<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Oriol Nel·lo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/oriol_nel_lo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Oriol Nel·lo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515949/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El gobierno de las grandes ciudades, ¿para cuándo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-grandes-ciudades_129_9634729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9eb873ff-3790-4a73-8936-77c1c00259ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El gobierno de las grandes ciudades, ¿para cuándo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las carencias en materia de gobierno metropolitano no son, sin embargo, atribuibles en exclusiva a las CCAA. La Administración General del Estado ha dado en los últimos años reiteradas muestras de su incapacidad de entender y propiciar el correcto funcionamiento de un Estado compuesto</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as ha venido a saberse que el &Aacute;rea Metropolitana de Barcelona quedar&aacute; excluida del reparto y la gesti&oacute;n de los fondos europeos &ldquo;Next Generation&rdquo;. El gobierno del Estado ha previsto, mal que bien, la participaci&oacute;n en los planes de recuperaci&oacute;n de municipios, mancomunidades, provincias y comunidades aut&oacute;nomas, pero no de la &uacute;nica administraci&oacute;n metropolitana realmente existente en nuestro pa&iacute;s. La sola manera de sacar adelante los proyectos previstos por &eacute;sta, que supon&iacute;an m&aacute;s de 2.700 millones de euros, ser&iacute;a fragmentarlos municipio a municipio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n supone, claro est&aacute;, un obst&aacute;culo destacado para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y el bienestar social de un territorio de 36 municipios, en el que viven y conviven unos 3,3 millones de ciudadanos, aproximadamente los mismos que residen en la ciudad de Madrid. Se trata de un &aacute;rea estrechamente interdependiente, en la cual la gesti&oacute;n integrada de cuestiones previstas en los programas europeos -como el transporte, el medio ambiente o la transici&oacute;n energ&eacute;tica- es una exigencia imprescindible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El episodio contrasta poderosamente con la realidad de Alemania, Italia o Francia donde regiones metropolitanas (<em>Europ&auml;ische Metropolregionen</em>, &ldquo;citt&agrave; metropolitane&rdquo; y &ldquo;communaut&eacute;s d&rsquo;agglom&eacute;ration&rdquo;) est&aacute;n teniendo, respectivamente, un papel muy destacado la gesti&oacute;n de los planes de recuperaci&oacute;n. Llama asimismo poderosamente la atenci&oacute;n que la cuesti&oacute;n no haya sido prevista por un gobierno progresista del que, adem&aacute;s, forman parte tres ministros barceloneses, cada uno de los cuales ha defendido, de manera reiterada, las virtudes de la gesti&oacute;n a escala metropolitana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de tratarse de una an&eacute;cdota o una simple peripecia administrativa, el caso de la gesti&oacute;n de los fondos europeos evidencia, de nuevo, una de las principales carencias del gobierno del territorio en Espa&ntilde;a. Como en el conjunto de Europa, las &aacute;reas urbanas de nuestro pa&iacute;s han tendido a expandirse, abarcando espacios siempre m&aacute;s vastos, incluyendo en su interior un elevado n&uacute;mero de municipios. Los m&aacute;s recientes ejercicios de delimitaci&oacute;n de las &aacute;reas metropolitanas en Espa&ntilde;a han estimado que estas abarcan m&aacute;s de 1.300 municipios, en los que reside cerca de dos tercios de los habitantes del pa&iacute;s. De hecho, las seis mayores &aacute;reas urbanas &ndash;Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, M&aacute;laga y Bilbao- albergan, en su conjunto, casi el 40% de la poblaci&oacute;n total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, se da la paradoja de que la consolidaci&oacute;n de la realidad metropolitana ha coincidido en Espa&ntilde;a con la desaparici&oacute;n de las administraciones espec&iacute;ficamente destinadas a gobernarla. Un hecho que constituye una remarcable anomal&iacute;a en el contexto europeo.&nbsp;As&iacute;, a partir de los a&ntilde;os 80 del siglo pasado, la progresiva devoluci&oacute;n de competencias a las nacionalidades y regiones se vio acompa&ntilde;ada por la disoluci&oacute;n de las entidades que, de modo incipiente e imperfecto, coordinaban el planeamiento y la prestaci&oacute;n de servicios en las principales ciudades. Este fue tambi&eacute;n el caso de Barcelona, al que hemos hecho referencia; pero all&iacute;, en 2010, a diferencia de lo que ocurri&oacute; en Bilbao o Valencia, se reinstaur&oacute;, a instancias del gobierno de progreso en la Generalitat, una administraci&oacute;n metropolitana, de aqu&iacute; la excepcionalidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las carencias en materia de gobierno metropolitano no son, sin embargo, atribuibles en exclusiva a las Comunidades Aut&oacute;nomas. La Administraci&oacute;n General del Estado ha dado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os reiteradas muestras de su incapacidad de entender y propiciar el correcto funcionamiento de un Estado compuesto. Pero esta incapacidad no se ha traducido solo en las pulsiones recentralizadoras con respecto a las Comunidades Aut&oacute;nomas, sino tambi&eacute;n en la desconfianza hacia los gobiernos locales y en la incomprensi&oacute;n de las potencialidades del gobierno metropolitano. No tener conciencia de las consecuencias de los costes de la <em>no-metr&oacute;polis</em> e ignorar la realidad de las regiones urbanas y metropolitanas en la organizaci&oacute;n territorial de un Estado compuesto, significa p&eacute;rdida de oportunidades econ&oacute;micas, de sinergias, de ingresos, de eficacia y de coherencia en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, mientras en Alemania, Gran Breta&ntilde;a, Italia o Francia las grandes ciudades disponen, con mayor o menor fortuna, de instancias de gobierno integradas, nuestras &aacute;reas urbanas se caracterizan por la fragmentaci&oacute;n, la redundancia y el barroquismo administrativo. No se trata de una diferencia balad&iacute;. La gesti&oacute;n del transporte, de la energ&iacute;a, del ciclo del agua o de los residuos depende, en buena medida, de la eficiencia del gobierno urbano. La ordenaci&oacute;n de los usos del suelo, la provisi&oacute;n de vivienda asequible y la rehabilitaci&oacute;n de barrios requieren de la visi&oacute;n de conjunto y la voluntad equitativa. La transparencia administrativa, la capacidad de control sobre los poderes p&uacute;blicos y la correcta representaci&oacute;n de la ciudan&iacute;a penden tanto de la posibilidad de elegir a los responsables como de comprender el alcance de sus responsabilidades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n del gobierno metropolitano puede parecer uno de aquellos temas grises e intrincados, poco atractivos para la prensa y el debate p&uacute;blico. De hecho, si alguna vez aparece en los medios de comunicaci&oacute;n suele ser asociada a las pugnas partidistas o a peque&ntilde;os conflictos locales. Sin embargo, la gobernanza de las &aacute;reas urbanas constituye un desaf&iacute;o pol&iacute;tico crucial y una de las m&aacute;s graves carencias de la arquitectura institucional de nuestro pa&iacute;s. De ella dependen, en buena medida, la calidad de nuestra democracia y la equidad de nuestra sociedad &iquest;Hasta cu&aacute;ndo pospondremos afrontar este reto?&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Nel·lo, Joan Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gobierno-grandes-ciudades_129_9634729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Oct 2022 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9eb873ff-3790-4a73-8936-77c1c00259ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2235307" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9eb873ff-3790-4a73-8936-77c1c00259ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2235307" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El gobierno de las grandes ciudades, ¿para cuándo?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9eb873ff-3790-4a73-8936-77c1c00259ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad y la plaga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-plaga_129_1220339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/500a02a7-551b-495a-a7dd-3929a8d9a000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad y la plaga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos sobre la incidencia de la Covid-19 en Barcelona muestran que la tasa de contagios de Nou Barris triplica la de Sarrià-Sant Gervasi. Son datos que deben interpretarse con cautela. Su explicación podría encontrarse en la densidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi alma se llen&oacute; de muy serios pensamientos acerca de la miseria que iba a cernirse sobre la ciudad, y de la infelicidad de quienes hubieran quedado en ella&rdquo;. As&iacute; reflexionaba Daniel Defoe sobre la peste que afect&oacute; Londres en 1665. Le&iacute;do hoy, su <em>Journal of the Plague Year</em> nos parece extra&ntilde;amente cercano. Salvadas todas las distancias hist&oacute;ricas, los paralelismos con nuestra situaci&oacute;n actual no deber&iacute;an sorprendernos. Las plagas han tenido una importancia crucial en el proceso de urbanizaci&oacute;n y han dado lugar a comportamientos hasta cierto punto recurrentes. Tanto es as&iacute;, que en los &uacute;ltimos d&iacute;as diversos medios se preguntan sobre si la epidemia de la Covid-19 deber&iacute;a ser vista como un efecto del proceso de urbanizaci&oacute;n y, por lo tanto, como una demostraci&oacute;n m&aacute;s de su inviabilidad social y ambiental.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, m&aacute;s que los eventuales efectos negativos de la urbanizaci&oacute;n, lo que la crisis actual pone en evidencia son sus contradicciones. La primera, la m&aacute;s obvia, es la derivada de la densidad. A lo largo de los siglos, la ciudad se ha caracterizado, ante todo, por la concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n y actividad en un espacio reducido. As&iacute;, hoy el 2% de la superficie de las tierras emergidas alberga m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        Esta concentraci&oacute;n ha resultado fundamental para el desarrollo econ&oacute;mico y los avances sociales. Pero, al mismo tiempo, la facilidad y el n&uacute;mero de los contactos supone un riesgo evidente en tiempo de epidemia. De aqu&iacute; las fugas de poblaci&oacute;n urbana ante las pestes, tan bien referenciadas en la literatura, de Boccaccio a Defoe y a Poe. De aqu&iacute;, tambi&eacute;n, la identificaci&oacute;n entre densidad e insalubridad que tanto preocup&oacute; a los higienistas decimon&oacute;nicos, y propici&oacute;, entre otros, el llamamiento &ldquo;&iexcl;Abajo las murallas!&rdquo; del barcelon&eacute;s Pere Felip Monlau.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la concentraci&oacute;n supone tambi&eacute;n esperanza de salud. La atenci&oacute;n sanitaria, en especial la que corresponde a los hospitales y los servicios especializados, se puede prestar m&aacute;s f&aacute;cilmente en las ciudades. Las &aacute;reas urbanas concentran tambi&eacute;n los principales centros de investigaci&oacute;n, los laboratorios y las universidades. Constituyen as&iacute; los focos del avance cient&iacute;fico y la innovaci&oacute;n que permiten tratar enfermedades y aumentar de forma extraordinaria la esperanza de vida. La facilidad de contacto, esencia de la vida urbana, entra&ntilde;a ciertamente riesgo, pero hace m&aacute;s accesibles los servicios, eficientes los recursos y potencia innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La segunda contradicci&oacute;n que evidencia la epidemia es la relativa a la desigualdad. Los primeros datos sobre la incidencia de la Covid-19 en la ciudad de Barcelona, por ejemplo, muestran que la tasa de contagios del distrito de Nou Barris triplica la de Sarri&agrave;-Sant Gervasi. Son datos que deben interpretarse con cautela y que la evoluci&oacute;n futura se encargar&aacute; de verificar. Su explicaci&oacute;n podr&iacute;a encontrarse, de nuevo, en la densidad, en la disposici&oacute;n del capital social necesario para procesar la informaci&oacute;n y en las condiciones del entorno. No es lo mismo, obviamente, confinarse en un apartamento espacioso, con posibilidad de practicar teletrabajo, que compartir una vivienda reducida y tener que desplazarse cada d&iacute;a para ir a trabajar. Como ha se&ntilde;alado Joan Benach, director del Grupo de Investigaci&oacute;n de Desigualdades en Salud de la UPF, &ldquo;la pandemia es una fuerte amenaza para los grupos de poblaci&oacute;n y para los barrios m&aacute;s pobres y vulnerables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra relaci&oacute;n con el entorno es otra contradicci&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n que se hace patente ahora. La expansi&oacute;n de las epidemias no puede separarse de la forma en la que utilizamos los recursos y nos desplazamos sobre el espacio. Los cambios en los usos del suelo, la deforestaci&oacute;n masiva, la mercantilizaci&oacute;n del agua y la energ&iacute;a, y la proliferaci&oacute;n de viajes a larga distancia inciden sin duda en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n y facilitan la expansi&oacute;n de las epidemias. Tambi&eacute;n generan problemas de salud p&uacute;blica de gran alcance: las 400.000 muertes prematuras anuales que, seg&uacute;n la European Environment Agency, provoca la contaminaci&oacute;n del aire en los pa&iacute;ses de la UE resultan menos visibles, pero son igualmente tr&aacute;gicas que las debidas a la epidemia.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la situaci&oacute;n actual pone de relieve tambi&eacute;n la cuesti&oacute;n crucial del gobierno de la ciudad y de la sociedad en su conjunto. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, se han alzado voces alabando las virtudes del control de la poblaci&oacute;n a la hora de combatir la epidemia. Los reg&iacute;menes autoritarios dispuestos a emplear sin remilgos todos los instrumentos disponibles en este campo resultar&iacute;an por ello particularmente eficientes. Por el contrario, los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos favorecer&iacute;an el individualismo, dispondr&iacute;an de menor capacidad de control y alcanzar&iacute;an resultados peores.
    </p><p class="article-text">
        El argumento es falaz por muchas razones. Ante todo, olvida la importancia de los sistemas p&uacute;blicos de salud y la movilizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. En estos momentos est&aacute; surgiendo una mir&iacute;ada de iniciativas solidarias, cruciales tanto desde el punto de vista sanitario como para paliar los efectos sociales de la crisis. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de individualismo y neoliberalismo, la epidemia evidencia la importancia de contar con poderes p&uacute;blicos fuertes y una ciudadan&iacute;a responsable y movilizada.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual no supone tanto una impugnaci&oacute;n de las formas de vida urbana sino de un sistema econ&oacute;mico y unas relaciones sociales insostenibles desde el punto de vista ambiental y profundamente injustas desde el punto de vista humano. M&aacute;s que buscar en la ciudad un conveniente chivo expiatorio, convendr&iacute;a pues transformar el modo como nos relacionamos con el entorno, distribuimos la riqueza y nos gobernamos. La presente crisis pone en evidencia que no disponemos de mucho tiempo para hacerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-plaga_129_1220339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 21:51:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/500a02a7-551b-495a-a7dd-3929a8d9a000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="770435" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/500a02a7-551b-495a-a7dd-3929a8d9a000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="770435" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ciudad y la plaga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/500a02a7-551b-495a-a7dd-3929a8d9a000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vivir más es caro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivir-caro_129_1087873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aec7514d-7995-4732-9bf8-fd7c7120f5be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vivir más es caro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos triunfos humanos extraordinarios -la progresiva emancipación de la mujer y la prolongación de la esperanza de vida- han acabado siendo presentados como un problema</p><p class="subtitle">Se olvida una larga serie de factores que los demógrafos no se cansan de recordar: las transformaciones han permitido la incorporación de la mujer al mercado laboral, aumentar la proporción de personas que cotizan durante largos años, mejorar la formación de la población e incrementar extraordinariamente la productividad</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de octubre, &Oacute;scar Arce, Director General de Econom&iacute;a y Estad&iacute;stica del Banco de Espa&ntilde;a, afirmaba: &ldquo;Vivir m&aacute;s es caro, comporta costes adicionales de todo tipo&rdquo;. El envejecimiento poblacional &ndash;explicaba en la Jornada Institucional Previsi&oacute;n BBVA 2019- tiene profundos efectos en todos los &aacute;mbitos de la econom&iacute;a y pone en cuesti&oacute;n la sostenibilidad del sistema de pensiones. En este contexto deber&iacute;an explorarse las posibilidades de promover y sacar el m&aacute;ximo partido del ahorro privado de los hogares. En particular, teniendo en cuenta el elevado porcentaje de las familias que son propietarias de la vivienda en la que residen, se deber&iacute;an potenciar &ldquo;productos financieros que permitan hacer m&aacute;s l&iacute;quidas esas carteras inmobiliarias con las que llegan muchos espa&ntilde;oles a la &eacute;poca de jubilaci&oacute;n, por medio de productos financieros del tipo hipotecas inversas&rdquo;. Dicho de otro modo, ante la previsible disminuci&oacute;n de la &ldquo;generosidad&rdquo; de las pensiones, las personas jubiladas, deber&iacute;an ir pensando en hipotecar su vivienda para &ldquo;financiar parte de sus decisiones en consumo corriente&rdquo;, es decir, para vivir.
    </p><p class="article-text">
        La reflexi&oacute;n del representante del Banco Central enlaza con dos rasgos caracter&iacute;sticos del discurso hegem&oacute;nico sobre la poblaci&oacute;n y la vivienda en Espa&ntilde;a: por una parte, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n &ndash;fruto del alargamiento de la esperanza de vida y la reducci&oacute;n de la fecundidad- nos aboca a una crisis demogr&aacute;fica; por otra, la vivienda no debe ser considerada tanto como el derecho b&aacute;sico que promulga la Constituci&oacute;n, sino un activo financiero que cada uno debe adquirir y con el que, eventualmente, negociar.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por el envejecimiento ha reemplazado otros factores demogr&aacute;ficos sobre los que mucho se hab&iacute;a discutido en el pasado. Los miembros de mi generaci&oacute;n, precisamente porque nos vamos haciendo viejos, podemos recordar c&oacute;mo, en nuestra juventud, la crisis demogr&aacute;fica que llevar&iacute;a la humanidad a la debacle no deb&iacute;a proceder tanto la estructura de la poblaci&oacute;n, sino de su volumen. Eran los tiempos del informe del Club de Roma (1972), cuando el crecimiento aparentemente irrefrenable de los humanos &ndash;la &ldquo;bomba demogr&aacute;fica&rdquo;- agotar&iacute;a de manera ineluctable los recursos mundiales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la paulatina disminuci&oacute;n del crecimiento poblacional ha hecho evidente el error de aquellas previsiones y ha puesto de relieve el car&aacute;cter en buena medida ideol&oacute;gico de los temores que estas suscitaron. As&iacute;, el discurso neomalthusiano ha dado paso a otra narrativa: la combinaci&oacute;n de la baja fecundidad y el aumento de la esperanza de vida nos conducen al envejecimiento y a la decadencia demogr&aacute;fica. As&iacute;, la alarma acerca del volumen de la poblaci&oacute;n ha sido sustituida por los temores sobre su estructura, la &ldquo;bomba demogr&aacute;fica&rdquo; por el &ldquo;invierno demogr&aacute;fico&rdquo;, Malthus por Spengler.
    </p><p class="article-text">
        El envejecimiento, se nos dice, que tiene su origen en el cambio de valores individuales y colectivos, entra&ntilde;a riesgos enormes para las sociedades europeas: su p&eacute;rdida de peso en el contexto mundial, la imposibilidad del reemplazo generacional y la incapacidad de frenar la inmigraci&oacute;n for&aacute;nea que acabar&aacute; &ldquo;fundiendo nuestras virtudes raciales&rdquo;, como advert&iacute;a ya en los a&ntilde;os treinta del siglo pasado el ilustre dem&oacute;grafo Josep Antoni Vandell&oacute;s. A ello debe sumarse la imposibilidad de pagar las pensiones y, por ende, de proveer a la poblaci&oacute;n una vejez digna.
    </p><p class="article-text">
        Hete aqu&iacute; como dos triunfos humanos extraordinarios -la progresiva emancipaci&oacute;n de la mujer y la prolongaci&oacute;n de la esperanza de vida- han acabado siendo presentados como un problema. Se olvida as&iacute; una larga serie de factores que los dem&oacute;grafos no se cansan de recordar: las transformaciones en curso han permitido la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral, aumentar la proporci&oacute;n de personas que cotizan durante largos a&ntilde;os, mejorar la formaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n e incrementar extraordinariamente la productividad. Se obvia, asimismo, que la disminuci&oacute;n de la fecundidad no comporta necesariamente la reducci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, que los hijos viven mejor y durante m&aacute;s tiempo y que las migraciones deben ser consideradas hoy un factor estructural en la reproducci&oacute;n de las sociedades. Pero su voz se pierde, no en el desierto sino en el ruido atronador de las falsedades mil veces repetidas por los medios y las redes sociales. La &ldquo;crisis demogr&aacute;fica&rdquo; est&aacute; aqu&iacute; y se utiliza para justificar todo tipo de medidas regresivas: de la privatizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos a la reducci&oacute;n de prestaciones sanitarias y la fragilizaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico de pensiones.
    </p><p class="article-text">
        El discurso catastrofista en materia de envejecimiento coincide con la vulgata sobre la vivienda, aquella que proclama que, lejos de constituir un derecho b&aacute;sico, la vivienda debe ser vista ante todo como un bien de inversi&oacute;n, definido esencialmente por su valor de cambio. El mecanismo que mejor puede proveer este bien es el mercado y cualquier interferencia de los poderes p&uacute;blicos tendr&aacute; efectos delet&eacute;reos. As&iacute;, contra toda evidencia, se afirma que la liberalizaci&oacute;n del suelo har&aacute; bajar los precios, que la provisi&oacute;n de vivienda protegida comportar&aacute; el aumento de los precios en el mercado libre, que la poblaci&oacute;n prefiere de manera natural la propiedad como r&eacute;gimen de tenencia y que la gesti&oacute;n p&uacute;blica de la vivienda &ndash;ya sea p&uacute;blica o cooperativa- conduce indefectiblemente a la ineficacia y al fracaso.
    </p><p class="article-text">
        Era cuesti&oacute;n de tiempo que ambos discursos, el relativo a los riesgos del envejecimiento y la doctrina acerca de la liberalizaci&oacute;n de la vivienda, acabaran convergiendo. As&iacute;, se afirma, la soluci&oacute;n al problema &ndash;por otra parte, innegable- de las pensiones no deber&iacute;a pasar tanto por propiciar el pleno empleo, favorecer la incorporaci&oacute;n de las mujeres al mundo laboral, elevar los salarios (y las cotizaciones) diezmados por la reforma laboral o financiar parte de su coste a trav&eacute;s de impuestos. No, la soluci&oacute;n debe buscarse en la vivienda. De este modo, cada uno, despu&eacute;s de haber pasado buena parte de la vida pagando al banco para disponer de un lugar para vivir, al alcanzar la vejez deber&aacute; retornar su propiedad a la instituci&oacute;n financiera para suplir las pensiones menguantes. &ldquo;Vivir m&aacute;s es caro&rdquo;. Acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n, lo llaman.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivir-caro_129_1087873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jan 2020 21:47:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aec7514d-7995-4732-9bf8-fd7c7120f5be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4594442" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aec7514d-7995-4732-9bf8-fd7c7120f5be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4594442" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Vivir más es caro?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aec7514d-7995-4732-9bf8-fd7c7120f5be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Legado, declive y vigencia de los Ayuntamientos del Cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legado-declive-vigencia-ayuntamientos-cambio_129_1516030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6f356b7-6775-4f62-8e0c-1a4da9cd106a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Legado, declive y vigencia de los Ayuntamientos del Cambio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vemos en estos días cómo, de manera más o menos interesada, se destaca el carácter episódico y fugaz de los ayuntamientos del cambio, y se les empieza a describir como una anomalía histórica escasamente relevante</p><p class="subtitle">Los ayuntamientos de las grandes ciudades habían estado preocupados por el desarrollo urbanístico e inmobiliario y por la actividad empresarial, mientras que después los ayuntamientos del cambio han desplazado el foco hacia las condiciones de vida de la ciudadanía</p><p class="subtitle">Se han encontrado así en una situación bastante más negativa que los gobiernos locales de los inicios de la democracia, que, al menos, contaron con el apoyo de una parte de los medios</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Ascenso y declive de los ayuntamientos del cambio</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2015, un conjunto de fuerzas pol&iacute;ticas nacidas de movilizaciones ciudadanas conquistaron el gobierno de Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coru&ntilde;a, Ferrol, Santiago de Compostela y C&aacute;diz. La pr&aacute;ctica totalidad de la cabecera del sistema urbano espa&ntilde;ol quedaba as&iacute; gobernada por alcaldes y alcaldesas que ten&iacute;an en com&uacute;n su orientaci&oacute;n progresista y su falta de obediencia a los partidos pol&iacute;ticos tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Puesta en perspectiva hist&oacute;rica, la irrupci&oacute;n de estas fuerzas en la pol&iacute;tica municipal guardaba ciertas similitudes con la llegada de las fuerzas progresistas a los ayuntamientos la primavera del a&ntilde;o 1979, despu&eacute;s de las primeras elecciones municipales democr&aacute;ticas. Los nuevos gobiernos ven&iacute;an impulsados por los movimientos sociales, no pertenec&iacute;an al <em>establishment</em> existente, levantaban grandes expectativas y propugnaban una agenda pol&iacute;tica fuertemente innovadora.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, los resultados de las elecciones municipales del 26 de mayo de 2019 se&ntilde;alan el eclipse de estas experiencias en la pr&aacute;ctica totalidad de ciudades donde estas hab&iacute;an triunfado. Incluso all&iacute; donde han conservado una cierta fuerza o capacidad de maniobra, incluso all&iacute; donde puedan mantener la alcald&iacute;a, las fuerzas pol&iacute;ticas que ganaron hace cuatro a&ntilde;os en las principales ciudades espa&ntilde;olas han perdido empuje propulsivo y capacidad transformadora.
    </p><p class="article-text">
        Resultar&iacute;a prematuro intentar ahora, en una nota de urgencia, ensayar el balance de estas experiencias. Como prematuro ser&iacute;a, asimismo, dar por resueltos los problemas que las ha impulsado y por amortizadas las pol&iacute;ticas que han querido llevar a cabo. Sin embargo, vemos en estos d&iacute;as c&oacute;mo, de manera m&aacute;s o menos interesada, se destaca el car&aacute;cter epis&oacute;dico y fugaz de los ayuntamientos del cambio, y se les empieza a describir como una anomal&iacute;a hist&oacute;rica escasamente relevante.
    </p><p class="article-text">
        Ante estas previsibles lecturas, que se apresuran a dar estas experiencias por enterradas, resulta conveniente se&ntilde;alar sus fortalezas y reivindicar los muchos aspectos positivos de su legado. Asimismo, conviene reflexionar sobre las debilidades que se encuentran en el origen de su declive. Finalmente, y esto es seguramente lo m&aacute;s importante, hay que debatir hasta qu&eacute; punto las propuestas de los ayuntamientos del cambio contin&uacute;an vigentes y analizar la forma como su experiencia puede proyectarse hacia el futuro. A dichos fines dedicaremos estas notas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Las fortalezas: las bases de un legado dif&iacute;cilmente reversible</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera aportaci&oacute;n positiva de los nuevos gobiernos municipales ha sido <strong>el cambio de temas y prioridades en la agenda pol&iacute;tica de los gobiernos locales</strong>. Mientras en per&iacute;odos inmediatamente anteriores los ayuntamientos de las grandes ciudades hab&iacute;an estado sobre todo preocupados por el desarrollo urban&iacute;stico e inmobiliario y por la actividad empresarial, los ayuntamientos del cambio han tratado de desplazar el foco hacia las condiciones de vida de la ciudadan&iacute;a. As&iacute;, han querido centrar su actuaci&oacute;n en las pol&iacute;ticas sociales, la vivienda asequible, la rehabilitaci&oacute;n y la movilidad. El incremento del gasto social, los planes de rehabilitaci&oacute;n de barrios, las medidas de contenci&oacute;n del tr&aacute;fico (<em>super-illes</em> en Barcelona, Madrid Central) y el fomento del transporte p&uacute;blico son muestras de este cambio en las prioridades. Es a&uacute;n temprano para evaluar los resultados de estas pol&iacute;ticas, que presentan, obviamente, luces y sombras, pero el cambio de orientaci&oacute;n en la agenda ha sido evidente.
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo orden de prioridades se ha acompa&ntilde;ado por una voluntad bastante decidida de <strong>contrarrestar el poder de las grandes corporaciones y los intereses empresariales en la ciudad</strong>. Esta voluntad se ha hecho evidente por ejemplo en los litigios sobre la gesti&oacute;n del agua (en Madrid, en Barcelona, en Terrassa) y la energ&iacute;a (denuncia y acci&oacute;n contra la pobreza energ&eacute;tica, fomento de operadores locales de energ&iacute;a). La voluntad de oponerse al poder omn&iacute;modo de las corporaciones econ&oacute;micas tambi&eacute;n se ha hecho evidente en los intentos de limitar los efectos perniciosos de las econom&iacute;as de plataforma (Uber, Airbnb), as&iacute; como de regular los usos tur&iacute;sticos, preservando el espacio p&uacute;blico y tratando de recuperar para la colectividad una parte m&aacute;s importante de sus beneficios. Estas actuaciones se han acompa&ntilde;ado, con &eacute;xito diverso, del fomento de iniciativas de econom&iacute;a social y cooperativa, incluso prioriz&aacute;ndolas en determinados procesos de contrataci&oacute;n o concesi&oacute;n municipal.
    </p><p class="article-text">
        La tercera aportaci&oacute;n innovadora de los ayuntamientos del cambio ha sido <strong>la voluntad de transformar las formas de gobernar</strong>. As&iacute;, los avances en la participaci&oacute;n ciudadana, ya iniciadas parcialmente en periodos anteriores, han sido ampliados con otras formas de implicaci&oacute;n ciudadana. De este modo, los ayuntamientos han llamado a los vecinos no s&oacute;lo a dar su opini&oacute;n, sino tambi&eacute;n, en muchos casos, a contribuir al diagn&oacute;stico, establecer los objetivos, dise&ntilde;ar e incluso gestionar conjuntamente con la administraci&oacute;n las actuaciones propuestas. Estos planteamientos han tenido por objetivo, adem&aacute;s, mantener y fortalecer las pr&aacute;cticas ciudadanas y los movimientos reivindicativos que hab&iacute;an impulsado los cambios pol&iacute;ticos en los ayuntamientos. El rendimiento de dichas iniciativas ha sido desigual, pero no hay duda de que han planteado bajo una nueva luz los temas de la democracia, la proximidad y la relaci&oacute;n entre pr&aacute;cticas ciudadanas y gobiernos locales.
    </p><p class="article-text">
        Los ayuntamientos del cambio se han mostrado tambi&eacute;n particularmente activos en <strong>el debate y las acciones relativas a las formas de vida y los valores sociales</strong>. As&iacute;, han proliferado las actuaciones sobre las cuestiones de g&eacute;nero, el racismo, las actividades de cuidado y la acogida de refugiados o inmigrantes. Estas iniciativas, adem&aacute;s de subvenir necesidades inmediatas y perentorias, han querido contribuir a &ldquo;politizar la vida cotidiana&rdquo;, como en alguna ocasi&oacute;n se ha afirmado. De nuevo, los efectos pr&aacute;cticos han sido variados, pero es posible que las aproximaciones cr&iacute;ticas y transformadoras a la vida cotidiana hayan dejado una huella dif&iacute;cil de borrar.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, en un contexto espa&ntilde;ol y europeo cada vez m&aacute;s condicionado por debates basados en identidades y confrontaciones territoriales, <strong>los ayuntamientos del cambio han podido representar un elemento de estabilidad y de integraci&oacute;n pol&iacute;tica</strong>. Se han dado as&iacute; dos paradojas. Por un lado, estos gobiernos, que presuntamente eran impulsados por actitudes emocionales (la &ldquo;indignaci&oacute;n&rdquo;, en primer lugar), han acabado destacando por su actitud racional en un contexto de creciente emotividad en la vida p&uacute;blica. Por el otro, mientras se hab&iacute;a presumido que la presencia de elementos &ldquo;antisistema&rdquo; en el gobierno local tendr&iacute;a efectos delet&eacute;reos, los gobiernos del cambio han terminado preservando y fortaleciendo las instituciones ante la degradaci&oacute;n, corrupci&oacute;n e instrumentalizaci&oacute;n a las que han sido sometidas por parte de fuerzas pol&iacute;ticas tradicionales. Seguramente, tampoco es irrelevante, en un contexto como el espa&ntilde;ol, que durante el &uacute;ltimo mandato no parece haberse producido ning&uacute;n episodio destacado de corrupci&oacute;n en el gobierno de estas ciudades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Las debilidades: limitaciones propias, hostilidad externa y contexto internacional</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este conjunto de elementos dibujan una ejecutoria y un legado bastante positivo. Sin embargo, el eclipse pol&iacute;tico de los ayuntamientos del cambio es hoy evidente. &iquest;Cu&aacute;les han sido los factores propios y de contexto que lo han propiciado? De nuevo, cualquier juicio terminante ser&iacute;a prematuro. Sin embargo, pueden se&ntilde;alarse los cinco factores siguientes.
    </p><p class="article-text">
        El primer elemento que sin duda ha debilitado los proyectos de cambio local ha sido el languidecer de los movimientos ciudadanos que se encontraban tras la victoria de mayo de 2015. Un episodio similar tuvo lugar despu&eacute;s de 1979, cuando las asociaciones de vecinos, que hab&iacute;an protagonizado las luchas ciudadanas y condicionado intensamente la vida local durante la Transici&oacute;n, iniciaron un progresivo declive. Tanto en un caso como en el otro, el descenso de la movilizaci&oacute;n puede explicarse por el cl&aacute;sico efecto desmovilizador de la victoria, por relativa que esta sea. En estos &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, sin embargo, la p&eacute;rdida de conexi&oacute;n de los gobiernos locales con los movimientos y las pr&aacute;cticas ciudadanas ha sido, en la mayor&iacute;a de los casos, muy r&aacute;pido, hasta llegar a episodios de antagonismo. Los intentos de co-producir pol&iacute;ticas y de jugar a ambos lados de la mesa &mdash;es decir, de ser a la vez gobierno y movimiento&mdash; han tenido una fortuna relativa y limitada.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que ha contribuido al declive de los ayuntamientos del cambio ha sido <strong>el &eacute;xito escaso a la hora de articular instrumentos de acci&oacute;n pol&iacute;tica estables y cohesionados</strong>. Es cierto que pasar del movimiento a las instituciones y, al mismo tiempo, construir organizaciones pol&iacute;ticas constitu&iacute;a una tarea colosal. Es posible tambi&eacute;n que el acceso prematuro a responsabilidades de gobierno &mdash;sin experiencia previa y sin haber consolidado las herramientas de movilizaci&oacute;n&mdash; haya propiciado el distanciamiento entre quienes se han integrado en las instituciones y quienes han seguido fuera. Pero no hay duda de que la fragmentaci&oacute;n, las pugnas internas y, al final, la p&eacute;rdida de unidad en la contienda electoral han pasado una pesada factura. Los movimientos que impulsaron los ayuntamientos del cambio mostraban una (justificada) desconfianza hacia los partidos pol&iacute;ticos y sus mecanismos de funcionamiento. Pero la incapacidad de crear y consolidar &ldquo;cuerpos intermedios&rdquo; (partidos u organizaciones unitarias) para articular el impulso ciudadano, unificar los objetivos y dotarse de un programa ha sido una fuente de debilidad permanente y decisiva.
    </p><p class="article-text">
        La tercera debilidad que ha condicionado la ejecutoria de las transformaciones locales ha sido <strong>la dificultad de formular proyectos alternativos para el desarrollo de las ciudades</strong>. Los movimientos que los impulsaron se hab&iacute;an caracterizado por la reivindicaci&oacute;n de los derechos ciudadanos y la denuncia de las pol&iacute;ticas neoliberales y la austeridad. A pesar de su car&aacute;cter aparentemente ofensivo, desde el punto de vista de las pol&iacute;ticas su esencia era en buena medida defensiva. Para adoptar estrategias de contenido ofensivo, que pudieran incidir permanentemente en la relaci&oacute;n de fuerzas, habr&iacute;a sido necesario disponer de perspectivas de conjunto en el campo urban&iacute;stico, social, ambiental y econ&oacute;mico. Pues bien, a pesar de la existencia de muy meritorias realizaciones parciales, se ha carecido de estos horizontes de referencia. La debilidad puede atribuirse, en parte, a limitaciones territoriales: la mayor&iacute;a de los ayuntamientos del cambio ha gobernado s&oacute;lo una peque&ntilde;a parte de sus respectivas &aacute;reas metropolitanas. Este hecho contrasta con la evidencia de que ning&uacute;n proyecto urbano efectivamente transformador puede emprenderse hoy sin abarcar los &aacute;mbitos metropolitanos realmente existentes. Tambi&eacute;n ha faltado, obviamente, tiempo: en los inicios de la democracia, los ayuntamientos, incluso los m&aacute;s exitosos, tardaron casi una legislatura en definir proyectos de futuro para sus ciudades. Faltos del espacio y el tiempo adecuados, a los ayuntamientos del cambio les ha costado dibujar perspectivas de futuro viables y comprensibles.
    </p><p class="article-text">
        Si las tres debilidades anteriores tienen, en buena medida, or&iacute;genes end&oacute;genos, hay que reconocer tambi&eacute;n que <strong>los ayuntamientos del cambio han tenido que moverse en un entorno especialmente hostil</strong>. Desde el primer momento, la pr&aacute;ctica totalidad de los medios de comunicaci&oacute;n, los poderes econ&oacute;micos y las fuerzas pol&iacute;ticas establecidas mostraron una aversi&oacute;n abierta y una desconfianza extrema hacia ellos. Se han encontrado as&iacute; en una situaci&oacute;n bastante m&aacute;s negativa que los gobiernos locales de los inicios de la democracia, que, al menos, contaron con el apoyo de una parte de los medios. A esta animadversi&oacute;n declarada, que en ocasiones ha tomado connotaciones de resentimiento de clase, se han a&ntilde;adido las trabas impuestas desde el gobierno del Estado, los respectivas autonom&iacute;as e incluso otros entes locales: la Ley de sostenibilidad y racionalizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n local, las carencias en la legislaci&oacute;n en materia de vivienda, la elusi&oacute;n (y, a menudo, la deslealtad) de otras administraciones en materia de financiaci&oacute;n y de prestaci&oacute;n de servicios han supuesto un impedimento decisivo a lo largo del mandato.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, hay que tener en cuenta que <strong>el advenimiento de los gobiernos del cambio coincidi&oacute; con el inicio de un giro pol&iacute;tico en Europa</strong>. En 1979, los ayuntamientos democr&aacute;ticos iniciaron la construcci&oacute;n del Estado del bienestar local justamente en el momento en que este empezaba a ser desmantelado en buena parte de los pa&iacute;ses de Europa occidental. Pues bien, los ayuntamientos del cambio emprendieron su andadura cuando los movimientos ciudadanos en respuesta a la crisis econ&oacute;mica &mdash;15-M en Espa&ntilde;a, plaza Syntagma en Grecia, <em>Occupy</em> en Gran Breta&ntilde;a, <em>nuits debout</em> en Francia&mdash; hab&iacute;an llegado al cenit de su influencia. A partir de entonces, empezaron a declinar, de tal manera que los temores y la indignaci&oacute;n de los grupos sociales subalternos (clase trabajadora precaria, clase media) empezaron a expresarse a trav&eacute;s de orientaciones pol&iacute;ticas. Estas han adoptado a menudo connotaciones xen&oacute;fobas, racistas y autoritarias. En el caso espa&ntilde;ol, el estallido de sentimientos nacionalistas enfrontados &mdash;en Catalu&ntilde;a y en el conjunto de Espa&ntilde;a&mdash; ha acabado constituyendo un factor de distracci&oacute;n formidable respecto a las reivindicaciones, la agenda y las actuaciones de los ayuntamientos del cambio. M&aacute;s a&uacute;n, el conflicto nacional ha sido explotado por parte de los contrincantes pol&iacute;ticos para poner en dificultades del gobiernos locales del cambio, con un &eacute;xito, por cierto, muy notable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Las perspectivas: la vigencia de las apuestas de fondo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual obliga a plantearse si el declive de los ayuntamientos del cambio constituye s&oacute;lo una interrupci&oacute;n de la experiencia o, por el contrario, en conlleva su liquidaci&oacute;n definitiva. De entrada, debe constatarse que <strong>las problem&aacute;ticas que llevaron al advenimiento de los gobiernos locales del cambio perduran</strong>. Las penurias que afectan a una parte sustantiva de la poblaci&oacute;n contin&uacute;an y, en no pocas ocasiones, se agravan, pese a que seg&uacute;n los indicadores econ&oacute;micos la crisis iniciada en 2008 habr&iacute;a quedado superada. Ni que decir tiene, asimismo, que otras contradicciones sociales b&aacute;sicas, como las cuestiones de g&eacute;nero o la problem&aacute;tica ambiental, siguen sin conocer mejoras sustantivas. Ninguna de las fuerzas pol&iacute;ticas tradicionales &mdash;ni en Espa&ntilde;a, ni en Europa&mdash; parece, de momento, capaz de vehicular una respuesta efectiva a estas problem&aacute;ticas de fondo. El espacio para unas pol&iacute;ticas alternativas contin&uacute;a, pues, existiendo y parece indicar la necesidad de fuerzas pol&iacute;ticas capaces de articularlas a escala local y supra-local.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo elemento que se&ntilde;ala la vigencia de la apuesta de ayuntamientos transformadores es <strong>la relevancia de la escala local en un mundo globalizado</strong>. Como se ha explicado tantas veces, la interdependencia econ&oacute;mica y la integraci&oacute;n de las ciudades en redes globales, lejos de reducir la importancia de los factores locales tienden a exaltarla. As&iacute;, las diferencias entre &aacute;reas urbanas resultan decisivas tanto a la hora de atraer inversiones y actividad, como en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n. Por ello, las pol&iacute;ticas elaboradas y aplicadas en las ciudades ganan una importancia cada vez m&aacute;s alta, ante el relativo debilitamiento de los Estados. En este contexto, la posibilidad de levantar alternativas desde el &aacute;mbito local parece particularmente decisiva. Lo ser&aacute; m&aacute;s todav&iacute;a, si las ciudades consiguen coordinar sus estrategias y construir alianzas para hacer frente a grandes corporaciones e influir sobre las instituciones estatales o europeas. El futuro de los gobiernos locales del cambio depende, en buena medida, de su capacidad de &ldquo;re-escalar&rdquo; sus pol&iacute;ticas e influencia.
    </p><p class="article-text">
        El tercer elemento que ratifica la necesidad de la reconstrucci&oacute;n de la experiencia es <strong>la vigencia de la agenda de los ayuntamientos del cambio</strong>. Como se ha indicado, ante el incremento de la desigualdad, la crisis habitacional, los retos ambientales y la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero esta ha puesto en primer plano la equidad social, la vivienda, la sostenibilidad y las pol&iacute;ticas feministas. Los ayuntamientos del cambio han ensayado asimismo nuevas formas de gobernar destinadas a reducir la distancia entre ciudadan&iacute;a e instituciones, y han promovido la organizaci&oacute;n colectiva frente a la fragmentaci&oacute;n y la individualizaci&oacute;n social. Tanto desde el punto de vista del contenido como de los instrumentos, se trata de una agenda que, lejos de perderla, gana actualidad cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El cuarto aspecto que permite afirmar la pertinencia de experiencias transformadoras locales es <strong>la necesidad de los sectores m&aacute;s desfavorecidos de contar con herramientas de movilizaci&oacute;n social</strong>. La experiencia de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas muestra que transformaciones decisivas s&oacute;lo tienen lugar cuando una parte consistente de la ciudadan&iacute;a se moviliza para defender sus intereses. Adem&aacute;s, el hecho de disponer de instrumentos de movilizaci&oacute;n capaces de proponer alternativas progresistas es la &uacute;nica garant&iacute;a de que la indignaci&oacute;n social no acabe siendo canalizada e instrumentalizada por fuerzas reaccionarias y totalitarias como, por desgracia, ya ocurre. La construcci&oacute;n de estos instrumentos requiere a menudo una maduraci&oacute;n lenta, pero es un requisito imprescindible para consolidar proyectos de transformaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la raz&oacute;n &uacute;ltima para reivindicar su continuidad es <strong>el impacto positivo que la experiencia de los ayuntamientos del cambio ha tenido ya en las ciudades que han gobernado y en el conjunto de la sociedad</strong>. Se han podido producir, sin duda, episodios de sectarismo, de inexperiencia y de ingenuidad, pero en conjunto, las pol&iacute;ticas aplicadas por los ayuntamientos, as&iacute; como la movilizaci&oacute;n de energ&iacute;as sociales que han propiciado, han permitido avances positivos en campos muy diversos. No en vano, su ejecutoria ha atra&iacute;do incluso la atenci&oacute;n internacional. Por ello, urge ahora capitalizar, debatir y explicar la experiencia, evitando dejar el balance en otras manos, previsiblemente interesadas en ofrecer una versi&oacute;n negativa. Y resulta asimismo perentorio dotarse de las estrategias y los instrumentos necesarios para dar continuidad a los proyectos transformadores en nuestras ciudades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/legado-declive-vigencia-ayuntamientos-cambio_129_1516030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2019 18:57:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6f356b7-6775-4f62-8e0c-1a4da9cd106a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49561" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6f356b7-6775-4f62-8e0c-1a4da9cd106a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49561" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Legado, declive y vigencia de los Ayuntamientos del Cambio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6f356b7-6775-4f62-8e0c-1a4da9cd106a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamientos,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colau: ¿De inservible a imprescindible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/colau-inservible-imprescindible_129_1521495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ded84f34-dc31-4ad9-983b-7e3068b5b534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colau: ¿De inservible a imprescindible?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conservar la alcaldía y una posición sólida en el ejecutivo municipal permitiría a Colau llevar adelante lo mejor de la obra de gobierno desarrollada en los últimos años y corregir lo pendiente por falta de tiempo o de experiencia</p></div><p class="article-text">
        Quienes se dedicaron durante cuatro a&ntilde;os &ndash;partidos, poderes establecidos y medios de comunicaci&oacute;n&ndash; a hostigar al gobierno municipal de los 'comuns' y de Ada Colau reclaman ahora a la alcaldesa de Barcelona que les resuelva una situaci&oacute;n inc&oacute;moda para sus intereses. La presunta ambig&uuml;edad en el tema nacional que le han reprochado sin tregua le es ahora valorada como un expediente &uacute;til para cerrar el paso a sus respectivos contrincantes. Paradojas de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No es quiz&aacute; el momento para entretenerse en reproches. Hay motivos para que los 'comuns' y Colau acepten esta instrumentaci&oacute;n y, a su vez, intenten instrumentalizar a sus aliados de ocasi&oacute;n. Conservar la alcald&iacute;a y una posici&oacute;n s&oacute;lida en el ejecutivo municipal le permitir&iacute;a llevar adelante lo mejor de la obra de gobierno desarrollada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y corregir lo pendiente por falta de tiempo o de experiencia. A la vez, mantener el protagonismo simb&oacute;lico que comporta la alcald&iacute;a de la capital de Catalunya tendr&iacute;a ventajas innegables en m&aacute;s de un escenario. En el escenario local, dar&iacute;a mayor consistencia a un movimiento pol&iacute;tico que se encuentra todav&iacute;a en fase de consolidaci&oacute;n. Lo mismo puede decirse para el escenario espa&ntilde;ol en el que &ldquo;los ayuntamientos del cambio&rdquo; han corrido peor suerte. Incluso en el escenario global, la presencia de Colau en la alcald&iacute;a reforzar&iacute;a su reconocido papel internacional en el impulso de pol&iacute;ticas capaces de contrarrestar las derivas reaccionarias que contemplamos en muchos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este balance se hace bastante menos concluyente si se tiene en cuenta el contexto en que debe adoptarse una decisi&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de su incidencia local, por importante que esta sea como lo es en el caso de Barcelona. Los dem&aacute;s jugadores relevantes en este tablero lo han dejado claro desde la misma noche electoral al se&ntilde;alar sus objetivos principales: para unos, impedir el acceso del independentismo al gobierno de la ciudad; para otros, convertir a Barcelona en la capital de la &ldquo;rep&uacute;blica so&ntilde;ada&rdquo;. Solo Colau, al reconocer que no hab&iacute;a conseguido la clara victoria electoral que esperaba, se&ntilde;al&oacute; su preferencia por una opci&oacute;n de gobierno de izquierdas para dar a la mayor&iacute;a progresista del electorado la respuesta que ten&iacute;a derecho a esperar.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, no parece dif&iacute;cil identificar objetivos program&aacute;ticos compartidos por las tres fuerzas &ndash;ERC, BCom&uacute; y PSC&ndash; que se sit&uacute;an a la izquierda del espectro pol&iacute;tico y que re&uacute;nen m&aacute;s del 61 por ciento de los votos y el 68 por ciento de los concejales. Podr&iacute;an compartir un programa de gobierno con tres ejes principales: primero, impulso de los derechos ciudadanos en el &aacute;mbito de la vivienda, el espacio p&uacute;blico, el transporte, el empleo de calidad y el acceso a los servicios b&aacute;sicos; segundo, defensa y mejora de la calidad ambiental en materia de gesti&oacute;n del agua y la energ&iacute;a, reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico; tercero, pr&aacute;cticas de decisi&oacute;n basadas, por un lado, en la proximidad y, por el otro, en la imprescindible articulaci&oacute;n de la realidad metropolitana.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo y con su propuesta de gobierno de izquierda, Colau intenta tambi&eacute;n desactivar la est&eacute;ril e irritante din&aacute;mica de los dos frentes nacionalistas a la que una parte sustantiva de la ciudadan&iacute;a no se ha dejado arrastrar. Promover esta desactivaci&oacute;n trasciende la realidad barcelonesa y catalana, favoreciendo un marco de di&aacute;logo a escala estatal. Se reclama ahora a Colau y a los 'comuns' que renuncien a este objetivo, aceptando una opci&oacute;n que ser&aacute; interpretada como un reforzamiento de los frentes antedichos con el fin de conservar la alcald&iacute;a. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, un paso atr&aacute;s en el camino por definir espacios de encuentro que a medio plazo permitan desbloquear la actual par&aacute;lisis mediante una negociaci&oacute;n inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Programa de gobierno progresista y contribuci&oacute;n significativa a rehacer los tan invocados &ldquo;puentes&rdquo; para un di&aacute;logo posterior parecen argumentos de peso para contrarrestar vetos cruzados que se oponen a un gobierno de este tipo. Son vetos fundados en sendas desconfianzas: desconfianza sobre la capacidad de ERC para resistir el acoso permanente de su competidor directo &ndash;el PDeCAT puigdemontista&ndash; y desconfianza sobre la capacidad del PSC para mantener su autonom&iacute;a frente a un PSOE cuya direcci&oacute;n se encuentra todav&iacute;a en fase de consolidaci&oacute;n. No son inc&oacute;gnitas menores.
    </p><p class="article-text">
        Pero si se dan garant&iacute;as expl&iacute;citas de que estas formaciones intentar&aacute;n salvaguardar su compromiso de gobierno municipal compartido frente a injerencias externas, la coalici&oacute;n a tres bandas es posible. Es lo que agradecer&iacute;a muy probablemente la mayor&iacute;a ciudadana de Barcelona que se ha pronunciado claramente en favor de pol&iacute;ticas progresistas y que desde hace tiempo reclama negociaci&oacute;n y no enfrentamiento para encauzar el contencioso nacional. En todo caso, si se frustra este acuerdo sobre el gobierno municipal, no podr&aacute; achacarse la responsabilidad del desenlace a quienes desde el primer momento han propugnado una salida m&aacute;s constructiva para la ciudad y para el pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep M. Vallès, Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/colau-inservible-imprescindible_129_1521495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2019 19:15:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ded84f34-dc31-4ad9-983b-7e3068b5b534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="830539" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ded84f34-dc31-4ad9-983b-7e3068b5b534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="830539" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Colau: ¿De inservible a imprescindible?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ded84f34-dc31-4ad9-983b-7e3068b5b534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ada Colau,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Alcaldía,Elecciones Municipales 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el frontisme, les ciutats]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/independencia-de-catalunya-frontisme-ajuntament_132_3081780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Els plantejaments binaris no responen a la realitat de la societat catalana, on conviuen no dos, sinó múltiples cultures i llengües, de manera que molts ciutadans no sabrien (ni voldrien) definir la seva condició en termes excloents.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;He de confessar que sent jove em va fer molta impressi&oacute; la l&ograve;gica dial&egrave;ctica davant de l'aristot&egrave;lica:&rdquo; A &ldquo;o&rdquo; no A &ldquo;, diu Arist&ograve;til. O som o no som.&rdquo; A &ldquo;i&rdquo; no A &ldquo;diuen Hegel i Marx. &Eacute;s dir, som i no som &rdquo;</em>. Aix&iacute; escrivia Pasqual Maragall el 2002, poc abans d'assumir la presid&egrave;ncia de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Un dels efectes m&eacute;s preocupants de la crisi catalana d'aquests &uacute;ltims anys &eacute;s, precisament, la imposici&oacute; d'una l&ograve;gica bin&agrave;ria en relaci&oacute; a la q&uuml;esti&oacute; nacional, una l&ograve;gica allunyada de la complexitat i, encara m&eacute;s, de la dial&egrave;ctica: cal ser necess&agrave;riament &ldquo;<em>espanyol</em>&rdquo; o &ldquo;<em>catal&agrave;</em>&rdquo;, &ldquo;<em>unionista</em>&rdquo; o &ldquo;<em>independentista</em>&rdquo;. Aquells que tracten d'escapar d'aquests plantejaments s&oacute;n ratllats, despectivament, d&rsquo;&ldquo;<em>equidistants</em>&rdquo;, &ldquo;<em>ambigus</em>&rdquo; o coses pitjors.
    </p><p class="article-text">
        L'evoluci&oacute; vertiginosa dels esdeveniments en els dos &uacute;ltims mesos ha exacerbat encara m&eacute;s aquesta din&agrave;mica. Aix&iacute;, la vella admonici&oacute; d'Antonio Gramsci contra els indiferents, <em>&ldquo;viure significa prendre partit&rdquo;</em>, ha estat utilitzada de manera reductiva en discursos i cartells per indicar que havia de triar de manera indefectible entre dos contraris, entre blanc o negre.
    </p><p class="article-text">
        Ara b&eacute;, els plantejaments binaris no responen a la realitat de la societat catalana, on conviuen no dos, sin&oacute; m&uacute;ltiples cultures i lleng&uuml;es, de manera que molts ciutadans no sabrien (ni voldrien) definir la seva condici&oacute; en termes excloents. Precisament, el que est&agrave; en crisi a tot Europa &eacute;s la noci&oacute; de l'Estat westfali&agrave;, on el conjunt de la poblaci&oacute; compartiria la mateixa cultura, la mateixa llengua, les mateixes creences, la mateixa &ldquo;identitat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        D'altra banda, en termes pol&iacute;tics, els posicionaments dicot&ograve;mics porten a la configuraci&oacute; de blocs antag&ograve;nics i desplacen la discussi&oacute; sobre qualsevol altre tema. De fet, no hi ha cap dubte que aquells que, des dels governs de la Generalitat i de l'Estat, han encap&ccedil;alat la deriva dels darrers temps han obtingut un &egrave;xit notable en desviar l'atenci&oacute; d'altres q&uuml;estions inc&ograve;modes pobresa, corrupci&oacute; - i en bloquejar l'ascens de forces pol&iacute;tiques i moviments que podien posar en risc la seva preemin&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Avui, el major perill que existeix en la societat i en la pol&iacute;tica catalana &eacute;s la consolidaci&oacute; d'aquests fronts tancats i antag&ograve;nics. El frontisme sobre la q&uuml;esti&oacute; nacional enquistaria inevitablement el conflicte i dificultaria el seu tractament durant d&egrave;cades, tal com demostren les experi&egrave;ncies d'Euskadi i d'Irlanda del Nord, per posar nom&eacute;s dos exemples. D'altra banda, si es transmet&eacute;s al conjunt del cos social, el frontisme podria acabar danyant el fonament b&agrave;sic de la nostra societat: la voluntat que la riquesa de la diversitat no es converteixi mai en motiu de discriminacions o fractures.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute; doncs, davant les eleccions del proper mes de desembre i en l'etapa que seguir&agrave;, s'ha d'evitar per tots els mitjans la formaci&oacute; de dos blocs antag&ograve;nics irreconciliables, i potenciar en la mesura possible les posicions que busquin un punt de trobada i una sortida dialogada. No ser&agrave; una empresa f&agrave;cil i els &uacute;ltims esdeveniments -la declaraci&oacute; d'independ&egrave;ncia del 27 d'octubre, la repressi&oacute; de l'1 d'octubre, la intervenci&oacute; de l'autonomia i l'empresonament de bona part del govern electe- dificulten molt aquesta tasca. Per&ograve; sense aplicar-se a ella no ser&agrave; possible trobar alguna sortida al laberint en qu&egrave; ens trobem.
    </p><p class="article-text">
        En aquest context, els poders locals de Catalunya poden tenir un paper decisiu. Fins ara, en una situaci&oacute; polaritzada per l'enfrontament entre els governs de la Generalitat i de l'Estat, el paper dels ajuntaments ha corregut el risc d'apar&egrave;ixer com a subsidiari o instrumentalitzat. Ara, amb la Generalitat escap&ccedil;ada i el govern de l'Estat llan&ccedil;at a una ofensiva recentralitzadora, la representativitat i legitimitat dels governs locals prenen un relleu particular. S&oacute;n l'administraci&oacute; m&eacute;s propera a la ciutadania i el seu posicionament podria resultar clau per trencar la polaritzaci&oacute; i apropar, en la mesura del possible, una sortida negociada que &eacute;s el que desitja la majoria de la ciutadania catalana.
    </p><p class="article-text">
        Especial rellev&agrave;ncia tindria en aquest context un pronunciament conjunt dels alcaldes i alcaldesses de les principals ciutats de Catalunya per exigir la reconducci&oacute; de la situaci&oacute; present. Davant la intransig&egrave;ncia repressiva i la ceguesa pol&iacute;tica del Govern de l'Estat, davant els errors dif&iacute;cilment excusables i les presses temer&agrave;ries de l'independentisme, podria proposar-se que aquesta reconducci&oacute; part&iacute;s de tres pilars: la recuperaci&oacute; plena de l'autogovern mitjan&ccedil;ant la derogaci&oacute; de les mesures derivades de l'aplicaci&oacute; de l'article 155; la posada en llibertat de tots els que -per raons pol&iacute;tiques- es troben ara en pres&oacute; preventiva i, finalment, l'expressi&oacute; directa de la voluntat popular en un refer&egrave;ndum acordat sobre el futur institucional de Catalunya. Una declaraci&oacute; dels ajuntaments de les principals ciutats de Catalunya en aquests termes no podria ser ignorada per les forces pol&iacute;tiques que concorrin a les eleccions, ni pels poders de l'Estat, ni tampoc per les institucions europees. I constituiria un raig de llum per a la ciutadania.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Maria Vallès, Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/independencia-de-catalunya-frontisme-ajuntament_132_3081780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Nov 2017 22:27:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra el frontisme, les ciutats]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el frentismo, las ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/independencia-de-catalunya-frentismo-ayuntamiento_132_3081772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los planteamientos binarios no responden a la realidad de la sociedad catalana, donde conviven no dos, sino múltiples culturas y lenguas, de tal manera que muchos ciudadanos no sabrían (ni querrían) definir su condición en términos excluyentes.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Debo confesar que siendo joven me hizo mucha impresi&oacute;n la l&oacute;gica dial&eacute;ctica frente a la aristot&eacute;lica:&rdquo; A &ldquo;o&rdquo; no A &ldquo;, dice Arist&oacute;teles. O somos o no somos. &rdquo;A&ldquo; y &rdquo;no A&ldquo; dicen Hegel y Marx. Es decir, somos y no somos</em>&rdquo;. As&iacute; escrib&iacute;a Pasqual Maragall en 2002, poco antes de asumir la presidencia de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los efectos m&aacute;s preocupantes de la crisis catalana de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os es, precisamente, la imposici&oacute;n de una l&oacute;gica binaria en relaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n nacional, una l&oacute;gica alejada de la complejidad y, a&uacute;n m&aacute;s, de la dial&eacute;ctica: hay que ser necesariamente &ldquo;<em>espa&ntilde;ol</em>&rdquo; o &ldquo;<em>catal&aacute;n</em>&rdquo;, &ldquo;<em>unionista</em>&rdquo; o &ldquo;<em>independentista</em>&rdquo;. Aquellos que tratan de escapar de estos planteamientos son tachados, despectivamente, de &ldquo;<em>equidistantes</em>&rdquo;, &ldquo;<em>ambiguos</em>&rdquo; o cosas peores.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n vertiginosa de los acontecimientos en los dos &uacute;ltimos meses ha exacerbado todav&iacute;a m&aacute;s esta din&aacute;mica. As&iacute;, la vieja admonici&oacute;n de Antonio Gramsci contra los indiferentes, &ldquo;<em>vivir significa tomar partido</em>&rdquo;, ha sido utilizada de manera reductiva en discursos y carteles para indicar que hab&iacute;a que elegir de manera indefectible entre dos contrarios, entre blanco o negro.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, los planteamientos binarios no responden a la realidad de la sociedad catalana, donde conviven no dos, sino m&uacute;ltiples culturas y lenguas, de tal manera que muchos ciudadanos no sabr&iacute;an (ni querr&iacute;an) definir su condici&oacute;n en t&eacute;rminos excluyentes. Precisamente, lo que est&aacute; en crisis en toda Europa es la noci&oacute;n del Estado westfaliano, donde el conjunto de la poblaci&oacute;n compartir&iacute;a la misma cultura, la misma lengua, las mismas creencias, la misma &ldquo;identidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, los posicionamientos dicot&oacute;micos llevan a la configuraci&oacute;n de bloques antag&oacute;nicos y desplazan la discusi&oacute;n sobre cualquier otro tema. De hecho, no hay ninguna duda de que aquellos que, desde los gobiernos de la Generalitat y del Estado, han encabezado la deriva de los &uacute;ltimos tiempos han obtenido un &eacute;xito notable en desviar la atenci&oacute;n de otras cuestiones inc&oacute;modas -pobreza, corrupci&oacute;n - y en bloquear el ascenso de fuerzas pol&iacute;ticas y movimientos que pod&iacute;an poner en riesgo su preeminencia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el mayor peligro que existe en la sociedad y en la pol&iacute;tica catalana es la consolidaci&oacute;n de estos frentes cerrados y antag&oacute;nicos. El frentismo sobre la cuesti&oacute;n nacional enquistar&iacute;a inevitablemente el conflicto y dificultar&iacute;a su tratamiento durante d&eacute;cadas, tal como demuestran las experiencias de Euskadi y de Irlanda del Norte, por poner s&oacute;lo dos ejemplos. Por otra parte, si se transmitiera al conjunto del cuerpo social, el frentismo podr&iacute;a acabar da&ntilde;ando el fundamento b&aacute;sico de nuestra sociedad: la voluntad de que la riqueza de la diversidad no se convierta nunca en motivo de discriminaciones o fracturas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;As&iacute; pues, ante las elecciones del pr&oacute;ximo mes de diciembre y en la etapa que seguir&aacute;, debe evitarse por todos los medios la formaci&oacute;n de dos bloques antag&oacute;nicos irreconciliables, y potenciar en lo posible las posiciones que busquen un punto de encuentro y una salida dialogada. No ser&aacute; una empresa f&aacute;cil y los &uacute;ltimos acontecimientos -la declaraci&oacute;n de independencia del 27 de octubre, la represi&oacute;n del 1 de octubre, la intervenci&oacute;n de la autonom&iacute;a y el encarcelamiento de buena parte del gobierno electo- dificultan mucho esta tarea. Pero sin aplicarse a ella no ser&aacute; posible encontrar alguna salida al laberinto en el que nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, los poderes locales de Catalu&ntilde;a pueden tener un papel decisivo. Hasta ahora, en una situaci&oacute;n polarizada por el enfrentamiento entre los gobiernos de la Generalitat y del Estado, el papel de los ayuntamientos ha corrido el riesgo de aparecer como subsidiario o instrumentalizado. Ahora, con la Generalitat descabezada y el gobierno del Estado lanzado a una ofensiva recentralizadora, la representatividad y legitimidad de los gobiernos locales toman un relieve particular. Son la administraci&oacute;n m&aacute;s cercana a la ciudadan&iacute;a y su posicionamiento podr&iacute;a resultar clave para romper la polarizaci&oacute;n y acercar, en la medida de lo posible, una salida negociada que es lo que desea la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a catalana.
    </p><p class="article-text">
        Especial relevancia tendr&iacute;a en este contexto un pronunciamiento conjunto de los alcaldes y alcaldesas de las principales ciudades de Catalu&ntilde;a para exigir la reconducci&oacute;n de la situaci&oacute;n presente. Ante la intransigencia represiva y la ceguera pol&iacute;tica del Gobierno del Estado, ante los errores dif&iacute;cilmente excusables y las prisas temerarias del independentismo, podr&iacute;a proponerse que dicha reconducci&oacute;n partiera de tres pilares: la recuperaci&oacute;n plena del autogobierno mediante la derogaci&oacute;n de las medidas derivadas de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155; la puesta en libertad de todos los que -por razones pol&iacute;ticas- se encuentran ahora en prisi&oacute;n preventiva y, finalmente, la expresi&oacute;n directa de la voluntad popular en un refer&eacute;ndum acordado sobre el futuro institucional de Catalu&ntilde;a. Una declaraci&oacute;n de los ayuntamientos de las principales ciudades de Catalu&ntilde;a en estos t&eacute;rminos no podr&iacute;a ser ignorada por las fuerzas pol&iacute;ticas que concurran a las elecciones, ni por los poderes del Estado, ni tampoco por las instituciones europeas. Y constituir&iacute;a un rayo de luz para la ciudadan&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Maria Vallès, Oriol Nel·lo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/independencia-de-catalunya-frentismo-ayuntamiento_132_3081772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Nov 2017 22:19:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra el frentismo, las ciudades]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamientos,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
