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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Díez Medrano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_diez_medrano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Díez Medrano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡No más parches, por favor!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parches-favor_129_3108881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/406ee19d-cd2e-4589-8109-adce686e4b7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡No más parches, por favor!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque a muchos no nos guste, porque como la mayoría de los nacionalismos -incluido el español- nos parece excluyente y parroquial, el catalán es un movimiento legítimo que cuenta con una base social transversal, extremadamente bien organizada</p><p class="subtitle">Gran parte de la ciudadanía española no catalana no tiene la menor idea de la extensión y profundidad del fenómeno</p><p class="subtitle">Pasar de la defensa al ataque, proponiendo una reforma de la Constitución que permita la celebración de un referéndum pactado proporcionaría al Gobierno tiempo y mucho mayor margen de maniobra</p></div><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de cinco a&ntilde;os cualquier observador de la sociedad catalana sabe que una parte muy importante de Catalunya ha decidido que no quiere formar parte de Espa&ntilde;a. El nacionalismo de Catalunya no es una ocurrencia de los l&iacute;deres de unos cuantos partidos. Aunque a muchos no nos guste, porque como la mayor&iacute;a de los nacionalismos -inclusive el espa&ntilde;ol- nos parece excluyente y parroquial, es un movimiento leg&iacute;timo que cuenta con una base social transversal, extremadamente bien conectada y organizada y a la que se enfrenta una masa ideol&oacute;gicamente diversa y socialmente menos cohesionada de personas que se oponen a tal independencia.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Espa&ntilde;a ha abordado el problema, primero con indiferencia y luego convencido de que bastaban unas cuantas medidas quir&uacute;rgicas para eliminarlo. Los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos audiovisuales, por otra parte, han contribuido a difuminar la extensi&oacute;n del fen&oacute;meno y a esconderlo, siguiendo la t&aacute;ctica del avestruz.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola no catalana, no tiene la menor idea de la extensi&oacute;n y profundidad del fen&oacute;meno. Ignoro qu&eacute; teor&iacute;a pol&iacute;tica o sociol&oacute;gica utiliza el Gobierno para decidir sobre la mejor estrategia para enfrentarse a &eacute;l. Sospecho que ninguna. El gobierno de Catalunya, en eso, les lleva muchos a&ntilde;os de adelanto, y se est&aacute; viendo.
    </p><p class="article-text">
        No es el momento de preguntarse por qu&eacute; se lleg&oacute; a esta situaci&oacute;n. Tampoco es cuesti&oacute;n de debatir si lo que se ha hecho hasta ahora se hizo bien o mal. No es un problema f&aacute;cil. El gobierno ha aplicado la ley con rigurosidad, a veces a costa de dar ventaja al separatismo. Empatizo con su esfuerzo que ha realizado por no caer en estridencias, aunque estridencias las ha habido. Si acaso, ha pecado de imprevisi&oacute;n y ca&iacute;do en muchas trampas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante ahora es plantearse una estrategia de acci&oacute;n inteligente y sostenible en el tiempo, que parta de la situaci&oacute;n actual. La suspensi&oacute;n parcial y temporal de la autonom&iacute;a de Catalunya, seguida de elecciones, es posiblemente necesaria, dada la urgencia de la situaci&oacute;n, pero no es suficiente, a corto y medio plazo. En el plazo m&aacute;s inmediato va a ser resistida de manera brutal, lo cual puede condenar al Gobierno a una litigaci&oacute;n y acci&oacute;n policial constantes que erosionar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s la posici&oacute;n del Estado en Catalunya y su imagen internacional. Esto podr&iacute;a reflejarse en las elecciones auton&oacute;micas, lo cual nos llevar&iacute;a otra vez a la casilla de salida, o peor. 
    </p><p class="article-text">
        Los Estados autoritarios, en circunstancias similares, se apoyar&iacute;an en la violencia y no dudar&iacute;a en prorrogar indefinidamente el estado de intervenci&oacute;n de la autonom&iacute;a. En Espa&ntilde;a, miembro de la Uni&oacute;n Europea y con unas bien ganadas credenciales democr&aacute;ticas, este escenario es inconcebible. 
    </p><p class="article-text">
        Una posible salida de esta situaci&oacute;n consistir&iacute;a en que, en el menor plazo posible, y antes de verse forzado por las circunstancias y su entorno europeo, el Gobierno se comprometa de manera clara a una reforma de la Constituci&oacute;n que incluya un replanteamiento a fondo del modelo territorial (quiz&aacute;s en sentido federal, de manera que ayude a fortalecer la participaci&oacute;n de las regiones en el Gobierno del Estado, siguiendo el modelo alem&aacute;n) y permita un refer&eacute;ndum pactado en Catalunya (y, si se da el caso, el Pa&iacute;s Vasco). 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno ha defendido su oposici&oacute;n a tal refer&eacute;ndum a partir de una l&oacute;gica jur&iacute;dica circular o de una l&oacute;gica comparada equivocada. La primera consiste en decir que no puede haber refer&eacute;ndum porque la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola lo proh&iacute;be. La segunda consiste en remitirse a otras Constituciones que afirman la indisolubilidad del estado o al Derecho Internacional. Esto est&aacute; muy bien, pero cada realidad es diferente y ni la unidad del Estado se va a conseguir de manera m&aacute;gica invocando el derecho ni la comunidad internacional va a aceptar cualquier situaci&oacute;n simplemente porque se atenga a lo que dicta la ley. 
    </p><p class="article-text">
        Por poner un ejemplo, una cosa es que la Constituci&oacute;n de Estados Unidos excluya la secesi&oacute;n, y otra cosa predecir qu&eacute; ocurrir&iacute;a si un 50% de la poblaci&oacute;n de California se movilizase por la independencia. El derecho, en la medida en que puede cambiarse, no puede ser la &uacute;nica base sobre la que se asienta la pol&iacute;tica de los gobernantes. Si as&iacute; fuera, por ejemplo, cabe pensar que hace m&aacute;s de un mes que el Gobierno de la Generalitat y algunos miembros del Parlament de Catalunya estar&iacute;an haciendo frente a procesos judiciales. No lo est&aacute;n y esto, fundamentalmente, porque el Gobierno ha hecho pol&iacute;tica adem&aacute;s de atenerse a lo que establece el derecho.
    </p><p class="article-text">
        Pasar de la defensa al ataque, proponiendo una reforma de la Constituci&oacute;n que permita la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum pactado proporcionar&iacute;a al Gobierno tiempo (esencial en este momento) y mucho mayor margen de maniobra. Los t&eacute;rminos y la fecha del refer&eacute;ndum resultar&iacute;an de una negociaci&oacute;n en la cual el Gobierno de turno no tendr&iacute;a por qu&eacute; ceder a los deseos de la comunidad aut&oacute;noma que quiera el refer&eacute;ndum. Ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil defender en cualquier &aacute;mbito nacional o internacional unas determinadas reglas para el refer&eacute;ndum que lo es defender el oponerse a tal refer&eacute;ndum. &iquest;Qui&eacute;n puede realmente poner el grito en el cielo porque se establezca un techo elevado de participaci&oacute;n y de votos afirmativos para empezar a negociar una futura secesi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        Una vez que se entra en el &aacute;mbito de las reglas, la movilizaci&oacute;n popular tendr&iacute;a mucho menos sentido. No veo a la gente saliendo a la calle para que el 50% + uno sea el criterio utilizado o a los medios internacionales hablando de opresi&oacute;n del pueblo catal&aacute;n porque el Estado se oponga a dicho criterio. Hay conciencia suficiente sobre los l&iacute;mites del refer&eacute;ndum como instrumento vinculante sobre cuestiones de amplio calado como para que la opini&oacute;n p&uacute;blica nacional e internacional pueda expresarse de manera rotunda al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el Gobierno se arriesga a pagar un fuerte precio pol&iacute;tico por cambiar de rumbo en estos momentos, despu&eacute;s de haberse opuesto al refer&eacute;ndum durante tanto tiempo. Todo depender&aacute; de c&oacute;mo maneje la situaci&oacute;n. Pero del mismo modo se arriesga a perder el poder por fracasar en su intento de ahogar al nacionalismo a trav&eacute;s del 155 y de unas elecciones posteriores. Ninguna estrategia va a saldarse sin costes para el Gobierno. Es algo que debe aceptar. 
    </p><p class="article-text">
        A largo plazo, no obstante, tomar la iniciativa, negociar inteligentemente los t&eacute;rminos de un refer&eacute;ndum y luego batallar tambi&eacute;n inteligentemente para ganarlo, apoy&aacute;ndose entre otras cosas en la ciencia social y no solo en el olfato, es la mejor apuesta. Una apuesta que, a pesar del riesgo que conlleva (ya no quedan alternativas sin riesgos de un signo o de otro), es posiblemente la &uacute;nica que puede garantizar la unidad del Estado a largo plazo y, lo que a mi modo de ver es m&aacute;s importante, permitir que Europa siga avanzando en la v&iacute;a de la integraci&oacute;n y no hacia su disoluci&oacute;n en un mosaico de tribus excluyentes y parroquiales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Díez Medrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/parches-favor_129_3108881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2017 17:39:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡No más parches, por favor!]]></media:title>
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