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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ximo Puig]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ximo_puig/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ximo Puig]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que esconde el muñeco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/esconde-muneco_129_10813108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89ec1099-ba88-4b37-a318-425975f4c44e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El muñeco de Pedro Sánchez que los ultras colocaron el pasado 31 de diciembre frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España hay una escalada de odio que acaba de cruzar otra frontera del mal gusto, la bilis y la deshumanización. Porque eso es, en última instancia, lo que se persigue: deshumanizar al otro para poderlo linchar a golpes, patadas y bastonazos, sin remordimientos</p></div><p class="article-text">
        El libro lo he regalado esta Navidad. Se titula <em>La obsolescencia del odio</em>. Y al releerlo sent&iacute; la necesidad de copiar, en un <em>post-it</em> que reposa sobre la mesa, esa frase de las primeras p&aacute;ginas: &ldquo;El rugido de los amantes del odio lo tengo en la oreja desde 1933&rdquo;. La escribi&oacute; G&uuml;nther Anders, su autor, y &eacute;l sab&iacute;a bien de qu&eacute; hablaba. 
    </p><p class="article-text">
        Ese a&ntilde;o tuvo que abandonar Alemania, con su esposa Hannah Arendt, por la persecuci&oacute;n y el hostigamiento de los nazis. Anders era jud&iacute;o, colaboraba con Bertolt Brecht y le gustaba pensar en voz alta: una combinaci&oacute;n peligrosa ante la sinraz&oacute;n nazi. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, es el rugido de los amantes del odio lo que presenciamos estos d&iacute;as con el apaleamiento de un mu&ntilde;eco que caricaturizaba la imagen del presidente S&aacute;nchez. No es, en absoluto, un hecho balad&iacute;. Ni el mu&ntilde;eco, ni los golpes, ni los silencios, ni los <em>s&iacute;pero</em> de aquellos que siempre dudan, que siempre se erigen en v&iacute;ctimas, que nunca llaman al fascismo por su nombre.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay una escalada de odio que acaba de cruzar otra frontera del mal gusto, la bilis y la deshumanizaci&oacute;n. Porque eso es, en &uacute;ltima instancia, lo que se persigue: deshumanizar al otro para poderlo linchar a golpes, patadas y bastonazos, sin remordimientos. Es muy antiguo. Y ya conocemos c&oacute;mo acaba. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un tiempo vi dos pel&iacute;culas que retrataban bien la maquinaria del odio pol&iacute;tico y su desenlace fatal. En una &ndash;<em>Rabin, el &uacute;ltimo d&iacute;a</em>&ndash; se muestra el papel determinante que tuvieron las plegarias incendiarias de los rabinos ultraortodoxos contra los Acuerdos de Oslo para que hubiera manifestaciones que ped&iacute;an la muerte del primer ministro israel&iacute; Isaac Rabin y para que, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, un fan&aacute;tico sionista asesinara a tiros al hombre y a aquello que representaba: el deseo de paz. La otra pel&iacute;cula &ndash;<em>Palme</em>&ndash; refleja bien la vida de un pol&iacute;tico, al que tanto debemos ahora los dem&oacute;cratas, que tuvo que soportar la intolerancia que suscitaban sus ideas hasta aquel disparo mortal, cuando sal&iacute;a del cine en una fr&iacute;a noche de invierno. D&iacute;as antes se quemaba su mu&ntilde;eco en una manifestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es solo un mu&ntilde;eco. Lo sabemos bien. Cuando a los jud&iacute;os los llamaban ratas, piojos, cucarachas, zorros o buitres en la Alemania nazi no eran solo palabras. Ni cuando Radio Mil Colinas en Ruanda llamaba cucarachas a los tutsis eran solo palabras. Ni cuando se llamaba rojos y hordas a aquellos republicanos fusilados en la posguerra, que ahora Paco Roca ha recuperado en su &uacute;ltimo libro, eran solo palabras. 
    </p><p class="article-text">
        De la deshumanizaci&oacute;n que obra el lenguaje ya nos habl&oacute; Victor Klemperer. Sin embargo, aqu&iacute; ya no hay solo lenguaje. Ya se ha pasado al plano simb&oacute;lico. El mu&ntilde;eco. Y detr&aacute;s del mu&ntilde;eco del presidente elegido democr&aacute;ticamente hay mucho m&aacute;s que un mu&ntilde;eco. Esto no son las Fallas; el contexto es bien distinto. Tampoco es una fantochada sin m&aacute;s: solo hay que ver los rostros del aquelarre, a medio camino entre Goya y Grosz. Aqu&iacute; se agazapa el rugido de los amantes del odio, que ya dura demasiado y cuenta con demasiadas complicidades taciturnas. 
    </p><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola deber&iacute;a activar los anticuerpos frente a la intolerancia m&aacute;s cerril. Deber&iacute;amos tener mucho cuidado con frivolizar este episodio, un cap&iacute;tulo m&aacute;s de una escalada corrosiva para la convivencia. Es miope &ndash;o peor: mezquino&ndash; restarle la importancia que tienen esos golpes siniestros en mitad de la noche. No hablo de la cuesti&oacute;n jur&iacute;dica: ni soy experto ni me parece lo medular de este asunto. Hablo del rugido del odio que tenemos en la oreja y del caldo de cultivo, de una pestilencia insoportable, que est&aacute; generando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/esconde-muneco_129_10813108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jan 2024 21:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que esconde el muñeco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Banalizar el mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/banalizar-mal_129_10674963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/780bf677-4110-4c8f-99b7-6b3227bd0a52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Banalizar el mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una sociedad madura no puede naturalizar la hegemonía anticultural de la extrema derecha. Un partido de gobierno no puede permitir este sectarismo institucionalizado y este intolerable camorrismo callejero</p><p class="subtitle">Cientos de manifestantes cortan el tráfico y lanzan insultos a Sánchez en su visita a Málaga</p></div><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; todo el mismo d&iacute;a. En la radio, Nieves Concostrina subrayaba un episodio demasiado desconocido de la Historia: que Hitler no arras&oacute; en las elecciones que pusieron fin a la Rep&uacute;blica de Weimar en 1932. Para poder gobernar, la derecha alemana se ali&oacute; con la ultraderecha creyendo que la podr&iacute;a controlar. Sin embargo, ocurri&oacute; todo lo contrario. La derecha pact&oacute; con la ultraderecha sin medir el peligro que supon&iacute;a para la democracia. El resto de la Historia es de sobra conocido.
    </p><p class="article-text">
        Eso fue por la tarde. Por la ma&ntilde;ana, en Les Corts Valencianes, la ultraderecha evidenci&oacute; los peligros que entra&ntilde;a banalizar el mal. El vicepresidente del Consell anunci&oacute; que la Generalitat elimina todo apoyo econ&oacute;mico a un largo listado de entidades ligadas a figuras insignes de la cultura valenciana como Vicent Andr&eacute;s Estell&eacute;s, Joan Fuster, Carles Salvador o la red de institutos comarcales. C&aacute;tedras, museos, centros de investigaci&oacute;n y de divulgaci&oacute;n. Da igual. La Generalitat no va a apoyar a &ldquo;ning&uacute;n organismo, autor o entidad&rdquo; que se salga de su per&iacute;metro ideol&oacute;gico. Tampoco a autores; es decir, personas. Un menoscabo a la libertad de expresi&oacute;n y de creaci&oacute;n art&iacute;stica para muchos ciudadanos. &ldquo;Yo defiendo mi trinchera&rdquo;, dijo el n&uacute;mero dos de la Generalitat. &ldquo;Y presumo de ello&rdquo;, remach&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya por la noche, las casas del pueblo socialistas estaban rodeadas. Una masa virulenta gritaba, insultaba y amenazaba con quemar la sede de un partido pol&iacute;tico con 144 a&ntilde;os de historia. Quemarla: literalmente. No sabemos si estaban dispuestos a quemarla con gente dentro o no: eso no lo especificaron. Pero s&iacute; sabemos que son los mismos que pusieron bombas a Joan Fuster y a Manuel Sanchis Guarner. Que son los mismos que la noche siguiente vi encapuchados, y desfilando como escuadristas fascistas, por la Gran V&iacute;a de Madrid. En 2023.
    </p><p class="article-text">
        En solo cuatro meses, la regresi&oacute;n de libertades es alarmante en la Comunitat Valenciana. Prohibieron banderas de inclusi&oacute;n. Censuraron revistas y libros en las bibliotecas. Retiraron nombres a auditorios. Anularon conferencias a autores non gratos. Ahora ya, sin complejos &ndash;es m&aacute;s: presumiendo de ello&ndash; proclaman que con el dinero de todos solo se apoyar&aacute; a quienes piensen como ellos. Hasta se permiten decir una sandez tan insultante como que Acci&oacute; Cultural organice una novillada para poder recibir apoyo p&uacute;blico. La pregunta es: &iquest;D&oacute;nde piensan llegar?
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad madura no puede naturalizar la hegemon&iacute;a anticultural de la extrema derecha. Un partido de gobierno no puede permitir este sectarismo institucionalizado y este intolerable camorrismo callejero. Porque no se trata de un asunto de Vox; en esa trampa no caeremos. Es la Generalitat Valenciana. Y tiene un responsable: su president. Es amoral decir &ndash;m&aacute;s bien: copiar&ndash; que hay cinco millones de maneras de sentirse valenciano y, despu&eacute;s, perseguir, censurar y castigar desde la instituci&oacute;n a quien no se amolde a su estrecha mirada. La palabra palidece frente al hecho. El discurso queda en papel mojado. Un blablabl&aacute; sin cr&eacute;dito que, por dignidad, no deber&iacute;a pronunciar de nuevo. Porque no buscan la unidad. Ni la diversidad. Buscan someter. Dividir entre valencianos buenos contra malos. Anhelan el vasallaje. Lo contrario a la cultura. La ant&iacute;tesis al esp&iacute;ritu democr&aacute;tico. Ya lo advirti&oacute; Joan Fuster: &ldquo;El fan&aacute;tico es un convencido: un individuo que est&aacute; convencido del todo&rdquo;. Que tiene alergia a la base de la duda: el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Al escuchar a Nieves Concostrina hablar del final del III Reich, record&eacute; aquella visita al campo de concentraci&oacute;n de Mauthausen-G&uuml;sen. En los campos nazis perdieron la vida m&aacute;s de seiscientos valencianos. Uno de ellos fue Manuel Ferrer Gasulla, hermano de mi abuelo, siempre presente en m&iacute;. La escritora Hannah Arendt apel&oacute; a no banalizar el mal. Advirti&oacute; del peligro de que ciertos individuos act&uacute;en dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos. En los campos nazis, esgrimir&iacute;an m&aacute;s tarde algunos, solo cumpl&iacute;an &oacute;rdenes. En el pacto valenciano de la servilleta entre PP y Vox se sentaron las bases de lo que ahora estamos viendo. Era esto el nacionalpopulismo: lo peor del siglo XX, el nacionalismo excluyente, y lo peor del siglo XXI, el viejo populismo remasterizado. Precisamente esto. No hay decisiones inocuas. Y tan responsable es el autor como su c&oacute;mplice.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/banalizar-mal_129_10674963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2023 21:51:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Banalizar el mal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Generalitat Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Senyera social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-social_129_9605909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Dice Marc Granell que &laquo;les banderes inflamen els cors&raquo;. Patrias de nailon, las describi&oacute; Benedetti. Hoy es un d&iacute;a de banderas, de himnos, de s&iacute;mbolos. El d&iacute;a del nacimiento de los valencianos como pueblo. Como una sociedad unida que ha mantenido, durante ocho siglos, la voluntad de construir un proyecto com&uacute;n. Que ha resistido, ante todo. Ante guerras, ante crisis, ante derrotas, ante dictaduras, ante pandemias. Que no ha desfallecido nunca ante la adversidad. Fuese la que fuese. Todo eso, tal vez, lo condense una bandera. Un icono, un sentimiento. Pero hay otra bandera, nuestra &laquo;senyera social&raquo;, que ahora cumple 40 a&ntilde;os: el Estatut d&rsquo;Autonomia. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Puede que sus p&aacute;ginas de papel no despierten la emoci&oacute;n de la tela. La emoci&oacute;n siempre se avanza a la raz&oacute;n; inflama mejor los corazones. No obstante, ese peque&ntilde;o libro &ndash;esas 16.000 palabras que empiezan con la voluntad inequ&iacute;voca del pueblo valenciano de acceder al autogobierno desde el consenso&ndash; han transformado nuestra vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde 1982, l&rsquo;Estatut ha sido la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>mano invisible </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">que ha modelado una nueva Comunitat Valenciana. Las cifras impresionan. En cuarenta a&ntilde;os, la poblaci&oacute;n valenciana ha crecido de 3,7 a 5 millones de habitantes, con gente de 118 nacionalidades. Hemos duplicado el n&uacute;mero de trabajadores: tenemos un mill&oacute;n de ocupados m&aacute;s. Y el porcentaje de mujeres con trabajo ha pasado del 28 al 46 %. La misma tierra, con una nueva piel. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">L&rsquo;Estatut ha tenido dos grandes vertientes. Una es la protecci&oacute;n social. Somos m&aacute;s gente, m&aacute;s diversa, con m&aacute;s igualdad. El autogobierno ha reforzado el Estado del Bienestar, el marco de acci&oacute;n prioritario de nuestro sistema competencial. Hoy tenemos en la Comunitat Valenciana 26 hospitales, 14 campus universitarios, m&aacute;s de 2.000 centros educativos y 130.000 personas dependientes que son atendidas por la Administraci&oacute;n. La segunda dimensi&oacute;n del Autogovern es el impulso econ&oacute;mico. Desde la creaci&oacute;n del Impiva para dar vigor a la industria &ndash;una de las primeras leyes de la Generalitat&ndash; hasta la consolidaci&oacute;n, este a&ntilde;o, de Ford, la atracci&oacute;n de Volkswagen a nuestro territorio, y el fortalecimiento innovador del tejido empresarial valenciano, que ha generado ocupaci&oacute;n y prosperidad econ&oacute;mica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso necesit&aacute;bamos un Estatut. Por eso quer&iacute;amos el autogobierno: para vivir mejor. M&aacute;s all&aacute; de identidades de libre elecci&oacute;n y de viejas batallas que el tiempo y el agotamiento han hecho olvidar, quer&iacute;amos el autogobierno para garantizar el respeto a la ciudadan&iacute;a valenciana. Para hacernos corresponsables de nuestro destino. Sin centralismos ineficientes. Ampliando las oportunidades en cada comarca, en cada segmento de la sociedad. Y por eso necesitamos los recursos justos que garanticen el autogobierno valenciano. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ahora, ante las emergencias econ&oacute;micas que ha desencadenado la guerra en Ucrania a las familias y las empresas, las instituciones valencianas est&aacute;n obligadas a ser m&aacute;s &uacute;tiles que nunca. Con m&aacute;s apoyo p&uacute;blico en forma de ayudas, de pol&iacute;ticas sociales o de una fiscalidad m&aacute;s justa que beneficie a la gran mayor&iacute;a social. Sin complejos. Sin ego&iacute;smos. Sin demagogias. Sin competencias desleales. Porque los impuestos son un pilar del contrato con el que una sociedad se relaciona, fija prioridades y reparte esfuerzos para garantizar el progreso econ&oacute;mico, la justicia social y el Estado del Bienestar. Eso es lo que permite la bandera que es hoy m&aacute;s necesaria: l&rsquo;Estatut. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hemos aprendido lecciones de estos cuarenta a&ntilde;os. El coste de la corrupci&oacute;n, de los recortes, del individualismo extremo. Hemos visto con esperanza la ca&iacute;da de muros en Europa y estamos viendo, con preocupaci&oacute;n, el retorno de los fanatismos capaces de tomar Capitolios por la fuerza y de fracturar sociedades. Hemos visto el despertar terrible de la violencia machista que intenta parar el tren de la Historia, que se llama igualdad entre mujeres y hombres. Hemos visto tambi&eacute;n a los j&oacute;venes promover una mayor conciencia por el planeta, despu&eacute;s de demasiadas d&eacute;cadas de contaminaci&oacute;n irresponsable. Hemos visto la llegada a nuestra tierra de la mayor inversi&oacute;n industrial de la historia de Espa&ntilde;a, cuando m&aacute;s falta hac&iacute;a. Hemos visto la uni&oacute;n de toda una sociedad ante la pandemia. Precisamente ese esp&iacute;ritu de unidad, de acuerdo y de esperanza impulsaron l&rsquo;Estatut. Esa es el alma del 9 d&rsquo;Octubre.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-social_129_9605909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 04:31:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Senyera social]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La senyera social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-social_129_9605876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Diu Marc Granell que les banderes inflamen els cors. P&agrave;tries de n&agrave;ilon, les va descriure Benedetti. Avui &eacute;s un dia de banderes, d&rsquo;himnes, de s&iacute;mbols. El dia del naixement dels valencians com a poble. Com una societat unida que ha mantingut, durant huit segles, la voluntat de bastir un projecte com&uacute;. Que ha resistit a tot. A guerres, a crisis, a desfetes, a dictadures, a pand&egrave;mies. Que no ha defallit mai davant l&rsquo;adversitat. Fora quina fora. Tot aix&ograve;, potser, ho condensa una bandera. Una icona, un sentiment. Per&ograve; hi ha una altra bandera, la nostra &laquo;senyera social&raquo;, que ara compleix 40 anys: l&rsquo;Estatut d&rsquo;Autonomia. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Potser les seues p&agrave;gines de paper no desperten l&rsquo;emoci&oacute; de la tela. L&rsquo;emoci&oacute; sempre s&rsquo;avan&ccedil;a a la ra&oacute;; inflama millor els cors. Tanmateix, eixe llibre menut &ndash;eixes 16.000 paraules que comencen amb la voluntat inequ&iacute;voca del poble valenci&agrave; d&rsquo;accedir a l&rsquo;autogovern des del consens&ndash; ha transformat la nostra vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Des del 1982, l&rsquo;Estatut ha sigut la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>m&agrave; invisible</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que ha modelat una nova Comunitat Valenciana. Les xifres impressionen. En quaranta anys, la poblaci&oacute; valenciana ha crescut de 3,7 a 5 milions d&rsquo;habitants, amb gent de 118 nacionalitats. Hem duplicat el n&uacute;mero de treballadors: tenim un mili&oacute; d&rsquo;ocupats m&eacute;s. I el percentatge de dones amb treball ha passat del 28 al 46 %. La mateixa terra amb una nova pell.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">L&rsquo;Estatut ha tingut dos grans vessants. Una &eacute;s la protecci&oacute; social. Som m&eacute;s gent, m&eacute;s diversa, amb m&eacute;s igualtat. L&rsquo;autogovern ha refor&ccedil;at l&rsquo;Estat del Benestar, el marc d&rsquo;acci&oacute; prioritari del nostre sistema competencial. Hui tenim a la Comunitat Valenciana 26 hospitals, 14 campus universitaris, m&eacute;s de 2.000 centres educatius i 130.000 persones depenents que s&oacute;n ateses per l&rsquo;Administraci&oacute;. La segona dimensi&oacute; de l&rsquo;Autogovern &eacute;s l&rsquo;impuls econ&ograve;mic. Des de la creaci&oacute; de l&rsquo;Impiva per a donar vigor a la ind&uacute;stria &ndash;una de les primeres lleis de la Generalitat&ndash; fins a la consolidaci&oacute;, enguany, de Ford, l&rsquo;atracci&oacute; de Volkswagen al nostre territori, i l&rsquo;enfortiment innovador del teixit empresarial valenci&agrave; que ha generat ocupaci&oacute; i prosperitat econ&ograve;mica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Per aix&ograve; necessit&agrave;vem un Estatut. Per aix&ograve; vol&iacute;em l&rsquo;autogovern: per a viure millor. M&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;identitats de lliure elecci&oacute; i de velles batalles que el temps i l&rsquo;esgotament han fet oblidar, vol&iacute;em l&rsquo;autogovern per a garantir el respecte a la ciutadania valenciana. Per a fer-nos corresponsables del nostre dest&iacute;. Sense centralismes ineficients. Ampliant les oportunitats en cada comarca, en cada segment de la societat. I per aix&ograve; necessitem els recursos justos que garantisquen l&rsquo;autogovern valenci&agrave;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ara, davant les emerg&egrave;ncies econ&ograve;miques que ha desencadenat la guerra a Ucra&iuml;na a les fam&iacute;lies i les empreses, les institucions valencianes estan obligades a ser m&eacute;s &uacute;tils que mai. Amb m&eacute;s suport p&uacute;blic en forma d&rsquo;ajudes, de pol&iacute;tiques socials o d&rsquo;una fiscalitat m&eacute;s justa que beneficie a la gran majoria social. Sense complexos. Sense egoismes. Sense demag&ograve;gies. Sense compet&egrave;ncies deslleials. Perqu&egrave; els impostos s&oacute;n un pilar del contracte amb el qual una societat es relaciona, fixa prioritats i reparteix esfor&ccedil;os per garantir el progr&eacute;s econ&ograve;mic, la just&iacute;cia social i l&rsquo;Estat del benestar. Aix&ograve; &eacute;s el que permet la bandera que hui m&eacute;s falta fa: l&rsquo;Estatut.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hem apr&eacute;s lli&ccedil;ons d&rsquo;estos quaranta anys. El cost de la corrupci&oacute;, de les retallades, de l&rsquo;individualisme extrem. Hem vist </span>amb esperan&ccedil;a la caiguda de murs a Europa i estem veient, amb preocupaci&oacute;, la tornada dels fanatismes capa&ccedil;os de prendre Capitolis per la for&ccedil;a i de fracturar societats. Hem vist el despertar terrible de la viol&egrave;ncia masclista que intenta aturar el tren de la Hist&ograve;ria, que es diu igualtat entre dones i homes. Hem vist tamb&eacute; als joves promoure una major consci&egrave;ncia pel planeta despr&eacute;s de massa d&egrave;cades de contaminaci&oacute; irresponsable. Hem vist l&rsquo;arribada a la nostra terra de la major inversi&oacute; industrial de la hist&ograve;ria d&rsquo;Espanya, quan m&eacute;s falta feia. Hem vist la uni&oacute; de tota una societat davant la pand&egrave;mia. Precisament eixe esperit d&rsquo;unitat, d&rsquo;acord i d&rsquo;esperan&ccedil;a va promoure l&rsquo;Estatut. Eixa &eacute;s l&rsquo;&agrave;nima del 9 d&rsquo;Octubre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/senyera-social_129_9605876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 04:31:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La senyera social]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El faro eterno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/faro-eterno_129_9224126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a9ecbf8-e200-44c3-9910-f945ad8f4806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El faro eterno"></p><p class="article-text">
        Un faro ilumina en mitad de la oscuridad. Un faro proporciona seguridad ante cualquier tempestad. Un faro siempre est&aacute; ah&iacute;: irradiando luz, confianza, serenidad. Eso ha sido para nosotros el profesor Santiago Grisol&iacute;a: el faro iluminador de la ciencia en la Comunitat Valenciana. El alma que impregn&oacute; de ciencia el renovado humanismo de esta tierra.
    </p><p class="article-text">
        Santiago &ndash;nunca me dej&oacute; anteponerle el &laquo;don&raquo; tan merecido&ndash; era una persona optimista, un joven que dentro de cinco meses iba a cumplir cien a&ntilde;os. Un siglo de vida fecunda. Todos esper&aacute;bamos ese momento con ilusi&oacute;n. Lo d&aacute;bamos por seguro. Porque el profesor Grisol&iacute;a, con su vitalidad y ese brillo permanente en su mirada, parec&iacute;a desafiar todas las leyes de la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        Grisol&iacute;a, nuestro mejor cient&iacute;fico, ha sido el &aacute;tomo fundamental para activar la ciencia valenciana. El hombre que hab&iacute;a nacido antes que la penicilina y que impuls&oacute; para la Unesco los estudios del genoma humano. Un gigante entre dos mundos: el de ayer y el de ma&ntilde;ana. El <em>president</em> del Consell Valenci&agrave; de Cultura result&oacute; una persona tan sabia que, como los aut&eacute;nticos maestros, entendi&oacute; que la sabidur&iacute;a anida en la humildad. Fue una persona tan preclara como para decir: &laquo;Lo importante en la vida no son los trabajos, los honores o el dinero, sino lo que uno puede hacer por los dem&aacute;s&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada generosa molde&oacute; los dos rasgos que m&aacute;s he admirado en &eacute;l. Desde el primer d&iacute;a que lo conoc&iacute; hace cuarenta a&ntilde;os &ndash;y tiempo despu&eacute;s, cuando el <em>president</em> Lerma me encarg&oacute; la colaboraci&oacute;n de la Generalitat con el profesor Grisol&iacute;a para la puesta en marcha de los premios Rei Jaume I&ndash;, me impresion&oacute; su visi&oacute;n humanista de la ciencia. Me asombr&oacute; su superaci&oacute;n de las fronteras en el conocimiento y la reivindicaci&oacute;n ilustrada de la raz&oacute;n. Con &eacute;l, uno aprend&iacute;a que no hab&iacute;a que elegir entre ser de letras o de ciencias. El conocimiento y la raz&oacute;n, fundamentos de una sociedad libre, solo tienen un bando. Lo contrario son las tinieblas. Y por eso el profesor era nuestro faro: porque nos conduc&iacute;a siempre hacia la luz. Un faro apasionado que aport&oacute; &ndash;y yo dir&iacute;a que ese fue su mayor &laquo;descubrimiento&raquo;&ndash; unos galardones que han situado a la ciencia espa&ntilde;ola m&aacute;s cerca de lo que le corresponde en la sociedad, en la econom&iacute;a, en las aulas. Con su sue&ntilde;o de los Jaume I, que en seguida fue el nuestro, lider&oacute; una suerte de revoluci&oacute;n democratizadora de la ciencia que iba m&aacute;s all&aacute; del laboratorio.
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada transversal explica un segundo atributo c&iacute;vico del profesor: su firme compromiso con la sociedad y su defensa de la institucionalidad. El profesor Grisol&iacute;a fue un ciudadano que vivi&oacute; una parte fundamental de su vida en Estados Unidos, donde conoci&oacute; al presidente Truman. All&iacute; se impregn&oacute; de los mejores valores de la democracia. Tal vez por eso entendi&oacute; la lealtad institucional como piedra angular de su aportaci&oacute;n a la sociedad. Desde esa lealtad exig&iacute;a siempre un impulso p&uacute;blico y privado a la ciencia. No hablaba en abstracto. Hablaba aquel chaval perenne que, con solo catorce a&ntilde;os, hab&iacute;a conocido la trascendencia de la medicina trabajando en un hospital de guerra que controlaba la CNT. Hablaba el hombre al que el tiempo le dio la raz&oacute;n: la frontera entre la vida o la muerte en la actual pandemia estaba en una vacuna. En la ciencia. Y por eso ped&iacute;a m&aacute;s para la ciencia. Porque era dar m&aacute;s a la sociedad, a los dem&aacute;s. En el hospital de guerra o en esta dura pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es un d&iacute;a triste. Parece incre&iacute;ble: ha fallecido Santiago Grisol&iacute;a. Perdemos al amigo, al c&oacute;mplice, al ilustre cient&iacute;fico que lleg&oacute; a ser distinguido con el premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica. Perdemos mucho. Pero el profesor, que siempre iba un paso por delante de nosotros &ndash;ya fuera a pie o en silla de ruedas&ndash;, ya tuvo en cuenta que un d&iacute;a se marchar&iacute;a. Y, como buen sabio, nos dej&oacute; el faro construido y con una luz eterna. Ese es su gran legado: los Premios Rei Jaume I. Que distinguen la excelencia, el esfuerzo, el talento. Que prestigian la ciencia. Que la imbrican m&aacute;s en la sociedad. Que nos se&ntilde;alan el horizonte: la luz para alejar las tinieblas. Esa ha sido su &uacute;ltima lecci&oacute;n. Gracias, profesor. Gracias, Santiago.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/faro-eterno_129_9224126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Aug 2022 15:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El faro eterno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La veu dels valencians]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/veu-dels-valencians_129_8381428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23b5f454-8a44-4149-9b44-f9c36837f391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La veu dels valencians"></p><p class="article-text">
        Un silenci molt llarg havia emmudit la veu dels valencians. Ara hem recuperat la veu. La veu serena que parla, dialoga i acorda. La veu compromesa que proposa i reflexiona. La veu tolerant que no monologa ni crida. La veu ferma que pronuncia paraules oblidades com trellat, orgull i germanor. &Eacute;s una veu plural que hui, 9 d&rsquo;Octubre, sona a esperan&ccedil;a per tot all&ograve; que hem superat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La veu agermanada del poble valenci&agrave;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El poble &ndash;la veu del poble valenci&agrave;&ndash; s&rsquo;ha fet sentir com mai en l&rsquo;&uacute;ltim any. Els fets han parlat per les valencianes i els valencians. Front als conflictes, les turbul&egrave;ncies o l&rsquo;incivisme d&rsquo;altres territoris, la maduresa del poble valenci&agrave; ha soterrat tots els t&ograve;pics sobre la inconst&agrave;ncia o la falta de tenacitat que injustament ens perseguien. L&rsquo;estereotip del &ldquo;meninfotisme&rdquo; ha sigut soterrat per a sempre. La resposta a la pand&egrave;mia ha generat una nova narrativa per a contar &ndash;i per a contar-nos&ndash; com som els valencians. Un poble fort, solidari i conven&ccedil;ut. Un poble agermanat. No hi ha millor relat identitari que aquell que este trist episodi ha perm&eacute;s demostrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La veu respectada per a una nova Espanya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Han sigut anys de silenci imposat per l&rsquo;estigma de la corrupci&oacute;. Ara, la veu valenciana &eacute;s respectada a Espanya. &Eacute;s la veu, per exemple, de la nostra societat civil. Els empresaris i la resta d&rsquo;agents socials han canviat maneres de pensar amb la reclamaci&oacute; pacient del Corredor Mediterrani. Una Espanya en xarxa front a l&rsquo;Espanya centralista i radial. Hem contribu&iuml;t a evidenciar que cal abandonar el Kil&ograve;metre Zero, el geogr&agrave;fic i el mental.
    </p><p class="article-text">
        La veu de la Comunitat Valenciana ara intenta impulsar una Espanya m&eacute;s c&ograve;moda per a tots. Una Espanya polif&ograve;nica que revertisca cinc disfuncions: l&rsquo;Espanya unilateral, tant de l&rsquo;independentisme com del nacionalisme uniformitzador; l&rsquo;Espanya macrocef&agrave;lica de l&rsquo;efecte capitalitat; l&rsquo;Espanya injusta del infrafinan&ccedil;ament i el <em>dumping</em> fiscal; l&rsquo;Espanya invisibilitzada de les terres que mai compten; i l&rsquo;Espanya oblidada del despoblament. Volem fer m&eacute;s viable el projecte compartit d&rsquo;Espanya. I m&eacute;s enll&agrave; de partidismes, m&eacute;s enll&agrave; dels solistes que nom&eacute;s miren pel seu inter&eacute;s, la veu valenciana &eacute;s la veu dels ponts, la just&iacute;cia i la igualtat. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La veu refor&ccedil;ada de l&rsquo;autogovern.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La veu valenciana de l&rsquo;autogovern sona ara amb m&eacute;s for&ccedil;a. La gesti&oacute; de la pand&egrave;mia &eacute;s la vict&ograve;ria de l&rsquo;Estat auton&ograve;mic front a les pulsions recentralitzadores. Este any i mig confirma una convicci&oacute;: que l&rsquo;Estat del Benestar &eacute;s el millor contrafort contra les desigualtats. Per aix&ograve;, la nova generaci&oacute; de Pactes Auton&ograve;mics estatals que la Comunitat Valenciana est&agrave; impulsant ha de partir d&rsquo;una premisa: els serveis p&uacute;blics han de tindre una sufici&egrave;ncia financera que ara no est&agrave; garantida. Hem experimentat grans avan&ccedil;os d&rsquo;un Govern d&rsquo;Espanya sensible a la nostra realitat. Per&ograve; la reforma del model de finan&ccedil;ament &eacute;s inajornable. Busquem solucions, no sobreactuacions.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. La veu de l&rsquo;Europa m&eacute;s humanista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El missatge del pensador valenci&agrave; m&eacute;s europeu era n&iacute;tid: sense igualtat no &eacute;s possible la llibertat. Cinc segles despr&eacute;s, el pensament de Llu&iacute;s Vives ens torna a aliniar amb Europa. Amb la millor Europa: la que pacta i no imposa. La que construeix aliances, no barreres econ&ograve;miques i socials. En esta nova Europa d&rsquo;un humanisme recuperat, els valencians tamb&eacute; alcem la veu. Hem dut al cor de les institucions europees un debat de dignitat: la suspensi&oacute; temporal de les patents per a accelerar la vacunaci&oacute;. Solidaritat europea per superar la pand&eacute;mia i afrontar la recuperaci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Ho diu el poeta: Venim d&rsquo;un silenci de gent que va al&ccedil;ant-se des del fons dels segles. Hui complim quasi huit segles junts. Mai m&eacute;s silenci per a la veu dels valencians.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Ximo Puig</strong> &eacute;s president de la Generalitat Valenciana.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/veu-dels-valencians_129_8381428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Oct 2021 21:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La veu dels valencians]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho desafíos para el 8-M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ocho-desafios-8-m_129_7280720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>1. Esencia.</strong> &laquo;No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre s&iacute; mismas&raquo;. El famoso alegato de Mary Wollstonecraft &ndash;sencillo, directo y eficaz dos siglos despu&eacute;s&ndash; nos advierte de la esencia del feminismo. No es una lucha contra los hombres, sino contra las estructuras machistas que discriminan a las mujeres. Una combinaci&oacute;n de igualdad, libertad, autonom&iacute;a, derechos y oportunidades para las mujeres. Eso es. Que nadie nos confunda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Unidad.</strong> En estos tiempos de turbulencias y grietas innecesarias, lleva toda la raz&oacute;n la fil&oacute;sofa Concha Rold&aacute;n: &laquo;Son muchos los feminismos, y est&aacute; bien que prolifere esa pluralidad, siempre y cuando todas sigamos defendiendo &lsquo;un feminismo&rsquo;, en singular&raquo;. &iquest;Cu&aacute;l? Un feminismo comprometido con erradicar la subordinaci&oacute;n, la marginaci&oacute;n, la explotaci&oacute;n, la dominaci&oacute;n y la violencia contra las mujeres. No perdamos la br&uacute;jula. No perdamos la unidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Confinadas.</strong> Ha sido un tiempo duro para todos, pero dur&iacute;simo para todas. Las mujeres han sufrido, m&aacute;s a&uacute;n, los efectos sociales de la pandemia. La Covid nos ha colocado frente a un espejo m&aacute;s inc&oacute;modo del que percib&iacute;amos. Mujeres maltratadas aisladas en su hogar con sus maltratadores. Mujeres con empleos precarios que han acusado m&aacute;s el impacto laboral a corto plazo. Mujeres obligadas a teletrabajar, a cuidar de los hijos sin colegio, a atender a sus mayores vulnerables y a tener que sobrevivir. Y todo ello, a la vez. La pandemia no ha sido igual para toda la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. </strong>&laquo;<strong>Cuidatoriado</strong>&raquo;<strong>.</strong> La soci&oacute;loga Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Dur&aacute;n ha puesto nombre al trabajo de cuidados que sostiene la sociedad y que entra en pocas estad&iacute;sticas. El &laquo;cuidatoriado&raquo; agrupa a esa clase social sin conciencia de serlo que se dedica a cuidar de otros, casi siempre de forma gratuita, casi siempre mujeres. Es una palabra para la reflexi&oacute;n: cuidatoriado. Las luchas &ndash;ya pas&oacute; con el proletariado&ndash; comienzan cuando se identifica que un problema lo es. Ahora toca avanzar en las soluciones. Y propongo tres &laquo;erres&raquo; con los cuidados: revalorizarlos, reforzarlos y repartirlos. Y eso nos interpela a todos. Las empresas deben contribuir con planes de igualdad que traspasen el papel. Las instituciones deben ampliar la red de servicios p&uacute;blicos. Y los hombres deben comprometerse, cada d&iacute;a m&aacute;s, en la corresponsabilidad de los cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Hombres.</strong> Coincido con Octavio Salazar: Queda mucho camino para que los hombres tomen conciencia cr&iacute;tica de las desigualdades que lastran a las mujeres y asuman un papel cr&iacute;tico y activista con respecto a la masculinidad dominante. Ese despertar masculino es crucial para que el feminismo sea hegem&oacute;nico. Mirar hacia otro lado o la media sonrisa ya no valen. No son una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Aqu&iacute; y all&aacute;.</strong> En nuestro entorno hay mucho que avanzar, mucho que mejorar. Sin embargo, como en toda gran causa, el feminismo no puede olvidar su car&aacute;cter internacionalista. No podemos olvidar a las 279 ni&ntilde;as nigerianas liberadas esta semana tras un macrosecuestro m&aacute;s de menores. No podemos olvidar a las tres presentadoras de televisi&oacute;n asesinadas a tiros el martes en Afganist&aacute;n. No podemos olvidar a las diez mujeres que cada d&iacute;a matan en M&eacute;xico por el feminicidio que no cesa. Todo ello nos concierne. Y nos da la medida de este urgente reto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Trabajadoras.</strong> En 1977, las mujeres trabajadoras representaban el 28,5 % del empleo total de la Comunitat Valenciana. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s son m&aacute;s del 44 %. Es un gran avance. Pero con lagunas inaceptables. La brecha salarial sigue siendo insultante. Nueve de cada diez excedencias por maternidad/paternidad las piden las mujeres. Y los contratos a tiempo parcial por cuidado de menores o enfermos son de las mujeres en el 94 % de las veces. No es razonable que las decisiones que afectan a la vida laboral y familiar est&eacute;n tan desequilibradas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Basta ya.</strong> Basta ya de privilegios y dominios. De mantos de silencio. De estructuras de opresi&oacute;n superpuestas (por sexo, por clase, por raza). De cibermachismo y acoso en las redes. De violencias simb&oacute;licas &ndash;tantos cuerpos femeninos representados en horizontal, d&eacute;biles y pasivos&ndash; que anteceden a las violencias f&iacute;sicas. De referentes invisibilizados en el espacio p&uacute;blico que deber&iacute;an sustituir los viejos estereotipos caducos. Basta ya de desigualdad por sexo. Es la gran causa pol&iacute;tica de nuestro tiempo. &iquest;Porque afecta a la mitad de la sociedad? No: porque afecta a la dignidad, a la decencia y al progreso de toda la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ocho-desafios-8-m_129_7280720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Mar 2021 05:00:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ocho desafíos para el 8-M]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conquesta del trellat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/conquesta-trellat_1_6279454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Com m&eacute;s fosca &eacute;s la nit, m&eacute;s brillants s&oacute;n les estreles&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La cita, del novel&middot;lista Fi&oacute;dor Dostoievski, sembla escrita per als temps que vivim. Temps de patiments i tristesa, temps d&rsquo;inquietud i dubtes, temps d&rsquo;una llarga nit que tots portem al cor.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tanmateix, com observa l&rsquo;autor rus, &eacute;s en aquesta nit fosca quan m&eacute;s brilla l&rsquo;estrela decisiva: la de l&rsquo;esperan&ccedil;a en l&rsquo;eixida del t&uacute;nel sanitari, econ&ograve;mic i social al qual ens ha condu&iuml;t la pand&egrave;mia.</span>
    </p><p class="article-text">
        Hui &eacute;s 9 d&rsquo;Octubre, el nostre dia gran. El dia de la conquesta de Val&egrave;ncia, que, com un cor que ha traspassat huit segles, continua bategant amb la voluntat comuna del poble valenci&agrave; per a conviure en aquesta terra habitada des del Paleol&iacute;tic i cuidada per tantes civilitzacions anteriors. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aquella conquesta de Jaume I al segle XIII ens va donar forma, personalitat jur&iacute;dica i una manera oberta d&rsquo;estar al Mediterrani. Ara, com en altres moments d&rsquo;inflexi&oacute; que han marcat la nostra hist&ograve;ria, ens trobem davant d&rsquo;una cru&iuml;lla de camins. Davant d&rsquo;una nova conquesta. I hem de saber encertar cap a on encaminem els nostres passos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De quina conquesta parle? Ara nom&eacute;s n&rsquo;hi ha una v&agrave;lida: la conquesta del futur.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pot semblar una contradicci&oacute;, amb tantes urg&egrave;ncies com tenim als hospitals, als centres de prim&agrave;ria, als sectors productius, a les empreses o entre els treballadors. No obstant aix&ograve;, &eacute;s important que isquem del bucle permanent de l&rsquo;ac&iacute; i ara. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Escriu el fil&ograve;sof valenci&agrave; Francisco Martorell Campos que &laquo;el cortoplacismo pol&iacute;tico es como la medicina restaurativa: indispensable en primera instancia, pero insuficiente&raquo;. &Eacute;s un paral&middot;lelisme encertat. Les urg&egrave;ncies, l&rsquo;atenci&oacute; sobre el present immediat, no ens poden apartar de les decisions que han de modelar la nova Comunitat Valenciana que sorgir&agrave; de la pand&egrave;mia. M&eacute;s protectora en serveis p&uacute;blics, m&eacute;s verda i sostenible, m&eacute;s digital i innovadora.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tampoc podem ser devorats per la nost&agrave;lgia d&rsquo;un passat que no tornar&agrave;. Ara, per tant, hem de recuperar l&rsquo;eix temporal que havia sigut despla&ccedil;at per un individualisme exacerbat i, de vegades, convertit en &laquo;egocr&agrave;cia&raquo; presentista.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A la Comunitat Valenciana estem en una situaci&oacute; prop&iacute;cia per a mirar avant.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En l&rsquo;&agrave;mbit sanitari, tenim la incid&egrave;ncia m&eacute;s baixa d&rsquo;Espanya. En l&rsquo;&agrave;mbit social, comptem amb l&rsquo;hist&ograve;ric acord d&rsquo;&lsquo;Alcem-nos&rsquo; per a la recuperaci&oacute; valenciana: un acord social, una alian&ccedil;a institucional i un pacte pol&iacute;tic amb 1.068 mesures consensuades per la Generalitat amb la patronal, els sindicats, les diputacions, les quatre grans ciutats, els ajuntaments i el 90&nbsp;% dels diputats de les Corts. Tenim una Estrat&egrave;gia Valenciana de Recuperaci&oacute; amb 410 projectes concebuts i pressupostats, per valor de 21.000 milions d&rsquo;euros fins a l&rsquo;any 2027, alineats amb les prioritats europees per a poder aspirar al m&agrave;xim d&rsquo;ajudes del Fons Europeu.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tot aix&ograve; ha sigut fruit del conjunt de la societat. D&rsquo;una societat valenciana que ha demostrat responsabilitat i sentit com&uacute;. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Trellat</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: una paraula tan valenciana que la resta d&rsquo;Espanya ara est&agrave; sabent valorar. Una paraula necess&agrave;ria front al caos, la fractura i el desgovern d&rsquo;altres territoris.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En aquesta llarga nit &ndash;acompanyats per la mem&ograve;ria de les persones que ens han deixat i des de l&rsquo;agra&iuml;ment a tots aquells que ens protegeixen i ens salven&ndash;, hi ha una estrela que brilla m&eacute;s que mai. &Eacute;s l&rsquo;esperan&ccedil;a. S&iacute;, l&rsquo;esperan&ccedil;a ens guiar&agrave; en aquesta &agrave;rdua i nova conquesta que ens convoca a tots: la conquesta del futur. Des del trellat.</span>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ximo Puig</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> &eacute;s president de la Generalitat Valenciana.</span></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/conquesta-trellat_1_6279454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2020 20:34:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La conquesta del trellat]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[L’alba en el capvespre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/lalba-capvespre_132_5956531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hi ha una frase de l&rsquo;economista brit&agrave;nic John M. Keynes que ajuda a evitar el dogmatisme, sempre est&egrave;ril i empobridor. 2Quan els fets canvien, jo canvie d&rsquo;opini&oacute;. I vost&eacute;, qu&egrave; fa?&ldquo;, va respondre Keynes a qui l&rsquo;acusava d&rsquo;haver modificat la seua postura econ&ograve;mica amb l&rsquo;arribada de la Gran Depressi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fins ara, existia un corrent d&rsquo;opini&oacute; molt assentat respecte a determinats treballs que &ndash;segons ens deien&ndash; aportaven poc de valor afegit a la societat. Ocupacions considerades de tercera o quarta fila en l&rsquo;escala del prestigi social. Treballs que, en alguns casos, anaven a ser robotitzats i farien prescindibles a qui els exercia. Faenes amb baixos salaris, dures condicions laborals, esc&agrave;s reconeixement social i nul&middot;la visibilitat p&uacute;blica. Treballs, en definitiva, subestimats.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; eixa mirada col&middot;lectiva ha canviat en tan sols un mes. Els fets han canviat i, com recomanava Keynes, han fet canviar d&rsquo;opini&oacute; al conjunt de la societat.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisi sanit&agrave;ria ha evidenciat una realitat laboral de vegades invisible. En primera l&iacute;nia, m&eacute;s exposats al risc de contagi que la immensa majoria de ciutadans, han estat netejadores, encarregats de la desinfecci&oacute;, transportistes, caixeres, reposadors de supermercat, agricultors i ramaders, cuidadores de persones, operaris de la distribuci&oacute;, manipuladores d&rsquo;aliments en magatzems o cooperatives, conductors d&rsquo;ambul&agrave;ncia, repartidors, funeraris, personal de resid&egrave;ncies, vigilants, plantilles de manteniment, treballadors d&rsquo;aeroport que descarregaven de nit els productes sanitaris importats, recollidors de residus, treballadors postals i un llarg etc&egrave;tera.
    </p><p class="article-text">
        D&rsquo;infravalorats, tots ells han passat a ser considerats &laquo;essencials&raquo;. Oficialment pel BOE, i de facto tamb&eacute; per al ciutad&agrave; que paga a la caixera d&rsquo;un supermercat o es creua amb una netejadora i els dona les gr&agrave;cies amb una mirada. Un acte hum&agrave;. Un acte de just&iacute;cia i de reconeixement, com el que la societat ha sabut manifestar cada dia als treballadors de l&rsquo;&agrave;mbit sanitari: metges, infermeres, zeladors, t&egrave;cnics, auxiliars, administratives, personal de cuina i de neteja.
    </p><p class="article-text">
        Hui, Primer de Maig &ndash;una jornada emblem&agrave;tica per al moviment obrer que enguany viurem sense les marxes reivindicatives als carrers&ndash;, &eacute;s un moment propici per a reflexionar sobre les persones que han fet possible que la societat valenciana no col&middot;lapse en esta situaci&oacute; d&rsquo;extraordin&agrave;ria dificultat.
    </p><p class="article-text">
        I no parle nom&eacute;s dels sanitaris, grans herois d'esta amarga primavera. Parle dels treballadors i les treballadores que han posat en perill la seua salut per un jornal de vegades esc&agrave;s, i que ho han fet tamb&eacute; per un sentiment de responsabilitat col&middot;lectiva. Una lli&ccedil;&oacute;, callada i exemplar, que ens colpeix a tots els servidors p&uacute;blics i ens obliga a millorar-nos per estar a la seua altura. Amb la seua professionalitat han demostrat que, front a l&rsquo;individualisme d&rsquo;altres etapes, l&rsquo;ajuda m&uacute;tua i la solidaritat col&middot;lectiva s&oacute;n l&rsquo;&uacute;nic cam&iacute; per superar esta situaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Construir un futur s&ograve;lid // Tanmateix, m&eacute;s enll&agrave; de reconeixement, ells i elles volen i mereixen m&eacute;s drets, major protecci&oacute;, millors condicions. Entrem en un moment dif&iacute;cil per a l&rsquo;economia i per a les classes mitjanes i treballadores. La destrucci&oacute; de l&rsquo;ocupaci&oacute;, temporal o definitivament, adquireix proporcions in&egrave;dites. Ara b&eacute;: la resposta a la nova crisi que es dibuixa en l&rsquo;horitz&oacute; no pot ser la precarietat laboral. Tampoc la desprotecci&oacute; social dels treballadors. Tot el contrari; hem apr&eacute;s la lli&ccedil;&oacute; de fa una d&egrave;cada.
    </p><p class="article-text">
        Les reformes importants acostumen a germinar en circumst&agrave;ncies adverses. Esta ho &eacute;s. Aprofitem-la per a edificar el nostre futur amb bases s&ograve;lides. Millorem serveis p&uacute;blics que s&rsquo;han revelat, literalment, q&uuml;esti&oacute; de vida o mort. Protegim a les persones que ens protegeixen del col&middot;lapse. Participem, p&uacute;blicament, en sectors estrat&egrave;gics per al nostre benestar. Reindustrialitzem la Comunitat Valenciana en el que &eacute;s b&agrave;sic per a la nostra seguretat aliment&agrave;ria i sanit&agrave;ria. Estimulem l&rsquo;economia amb una mirada sostenible que conjugue el dret al treball i el respecte al medi ambient. Sostinguem les empreses des del di&agrave;leg social. Enfortim la concertaci&oacute; amb l'acord del moviment sindical i l&rsquo;empresarial.
    </p><p class="article-text">
        En 1933, en plena Gran Depressi&oacute;, el president Franklin D. Roosevelt va afirmar: &ldquo;La nostra principal tasca &eacute;s posar la gent a treballar&rdquo;. Eixe &eacute;s el nostre objectiu: ajudar a fer que la gent puga treballar, perqu&egrave; el mecanisme m&eacute;s eficient per a la cohesi&oacute; social &eacute;s crear ocupaci&oacute;. Ara, que vivim un temps amb tantes similituds amb l&rsquo;&egrave;poca del New Deal, hi ha objectius superiors que han d&rsquo;unir a tota la societat en un gran acord pol&iacute;tic, econ&ograve;mic i social que afavorisca l&rsquo;ocupaci&oacute; i impulse el renaixement de la Comunitat Valenciana. Per responsabilitat col&middot;lectiva, ho hem de fer.
    </p><p class="article-text">
        Cantava Franco Battiato &ldquo;com de dif&iacute;cil &eacute;s trobar l&rsquo;alba en el capvespre&rdquo;. Dif&iacute;cil, certament. Per&ograve; possible i necessari, venia a dir. &Eacute;s la nostra obligaci&oacute; buscar eixa llum dins del t&uacute;nel. I els valencians anem a fer-ho amb la for&ccedil;a, la confian&ccedil;a i l&rsquo;esperan&ccedil;a que ens dona l&rsquo;exemple dels treballadors que han salvat, amb tanta humilitat, el dest&iacute; d&rsquo;un poble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/lalba-capvespre_132_5956531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 08:12:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[L’alba en el capvespre]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El alba al atardecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alba-atardecer_132_5956557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay una frase del economista brit&aacute;nico John M. Keynes que ayuda a evitar el dogmatismo, siempre est&eacute;ril y empobrecedor. &ldquo;Cuando los hechos cambian, yo cambio de opini&oacute;n. Y usted, &iquest;qu&eacute; hace?&rdquo;, respondi&oacute; Keynes a quien lo acusaba de haber modificado su postura econ&oacute;mica con la llegada de la Gran Depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, exist&iacute;a una corriente de opini&oacute;n muy asentada respecto a determinados trabajos que &ndash;seg&uacute;n nos dec&iacute;an&ndash; aportaban poco valor a&ntilde;adido a la sociedad. Ocupaciones consideradas de tercera o cuarta fila en la escala del prestigio social. Trabajos que, en algunos casos, iban a ser robotizados y har&iacute;an prescindibles a quienes los ejerc&iacute;an. Empleos con bajos salarios, duras condiciones laborales, escaso reconocimiento social y nula visibilidad p&uacute;blica. Trabajos, en definitiva, subestimados.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa mirada colectiva ha cambiado en solo un mes. Los hechos han cambiado y, como aconsejaba Keynes, han hecho cambiar de opini&oacute;n al conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis sanitaria ha evidenciado una realidad laboral a veces invisible. En primera l&iacute;nea, m&aacute;s expuestos al riesgo de contagio que la inmensa mayor&iacute;a de ciudadanos, han estado limpiadoras, equipos de desinfecci&oacute;n, transportistas, cajeras, reponedores de supermercado, agricultores y ganaderos, cuidadoras de personas, operarios de la distribuci&oacute;n, manipuladoras de alimentos en almacenes o cooperativas, conductores de ambulancia, repartidores, funerarios, personal de residencias, vigilantes, plantillas de mantenimiento, trabajadores de aeropuerto que descargaban por la noche los productos sanitarios importados, personas dedicadas a la recogida de residuos, trabajadores postales y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        De infravalorados, todos ellos han pasado a ser considerados &ldquo;esenciales&rdquo;. Oficialmente por el BOE, y de facto tambi&eacute;n para el ciudadano que paga a la cajera de un supermercado o se cruza con una limpiadora y les da las gracias con una mirada. Un acto humano. Un acto de justicia y reconocimiento, como el que la sociedad ha sabido manifestar cada d&iacute;a a los trabajadores del &aacute;mbito sanitario: m&eacute;dicos, enfermeras, celadores, t&eacute;cnicos, auxiliares, administrativas, personal de cocina y de limpieza.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Primero de Mayo &ndash;una jornada emblem&aacute;tica para el movimiento obrero que este a&ntilde;o viviremos sin las marchas reivindicativas en las calles&ndash;, es un momento propicio para reflexionar sobre las personas que han hecho posible que la sociedad valenciana no colapse en esta dif&iacute;cil situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y no hablo solo de los sanitarios, grandes h&eacute;roes de esta amarga primavera. Hablo de los trabajadores y las trabajadoras que han puesto en riesgo su salud por un sueldo a veces escaso, y que lo han hecho tambi&eacute;n por un sentimiento de responsabilidad colectiva. Una lecci&oacute;n, callada y ejemplar, para todos los servidores p&uacute;blicos que nos obliga a mejorar para estar a su altura. Con su profesionalidad han demostrado que, frente al individualismo de otras etapas, la ayuda mutua y la solidaridad colectiva son el &uacute;nico camino para superar esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Construir un futuro s&oacute;lido // Aun as&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de reconocimiento, ellos y ellas quieren y merecen m&aacute;s derechos, mayor protecci&oacute;n, mejores condiciones. Entramos en un momento dif&iacute;cil para la econom&iacute;a y para las clases medias y trabajadoras. La destrucci&oacute;n de empleo, temporal o definitivamente, adquiere proporciones in&eacute;ditas. Ahora bien: la respuesta a la nueva crisis que se dibuja en el horizonte no puede ser la precariedad laboral. Tampoco la desprotecci&oacute;n social de los trabajadores. Todo lo contrario; hemos aprendido la lecci&oacute;n de hace una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Las reformas importantes suelen germinar en circunstancias adversas. Esta lo es. Aprovech&eacute;mosla para edificar nuestro futuro sobre bases s&oacute;lidas. Mejoremos servicios p&uacute;blicos que se han revelado, literalmente, cuesti&oacute;n de vida o muerte. Protejamos a las personas que nos protegen del colapso. Participemos, p&uacute;blicamente, en sectores estrat&eacute;gicos para nuestro bienestar. Reindustrialicemos la Comunitat Valenciana en aquello que es b&aacute;sico para nuestra seguridad alimentaria y sanitaria. Estimulemos la econom&iacute;a con una mirada sostenible que conjugue el derecho al trabajo y el respeto al medio ambiente. Sostengamos las empresas desde el di&aacute;logo social. Fortalezcamos la concertaci&oacute;n con el acuerdo del movimiento sindical y el empresarial.
    </p><p class="article-text">
        En 1933, en plena Gran Depresi&oacute;n, el presidente Franklin D. Roosevelt afirm&oacute;: &ldquo;Nuestra principal tarea es poner a la gente a trabajar&rdquo;. Ese es nuestro gran objetivo: contribuir a que la gente pueda trabajar, porque el mecanismo m&aacute;s eficiente para la cohesi&oacute;n social es crear empleo. Ahora, cuando vivimos un tiempo con tantas similitudes con la &eacute;poca del <em>New Deal,</em> hay objetivos superiores que deben unir a toda la sociedad en un gran acuerdo pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social que favorezca el empleo e impulse el renacimiento de la Comunitat Valenciana. Por responsabilidad colectiva, lo tenemos que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Cantaba Franco Battiato &ldquo;qu&eacute; dif&iacute;cil es encontrar el alba al atardecer&rdquo;. Dif&iacute;cil, cierto. Pero posible y necesario, ven&iacute;a a decir. Es nuestra obligaci&oacute;n buscar esa luz dentro del t&uacute;nel. Y los valencianos vamos a hacerlo con la fuerza, la confianza y la esperanza que nos da el ejemplo de los trabajadores que han salvado, con tanta humildad, el destino de un pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alba-atardecer_132_5956557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 07:57:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El alba al atardecer]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El momento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento_129_1105218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante esta desgracia mundial que va a afectar a todos los países europeos, la UE debe contestar a una pregunta: ¿somos un club de 27 mercados o una gran familia de 446 millones de personas que atraviesa su peor momento en 75 años?</p></div><p class="article-text">
        1. Europa. El embri&oacute;n de la actual Uni&oacute;n Europea surgi&oacute; de las cenizas de una guerra para evitar otra. Ahora estamos, de facto, en una situaci&oacute;n de guerra: en estado de alarma, confinamiento domiciliario, cifras de muertos y hospitalizados propias de una guerra, y la previsi&oacute;n de funestas consecuencias econ&oacute;micas y sociales para familias, trabajadores, aut&oacute;nomos y empresas. Por ello, Europa debe ser fiel a su origen. No caben pol&iacute;ticas err&aacute;ticas, graduales o timoratas. La calculadora debe volver al caj&oacute;n. No basta con avales, con aparcar el rigor fiscal o con rescates condicionados. Urge una emisi&oacute;n de deuda p&uacute;blica europea. Hay que mutualizar esta desgracia con los eurobonos. De las posguerras se sale con un Plan Marshall. Es imprescindible un Plan Marshall europeo de reconstrucci&oacute;n. Es il&oacute;gico afrontar una crisis global sin respuesta global. Ante esta desgracia mundial que va a afectar a todos los pa&iacute;ses europeos, la UE debe contestar a una pregunta: &iquest;somos un club de 27 mercados o una gran familia de 446 millones de personas que atraviesa su peor momento en 75 a&ntilde;os? De su respuesta depender&aacute; el futuro de la Uni&oacute;n. Y la suerte de millones de europeos.
    </p><p class="article-text">
        2. En el frente. En esta guerra, la primera l&iacute;nea no la ocupan militares ni armamento, sino hospitales y profesionales de la sanidad. Nuestro <em>ej&eacute;rcito</em>, en ese sentido, se ha demostrado de una fortaleza admirable. Era el momento de demostrar las primeras promesas del juramento hipocr&aacute;tico de la profesi&oacute;n m&eacute;dica: &ldquo;Prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la humanidad&rdquo; y &ldquo;Velar ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes&rdquo;. As&iacute; lo est&aacute;n haciendo. Todo el personal sanitario merece m&aacute;s que nuestro reconocimiento. Merecen las mejores condiciones para poder desempe&ntilde;ar su crucial trabajo de salvar vidas. En eso estamos. Con todo lo que podemos hacer en estas dif&iacute;ciles circunstancias. Sin escatimar en nada. Sin conformarnos con el material que nos pueda llegar. Todo es siempre mejorable, por supuesto. Pero son nuestra prioridad. Al resto de personas que tambi&eacute;n est&aacute;n trabajando para que la sociedad pueda continuar con lo b&aacute;sico, gracias. Recordemos que detr&aacute;s de la mirada agradecida que dedicamos a una cajera de supermercado est&aacute; el agricultor, la cooperativa, el transportista, el empleado de la gasolinera, el personal de limpieza y una larga cadena que hacen posible nuestro aprovisionamiento.
    </p><p class="article-text">
        3. Retaguardia. Los t&oacute;picos pesaban sobre un pueblo en apariencia disoluto y laxo con normas estrictas. Justo ha ocurrido lo contrario. En este momento, la ciudadan&iacute;a ha demostrado su responsabilidad. La guerra, en tiempos de paz, tambi&eacute;n exige del compromiso individual. De todos y todas. Quedarse en casa, aunque cada d&iacute;a pueda resultar m&aacute;s pesado, es el gesto que enorgullecer&aacute; a un pueblo entero cuando pase esta crisis. Hacer lo que hay que hacer. Nadie puede fallar. Nadie puede incumplir su misi&oacute;n para romper la cadena de contagios y proteger a los dem&aacute;s. Porque fallar&iacute;a al conjunto de la sociedad. El presidente de la regi&oacute;n italiana de Emilia-Romagna, Stefano Bonaccini, me lo recalc&oacute; esta semana: la clave, en este momento del confinamiento, es no relajarse lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Aislados, venceremos. Desde la resistencia. Desde el civismo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        4. Aliados. Much&iacute;simos empresarios y empresarias de nuestro pa&iacute;s han demostrado estar a la altura del momento. Han ofrecido sus hoteles, sus transportes, la reconversi&oacute;n de su producci&oacute;n en material sociosanitario, su dinero. Tambi&eacute;n aut&oacute;nomos y profesionales han tenido la iniciativa de ayudar con sus propios y esquilmados medios. Que nadie lo olvide despu&eacute;s. No solo crean riqueza; crean lazos que unen a una sociedad.
    </p><p class="article-text">
        5. Mayores. Son los que m&aacute;s est&aacute;n pagando el coste de esta guerra contra el virus. Nueve de cada diez fallecidos tienen m&aacute;s de 75 a&ntilde;os. Tantas muertes en residencias nos invitar&aacute;n a hacer una reflexi&oacute;n conjunta y m&aacute;s humana sobre la vejez en nuestra sociedad. Algunos, por los protocolos de seguridad establecidos, han tenido que morir sin poder despedirse de sus familiares. Solo con imaginarlo, ese momento resulta terrible e inhumano. Es lo que m&aacute;s debemos lamentar: el adi&oacute;s de quienes levantaron, con su esfuerzo, nuestro Estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        6. Unidad. Lo he agradecido personalmente y en p&uacute;blico. Lo vuelvo a hacer. Todo el arco parlamentario est&aacute; y debe estar a la altura del momento. Por supuesto que pueden discrepar, preguntar, sugerir. Faltar&iacute;a m&aacute;s. Pero saben que la situaci&oacute;n actual requiere de unidad de acci&oacute;n. Unidad de pa&iacute;s. Unidad social. No podemos permitirnos lo contrario; ser&iacute;a una frivolidad imperdonable. Lo le&iacute; hace poco: hab&iacute;amos olvidado todo aquello que nos une de verdad. No lo olvidemos enseguida.
    </p><p class="article-text">
        7. El d&iacute;a despu&eacute;s. Esto pasar&aacute;. Lo sabemos. Pero habr&aacute; que extraer lecciones. Sobre la necesidad de fortalecer unos servicios p&uacute;blicos que puedan dar respuesta a estas situaciones sobrevenidas. Sobre la necesidad de que la comunidad est&eacute; por encima del individualismo. Sobre la necesidad de que lo urgente en el d&iacute;a a d&iacute;a de cada cual no eclipse lo realmente importante: salud, familia, amigos. Pronto volveremos a abrazarnos y a besarnos. Y a llenar de nuevo las calles. Hoy no lo hacemos para que ese d&iacute;a est&eacute; m&aacute;s cerca. A todos y a todas, en este momento &ndash;el momento&ndash;, gracias, fuerza y adelante.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento_129_1105218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2020 21:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El momento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuestra revolución, nuestra revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-opinion-8-de-marzo_132_1002017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa india Vandana Shiva, tan l&uacute;cida siempre, nos ha ense&ntilde;ado que el modelo desarrollista de la revoluci&oacute;n industrial ha comportado la destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica y la marginaci&oacute;n de la mujer. Esas son, justamente, las dos lacras que demandan una respuesta m&aacute;s firme de la sociedad y de los gobiernos. Son, tambi&eacute;n, el motor que alimenta las dos grandes revoluciones en curso en nuestras sociedades avanzadas: una mayor conciencia ambiental frente a la emergencia clim&aacute;tica, y un feminismo que impulse la igualdad real.
    </p><p class="article-text">
        Porque eso es el feminismo: un pensamiento que trasciende el sexo y el g&eacute;nero. Un movimiento filos&oacute;fico y pol&iacute;tico de ra&iacute;z humanista que hoy encarna, mejor que nada, los valores de la Ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no es solo la palanca &eacute;tica hacia un mundo mejor. Hoy es tambi&eacute;n un dique de contenci&oacute;n a la intransigencia de la extrema derecha, esa mentalidad trasnochada que no quiere reconocer a las mujeres su derecho a la plena igualdad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Son los mismos que en su d&iacute;a se manifestaron contra el divorcio o el derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        Son los mismos que se opon&iacute;an a una ley de igualdad ambiciosa o a una ley integral contra la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Son los mismos que combatieron el matrimonio igualitario entre dos mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Son, que nadie lo dude, los mismos que se encontraban c&oacute;modos con el C&oacute;digo Civil de 1889 &ndash;vigente hasta la Constituci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica y cuyo esp&iacute;ritu recuper&oacute; luego el franquismo&ndash; y que subordinaba a la mujer as&iacute;: &laquo;El marido debe proteger a la mujer, y &eacute;sta obedecer al marido&raquo; (art. 57); &laquo;La mujer est&aacute; obligada a fijar su domicilio seg&uacute;n estipulaci&oacute;n de su marido&raquo; (art. 58); &laquo;El marido es el administrador de los bienes del matrimonio (art. 59) y el representante de su mujer (art. 60), la cual necesita de su licencia para proceder a actos p&uacute;blicos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el feminismo se halla en una encrucijada. Tras el impacto en las calles del 8-M de 2018 y la respuesta c&iacute;vica a la sentencia de La Manada en 2019, es hora de que toda la sociedad est&eacute; a la altura y responda con firmeza al machismo con esca&ntilde;o y micr&oacute;fono. Desde la alegr&iacute;a, por cierto. Porque, frente al poder entendido como violencia, el feminismo ha desarrollado un concepto alternativo: la no violencia como poder. Y ese poder, como nos ense&ntilde;&oacute; Gandhi, es imparable.
    </p><p class="article-text">
        Como o&iacute; el jueves a la fil&oacute;sofa Ana de Miguel, el feminismo es tambi&eacute;n una forma de entender y vivir la vida cotidiana. Y puesto que lo personal es pol&iacute;tico, nos obliga a todos al cambio personal, a una nueva actitud.
    </p><p class="article-text">
        En muchas mujeres admiramos la sororidad, producto milenario de una cultura feminista. Lo que necesitamos ahora son m&aacute;s hombres decididamente feministas. Porque no ya es que todos quepamos en esta lucha, sino que esta lucha nos convoca a todas y a todos. La actual recomposici&oacute;n de las masculinidades, desde un prisma de mayor diversidad, constituye un paso adelante para romper con la hegemon&iacute;a patriarcal. Es el reto para esta d&eacute;cada: sumar m&aacute;s hombres a las reivindicaciones feministas.
    </p><p class="article-text">
        Otro gran reto es desterrar la plaga de la prostituci&oacute;n. Espa&ntilde;a no puede ser el pa&iacute;s que m&aacute;s prostituci&oacute;n consume de toda Europa y el tercero del mundo. Hay que abolir ese rostro de la opresi&oacute;n que coloca a las mujeres bajo dominio de los hombres. Ning&uacute;n cuerpo puede ser tratado como mercanc&iacute;a, de igual forma que no puede venderse la sangre o un ri&ntilde;&oacute;n. Es, sencillamente, una cuesti&oacute;n de derechos humanos. Y la Generalitat har&aacute; todo lo posible para lograr la abolici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo ha de capilarizarse en las periferias sociales y territoriales para ser fiel a su vocaci&oacute;n humanista, inclusiva y de progreso. Porque solo siendo transversal ser&aacute; como el feminismo, la revoluci&oacute;n m&aacute;s digna, alcance su plenitud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ximo Puig</strong> es presidente de la Generalitat Valenciana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-opinion-8-de-marzo_132_1002017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2020 14:26:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vuestra revolución, nuestra revolución]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ximo Puig,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una reflexión sobre España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/reflexion-espana_132_1241120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b722a12-c6ad-4f17-9765-7e02df8273ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Congreso dará luz verde definitiva este jueves a los Presupuestos de 2013"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La recentralización no puede ser el camino, y tampoco debe prevalecer el miedo a profundizar en la senda federal que ya estaba en el germen de las ponencias constitucionales hace cuatro décadas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo queramos o no, despu&eacute;s del 14 de abril todos seremos algo distintos de como &eacute;ramos&rdquo;. La frase la escribi&oacute; Ortega al poco de proclamarse la Rep&uacute;blica. Y la record&eacute; en la noche electoral al ver c&oacute;mo el representante del neofranquismo &ndash;con tres millones y medio de votos&ndash; era aclamado por sus correligionarios al grito de &ldquo;A por ellos&rdquo;. La primera pregunta que me asalt&oacute; fue: &iquest;Qui&eacute;nes son <em>ellos</em>? &iquest;Acaso son &ndash;somos&ndash; todos los que no entran en su <em>nosotros </em>excluyente? La segunda fue: &iquest;A qu&eacute; se refieren, exactamente, con esa amenaza encubierta? &iquest;Hasta d&oacute;nde ser&iacute;an capaces de llegar en su voluntad por modelar un pa&iacute;s sin autonom&iacute;as, sin migrantes, sin igualdad?
    </p><p class="article-text">
        Enseguida me vino a la mente un cortometraje de 1947 &ndash;<em>Don&rsquo;t be a sucker</em>, &ldquo;No seas tonto&rdquo;&ndash; que hace unos a&ntilde;os se hizo viral a cuenta de Trump. Ante un orador que se declara &ldquo;un estadounidense de verdad&rdquo;, que arremete contra extranjeros, negros, cat&oacute;licos y masones e insta a &ldquo;destruirlos antes de que nos destruyan&rdquo;, hay un ciudadano inteligente que advierte a un joven con unas sabias palabras que ahora conviene recordar: &ldquo;Los humanos &ndash;le dice&ndash; no nacemos con prejuicios. Siempre los crea otra persona que busca algo. Recu&eacute;rdalo cuando escuches este discurso: alguien va a sacar algo de todo esto. Y no ser&aacute;s t&uacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de estas elecciones, alguien intentar&aacute; sacar provecho del odio alimentado. Y todos seremos algo distintos de como &eacute;ramos. Tambi&eacute;n Espa&ntilde;a, necesitada de una profunda reflexi&oacute;n, ser&aacute; distinta, lo quiera o no.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a necesita repensarse en su esencia y en su arquitectura institucional. No solo es preocupante el auge de la extrema derecha, que parece resucitar el viejo mito de que existe una Espa&ntilde;a &ldquo;real&rdquo;, popular y patri&oacute;tica, sepultada y reh&eacute;n de una clase pol&iacute;tica artificial y no representativa. El primorriverismo ya lo utiliz&oacute; hace un siglo. Y fracas&oacute;. El golpe militar de Primo de Rivera, que puso fin a la Restauraci&oacute;n y al regeneracionismo incipiente tras la debacle imperial, adentr&oacute; a Espa&ntilde;a por la peligrosa senda uniformizante del nacionalismo castellano esencialista y excluyente.
    </p><p class="article-text">
        Tras acabar con la Rep&uacute;blica, el franquismo enarbol&oacute; contra sus adversarios la bandera de &ldquo;la anti-Espa&ntilde;a&rdquo; y trat&oacute; de imponer en todo el pa&iacute;s &ndash;con sangre, represi&oacute;n y censura&ndash; el espa&ntilde;olismo m&aacute;s ultramontano. Fueron cuatro d&eacute;cadas de anular la diversidad real que es Espa&ntilde;a; algunos territorios lo sabemos bien.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, a trav&eacute;s del consenso, las cesiones y los acuerdos &ndash;&ldquo;pactar no es traicionar&rdquo;, escribi&oacute; Amos Oz&ndash;, la Constituci&oacute;n de 1978 se convirti&oacute; en una herramienta eficaz para superar la divisi&oacute;n entre vencedores y vencidos y poder adecuar la Espa&ntilde;a real, tan plural y diversa, con sus instituciones, con las narrativas de sus dirigentes y con un nuevo imaginario compartido m&aacute;s all&aacute; del folklore.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos tiempos algo se ha quebrado.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta f&aacute;cil ser&iacute;a mirar a Catalu&ntilde;a y se&ntilde;alar con el dedo acusador al independentismo irresponsable. Los independentistas, efectivamente, han agravado la situaci&oacute;n con su unilateralismo. Pero en Espa&ntilde;a no solo hay un problema territorial con Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hay otros desaf&iacute;os que nos afectan a millones de habitantes. El sistema auton&oacute;mico que la Constituci&oacute;n situ&oacute; en el centro de nuestra arquitectura territorial, y que ha sido eje principal de estas cuatro d&eacute;cadas de progreso colectivo, necesita un <em>aggiornamento</em>. Una actualizaci&oacute;n. Y no pasa, precisamente, por la demagogia barata de la recentralizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Urge una reflexi&oacute;n sosegada y profunda sobre lo que en realidad es hoy Espa&ntilde;a: nacionalidades y regiones diversas que merecen el respeto a su singularidad y a la igualdad entre sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s que ya hace d&eacute;cadas que est&aacute; fracturado territorialmente por la lacra desatendida de la despoblaci&oacute;n, que a ning&uacute;n espa&ntilde;ol&iacute;simo de nuevo cu&ntilde;o ha parecido preocupar hasta las &uacute;ltimas dos campa&ntilde;as electorales.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s donde los territorios perif&eacute;ricos siempre han estado bajo sospecha por parte del nacionalismo invisible, anacr&oacute;nicamente esencialista y disfrazado de patriotismo.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s donde las lenguas cooficiales siempre han tenido que soportar el recelo, cuando no la animadversi&oacute;n, del nacionalismo hegem&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s que arrastra un sistema de financiaci&oacute;n profundamente injusto que a los valencianos, por ejemplo, nos convierte en ciudadanos de segunda en materia fiscal.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de banderas, himnos legionarios y soflamas, Espa&ntilde;a debe ser un marco de convivencia y progreso &uacute;til para dar respuesta al neoliberalismo salvaje, representado en los repartidores de cenas baratas que surcan cada noche nuestras ciudades en moto o bicicleta por un m&iacute;sero salario. Debe ser la respuesta a la precariedad en el empleo que impide a los j&oacute;venes emanciparse. Debe ser la alianza de las clases medias con las populares para que nadie se quede atr&aacute;s. Debe ser el feminismo igualitario que combata todo tipo de violencia o discriminaci&oacute;n. Debe ser la respuesta a la emergencia clim&aacute;tica que exige nuestro planeta. Debe ser nuestra forma de contribuir a una Europa m&aacute;s basada en los valores ilustrados del progreso y la raz&oacute;n frente a retos como el de las migraciones. Debe ser la casa del Estado del bienestar que nos ofrezca a todos las mismas oportunidades &ndash;en educaci&oacute;n, sanidad, pensiones o dependencia&ndash; para alcanzar un horizonte de igualdad, vivamos donde vivamos.
    </p><p class="article-text">
        Lo queramos o no, tras el 10-N todos seremos algo distintos de como &eacute;ramos. Despu&eacute;s de un tortuoso siglo XX, Espa&ntilde;a tiene ante s&iacute; una gran oportunidad de sentar sus bases para el siglo XXI. Sin &ldquo;ellos&rdquo; ni &ldquo;nosotros&rdquo;. Sin prejuicios. La recentralizaci&oacute;n no puede ser el camino. Y tampoco debe prevalecer el miedo a profundizar en la senda federal que ya estaba en el germen de las ponencias constitucionales hace cuatro d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos el microrrelato de Augusto Monterroso: &ldquo;Cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;&rdquo;. Los problemas territoriales seguir&aacute;n estando ah&iacute; si no los abordamos con serenidad y determinaci&oacute;n. Abramos la mente y reivindiquemos el poder de la palabra. Ser&iacute;a un buen punto de partida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/reflexion-espana_132_1241120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2019 20:35:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una reflexión sobre España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, más allá de Hortaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-opinion-autonomias_132_1269186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a064175-05dd-4a27-998e-563e58d8c7c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España, más allá de Hortaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema no es que el neofranquismo pretenda desmantelar las autonomías sino que marque la agenda territorial de los partidos conservadores que, hasta ahora, habían contribuido siempre con poco entusiasmo a defender el sistema autonómico</p><p class="subtitle">El castellanismo integrista no puede ser la fórmula para afrontar la encrucijada territorial que hoy encara nuestro país</p></div><p class="article-text">
        Tras el debate electoral, cuando el silencio y la calma regresan al campo de batalla y se disipa el humo de la artiller&iacute;a dial&eacute;ctica, el paisaje permite ver a una primera v&iacute;ctima retorci&eacute;ndose, malherida, en el suelo: el sistema auton&oacute;mico. El modelo que la Constituci&oacute;n situ&oacute; en el coraz&oacute;n de nuestra arquitectura territorial, y que ha sido eje principal de estas cuatro d&eacute;cadas de progreso colectivo, fue puesto en cuesti&oacute;n de manera reiterada, insultante y mentirosa por el sucesor del franquismo. El mismo candidato que destilaba odio contra las personas migrantes que tanto han contribuido al progreso de Espa&ntilde;a, se esforz&oacute; una y otra vez en crear un marco referencial falso: desmantelar las autonom&iacute;as como supuesto ahorro para pagar las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que el neofranquismo prosiga la estirpe ideol&oacute;gica de la Espa&ntilde;a &ldquo;Una, Grande y Libre&rdquo;, algo previsible y hasta coherente con sus esencias caducas. El gran problema, del que la ciudadan&iacute;a deber&iacute;a tomar nota y reflexionar a fondo, es que marque la agenda territorial de los partidos conservadores que, hasta ahora, hab&iacute;an contribuido siempre con poco entusiasmo a defender el sistema auton&oacute;mico. El problema es que los desplaza hacia un terreno temerariamente irreal en la Espa&ntilde;a del siglo XXI. Porque aquellos que se llenan la boca con la palabra Espa&ntilde;a parecen olvidar que Espa&ntilde;a no se acaba en la calle Hortaleza. Que no se puede <em>madrile&ntilde;izar</em> Espa&ntilde;a. Que el castellanismo integrista no puede ser la f&oacute;rmula para afrontar la encrucijada territorial que hoy encara nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, porque a nivel econ&oacute;mico ser&iacute;a un mal negocio. La Espa&ntilde;a de las autonom&iacute;as ha demostrado ser un modelo de &eacute;xito. En las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, la diferencia de riqueza entre regiones ricas y pobres se ha reducido, al contrario de lo que ha sucedido, por ejemplo, en Italia, fragmentada entre un norte opulento frente a un sur cada vez m&aacute;s depauperado. No es cierto, adem&aacute;s, que los estados ma&#769;s descentralizados gasten un porcentaje mayor del PIB en estas funciones, y menos a&uacute;n en el caso de Espan&#771;a. Los datos de Eurostat son claros: somos el cuarto pa&iacute;s m&aacute;s descentralizado de Europa y el tercero que menos gasta en &oacute;rganos ejecutivos y legislativos. M&aacute;s de 8 euros de cada 10 de los que disponen las comunidades aut&oacute;nomas se destinan al sostenimiento del Estado del Bienestar. En el caso de la Comunitat Valenciana, por ejemplo, el 86% del presupuesto de 2020 se invertir&aacute; en sanidad, educaci&oacute;n, pol&iacute;ticas inclusivas, trabajo y vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, porque el Estado auton&oacute;mico no es una simple hoja Excel con ingresos y gastos. La descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a &ndash;que la Uni&oacute;n Europea imita a mayor escala&ndash; ha dado respuesta, identitaria y cultural, a las singularidades de los distintos territorios que conforman el Estado. A sus lenguas, a sus tradiciones, a su cultura, a su manera de ser y de sentirse. Sin autonom&iacute;as, ya sabemos qu&eacute; ocurre con los territorios perif&eacute;ricos. Basta con recuperar el NODO.
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; bien de utilizar la crisis de Catalu&ntilde;a contra el Estado de las Autonom&iacute;as como una excusa, como un burdo pretexto, para regresar a una homogeneizaci&oacute;n cultural e identitaria que atenta contra la Constituci&oacute;n. Ya va siendo hora, tambi&eacute;n, de que Catalu&ntilde;a deje de concentrar toda la atenci&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica en materia territorial. Tenemos grandes desaf&iacute;os, como el de la financiaci&oacute;n justa o el reto de la despoblaci&oacute;n, que necesitan atenci&oacute;n urgente para asegurar el principal deber de los gobernantes: la igualdad en derechos y oportunidades entre ciudadanos, vivan donde vivan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a plural y diversa debe profundizar en la senda auton&oacute;mica. La misma Catalu&ntilde;a, por cierto, ha sido un modelo de &eacute;xito en las d&eacute;cadas en que transit&oacute; por ese camino. No cabe ning&uacute;n paso atr&aacute;s en este sentido. Al contrario: como objetivo futuro, Espa&ntilde;a debe evolucionar hacia el federalismo, que es la soluci&oacute;n adoptada por pa&iacute;ses avanzados como Alemania, Suiza, Estados Unidos o Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cumplen treinta a&ntilde;os de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, es triste volver a recordar que ya pas&oacute; el tiempo de los muros, del proteccionismo cultural y de las barreras mentales. Es el tiempo de la palabra, del di&aacute;logo, de la apertura mental.
    </p><p class="article-text">
        Es la hora de recoger al herido del campo de batalla que han pateado brutos caballos, como en Verd&uacute;n o en el Somme, y de atender sus heridas. Y no olvidemos qui&eacute;n ha sido el agresor y aquellos que han consentido el atropello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ximo Puig</strong> es presidente de la Generalitat Valenciana
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ximo-puig-opinion-autonomias_132_1269186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2019 21:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España, más allá de Hortaleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ximo Puig,Elecciones 10N 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decir Carmen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carmen-alborch-opinion-ximo-puig_132_1871967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87600362-c158-4ee9-8ac0-4c5638957392_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Carmen Alborch en el paraninfo de la Universitat de València."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carmen Alborch reclamó desde el feminismo el compromiso de la sociedad para conseguir la igualdad de las mujeres en todos los ámbitos, pero especialmente en la cultura</p></div><p class="article-text">
        Decir Carmen es decir muchas palabras aunque s&oacute;lo digas una.
    </p><p class="article-text">
        Decir Carmen es decir alegr&iacute;a. Solidaridad. Sororidad. Socialismo. Respeto, son algunas. Feminismo, al fin.
    </p><p class="article-text">
        Carmen Alborch reconoci&oacute; alguna vez -cu&aacute;nto cuesta escribir en pasado- que de tanto buscar un lugar en el mundo acab&oacute; descubriendo que el mundo entero era su lugar. As&iacute; que decidi&oacute; sumarse a los movimientos que quer&iacute;an mejorarlo. Al progresismo, al socialismo, y al feminismo, siempre. El feminismo que, dec&iacute;a, deber&iacute;a alcanzar la categor&iacute;a de patrimonio inmaterial de la humanidad, as&iacute; lo repiti&oacute; en el discurso de la celebraci&oacute;n del &uacute;ltimo 9 d&rsquo;Octubre, para a&ntilde;adir con un gesto y ese brillo tan suyo en la mirada, &ldquo;yo ah&iacute; lo dejo&rdquo;. La solemnidad de un acto tan solemne se evapor&oacute; durante unos instantes, en virtud a la fuerza de su sonrisa. Porque as&iacute; era Carmen. Sigue costando escribir en ese pasado que dura tan poco y que duele ya tanto. Porque as&iacute; es. Carmen.
    </p><p class="article-text">
        Ese feminismo que ha cambiado nuestras vidas, las de todas y las de todos, y que cuando hablaba de su &uacute;ltimo sentido, reconoc&iacute;a -siempre agradecida- la herencia de todas las mujeres que han luchado antes de este tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Y desde el feminismo reclam&oacute; el compromiso de la sociedad para conseguir la igualdad de las mujeres en todos los &aacute;mbitos, pero especialmente en la cultura. Exigi&oacute; ese pacto con firmeza, y, como todo, con alegr&iacute;a. No quer&iacute;a hacerlo sola. Sab&iacute;a que hab&iacute;a que hacerlo juntos. Por eso se dedic&oacute; a tejer complicidades, entre las personas, con los medios de comunicaci&oacute;n para visibilizar el trabajo de las mujeres por lo que valen.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo con emoci&oacute;n c&oacute;mo nos saltaron las l&aacute;grimas de emoci&oacute;n, a kil&oacute;metros de distancia, cuando el pasado 5 de octubre la llam&eacute; para comunicarle que iba a recibir la Alta Distinci&oacute;n de la Generalitat. Ella que hab&iacute;a sido la primera en tantas cosas exclam&oacute; sorprendida: &ldquo;&iquest;Yo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No debi&oacute; ser f&aacute;cil no formar parte de esa cultura que colocaba a las mujeres siempre como madres y esposas con t&iacute;tulo universitario, en el mejor de los casos, ni ser una de las primera profesoras en romper el techo de cristal en la universidad, ni poner en marcha leyes en un mundo de hombres sin caer en la trampa de pensar que la igualdad es comportarse exactamente igual que ellos. No debi&oacute; ser f&aacute;cil, no. Pero como dec&iacute;a Carmen &ldquo;la vida no es f&aacute;cil, pero el ejercicio de la libertad siempre vale la pena&rdquo;. Y como dec&iacute;a Pedro Zerolo, a quien Carmen Alborch tanto apreciaba, acertamos cuando somos valientes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo lloro mucho. Por no haberle dado m&aacute;s besos a mi madre. Por haber hecho no s&eacute; qu&eacute;, o por no haberlo hecho&rdquo;, contestaba Carmen Alborch cuando le preguntaban, no hace a&uacute;n un a&ntilde;o, en una entrevista por su legendaria sonrisa. Pero ella no tendr&iacute;a que llorar porque hizo tantas cosas y dej&oacute; tan poco por hacer&hellip; Decana de la Facultad de Derecho, Directora General de Cultura de la Generalitat, Directora del IVAM, Ministra de Cultura, diputada, senadora, concejala, escritora, activista, mujer comprometida, vital, guerrera, valiente.
    </p><p class="article-text">
        A Carmen le gustaba aprender, m&aacute;s que ense&ntilde;ar. Pero decir Carmen es decir maestra, porque Carmen, que ahora estar&aacute; en ese para&iacute;so que imaginaba como un lugar armonioso, nos ense&ntilde;&oacute; hasta el final. A vivir. A morir.
    </p><p class="article-text">
        Decir Carmen es no poder, no querer, decir adi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Decir Carmen es decir amiga. Hasta siempre, Carmen. Hasta siempre, amiga.
    </p><p class="article-text">
        (Pelea por lo que quieres.)
    </p><p class="article-text">
        <em>Ximo Puig es presidente de la Generalitat Valenciana</em><strong>Ximo Puig</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/carmen-alborch-opinion-ximo-puig_132_1871967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Oct 2018 17:50:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Decir Carmen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carmen Alborch,Ximo Puig]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esforç i lleialtat reivindicativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/esforc-lleialtat-reivindicativa_132_3138407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Aquest &eacute;s el dia dels valencians i valencianes. Ho &eacute;s i ho ser&agrave; sempre. &Eacute;s la festa d&rsquo;un poble amb multitud d&rsquo;accents i hist&ograve;ries, que parla en valenci&agrave; i en castell&agrave;. Eixa diversitat &eacute;s la nostra riquesa.
    </p><p class="article-text">
        Som un poble singular que es respecta, que respecta els altres i vol ser respectat d&rsquo;igual manera. Un poble obert, tant al seu si com a l&rsquo;exterior, tolerant, inclusiu i que, per damunt de tot, creu en la conviv&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Enguany &eacute;s especial. Ens enfrontem a molts reptes, alguns propis i uns altres compartits amb la resta de l&rsquo;Estat, i, per a resoldre&rsquo;ls tots, necessitem estar m&eacute;s junts que mai. Per a reclamar la paraula com la millor ferramenta democr&agrave;tica per trobar solucions a les fractures.
    </p><p class="article-text">
        Necessitem ser optimistes i trobar vies de di&agrave;leg, per molt dif&iacute;cils que ara pareguen. I espere que l&rsquo;any que ve, quan celebrarem els 780 anys del naixement del poble valenci&agrave; i els 600 anys de Generalitat, h&agrave;gem sigut capa&ccedil;os de superar la crisi institucional i territorial espanyola i la marginaci&oacute; hist&ograve;rica de la Comunitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        Des del pluralisme, des d&rsquo;un sentiment inclusiu, &eacute;s l&rsquo;hora de refor&ccedil;ar la unitat en defensa del finan&ccedil;ament just. Hem de fer-ho de la forma que ens caracteritza, des d&rsquo;una lleialtat reivindicativa que, amb esfor&ccedil;, ens permet protagonitzar el nostre propi renaixement. Els treballadors i treballadores i l&rsquo;empresariat valenci&agrave; estan aconseguint resultats que pareixien impossibles fa nom&eacute;s dos anys. Creixem i generem ocupaci&oacute; per damunt de la mitjana de la resta d&rsquo;Espanya i, encara que queda molt per fer, contemplem el futur amb una esperan&ccedil;a renovada.
    </p><p class="article-text">
        Ara aquest esfor&ccedil; ha de deixar d&rsquo;estar limitat per la injust&iacute;cia, i, per aix&ograve;, des del treball fet, anem a seguir reivindicant i demanant una soluci&oacute; justa al problema valenci&agrave;. Ho farem amb fermesa, sense anar contra ning&uacute;, i mantenint la lleialtat institucional, el respecte al marc constitucional i la toler&agrave;ncia i el di&agrave;leg. Eixa lleialtat &eacute;s la mateixa que exigirem perqu&egrave; es complisca la paraula donada al poble valenci&agrave;, que no pot ni ha d&rsquo;esperar m&eacute;s a ser igual que la resta.
    </p><p class="article-text">
        A tots els valencians i valencianes, moltes gr&agrave;cies pel vostre esfor&ccedil; personal i col&middot;lectiu que simbolitza, com cap altra data, el nostre 9 d&rsquo;Octubre. Estic segur que, com cantava Ovidi Montllor, en aquest cam&iacute; que compartim &ldquo;floriran flors i cants i alegries. Floriran crits i cors i paraules. En el dia que durar&agrave; anys, bra&ccedil;os lliures i boques i mans&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ximo Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/esforc-lleialtat-reivindicativa_132_3138407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Oct 2017 06:32:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Esforç i lleialtat reivindicativa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ximo Puig,9 d'Octubre]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
