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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel López García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_lopez_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel López García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Regadíos, empleo y sistemas alimentarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/regadios-empleo-sistemas-alimentarios_129_9382278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efaa884f-f975-4c2e-b2e3-14ec4b2f554c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regadíos, empleo y sistemas alimentarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este año de fuerte sequía estamos asistiendo a impactantes imágenes que sugieren que el cambio climático y sus efectos ya están aquí. El sector agrario consume más de un 80% del agua en nuestro territorio, y en un contexto de creciente escasez hídrica merece la pena reflexionar sobre los beneficios que ese agua genera para la sociedad</p><p class="subtitle">Cultivos cada vez más grandes y en menos manos: dos décadas de concentración de la tierra en España</p></div><p class="article-text">
        La superficie agraria en regad&iacute;o consume algo m&aacute;s del 70% del agua en el territorio espa&ntilde;ol, y un 10% adicional para ganader&iacute;a y otros usos agrarios. La superficie de regad&iacute;o se ha elevado un 15,6% entre 2004 y 2021, y la de invernaderos en un 25,6%, mientras que la superficie agraria total se ha mantenido constante. Por mucho dinero que se gaste en mejora de la eficiencia en los regad&iacute;os (<a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/agricultura/Paginas/2022/210722-planas-regadios-sostenibles.aspx#:~:text=De%20los%20563%20millones%20de,un%2020%20%25%20de%20las%20actuaciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">150 millones de euros/a&ntilde;o desde inicios de siglo</a>), el resultado es que el consumo total de agua en el sector agrario es cada a&ntilde;o mayor. Y esto incluso sin contabilizar el consumo del m&aacute;s de medio mill&oacute;n de pozos ilegales estimados por algunas entidades. Pero este agua produce alimentos, y esto reviste una importancia estrat&eacute;gica incuestionable: aunque el regad&iacute;o apenas representa el 22,6 % de la superficie agraria cultivada en Espa&ntilde;a, en ella se obtiene el 65 % del valor de la producci&oacute;n final agraria. En las siguientes l&iacute;neas tratar&eacute; de reflexionar, a partir de los datos de superficies contenidos en (<a href="https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-agrarias/agricultura/esyrce/resultados-de-anos-anteriores/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESYRCE 2021</a>), sobre los regad&iacute;os desde la perspectiva de otros beneficios que la alimentaci&oacute;n aporta a la sociedad: empleo, valor a&ntilde;adido, seguridad alimentaria y ecosistemas diversos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regad&iacute;os, agricultura familiar y empleo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se destinan importantes presupuestos p&uacute;blicos destinados a mejoras en la productividad a trav&eacute;s de los regad&iacute;os, y se prev&eacute; el gasto de 563 M&euro; adicionales hasta 2026. Sin embargo el &uacute;ltimo <a href="https://www.ine.es/prensa/cea_2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Censo agrario (2020)</a> publicado por el INE en mayo de 2022, muestra que en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os se han perdido un 7,6% de las explotaciones y un 7,7% del empleo. Los regad&iacute;os no revierten la concentraci&oacute;n de tierras y beneficios en las explotaciones de mayor tama&ntilde;o, sino que m&aacute;s bien parece que aceleran dicha tendencia, fomentando un modelo de agricultura desligada del territorio y basada en una agricultura sin agricultores. En algunos cultivos (por ejemplo los frutales y la hortaliza, que suman un 23% del regad&iacute;o y se destinan en gran medida a la exportaci&oacute;n) se sigue manteniendo empleo en las explotaciones familiares, sobre todo en las labores de cosecha y realizado en gran medida gracias a la fuerza de trabajo de origen extranjero. Otros &ldquo;cultivos sociales&rdquo; de regad&iacute;o, que tradicionalmente requer&iacute;an mucha mano de obra y por tanto han permitido fijar poblaci&oacute;n en el medio rural, como el tabaco, han sido mecanizados y su potencial de empleo se ha reducido de forma muy sensible. Cultivos altamente demandantes de mano de obra, pero en secano desde hace 2000 a&ntilde;os, han sufrido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas un importante proceso de reconversi&oacute;n, en el que la incorporaci&oacute;n de regad&iacute;o ha venido vinculada a cambios en el manejo agrario y a la mecanizaci&oacute;n, en muchos casos, de la cosecha. Es el caso del olivo (22,7% de la superficie de regad&iacute;o), con la cosecha mec&aacute;nica vinculada a los modelos hiperintensivos de plantaci&oacute;n y manejo, mucho m&aacute;s demandantes de agua; el del vi&ntilde;edo (10,3%), con el paso al cultivo en espaldera y la posibilidad de cosecha mec&aacute;nica en algunas variedades; o el del almendro (4%).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regad&iacute;os y valor a&ntilde;adido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas agrarias de la Uni&oacute;n Europea se justifican por el fomento de la producci&oacute;n de alimentos sanos y sostenibles y de calidad, y por tanto de alto valor a&ntilde;adido, y capaces de fijar empleo y renta en el medio rural. Sin embargo los regad&iacute;os no siempre apoyan cultivos que generan alimentos de calidad y de alto valor a&ntilde;adido. Buena parte de las producciones que m&aacute;s agua consumen (como las frutas y hortalizas) se van al mercado exterior, con precios en origen muy reducidos. Por otro lado est&aacute;n los cultivos destinados a la alimentaci&oacute;n animal (como el ma&iacute;z, que ocupa el 8,8% del regad&iacute;o; o la alfalfa, con el 4%), que est&aacute;n a su vez fuertemente subvencionados por las ayudas agroambientales europeas, sin las cuales no se sostendr&iacute;an. Mientras que buena parte de la alfalfa se exporta desecada a otros pa&iacute;ses, el ma&iacute;z (la mayor parte transg&eacute;nico) se destina mayormente a alimentar una ganader&iacute;a intensiva (sobre todo cerdo y pollo). Estas carnes tienen escaso valor de mercado por kg y amplio impacto ambiental, y su alimentaci&oacute;n entra en competencia por los alimentos con las personas, al contrario que la ganader&iacute;a rumiante.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el fomento del paso de secano a regad&iacute;o en cultivos mediterr&aacute;neos tradicionales ha generado un importante incremento en las producciones por hect&aacute;rea, paralelo a un hundimiento de los precios percibidos en origen por los y las agricultoras. El incremento de la superficie en regad&iacute;o entre 2004 y 2021 del olivar (98%) y el vi&ntilde;edo (48%) han supuesto, entonces, una transferencia de fondos p&uacute;blicos a la agroindustria, que ha podido obtener m&aacute;s materia prima y m&aacute;s barata. A cambio los agricultores familiares est&aacute;n perdiendo fertilidad en sus suelos, se han endeudado (debido a las inversiones necesarias) y en muchos casos las explotaciones de menor tama&ntilde;o han desaparecido o han pasado a tener la agricultura como segunda actividad, debido a unos precios que no remuneran su trabajo, y a veces ni siquiera cubren costes. Han sido las explotaciones de mayor tama&ntilde;o, los denominados &ldquo;aguatenientes&rdquo;, quienes han podido invertir y ampliar las escalas de producci&oacute;n para hacer rentable el regad&iacute;o, llegando el olivar superintensivo a atraer importantes inversiones de agroindustria e inversores ajenos al sector.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regad&iacute;os y seguridad alimentaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entendemos por seguridad alimentaria el acceso de toda la poblaci&oacute;n a alimentos y dietas sostenibles, saludables, nutritivas y adecuadas a sus diversos patrones culturales. Si la producci&oacute;n se est&aacute; concentrando, m&aacute;s aun se concentra el poder de la agroindustria (especialmente en la industria de la carne) y, especialmente, de la distribuci&oacute;n alimentaria al consumidor final, lo que condiciona nuestra forma de alimentarnos. Los incrementos en la producci&oacute;n del regad&iacute;o no est&aacute;n revirtiendo en un abaratamiento de precios de los alimentos saludables para el consumidor, sino m&aacute;s al contrario, en un alza en los precios finales unido a una disminuci&oacute;n en el precio que perciben los agricultores. La intensificaci&oacute;n y el incremento en los regad&iacute;os coinciden en el tiempo con una mayor desigualdad en el reparto de m&aacute;rgenes en la cadena alimentaria, especialmente en estos &uacute;ltimos meses de crisis, aunque con ellas se pretenda lo contrario y a pesar de la Ley de la Cadena Alimentaria. Este alza de precios supone un m&aacute;s dif&iacute;cil acceso de la poblaci&oacute;n a alimentos vegetales frescos (frutas y verduras), diversificados y de calidad, y por lo tanto un empeoramiento de las dietas y de la salud p&uacute;blica. Por su parte cultivos de regad&iacute;o como el ma&iacute;z, orientados a la ganader&iacute;a intensiva de cerdo y pollo (las principales producciones espa&ntilde;olas, contrasta con la falta de apoyo p&uacute;blico a la ganader&iacute;a rumiante (caprino, ovino, vacuno), que es capaz de alimentarse de hierba y se adapta mejor a climas &aacute;ridos como el mediterr&aacute;neo. Y esto en un marco en el que las autoridades sanitarias y las pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas est&aacute;n recomendando limitar al m&aacute;ximo el consumo de carne.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado los regad&iacute;os tradicionales del interior peninsular (las denominadas &ldquo;vegas&rdquo;, algunas con infraestructuras de regad&iacute;o desde los tiempos de Al Andalus) vienen sufriendo desde hace d&eacute;cadas un proceso de extensificaci&oacute;n productiva. Estas zonas de regad&iacute;o hist&oacute;rico, de fincas peque&ntilde;as y a menudo con climas duros, han visto como las tierras m&aacute;s f&eacute;rtiles se destinaban a cultivo subvencionados, mecanizados y con poca mano de obra (sobre todo forrajes y granos para alimentaci&oacute;n animal, o chopos), ante su dificultad para competir en precios en el mercado global. Se han perdido as&iacute; explotaciones en la Espa&ntilde;a vaciada y empleo en las cosechas, y se gasta mucha agua en productos de escaso valor de mercado. A su vez perdemos seguridad alimentaria eliminando las producciones tradicionales, la biodiversidad y la cultura gastron&oacute;mica del interior peninsular, en un escenario de alta incertidumbre en cuanto a los flujos globales de alimentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regad&iacute;os y ecosistemas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las producciones m&aacute;s demandantes de agua se han ido concentrando en las zonas de mayor insolaci&oacute;n de la pen&iacute;nsula, que coinciden con las zonas m&aacute;s &aacute;ridas y por tanto fr&aacute;giles a nivel ambiental. Pero cada vez hay menos agua disponible, y esto hace que haya que gastar m&aacute;s energ&iacute;a y dinero en sostener los regad&iacute;os desalando agua o bombe&aacute;ndola desde muy profundo. O que haya que arrancar cultivos cuando el agua no llega, como est&aacute; pasando con algunas de las 23.500 hect&aacute;reas de aguacates y mangos de las costas de M&aacute;laga y Granada, con el consiguiente coste para los agricultores a quienes se ha prometido agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los enclaves de agricultura m&aacute;s intensiva tambi&eacute;n suelen coincidir con los acu&iacute;feros m&aacute;s contaminados y con mayor dificultad para su recarga. Las formas m&aacute;s intensificadas en tecnolog&iacute;a requieren, para ser rentables, de mayores extensiones y m&aacute;s homog&eacute;neas, lo que est&aacute; generando impactos opuestos a los objetivos europeos de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de la biodiversidad. A su vez, el riego localizado (goteo y aspersi&oacute;n, sobre todo) solo aporta el agua a los cultivos, y por tanto reduce el agua disponible para el resto del ecosistema. Los costes de esta intensificaci&oacute;n en el uso de agua los pagamos entre toda la sociedad (mares que se mueren, lagos que se secan, pueblos con cortes de agua o con agua que no se puede beber, agua cada vez menos accesible para los peque&ntilde;os agricultores), mientras que los beneficios econ&oacute;micos no redundan ni en la producci&oacute;n primaria ni en el consumo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Conclusiones: regad&iacute;os para una seguridad alimentaria sostenible</strong>
    </p><p class="article-text">
        El acceso a agua de riego estar&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os cada vez m&aacute;s limitado, y debemos asegurar que el regad&iacute;o que se mantenga sigue cumpliendo con sus funciones sociales: permitir rentas dignas a la agricultura familiar; mantener poblaci&oacute;n y empleo estable, ligado al territorio, en nuestro medio rural; y producir alimentos de calidad, que permitan dietas saludables y que aseguren una seguridad alimentaria sostenible a nuestra poblaci&oacute;n. Para lograrlo ser&aacute; necesario una mayor transparencia y reparto justo del valor en la cadena alimentaria, as&iacute; como diversificar y relocalizar las producciones, en l&iacute;nea con los debates sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles que actualmente se dan en la Uni&oacute;n Europea. Pero adem&aacute;s, como hemos visto, para prevenir la escasez de agua quiz&aacute; necesitamos, m&aacute;s que regad&iacute;os m&aacute;s eficientes y digitalizados para poder regar m&aacute;s, impulsar sistemas alimentarios y formas de manejo agrario (agroecol&oacute;gicas) que produzcan alimentos de calidad y empleo sostenible, consumiendo menos agua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/regadios-empleo-sistemas-alimentarios_129_9382278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 20:49:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regadíos, empleo y sistemas alimentarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra en Ucrania, alimentación y cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/guerra-ucrania-alimentacion-cambio-climatico_132_8934112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f285c609-f62e-41b5-93a0-1be74073a355_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Civiles cruzan un puente destruido mientras huyen del asedio en la ciudad de Irpin, a unos 20 km de la capital, en Ucrania."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el sector científico se declara en huelga por la inacción de los gobiernos y las empresas ante un cambio climático más rápido y desordenado de lo previsto, diversos expertos avisan de una inminente crisis alimentaria</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas se viene dando un intenso debate, rodeado de urgencia, sobre la crisis alimentaria sobrevenida con la crisis de Ucrania y el alza en los precios de la gasolina. El tema no es balad&iacute; y las declaraciones m&aacute;s o menos apresuradas de actores interesados en rebajas en ciertas pol&iacute;ticas ambientales, sociales y sanitarias para mantener baratas ciertas producciones agroalimentarias vienen acompa&ntilde;adas de otras declaraciones e informes de entidades globales que alertan de una m&aacute;s que posible e intensa crisis alimentaria global. Hay una gran distancia entre las voces que ponen el grito en el cielo para mantener el negocio de los alimentos tal y como est&aacute; (cada vez m&aacute;s concentrado en un n&uacute;mero menor de grandes empresas globales), en nombre de la econom&iacute;a y el empleo, y la falta de respuestas frente a los desaf&iacute;os que introduce una crisis m&uacute;ltiple: pandemia de COVID, cambio clim&aacute;tico, disponibilidad decreciente y alza de precios de combustibles f&oacute;siles y otros recursos minerales, ca&iacute;da de rentas y de empleo en la agricultura familiar, inflaci&oacute;n, y guerra en Ucrania, por nombrar los que se expresan con mayor urgencia. Especialmente asusta la dificultad para considerar todos estos problemas, derivados de una insostenible presi&oacute;n sobre los recursos naturales, desde una perspectiva integrada. Y la verdad -si es que existe algo parecido a la verdad- es que no es para menos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La guerra en Ucrania y la amenaza de desabastecimiento de alimentos</strong></h3><p class="article-text">
        La guerra en Ucrania ha puesto en peligro el abastecimiento de algunos alimentos e insumos agrarios, al ser Ucrania y Rusia grandes productoras de granos (trigo y ma&iacute;z, entre otros) y Rusia de los nitratos y la potasa -componentes de la mayor&iacute;a de los fertilizantes- necesarios para producirlos. La producci&oacute;n de nitratos y de otros insumos se encarece adem&aacute;s por su dependencia del gas, encarecido y escaso en Europa debido a la guerra. Esto ha generado alarma respecto a un posible desabastecimiento de alimentos (incluido el aceite de girasol) que ha sido desmentido por el Ministerio de Agricultura. Pero de esta alarma han surgido, entre otras medidas, ayudas p&uacute;blicas por valor de 124 millones de euros para el sector del vacuno de leche (para que compre unos piensos que hoy son m&aacute;s caros), y un cambio en la normativa ambiental que permite cultivar en barbechos y en las &ldquo;superficies de inter&eacute;s ecol&oacute;gico&rdquo; para poder producir cereales.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, nuestro pa&iacute;s es un gran importador de granos, especialmente ma&iacute;z, que junto con la soja (importada en su casi totalidad) son la base de la alimentaci&oacute;n de la ganader&iacute;a intensiva (especialmente a trav&eacute;s de piensos para la producci&oacute;n industrial de cerdos, pollos y leche de vaca). La escasez y el alza de precios de los cereales son un problema para el sector ganadero nacional, especialmente el intensivo que produce carne de cerdo y pollo de bajo valor a&ntilde;adido y altos impactos ambientales, que es un gran exportador de carne y que sostiene una importante industria agroalimentaria. La escasez y el alza en los precios de los combustibles f&oacute;siles y de los nitratos tambi&eacute;n va a suponer un problema en general para la producci&oacute;n local de granos, altamente dependientes de fertilizantes qu&iacute;micos y de maquinaria pesada.
    </p><p class="article-text">
        La guerra en Ucrania est&aacute; sirviendo de excusa para reducir exigencias ambientales, sociales y sanitarias con argumentos en favor de mantener el empleo y sostener la econom&iacute;a. &iquest;Pero qu&eacute; econom&iacute;a? &iquest;La de un sector agrario que lleva d&eacute;cadas con una ca&iacute;da en picada de la renta agraria, un incremento sideral del endeudamiento de las explotaciones, y la desaparici&oacute;n de un 10% de explotaciones agrarias cada 10 a&ntilde;os? &iquest;La de un consumo de alimentos cada vez m&aacute;s caros, m&aacute;s contaminantes y que nos enferman? &iquest;La de un empleo agrario cada vez m&aacute;s precario y desprotegido, presionado con los bajos y decrecientes precios que perciben las peque&ntilde;as y medianas explotaciones agrarias por sus productos? &iquest;Estas medidas van a mejorar las condiciones de vida de ese 14% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en situaci&oacute;n de inseguridad alimentaria tras la pandemia de COVID, seg&uacute;n un <a href="https://www.ub.edu/alimentandounfuturosostenible/documents/informe-alimentacion_una-pag.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente estudio</a> de la Universidad de Barcelona?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Agricultura, salud, cambio clim&aacute;tico y agotamiento de recursos</strong></h3><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea acaba de publicar una <a href="https://www.eldiario.es/economia/planas-considera-fuera-lugar-propuesta-bruselas-endurecer-normas-macrogranjas_1_8897442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta de reglamento</a> que incrementa el control de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y de contaminantes en las grandes explotaciones de ganader&iacute;a intensiva, aquellas que suponen un tercio del total y emiten un 60% de los gases de amonio y un 43% del metano del sector. El borrador propone a su vez el apoyo a las peque&ntilde;as y medianas granjas de ganader&iacute;a extensiva. Es una propuesta claramente insuficiente y que se implementar&aacute; tarde (en su caso, en 2025), a todas luces, si atendemos a la urgencia en la acci&oacute;n clim&aacute;tica que exigen el Secretario General de Naciones Unidas y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim&aacute;tico (IPCC). <a href="https://www.eldiario.es/economia/planas-considera-fuera-lugar-propuesta-bruselas-endurecer-normas-macrogranjas_1_8897442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pero algunas voces de peso dicen que ahora no es el momento.</a>
    </p><p class="article-text">
        Y es que nunca llega el momento de actuar para revertir la din&aacute;mica que nos ha llevado a traspasar muchos de los principales <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1259855" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&iacute;mites planetarios</a> y del propio bienestar humano: p&eacute;rdida de biodiversidad, cambio clim&aacute;tico, ciclos de f&oacute;sforo y nitr&oacute;geno, o sistema de usos de la tierra. El Estado espa&ntilde;ol ha sido multado por el Tribunal de Justicia de la UE por no haber tomado medidas suficientes frente a la contaminaci&oacute;n por nitratos proveniente de la agricultura y la ganader&iacute;a intensiva. El gasto sanitario relacionado con el consumo excesivo de carnes, y especialmente de carnes industriales, ha sido estimado en 5.500 millones anuales por la Comisi&oacute;n Europea. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud lleva a&ntilde;os se&ntilde;alando la necesidad de <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducir el consumo de carne y de alimentos procesados y ultraprocesados</a>, que generan enfermedades no transmisibles a 2.000 millones de personas en el Mundo. Y el<a href="https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &uacute;ltimo informe del IPCC </a>resalta el papel de la agricultura, y especialmente de los cambios en los usos del suelo para la producci&oacute;n de piensos, forrajes y carne, como responsable de un 22% de las emisiones globales de GEI. A su vez, se&ntilde;ala el cambio de dieta y los cambios en las pr&aacute;cticas agrarias (para reducir el uso de fertilizantes y combustibles f&oacute;siles) como algunas de las herramientas m&aacute;s poderosas en la mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La guerra en Ucrania est&aacute; sirviendo para mostrar al sector de la ganader&iacute;a intensiva, especialmente el de las denominadas &ldquo;macrogranjas&rdquo; de pollos, huevos, cerdos y leche de vaca&ldquo;, como un sector dependiente de insumos insostenibles, y por lo tanto de rentabilidad social y econ&oacute;mica artificiales. La justificaci&oacute;n de por qu&eacute; se apoya a este sector es la misma que llev&oacute; a una dura cr&iacute;tica a la <a href="https://ec.europa.eu/food/horizontal-topics/farm-fork-strategy_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategia europea &rdquo;De la Granja a la Mesa</a>&ldquo;, que en 2020 fijaba objetivos para 2030 de un 25% de superficie agraria cultivada en agricultura ecol&oacute;gica, y de reducci&oacute;n de un 50% en el uso de fertilizantes qu&iacute;micos, antibi&oacute;ticos y pesticidas. Pero el &uacute;ltimo informe del IPCC es muy claro: el coste de tomar inmediatamente las medidas necesarias para mitigar el cambio clim&aacute;tico ser&aacute; mucho menor que los costes si no se toman las decisiones adecuadas. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de IPCC, si mantenemos las actuales pol&iacute;ticas de producci&oacute;n y consumo, el incremento de temperatura media del planeta en 2100 se situar&iacute;a alrededor de 2,7&ordm;C, muy por encima de los 1,5&ordm;C establecidos en los acuerdos de la COP25 de Par&iacute;s como deseables. Dicho incremento ser&iacute;a catastr&oacute;fico, y en parte ya lo est&aacute; siendo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Demasiados problemas y falsas soluciones</strong></h3><p class="article-text">
        Para algunas voces el cambio clim&aacute;tico va a ser la mayor de todas las guerras, por los efectos que ya est&aacute; teniendo sobre nuestras econom&iacute;as y nuestras vidas. Y es una guerra que nos hacemos a nosotros y nosotras mismas. Hemos puesto a la naturaleza a trabajar a marchas forzadas para el crecimiento de la producci&oacute;n y el consumo, y ahora nos estamos dando cuenta de que ya no da para m&aacute;s. De lo que parece que a&uacute;n no nos damos cuenta, como se&ntilde;ala <a href="https://traficantes.net/libros/el-capitalismo-en-la-trama-de-la-vida#:~:text=En%20El%20capitalismo%20en%20la,naturaleza%2C%20incluida%20la%20naturaleza%20humana." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jason W. Moore</a>, es de que somos naturaleza, y que la naturaleza somos nosotros y nosotras. Aun alimentamos el mito de que podemos controlar la naturaleza como algo externo, sustituible por capital y que queda fuera de las ciudades que habitamos. Y por este espejismo nuestra clase pol&iacute;tica no est&aacute; tomando las decisiones adecuadas, a pesar de que tanto la ciencia como la sociedad civil tenemos claro cu&aacute;l es el &uacute;nico camino a tomar: reorganizar nuestra sociedad para reducir el consumo de materiales y energ&iacute;a. Cada vez m&aacute;s informes y <a href="https://traficantes.net/libros/el-capitalismo-en-la-trama-de-la-vida#:~:text=En%20El%20capitalismo%20en%20la,naturaleza%2C%20incluida%20la%20naturaleza%20humana." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraciones de las Naciones Unidas</a> y la Comisi&oacute;n Europea nos urgen tambi&eacute;n en esta l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Un par de ejemplos de &ldquo;inacci&oacute;n activa&rdquo;. A pesar de que nuestro gobierno ha suscrito los compromisos de la estrategia europea &ldquo;De la Granja a la Mesa&rdquo;, que muchas personas y entidades consideramos insuficientes frente a los retos globales, en esta crisis se est&aacute;n destinando millones a apoyar modelos de agricultura y ganader&iacute;a poco sostenibles (como las macrogranjas); y que generan poco empleo y de poca calidad, miles de millones de euros en gasto sanitario, cambio clim&aacute;tico y contaminaci&oacute;n. Mientras tanto se considera al sector de la producci&oacute;n ecol&oacute;gica como un sector marginal al que se dan muy escasos apoyos, incluso siendo el 5&ordm; en el Mundo y con un crecimiento anual superior al 5% tanto en consumo como en producci&oacute;n. Otro ejemplo: a pesar de que<a href="https://ctxt.es/es/20220401/Firmas/39348/ipcc-juan-bordera-cambio-climatico-combustibles-fosiles-decrecimiento.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la palabra &ldquo;decrecimiento&rdquo; aparece 28 veces </a>en el citado documento del IPCC (suscrito por cientos de cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas del primer nivel mundial), esta desaparece completamente en el texto de &ldquo;Resumen Ejecutivo&rdquo;, aquel que es negociado y aprobado, palabra a palabra, por representantes de los gobiernos de los 195 estados miembro del Panel. La fe ciega en la tecnolog&iacute;a aparece en este consenso intergubernamental como la &uacute;nica salida para compaginar crecimiento econ&oacute;mico y reducci&oacute;n de emisiones, pero en realidad esta fe no est&aacute; dando sus frutos frente a la crisis clim&aacute;tica. Al contrario, las evidencias cient&iacute;ficas apuntan a que a m&aacute;s tecnolog&iacute;a, m&aacute;s consumo de materiales y energ&iacute;a, y m&aacute;s degradaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Es tiempo de cambiar nuestros sistemas alimentarios</strong></h3><p class="article-text">
        Ya no es posible superar las tensiones sociales mediante el crecimiento econ&oacute;mico, al traspasar la tensi&oacute;n hacia una mayor presi&oacute;n sobre los recursos naturales (m&aacute;s energ&iacute;a, m&aacute;s minerales, m&aacute;s producci&oacute;n agraria), como se viene haciendo en los &uacute;ltimos siglos. Un evento tan desolador como la guerra en Ucrania -que como todas las guerras tiene una importante dimensi&oacute;n de control de los recursos naturales- no puede ser excusa para apretar m&aacute;s a la naturaleza, porque esta ya no da m&aacute;s. El sistema econ&oacute;mico mundial no est&aacute; funcionando, y seguir apretando en la misma direcci&oacute;n, en la alimentaci&oacute;n y en el resto de sectores, es echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego. Seguir en el mismo modelo es precipitar los pr&oacute;ximos episodios de crisis, que se solapar&aacute;n con las que ya sufrimos. La guerra en Ucrania es una expresi&oacute;n de esta misma situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esta pandemia de ceguera que nos asola, digna del libro de Saramago, hay algunas preguntas que me vienen a la cabeza una y otra vez. Si estamos preocupados por si habr&aacute; alimentos para todos y todas en calidad y cantidad suficiente y a precios accesibles; si consideramos la alimentaci&oacute;n algo tan estrat&eacute;gico como para inyectar muchos millones de euros para tratar de contener la inestabilidad de precios (si Adam Smith levantase la cabeza&hellip;); &iquest;por qu&eacute; no se intervienen y protegen los precios de los alimentos, tal y como se hace, por ejemplo, con el agua? Si la alimentaci&oacute;n adecuada y sostenible es un bien p&uacute;blico y un derecho reconocido por las NNUU en 2005; si hoy reconocemos el papel central de las malas agricultura y alimentaci&oacute;n en las crisis ambiental y sanitaria actuales; si las actuales crisis globales anidadas est&aacute;n revelando un sistema alimentario altamente vulnerable y una seguridad alimentaria global en riesgo, &iquest;por qu&eacute; no sacamos la alimentaci&oacute;n de los acuerdos globales de libre comercio? &iquest;Por qu&eacute; no se regula la alimentaci&oacute;n en base al inter&eacute;s p&uacute;blico y no en base a la especulaci&oacute;n y las ganancias privadas?
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de la actual crisis agraria est&aacute; entre las administraciones y las grandes empresas agroindustriales, que en este escenario se est&aacute;n expresando con voz &uacute;nica. Los intereses de las grandes empresas de procesado y distribuci&oacute;n de alimentos, cuyos beneficios crecen cada a&ntilde;o, no responden a las necesidades de la agricultura y ganader&iacute;a familiares, ni del consumo, ni de la sociedad en su conjunto. Necesitamos un modelo econ&oacute;mico que enfr&iacute;e el planeta, que reduzca la presi&oacute;n sobre los recursos naturales, y que deje de enfermarnos con malas dietas y alimentos insanos y/o t&oacute;xicos. Necesitamos diversificar las producciones locales y asegurar que quienes las cultivan perciben precios dignos y suficientes por hacer una agricultura sostenible, que no dependa de insumos de territorios lejanos e industrias contaminantes. Necesitamos comer menos carne y derivados c&aacute;rnicos, y comerlos de la ganader&iacute;a extensiva adaptada a nuestros ecosistemas mediterr&aacute;neos: peque&ntilde;os rumiantes (caprino y ovino) y sus derivados. Y necesitamos una clase pol&iacute;tica valiente que construya las condiciones para que las opciones de consumo justo, sostenible y saludable sean las m&aacute;s c&oacute;modas, accesibles y apetecibles. Ya es el mejor momento de empezar a hacer las cosas bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/guerra-ucrania-alimentacion-cambio-climatico_132_8934112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2022 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guerra en Ucrania, alimentación y cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Alimentos,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La alimentación, de problema a solución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alimentacion-problema-solucion_129_6023990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb16bd85-e0cc-4f21-a7ce-9e6d71fc0c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La alimentación, de problema a solución"></p><p class="article-text">
        El sistema alimentario se ha situado en el centro del debate sobre la respuesta social a la pandemia COVID-19. La posibilidad de una zoonosis como origen, la mayor mortalidad en personas con dietas inadecuadas, el incremento en la demanda en ayuda alimentaria, la dificultad de proveer de dietas adecuadas a familias vulnerables. El papel que confieren las instituciones internacionales a la alimentaci&oacute;n sostenible y saludable abre un nuevo horizonte.
    </p><p class="article-text">
        En la gesti&oacute;n de la pandemia COVID-19, la provisi&oacute;n de alimentos y su calidad ha saltado al centro del debate local e internacional. Algunos sectores se han apresurado a decir que nuestros sistemas alimentarios han resultado exitosos, otros matizan esta afirmaci&oacute;n. Se ha multiplicado el n&uacute;mero de personas demandantes de ayuda alimentaria, el descenso del gasto alimentario familiar indica un peligroso empeoramiento de la dieta que nos hace m&aacute;s vulnerables en una situaci&oacute;n de rebrote y este sistema alimentario ha promovido a lo largo del estado de alarma que, mientras los precios que percib&iacute;an las personas agricultoras se reduc&iacute;an, los que pagan las y los consumidores se elevaban.
    </p><p class="article-text">
        Es impresionante la bolsa de nuevas personas demandantes de ayuda alimentaria, en pa&iacute;ses como el Reino Unido las familias en situaci&oacute;n de privaci&oacute;n alimentaria se han multiplicado por cuatro durante las semanas de emergencia; entidades como C&aacute;ritas se&ntilde;alan que la demanda de asistencia en Espa&ntilde;a se ha triplicado en las grandes ciudades; y las redes ciudadanas autoorganizadas para abastecer de alimentos se han multiplicado, cubriendo los huecos que deja un sistema de asistencia p&uacute;blica completamente desbordado. El sistema alimentario global no ofrece seguridad alimentaria para los grupos sociales empobrecidos.
    </p><p class="article-text">
        Hay otros lados del problema. Numerosas voces hablan de un descenso en el gasto alimentario familiar en estas semanas que va de la mano de un empeoramiento de la dieta, falta de acceso a alimentos frescos y mayor consumo de procesados, algo totalmente en contra de las recomendaciones de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Las malas dietas causan enfermedades relacionadas con la mala alimentaci&oacute;n, que le cuesta al sistema sanitario espa&ntilde;ol casi 2.000 millones de euros al a&ntilde;o. Esta mala alimentaci&oacute;n nos ha hecho m&aacute;s vulnerables al coronavirus y nos deja en peores condiciones de afrontar posibles rebrotes. El sistema alimentario global no ha asegurado alimentaci&oacute;n de calidad, saludable, y sostenible; y mucho menos para los grupos sociales vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un sistema alimentario en buen estado no puede suponer una reducci&oacute;n constante de los ingresos de las peque&ntilde;as y medianas explotaciones agrarias (la inmensa mayor&iacute;a). El sistema alimentario globalizado, mediante el desigual reparto de valor en la cadena alimentaria, fuerza al sector agrario a manejos agresivos. La inequidad en el reparto de riqueza est&aacute; en el origen de desertificaci&oacute;n y p&eacute;rdidas de suelo f&eacute;rtil por erosi&oacute;n; o en la contaminaci&oacute;n de acu&iacute;feros por nitratos o pesticidas. Tambi&eacute;n, y por el mismo reparto desigual de la riqueza en la cadena alimentaria, las mujeres y los j&oacute;venes huyen de la actividad agraria y abandonan nuestro medio rural; se fuerza a la sobreexplotaci&oacute;n de la fuerza de trabajo jornalera, mayormente extranjera y a veces en condiciones infrahumanas; y se expone a las mujeres trabajadoras en el sector agrario a situaciones intolerables de abuso. El sistema alimentario actual no permite avanzar hacia la justicia y equidad sociales, m&aacute;s bien al contrario.
    </p><h4 class="article-text">La alimentaci&oacute;n sostenible y saludable: un objetivo global</h4><p class="article-text">
        La OMS lleva alertando desde 2009 de la incidencia sanitaria de las dietas basadas en alimentos procesados, comida basura o lo que denominan &ldquo;calor&iacute;as vac&iacute;as&rdquo;, que sit&uacute;an entre las principales causas de muerte por enfermedades no transmisibles, con especial incidencia en grupos sociales empobrecidos. La Organizaci&oacute;n para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n (FAO) de Naciones Unidas lleva desde 2014 impulsando la agroecolog&iacute;a como la mejor forma de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el sistema agroalimentario, y de realizar el Derecho a la Alimentaci&oacute;n de toda la poblaci&oacute;n mundial. El Pacto de Mil&aacute;n sobre Pol&iacute;ticas Alimentarias Urbanas (2015), con 25 ciudades espa&ntilde;olas firmantes, ha situado a las ciudades en la primera l&iacute;nea en el impulso de sistemas alimentarios sostenibles, saludables y justos
    </p><p class="article-text">
        En mayo la Comisi&oacute;n Europea (CE) present&oacute; sus esperadas estrategias &ldquo;<em>Farm to Fork Strategy -Para un sistema alimentario justo, saludable y amistoso con el medio ambiente&rdquo;&ldquo;</em>y la<em> &rdquo;EU Biodiversity Strategy 2030&ldquo;</em>. Estos documentos se sit&uacute;an en el centro de las propuestas del llamado Pacto Verde Europeo (The European Green Deal) y definen tambi&eacute;n c&oacute;mo habr&iacute;a de ser la aplicaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n (PAC) de la UE post-2020 (que hasta el momento se lleva un 40% del presupuesto europeo). Ambos documentos abren importantes oportunidades, dentro, para el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles, saludables y justos, resaltando el papel de la agroecolog&iacute;a, la agricultura ecol&oacute;gica y los sistemas alimentarios locales. La CE se ha comprometido a aumentar la superficie de cultivo ecol&oacute;gico a un 25% del total de la superficie agraria &uacute;til en Europea (lo que supondr&iacute;a triplicar la cifra actual) y ha anunciado un plan de acci&oacute;n para el fomento de la producci&oacute;n y el consumo ecol&oacute;gicos que se transponga a las normativas de los estados miembro: habilitando la reducci&oacute;n de impuestos a la venta de alimentos vegetales ecol&oacute;gicos frescos; con un nuevo marco para el etiquetado de los alimentos que considere criterios nutricionales, ambientales o sociales; estableciendo restricciones en la promoci&oacute;n de alimentos ricos en az&uacute;car, grasas y sal; concretando en una reducci&oacute;n del 50% en el uso de pesticidas, fertilizantes y antibi&oacute;ticos; marcando objetivos para la sostenibilidad en la pesca y creando una nueva normativa que facilite la compra p&uacute;blica alimentaria &rdquo;verde&ldquo; con criterios de sostenibilidad en municipios y regiones. Algo que trabajaremos insistentemente desde la Red de Ciudades por la Agroegolog&iacute;a.
    </p><h4 class="article-text">Los sistemas alimentarios locales han de ser sistemas estrat&eacute;gicos de abastecimiento</h4><p class="article-text">
        No podemos perder la oportunidad de reconstruir nuestras econom&iacute;as. Los millones de euros que hoy se presupuestan deben tener una clara visi&oacute;n de equidad social y de la capacidad para poder afrontar con &eacute;xito eventos imprevistos en nuestras sociedades. Deben prevenir y adaptarse al cambio clim&aacute;tico y a nuevas zoonosis, a trav&eacute;s de ecosistemas vivos y biodiversos. Deben generar empleo en base a producciones socialmente &uacute;tiles y que no supongan 'falsas soluciones' que generan crecimiento en el PIB destruyendo nuestro medio ambiente. En este sentido, la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo de alimentos sostenibles, a trav&eacute;s de dietas equilibradas, de temporada y locales ser&aacute;n un elemento clave.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha mostrado que los sistemas alimentarios locales han de ser considerados sistemas estrat&eacute;gicos de abastecimiento urbano, como los de agua o energ&iacute;a. Las redes de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n locales y sostenibles, orientadas a la producci&oacute;n agroecol&oacute;gica, basadas en el trabajo digno fortalecen las econom&iacute;as locales, fijan poblaci&oacute;n en nuestros territorios, y aseguran la provisi&oacute;n de alimentos frescos, que seg&uacute;n la OMS deben constituir la base de la dieta. Los objetivos de asegurar el acceso a alimentos suficientes han de vincularse a dietas de alta calidad accesibles para todos los grupos sociales, especialmente los m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n es una cuesti&oacute;n demasiado seria y demasiado importante. Los procesos y &oacute;rganos de gobernanza participativa, en distintas escalas, deben permitir y facilitar la participaci&oacute;n de toda la sociedad -especialmente la mayoritaria agricultura familiar y consumo- en lo que se produce, distribuye y se come. La aplicaci&oacute;n de las Estrategias al territorio espa&ntilde;ol habr&iacute;a de hacerse desde la colaboraci&oacute;n entre distintos actores sociales y el debate entre las distintas escalas territoriales. En este sentido, las administraciones locales han demostrado ser pioneras en la promoci&oacute;n de sistemas alimentarios sostenibles y saludables. Algunos municipios rurales y urbanos han demostrado su compromiso con las comunidades locales Tanto &eacute;stas como la ciudadan&iacute;a -y aldean&iacute;a- en general deben estar atentos en los siguientes meses en c&oacute;mo se aplican estas Estrategias en la futura Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n, que es quien pondr&aacute; el presupuesto. No podemos desaprovechar la oportunidad, especialmente en un momento en el que las situaciones de privaci&oacute;n alimentaria se disparan y en el que los grupos sociales m&aacute;s vulnerables necesitan m&aacute;s que nunca una alimentaci&oacute;n de calidad, sostenible y saludable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alimentacion-problema-solucion_129_6023990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2020 21:06:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La alimentación, de problema a solución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Alimentación sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Organizaciones sociales y ciudades debatirán en València sobre buena gobernanza alimentaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/organizaciones-debatiran-valencia-gobernanza-alimentaria_132_3213874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51b2cfca-b9f8-4db1-bcad-ed664a147723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Organizaciones sociales y ciudades debatirán en València sobre buena gobernanza alimentaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los movimientos sociales han generado un saber-hacer innovador sobre políticas alimentarias sostenibles. La buena gobernanza alimentaria requiere de colaboración entre sociedad civil y gobiernos locales, a la vez que independencia y espacio para la crítica</p><p class="subtitle">Del 14 al 16 de septiembre se celebran las jornadas "Sociedad Civil, Alimentación y Ciudades Sostenibles"</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as 15 y 16 de septiembre se celebrar&aacute;n en Val&egrave;ncia las jornadas &ldquo;<a href="http://www.ciudadesagroecologicas.eu/jornadas-valencia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Civil, Alimentaci&oacute;n y Ciudades Sostenibles</a>&rdquo;. En la organizaci&oacute;n de estas jornadas, impulsadas por los Ayuntamientos de Val&egrave;ncia y Zaragoza, convergen dos procesos paralelos. Por un lado, la vocaci&oacute;n de la ciudad de Val&egrave;ncia de organizar, dentro de los eventos de la <a href="http://valenciacapitalsostenible.org/eventos/tres-hitos-para-2017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Capitalidad Mundial de la Alimentaci&oacute;n Sostenible (2017)</a>, y como acto previo a la cumbre mundial de alcaldes de ciudades firmantes del Pacto de Mil&aacute;n, un evento centrado en el protagonismo de la sociedad civil en las pol&iacute;ticas alimentarias urbanas. Y por el otro, el proceso de constituci&oacute;n de una <a href="http://www.agroecocities.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red estatal de Ciudades por la Agroecolog&iacute;a</a>, impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Fundaci&oacute;n Entretantos, que pretende aprobar en esta ocasi&oacute;n su acta fundacional.
    </p><p class="article-text">
        A este evento se espera la asistencia de delegaciones de m&aacute;s 15 gobiernos locales, junto con las organizaciones sociales y agrarias locales que les est&aacute;n acompa&ntilde;ando en el desarrollo y la implementaci&oacute;n de sus estrategias alimentarias. Y habr&aacute; espacios para visibilizar el protagonismo de la sociedad civil y el propio sector productor en la promoci&oacute;n de numerosos proyectos innovadores.
    </p><p class="article-text">
         Con este encuentro, la Red de Ciudades por la Agroecolog&iacute;a refuerza su vocaci&oacute;n de construir las pol&iacute;ticas alimentarias urbanas desde procesos de gobernanza desde abajo, al construir el debate sobre pol&iacute;ticas urbanas en un espacio compartido y horizontal entre administraci&oacute;n, sociedad civil, sector producto y universidad. El jueves 14 se inicia la programaci&oacute;n con una reuni&oacute;n de la <a href="http://www.agroecocities.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red de Ciudades por la Agroecolog&iacute;a</a>, que aprovecha esta convocatoria para avanzar en su constituci&oacute;n legal y consolidar e impulsar su iniciativa de intercambio y coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas agroecol&oacute;gicas. El viernes estar&aacute; dedicado a trabajar sobre la gobernanza alimentaria y el papel que distintos sectores, organizaciones y agentes sociales tienen a la hora de garantizar una alimentaci&oacute;n sana, accesible y de calidad para la ciudadan&iacute;a. Tras los debates y conclusiones del viernes la sesi&oacute;n del s&aacute;bado estar&aacute; dedicada fundamentalmente a conocer las iniciativas que actualmente se est&aacute;n desarrollando en el Estado espa&ntilde;ol y en el &aacute;mbito europeo, al intercambio de experiencias y al an&aacute;lisis de buenas pr&aacute;cticas sobre diferentes cuestiones relacionadas con la alimentaci&oacute;n. Los actos se cerrar&aacute;n el s&aacute;bado por la noche con la Fiesta de los Mercados de Abastos Municipales de Val&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gobernanza alimentaria: El sistema alimentario global y nuestras vidas cotidianas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El concepto de gobernanza se puede entender como el proceso en el que los sistemas de gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos interact&uacute;an con la realidad, en un proceso complejo en el que participan directa o indirectamente muy diversos actores, tanto p&uacute;blicos como privados. En este sentido, se puede entender la gobernanza alimentaria global como la interacci&oacute;n entre los grandes actores econ&oacute;micos globales (agroindustria y gran distribuci&oacute;n); el comportamiento cotidiano de la ciudadan&iacute;a (a trav&eacute;s del consumo) y el sector productor; y el complejo entramado de certificaciones (Denominaciones de Origen y otras marcas de calidad), controles oficiales (Paquete Higi&eacute;nico-Sanitario y otros), y acuerdos y organismos estatales e internacionales (Codex Alimentarius y muchos otros) que velan por una alimentaci&oacute;n suficiente, adecuada y segura para la poblaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo objetivo se encuentra frecuentemente puesto en entredicho por fr&iacute;os datos como los 1.500 millones de personas obesas en el Mundo y los 800 millones de personas hambrientas; o por casos como el de los <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/agroecologia-escandalos_alimentarios-alimentacion_6_675492452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">huevos contaminados por pesticidas prohibidos</a>. Tambi&eacute;n por las presiones que sufren instituciones como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para no aceptar el herbicida glifosato como posible carcin&oacute;geno, o para no prohibir los insecticidas neonicotinoides que se relacionan con la muerte masiva de abejas, cuesti&oacute;n que tampoco el parlamento europeo ha sido capaz de desarrollar con decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por otros eventos m&aacute;s lejanos en el tiempo como el s&iacute;ndrome de las vacas locas o el de la gripe aviar. O los compromisos con grandes empresas como Monsanto, ya sean expl&iacute;citos u ocultos (y revelados a trav&eacute;s de los wiki-leaks), de altos cargos de sucesivos ministerios de agricultura para garantizar la entrada de cultivos transg&eacute;nicos en el Estado espa&ntilde;ol, en contra de la opini&oacute;n p&uacute;blica generalizada y de una mayor&iacute;a del sistema cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este entramado de relaciones globales que impulsa el sistema alimentario industrial y globalizado ha resultado ser un importante y nocivo espacio de la acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n. Entre sus consecuencias m&aacute;s nocivas se puede citar su enorme impacto en el cambio clim&aacute;tico, su contribuci&oacute;n a problemas de salud masivos relacionados tanto con la comida basura como con la desnutrici&oacute;n y el hambre, el ser un fuerte contaminante de aguas y suelos, generador de desempleo rural y migraciones masivas, y por desgracia, tambi&eacute;n de alimentos t&oacute;xicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La buena gobernanza alimentaria es participada por la sociedad</strong>
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de una buena gobernanza alimentaria, por tanto, habr&iacute;a de ser un proceso impulsado desde abajo, y participado en condiciones equitativas por todos los actores implicados en la cadena alimentaria, incluidos producci&oacute;n y consumo. Un proceso vivo y en adaptaci&oacute;n constante a la cambiante realidad, capaz de situar la alimentaci&oacute;n como un bien com&uacute;n para toda la sociedad. Un escenario, por tanto, orientado a la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, desde la m&uacute;ltiple perspectiva ecol&oacute;gica (desde la reducci&oacute;n de insumos hasta la reutilizaci&oacute;n y reciclaje de residuos), social ( garantizando el acceso de toda la poblaci&oacute;n a una alimentaci&oacute;n suficiente, equilibrada, sana y de calidad), cultural (alimentos adecuados a cada grupo social y a sus h&aacute;bitos gastron&oacute;micos) y econ&oacute;mica (precios justos para quien produce y para quien consume, para que la alimentaci&oacute;n sostenible y de calidad no sea un lujo).
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, los movimientos sociales por la Agroecolog&iacute;a y la Soberan&iacute;a Alimentaria llevan mucho trabajo hecho, tal y como ya se ha comentado en otros art&iacute;culos de este mismo blog, como los recientes sobre la <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Via-Campesina-Europa-arraigar-instituciones_6_659394073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VII Conferencia de La V&iacute;a Campesina</a>, o el que hablaba sobre los <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Mercados-agroecologicos-Pacto-Milan-comunes_6_648895108.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mercados Agroecol&oacute;gicos y el Pacto de Mil&aacute;n</a> sobre pol&iacute;ticas alimentarias urbanas. Mucho trabajo hecho en favor de la buena gobernanza alimentaria y contra el entramado global que subordina la alimentaci&oacute;n a los dictados del mercado y la reduce a mera mercanc&iacute;a. Y mucho trabajo hecho en la experimentaci&oacute;n, promoci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento y protecci&oacute;n de experiencias alternativas a este sistema, desde esa visi&oacute;n de la actividad agraria como generadora de riqueza social y ecol&oacute;gica y como un bien com&uacute;n que sustenta a la sociedad. Los tejidos sociales que promueven y protegen la articulaci&oacute;n entre producci&oacute;n y consumo o el manejo agrario agroecol&oacute;gico se han ido convirtiendo, bajo este impulso, espacios de innovaci&oacute;n social para la sostenibilidad, beneficiosos para toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciudades comprometidas con la gobernanza alimentaria desde abajo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de d&eacute;cadas de experimentaci&oacute;n a contracorriente, y a menudo contra normativas y pol&iacute;ticas mal pensadas, la buena noticia es que hay sectores de la administraci&oacute;n que, en vez de torpedear estas iniciativas agroecol&oacute;gicas autogestionadas, las est&aacute;n dando espacio y las est&aacute;n apoyando. Hablamos del apoyo de algunas administraciones locales a los mercados de productores y productoras agroecol&oacute;gicos/as (Zaragoza, Val&egrave;ncia, Madrid, El Prat de Llobregat, Las Palmas de Gran Canaria, Palma de Mallorca); a la protecci&oacute;n de los suelos agrarios urbanos a trav&eacute;s de parques agrarios (Baix Llobregat, Rivas-Vaciamadrid, Fuenlabrada) o de leyes de protecci&oacute;n de la huerta hist&oacute;rica (Val&egrave;ncia); de programas de compra p&uacute;blica sostenible para la alimentaci&oacute;n escolar (Andaluc&iacute;a, Islas Canarias, Pamplona-Iru&ntilde;a, Zaragoza, Palma de Mallorca); a la facilitaci&oacute;n de la comercializaci&oacute;n de alimento local y ecol&oacute;gico en los Mercas y mercados de abastos municipales (Barcelona, Val&egrave;ncia, Zaragoza).
    </p><p class="article-text">
        Como planteaba <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Mercados-agroecologicos-Pacto-Milan-comunes_6_648895108.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngel Calle</a> en el art&iacute;culo ya mencionado: las ciudades, a pesar de ser el nivel de la Administraci&oacute;n con menores competencias en la cadena alimentaria, est&aacute;n siendo el principal espacio de innovaci&oacute;n en las pol&iacute;ticas alimentarias. Quiz&aacute; por su cercan&iacute;a a la poblaci&oacute;n, y su mayor exposici&oacute;n y sensibilidad a las necesidades cotidianas de &eacute;sta. Y quiz&aacute; tambi&eacute;n porque en ese nivel administrativo no est&aacute; en juego la gran tarta de las subvenciones agroalimentarias y del mercado de insumos agrarios (fertilizantes, semillas, pesticidas, etc.), por lo que la presi&oacute;n del entramado agroindustial a trav&eacute;s de lobbies y puertas giratorias es m&aacute;s reducida. En todo caso, esta innovaci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la gobernanza alimentaria, y algunas ciudades est&aacute;n generando espacios consultivos y de trabajo junto con la sociedad civil respecto a las pol&iacute;ticas alimentarias, especialmente a partir del Pacto de Mil&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, un importante n&uacute;mero de ciudades espa&ntilde;olas se han implicado en la creaci&oacute;n de una <a href="http://www.ciudadesagroecologicas.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red de Ciudades por la Agroecolog&iacute;a</a>, cuyo documento de adhesi&oacute;n ya ha sido firmado por 8 ciudades. Este proyecto, impulsado por los Ayuntamientos de Zaragoza y Val&egrave;ncia, trata de articular a las ciudades m&aacute;s avanzadas en las pol&iacute;ticas alimentarias sostenibles (buena parte de ellas ya mencionadas m&aacute;s arriba). Sus objetivos son facilitar el intercambio de experiencias y recursos (reglamentos, normativas, proyectos, etc.) entre los equipos de gobierno municipales, as&iacute; como visibilizar este tipo de propuestas en niveles territoriales superiores. Esta Red tambi&eacute;n trata de dotar de vida y profundidad al propio <a href="http://www.foodpolicymilano.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto de Mil&aacute;n sobre Pol&iacute;ticas Alimentarias Urbanas</a>, al articular a la mayor&iacute;a de las ciudades espa&ntilde;olas firmantes y facilitar su desarrollo en acciones concretas. Adem&aacute;s, la participaci&oacute;n de la sociedad civil es un elemento central, formalizado a partir de la participaci&oacute;n de la sociedad civil de cada ciudad miembro en los encuentros, debates y grupos de trabajo de la Red.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La compleja interacci&oacute;n entre administraci&oacute;n local y sociedad civil</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones y movimientos sociales por la Agroecolog&iacute;a y la Soberan&iacute;a Alimentaria no solo son vanguardia en la construcci&oacute;n de sistemas alimentarios locales y sostenibles, sino tambi&eacute;n un punto de apoyo clave para los gobiernos locales. Desde su experiencia acumulada estas organizaciones han generado un saber-hacer pionero, en relaci&oacute;n con un espacio de acci&oacute;n que hasta ahora no se hab&iacute;a incorporado en las administraciones p&uacute;blicas: una mirada integral a los sistemas alimentarios.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, est&aacute;n siendo en muchos casos quienes asesoran a las ciudades en estas pol&iacute;ticas innovadoras, bien trabajando directamente con los gobiernos municipales o bien a trav&eacute;s de los procesos y &oacute;rganos formales de gobernanza alimentaria que algunas ciudades van creando, como los Comit&eacute;s de Seguimiento del Pacto de Mil&aacute;n (Madrid, C&oacute;rdoba) o los Consejos Alimentarios Municipales (Val&egrave;ncia). El apoyo de las organizaciones sociales a estas pol&iacute;ticas pioneras est&aacute; siendo un apoyo clave, tambi&eacute;n dada la dificultad de la administraci&oacute;n local para abrir nuevos departamentos y espacios de administraci&oacute;n, constre&ntilde;ida por las pol&iacute;ticas de austeridad, recortes y rigidez presupuestaria que ha dejado en herencia la Ley de Racionalizaci&oacute;n y Sostenibilidad de la Administraci&oacute;n Local.
    </p><p class="article-text">
        Esta colaboraci&oacute;n entre sociedad civil y gobiernos locales deber&iacute;a ser la norma en los procesos generales de buena gobernanza. Sin embargo, como plantea el reciente libro &ldquo;<a href="https://www.ecologistasenaccion.org/tienda/editorial/1809-libro-arraigar-las-instituciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arraigar las instituciones. Propuestas de pol&iacute;ticas agroecol&oacute;gicas desde los movimientos sociales</a>&rdquo;, tambi&eacute;n presenta numerosos retos y claroscuros. La buena salud democr&aacute;tica no s&oacute;lo se promueve mediante estos mecanismos de colaboraci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n debe garantizarse la necesaria independencia de la sociedad civil respecto a la administraci&oacute;n, y el ejercicio de la cr&iacute;tica radical que la primera puede y debe articular respecto a las pol&iacute;ticas que implemente la segunda.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la flexibilidad que introduce la externalizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas alimentarias, como &uacute;nica salida frente a las pol&iacute;ticas de austeridad presupuestaria, permite una importante creatividad y efectividad en las pol&iacute;ticas a implementar. Pero tambi&eacute;n introduce una gran debilidad al ser procesos externos a la propia administraci&oacute;n, y por tanto dependientes de los vientos electorales, y a veces de los caprichos del funcionariado. Y otra gran debilidad es la carga impuesta a las organizaciones sociales con tareas propias de la funci&oacute;n p&uacute;blica, limitando sus fuerzas para la innovaci&oacute;n &ndash;que normalmente surge en contextos de autogesti&oacute;n&ndash; y para el propio an&aacute;lisis cr&iacute;tico. La interacci&oacute;n sociedad civil-administraci&oacute;n local se sit&uacute;a por tanto en un terreno ambiguo y arriesgado para ambos lados, que necesariamente deber&aacute; evolucionar hacia situaciones de mayor estabilidad desde la independencia.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este impulso de colaboraci&oacute;n entre administraci&oacute;n y movimientos sociales podr&iacute;a entenderse como un ejercicio de dispersar el poder para prevenir su concentraci&oacute;n. Tambi&eacute;n se puede entender, por supuesto, como un ejercicio de cooptaci&oacute;n de los movimientos sociales por parte de las administraciones p&uacute;blicas. Podr&iacute;amos decir que el que la balanza se incline hacia uno u otro lado depende de la fuerza y del saber-hacer de cada una de las partes en este proceso. Tambi&eacute;n podr&iacute;amos decir que esta dial&eacute;ctica &ldquo;dispersi&oacute;n del poder-cooptaci&oacute;n&rdquo; es de ciclo largo, y actualmente inevitable si se quieren generar saltos de escala hacia sistemas alimentarios locales y sostenibles. En todo caso, parece que es tiempo de mojarse en el desarrollo de pol&iacute;ticas al servicio de la gente y de la sostenibilidad, cada cual desde donde se sienta con m&aacute;s comodidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López García, Pedro M. Herrera, Nuria Alonso Leal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/organizaciones-debatiran-valencia-gobernanza-alimentaria_132_3213874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Sep 2017 18:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Organizaciones sociales y ciudades debatirán en València sobre buena gobernanza alimentaria]]></media:title>
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