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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Gámez Selma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandro_gamez_selma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Gámez Selma]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Lawfare, prejuicios y tsunamis judiciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-prejuicios-tsunamis-judiciales_129_10723987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3cd5d6a7-b814-49a1-aae6-bcfb96e082b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2591y513.jpg" width="1200" height="675" alt="Lawfare, prejuicios y tsunamis judiciales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que la independencia e imparcialidad de los jueces en España es algo controvertido lo ponen de manifiesto consultoras internacionales como el World Justice Project, que sitúa España en el puesto 25 en la calidad del sistema de justicia penal, por detrás de los Emiratos Árabes</p></div><p class="article-text">
        El pacto entre PSOE y Junts, el amago de que el pre&aacute;mbulo (sin contenido dispositivo) de la ley de amnist&iacute;a pudiese contemplar el t&eacute;rmino <em>lawfare</em> y el &ldquo;superministerio&rdquo; de Justicia y Presidencia han encendido todas las alarmas en el mundo de la justicia. Cautivos de dogmas jur&iacute;dicos como la igualdad ante la ley o la imparcialidad de jueces y juezas, lamentablemente poco tienen que ver estos principios con el d&iacute;a a d&iacute;a de una administraci&oacute;n de justicia formada por seres humanos con sus pasiones y convicciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lawfare</em> es un concepto pol&iacute;tico; la utilizaci&oacute;n fraudulenta de la justicia para derribar de manera coordinada enemigos pol&iacute;ticos. Un delito de prevaricaci&oacute;n como una catedral. Es evidente que en una gran parte de los excesos vividos con el <em>proc&eacute;s</em> no ha existido tal coordinaci&oacute;n. Lo que s&iacute; ha existido, sin duda, son numerosos casos de sesgos y prejuicios que han permitido una valoraci&oacute;n judicial mucho m&aacute;s severa que en otros asuntos.
    </p><p class="article-text">
        Nos referimos a la insistencia del juez Llarena en la investigaci&oacute;n por rebeli&oacute;n &ndash;que requiere armas&ndash; a los encausados del <em>proc&eacute;s</em>, a Garc&iacute;a Castell&oacute;n imputando alegremente a Puigdemont y Marta Rovira por delitos de&nbsp;terrorismo en plena investidura y formaci&oacute;n de gobierno por las acciones multitudinarias de Tsunami Democr&agrave;tic o los a&ntilde;os y a&ntilde;os de secretos de sumario que han permitido, y permiten, espiar a pol&iacute;ticos independentistas, abogados, periodistas, empresarios o simples ciudadanos en total indefensi&oacute;n. Nos referimos a la paup&eacute;rrima investigaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y policial de la <em>Operaci&oacute;n Catalunya</em> pese a los numerosos indicios obrantes en el Caso Villarejo o a la inhabilitaci&oacute;n de todo un presidente de la Generalitat por negarse a colgar una pancarta.
    </p><p class="article-text">
        Vemos con preocupaci&oacute;n c&oacute;mo las causas contra la corrupci&oacute;n de Villarejo se vuelven contra sus v&iacute;ctimas cuando te llamas Pablo Iglesias y mueren de inanici&oacute;n cuando te llamas Dolores de Cospedal &ndash;pese a las decenas de conversaciones que le incriminan&ndash;. Cuando Iglesias denuncia que el tipo que facilit&oacute; una orden de pago falsa en Granadinas a la polic&iacute;a obtuvo a cambio la autorizaci&oacute;n de residencia legal en Espa&ntilde;a &ldquo;por apreciadas razones de colaboraci&oacute;n policial&rdquo;, los juzgados la rechazan alegando que no hay indicios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda la primera l&iacute;nea pol&iacute;tica del entorno podemita se encuentra inmersa en el fango judicial, con sus inmensos costes personales, profesionales y reputacionales, mientras las causas terminan deshaci&eacute;ndose: M&oacute;nica Oltra, Ada Colau, Vicki Rossell y un largo etc&eacute;tera. El juez persecutor de esta &uacute;ltima sigue en prisi&oacute;n por compincharse con un empresario para hundir a Rosell. En el momento de los hechos era el portavoz canario de la Asociaci&oacute;n Profesional de la Magistratura, la mayor asociaci&oacute;n de jueces, que hoy se alza defendiendo la &ldquo;honorabilidad&rdquo; de sus se&ntilde;or&iacute;as. A Isa Serra, en cambio, se la conden&oacute; por las meras declaraciones, no coincidente entre ellas, de un pu&ntilde;ado de polic&iacute;as pese a los numerosos y plurales indicios en contra, incluyendo cientos de fotograf&iacute;as y v&iacute;deos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los casos de <em>lawfare</em>, corrupci&oacute;n o prevaricaci&oacute;n certificados, son pocos, ciertamente, pero no es ning&uacute;n secreto la abultada mayor&iacute;a conservadora&nbsp;que existe entre los integrantes del poder judicial (del mundo de la justicia en general, incluyendo fiscales y abogados). No estamos diciendo ni que sea censurable ser de derechas ni que todo juzgador de derechas sea parcial ejerciendo su trabajo, pero desde luego s&iacute; es muy poco representativo de la pluralidad pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a. El tercer poder, llamado a poner l&iacute;mites al Gobierno y legislativo, est&aacute; claramente escorado a la derecha, singularmente en los puestos m&aacute;s altos y los de mayor sensibilidad.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, parece dif&iacute;cil discutir que algunos jueces, en ocasiones, se han dejado llevar por prejuicios ideol&oacute;gicos propios de la tendencia conservadora de sus miembros. Una predisposici&oacute;n subjetiva al orden establecido, una transici&oacute;n de la dictadura a la democracia casi autom&aacute;tica de los maestros de nuestros jueces de hoy o un acceso clasista de una dif&iacute;cil oposici&oacute;n carente de becas, ejercen una influencia tan invisible como evidente.
    </p><p class="article-text">
        Por eso nos preguntamos: &iquest;tan infame era la menci&oacute;n al <em>lawfare</em> en el acuerdo de la Ley de Amnist&iacute;a? &iquest;No existe raz&oacute;n alguna para que los jueces se planteen la politizaci&oacute;n de ciertas decisiones de algunos de sus m&aacute;s selectos miembros, notablemente la Audiencia Nacional? &iquest;No podemos siquiera plantearnos o debatir de manera cr&iacute;tica este sesgo conservador? Los que protestan insisten en que cuestionar a los jueces es un ataque a la democracia. Los que suscribimos este art&iacute;culo opinamos justo lo contrario; una democracia no es plena si uno de los poderes del estado no puede estar sujeto a cr&iacute;tica y revisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los palmarios casos someramente enumerados con anterioridad, el debate no es ni nuevo ni lo inventan podemitas, independentistas u otros disidentes de la Espa&ntilde;a &ldquo;tradicional&rdquo;. Este es el objeto de la teor&iacute;a de la &ldquo;justicia penal de dos velocidades&rdquo; que defienden importantes catedr&aacute;ticos &ndash;como Jes&uacute;s Silva S&aacute;nchez, abogado de la infanta Cristina&ndash;, la teor&iacute;a&nbsp;del &ldquo;derecho penal del enemigo&rdquo; que trajo Manuel Cancio, o el tan teorizado &ldquo;derecho penal de excepci&oacute;n&rdquo; del c&eacute;lebre juez Roberto Bergalli.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que la independencia e imparcialidad de los jueces en Espa&ntilde;a es algo controvertido lo ponen de manifiesto consultoras internacionales como el World Justice Project,&nbsp;que sit&uacute;a Espa&ntilde;a en el puesto 25 en la calidad del sistema de justicia penal, por detr&aacute;s de los Emiratos &Aacute;rabes, o las recomendaciones del GRECO .
    </p><p class="article-text">
        Llevamos a&ntilde;os de debate sobre la justicia y poder judicial, sin ning&uacute;n avance m&aacute;s que la constataci&oacute;n de que las mayor&iacute;as cualificadas necesarias para la renovaci&oacute;n de los &oacute;rganos, fruto de sociedades menos polarizadas, promueven el bloqueo conservador de la judicatura. Por ello emplazamos desde aqu&iacute; a los profesionales de la justicia a la revisi&oacute;n autocr&iacute;tica de nuestro sistema de justicia, con paciencia y sin caer en el corporativismo, pues no hay mayor enemigo del respeto y la reputaci&oacute;n que las propias acciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Gámez Selma, Xavier Muñoz Soriano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-prejuicios-tsunamis-judiciales_129_10723987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Nov 2023 21:13:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lawfare, prejuicios y tsunamis judiciales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lawfare,Victoria Rosell,María Dolores de Cospedal,Manuel García Castellón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He venido a votar no, pero voy a votar sí ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/venido-votar-voy_132_3138368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a674c8a4-3a85-4caa-bb5b-265c8796acc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="He venido a votar no, pero voy a votar sí "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la democracia, para existir, necesita el consentimiento del pueblo, el uso de la violencia indiscriminada ataca directamente la soberanía popular e incurre en la quiebra del pacto social en el que basamos nuestra convivencia</p></div><p class="article-text">
        9:00 AM, 1-O, Escola Mediterrani, Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        No se han abierto las puertas y unas cuantas personas, mayoritariamente mujeres, protegen la entrada para garantizar que se pueda votar.
    </p><p class="article-text">
        Como en tantas otras escuelas que visitamos y testimonios que recogimos, la Polic&iacute;a Nacional hace acto de presencia con poco respeto al manido principio de que la primera garant&iacute;a ha de ser la Seguridad Ciudadana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La PN revienta la puerta de la escuela y comienzan a caer al suelo y a ser agredidas se&ntilde;oras de avanzada edad. Los Mossos intervienen levantando y separando a las personas m&aacute;s vulnerables; ello provoca un enfrentamiento entre ambas Fuerzas de Seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una mujer mayor se acerca a otra mujer que porta un chaleco y acreditaci&oacute;n y le relata c&oacute;mo le han golpeado, rellena un formulario y sentencia: &ldquo;He venido a votar que no, pero ahora voy a votar s&iacute;.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior es un resumen del testimonio que recogemos de Montse, una de tantas que se organizaron para observar el incumplimiento de Derechos Humanos al que ha conducido esta situaci&oacute;n de excepcionalidad y suspensi&oacute;n de garant&iacute;as democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Montse est&aacute; cansada, y nosotros tambi&eacute;n, llevamos desde la madrugada en las calles. Se sienta en una mesa en la que ambos compartimos un ordenador, recogemos las pruebas y testimonios de los grupos de observadores. Montse comienza a hablar en catal&aacute;n. &ldquo;Disculpe, somos castellanoparlantes&rdquo;. Ella nos sonr&iacute;e, &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde sois?&rdquo; -De Madrid. &ldquo;&iquest;Y est&aacute;is aqu&iacute;? Gracias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos han dado muchas veces las gracias estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Deviene incomprensible la demostraci&oacute;n de violencia institucional, y m&aacute;s a&uacute;n el amparo moral de que la polic&iacute;a &uacute;nicamente defend&iacute;a la legalidad. Nos preguntamos si el uso proporcionado o desproporcionado de la fuerza, es decir, el abuso de autoridad, es la &uacute;nica v&iacute;a para evitar una ilegalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Destrozar puertas, empujar, pegar, arrastrar, tirar de los pelos, utilizar gases lacrim&oacute;genos, pelotas de goma y balas de fogueo era la &uacute;nica manera de impedir esta votaci&oacute;n, llam&eacute;mosla refer&eacute;ndum o de cualquier otra forma?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n ya se avecinaba como una demostraci&oacute;n de fuerza, de ah&iacute; el recordatorio del Alto Comisionado de Derechos humanos de la ONU el d&iacute;a antes: &ldquo;independientemente de la legalidad del refer&eacute;ndum, las autoridades espa&ntilde;olas tienen la responsabilidad de respetar los derechos que son esenciales para las sociedades democr&aacute;ticas.&rdquo; Y eso no sucedi&oacute;, por muchas mordazas que pongamos a la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        La Resoluci&oacute;n 2116/2016 del Consejo de Europa, de 27 de mayo de 2016, indica que &ldquo;Las concentraciones son habitualmente el &uacute;ltimo mecanismo del que disponen los ciudadanos para ser escuchados; restringir este derecho o usar violencia contra manifestantes pac&iacute;ficos erosiona la democracia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Recomendaci&oacute;n 2001/10 del Comit&eacute; de Ministros a los Estados Miembros sobre un C&oacute;digo Europeo de &Eacute;tica Policial, de 19 de septiembre de 2001, da en el clavo cuando asegura que &ldquo;La polic&iacute;a puede utilizar la fuerza s&oacute;lo cuando sea estrictamente necesario y s&oacute;lo hasta el l&iacute;mite necesario para alcanzar un objetivo leg&iacute;timo&rdquo;. Es decir, que debe ser el &uacute;ltimo recurso disponible y siempre proporcional al objetivo pretendido.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum hab&iacute;a sido suspendido cautelarmente por el Constitucional antes de iniciarse el 1-O, por lo que sus efectos jur&iacute;dicos eran, sin duda, inexistentes. Nada legal pod&iacute;a salir de una consulta ilegal. Pod&iacute;an haber votado el 100% de los catalanes llamados a votar y a&uacute;n as&iacute; las consecuencias legales habr&iacute;an sido las mismas. Lo que estaba en juego no era el derecho al voto, era el derecho a la libertad de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, expresi&oacute;n y manifestaci&oacute;n de miles de personas, y deb&iacute;a haberse protegido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El punto 13 de los principios b&aacute;sicos de la ONU para la dispersi&oacute;n de concentraciones nos indica que en caso de manifestaciones ilegales pac&iacute;ficas &ldquo;los agentes de la autoridad deber&aacute;n evitar el uso de la fuerza o, si resulta necesario, deber&aacute;n restringir su uso al m&iacute;nimo imprescindible&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se nos recuerda aqu&iacute; que no basta con esgrimir la proporcionalidad en el uso de la fuerza, sino que previamente hay que dirimir su necesidad estricta. Hemos asistido a un uso de la fuerza no s&oacute;lo excesivo y desproporcionado sino, ante todo, innecesario.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado de ello hay cientos de heridos, el Tribunal Constitucional se apunta a la modalidad express y fascistas caminan cantando el Cara al Sol por las calles.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de estas semanas, hemos visto c&oacute;mo se registraban imprentas, confiscaban materiales electorales, se bloqueaban sitios webs, se deten&iacute;an cargos p&uacute;blicos, y se prohib&iacute;an reuniones pol&iacute;ticas. Todas ellas conductas vulneradoras de las m&iacute;nimas libertades civiles, y propias de otras &eacute;pocas ya vividas en esta Espa&ntilde;a; encaminadas no s&oacute;lo a comportamientos violentos y represivos, sino a limitar el flujo de informaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; nos acostamos el domingo 1 de octubre, despertando el 3 en Madrid, escuchando aqu&iacute; sentimientos contradictorios. Por un lado, la comprensi&oacute;n y solidaridad con la gente que fue a votar a pesar del temor a la violencia policial, pero tambi&eacute;n el recelo respecto de las posiciones pol&iacute;ticas que promueven el independentismo y, sobre todo, con sus motivaciones. Enorme fractura la que sentimos entre lo institucional y lo popular.
    </p><p class="article-text">
        Se ha antepuesto el fondo de la decisi&oacute;n sobre el propio derecho de la poblaci&oacute;n catalana a tomar una decisi&oacute;n. No es cuesti&oacute;n de qu&eacute; pongas en la papeleta, sino de que puedas, simplemente, votar.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra experiencia no deja de ser emocional, todas las personas actuamos y votamos guiados por ideas v&aacute;lidas y razonadas, pero tambi&eacute;n por sentimientos, intereses propios y hasta errores. &ldquo;Entre mi madre y la Justicia, escojo mi madre&rdquo;, dec&iacute;a Camus a prop&oacute;sito de su postura &ldquo;de perfil&rdquo; en la guerra de independencia argelina. No podemos ignorar el componente afectivo y sentimental que impregnan todas y cada una de nuestras decisiones diarias, y debemos asumir y comprender su existencia en los procesos de toma de decisiones democr&aacute;ticas. Y si alguien tomara decisiones solo de manera racional, ser&iacute;a irrelevante en nuestro sistema supuestamente democr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se deber&iacute;a haber ofrecido a la poblaci&oacute;n catalana, sin ambages, la posibilidad real de escuchar sus voces mediante el voto. Quiz&aacute;s as&iacute; no habr&iacute;amos forzado a miles de ellos a ser arrastrados por la tormenta pol&iacute;tica entre los gobiernos estatal y auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Votar s&iacute; o votar no, no votar -por decisi&oacute;n propia o por miedo-, todas las opciones fueron afectadas por la polarizaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras la violencia policial que muchos catalanes (y observadores, colaboradores, funcionarios p&uacute;blicos) sufrieron el domingo por su mero deseo de participar en la vida pol&iacute;tica, es urgente evitar escabullirnos en lo personal o en lo institucional, pese a la llamada de nuestras v&iacute;sceras, y exigir herramientas y mecanismos que permitan conocer con certeza cu&aacute;l es la voluntad de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros fuimos como abogados con voluntad de conocer, pero en Barcelona fueron miles de personas quienes nos dieron una lecci&oacute;n de soberan&iacute;a popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la democracia, para existir, necesita el consentimiento del pueblo, el uso de la violencia indiscriminada ataca directamente la soberan&iacute;a popular e incurre en la quiebra del pacto social en el que basamos nuestra convivencia. De la misma manera, deslegitima al Gobierno y la instituci&oacute;n estatal que se opone a los Derechos Fundamentales de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Gámez Selma, Olga Sainz de Aja Iges]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/venido-votar-voy_132_3138368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Oct 2017 19:16:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[He venido a votar no, pero voy a votar sí ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Cataluña,Referéndum 1-O,Referéndum,Democracia,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
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