<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Donatella della Porta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/donatella_della_porta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Donatella della Porta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515874/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El procés y los referéndums desde abajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/proces-referendums-abajo_132_3140434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93d16ba0-d6bf-4510-888b-7b5ff12de66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El procés y los referéndums desde abajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proceso de votación del 1-O fue posible gracias a la organización y coordinación de ciudadanos de a pie a través de una miríada de</p><p class="subtitle">Comitès de Defensa del Referèndum locales.</p><p class="subtitle">Enfoques basados en la retórica de choque de trenes entre la Generalitat y el Estado/Gobierno central, el pulso entre Rajoy, la Corona y Puigdemont o el posicionamiento de gobiernos e instituciones internacionales, minusvaloran tanto el ciclo de contienda política como la presión que, desde hace años, buena parte de la ciudadanía viene ejerciendo “desde abajo”.</p></div><p class="article-text">
        Hace escasamente unos meses, las divisiones internas y estrat&eacute;gicas entre los impulsores del <em>proc&eacute;s</em> hab&iacute;an proliferado y el apoyo a la independencia catalana estaba en declive. Asimismo, los sectores partidarios de la independencia contaban con una capacidad de movilizaci&oacute;n social que, si bien todav&iacute;a importante, se estaba viendo mermada. Pero los acontecimientos que tuvieron lugar las semanas precedentes al 1-O &mdash; con las autoridades espa&ntilde;olas promoviendo medidas judiciales contra los promotores de la votaci&oacute;n, clausurando p&aacute;ginas web e interviniendo pagos de la Generalitat&mdash; y la violenta represi&oacute;n policial que tuvo lugar el mismo d&iacute;a de la votaci&oacute;n, han hecho rebrotar la movilizaci&oacute;n y resistencia social en multitud de formas, as&iacute; como los sentimientos de agravio, frustraci&oacute;n y desesperaci&oacute;n de una buena parte de la sociedad catalana.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ciertos sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica &mdash; y autoridades pol&iacute;ticas&mdash; todav&iacute;a conciben el acto de votaci&oacute;n del pasado 1 de octubre como un empe&ntilde;o impulsado por los l&iacute;deres pol&iacute;ticos catalanes (ya sean el PDeCAT, ERC, las CUP o la propia Generalitat), esta interpretaci&oacute;n centrada en &eacute;lites e instituciones no justifica los altos niveles de resistencia y movilizaci&oacute;n de una gran parte de la ciudadan&iacute;a catalana el pasado domingo. Es m&aacute;s, esta perspectiva no explica los 2,3 millones de votos depositados en el refer&eacute;ndum no oficial ni vinculante en noviembre de 2014, minimiza la importancia de los centenares de refer&eacute;ndums municipales que han tenido lugar a lo largo y ancho de los municipios catalanes desde 2009 e ignora las centenares de miles de personas que se han venido concentrado por el derecho a decidir y la independencia desde el 2010, especialmente en las <em>diadas</em>. En definitiva, esta perspectiva ignora el gran ciclo de contestaci&oacute;n popular que ha tenido lugar en Catalu&ntilde;a, y que desborda la l&oacute;gica puramente institucional.
    </p><p class="article-text">
        La avalancha informativa de los &uacute;ltimos d&iacute;as se ha centrado en las acciones de la Generalitat, en las tecnicidades legales de las diferentes actuaciones (desde la represi&oacute;n policial a una eventual Declaraci&oacute;n Unilateral de Independencia) y en la relaci&oacute;n institucional entre Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a, sin dar cuenta del car&aacute;cter persistente, multitudinario y heterog&eacute;neo del movimiento catal&aacute;n en favor de la auto-determinaci&oacute;n. Es cierto que a medida que las olas de contienda avanzan, la frontera entre pol&iacute;tica institucional y sociedad civil tiende a difuminarse (sirva a modo de ejemplo la actual presidenta del Parlament, Carme Forcadell, anterior l&iacute;der de la ANC), pero no podemos entender el <em>proc&eacute;s</em> catal&aacute;n en toda su plenitud sin tener en cuenta y responder a la presi&oacute;n ejercida &ldquo;desde abajo&rdquo;, al malestar y a las demandas de reconocimiento de una buena parte de la sociedad civil catalana. 
    </p><p class="article-text">
        Junto con actores establecidos como partidos y redes institucionales (p.ej., la Associaci&oacute; de Municipis per la Independ&egrave;ncia), fue primero la Plataforma pel Dret a Decidir, seguida despu&eacute;s por otras organizaciones como la Assemblea Nacional Catalana, numerosas entidades c&iacute;vicas y culturales (p.ej., S&uacute;mate, Ciemen, &Ograve;mnium Cultural) y cientos de asambleas de base, vecinales, colectivos aut&oacute;nomos e individuos an&oacute;nimos quienes han permitido, desde hace unos cuantos a&ntilde;os, mantener la campa&ntilde;a por el refer&eacute;ndum de auto-determinaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a. El proceso de votaci&oacute;n del 1-O fue posible gracias a la organizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de ciudadanos de a pie a trav&eacute;s de una mir&iacute;ada de <em>Comit&egrave;s de Defensa del Refer&egrave;ndum locales.</em> Pero Catalu&ntilde;a no es una excepci&oacute;n. Percibimos una tendencia generalizada entre los movimientos sociales a iniciar, impulsar y promover, pero tambi&eacute;n a penetrar y moldear a trav&eacute;s de agitaci&oacute;n social, las campa&ntilde;as de refer&eacute;ndums institucionales, oficiales o no, en una din&aacute;mica que hemos bautizado como &ldquo;refer&eacute;ndums desde abajo&rdquo; en nuestro &uacute;ltimo libro (v&eacute;ase <a href="https://policypress.co.uk/social-movements-and-referendums-from-below#book-detail-tabs-stison-block-content-1-0-tab0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Es un hecho que el n&uacute;mero de refer&eacute;ndums sobre la secesi&oacute;n ha crecido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, especialmente tras el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (v&eacute;ase <a href="/content/edit/onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-923X.2014.12070.x/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Ya sea en Escocia en 2014 o en Kurdist&aacute;n este mismo septiembre&mdash; aunque este &uacute;ltimo no ha sido (todav&iacute;a?) legalmente reconocido por el gobierno iraqu&iacute;&mdash;, la tendencia no parece menguar. Mientras que en el primer caso una gran movilizaci&oacute;n de las bases populares se desarroll&oacute; en paralelo a la campa&ntilde;a institucional liderada por el SNP, el refer&eacute;ndum kurdo fue iniciativa del partido gobernante KDP, con poca participaci&oacute;n ciudadana m&aacute;s all&aacute; del propio voto. No obstante, las crecientes interacciones entre los instrumentos de democracia directa y los movimientos sociales se observan m&aacute;s all&aacute; de los asuntos relacionados con el encaje territorial.
    </p><p class="article-text">
        Bajo fuertes presiones del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisi&oacute;n Europea, varios estados de la periferia europea trataron de mitigar las consecuencias del colapso financiero general a trav&eacute;s de aplicar pol&iacute;ticas de austeridad. Las reacciones ciudadanas en forma de movimientos como Occupy o el 15M representaron el creciente descontento ante la falta de responsabilidad y legitimidad de algunas instituciones pol&iacute;ticas en un contexto de privaci&oacute;n de recursos. Desde el punto de vista de los movimientos, los contextos pol&iacute;ticos cambiantes han presentado oportunidades para recurrir a instrumentos de democracia directa, caracterizados por iniciativas &ldquo;desde debajo&rdquo;. De hecho, se han utilizado refer&eacute;ndums como mecanismos de oposici&oacute;n a pol&iacute;ticas neoliberales que conllevaban la privatizaci&oacute;n de los suministros de agua (en Italia), rescates bancarios (en Islandia) o tratados internacionales que perpetuaban la austeridad (en Grecia).
    </p><p class="article-text">
        En general, los refer&eacute;ndums pueden ser herramientas potencialmente constructivas para fortalecer y apuntalar la democracia, la participaci&oacute;n ciudadana, el debate, el empoderamiento popular y la organizaci&oacute;n aut&oacute;noma m&aacute;s all&aacute; de las estructuras estatales; todos ellos requisitos inherentes de las l&oacute;gicas y concepciones democr&aacute;ticas deliberativas e inclusivas. Sin embargo, y no muy a menudo se desarrolla este debate en el seno de los movimientos sociales, los refer&eacute;ndums son un instrumento propio de las democracias mayoritarias, pues una minor&iacute;a de la poblaci&oacute;n se excluye de la toma de decisiones e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas. Adem&aacute;s, los refer&eacute;ndums y sus resultados son muy sensibles a las circunstancias concretas del contexto donde se desarrollan los debates&mdash; como muestran los recientes refer&eacute;ndums sobre el Brexit y el acuerdo con las FARC colombianas&mdash;, y m&aacute;s a&uacute;n en contextos de extrema polarizaci&oacute;n. De hecho, los estudios sobre refer&eacute;ndums han mostrado c&oacute;mo un evento notable (como puede ser la amenaza de represi&oacute;n policial, por ejemplo) puede influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica y en el resultado de la votaci&oacute;n. Por esos motivos, los refer&eacute;ndums tienen que ser tratados con mucho cuidado.
    </p><p class="article-text">
        El fragor de la batalla alrededor del <em>proc&eacute;s</em> puede haber desplazado otros debates fundamentales en Catalu&ntilde;a como son la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica o los recortes sociales. Pero en cierto modo, tambi&eacute;n los ha canalizado. El caso es que para mucha gente en Catalu&ntilde;a, hoy, la soluci&oacute;n a estos problemas pasar&iacute;a por la dotaci&oacute;n de estructuras de estado propias. Otra parte se contentar&iacute;a, de momento, con el reconocimiento del conflicto por parte del Estado espa&ntilde;ol y la apertura de un di&aacute;logo pol&iacute;tico que permita canalizar las demandas de auto-determinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las interpretaciones que, de un modo impl&iacute;cito o expl&iacute;cito, conciben las movilizaciones sociales de los &uacute;ltimos d&iacute;as&mdash; incluyendo la votaci&oacute;n del pasado 1-O o la huelga del martes 3 de octubre&mdash; como propias de masas descerebradas, maleables y serviles, no s&oacute;lo son inciertas sino que dificultan la desescalada del conflicto. Enfoques basados en la ret&oacute;rica de choque de trenes entre la Generalitat y el Estado/Gobierno central, el pulso entre Rajoy, la Corona y Puigdemont o el posicionamiento de gobiernos e instituciones internacionales, minusvaloran tanto el ciclo de contienda pol&iacute;tica como la presi&oacute;n que, desde hace a&ntilde;os, buena parte de la ciudadan&iacute;a viene ejerciendo &ldquo;desde abajo&rdquo;. Asociado con la fallida reforma del Estatut y la crisis de autogobierno en un contexto de recesi&oacute;n, el 1-O es un punto &aacute;lgido de confrontaci&oacute;n dentro del ciclo de movilizaci&oacute;n social que va m&aacute;s all&aacute; de partidos pol&iacute;ticos e instituciones y donde actores pol&iacute;ticos extra-institucionales han venido jugando (&iexcl;y todav&iacute;a juegan!) un rol fundamental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Donatella della Porta, Francis O'Connor, Anna Subirats Riba, Martin Portos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/proces-referendums-abajo_132_3140434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Oct 2017 18:14:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/93d16ba0-d6bf-4510-888b-7b5ff12de66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="140750" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/93d16ba0-d6bf-4510-888b-7b5ff12de66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="140750" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El procés y los referéndums desde abajo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/93d16ba0-d6bf-4510-888b-7b5ff12de66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
