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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Herreros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_herreros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Herreros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué consecuencias sociales puede tener el procés?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/consecuencias-sociales-puede-tener-proces_132_3185804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vivimos tiempos convulsos en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y catalana. Los acontecimientos pol&iacute;ticos se suceden a tal velocidad que cualquier an&aacute;lisis que se realice tiene el riesgo de quedar obsoleto en cuesti&oacute;n de horas. La mayor&iacute;a de ciudadanos asiste expectante a este juego de estrategia que han emprendido los gobiernos catal&aacute;n y espa&ntilde;ol y cuyo resultado es tan incierto. En este contexto parece del todo l&oacute;gico estar pendiente del corto, a veces cort&iacute;simo, plazo y no tanto de cu&aacute;les son las consecuencias a m&aacute;s largo plazo de una movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica como la que se est&aacute; produciendo en Catalu&ntilde;a. Sin embargo, las consecuencias sociales de un proceso de secesi&oacute;n como este pueden ser muy importantes.
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios desde la ciencia pol&iacute;tica comparada han analizado procesos recientes de secesi&oacute;n, tales como el de Sud&aacute;n del Sur, Kosovo, o los intentos secesionistas en Escocia o Quebec. A partir de estos trabajos sabemos que los procesos secesionistas en democracias son habitualmente pac&iacute;ficos, como es el caso de la movilizaci&oacute;n a favor de la independencia en Catalu&ntilde;a. Lo que ha sido menos analizado son las consecuencias sociales que la intensa movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica vinculada a un proceso de secesi&oacute;n puede acarrear.&nbsp;<a href="https://roesslerphilip.files.wordpress.com/2015/08/beber_scacco_roessler_jop.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio internacional reciente</a> muestra precisamente esos efectos sociales en un caso relevante de secesi&oacute;n, el de la Rep&uacute;blica de Sud&aacute;n del Sur, que proclam&oacute; su independencia en 2011. Pues bien, en el citado estudio los investigadores muestran que la participaci&oacute;n en los disturbios que tuvieron lugar en la capital de Sud&aacute;n (Jartum) influy&oacute; en el apoyo de los ciudadanos de lo que luego ser&iacute;a Sud&aacute;n del norte sobre la independencia de lo que luego ser&iacute;a Sud&aacute;n del sur.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tenemos evidencia de que el proceso independentista catal&aacute;n est&eacute; teniendo consecuencias sociales? En un&nbsp;<a href="http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0022002717723433" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado recientemente intentamos contestar esta pregunta. En concreto, nos preguntamos si el <em>proc&eacute;s</em> puede hacer que personas con distintas identidades (catalana o espa&ntilde;ola) conf&iacute;en m&aacute;s o menos entre s&iacute;. Para responderla, partimos de un&nbsp;<a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1467-9248.12168/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> anterior, realizado en el a&ntilde;o 2012, en el que analiz&aacute;bamos en qu&eacute; medida los conflictos pol&iacute;ticos en Euskadi y Catalu&ntilde;a pod&iacute;an haber dejado un legado de desconfianza en las relaciones entre los ciudadanos vascos y catalanes. Para ello, llevamos a cabo un experimento conductual en el que estudi&aacute;bamos cu&aacute;les eran las din&aacute;micas de confianza y reciprocidad entre ciudadanos vascos y catalanes de diferentes or&iacute;genes e identidades.
    </p><p class="article-text">
        El experimento consist&iacute;a en un &ldquo;juego de confianza&rdquo; que se jugaba en parejas (jugadores A y B). Ambos jugadores ten&iacute;an asignados inicialmente 50 euros. El jugador A ten&iacute;a que decidir cu&aacute;ntos de estos 50 euros enviaba al jugador B. Cualquier cantidad que enviase era entonces multiplicada por dos. El jugador B, finalmente, ten&iacute;a que decidir cu&aacute;nto dinero enviaba a A. As&iacute;, por ejemplo, si A enviaba 20 euros a B, este recibir&iacute;a 40, y ahora B ten&iacute;a que decidir cu&aacute;nto enviaba a A de sus 50 euros iniciales. De modo que el dinero que A enviase a B medir&iacute;a el grado de confianza que tendr&iacute;a en B, mientras que el dinero que enviaba B medir&iacute;a el grado de reciprocidad que B mostraba hacia A. En el estudio, se emparejaba a los participantes teniendo en cuenta el idioma que hablaban. De este modo, pod&iacute;amos analizar si exist&iacute;a alg&uacute;n patr&oacute;n de discriminaci&oacute;n entre participantes que empleaban idiomas distintos en su vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores sociales siempre so&ntilde;amos con que los grandes cambios sociales nos pillen haciendo trabajo de campo y eso fue lo que nos ocurri&oacute; con el experimento mencionado. Meses despu&eacute;s de nuestro experimento, en concreto el 11 de septiembre de 2012, se produjo la importante manifestaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a que, bajo el eslogan &ldquo;Catalu&ntilde;a, un nuevo estado de Europa&rdquo; supuso el pistoletazo de salida para la movilizaci&oacute;n independentista que ha ocupado el centro de la pol&iacute;tica catalana en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Dado el efecto que tal movilizaci&oacute;n pod&iacute;a tener sobre la confianza entre catalanes de distintas identidades, decidimos volver a hacer el mismo estudio a principios del a&ntilde;o 2015. Y, como muestra el gr&aacute;fico 1 de m&aacute;s abajo, entre los dos experimentos mucho hab&iacute;a cambiado en la sociedad catalana, por ejemplo el apoyo a la independencia y, curiosamente, pr&aacute;cticamente nada hab&iacute;a ocurrido en el Pa&iacute;s Vasco en este sentido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los resultados de ambos experimentos muestran un efecto inesperado del <em>proc&eacute;s</em> sobre la confianza entre distintos grupos de personas (definidos por el idioma que hablan en su vida cotidiana) en Catalu&ntilde;a. En el gr&aacute;fico 2 vemos el nivel de confianza&nbsp; en el Pa&iacute;s Vasco (izquierda de cada gr&aacute;fico) y Catalu&ntilde;a (derecha), en cada uno de los a&ntilde;os (2012 en gris claro y 2015 en gris oscuro), dependiendo del idioma habitual del que conf&iacute;a y del depositario de dicha confianza. As&iacute;, por ejemplo, el gr&aacute;fico superior izquierdo muestra la confianza entre los hablantes de castellano en el Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a, en los a&ntilde;os 2012 y 2015. Por su parte, el gr&aacute;fico inferior izquierdo muestra la confianza depositada por los hablantes de castellano en los hablantes de catal&aacute;n (en Catalu&ntilde;a) o Euskera (en el Pa&iacute;s Vasco) en los dos a&ntilde;os considerados. &nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; observamos en los distintos gr&aacute;ficos? Pues en todos los tipos de parejas, excepto uno, la confianza cae entre los a&ntilde;os 2012 y 2015. Que la confianza interpersonal caiga entre esos dos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a no es sorprendente. Entre ambos a&ntilde;os se estaba produciendo en Espa&ntilde;a un deterioro de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica (al menos a nivel subjetivo) y pol&iacute;tica. Sin embargo, la confianza aumenta de forma marcada entre los hablantes de castellano en Catalu&ntilde;a entre los dos a&ntilde;os. En concreto, este grupo pasa de ser el que mostraba menor confianza en el a&ntilde;o 2012 a situarse en niveles similares al resto en el 2015.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos concluir de este estudio experimental? Pues parece que la etiqueta &ldquo;hablante de castellano&rdquo; ten&iacute;a connotaciones negativas (al menos en lo relativo a la confianza) para los propios hablantes de castellano antes de la parte m&aacute;s intensa del proceso independentista. Sin embargo, a&ntilde;os despu&eacute;s de la intensificaci&oacute;n del proceso, dicha connotaci&oacute;n negativa parece haber dejado de existir y ahora la confianza entre hablantes de castellano en Catalu&ntilde;a est&aacute; al mismo nivel o por encima de la que se observa en los dem&aacute;s grupos ling&uuml;&iacute;sticos en Catalu&ntilde;a y en el Pa&iacute;s Vasco. Este hecho constituir&iacute;a una de las paradojas que genera una movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica tan intensa como la actual: podr&iacute;a estar aumentando los lazos afectivos de aqu&eacute;llos que, en principio, no suponen el destinatario privilegiado de la movilizaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien, los posibles damnificados del propio proceso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Henar Criado, Francisco Herreros, Luis Miller, Paloma Ubeda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Sep 2017 19:13:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué consecuencias sociales puede tener el procés?]]></media:title>
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