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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Perona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_sanchez_perona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Perona]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sedentarismo térmico: ¿engorda el aire acondicionado?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/sedentarismo-termico-engorda-aire-acondicionado_132_12437080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c03c9a9-9395-42cb-9acf-4dbd14a740dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sedentarismo térmico: ¿engorda el aire acondicionado?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición prolongada a ambientes frescos puede alterar los mecanismos que regulan el apetito, pero no hay un consenso claro sobre la relación entre temperatura ambiental y peso corporal</p></div><p class="article-text">
        Gracias al progreso econ&oacute;mico, cada vez m&aacute;s personas en Andaluc&iacute;a pueden disfrutar de un aparato de aire acondicionado con que sobrellevar las elevad&iacute;simas temperaturas que se dan en muchas localidades cada verano. Esto, que puede parecer hasta cierto punto un lujo, no lo es en absoluto. El calor es un <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-heat-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">factor de riesgo de mortalidad total y agrava muchas patolog&iacute;as cr&oacute;nicas</a>. En el verano de 2022 se registraron <a href="https://www.nature.com/articles/s41591-023-02419-z/tables/1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 11.000 muertes en Espa&ntilde;a debidas al calor</a>. &iquest;Acaso la calefacci&oacute;n nos parece un lujo en los pa&iacute;ses con temperaturas m&aacute;s bajas en invierno? Apliquemos el mismo criterio a los pa&iacute;ses con temperaturas m&aacute;s altas en verano.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un portal inmobiliario, <a href="https://www.idealista.com/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2024/07/04/199274-el-41-de-las-casas-de-espana-tiene-aire-acondicionado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 54% de los hogares andaluces han incorporado este sistema de confort</a>. Sin embargo, al mismo tiempo que se incrementaba el uso de aire acondicionado en los hogares, se disparaba la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la regi&oacute;n. La VI Encuesta Andaluza de Salud (2023) muestra que el <a href="https://www.juntadeandalucia.es/organismos/saludyconsumo/servicios/actualidad/noticias/detalle/521863.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">56% de los andaluces padecen sobrepeso u obesidad</a>. &iquest;Ser&aacute; casualidad que las cifras sean tan similares? &iquest;Engorda el aire acondicionado? El sentido com&uacute;n nos dice que s&iacute;. Todos hemos experimentado ausencia de apetito cuando estamos sometidos a altas temperaturas y recuperarlo cuando volvemos a temperaturas m&aacute;s frescas. Pero veamos qu&eacute; dice la ciencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Mientras que a 24ºC, los animales comieron 20 g del alimento, los que estaban sometidos a 35ºC, solo ingirieron 2 g. El grupo que sufrió un día completo a 40 °C, dejó de comer por completo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las principales preocupaciones fisiol&oacute;gicas del cuerpo es la termorregulaci&oacute;n, es decir el mantenimiento de la temperatura constante del cuerpo. En ese sentido, el acto de comer contribuye a incrementar el calor corporal. En 1936, <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK236232/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Booth y Strang observaron que comer carne picada de ternera y tomates guisados hasta la saciedad aumentaba la temperatura de la piel</a> un promedio de 2 &deg;C aproximadamente una hora despu&eacute;s de la comida. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/13993298/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus resultados no pudieron ser replicados en 1962 por Stunkard</a>. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2Fh0046241" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hamilton expuso a grupos de ratas a diferentes temperaturas durante 24 h</a>. Mientras que a 24&ordm;C, los animales comieron 20 g del alimento, los que estaban sometidos a 35&ordm;C, solo ingirieron 2 g. El grupo que sufri&oacute; un d&iacute;a completo a 40 &deg;C, dej&oacute; de comer por completo. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/proceedings-of-the-nutrition-society/article/food-intakes-and-weight-changes-in-climatic-extremes/E33F58BB1B92B8C25A694964D95C582B" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edholm y Goldsmith (1966) realizaron un estudio sobre los cambios en la ingesta de alimentos entre el personal militar brit&aacute;nico</a>. Un grupo de soldados fue trasladado a Bahr&eacute;in, donde la temperatura raramente baja de los 30&ordm;C. Despu&eacute;s de 20 d&iacute;as, algunos de los cuales realizaron duras tareas en el exterior, los militares volvieron al Reino Unido, donde se les control&oacute; durante 12 d&iacute;as m&aacute;s. La ingesta media de alimentos por estos soldados en Bahr&eacute;in fue aproximadamente un 25% menor que en el Reino Unido y perdieron 2,5 kg de peso corporal.
    </p><p class="article-text">
        Este efecto se ha observado no solo en militares haciendo duros trabajos, sino en la sedentaria comodidad de una oficina. En <a href="https://www.frontiersin.org/journals/nutrition/articles/10.3389/fnut.2015.00020/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio realizado en Birmingham (EE. UU.)</a>, 20 personas participaron en una simulaci&oacute;n de jornada laboral en oficina a dos temperaturas distintas: 20 &deg;C (grupo control) y 26 &deg;C (grupo experimental), durante dos horas. La primera hora se dedic&oacute; al trabajo y la segunda incluy&oacute; pizza como comida. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la diferencia no fue estad&iacute;sticamente significativa, los participantes expuestos a 26 &deg;C consumieron 99,5 kcal menos de pizza que los del grupo a 20 &deg;C. Adem&aacute;s, se observ&oacute; un aumento de la temperatura perif&eacute;rica en el grupo expuesto al calor, lo que sugiere una mayor disipaci&oacute;n t&eacute;rmica. De hecho, se estim&oacute; que por cada incremento de 1 &deg;C en la temperatura perif&eacute;rica, los participantes inger&iacute;an 85,9 kcal menos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que se desconoce es si el efecto del aire acondicionado es de tipo agudo (exposici&oacute;n en la misma comida) o es cr&oacute;nico (exposici&oacute;n sostenida). &iquest;Aumenta el apetito cuando se pasa del sofocante calor exterior al entrar a una fresca sala de comedor? &iquest;O se mantiene la necesidad de disipar calor incluso en el ambiente con aire acondicionado, reduciendo el apetito?
    </p><p class="article-text">
        A esta pregunta respondi&oacute; parcialmente  <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/0031938488902478?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roberto Refinetti en 1988, con un estudio en ratas</a>. Los animales que viv&iacute;an en un ambiente caluroso (29&ordm;C) pero se alimentaban en un ambiente fr&iacute;o (19&ordm;C) ganaron mucho m&aacute;s peso que los animales que permanecieron en un ambiente c&aacute;lido para comer. Este descubrimiento sugiere que pasar la mayor parte del tiempo en un espacio caliente, pero comer con aire acondicionado, puede dar lugar a m&aacute;s de lo necesario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La teoría es que la energía que el cuerpo gasta para mantener la temperatura corporal en entornos fríos (menos de 22 ºC) es compensada por un aumento del apetito y la ingesta de calorías</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La <a href="https://www.nature.com/articles/1601308" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a</a> es que la energ&iacute;a que el cuerpo gasta para mantener la temperatura corporal en entornos fr&iacute;os (menos de 22 &ordm;C) es compensada por un aumento del apetito y la ingesta de calor&iacute;as. Esa generaci&oacute;n de calor es mediada por el tejido adiposo pardo. Pero las calor&iacute;as gastadas se tienen que reponer, por lo que se ponen en marcha procesos neuroendocrinos para incrementar el hambre y de ese modo, aumentar la ingesta energ&eacute;tica. El problema es que la ingesta de calor&iacute;as en forma de alimentos puede ser mayor que el gasto producido para mantener la temperatura. Es lo que se llama <em>desconexi&oacute;n termog&eacute;nica</em>, y que puede dar lugar al incremento del peso corporal.
    </p><p class="article-text">
        Una de las hormonas implicadas parece ser el neurop&eacute;ptido YY, aunque la noradrenalina, la leptina y la ghrelina tambi&eacute;n podr&iacute;an jugar un papel, si bien los resultados hasta el momento son contradictorios. Es m&aacute;s, ni siquiera hay acuerdo si en seres humanos existe una relaci&oacute;n causa-efecto entre la temperatura del ambiente y el peso corporal. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2932668/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En una revisi&oacute;n de estudios de 2009</a>, investigadores estadounidenses sosten&iacute;an que el aire acondicionado puede ejercer un efecto importante sobre el aumento de peso, ya que es probable que conduzca a un balance de energ&iacute;a positivo. Sin embargo, en <a href="https://www.mdpi.com/2072-6643/9/6/592" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra revisi&oacute;n de 2017</a>, investigadores franceses reconoc&iacute;an que a&uacute;n no se ha realizado ning&uacute;n an&aacute;lisis sistem&aacute;tico para las principales alteraciones de la ingesta de energ&iacute;a en ambientes fr&iacute;os y calientes.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, aunque a&uacute;n no existe un consenso cient&iacute;fico, la evidencia disponible sugiere que la exposici&oacute;n prolongada a ambientes frescos puede alterar los mecanismos que regulan el apetito y el gasto energ&eacute;tico, favoreciendo as&iacute; un balance cal&oacute;rico positivo que podr&iacute;a conducir al aumento de peso. Por ello, aunque el aire acondicionado se ha convertido en una necesidad vital en regiones donde las temperaturas extremas del verano representan un riesgo real para la salud, no debemos descartar que este confort t&eacute;rmico pueda estar afectando, sin que lo notemos, a nuestra salud metab&oacute;lica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Perona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/sedentarismo-termico-engorda-aire-acondicionado_132_12437080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 18:55:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sedentarismo térmico: ¿engorda el aire acondicionado?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Ola de calor,Sedentarismo,Obesidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nutriscore, el sistema de etiquetado frontal que no amaba al aceite de oliva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nutriscore-sistema-etiquetado-frontal-no-amaba-aceite-oliva_132_6511766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8681898d-2b87-4073-a092-672d1feb0185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nutriscore, el sistema de etiquetado frontal que no amaba al aceite de oliva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adaptar el etiquetado nutricional a las características y hábitos dietéticos de la población es deseable siempre que la adaptación esté basada en la evidencia científica y no de forma arbitraria o a conveniencia de los intereses meramente económicos de cada país</p></div><p class="article-text">
        En 2017, <a href="https://www.directoalpaladar.com/cultura-gastronomica/estos-son-los-diez-platos-y-productos-que-definen-la-cocina-espanola-elegidos-en-madrid-fusion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta realizada por la Real Academia de Gastronom&iacute;a</a> entre sus seguidores en redes sociales, dio como resultado que el aceite de oliva era el segundo alimento m&aacute;s representativo de la cocina espa&ntilde;ola, despu&eacute;s del jam&oacute;n ib&eacute;rico. Y es que han sido siglos de cultura en torno al olivo y su fruto, que han dejado una impronta indeleble en la cultura de este pa&iacute;s. Por otra parte, el aceite de oliva tiene una gran importancia desde el punto de vista econ&oacute;mico. La industria del olivar contribuye con <a href="https://sevilla.abc.es/agronoma/noticias/cultivos/aceites-de-oliva/sector-aceitero-protestas-crisis-mercado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 0,6% al PIB espa&ntilde;ol,</a> lo que supone alrededor de 7500 millones &euro; cada a&ntilde;o.&nbsp;Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a produce <a href="https://www.hoy.es/agro/espana-producira-aceite-20190104003057-ntvo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 50% de todo el aceite de oliva mundial</a>.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo anunci&oacute; en 2018 que <a href="https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=4424" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nutriscore se iba a implantar en Espa&ntilde;a</a>, muchos en el sector del aceite de oliva se echaran las manos a la cabeza, temiendo una mala calificaci&oacute;n. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nutriscore" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nutriscore</a> es un sistema de etiquetado frontal que califica los alimentos en funci&oacute;n de su valor nutricional entre A y E, siendo A la mejor calificaci&oacute;n y E la peor. Pues bien, el aceite de oliva, igual que el resto de grasas y aceites, ten&iacute;a <a href="https://www.heraldo.es/noticias/salud/2018/11/15/una-nutricionista-advierte-que-etiquetar-con-nutri-score-los-alimentos-puede-ser-incongruente-1277663-2261131.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las peores calificaciones</a>, la D, sin importar que fuera virgen extra, virgen o com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, <a href="http://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/noticias/2019/AESAN_ministerio_frances.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde Espa&ntilde;a se presion&oacute; a las autoridades francesas</a> para que se modificara el algoritmo de c&aacute;lculo de Nutriscore para beneficio del aceite de oliva. Puesto que el sistema Nutriscrore se desarroll&oacute; en Francia, es la autoridad Sant&eacute; Publique France, la &uacute;nica que tiene legitimidad para modificar su algoritmo. La propuesta de modificaci&oacute;n ten&iacute;a el <a href="https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/seguridad_alimentaria/evaluacion_riesgos/informes_comite/NUTRI-SCORE.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aval del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n (AESAN</a>), que argumentaba que el aceite de oliva tiene un valor nutricional superior a otros aceites por su elevado contenido en &aacute;cido oleico (55-83%). El Comit&eacute; Cient&iacute;fico suger&iacute;a que se incluyera el aceite de oliva el grupo de frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos, para que su calificaci&oacute;n pasara de D a C. Aunque la propuesta fue aprobada, son muchos los que se han manifestado en contra de esa calificaci&oacute;n C para el aceite de oliva, tanto desde <a href="https://www.teleprensa.com/articulo/andalucia-0/andalucia-junta-pide-calificacion-nutricional-aceite-oliva-tenga-cuenta-grandes-cualidades/20201202122624866512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&aacute;mbitos p&uacute;blicos</a> como <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-11-26/la-mala-nota-del-aceite-de-oliva-cuestiona-nutri-score-el-etiquetado-que-se-aplicara-en-espana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">privados</a>. Estos agentes consideran que dicha calificaci&oacute;n supone un perjuicio para los aceites de oliva en comparaci&oacute;n con otros alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Los promotores de Nutriscore argumentan que este tipo de reclamaciones no son correctas, ya que el sistema se desarroll&oacute; para comparar alimentos dentro de la misma categor&iacute;a. Se trata de que el consumidor pueda saber si un producto, pongamos por caso unos cereales de desayuno, son m&aacute;s o menos saludables comparados con otros cereales de desayuno. Por eso, seg&uacute;n los promotores de Nutriscore, no tiene sentido comparar la calificaci&oacute;n del aceite de oliva (C) con la de un yogur azucarado (B) o la Coca-Cola Zero (B). Los representantes del sector olivarero, en cambio, consideran que el consumidor s&iacute; realizar&aacute; esas comparaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concentración en ácido oleico (%) de los aceites de oliva, colza, nuez, girasol alto-oleico (AGAO), moringa, aguacate y cacahuete.                            </span>
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        Hay que decir que el de oliva no es el &uacute;nico aceite privilegiado por Nutriscore. Junto con &eacute;l, tambi&eacute;n se incluyeron en la categor&iacute;a de hortalizas, frutas, legumbres y frutos secos a los aceites de colza y de nuez. Esto resulta extra&ntilde;o, dado que el criterio diferenciador entre aceites era la presencia de &aacute;cido oleico y el aceite de nuez tiene un contenido muy modesto en este &aacute;cido graso (alrededor del 15-20%). En cambio, otros aceites ricos en &aacute;cido oleico, no recibieron el mismo beneficio, y mantienen la calificaci&oacute;n D. En particular, el aceite de girasol alto-oleico puede alcanzar el 80% en &aacute;cido oleico, y los aceites de moringa, cacahuete y aguacate tienen contenidos similares a los del aceite de colza (ver figura). Si la concentraci&oacute;n de &aacute;cido oleico es la clave, todos ellos deber&iacute;an haber sido beneficiados.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, si el sistema est&aacute; dise&ntilde;ado para comparar alimentos dentro de la misma categor&iacute;a, podr&iacute;a tener sentido que los aceites pudieran calificarse de la A a la E, al igual que los cereales para desayuno del ejemplo anterior. De ser as&iacute;, el aceite de oliva virgen podr&iacute;a ser calificado como A, el aceite de oliva como B y los aceites de semillas refinados, a partir de la C. Esta clasificaci&oacute;n puede hacerse con criterio cient&iacute;fico, tomando en consideraci&oacute;n, no solo la composici&oacute;n en &aacute;cidos grasos, sino tambi&eacute;n la de otros componentes de los aceites. En el caso del aceite de oliva virgen, en particular, una parte importante de su valor nutricional se debe a polifenoles, esteroles y tocoferoles, que no se tienen en cuenta en Nutriscore.
    </p><p class="article-text">
        Adaptar el etiquetado nutricional a las caracter&iacute;sticas y h&aacute;bitos diet&eacute;ticos de la poblaci&oacute;n es deseable, tal y como se hace para las gu&iacute;as alimentarias, siempre que la adaptaci&oacute;n est&eacute; basada en la evidencia cient&iacute;fica y no de forma arbitraria o a conveniencia de los intereses meramente econ&oacute;micos de cada pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Perona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nutriscore-sistema-etiquetado-frontal-no-amaba-aceite-oliva_132_6511766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Dec 2020 19:18:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nutriscore, el sistema de etiquetado frontal que no amaba al aceite de oliva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nos atraen tanto los alimentos ultraprocesados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/atraen-alimentos-ultraprocesados_132_1377554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa547f99-07b3-4bb2-b3f7-ede4059e5283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos atraen tanto los alimentos ultraprocesados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ricos en azúcares, grasas y sal, diseñados específicamente para ser más atractivos que los naturales y provocar una respuesta placentera mucho mayor, son un ejemplo de estimulación supernatural</p></div><p class="article-text">
        Si preguntamos a cualquier persona por qu&eacute; le gustan los sabores dulces, nos dir&aacute; que es porque est&aacute;n ricos. Pero eso realmente no responde a la pregunta, sino que es una falacia de causalidad inversa: los sabores dulces est&aacute;n ricos porque nos gustan. <a href="https://www.ted.com/talks/dan_dennett_cute_sexy_sweet_funny" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dice Dan Dennett en esta charla TED</a>, lo mismo podr&iacute;a aplicarse a la atracci&oacute;n de los hombres por las formas redondeadas del cuerpo femenino. Es decir, a los hombres nos gustan las mujeres con curvas porque nos resultan m&aacute;s atractivas. Quedamos encerrados en el falso silogismo.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el mismo tipo de razonamiento, a los humanos nos gustan los beb&eacute;s porque son adorables. Seg&uacute;n Dennett, en realidad nos gustan los beb&eacute;s porque nos tienen que gustar. Dicho de otro modo, si no nos parecieran adorables, los descuidar&iacute;amos y podr&iacute;an morir, y eso la especie humana no se lo puede permitir. De la misma forma, nos gustan los alimentos dulces o con grasa porque tienen un elevado contenido energ&eacute;tico, necesario para nutrirnos. Para nuestros ancestros, estos nutrientes eran dif&iacute;ciles de conseguir en la naturaleza, as&iacute; que desarrollaron una gran atracci&oacute;n hacia ellos.
    </p><p class="article-text">
        Esa atracci&oacute;n est&aacute; basada en sistemas de recompensas a trav&eacute;s de neurotransmisores y hormonas, que responden a gratificaciones naturales de supervivencia para mantenerse vivo. La finalidad es que queramos repetir la experiencia porque probablemente sea indispensable para nuestra supervivencia o la de la especie. De forma muy simplificada, cuando se produce un est&iacute;mulo atractivo, el cerebro libera sustancias que nos causan placer (endorfinas), deseo (dopamina) o mejora nuestras relaciones sociales, incluido el sexo (oxitocina).
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         Pero hay una tercera pregunta, &iquest;por qu&eacute; cuanto m&aacute;s dulce es un alimento m&aacute;s nos atrae? Si dependiera solamente del aporte energ&eacute;tico necesario para la supervivencia, nos deber&iacute;a atraer lo mismo una fruta que un pastel de chocolate, pero no es as&iacute;. La respuesta la tienen los est&iacute;mulos supernormales. Se denominan as&iacute; a los est&iacute;mulos artificiales que provocan una respuesta igual o superior a los naturales. Afectan sobre todo a nuestros instintos m&aacute;s primarios, como la alimentaci&oacute;n y la reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este concepto fue planteado en los a&ntilde;os cincuenta por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nikolaas_Tinbergen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nikolaas Tinbergen</a>, et&oacute;logo neerland&eacute;s. Tinbergen ten&iacute;a en su laboratorio una pecera con peces espinosos al lado de la ventana. Los machos de estos animales son muy agresivos entre s&iacute; durante la &eacute;poca de celo, pero los de la pecera de la ventana se pon&iacute;an fren&eacute;ticos cuando por la calle pasaba el cami&oacute;n de correos. Ese cami&oacute;n era de color rojo, el mismo color de la barriga de los peces espinosos macho. As&iacute; que Tinbergen pens&oacute; que los peces distingu&iacute;an a otros machos por el color de la barriga y los atacaban. Para demostrar su hip&oacute;tesis, introdujo en el acuario peces de madera con la barriga roja. Aunque los peces ten&iacute;an diferentes formas, los machos los atacaban al ver el color rojo. Pod&eacute;is ver una reproducci&oacute;n del experimento <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZfcGZCGdGVE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este v&iacute;deo</a>. A ese est&iacute;mulo artificial que da lugar a una respuesta instintiva, Tinbergen lo llam&oacute; est&iacute;mulo supernormal.
    </p><p class="article-text">
        Pero la evidencia m&aacute;s ins&oacute;lita de este concepto es la del escarabajo <em>Julodimorpha bakewelli, </em>que estuvo a punto de extinguirse en Australia.
    </p><p class="article-text">
        Los machos de estos escarabajos se sienten atra&iacute;dos por las hembras, que son m&aacute;s grandes, marrones, brillantes y tienen unos hoyuelos en el caparaz&oacute;n. Pero de repente, estos machos se sent&iacute;an atra&iacute;dos por unos objetos que cumpl&iacute;an con esos requisitos, pero que eran mucho m&aacute;s grandes&hellip; botellas de cerveza. Los escarabajos encontraban esas botellas tiradas en el suelo e intentaban copular, olvid&aacute;ndose de las hembras. Y lo hac&iacute;an hasta morir. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=t1pOZbytOhE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mirad el v&iacute;deo</a>. Al final, la empresa cervecera tuvo que cambiar el dise&ntilde;o de las botellas para evitar la extinci&oacute;n del escarabajo.
    </p><p class="article-text">
        En los humanos tambi&eacute;n funciona la estimulaci&oacute;n supernatural. Por esa raz&oacute;n, muchos se excitan sexualmente con dibujos animados. De hecho, la pornograf&iacute;a podr&iacute;a considerarse una estimulaci&oacute;n supernatural de la reproducci&oacute;n. En nuestros d&iacute;as, el marketing se encarga de encontrar la forma de superestimularnos para que instintivamente nos sintamos atra&iacute;dos por los productos que quieren vender. Los alimentos ultraprocesados, ricos en az&uacute;cares, grasas y sal, ser&iacute;an tambi&eacute;n un ejemplo de estimulaci&oacute;n supernatural. Estos alimentos est&aacute;n dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente para ser m&aacute;s atractivos que los naturales y provocar una respuesta placentera mucho mayor, facilitando el desarrollo de conductas adictivas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Perona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/atraen-alimentos-ultraprocesados_132_1377554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2019 20:53:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué consumimos más dulces cuando estamos estresados? Nuestro cerebro es egoísta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/consumimos-dulces-estresados-cerebro-egoista_132_1441177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34cb71cc-6550-4fed-8c71-79c391fe2aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué consumimos más dulces cuando estamos estresados? Nuestro cerebro es egoísta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el equilibrio en las condiciones fisiológicas (nutrientes, temperatura, pH, etc.) está amenazado, el cerebro se comporta de manera "egoísta", compitiendo por los recursos energéticos con los otros órganos y asignándose a sí mismo la mayor prioridad</p></div><p class="article-text">
        Con cierta frecuencia, el<a href="https://www.washingtonpost.com/gdpr-consent/?destination=%2f%3f&amp;utm_term=.08d1ff22235c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Washington Post</a> publica una encuesta sobre las fobias psicol&oacute;gicas de los estadounidenses.&nbsp;<a href="https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2014/10/30/clowns-are-twice-as-scary-to-democrats-as-they-are-to-republicans/?utm_term=.bab726a89bad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Invariablemente, hablar en p&uacute;blico est&aacute; en los primeros puestos, por encima del miedo a volar, las agujas, ahogarse en el agua o&hellip; los zombies.</a> Por tanto, parece evidente, que hablar en p&uacute;blico es una de las actividades m&aacute;s estresantes que podemos realizar. De hecho, algunos sienten verdadero p&aacute;nico a someterse al escrutinio de otras personas en una presentaci&oacute;n oral, lo que les llega a afectar f&iacute;sicamente.
    </p><p class="article-text">
        Por eso <strong>Achim Peters,</strong> un neurocient&iacute;fico y diabet&oacute;logo de la <a href="https://www.uni-luebeck.de/en/university/university.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de L&uuml;beck </a>(Alemania) emplea el estr&eacute;s que supone realizar una presentaci&oacute;n en p&uacute;blico como m&eacute;todo de estudio. Peters estudia el anhelo por el consumo de az&uacute;car y los alimentos dulces en personas con estr&eacute;s psicosocial y, para provocar ese grado de estr&eacute;s, en sus experimentos fuerza a voluntarios a realizar discursos ante otras personas.
    </p><p class="article-text">
        En uno de esos experimentos,<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2899523/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> pidi&oacute; a 40 personas que ofrecieran un discurso de 10 minutos frente a extra&ntilde;os, a fin de producirles cierto grado de estr&eacute;s psicosocial</a>. Al final de la sesi&oacute;n, se midieron las concentraciones plasm&aacute;ticas de cortisol y adrenalina como marcadores del estr&eacute;s. Posteriormente, se ofreci&oacute; a los participantes un buffet libre de comida. En otra sesi&oacute;n realizada en las mismas condiciones, y a modo de control, los sujetos no estaban obligados a dar un discurso, sino que pod&iacute;an acceder directamente al buffet. Cuando los individuos hab&iacute;an hablado en p&uacute;blico antes, consumieron en promedio 34 gramos m&aacute;s de carbohidratos del buffet.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Seg&uacute;n la teor&iacute;a de Peters, en un ambiente estresante el cerebro exige activamente energ&iacute;a para cubrir sus mayores requerimientos. En esas circunstancias, el cerebro utilizar&iacute;a un mecanismo denominado &ldquo;supresi&oacute;n de la insulina cerebral&rdquo; para limitar los flujos de glucosa en los tejidos perif&eacute;ricos (m&uacute;sculo y adiposo) y mejorar el suministro de glucosa cerebral. M&aacute;s a&uacute;n, cuando est&aacute; estresado, el cerebro inducir&iacute;a a nuevos consumos de alimentos en lugar de solicitar energ&iacute;a de las reservas del cuerpo. Es decir, el cerebro exige la ingesta de nutrientes frescos, en vez de utilizar los metabolizados y almacenados como reserva en el h&iacute;gado y tejido adiposo. Como puede verse, este marco conceptual afecta enormemente al origen de la obesidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque nuestro cerebro representa solo el 2% de nuestro peso corporal, consume una gran parte de nuestros requerimientos diarios de carbohidratos, siendo la glucosa su combustible m&aacute;s importante. Cuando se dan situaciones de estr&eacute;s, el cerebro requiere un 12% m&aacute;s de energ&iacute;a, lo que pone en marcha toda una red de regiones cerebrales, incluido el hipot&aacute;lamo ventromedial y el hipot&aacute;lamo lateral, que regulan el metabolismo, el comportamiento en la alimentaci&oacute;n y las funciones digestivas. Pero hay otro centro en el hipot&aacute;lamo, el n&uacute;cleo arcuato, que bloquea la informaci&oacute;n del resto del cuerpo cuando registra que el cerebro carece de glucosa. Por eso, tantas veces recurrimos a la ingesta de carbohidratos tan pronto como el cerebro tiene una necesidad de energ&iacute;a, incluso si el resto del cuerpo est&aacute; bien abastecido.
    </p><p class="article-text">
        Peters afirma que el cerebro ocupa una posici&oacute;n jer&aacute;rquica especial en el metabolismo energ&eacute;tico humano. Si el equilibrio en las condiciones fisiol&oacute;gicas (nutrientes, temperatura, pH, etc.) est&aacute; amenazado, el cerebro se comporta de manera &ldquo;ego&iacute;sta&rdquo;, compitiendo por los recursos energ&eacute;ticos con los otros &oacute;rganos y asign&aacute;ndose a s&iacute; mismo la mayor prioridad. Esta teor&iacute;a del cerebro ego&iacute;sta, representa un enfoque metodol&oacute;gico completamente nuevo, incluso un cambio de paradigma para la investigaci&oacute;n de la obesidad y la diabetes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        As&iacute; pues, el estr&eacute;s al que est&aacute;n sometidas las personas afecta al comportamiento de su cerebro y a su conducta alimentaria, lo que las induce a ingerir m&aacute;s carbohidratos, aumentando la probabilidad de que adquieran sobrepeso. Si la exposici&oacute;n al entorno estresante es cr&oacute;nica o si ocurri&oacute; durante la infancia, el problema se agrava. Seg&uacute;n Peters, las personas que experimentan mucho estr&eacute;s en la infancia tienen una mayor preferencia por los dulces en la edad adulta.
    </p><p class="article-text">
        En numerosas ocasiones juzgamos demasiado a la ligera a las personas con sobrepeso por ingerir demasiados dulces o carbohidratos, y las acusamos de falta de voluntad y autocontrol. A la vista de &eacute;ste y otros estudios, parece evidente que deber&iacute;amos ser m&aacute;s cautos y, antes de juzgar, tener en cuenta las condiciones de vida de esas personas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Perona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/consumimos-dulces-estresados-cerebro-egoista_132_1441177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 18:39:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué consumimos más dulces cuando estamos estresados? Nuestro cerebro es egoísta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo sospechoso para la enfermedad cardiovascular (y no es el colesterol)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nuevo-sospechoso-enfermedad-cardiovascular_132_1163392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bda7fa52-77f7-4aef-b993-01d154b22aba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo sospechoso para la enfermedad cardiovascular (y no es el colesterol)"></p><p class="article-text">
        Est&aacute; completamente instalado en la cultura popular que el colesterol es malo para el coraz&oacute;n. Hasta en el lugar m&aacute;s rec&oacute;ndito de Espa&ntilde;a, la gente sabe que algunos alimentos pueden aumentar los niveles de colesterol y que el ejercicio f&iacute;sico los reduce. De hecho, en todos los pueblos existe la ruta del colesterol, que parece ser el m&eacute;todo infalible para reducirlo. Pero la percepci&oacute;n que tenemos de esta mol&eacute;cula puede estar cambiando. Cada vez resuena m&aacute;s que el colesterol puede dejar de ser el sospechoso habitual.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que escuch&eacute; poner en duda que el colesterol es el factor principal que enlaza dieta y aterosclerosis fue en un congreso en China en 2013. El japon&eacute;s Harumi Okuyama pon&iacute;a sobre la mesa la posibilidad de que los ensayos cl&iacute;nicos con estatinas -los f&aacute;rmacos que reducen el colesterol sangu&iacute;neo-  estuvieran sesgados por intereses econ&oacute;micos. Seg&uacute;n  Okuyama, considerando solo los estudios que declaraban no tener conflictos de inter&eacute;s, no se pod&iacute;a establecer ninguna asociaci&oacute;n significativa entre el consumo de estatinas con una protecci&oacute;n cardiovascular.
    </p><p class="article-text">
        Desaprender es muy complicado y han sido muchos a&ntilde;os de aceptaci&oacute;n del papel perjudicial del colesterol. A ra&iacute;z de las investigaciones de Ancel Keys desde los a&ntilde;os 50, se acept&oacute; que la causa principal de los infartos era la grasa de la dieta y se demonizaron alimentos ricos en colesterol y grasas saturadas, entre los que destacaban los huevos. Hoy sabemos que no es necesario poner restricciones a los huevos, al menos por lo que al colesterol ata&ntilde;e, y que algunos &aacute;cidos grasos saturados, como el &aacute;cido este&aacute;rico, tienen un efecto neutro sobre los niveles plasm&aacute;ticos de colesterol. Adem&aacute;s, surgen dudas sobre el efecto de otro saturado abundante en los alimentos, el &aacute;cido palm&iacute;tico, presente sobre todo en el aceite de palma, pero tambi&eacute;n en el de oliva. Se ha demostrado que su consumo de este &aacute;cido graso produce efectos tanto favorables como desfavorables en relaci&oacute;n con la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis del colesterol afirma que las part&iacute;culas que lo transportan, lipoprote&iacute;nas de baja densidad (LDL o &ldquo;colesterol malo&rdquo;), pueden penetrar en las arterias y generar aterosclerosis, mediante la participaci&oacute;n de macr&oacute;fagos. Estas c&eacute;lulas capturan las LDL y amplifican el proceso inflamatorio, aunque para ello las LDL deben estar previamente oxidadas. Por este motivo, cuanto m&aacute;s colesterol circulante en forma de LDL, mayor el riesgo de aterog&eacute;nesis. De ah&iacute; el uso de estatinas para reducir los niveles de colesterol. Pero si Okuyama tiene raz&oacute;n y la reducci&oacute;n del colesterol a trav&eacute;s del uso de estatinas no est&aacute; relacionada con una disminuci&oacute;n del riesgo cardiovascular, &iquest;c&oacute;mo es posible que tenga lugar la formaci&oacute;n de la placa de ateroma?
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                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las LDL, las lipoprote&iacute;nas ricas en triglic&eacute;ridos, como los quilomicrones, tambi&eacute;n pueden generar aterosclerosis. Hasta hace poco tiempo, se consideraba que estas lipoprote&iacute;nas eran demasiado grandes para acumularse en las arterias. Sin embargo, una vez metabolizadas, sus remanentes tienen un tama&ntilde;o mucho menor y, al contrario de las LDL, no necesitan ser oxidadas para ser captadas por macr&oacute;fagos. Dado que los quilomicrones transportan triglic&eacute;ridos de la dieta, su concentraci&oacute;n se exacerba despu&eacute;s de cada comida. Eso significa que, excepto por unas pocas horas de la noche, pasamos casi todo el d&iacute;a con niveles de triglic&eacute;ridos altos en sangre. Triglic&eacute;ridos altos despu&eacute;s de comer implica triglic&eacute;ridos transportados en quilomicrones, metabolizados a quilomicrones remanentes y mayor probabilidad de interaccionar con macr&oacute;fagos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, est&aacute; el papel del az&uacute;car. En 2016 cay&oacute; uno de los cimientos m&aacute;s s&oacute;lidos de la hip&oacute;tesis del colesterol, cuando se supo que algunas empresas norteamericanas de la industria azucarera hab&iacute;an financiado estudios cient&iacute;ficos para poner el foco de atenci&oacute;n sobre las grasas y retirarlo de los dulces y las bebidas azucaradas. Sin embargo, cada vez hay m&aacute;s evidencia de que los carbohidratos tienen un efecto perjudicial sobre la enfermedad cardiovascular. Por ejemplo, el Estudio de las Enfermeras mostr&oacute; que la ingesta de carbohidratos refinados aumenta el riesgo cardiovascular, independientemente de otros factores de riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es c&oacute;mo pueden los carbohidratos provocar la acumulaci&oacute;n de grasas en la pared arterial. La pieza clave es la insulina, que regula el metabolismo tanto de carbohidratos como de grasas. Esta hormona activa la producci&oacute;n de lipoprote&iacute;na lipasa, la enzima que metaboliza los quilomicrones para formar quilomicrones remanentes. A trav&eacute;s de su activaci&oacute;n, una elevada ingesta de carbohidratos provoca picos altos de insulina y la acumulaci&oacute;n de lipoprote&iacute;nas ricas en triglic&eacute;ridos -quilomicrones remanentes y VLDL-, favoreciendo la formaci&oacute;n de placas de ateroma.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hemos puesto el foco sobre el colesterol plasm&aacute;tico como factor clave del riesgo cardiovascular durante mucho tiempo, este paradigma va cambiando gracias a los nuevos conocimientos sobre el metabolismo del colesterol, los triglic&eacute;ridos y los carbohidratos, pero tambi&eacute;n gracias a la vigilancia sobre la financiaci&oacute;n de los estudios cient&iacute;ficos por la industria alimentaria y farmac&eacute;utica.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n puede ser pronto para absolver completamente al colesterol de todos sus pecados y rechazar las estatinas de plano, pero seguro que no lo es para reducir el consumo de alimentos procesados y ricos en az&uacute;cares e incrementar aqu&eacute;llos capaces de reducir los triglic&eacute;ridos plasm&aacute;ticos, como el pescado, los frutos secos o el aceite de oliva virgen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Perona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/nuevo-sospechoso-enfermedad-cardiovascular_132_1163392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 20:20:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo sospechoso para la enfermedad cardiovascular (y no es el colesterol)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colesterol,Ciencia]]></media:keywords>
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