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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicenta Jiménez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicenta_jimenez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicenta Jiménez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Defender la fraternidad y la pluralidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/defender-fraternidad-pluralidad_132_3027866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde la aplicaci&oacute;n del 155 y la asunci&oacute;n expl&iacute;cita por parte de Felipe VI del argumentario del PP, estamos viendo c&oacute;mo el bloque PP-PSOE-C&rsquo;S, arremolinado en torno al eje del nacionalismo espa&ntilde;ol y denomin&aacute;ndose a s&iacute; mismo bloque &ldquo;constitucionalista&rdquo;, est&aacute; empe&ntilde;ado en que la crisis territorial que sufre el Estado espa&ntilde;ol se cierre a trav&eacute;s del retroceso y la involuci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en todas las naciones-estado del mundo, el nacionalismo mayoritario nunca se considera nacionalismo a s&iacute; mismo, sino que considera de este modo s&oacute;lo a los nacionalismos perif&eacute;ricos de las naciones sin Estado. As&iacute;, hoy el nacionalismo reaccionario del bloque mon&aacute;rquico, sobre todo en los &uacute;ltimos meses, se escuda en la Constituci&oacute;n del 78 y recurre a los &ldquo;acuerdos inmaculados&rdquo; de la Transici&oacute;n, para evitar llamarse a s&iacute; mismo nacionalismo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        PP, PSOE y C&rsquo;s representan un constitucionalismo impostado, que   establece la inmutabilidad de los acuerdos de la Transici&oacute;n y el orden constitucional de forma interesada, pero despu&eacute;s se pone de acuerdo para modificar la Constituci&oacute;n de la noche a la  ma&ntilde;ana y sin contar con la ciudadan&iacute;a, como ocurri&oacute; con la reforma del art&iacute;culo 135.
    </p><p class="article-text">
        En contra de cualquier atisbo de apertura o regeneraci&oacute;n, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el Nacionalismo espa&ntilde;ol ha apostado por una recentralizaci&oacute;n del Estado y una reversi&oacute;n de las competencias cedidas a las autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos gobiernos de Mariano Rajoy y la aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n derivada del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, bajo la excusa de la austeridad y el control de gasto, se ha eliminado de facto la autonom&iacute;a de comunidades aut&oacute;nomas y ayuntamientos para elaborar sus presupuestos y gestionar sus competencias sin el control estricto de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha llevado, adem&aacute;s, a una crisis de financiaci&oacute;n en multitud de entidades locales y auton&oacute;micas, que ya contaban con menos recursos que los que les corresponden en relaci&oacute;n a sus competencias y el n&uacute;mero de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Este ha sido el caso del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, que el pasado 18 de noviembre se manifest&oacute; masivamente en las calles  por un modelo de financiaci&oacute;n m&aacute;s justo y transparente.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de financiaci&oacute;n tambi&eacute;n ha sido una cuesti&oacute;n decisiva en el aumento de la voluntad soberanista en Catalunya. Las restricciones presupuestarias, materializadas en recortes en los servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos, han sido identificadas por el bloque independentista como un ataque de la Naci&oacute;n espa&ntilde;ola a la gente de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el punto de inicio de una reforma territorial no puede ser el 155, como quiere el PSOE. Y es que la reforma constitucional cerrada por arriba que plantea el PSOE -entendemos que en clave federal- no satisfar&aacute; las peticiones de soberan&iacute;a en tanto en cuanto nuevamente se imponga una decisi&oacute;n desde Madrid al conjunto de naciones del Estado, sin preguntar a cada una de las personas que las conforman qu&eacute; es lo que quieren para su futuro.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Podemos, concretada en la campa&ntilde;a &ldquo;construyendo un pa&iacute;s de pa&iacute;ses&rdquo;, supone la superaci&oacute;n de esta relaci&oacute;n de subalternidad. Para nosotras, la plurinacionalidad es una apuesta estrat&eacute;gica. En nuestra defensa a ultranza de la democracia y los derechos humanos, defendemos el derecho a decidir de los pueblos, pues entendemos que no es posible imaginar algo m&aacute;s democr&aacute;tico que el hecho de que un pueblo pueda decidir libremente sobre su futuro y sus vidas. Es ah&iacute; donde hacemos hincapi&eacute;, en el derecho a decidir sobre nuestras vidas, que se extiende m&aacute;s all&aacute; de lo territorial. Es ah&iacute; donde las reivindicaciones de soberan&iacute;a ligan con las reivindicaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Si hemos de aprender algo de todo este proceso hist&oacute;rico es que la &ldquo;cuesti&oacute;n nacional&rdquo; en el Estado espa&ntilde;ol no se va a resolver hasta que desaparezca la subalternidad que existe entre voluntades nacionales y la Naci&oacute;n espa&ntilde;ola reconozca al resto de naciones que conviven con ella en este territorio en igualdad de condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa necesariamente por el reconocimiento del derecho a decidir de todos los pueblos que conviven en el Estado espa&ntilde;ol. Ser&aacute; el momento entonces de hablar de Estado federal, confederal, etc. a trav&eacute;s de diferentes procesos constituyentes. No tenemos miedo a hablar de soberan&iacute;as compartidas y de reconocimientos compartidos. Pero el debate de estas cuestiones debe enmarcarse en una serie de procesos ciudadanos y constituyentes abiertos, inclusivos y que cuenten con todas las partes, poniendo el foco en los derechos sociales, una vez reconocido el derecho a decidir. Una vez reconocido este derecho y s&oacute;lo entonces, ser&aacute; posible un debate en igualdad de condiciones en el que las diferentes naciones de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica puedan decidir la relaci&oacute;n que quieren tener entre ellas y con Europa.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, frente a los que pretenden imponer soluciones por arriba, en sus despachos, debemos plantear con claridad que la soluci&oacute;n a este -y en general a la mayor&iacute;a de problemas de la actualidad- pasa por escuchar a la gente, por dar el protagonismo a las clases populares. Solo as&iacute; podremos cerrar de una vez este proceso hist&oacute;rico en beneficio de la mayor&iacute;a de la sociedad y no s&oacute;lo de las &eacute;lites minoritarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Vicenta Jim&eacute;nez, senadora de Podem de Alicante</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Alarc&oacute;n, concejal de Elda</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenta Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/defender-fraternidad-pluralidad_132_3027866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2017 16:54:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Defender la fraternidad y la pluralidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Artículo 155,Cataluña,Podem,Mariano Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paz y palabra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/paz-palabra_132_3120650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Pido la paz y la palabra&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Blas de Otero
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La peor de todas, la que ha causado m&aacute;s estragos en la Historia, es la pasi&oacute;n nacionalista&rdquo;, afirmaba resueltamente Vargas Llosa, haciendo gala del  cinismo que caracteriza a buena parte de nuestra derecha, el pasado domingo d&iacute;a 8 de octubre en Barcelona, en un mitin de exaltaci&oacute;n del nacionalismo espa&ntilde;ol.  A su lado, entre otros, el senador Garc&iacute;a Albiol quien, pocos d&iacute;as antes, en una rueda de prensa  en la que animaba a la &ldquo;gente de bien&rdquo; de Catalu&ntilde;a  a asistir a dicha  manifestaci&oacute;n &ldquo;antinacionalista&rdquo;, hab&iacute;a dicho: &ldquo;Estamos dispuestos a que nos rompan la cara por defender a los catalanes que no queremos que nos obliguen a dejar de ser espa&ntilde;oles&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la activaci&oacute;n de movilizaciones en torno al eje del nacionalismo supone, en buena parte, trasladar la pol&iacute;tica desde el terreno del argumento y la racionalidad hacia el espacio del sentimiento y la emoci&oacute;n.Cuando esto se hace invocando a la violencia y al miedo, se est&aacute; alentando a que se envalentonen los monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2011, en Espa&ntilde;a hemos vivido un per&iacute;odo de movilizaci&oacute;n pac&iacute;fica casi permanente en nuestras calles.  Y podremos estar m&aacute;s o menos de acuerdo con sus demandas, pero la movilizaci&oacute;n soberanista  en Catalu&ntilde;a, especialmente por lo que se refiere al 1-O, ha sido un ejemplo de civismo por parte de la ciudadan&iacute;a que la protagoniz&oacute;. Solamente ha empezado a operar la violencia, el grito, el insulto, cuando han entrado en escena los monstruos que el nacionalismo espa&ntilde;ol m&aacute;s rancio e intransigente ha invocado. Por eso, el 9 de octubre, en Valencia, al calor de ciertos discursos y declaraciones de ciertos dirigentes del PP, algunos de esos  monstruos  se vinieron arriba y fueron capaces de reventar una manifestaci&oacute;n a favor de la lengua y la cultura valencianas. Una manifestaci&oacute;n que viene celebr&aacute;ndose pac&iacute;ficamente desde la transici&oacute;n a la democracia en nuestro pa&iacute;s y que este a&ntilde;o se llen&oacute; de insultos, golpes, patadas, escupitajos a los manifestantes, al grito de &ldquo;Espa&ntilde;a es una&rdquo; o &ldquo;catalanistas, al pared&oacute;n&rdquo;. Seguramente a esto deb&iacute;a referirse el nobel peruano cuando hablaba de los estragos que causa el nacionalismo exaltado&hellip; Sin embargo, no hemos escuchado ni una sola palabra de condena expl&iacute;cita contra estos ultras violentos por parte del Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        El  nacionalismo espa&ntilde;ol que defiende la Constituci&oacute;n, la unidad y la legalidad sin ceder ni un &aacute;pice y aspira a una derrota total con mano dura del independentismo, es el que agita el PP &iquest;Por qu&eacute;? Sencillamente  porque, insensible al dolor que pueda provocar, cree haber encontrado en el enfrentamiento y la polarizaci&oacute;n  una manera de sacar r&eacute;dito pol&iacute;tico de la situaci&oacute;n. Gracias a la exaltaci&oacute;n del sentimiento en torno al s&iacute;mbolo, la palabra y el razonamiento son sustituidos por el fervor y la pasi&oacute;n. Queda excluido as&iacute; el discurso social, el de la reivindicaci&oacute;n de derechos. La pasi&oacute;n y el sentimiento lo llenan todo y ya no se habla de corrupci&oacute;n ni de econom&iacute;a, ya no se habla de las cifras del paro ni de nuestra deuda externa. 
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;fil&oacute;n&rdquo; es justamente el que con anterioridad  hab&iacute;a empleado tambi&eacute;n el PdeCat, -antigua CIU- para que de repente dejara de hablarse de los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y de su famosa comisi&oacute;n del 3%. El partido que, como exponente del neoliberalismo en Catalu&ntilde;a, hizo los m&aacute;s brutales  recortes en el estado de bienestar durante la crisis de 2008 y cuya sede fue  registrada &ndash;en curioso y no casual paralelismo con el Partido Popular - cambi&oacute; su discurso (que hasta ese momento no era independentista)  y se erigi&oacute; de repente en adalid del independentismo. Y empez&oacute; una carrera fren&eacute;tica hacia no se sabe d&oacute;nde, a base de vender que una independencia,  unilateral o pactada, no s&oacute;lo  era posible, sino necesaria para solucionar todos los problemas de Catalu&ntilde;a. Y ser&iacute;a aceptada  y asumida por la UE y por el Estado Espa&ntilde;ol. Sin consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Ambos posicionamientos  son perversos, por falsos y perniciosos, y s&oacute;lo se sustentan bajo dibujos de trazo muy grueso. Ni la uni&oacute;n por la fuerza ni el independentismo como panacea son aceptables por el sentido com&uacute;n. Sin embargo, son capaces de agitar las pasiones m&aacute;s primarias. Y por eso resultan tan peligrosos.
    </p><p class="article-text">
        El eje del nacionalismo ha facilitado la anexi&oacute;n sin ambages del PSOE al bloque del PP y C&rsquo;s. Al PSOE no se le hubiera perdonado aliarse con el PP de los recortes. Sin embargo, formar un frente com&uacute;n con PP y C&rsquo;s en torno a la &ldquo;unidad de Espa&ntilde;a&rdquo; y la &ldquo;defensa de la legalidad&rdquo; (aunque sea por la fuerza), le ofrece a corto plazo cierta  coartada para intentar disfrazar su estrategia de &ldquo;ejercicio responsable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cierre de filas del r&eacute;gimen con lo que se ha llamado el Bloque Restaurador o el Frente Constitucional en torno al tema del nacionalismo supone una salida en clave gatopardiana a la crisis de r&eacute;gimen que se abri&oacute; en mayo de 2011 en nuestro pa&iacute;s. A cambio de la promesa de creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n en el Congreso y de la promesa de una futura reforma constitucional, S&aacute;nchez ha vendido &ndash;casi regalado- su &ldquo;colaboraci&oacute;n necesaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, el  PSOE sigue sin comprender ni atender a la Espa&ntilde;a que desde el 15M reclama m&aacute;s democracia. Se resiste a unirse al bloque del cambio, se sigue aferrando al pasado y no quiere entender hasta qu&eacute; punto con la cuesti&oacute;n catalana nos estamos jugando la Espa&ntilde;a y el tipo de democracia  que queremos: para hoy y, sobre todo, para ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado cualquier forma de nacionalismo excluyente, lo que es cierto es que la realidad ling&uuml;&iacute;stica, cultural, hist&oacute;rica, de nuestro pa&iacute;s, es diversa y debe ser contemplada y actualizada en nuestro marco legislativo.  
    </p><p class="article-text">
        La herida abierta en Catalu&ntilde;a es un hecho, pero la soluci&oacute;n a la fractura abierta no pasa por que las &eacute;lites pol&iacute;ticas hagan una reforma de  la Constituci&oacute;n &ldquo;desde arriba&rdquo; en una suerte de nuevo &ldquo;caf&eacute; para todos&rdquo; sino que pasa por dejar avanzar a la democracia que se pide paso.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n pasa por dar paso a &ldquo;la paz y la palabra&rdquo;, por ensanchar el espacio de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica y  el  derecho a que cada territorio pueda decidir el encaje que quiera tener con el resto del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pasa por  ayudarnos a pensar a Espa&ntilde;a como un  pa&iacute;s de pa&iacute;ses. No en vano, los padres (ninguna madre, por cierto) de la Constituci&oacute;n del 78  ya incluyeron el t&eacute;rmino &ldquo;nacionalidades&rdquo; en el texto constitucional al hablar de territorios.
    </p><p class="article-text">
        El reto es  construir un proyecto de pa&iacute;s que sea atractivo, que entienda que somos  un pa&iacute;s de pa&iacute;ses y del que nadie quiera irse. Que eso tiene que tener consecuencias pol&iacute;ticas, que no puede limitarse a diferencias folkl&oacute;ricas. Que Catalu&ntilde;a est&eacute; dentro de Espa&ntilde;a, pero s&oacute;lo porque as&iacute; lo hayan  decidido sus ciudadanas y ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Construir un nuevo modelo de pa&iacute;s en el que todos los pueblos nos podamos relacionar en relaciones de igualdad y de fraternidad y de reconocimiento mutuo,  con un nuevo contrato social que garantice  los derechos y la igualdad de oportunidades de todas las personas.
    </p><p class="article-text">
        Construir una nueva relaci&oacute;n social y de poder, donde el Pa&iacute;s Valenci&agrave; tenga su voz propia, su financiaci&oacute;n justa y su proyecto definido. Con una hoja de ruta clara donde nuestro modelo productivo se diversifique y fortalezca y se convierta as&iacute; en el motor de prosperidad y futuro que todas y todos  anhelamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenta Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/paz-palabra_132_3120650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Oct 2017 17:03:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Paz y palabra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Nacionalismo,CiU - Convergència i Unió]]></media:keywords>
    </item>
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