. Las palomas, especie ornamental de nuestras ciudades y los gorriones cuando proliferaban por doquier en un pasado no muy lejano, son buenos ejemplos de ello.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de las cotorras en Sevilla ha servido para poner de manifiesto muchas cosas, entre ellas el poder de las &ldquo;sacrosantas&rdquo; instituciones cient&iacute;ficas para defender sus criterios y para influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica incluso con una vehemencia pr&oacute;xima a la de un pol&iacute;tico; tambi&eacute;n para ver hasta qu&eacute; punto el gobierno municipal de Sevilla est&aacute; alejado de los animales y de los que intentamos protegerlos a pesar de muchos consejos de bienestar animal que quiera vendernos; pero tambi&eacute;n ha supuesto un cuestionamiento abierto y fundamentado de las recomendaciones de los expertos oficiales, y un rechazo a lo que en otras ciudades de Espa&ntilde;a ha ocurrido sin transcendencia.
    </p><p class="article-text">
        Las cotorras solo son un exponente de un problema mayor al que habr&aacute; que prestar mucha atenci&oacute;n en un futuro inmediato, no s&oacute;lo por el precedente que pueda suponer la aplicaci&oacute;n de medidas tan expeditivas para solucionar otros problemas de poblaciones animales ex&oacute;ticas, o no, que en un momento determinado sean calificadas como &ldquo;lo que nos inventemos&rdquo;, da igual, para decidir sobre sus vidas; sino tambi&eacute;n porque, el imparable tr&aacute;fico de especies ex&oacute;ticas y raras hacia nuestras latitudes unido al irrefrenable cambio en el clima, traer&aacute; una transformaci&oacute;n importante de la fauna a nivel mundial. Y esto no podremos detenerlo a tiros.
    </p><p class="article-text">
        Si no somos valientes y empezamos a tomar medidas contra el comercio de TODAS las especies salvajes y la prohibici&oacute;n de su tenencia como mascotas tendremos que aceptar que muchos nuevos habitantes vendr&aacute;n para quedarse y que otros de aqu&iacute; desaparecer&aacute;n. La actitud que adoptemos con cada una de ellas debe ser justa y exenta de prejuicios especistas, y nuestra intervenci&oacute;n, si hubiese lugar, debe ser respetuosa con sus vidas y su sufrimiento. Esta es la actitud que debemos transmitir a la nueva sociedad del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Notas:</strong>
    </p><p class="article-text">
        [1] Ante la subjetiva ponderaci&oacute;n de estos impactos y para reforzar a&uacute;n m&aacute;s su argumentaci&oacute;n, se han buscado nuevas alianzas con ASAJA para demostrar un perjuicio a la agricultura, hasta ahora no documentado o advertido por los propios agricultores en a&ntilde;os precedentes y <a href="http://cienciaandaluza.es/tag/cotorra-de-kramer%20-%20.WYl3eOX9VkI.whatsapp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha anunciado la utilizaci&oacute;n de un &iacute;ndice</a>, reci&eacute;n publicado este mes de julio, para valorar los efectos sobre el bienestar humano, el <a href="https://www.ceh.ac.uk/news-and-media/blogs/seicat-new-system-assessing-social-economic-impacts-invasive-non-native-species" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SEICAT (Socio-economic impact classification of alien taxa)</a>, cuyo uso al menos nos plantea dudas sobre su objetividad, al emplear factores de gran variabilidad como la percepci&oacute;n e informaci&oacute;n individual o colectiva sobre los animales en un entorno tan especista.
    </p><p class="article-text">
        [2] El primer censo oficial de 2011, contabiliz&oacute; unas 1.000 cotorras de Kramer y los de 2015 y 2016 registraron unas 1.350 y 2.000, respectivamente. Actualmente los ornit&oacute;logos estiman unas 2.800, aunque est&aacute; por completar el censo de 2017. De cotorras argentinas se estima una poblaci&oacute;n actual de al menos 750.
    </p><p class="article-text">
        [3] El informe t&eacute;cnico no es p&uacute;blico y la informaci&oacute;n que se proporcion&oacute; a la prensa y en internet correspond&iacute;a aun comunicado <a href="https://documentanimal.wordpress.com/comunicado-csic-kramer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resumen</a> que no es exactamente lo recogido en el informe t&eacute;cnico original.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/cotorras-sevilla_132_3232614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Aug 2017 19:06:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cotorras de Sevilla, un problema ético global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
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