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    <title><![CDATA[elDiario.es - Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/comite_de_solidaridad_internacionalista_de_zaragoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El "post-conflicto" minero en Segovia (Colombia)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/post-conflicto-minero-segovia-colombia_132_3160988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La historia de la miner&iacute;a en Colombia ejemplifica perfectamente el modelo de colonizaci&oacute;n empleado hasta nuestros d&iacute;as. Desde que aparecieron los primeros espa&ntilde;oles por esas tierras, la avaricia y despojo han sido la constante que ha regido la vida y muerte de sus pobladores. Este verano se dio el &uacute;ltimo episodio de esta epopeya por la permanencia en el territorio con los mineros tradicionales como principales protagonistas. En Segovia y Remedios, dos localidades del Nordeste antioque&ntilde;o de Colombia, los mineros ancestrales y tradicionales, como ellos mismos se denominan, en respuesta a un proceso de desalojo llevado a cabo por el Estado colombiano, han organizado un paro minero que les ha enfrentado con la polic&iacute;a, ej&eacute;rcito y la temible ESMAD, los batallones antimotines.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que los espa&ntilde;oles pusieran sus ojos en las riquezas de la regi&oacute;n de Antioqu&iacute;a, los ind&iacute;genas ya extra&iacute;an oro de sus entra&ntilde;as. Despu&eacute;s, la explotaci&oacute;n de la miner&iacute;a sufri&oacute; altibajos en el tiempo. Los antecedentes del &uacute;ltimo acto de esta historia datan del establecimiento de la Frontino Gold Mines en la zona, una empresa que durante a&ntilde;os extrajo el oro. En 1976, debido a problemas econ&oacute;micos, abandon&oacute; sus intereses en la regi&oacute;n, inici&oacute; un proceso de liquidaci&oacute;n y firm&oacute; una escritura de daci&oacute;n en pago en Nueva York, por la que ced&iacute;a a los trabajadores y pensionistas sus derechos mineros. Aqu&iacute; empieza una historia legal de ocultaciones y maniobras en las que los trabajadores permanecieron ignorantes de esta escritura hasta que un sindicalista descubri&oacute; el documento. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de reivindicaciones y procesos legales, los mineros consiguieron pronunciamientos judiciales de las m&aacute;s altas instancias colombianas que les restablec&iacute;an en sus derechos. Sin embargo, Alvaro Uribe, poco antes de abandonar la presidencia, les quit&oacute; sus t&iacute;tulos y los cedi&oacute; a una multinacional. En 2010, la Gran Colombia Gold, a trav&eacute;s de Zandor Capital, se hizo con la titularidad de las minas. Mar&iacute;a Consuelo Ara&uacute;jo, ex ministra de Cultura y Relaciones Exteriores del gobierno de Uribe, pas&oacute; a ser presidenta de la multinacional canadiense minera. Todo un ejemplo de c&oacute;mo las oligarqu&iacute;as de Colombia, de las que Araujo hace parte, se reproducen en el tiempo a trav&eacute;s de &ldquo;puertas giratorias&rdquo;. Su padre y su t&iacute;a hicieron parte de gobiernos de Colombia, su hermano fue senador y tanto el padre como el hermano fueron acusados de tener v&iacute;nculos con el paramilitarismo. La canciller dimiti&oacute; unos meses antes de que formalmente se iniciaran las negociaciones con Canad&aacute; para la firma del Tratado de Libre Comercio, pero se sospecha que durante los trabajos preparatorios de ese acuerdo le sirvieron para ir preparando su paso a una multinacional extranjera y en un sector, la miner&iacute;a, del que carec&iacute;a de conocimientos previos.
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de esta zona han sufrido otras guerras del oro como las libradas entre los grupos paramilitares Los Rastrojos y Los Urabe&ntilde;os. Unas disputas que en 2013 hicieron del municipio de Segovia uno con l<a href="http://www.medicinalegal.gov.co/documents/10180/188820/FORENSIS+2013+2-+homicidio.pdf/2af79b03-2a12-4341-a9a7-c3d9a251c38f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as m&aacute;s altas tasas de homicidio del pa&iacute;s</a> con 78 fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto actual enfrenta a los mineros que coexisten, dentro de la zona concesionada a la multinacional Gran Colombia Gold, con dicha empresa. Durante los meses de julio y agosto se recrudeci&oacute; ante los rumores de desalojo. La autoridad estar&iacute;a pr&oacute;xima a ejecutar una serie de amparos administrativos a favor de la multinacional, una acci&oacute;n legal utilizada por el beneficiario del t&iacute;tulo minero para suspender la perturbaci&oacute;n que un tercero realiza en el &aacute;rea objeto de su t&iacute;tulo. Estas noticias y las constantes acusaciones a los mineros de incumplir con la regulaci&oacute;n minera y de causar da&ntilde;os al medio ambiente (principalmente, por el uso de mercurio) son el origen de las protestas. Bajo el pretexto de las afecciones medioambientales se intenta expulsar del territorio a la fuerza a quienes no se encuentran en condiciones de competir en t&eacute;rminos de igualdad precisamente con sus usurpadores. Toda la econom&iacute;a local de Segovia y Remedios depende de la miner&iacute;a. La reacci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n fue criminalizar la protesta, acus&aacute;ndoles de estar penetrados por paramilitares e insurgentes del ELN. El Gobernador de Antioquia, Luis P&eacute;rez, lleg&oacute; incluso a acusar a los bomberos de Remedios y Segovia de haber distribuido explosivos a los manifestantes del Paro Minero. Una incre&iacute;ble acusaci&oacute;n que demuestra el nivel de estigmatizaci&oacute;n de la protesta.
    </p><p class="article-text">
        Con esta situaci&oacute;n, a finales del pasado mes de agosto llegamos a Segovia. En esos momentos hab&iacute;an muerto tres personas, v&iacute;ctimas de las fuerzas del Estado. La crisis humanitaria por la prolongaci&oacute;n del paro se hac&iacute;a evidente. La poblaci&oacute;n civil denunciaba que las fuerzas de seguridad ocupaban propiedades privadas para defenderse de los mineros. Se eleg&iacute;an principalmente los puestos estrat&eacute;gicos, en altura, desde donde vigilar y apostar francotiradores, as&iacute; como bienes p&uacute;blicos. Un ejemplo es la escuela Liborio Bataller, vandalizada por el ESMAD, y desde donde sus miembros vigilaban el lugar de concentraci&oacute;n principal de los mineros en la bomba (gasolinera) Oasis.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, se lleg&oacute; a un acuerdo entre mineros y autoridades para la formalizaci&oacute;n y reubicaci&oacute;n de las plantas de beneficio y adopci&oacute;n de unas determinadas medidas medioambientales. La demostrada resistencia de los mineros a ser privados de su &uacute;nico medio de vida ha sido el &uacute;nico lenguaje que llev&oacute; al Estado colombiano a sentarse en la mesa y suscribir un acuerdo. Otra cuesti&oacute;n distinta ser&aacute; el grado de cumplimiento del mismo, si este ser&aacute; otro papel mojado o un intento sincero de respetar los derechos de quienes durante generaciones han hecho de este territorio su proyecto de vida.
    </p><p class="article-text">
        De este nuevo episodio de resistencia en Segovia se pueden extraer notas comunes con otras protestas que se dan en Colombia y el papel del Estado en las mismas. Al contrario de lo que se puede pensar, la presencia del gobierno parece servir para proteger a las multinacionales. En lugar de garantizar los servicios esenciales para la poblaci&oacute;n, o perseguir a los grupos paramilitares, se prefiere centrar los esfuerzos en garantizar la tasa de retorno en beneficios de las inversiones extranjeras, aunque estas se hayan visto precedidas de oscuros negocios, en los que la connivencia entre antiguos pol&iacute;ticos y funcionarios cuestione su legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Esto lleva a la represi&oacute;n y asesinato de l&iacute;deres sociales y sindicalistas, otra constante en Colombia. &ldquo;<a href="http://www.ipc.org.co/agenciadeprensa/index.php/2017/08/09/en-un-30-aumentaron-asesinatos-de-defensores-de-derechos-humanos-en-colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En 2016 fueron asesinados 80 defensores y defensoras de derechos humanos, 17 casos m&aacute;s que en 2015</a>&rdquo; y en lo que va de a&ntilde;o las muertes se han incrementado hasta las<a href="https://www.somosdefensores.org/index.php/publicaciones/informes-siaddhh/146-aguzate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 51 a fecha junio de 2017</a>.
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n de la movilizaci&oacute;n y la protesta social por parte cuerpos de seguridad, como el controvertido ESMAD, es una prioridad, a pesar de que su disoluci&oacute;n -por sus pr&aacute;cticas violentas- ha sido reivindicada en muchas ocasiones por numerosos movimientos sociales. El<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/proceso-de-paz-santos-fortalecera-esmad-para-el-posconflicto/479858" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Presidente Santos declar&oacute;</a> que, en el denominado post-conflicto, &ldquo;el papel del Esmad se vuelve especialmente importante para preservar la seguridad en todo el territorio, es otra prioridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en lugar de escuadrones antimotines contra la poblaci&oacute;n, lo que el proceso de paz y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las organizaciones insurgentes, transformadas en partido pol&iacute;tico, requieren son garant&iacute;as de un espacio donde hacer pol&iacute;tica no cueste la vida. Este es el reto que asume el Estado colombiano para demostrar que las insurgencias ya no tienen raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        En Segovia tienen especialmente claro la necesidad de estas garant&iacute;as reales. En la plaza del pueblo, donde acab&oacute; la manifestaci&oacute;n de bomberos contra las declaraciones del Gobernador en su contra, un monolito recuerda a las 43 personas asesinadas el 11 de noviembre de 1988, durante un ataque del grupo paramilitar Muerte a Revolucionarios del Noreste, liderado por Fidel Casta&ntilde;o y que ten&iacute;a como finalidad eliminar a los militantes de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica que hab&iacute;an ganado las elecciones municipales de marzo de 1988.
    </p><p class="article-text">
        Segovia <a href="http://rutasdelconflicto.com/interna.php?masacre=46" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se consideraba</a> &ldquo;la cuna del Partido Comunista en Antioquia y contaba con un s&oacute;lido movimiento social, campesino y sindical, que representaba un obst&aacute;culo para los pol&iacute;ticos tradicionales y los paramilitares, que en ese entonces quer&iacute;an apropiarse de esta zona rica en minas de oro y plata&rdquo;. Las secuelas sobre la poblaci&oacute;n y organizaciones sociales aun perduran casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s. Resulta claro que esa masacre consigui&oacute; los objetivos de desarticular los procesos sociales y organizativos, lo que permiti&oacute; a grupos paramilitares hacerse con el control del territorio. El estado Colombiano se presenta como dialogante y dispuesto a alcanzar acuerdos, tanto con organizaciones sociales, como con grupos insurgentes. Sin embargo, la realidad es que bajo estos acuerdos<a href="http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2272" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la concepci&oacute;n de la paz </a>aparece &ldquo;centrada en los beneficios que le traer&iacute;a a la inversi&oacute;n extranjera y al gran empresariado multinacional, el cual podr&iacute;a explotar los recursos naturales, principalmente los minero-energ&eacute;ticos, sin el temor a ataques o extorsiones de grupos insurgentes&rdquo;. De momento, en Segovia, como en otros lugares, los esfuerzos de paz del Estado se dirigieron a despojar a los mineros mediante el ESMAD. Solo la resistencia organizada de la comunidad lo evit&oacute; de momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza, Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/post-conflicto-minero-segovia-colombia_132_3160988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Sep 2017 15:43:46 +0000]]></pubDate>
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