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    <title><![CDATA[elDiario.es - Santiago López Petit]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/santiago_lopez_petit/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Santiago López Petit]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Catalunya como laboratorio político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/catalunya-laboratorio-politico_132_2998159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/076141a0-a027-43f2-895e-127048ea3934_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalunya como laboratorio político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando "lo democrático" es el marco de lo pensable y de lo posible no se puede cambiar nada. El 'laboratorio político Catalunya' se cierra.</p></div><p class="article-text">
        Finalmente el r&eacute;gimen del 78 tampoco ha muerto esta vez. Las luchas obreras aut&oacute;nomas de los setenta fueron derrotadas con muertos y mediante los pactos de la Moncloa firmados por los mismos sindicatos de clase. El movimiento del 15-M que llev&oacute; a cabo una cr&iacute;tica radical de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica fue acallado empleando como armas efectivas el rid&iacute;culo y el aislamiento. La rebeli&oacute;n catalanista que, por unos momentos, ha parecido ara&ntilde;ar los fundamentos del r&eacute;gimen, tambi&eacute;n ha sido derrotada. En verdad, este tercer intento no ha encontrado eco en Espa&ntilde;a donde ha predominado la perplejidad cuando no una total incomprensi&oacute;n. La llamada al orden mediante la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155 ha bloqueado todo intento de cambio. El presidente Rajoy lo ha afirmado con su habitual capacidad argumentativa: &ldquo;El Estado se defiende de los ataques de quienes lo quieren destruir&rdquo;. Y ha a&ntilde;adido la peque&ntilde;a puntualizaci&oacute;n de que el art&iacute;culo 155, aunque un d&iacute;a deje de aplicarse, nunca dejar&aacute; de funcionar. Es lo que se llama &ldquo;Hacer cumplir la Ley&rdquo;. El aviso es inequ&iacute;voco. La represi&oacute;n y la humillaci&oacute;n contra la Catalunya que ha pretendido rebelarse ser&aacute;n grandes. 
    </p><p class="article-text">
         Pocas veces ha sido tan evidente que la defensa de la Ley (con may&uacute;scula) supon&iacute;a una declaraci&oacute;n de guerra. Esto es algo que los juristas tertulianos tan presentes actualmente en los medios de comunicaci&oacute;n dif&iacute;cilmente pueden llegar a entender. La ley es una correlaci&oacute;n de fuerzas. Ha ganado Foucault por goleada frente a los Habermas y compa&ntilde;&iacute;a. Un amigo jurista me dijo un d&iacute;a: &ldquo;Pues si as&iacute; son las cosas, apaga y v&aacute;monos.&rdquo; El poder es, siempre y en &uacute;ltima instancia, poder matar; el Estado de Derecho sirve para encubrirlo. Usualmente, y para afirmar lo mismo aunque de manera m&aacute;s sofisticada, se habla de que el Estado posee el &ldquo;monopolio de la violencia f&iacute;sica leg&iacute;tima&rdquo;. Esta verdad del Estado de Derecho es con la que se toparon los miembros del Govern. Cuando uno de ellos afirma que la Generalitat no estaba preparada  para desarrollar la rep&uacute;blica &ldquo;haciendo frente a un Estado autoritario sin l&iacute;mites para aplicar la violencia&rdquo;. O cuando el portavoz de los republicanos nos dice que: &ldquo;Ante las pruebas claras de que esta violencia podr&iacute;a llegar a producirse decidimos no traspasar esa l&iacute;nea roja&rdquo; y termina con una confesi&oacute;n enternecedora: &ldquo;Nunca quisimos poner en riesgo a los ciudadanos de Catalunya.&rdquo; La respuesta es de acuerdo. Muchas gracias. A nadie le gusta morir. Pero aqu&iacute; hay gato encerrado. Dicho con otras palabras: &iquest;los miembros del Govern son unos ingenuos o son unos ineptos?
    </p><p class="article-text">
         Spinoza tiene en su <em>&Eacute;tica</em> una frase que se ha hecho muy conocida: &ldquo;No sabemos lo que puede un cuerpo&rdquo;. Sustituir &ldquo;cuerpo&rdquo; por &ldquo;Estado&rdquo; es &uacute;til para explicar lo sucedido. El Govern no sab&iacute;a lo que realmente puede un Estado. Pero el Govern quer&iacute;a construir un Estado propio, &iquest;no? Nadie puede negarles experiencia. Incluso una persona tambi&eacute;n perdi&oacute; un ojo debido a una bala de goma. Dig&aacute;moslo claramente: lo que no cre&iacute;an es que la represi&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol pudiera alcanzar a la que llaman la &ldquo;buena gente&rdquo;. A los radicales s&iacute;... &iexcl;pero a personas pac&iacute;ficas y c&iacute;vicas! Es lo que el consejero de Sanidad reconoce cuando asegura que &ldquo;la hoja de ruta de <em>Junts pel S&iacute;</em> no tuvo en cuenta la violencia del Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Efectivamente el Govern acab&oacute; siendo un gobierno postmoderno. Prisionero de su propio aparato de comunicaci&oacute;n creaba la realidad, y la propia realidad retroalimentaba un aparato que ve&iacute;a as&iacute; confirmada su apuesta. La participaci&oacute;n masiva en tantas efem&eacute;rides no dejaba lugar a dudas, y el camino hacia la independencia parec&iacute;a abierto. Hasta que la crueldad y el sadismo de la maquinaria jur&iacute;dico-represiva del Estado espa&ntilde;ol ahog&oacute; en l&aacute;grimas el anhelo de libertad de algunos e hizo nacer una rabia inmensa en muchos. &iquest;Ba&ntilde;o de realidad? Depende de para quien. Para el Govern ciertamente. Dentro de su burbuja autocomplaciente no pod&iacute;an comprender el asalto que se pon&iacute;a en marcha y el desconcierto empez&oacute; a abrumarles. Fueron incapaces de reaccionar ante dos hechos fundamentales: la huida de empresas que es una de las expresiones actuales de la lucha de clases, y la presencializaci&oacute;n de <em>otra </em>Catalunya que tambi&eacute;n expresa la lucha de clases aunque a menudo de un modo perverso. Fue, sin embargo, la extra&ntilde;a proclamaci&oacute;n de la DUI (Declaraci&oacute;n Unilateral de Independencia), el acontecimiento que acab&oacute; por convertir al Govern en un aut&eacute;ntico gobierno postmoderno obligado a emplear un lenguaje teol&oacute;gico para poder salvarse. Por esa raz&oacute;n la DUI tuvo un car&aacute;cter inefable: &iquest;realidad o ficci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
         Dejemos a un lado las peripecias concretas (secretismo, aplazamientos, desaparici&oacute;n del Govern etc.). A partir del momento en que asoma la represi&oacute;n brutal del Estado espa&ntilde;ol, el &uacute;nico objetivo de los partidos independentistas se reduce a pensar la acci&oacute;n pol&iacute;tica exclusivamente en funci&oacute;n de sus efectos penales. Seguramente es correcto actuar as&iacute;. No queremos m&aacute;rtires y hay que evitar la prisi&oacute;n siempre que se pueda. A pesar de todo surge una sombra de duda. Cuando una convicci&oacute;n, es decir una verdad pol&iacute;tica, no se defiende hasta sus &uacute;ltimas consecuencias por las razones que sean: &iquest;esta verdad se ve de alg&uacute;n modo afectada en ella misma? Pongo un ejemplo. Cuando Galileo abjura ante sus jueces y admite que la Tierra no gira alrededor del Sol, la verdad cient&iacute;fica no se ve en absoluto afectada por su decisi&oacute;n. En cambio si la presidenta del Parlament no acude a la manifestaci&oacute;n por la libertad de sus compa&ntilde;eros - porque as&iacute; se lo aconseja su abogado - a pesar de no existir ninguna condici&oacute;n judicial expl&iacute;cita: &iquest;su retracci&oacute;n tiene el mismo valor que en el caso anterior? Se podr&iacute;an traer a colaci&oacute;n otros ejemplos de esta estrategia &ldquo;preventiva&rdquo; que abarca desde aceptar pagar multas elevad&iacute;simas hasta refugiarse en frases ambiguas. El problema es hasta que punto una estrategia de este tipo no contamina finalmente el propio discurso, y lo debilita al extender una sensaci&oacute;n de confusi&oacute;n. El gobierno espa&ntilde;ol y sus adl&aacute;teres han aprovechado enseguida la ocasi&oacute;n para hablar de cobard&iacute;a y de enga&ntilde;o. El Govern nos habr&iacute;a enga&ntilde;ado a todos los catalanes. 
    </p><p class="article-text">
         No es necesario perder mucho tiempo en denunciar el cinismo asqueroso del que ataca y luego reprocha al atacado falta de valent&iacute;a. Vayamos a lo esencial. No. No fuimos enga&ntilde;ados. El Govern, en cambio, s&iacute; se autoenga&ntilde;&oacute;. Crey&oacute; en la pol&iacute;tica. Se empe&ntilde;&oacute; en jugar a ver quien era el m&aacute;s dem&oacute;crata cuando la democracia no existe. Existe <em>lo democr&aacute;tico.</em> <em>Lo democr&aacute;tico</em> es la forma como hoy el poder ejerce su dominio. Tiene dos caras: Estado-guerra y fascismo postmoderno, heteronom&iacute;a y autonom&iacute;a, control y autocontrol. El di&aacute;logo y la tolerancia remiten a una pretendida dimensi&oacute;n horizontal. La existencia de un enemigo interior /exterior a eliminar remite a una dimensi&oacute;n vertical.<em> &ldquo;Lo democr&aacute;tico&rdquo;</em> vac&iacute;a el espacio p&uacute;blico de conflictividad, lo neutraliza pol&iacute;tica y militarmente. Lo democr&aacute;tico es esta Europa, aut&eacute;ntico club de Estados asesinos, que externaliza las fronteras para no ver el horror. No hubo fracaso de la pol&iacute;tica como a los biempensantes les gusta ahora decir. La pol&iacute;tica democr&aacute;tica consiste en callar y acallar las disonancias que podr&iacute;an amenazar el orden. 
    </p><p class="article-text">
        El Govern incapaz de entender el funcionamiento real de<em> lo democr&aacute;tico</em> se vio abocado a un camino plagado de incoherencias. Por eso es de agradecer la honestidad de Clara Ponsati cuando desde el exilio se atrevi&oacute; a decir que &ldquo;No est&aacute;bamos preparados para dar continuidad pol&iacute;tica a lo que hizo el pueblo de Catalu&ntilde;a el 1-O&rdquo;. Fue muy atacada, pero afirm&oacute; la verdad insoslayable: el Govern no supo estar a la altura del coraje y de la dignidad de la gente que puso sus cuerpos para defender un espacio de libertad. Por supuesto, sin sacralizar las urnas, es evidente que lo sucedido aquel d&iacute;a marca un antes y un despu&eacute;s. &iquest;Pero qu&eacute; sucedi&oacute; exactamente? 
    </p><p class="article-text">
        Por unos momentos la pol&iacute;tica con su juego de mayor&iacute;as, con sus correlaciones de fuerza etc. qued&oacute; relegada, y lo que tuvo lugar fue un aut&eacute;ntico desaf&iacute;o colectivo. Un desaf&iacute;o que se prolong&oacute; en la impresionante manifestaci&oacute;n del 3 octubre en repudio a la represi&oacute;n. Es dif&iacute;cil de analizar la fuerza pol&iacute;tica inmensa, y a la vez, escondida que hab&iacute;a en esta manifestaci&oacute;n. En ella empez&oacute; a formarse un sujeto colectivo que desbordaba el paralizante &ldquo;un solo pueblo&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo llamar a este sujeto pol&iacute;tico? Eran unas singularidades que, habiendo dejado el miedo en casa, no estaban dispuestos a claudicar f&aacute;cilmente. Un pueblo estallado en miles de cabezas capaz de expulsar a los fascistas infiltrados con exquisita violencia. La sospecha que se abre camino es si el miedo del Govern, no era tanto respecto a la acci&oacute;n del Estado, como respecto a lo que esta gente un d&iacute;a pudiera llegar a hacer. Una gente en la que se amalgamaba la irreductible consistencia del catalanismo popular y el malestar social existente. Por eso resultan empalagosas tantas llamadas al civismo, a la buena gente, y a las sonrisas en unos momentos de represi&oacute;n desbocada. Lo siento. Cuando oigo la palabra &ldquo;civismo&rdquo; pienso autom&aacute;ticamente en las normativas c&iacute;vicas que sirven para limpiar el espacio p&uacute;blico de residuos sociales de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
         Sorprende despu&eacute;s de todo lo acaecido, la facilidad con la que los partidos pol&iacute;ticos independentistas han aceptado una convocatoria de elecciones directamente impuesta. Sorprende esta r&aacute;pida adaptaci&oacute;n a un nuevo escenario a pesar de existir presos pol&iacute;ticos. El planteamiento es bastante ilusorio: las elecciones son ileg&iacute;timas pero con nuestra elevada participaci&oacute;n conseguiremos legitimarlas (y, por ende, legitimarnos ante el mundo). El discurso independentista se hace necesariamente autocontradictorio o bien tiene que aceptar expl&iacute;citamente una renuncia a la independencia. &ldquo;Seremos independientes si somos perseverantes y conseguimos una mayor&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;ndo? No lo sabemos. Antes que independentistas somos dem&oacute;cratas. Y antes que dem&oacute;cratas somos buena gente&rdquo; asegura un importante pol&iacute;tico republicano. <em>(&ldquo;Serem independents si som perseverants i hi ha una majoria. Quan? No ho sabem. Abans que independents, som dem&ograve;crates. I abans que dem&ograve;crates, som bona gent&rdquo;</em>)
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Y si prob&aacute;ramos a ser, por una vez, &ldquo;malos&rdquo;, y en vez de aspirar a ser un pa&iacute;s normal con su peque&ntilde;o Estado quisi&eacute;ramos ser una anomal&iacute;a que no encaja? Liberar a Catalunya de este horizonte independentista que siempre termina por ahogarla, puesto que todo horizonte siempre encadena, podr&iacute;a quiz&aacute;s abrir una v&iacute;a in&eacute;dita. En una anomal&iacute;a cabe todo lo que el catalanismo hegem&oacute;nico ocultaba. Desde la fuerza de dolor de la Catalunya interior pobre, hasta los silencios de las periferias. Nos quer&iacute;an presentables ante una Europa que, sin embargo, mira hacia otro lado. &iquest;Por qu&eacute; empe&ntilde;arse en ser presentables? Los partidos pol&iacute;ticos de todo signo corren presurosos hacia las subvenciones. Pero ante estas elecciones impuestas, exist&iacute;a la posibilidad de sabotearlas con una abstenci&oacute;n masiva y organizada. Empezar a desocupar el Estado espa&ntilde;ol, y a extender la ingobernabilidad de la autoorganizaci&oacute;n. &iquest;Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a? Catalunya como esa anomal&iacute;a irreductible que escapa, mientras en su huida ensaya otras formas de vida. El laboratorio pol&iacute;tico &ldquo;Catalunya&rdquo; moment&aacute;neamente se cierra. Est&aacute; claro. Cuando<em> lo democr&aacute;tico</em> es el marco de lo pensable y de lo que est&aacute; permitido vivir: &iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil es cambiar algo! Desde una l&oacute;gica de Estado (y de deseo de Estado) nunca se podr&aacute; cambiar la sociedad. Pero lo que se ha vivido, el atrevimiento de transgredir juntos, la fuerza colectiva de un pa&iacute;s que nadie puede representar y la alegr&iacute;a de resistir... no se olvidan nunca. La dignidad y la coherencia no se negocian.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro art&iacute;culo de Santiago L&oacute;pez Petit sobre Catalunya en eldiario.es: </strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/interferencias/Catalunya-independencia_6_691940826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Tomar posici&oacute;n en una situaci&oacute;n extra&ntilde;a&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago López Petit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/catalunya-laboratorio-politico_132_2998159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2017 19:13:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalunya como laboratorio político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Artículo 155]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomar posición en una situación extraña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/catalunya-independencia_132_3161875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/343271c4-af6a-4e18-af3a-0a1804769414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tomar posición en una situación extraña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Votar como desafío al Estado represivo y prepotente, pero sin olvidar el grito de "nadie nos representa"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://slopezpetit.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Santiago L&oacute;pez Petit</a>&nbsp;es qu&iacute;mico y fil&oacute;sofo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay momentos en los que la realidad se simplifica. Ya ha pasado la hora de sopesar cu&aacute;nta verdad y cu&aacute;nta mentira existe en los argumentos que pretenden defender la unidad de Espa&ntilde;a o proclamar la independencia de Catalunya. Tampoco es necesario remontarse al a&ntilde;o 1714 ni seguir buceando en los agravios m&aacute;s recientes. Cuando se apela a &ldquo;la Ley y el Orden&rdquo;, de pronto, todo se clarifica y cada posici&oacute;n queda perfectamente definida en el tablero de juego. Entonces, algunos de los que hab&iacute;amos permanecido callados, y porque nos sale de las tripas, sabemos d&oacute;nde ponernos: siempre estaremos enfrente de los que desean imponer la consigna que restablece la autoridad. Conocemos muy bien una frase acu&ntilde;ada en Francia antes de la revoluci&oacute;n de 1848 que dec&iacute;a: &ldquo;La legalidad mata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente estamos, pues, contra el Estado espa&ntilde;ol y su legalidad, aunque para ello tengamos que apartar las banderas que ahogan porque quitan el aire, y los himnos que ensordecen e impiden escuchar a los que juntos, hablan. Ser&iacute;a magn&iacute;fico afirmar que a esta legalidad del Estado espa&ntilde;ol se le opone la legitimidad de un pueblo. Desgraciadamente no es as&iacute;, y que no vuelvan a enga&ntilde;arse los partidos independentistas.
    </p><p class="article-text">
        La legitimidad que ellos defienden ha sido construida obviando por lo menos a la mitad de los catalanes, se ha hecho en base a recursos jur&iacute;dicos muy discutibles y, finalmente, aprovechando la gesti&oacute;n de la violencia terrorista que han llevado a cabo los Mossos despu&eacute;s de los recientes atentados. Cuando un tertuliano afirm&oacute; que durante unas horas Catalunya tuvo un aut&eacute;ntico Estado, ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Es Hobbes en toda su pureza. Yo abandono el derecho a gobernarme a m&iacute; mismo y firmo un pacto de sumisi&oacute;n, a cambio de la seguridad que se me ofrece. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, y como siempre, el miedo a la muerte, el deseo de tranquilidad y el dictado de la raz&oacute;n, est&aacute;n detr&aacute;s del surgimiento del Estado. Ahora bien, &iexcl;pobre pueblo el que hace de un comisario de polic&iacute;a su h&eacute;roe! y en lugar de matar emplea la palabra &ldquo;abatir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         El m&eacute;rito indudable del independentismo es haber desvelado el mito del Estado de Derecho. Resulta divertido o&iacute;r estos d&iacute;as a pol&iacute;ticos catalanes defensores del orden acusar al Estado espa&ntilde;ol de ser un &ldquo;Estado polic&iacute;aco y represor&rdquo;. O quejarse de las horas que han pasado en comisar&iacute;a. &iquest;Y que se cre&iacute;an? No, no hay ning&uacute;n Estado de excepci&oacute;n. Hay lo que desde hace tiempo coexiste perfectamente: el Estado-guerra y el fascismo postmoderno. El Estado-guerra que, con la excusa del terrorismo, se pone m&aacute;s all&aacute; de cualquier normativa jur&iacute;dica, mientras persigue implacablemente al que se&ntilde;ala como su enemigo. Terrorista o sedicioso. El fascismo postmoderno que neutraliza pol&iacute;ticamente el espacio p&uacute;blico y expulsa los residuos sociales. Por cierto, fue CiU quien plant&oacute; la semilla de la Ley Mordaza en julio de 2012 en las Cortes espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
         El protoEstado catal&aacute;n que, como todos los Estados, se ha construido mediante enga&ntilde;os y la gesti&oacute;n del miedo, hace a&ntilde;os que intenta transformar al pueblo catal&aacute;n en una aut&eacute;ntica unidad pol&iacute;tica. En este sentido las convocatorias de cada 11 de septiembre han servido para ir puliendo y domesticando un deseo colectivo de libertad que no puede recogerse en una sola voz. 
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n pol&iacute;tica ha sido la siguiente: el Govern decide quien es su pueblo, y en la medida que consigue convertirlo en una unidad pol&iacute;tica, es decir, en un nosotros contra un ellos, adquiere una legitimidad que le permite negociar con el Estado espa&ntilde;ol. En verdad, el independentismo hegem&oacute;nico no desea ning&uacute;n cambio social realmente profundo. Llama a la desobediencia al Gobierno para enseguida obedecer al Govern. &ldquo;De la ley a ley&rdquo; nos aseguran. En el fondo las &eacute;lites dirigentes siempre se entienden entre ellas ya que la sombra del capital es muy alargada. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso en esta guerra en la que estamos metidos, lo m&aacute;s probable es que cada oponente realice lo que se espera de &eacute;l. El Gobierno dir&aacute; que ha defendido el Estado de Derecho hasta el final, eso s&iacute;, de manera proporcionada. El Govern afirmar&aacute; que, en las condiciones actuales, se ha llegado tan lejos como nunca se hab&iacute;a conseguido. Es dif&iacute;cil pensar que la l&oacute;gica del protoEstado catal&aacute;n conduzca m&aacute;s all&aacute; de una ruptura pactada que deber&iacute;a plasmarse en una reforma de la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
         Con todo la situaci&oacute;n permanece completamente abierta. Cuando las calles se llenan de gente y delante se alza un Estado prepotente, incapaz de autocr&iacute;tica y que desconoce cualquier forma de mediaci&oacute;n, puede suceder cualquier cosa. Y realmente es as&iacute;. Nadie sabe que pasar&aacute; porque se ha producido una situaci&oacute;n in&eacute;dita: votar se ha convertido en un desaf&iacute;o al Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchos de nosotros, el voto nunca ha sido portador de cambios reales. Ahora, sin embargo, el mero hecho de querer votar tiene algo de gesto radical y transgresor. Es extra&ntilde;o lo que est&aacute; sucediendo. Ciertamente mucha gente se emociona y se cobija bajo la bandera independentista. Pero tambi&eacute;n somos muchos lo que ahora acudimos y permanecemos en la intemperie. A pesar de que no tenemos bandera alguna sabemos que hay que estar all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros tampoco tenemos miedo, pero nos cuesta olvidar. Cuesta confiar en unos dirigentes pol&iacute;ticos que mandaron desalojar brutalmente una plaza Catalunya tomada, y que fueron de los primeros en aplicar medidas neoliberales. En el a&ntilde;o 2011 rodeamos el Parlament justamente para impedirlo. &iquest;Ahora tenemos que fundirnos en un abrazo con ellos?
    </p><p class="article-text">
         Cuando Felipe Gonz&aacute;lez afirma que &ldquo;la situaci&oacute;n en Catalunya es lo que m&aacute;s me ha preocupado en cuarenta a&ntilde;os&rdquo; es una buena se&ntilde;al. Las fuerzas pol&iacute;ticas independentistas han sido capaces de intranquilizar a un poder centralista y represivo que tiene siglos de experiencia. No es f&aacute;cil derribarlo y su reacci&oacute;n a la defensiva, lo prueba. Hay que reconocer, por tanto, la fuerza de este movimiento pol&iacute;tico, su capacidad de organizaci&oacute;n y de movilizaci&oacute;n. Pero el Estado espa&ntilde;ol nunca conceder&aacute; la independencia de Catalunya. Para conseguirla, primero hay que romperlo, y para avanzar en este proceso de liberaci&oacute;n el independentismo catal&aacute;n necesita muchos m&aacute;s apoyos. En definitiva, oponerse al Estado espa&ntilde;ol desde la voluntad de ser otro Estado, no solo es poco interesante, es sencillamente perdedor. En cambio, imaginar una Catalunya que persista incansable como la anomal&iacute;a que es, s&iacute; puede lentamente socavar la legalidad neofranquista, y constituirse adem&aacute;s en la avanzadilla de algo imprevisible en Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Si queremos que el derecho a decidir no se quede en una consigna vac&iacute;a, y que el 1 de octubre no sea un final sino un comienzo, hay que terminar definitivamente con la divisi&oacute;n nosotros/ellos establecida exclusivamente en t&eacute;rminos nacionalistas. Catalunya sola nunca podr&aacute; encontrarse a s&iacute; misma. La rep&uacute;blica catalana &uacute;nicamente puede nacer hermanada con las rep&uacute;blicas de los dem&aacute;s pueblos que viven en esta pen&iacute;nsula. 
    </p><p class="article-text">
         Votemos, pues, para romper el r&eacute;gimen de 1978 heredero del franquismo. Votemos porque votar en estos momentos constituye un desaf&iacute;o al Estado, y ese desaf&iacute;o nos har&aacute; un poco m&aacute;s libres. Pero no olvidemos nunca el grito de &ldquo;nadie nos representa&rdquo; ni tampoco que la lucha de clases sigue actuando en lo que aparentemente es homog&eacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otros textos de Santiago L&oacute;pez Petit:</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/27816-la-soledad-del-apatrida.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La soledad del ap&aacute;trida&rdquo;</a> 
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://ctxt.es/es/20161026/Politica/9224/Entrevista-Santiago-Lopez-Petit-filosofia-Cataluna-CUP-Podemos-odiar-la-vida.htm#.WY3bTFbElNM.twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La CUP es tragic&oacute;mica y Podemos, directamente, c&iacute;nico&rdquo; </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago López Petit]]></dc:creator>
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