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    <title><![CDATA[elDiario.es - Josef Joffe]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/josef_joffe/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Josef Joffe]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué sube la ultraderecha en Europa mientras que la socialdemocracia se muere?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/europa-derecha-sube-socialdemocracia-muere_1_3163571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc1aa3d7-d6ed-4c55-9504-ee990ffea34f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué sube la ultraderecha en Europa mientras que la socialdemocracia se muere?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito electoral del partido de extrema derecha AfD ha puesto a Alemania al mismo nivel que la mayoría de países europeos, ¿qué hay detrás de esta inquietante tendencia?</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/temas/alemania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alemania</a> se ha mantenido durante 70 a&ntilde;os como la &uacute;nica democracia europea sin un partido de derechas con peso. Nazis y neonazis lo intentaron, pero uno a uno fallaron. El pa&iacute;s permanec&iacute;a en el centro, con una tranquila alternancia de poder, e incluso comparti&eacute;ndolo a veces, entre la derecha moderada de los Dem&oacute;cratas Cristianos (CDU) y la izquierda reformista de los Socialdem&oacute;cratas (SPD).
    </p><p class="article-text">
        Alemania se ha vuelto convencional. Como el resto de Europa &ndash;desde Portugal a Polonia&ndash; los alemanes viven con un partido populista de derechas. <a href="http://www.eldiario.es/internacional/urnas-alas-populismo-derechas-Alemania_0_494151004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativa para Alemania (AfD)</a> ha irrumpido en el parlamento como la tercera fuerza, dos generaciones despu&eacute;s del fin del Tercer Reich.
    </p><p class="article-text">
        La analog&iacute;a nazi es enga&ntilde;osa. Como sus equivalentes europeos, la AfD es un revoltijo ideol&oacute;gico, desafiando la categorizaci&oacute;n cl&aacute;sica de derecha o izquierda. Su rechazo contra los discursos pol&iacute;ticamente correctos y la compasi&oacute;n hacia las minor&iacute;as, aproxim&aacute;ndose a un racismo hasta ahora tab&uacute;, es de derechas. El clamor por la protecci&oacute;n de las clases sociales m&aacute;s bajas es de izquierdas. La ansiedad que le provoca la inmigraci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n, junto a hostilidad hacia Bruselas, es tanto de izquierdas como de derechas.
    </p><p class="article-text">
        Los denominadores comunes son el resentimiento y la protesta. As&iacute; piensan <a href="http://www.eldiario.es/temas/marine_le_pen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marine Le Pen</a> y su Frente Nacional, <a href="http://www.eldiario.es/temas/geert_wilders/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Geert Wilders</a> y su Partido por la Libertad (PVV), <a href="http://www.eldiario.es/temas/ukip/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ukip</a>, Donald Trump, y por supuesto en sitios como Hungr&iacute;a y Polonia, donde populistas autoritarios est&aacute;n al frente del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La ira vence a la agenda pol&iacute;tica. <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Alemania-sorprendente-exito-extrema-derecha_0_690481345.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&oacute;lo un 34% de los votantes de AfD</a> se inclinaron por el partido por convicci&oacute;n. M&aacute;s del doble vot&oacute; por ellos por simple decepci&oacute;n con los partidos establecidos. La misma l&oacute;gica es aplicable al resto de Europa. Esta actitud se puede resumir en una actitud de &ldquo;nos sentimos traicionados y abandonados&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Ca&iacute;da en picado de los partidos moderados</h3><p class="article-text">
        Pero estos sentimientos configuran una escena mucho mayor: el precipitado declive de los grandes partidos de centro-izquierda y centro-derecha que desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora hab&iacute;an gobernado en Alemania y en Europa. La CDU de Angela Merkel se llev&oacute; la peor parte. En comparaci&oacute;n con los resultados en 2013, <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Merkel-eleccion-ultraderecha-tercera-fuerza_0_690131385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los conservadores alemanes han perdido 8,5 puntos</a>. Los socialdem&oacute;cratas s&oacute;lo perdieron 5, pero no es un gran consuelo. Haber perdido poco no compensa la tragedia del partido de Willy Brandt y Helmut Schmidt, que lleg&oacute; a obtener un 46% del voto y ahora ha bajado al 20,5%.
    </p><p class="article-text">
        Los socialdem&oacute;cratas est&aacute;n luchando contra un deterioro que viene desde de largo. Alemania tampoco est&aacute; sola en esto; el declive de la socialdemocracia est&aacute; presente en toda Europa.
    </p><p class="article-text">
        Al antes poderoso Partido Socialista Italiano (PSI) ya poco poder le queda. En Francia, el partido Socialista lleg&oacute; a ser tan fuerte como para conseguir llevar al El&iacute;seo a Fran&ccedil;ois Mitterrand y a Fran&ccedil;ois Hollande. En la primera ronda de la carrera presidencial de este a&ntilde;o tan s&oacute;lo han conseguido un 6,4% de los votos. En Escandinavia, la izquierda moderada se ha llevado un buen traspi&eacute;. Conservadores y populistas gobiernan Noruega. La centroderecha, en Suecia.
    </p><p class="article-text">
        El partido Laborista de los Pa&iacute;ses Bajos (PvdA) ha ca&iacute;do en cinco a&ntilde;os de un 19% a menos de un 6%. El Pasok griego ha corrido una suerte parecida. Imaginemos un mapa de Europa para entenderlo mejor. Hace 20 a&ntilde;os, el mapa estaba cubierto casi al completo por rojo, el color asociado tradicionalmente con la socialdemocracia. Hoy, s&oacute;lo quedan en rojo cinco pa&iacute;ses.
    </p><h3 class="article-text">Esperanza a primera vista, desesperaci&oacute;n de cerca</h3><p class="article-text">
        Ahora miremos todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute;. A primera vista, parece que el Reino Unido es una gran excepci&oacute;n porque el partido Laborista de Jeremy Corbyn casi echa a los conservadores en las elecciones de junio. Se puede discutir que el resultado fue m&aacute;s contra Theresa May que a favor del Partido Laborista.
    </p><p class="article-text">
        Parece que al Partido Dem&oacute;crata estadounidense le va mucho mejor, teniendo en cuenta que se llev&oacute; el voto popular en las elecciones de 2016. Ahora vamos a observar los Estados Unidos no presidenciales. Desde la primera victoria de Barack Obama, los republicanos han ganado 1.000 asientos m&aacute;s en las elecciones estatales, y 34 de los 50 gobernadores son republicanos. Trump, que se ha mudado a la Casa Blanca, se sentir&iacute;a como en casa con Le Pen, Wilders y la AfD alemana.
    </p><p class="article-text">
        En un escenario global donde antes cabalgaba a sus anchas un orgulloso socialismo internacional, ahora se extiende del Pac&iacute;fico al mar B&aacute;ltico un populismo internacional. &iquest;Qu&eacute; ha pasado?
    </p><h3 class="article-text">El papel que juega la econom&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, la socialdemocracia subi&oacute; al poder de la mano del levantamiento de la clase trabajadora. Actualmente, la que antes fue una fuerza poderosa se est&aacute; empeque&ntilde;eciendo al mismo ritmo que cae la contribuci&oacute;n al PIB del sector industrial. Esa aportaci&oacute;n ha ca&iacute;do de un 35% a alrededor de un 15% a lo largo de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os en Occidente. Poni&eacute;ndolo en t&eacute;rminos extremos, la izquierda reformista est&aacute; perdiendo su base de consumidores, y esto ha quedado plasmado en las elecciones m&aacute;s recientes.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; perdiendo su &uacute;nico argumento de venta, la redistribuci&oacute;n y el Estado de bienestar. Fij&eacute;monos por ejemplo en Martin Schulz, el desafortunado candidato del SPD. Su mensaje era la &ldquo;justicia social&rdquo;: ayudar a los pobres por medio de ayudas y de impuestos a los ricos. El problema es que los trabajadores alemanes de hoy en d&iacute;a son de clase media, y el primer tramo del impuesto sobre la renta empieza a partir de los 50.000 euros anuales, el suelo de un profesor de nivel superior o de un trabajador cualificado.
    </p><p class="article-text">
        Esta gente no tiene muchas ganas de que suban los impuestos &ndash;no en un pa&iacute;s en el que el gobierno se lleva casi la mitad del PIB&ndash;. La desigualdad salarial, medida por el &iacute;ndice Gini, es menor que en Francia, Italia o Reino Unido. El SPD tiene que encontrar otro argumento de venta. Pero por otro lado, las tradiciones del SPD lo atrapan. No pueden virar al nacionalismo de Trump, al proteccionismo o al cierre de fronteras, no cuando Alemania vive de las exportaciones m&aacute;s que ning&uacute;n otro pa&iacute;s occidental. Tampoco puede dejar de lado la defensa de las minor&iacute;as y la igualdad de g&eacute;nero, que forman parte de su ADN moderno. La misma suerte se puede aplicar a sus equivalentes occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, hay que mirar el lado positivo. La AfD se llev&oacute; el 13% del voto en las elecciones alemanas. Esto significa que un 87% est&aacute; a favor de partidos democr&aacute;ticos. Esto es mucho m&aacute;s tranquilizador que los resultados electorales en Estados Unidos, Holanda o Francia, sin tan siquiera mencionar los de Polonia y Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>Josef Joffe es director del semanario alem&aacute;n Die Zeit.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josef Joffe]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Oct 2017 19:13:08 +0000]]></pubDate>
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