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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana Messuti]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_messuti/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana Messuti]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La universalidad de Timoteo Mendieta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/universalidad-timoteo-mendieta_129_3215515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96c79180-f238-44c3-9e90-0f8bc9a76dc5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Timoteo Mendieta y su esposa, María"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Ascensión Mendieta, como para todos los familiares de desaparecidos, su padre sólo estaba muerto cuando lo pudo ver, constatar su muerte</p><p class="subtitle">Hoy, 30 de agosto, es el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas</p></div><p class="article-text">
        Una gran desproporci&oacute;n: por una parte, un ser humano, despojado de todo, hasta de la vida, y por la otra, la justicia, pero no cualquier justicia, sino nada menos que la justicia universal. Un hombre, que ni siquiera tiene lo m&iacute;nimo que puede tener, la vida, y la justicia, con todo lo que resuena en el vocablo, pero que adem&aacute;s pretende ser para el universo entero.
    </p><p class="article-text">
        De Timoteo Mendieta, nos han quedado los huesos, que permitieron armar su esqueleto destruido. Los huesos de Timoteo, lo &uacute;nico que los nietos y la hija pudieron recuperar de &eacute;l, huesos callados, silenciosos, pero tan elocuentes que permitieron identificarlo, es decir, nombrarlo. Volver a reunir un cuerpo, o lo que queda de un cuerpo, y su nombre&hellip; Con todo lo que se cifra en un nombre.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada tan material, tan f&iacute;sico, en un ser humano como los huesos. No hay nada tan abstracto, tan et&eacute;reo, en el derecho, como la justicia; incluso hablamos de la idea de justicia.
    </p><p class="article-text">
        Para establecer esa conexi&oacute;n entre Timoteo Mendieta y la justicia universal, muchos han intervenido: su familia, la Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica, una jueza argentina, varios jueces de Guadalajara&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo universal, la universalidad de la justicia parece referirse, a primera vista, a lo espacial, a lo geogr&aacute;fico, a que ha sido una jueza argentina, es decir, de otro pa&iacute;s, quien orden&oacute; la exhumaci&oacute;n de Timoteo. Pero la universalidad de la justicia que llega a Timoteo es m&aacute;s una cuesti&oacute;n de tiempo que de espacio. Es una justicia que de tanto atraso que lleva podr&iacute;a calificarse de intemporal: llega a ocuparse de alguien que ha desaparecido hace casi 80 a&ntilde;os&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero me atrevo a decir que la justicia no es universal s&oacute;lo por el espacio y por el tiempo, sino por haber podido llegar a Timoteo y los que con &eacute;l se encontraban en la fosa a la que fueron arrojados, o en la que se les dej&oacute; caer, en un acto m&aacute;s que deliberado de negligencia y abandono, descuido, desprecio. A todos ellos se los hab&iacute;an llevado sin decir qu&eacute; destino finalmente les dar&iacute;an, convirtiendo en v&iacute;ctimas del mismo crimen a sus familias: un crimen que despoja a los asesinados no s&oacute;lo de la vida, sino de su nombre e identidad, y a los familiares, de sus muertos, a quienes no saben d&oacute;nde ir a llorar&hellip; y que en algunos casos ni siquiera saben si tienen muertos que llorar. Esto es propio de los cr&iacute;menes cometidos en Espa&ntilde;a durante el franquismo, y en la Argentina durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar, (aunque &nbsp;en la Argentina actual tambi&eacute;n hay que lamentar la desaparici&oacute;n del joven Santiago Maldonado): no s&oacute;lo se mata; se oculta, se borra todo rastro, para que ni siquiera se sepa si hay que llorar ni d&oacute;nde. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es otro aspecto de la universalidad de la justicia que ha amparado la b&uacute;squeda de Timoteo: el crimen comparte nombre con un crimen bautizado hace relativamente poco, en otro pa&iacute;s, en otra &eacute;poca: la desaparici&oacute;n forzada. Se da un nombre nuevo a un crimen antiguo, se extiende ese nombre que se ha dado a los cr&iacute;menes cometidos en otro continente, pero que en realidad son los mismos cr&iacute;menes. Hay en la desaparici&oacute;n forzada una universalidad espacial, demostrada por las Convenciones sobre esta materia existentes en el &aacute;mbito internacional, y una universalidad temporal, al aplicarse a los cr&iacute;menes cometidos antes de que tuvieran ese nombre.
    </p><p class="article-text">
        Porque en la justicia universal, el nombre no hace al crimen, sino que lo reconoce, define a un crimen que ya exist&iacute;a. Sin embargo, las mejores definiciones de la desaparici&oacute;n forzada las dan las v&iacute;ctimas, los familiares. Por ejemplo, Ascensi&oacute;n Mendieta, la hija de Timoteo, ante los primeros huesos que supuestamente eran de su padre, con profundo dolor dec&iacute;a: &ldquo;Pobre padre m&iacute;o, se ha pasado casi toda la vida bajo tierra&rdquo;. Porque para Ascensi&oacute;n, como para todos los familiares de desaparecidos, su padre s&oacute;lo estaba muerto cuando lo pudo ver, constatar su muerte.
    </p><p class="article-text">
        Y s&oacute;lo en el momento del entierro, pudo Ascensi&oacute;n manifestar todo el dolor acumulado, s&oacute;lo all&iacute;, cuando finalmente se desped&iacute;a de &eacute;l, pudo llorar a su padre, y todos los presentes lloramos con ella. Por ello la desaparici&oacute;n forzada es un crimen tan especialmente cruel: mantiene vivo un dolor que se alimenta de incertidumbre, y la incertidumbre no hace sino acentuar el dolor. La desaparici&oacute;n forzada es uno de los cr&iacute;menes contra la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        En los cr&iacute;menes contra la humanidad, la justicia es universal porque, si bien se ocupa de los grandes cr&iacute;menes que interesan a todo el mundo, se ocupa al mismo tiempo de las v&iacute;ctimas m&aacute;s humildes, m&aacute;s vulnerables, sin exclusi&oacute;n alguna. Llega a esas v&iacute;ctimas, las busca por toda la tierra, y debajo de toda la tierra. As&iacute; se ha encontrado a Timoteo.
    </p><p class="article-text">
        Timoteo era un hombre humilde, un hombre que aunque era bien conocido en su pueblo, Saced&oacute;n, estaba muy lejos de la fama mundial. Ahora no cabe duda de que Timoteo se ha universalizado. Podemos decir que queda mucho m&aacute;s de Timoteo que sus restos mortales ahora recuperados. Hay im&aacute;genes de Timoteo vivo y muerto, de su esqueleto, innumerables fotos de su hija Ascensi&oacute;n, de sus nietos, hay un &ldquo;universo Timoteo Mendieta&rdquo;, que se ha abierto en los relatos actuales de los medios de todo el mundo, &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para que alcanzase esa notoriedad Timoteo Mendieta, se ha debido pagar un precio muy alto. La gravedad del crimen es el puente entre la muerte de Timoteo y la justicia universal. Porque la muerte de Timoteo ha sido una de las muchas, much&iacute;simas muertes, asesinatos, que se perpetraron en esa &eacute;poca. Y es el hecho de que la muerte de Timoteo haya sido acompa&ntilde;ada de otras muertes, como lo prueban, sin ir m&aacute;s lejos en las fosas donde lo buscaron y finalmente encontraron, los huesos de unos 22 &nbsp;individuos en la primera y 24 en las dem&aacute;s, que fueron, como Timoteo, asesinados, arrojados, ocultados, para que no perdurase siquiera su recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Esa muerte en medio de tantas muertes (basta pensar que s&oacute;lo en el cementerio de Guadalajara hay todav&iacute;a unos 1.000 individuos en fosas comunes, y en todo el Estado espa&ntilde;ol, decenas de miles). Ese crimen en medio de tantos cr&iacute;menes es lo que configura los cr&iacute;menes contra la humanidad. Frente a ellos s&oacute;lo cabe una justicia, la justicia universal. Porque cuando se lesiona la humanidad, no puede haber otra justicia que esta de largos tent&aacute;culos, que no tiene l&iacute;mites ni en el espacio ni en el tiempo, ni en los ricos ni en los pobres, ni en los verdugos, est&eacute;n vivos o muertos.
    </p><p class="article-text">
        Es el propio criminal con su crimen quien ha llevado a sus v&iacute;ctimas al universo de la justicia mundial. Lo parad&oacute;jico de estos cr&iacute;menes es la contradicci&oacute;n del prop&oacute;sito de sus autores: no s&oacute;lo han querido sepultar bajo tierra a sus v&iacute;ctimas, sino hacerlas desaparecer para la tierra entera. Han querido aniquilar, borrar de este mundo, ocultar bajo tierra sin l&aacute;pidas ni nombres, a hombres y mujeres; pero los cuerpos de esas mujeres y hombres, casi 80 a&ntilde;os despu&eacute;s, no s&oacute;lo salen, van saliendo, a la superficie de la tierra, sino que aparecen ante el mundo entero.
    </p><p class="article-text">
        El mundo entero ahora conoce su historia, y la justicia &ndash;no la justicia estatal, ni la argentina ni la espa&ntilde;ola, por s&iacute; solas, sino la segunda actuando por cuenta de la primera, y en ese actuar juntas, convirti&eacute;ndose en justicia &nbsp;universal&ndash; se&ntilde;ala d&oacute;nde se encuentran las v&iacute;ctimas de esos cr&iacute;menes, ordena que se abran las fosas, que se saquen los restos que queden de esas v&iacute;ctimas y que se las identifique, que se les restituya el nombre.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, ahora, el universo de Timoteo Mendieta se est&aacute; poblando de los nombres de sus compa&ntilde;eros de fosa, y de las fosas vecinas, que se abrieron para buscarlo, y ya no necesitaremos decir que hab&iacute;a muchos Timoteos, porque estamos conociendo los nombres de cada uno y de cada una, y se podr&aacute;n entregar a sus familias cuando a&uacute;n las tengan. Y cuando no, se les podr&aacute; dar una sepultura digna, con la dignidad que merecen frente a los largos a&ntilde;os de indignidad, no de ellos, sino de quienes los asesinaron, ocultaron, aniquilaron. Sin lograrlo, sin lograrlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Ana Messuti]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Aug 2017 18:01:54 +0000]]></pubDate>
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