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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Alcaraz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_alcaraz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Alcaraz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un nuevo relato de la identidad valenciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nuevo-relato-identidad-valenciana_132_1323073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa482b78-97ea-46fc-b29f-ffed847c8f5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Jove Muixeranga de València, durante la Procesión Cívica del 9 d&#039;Octubre."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Notas para un debate sobre el valencianismo en nuestro tiempo</p></div><p class="article-text">
        1.- &iquest;Es necesario reflexionar, debatir, construir un relato renovado para la Comunitat Valenciana, el relato de un nuevo valencianismo en esta nueva era? Quiz&aacute; no sea imprescindible. Pero s&iacute; muy &uacute;til. Entendemos aqu&iacute; por relato el conjunto de discursos que articulen las diversas pr&aacute;cticas sociales referidas al territorio y al conjunto de la poblaci&oacute;n valenciana, d&aacute;ndoles un <em>horizonte de sentido</em>. Tal cosa aporta significados simb&oacute;licos a la acci&oacute;n y ayuda a promover la cohesi&oacute;n territorial y social.
    </p><p class="article-text">
        2.- El nuevo relato debe ser <em>laico</em>, negando cualquier sentido de trascendencia, cualquier <em>esencialidad historicista</em> al pueblo valenciano. La Historia es una herramienta cultural y cient&iacute;fica de conocimiento pero no puede ser un determinante absoluto del futuro, una prisi&oacute;n para la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica. Demasiadas veces los valencianos y valencianas, o una parte minoritaria de ellos, entendiendo debatir sobre lo que <em>somos,</em> debatieron sobre lo que <em>fuimos</em> o, mejor dicho, sobre lo que <em>cre&iacute;mos haber sido </em>o sobre lo que <em>nunca</em> <em>llegamos a ser.</em> Contra la nostalgia, casi siempre injustificada, debemos centrarnos en el <em>ser </em>hist&oacute;rico actual, en <em>nuestra modernidad</em>, y superar el <em>deber ser </em>como un castigo emocional. Apostando por la consolidaci&oacute;n una <em>identidad proyecto</em> m&aacute;s que por una <em>identidad para la resistencia</em>, recordando a Castells. En tiempos de repliegue, de sociedades paralelas o rotas, de resurgir de nuevas identidades y de fracturas culturales, la realidad social y cultural, hoy mayoritaria en la CV, permite pensar en esa posibilidad de apostar por una <em>identidad proyecto </em>como una de sus fortalezas<em>, </em>legitimadora y con capacidad de construir m&aacute;s sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        3.- El nuevo relato no puede construirse como glosa de <em>paradigmas anteriores</em> ni como negaci&oacute;n de los mismos. No puede tomar como referencia el ser fusteriano o antifusteriano, sino los cambios de la realidad valenciana. En cierto modo los paradigmas previos deben ser objeto de cr&iacute;tica intelectual, tanto en su contenido discursivo como en sus consecuencias pr&aacute;cticas. Esa cr&iacute;tica deber&aacute; partir no tanto de sus resultados, como de la ausencia de un uso de las categor&iacute;as que permiten en la actualidad una mejor comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos identitarios y nacionales y que no fueron utilizados en los a&ntilde;os 60 o 70 del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        4.- El nuevo relato debe ser necesariamente <em>plural</em>, porque la sociedad valenciana es plural respecto de casi todo y, tambi&eacute;n, en la compresi&oacute;n de la realidad y ubicaci&oacute;n colectiva de la CV. La ausencia de esa posibilidad, de ese deseo de construir consensos en lugar de afirmar segmentos particulares de tipo simb&oacute;lico, ha provocado que los redundantes estudios marquen que la autoconciencia propia de los valencianos sea de las m&aacute;s bajas de Espa&ntilde;a. Se trata, por lo tanto, de favorecer unos marcos de comprensi&oacute;n, de elaboraci&oacute;n y de acci&oacute;n <em>para una mayor&iacute;a</em>, con la participaci&oacute;n de esta desde su necesaria pluralidad. En un tiempo nuevo en el que los &ldquo;divisores&rdquo; son m&aacute;s pasado que presente o futuro, es posible definir un prop&oacute;sito colectivo apelando a la dignidad y en cierta forma al orgullo- como pueblo, apostando por el reconocimiento de identidades m&aacute;s amplias e integradoras, evitando caer en el riesgo de la fragmentaci&oacute;n de discursos para cada una de las identidades o sectores cada vez m&aacute;s recluidos en sus propios silos o relatos culturales. Una identidad proyecto, inclusiva y respetuosa con la realidad diversa, debe fundamentarse en tres pilares: justicia social, justicia ambiental y cohesi&oacute;n territorial. Solo de esa forma el conjunto de la sociedad valenciana recuperar&aacute; seguridad, confianza en el sistema democr&aacute;tico y en sus instituciones y alejar&aacute; de su imaginario el miedo y el resentimiento.
    </p><p class="article-text">
        5.- El nuevo relato debe ser n&iacute;tidamente <em>c&iacute;vico</em>, sin que ninguna consideraci&oacute;n pueda situarlo por encima, o por debajo, del respeto estricto a las instituciones auton&oacute;micas, a los valores y principios del Estado social y democr&aacute;tico de Derecho y a las reglas y normas establecidas por los representantes de la sociedad valenciana. Ese conjunto normativo -incluyendo las propuestas pertinentes de reforma, en especial para incrementar de forma efectiva el autogobierno- debe configurar el marco de actuaci&oacute;n e integrar pluralidad y consenso. Pero tambi&eacute;n reivindicaci&oacute;n y defensa de los intereses generales cuando se entienda que no se garantiza el principio de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        6.- El principal factor de realidad para una autocomprensi&oacute;n debe ser la evoluci&oacute;n y situaci&oacute;n de la <em>econom&iacute;a valenciana</em>, con sus formidables desaf&iacute;os, debilidades y fortalezas, y sus derivaciones en t&eacute;rminos de desigualdades y precariedad. Ponernos ante el espejo de nuestra <em>relativa pobreza</em> colectiva, que lastra el crecimiento del capital social o las pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n, educaci&oacute;n, sanidad, dependencia y los retos ligados al envejecimiento, debe ser la principal cuesti&oacute;n, para asociarla con energ&iacute;a con las reivindicaciones sobre la deuda hist&oacute;rica y el d&eacute;ficit de financiaci&oacute;n. La econom&iacute;a valenciana no puede ser una econom&iacute;a de <em>extracci&oacute;n</em> para su reparto en otros territorios, lo que no tiene nada que ver con la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        7.- El segundo factor de realidad sobre el que edificar nuevas reflexiones es la importancia esencial del <em>territorio</em>. Es imperiosa la defensa de la cohesi&oacute;n la calidad del territorio, desde un punto de vista social, medioambiental y de su articulaci&oacute;n. Sin esta prioridad no hay posibilidad de cimentar una nueva modernidad ni se fortalecer&aacute;n consensos duraderos. M&aacute;s all&aacute; de debates sobre capitalidad, lo urgente es avanzar en la puesta de marcha de nuevas forma de gobernanza para las regiones urbanas y metropolitanas y en el fortalecimiento de la relaci&oacute;n rural-urbano. Es necesario concretar nuevos mecanismos de vertebraci&oacute;n, en especial f&oacute;rmulas flexibles de acci&oacute;n com&uacute;n en <em>redes de ciudades</em> y la apreciaci&oacute;n igualitaria del valor identitario de cada <em>comarca y grupo de comarcas </em>-para algunos identificables con las provincias-, no entendidas como realidades inm&oacute;viles sino abiertas, en permanente transici&oacute;n. Ni la lengua ni las tradiciones pueden ser factores de clasificaci&oacute;n ideol&oacute;gica de ciudades o comarcas.
    </p><p class="article-text">
        8.- En el nuevo relato lo <em>cultural y simb&oacute;lico</em> no puede conceptuarse desde la obsesi&oacute;n por la conservaci&oacute;n de lo recibido, sino por su apertura a las nuevas demandas y pr&aacute;cticas sociales, as&iacute; como por su ambigua pero penetrante presencia en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a digital y de los escenarios de la globalizaci&oacute;n. La lengua propia es una gran fortaleza y no fuente de conflicto. Y como tal debe ser entendido. Lo ling&uuml;&iacute;stico juega un papel importante, pero no puede ser decisivo. La CV es biling&uuml;e -y avanza al triling&uuml;ismo-. Esto es un hecho din&aacute;mico pero no provisional, ni negativo. El <em>dualismo valenciano</em>, como herencia hist&oacute;rica, no puede seguir vivi&eacute;ndose como anormalidad -no somos un pueblo an&oacute;malo, no hay pueblos an&oacute;malos en una democracia-. Evidentemente el castellano est&aacute; suficientemente afianzado y protegido y el valenciano no, y hay que conseguir, como medida de la construcci&oacute;n de esa identidad proyecto, de un consenso mayoritario, que su refuerzo, garant&iacute;a, ense&ntilde;anza y uso sea una prioridad, pero no un criterio de divisi&oacute;n que justifique -a favor o en contra- cualquier argumento radicalizado. <em>La nostra llengua </em>no es, obviamente, la lengua de cada persona: hay que reforzar esa convicci&oacute;n de utilidad colectiva sin ignorar que la falta de identidad entre lo com&uacute;n y lo individual es una fuente potencial de conflictos que reclama prudencia, precisamente para avanzar en integraci&oacute;n y normalizaci&oacute;n de la lengua minorizada, que siempre retrocede en escenarios conflictivos. Esta visi&oacute;n que sugerimos debe seguir siendo liderada por las izquierdas y el valencianismo. Un esfuerzo de evoluci&oacute;n que, hasta ahora, no se ha visto acompa&ntilde;ado por alg&uacute;n movimiento similar en la derecha, todav&iacute;a anclada en la concepci&oacute;n de la identidad como anticatalanismo.
    </p><p class="article-text">
        9.- El nuevo relato es esencialmente <em>pol&iacute;tico</em>: su reflejo pr&aacute;ctico deber&iacute;a consistir en un <em>valencianismo plural de la mayor&iacute;a</em>, interclasista, intraclasista e intergeneracional, con elementos compartidos por todas las fuerzas, desde diversas perspectivas leg&iacute;timas <em>a priori</em> y abiertas a una negociaci&oacute;n constante. Esa visi&oacute;n pol&iacute;tica exige tambi&eacute;n, adem&aacute;s de una reubicaci&oacute;n de la CV como pieza fundamental de la Espa&ntilde;a actual, de una redefinici&oacute;n de la relaci&oacute;n de la Comunitat Valenciana con Espa&ntilde;a que debe ser esencialmente pragm&aacute;tica, no predeterminada por razones de tradici&oacute;n cultural -ni para beneficiar, ni para castigar-, sino atenta a que los intereses de la CV sean apreciados y fuercen su inclusi&oacute;n en las agendas del Estado y de la UE. Es decir, un <em>valencianismo plural para la mayor&iacute;a</em>, aspirando a ser una de las voces m&aacute;s altas en el conjunto de un Estado complejo y compuesto.
    </p><p class="article-text">
        10.- El relato renovado hay que concebirlo, esencialmente, como <em>estrat&eacute;gico</em>, en varios sentidos. Como tarea colectiva que debe mirar m&aacute;s all&aacute; del ciclo pol&iacute;tico y pensar en c&oacute;mo queremos estar en 2030 o 2050. Pero tambi&eacute;n como proyecto abierto, con el menor n&uacute;mero posible de prejuicios. No podemos volver a imaginar la identidad valenciana como una <em>cosa</em>, compacta, abstracta y desligada de las necesidades, preferencias y convicciones de las valencianas y valencianos que aqu&iacute; viven y trabajan. S&iacute; puede intentarse que esas determinaciones se ajusten lo m&aacute;s posible a una <em>racionalidad cr&iacute;tica</em> con lo existente: celebrar nuestra valencianidad no nos debe condenar a la trivialidad de la autocomplacencia. Los tiempos no permiten esas licencias. No hay tiempo para la melancol&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Alcaraz es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Alicante y exconseller de Transparencia de la Generalitat Valenciana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joan Romero es catedr&aacute;tico de Geografia Humana de la Universitat de Val&egrave;ncia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz, Joan Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nuevo-relato-identidad-valenciana_132_1323073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2019 21:05:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo relato de la identidad valenciana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un relat nou de la identitat valenciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/relat-nou-identitat-valenciana_132_1323022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa482b78-97ea-46fc-b29f-ffed847c8f5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Jove Muixeranga de València, durant la Processó Cívica del 9 d&#039;Octubre."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Notes per a un debat sobre el valencianisme en el nostre temps</p></div><p class="article-text">
        1.- Cal reflexionar, debatre, construir un relat renovat per a la Comunitat Valenciana, el relat d&rsquo;un valencianisme nou en aquesta era nova? Potser no &eacute;s imprescindible. Per&ograve; s&iacute; que &eacute;s molt &uacute;til. Entenem per relat el conjunt de discursos que articulen les diverses pr&agrave;ctiques socials referides al territori i al conjunt de la poblaci&oacute; valenciana, que els donen un <em>horitz&oacute; de sentit</em>. Aix&ograve; aporta significats simb&ograve;lics a l&rsquo;acci&oacute; i ajuda a promoure la cohesi&oacute; territorial i social.
    </p><p class="article-text">
        2.- El nou relat ha de ser <em>laic</em>, ha de negar qualsevol sentit de transcend&egrave;ncia, qualsevol <em>essencialitat historicista</em> al poble valenci&agrave;. La hist&ograve;ria &eacute;s una eina cultural i cient&iacute;fica de coneixement, per&ograve; no pot ser un determinant absolut del futur, una pres&oacute; per a la imaginaci&oacute; pol&iacute;tica. Massa vegades els valencians i les valencianes, o una part minorit&agrave;ria, entenent debatre sobre all&ograve; que <em>som,</em> han debatut sobre all&ograve; que <em>vam ser</em> o, m&eacute;s ben dit, sobre all&ograve; que <em>hem cregut haver sigut </em>o sobre all&ograve; que <em>mai no hem arribat a ser.</em> Contra la nost&agrave;lgia, gaireb&eacute; sempre injustificada, hem de centrar-nos en l&rsquo;<em>&eacute;sser </em>hist&ograve;ric actual, en <em>la nostra modernitat</em>, i superar l&rsquo;<em>hem de ser </em>com un c&agrave;stig emocional. Apostar per la consolidaci&oacute; d&rsquo;una <em>identitat projecte</em> m&eacute;s que no per una <em>identitat per a la resist&egrave;ncia</em>, recordant Castells. En temps de replegament, de societats paral&middot;leles o trencades, de ressorgiment de noves identitats i de fractures culturals, la realitat social i cultural, hui majorit&agrave;ria a la CV, permet pensar en aquesta possibilitat d&rsquo;apostar per una <em>identitat projecte </em>com una de les seues fortaleses<em>, </em>legitimadora i amb capacitat de construir m&eacute;s societat civil.
    </p><p class="article-text">
        3.- El nou relat no es pot construir com a glossa de <em>paradigmes anteriors</em> ni com a negaci&oacute; d&rsquo;aquests paradigmes. No pot prendre com a refer&egrave;ncia el fet de ser fusteri&agrave; o antifusteri&agrave;, sin&oacute; els canvis de la realitat valenciana. En certa manera els paradigmes previs han de ser objecte de cr&iacute;tica intel&middot;lectual, tant pel que fa al contingut discursiu com a les conseq&uuml;&egrave;ncies pr&agrave;ctiques. Aquesta cr&iacute;tica ha de partir no tant dels resultats com de l&rsquo;abs&egrave;ncia d&rsquo;un &uacute;s de les categories que permeten actualment comprendre millor els fen&ograve;mens identitaris i nacionals, i que no es van utilitzar en els anys 60 o 70 del segle xx.
    </p><p class="article-text">
        4.- El nou relat ha de ser necess&agrave;riament <em>plural</em>, perqu&egrave; la societat valenciana &eacute;s plural pel que fa a, gaireb&eacute;, tot i, tamb&eacute;, quant a la compressi&oacute; de la realitat i la ubicaci&oacute; col&middot;lectiva de la CV. L&rsquo;abs&egrave;ncia d&rsquo;aquesta possibilitat, d&rsquo;aquest desig de construir consensos en lloc d&rsquo;afirmar segments particulars de tipus simb&ograve;lic, ha fet que els estudis redundants marquen que l&rsquo;autoconsci&egrave;ncia pr&ograve;pia dels valencians siga de les m&eacute;s baixes d&rsquo;Espanya. Es tracta, per tant, d&rsquo;afavorir uns marcs de comprensi&oacute;, d&rsquo;elaboraci&oacute; i d&rsquo;acci&oacute; <em>per a una majoria</em>, amb la participaci&oacute; d&rsquo;aquesta majoria des d&rsquo;una pluralitat necess&agrave;ria. En un temps nou en qu&egrave; els &ldquo;divisors&rdquo; s&oacute;n m&eacute;s passat que present o futur, &eacute;s possible definir un prop&ograve;sit col&middot;lectiu apel&middot;lant a la dignitat i en certa manera a l&rsquo;orgull com a poble, i apostar pel reconeixement d&rsquo;identitats m&eacute;s &agrave;mplies i integradores, evitar caure en el risc de la fragmentaci&oacute; de discursos per a cadascuna de les identitats o sectors cada vegada m&eacute;s reclosos en les seues pr&ograve;pies sitges o relats culturals. Una identitat projecte, inclusiva i respectuosa amb la realitat diversa, ha de fonamentar-se en tres puntals: just&iacute;cia social, just&iacute;cia ambiental i cohesi&oacute; territorial. Nom&eacute;s d&rsquo;aquesta manera el conjunt de la societat valenciana recuperar&agrave; seguretat, confian&ccedil;a en el sistema democr&agrave;tic i en les institucions, i allunyar&agrave; del seu imaginari la por i el ressentiment.
    </p><p class="article-text">
        5.- El nou relat ha de ser n&iacute;tidament <em>c&iacute;vic</em>, sense que cap consideraci&oacute; puga situar-lo per damunt, o per davall, del respecte estricte a les institucions auton&ograve;miques, als valors i als principis de l&rsquo;estat social i democr&agrave;tic de dret i a les regles i les normes establides pels representants de la societat valenciana. Aquest conjunt normatiu &ndash;incloses les propostes pertinents de reforma, especialment per a incrementar de manera efectiva l&rsquo;autogovern&ndash; ha de configurar el marc d&rsquo;actuaci&oacute; i integrar pluralitat i consens. Per&ograve; tamb&eacute; reivindicaci&oacute; i defensa dels interessos generals quan s&rsquo;entenga que no es garanteix el principi d&rsquo;igualtat.
    </p><p class="article-text">
        6.- El factor principal de realitat per a una autocomprensi&oacute; ha de ser l&rsquo;evoluci&oacute; i la situaci&oacute; de l&rsquo;<em>economia valenciana</em>, amb els seus formidables reptes, febleses i fortaleses, i les seues derivacions en termes de desigualtats i precarietat. Posar-nos davant de l&rsquo;espill de la nostra <em>relativa pobresa</em> col&middot;lectiva, que llasta el creixement del capital social o les pol&iacute;tiques d&rsquo;inclusi&oacute;, educaci&oacute;, sanitat, depend&egrave;ncia i els reptes lligats a l&rsquo;envelliment, ha de ser la q&uuml;esti&oacute; principal per a associar-la amb energia amb les reivindicacions sobre el deute hist&ograve;ric i el d&egrave;ficit de finan&ccedil;ament. L&rsquo;economia valenciana no pot ser una economia d&rsquo;<em>extracci&oacute;</em> que es repartisca en altres territoris, fet que no t&eacute; res a veure amb la solidaritat.
    </p><p class="article-text">
        7.- El segon factor de realitat sobre el qual cal edificar noves reflexions &eacute;s la import&agrave;ncia essencial del <em>territori</em>. &Eacute;s imperiosa la defensa de la cohesi&oacute; i la qualitat del territori, des d&rsquo;un punt de vista social, mediambiental i d&rsquo;articulaci&oacute;. Sense aquesta prioritat no hi ha cap possibilitat de fonamentar una modernitat nova ni s&rsquo;enfortiran consensos duradors. M&eacute;s enll&agrave; de debats sobre capitalitat, el que &eacute;s urgent &eacute;s avan&ccedil;ar pel que fa a la posada en marxa de sistemes nous de governan&ccedil;a per a les regions urbanes i metropolitanes i quant a l&rsquo;enfortiment de la relaci&oacute; m&oacute;n rural-m&oacute;n urb&agrave;. Cal concretar nous mecanismes de vertebraci&oacute;, especialment f&oacute;rmules flexibles d&rsquo;acci&oacute; comuna en <em>xarxes de ciutats</em> i l&rsquo;apreciaci&oacute; igualit&agrave;ria del valor identitari de cada <em>comarca i grup de comarques &ndash;</em>per a uns quants identificables amb les prov&iacute;ncies&ndash;, no enteses com a realitats imm&ograve;bils sin&oacute; obertes, en transici&oacute; permanent. Ni la llengua ni les tradicions poden ser factors de classificaci&oacute; ideol&ograve;gica de les ciutats o les comarques.
    </p><p class="article-text">
        8.- En el nou relat la part <em>cultural i simb&ograve;lica</em> no es pot conceptuar des de l&rsquo;obsessi&oacute; per la conservaci&oacute; del que s&rsquo;ha rebut, sin&oacute; per l&rsquo;obertura a les noves demandes i pr&agrave;ctiques socials, i tamb&eacute; per la seua pres&egrave;ncia, ambigua per&ograve; penetrant, en l&rsquo;&agrave;mbit de l&rsquo;economia digital i dels escenaris de la globalitzaci&oacute;. La llengua pr&ograve;pia &eacute;s una gran fortalesa i no una font de conflicte. I, conseg&uuml;entment, s&rsquo;ha d&rsquo;entendre d&rsquo;aquesta manera. La part ling&uuml;&iacute;stica hi exerceix un paper important, per&ograve; no pot ser decisiva. La CV &eacute;s biling&uuml;e &ndash;i avan&ccedil;a cap al triling&uuml;isme. Aix&ograve; &eacute;s un fet din&agrave;mic, per&ograve; no provisional, ni negatiu. El <em>dualisme valenci&agrave;</em>, com a her&egrave;ncia hist&ograve;rica, no es pot continuar vivint com a anormalitat &ndash;no som un poble an&ograve;mal, no hi ha pobles an&ograve;mals en una democr&agrave;cia. Evidentment el castell&agrave; est&agrave; prou consolidat i protegit, i el valenci&agrave; no, i cal aconseguir, com a mesura de la construcci&oacute; d&rsquo;aquesta identitat projecte, un consens majoritari, que el refor&ccedil;, la garantia, l&rsquo;ensenyament i l&rsquo;&uacute;s de la nostra llengua siga una prioritat, per&ograve; no un criteri de divisi&oacute; que justifique &ndash;a favor o en contra&ndash; qualsevol argument radicalitzat. <em>La nostra llengua </em>no &eacute;s, &ograve;bviament, la llengua de cada persona: cal refor&ccedil;ar aquesta convicci&oacute; d&rsquo;utilitat col&middot;lectiva sense ignorar que la falta d&rsquo;identitat entre all&ograve; que &eacute;s com&uacute; i all&ograve; que &eacute;s individual &eacute;s una font potencial de conflictes que reclama prud&egrave;ncia, precisament per a avan&ccedil;ar en integraci&oacute; i normalitzaci&oacute; de la llengua minoritzada, que sempre retrocedeix en escenaris conflictius. Aquesta visi&oacute; que suggerim ha de continuar sent liderada per les esquerres i el valencianisme. Un esfor&ccedil; d&rsquo;evoluci&oacute; que, fins ara, no ha sigut acompanyat per cap moviment semblant en la dreta, ancorada encara en la concepci&oacute; de la identitat com a anticatalanisme.
    </p><p class="article-text">
        9.- El nou relat &eacute;s essencialment <em>pol&iacute;tic</em>: el reflex pr&agrave;ctic corresponent hauria de consistir en un <em>valencianisme plural de la majoria</em>, interclassista, intraclassista i intergeneracional, amb elements compartits per totes les forces, des de diverses perspectives leg&iacute;times <em>a priori</em> i obertes a una negociaci&oacute; constant. Aquesta visi&oacute; pol&iacute;tica exigeix tamb&eacute;, a m&eacute;s d&rsquo;una reubicaci&oacute; de la CV com a pe&ccedil;a fonamental de l&rsquo;Espanya actual, una redefinici&oacute; de la relaci&oacute; de la Comunitat Valenciana amb Espanya que ha de ser essencialment pragm&agrave;tica, no predeterminada per raons de tradici&oacute; cultural &ndash;ni per a beneficiar, ni per a castigar&ndash;, sin&oacute; atenta al fet que els interessos de la CV siguen benvolguts i forcen la seua inclusi&oacute; en les agendes de l&rsquo;Estat i de la UE. &Eacute;s a dir, un <em>valencianisme plural per a la majoria</em>, que aspire a ser una de les veus m&eacute;s altes en el conjunt d&rsquo;un estat complex i compost.
    </p><p class="article-text">
        10.- El relat renovat cal concebre&rsquo;l, essencialment, com a <em>estrat&egrave;gic</em>, en diversos sentits. Com a tasca col&middot;lectiva que ha de mirar m&eacute;s enll&agrave; del cicle pol&iacute;tic i pensar en la manera com volem estar l&rsquo;any 2030 o el 2050. Per&ograve; tamb&eacute; com a projecte obert, amb el nombre m&eacute;s baix possible de prejudicis. No podem tornar a imaginar la identitat valenciana com una <em>cosa</em>, compacta, abstracta i deslligada de les necessitats, de les prefer&egrave;ncies i de les conviccions de les valencianes i dels valencians que viuen i treballen ac&iacute;. S&iacute; que es pot intentar que aquestes determinacions s&rsquo;ajusten com m&eacute;s millor a una <em>racionalitat cr&iacute;tica</em> amb el que hi ha: celebrar la nostra valencianitat no ens ha de condemnar a la trivialitat de l&rsquo;autocomplaen&ccedil;a. Els temps no permeten aquestes llic&egrave;ncies. No hi ha temps per a la malenconia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Alcaraz &eacute;s professor de Dret Constitucional en la Universitat d&rsquo;Alacant i exconseller de Transpar&egrave;ncia de la Generalitat Valenciana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Joan Romero &eacute;s catedr&agrave;tic de Geografia Humana de la Universitat de Val&egrave;ncia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz, Joan Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/relat-nou-identitat-valenciana_132_1323022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2019 20:58:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un relat nou de la identitat valenciana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dudas y datos: hacia una cultura de la integridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/dudas-datos-cultura-integridad_132_1937074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d05be47-9f04-4076-ac96-e286e61bc8ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Trump plantea pagar 20 millones de dólares a México para que expulse a inmigrantes indocumentados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un firmamento de noticias escindidas entre el “me gusta/no me gusta”, la dialéctica optimismo/pesimismo sustituye a una dialéctica centrada en analizar las mediaciones: simplemente esperamos la realización de lo que nos gusta y des-esperamos de lo que no</p></div><p class="article-text">
        Dir&iacute;ase que <em>los datos</em> son la banda musical, quiz&aacute; tambi&eacute;n la ideol&oacute;gica, de nuestro tiempo. Datos como lema, como esp&iacute;ritu que sopla sobre la monta&ntilde;a, como promesa. Sin&oacute;nimo de conocimiento. Y como todo conocimiento adquiere un car&aacute;cter brifonte, f&aacute;ustico: prevenci&oacute;n y soluci&oacute;n de males y difusa amenaza para algunos de los principios de la cultura occidental. Conocimiento, en todo caso, ubicado en una esquina del legado de la Ilustraci&oacute;n: no incorpora, por ahora, <em>sentido</em>, aunque es un metadispositivo que va m&aacute;s all&aacute; de regulaciones epis&oacute;dicas y que, se supone, comienza a ordenar comportamientos complejos, a erigir la l&iacute;nea sobre la que se estructuran conjuntos globales de pensamiento. No seguir&eacute; aqu&iacute; la senda de la jeremiada, de la alerta excesivamente temprana sobre la novedad: harto estoy de una izquierda que s&oacute;lo defiende recuerdos, que convierte en nostalgia utop&iacute;as que casi nunca llegaron a realizarse. Lo que me interesa destacar es que ni puede ser oro todo lo que reluce ni los grandes datos, m&aacute;s o menos abiertos, tendr&aacute;n una relaci&oacute;n c&oacute;moda, rectil&iacute;nea y m&aacute;gica con fen&oacute;menos como la transparencia o la corrupci&oacute;n, porque &eacute;stas dependen de factores dif&iacute;cilmente cuantificables. Con independencia de valiosas experiencias de aplicaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a de datos a la prevenci&oacute;n de malas pr&aacute;cticas o a favorecer una participaci&oacute;n ciudadana desempolvada y fortalecida. Confieso que muchas de estas consideraciones est&aacute;n fuertemente condicionadas por mi experiencia de m&aacute;s de tres a&ntilde;os de Conseller de Transparencia.
    </p><p class="article-text">
        Comenzar&eacute; con dos afirmaciones que nos acercan a este nuevo universo:
    </p><p class="article-text">
        1.- En materia de fen&oacute;menos de car&aacute;cter hist&oacute;rico, esenciales en sus respectivas escalas, nunca hemos sabido m&aacute;s cosas del mundo y nunca hemos tenido menos capacidad de predecir el futuro. En un firmamento de noticias escindidas entre el &ldquo;me gusta/no me gusta&rdquo;, la dial&eacute;ctica optimismo/pesimismo sustituye a una dial&eacute;ctica centrada en analizar las mediaciones: simplemente esperamos la realizaci&oacute;n de lo que nos gusta y des-esperamos de lo que no. O viceversa, seg&uacute;n la cotidiana carga de endorfinas, im&aacute;genes subyugantes o de la clasificaci&oacute;n de la liga. No exagero: me limito a esbozar un clima cultural en el que el hilo conductor entre el an&aacute;lisis cient&iacute;fico y la presi&oacute;n social est&aacute; muy mediatizada por pautas consumistas y met&aacute;foras y s&iacute;mbolos de la simplificaci&oacute;n. Lo mismo sucede con la explosi&oacute;n de titulaciones universitarias, crecientemente dependiente de demandas particulares antes que de necesidades de inter&eacute;s colectivo.
    </p><p class="article-text">
        2.- La aceleraci&oacute;n del tiempo social, y de su percepci&oacute;n, entra en contradicci&oacute;n con la obsolescencia de los productos m&aacute;s nuevos. En mis tres a&ntilde;os de Conseller he vivido con un cierto asombro las promesas de nuevas m&aacute;quinas, programas y dise&ntilde;os que han sido los que han demostrado m&aacute;s r&aacute;pidamente su inutilidad. Pero han dejado un poso de dise&ntilde;o <em>power point</em>, tonter&iacute;as en las redes, acr&oacute;nimos y palabrejas en idioma extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos fen&oacute;menos, hijos de una misma realidad, invitan a alimentar <em>la duda</em> como aut&eacute;ntico paradigma de la renovaci&oacute;n en lugar de la fe cuasireligiosa puesta en los datos, trastocados por algunos vendedores en un <em>Ello</em> crecientemente absoluto e indescifrable. Duda m&aacute;s moderna que nunca: cartesiana.
    </p><p class="article-text">
        Michael Marder, tras analizar con tintes razonablemente negros la pol&iacute;tica de Trump y algunas otras desgracias, nos recuerda: &ldquo;La verdad pol&iacute;tica postapocal&iacute;ptica est&aacute; desvinculada de los hechos: por un lado la verificaci&oacute;n de datos no sirve para derrotar a pol&iacute;ticos que tienden a hacer declaraciones imprecisas o err&oacute;neas; por el otro la visi&oacute;n de gran alcance de la pol&iacute;tica es independiente de cualquier asunto factual. Los ideales basados en la Ilustraci&oacute;n de transparencia y rendici&oacute;n de cuentas deber&iacute;an replantearse con el tel&oacute;n de fondo de este acontecimiento crucial&rdquo;. &iquest;Significa esto que hay que renunciar a la transparencia -o, si se prefiere, a un concepto m&aacute;s comprensivo como <em>integridad-</em>? Me parece que no. Lo que creo es que tanto la cita como el entorno te&oacute;rico que he apuntado, nos obliga a intentar una nueva perspectiva sobre la acci&oacute;n pol&iacute;tica democr&aacute;tica considerada en su conjunto, y no s&oacute;lo desde los aspectos defensivos, desde la negatividad de imaginar la transparencia como un freno abstracto y mec&aacute;nico de la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un signo parad&oacute;jico de la degradaci&oacute;n de un pensamiento pol&iacute;tico sujeto a los engranajes de la moda es la proliferaci&oacute;n del uso del t&eacute;rmino <em>post-verdad</em> como mero sin&oacute;nimo de <em>mentira</em>. Si as&iacute; se usa uno s&oacute;lo demuestra ser un <em>snob </em>u otro  castigador del lenguaje: decir que un pol&iacute;tico enga&ntilde;a, basta para este fin entre descriptivo y denigratorio. Pero nos encontramos con una cuesti&oacute;n de inter&eacute;s: &iquest;podemos introducir toda mentira de un pol&iacute;tico, en el sentido de todo incumplimiento de promesa, en el &aacute;mbito de la ruptura de la integridad y, por lo tanto, como algo muy pr&oacute;ximo a la corrupci&oacute;n?, &iquest;podr&iacute;an, por cierto, los datos liberarnos de este territorio de indignidad? Sostendr&eacute; que no concibo una &eacute;tica que absolutice esta cuesti&oacute;n, pudiendo imaginar infinidad de ejemplos en los que el incumplimiento de promesas halla una justificaci&oacute;n razonable, no arbitraria, basada en la misma realidad de las instituciones, de la sociedad o de la econom&iacute;a. El problema debe estar en otra parte. Seguramente en la absurda y antip&aacute;tica costumbre de muchos pol&iacute;ticos de centrar su actividad en la formulaci&oacute;n de promesas.
    </p><p class="article-text">
        Pero abordemos la cuesti&oacute;n de la post-verdad desde otro punto de vista: cuando el Diccionario Oxford eligi&oacute; el t&eacute;rmino como &ldquo;palabra del a&ntilde;o&rdquo; se hizo eco de la breve pero intensa genealog&iacute;a del mismo; resumiendo sus consideraciones podr&iacute;amos decir que el &eacute;nfasis no se pone tanto en la facticidad de la mentira como en la trivializaci&oacute;n del relato en el que se inscribe, hasta el punto de desfigurar en buena medida su significado real. Por eso algunos aluden a &ldquo;mentira emotiva&rdquo;, porque el camino de la banalizaci&oacute;n suele discurrir por los c&oacute;digos de la degradaci&oacute;n del rigor, para resbalar hacia el gusto por lo anecd&oacute;tico, la preferencia por lo ins&oacute;lito sobre lo importante. No debe sorprendernos: con mayor o menor vistosidad as&iacute; se han tejido los lenguajes totalitarios. &iquest;Debemos esperar que los datos, con su aparente frialdad, nos liberen de esta carga? Probablemente no, porque frialdad no es lo mismo que objetividad y no ser&aacute; com&uacute;n que los mineros de datos encuentren cosas que no est&eacute;n buscando: quiz&aacute; refuten mentiras ideol&oacute;gicas, pero dif&iacute;cilmente erigir&aacute;n verdades que incorporen valores con los que legitimar comportamientos de progreso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Debemos rendirnos? Por supuesto que no. Pero quiz&aacute; deber&iacute;amos ver si con el agua sucia no hemos arrojado a alg&uacute;n ni&ntilde;o. Sostendr&eacute; que buena parte de las intuiciones kantianas sobre el valor positivo de la transparencia siguen siendo v&aacute;lidas y que, por serlo, las apreciaciones de Habermas sobre una opini&oacute;n p&uacute;blica libre basada en en una acci&oacute;n comunicativa positiva tambi&eacute;n deben ser reivindicadas y reconstruidas en las nuevas condiciones de las redes sociales, los medios de comunicaci&oacute;n o de la emergencia de la inteligencia artificial. El problema est&aacute; en que la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos, juristas, periodistas y ciudadanos interesados, ante los embates de la corrupci&oacute;n, pusieron -pusimos- el &eacute;nfasis en el <em>momento decisorio</em> del proceso democr&aacute;tico. Al hacerlo, contaminamos la cuesti&oacute;n al unirla a la crisis del Estado social en momentos de crisis econ&oacute;mica y a la confusi&oacute;n ante fen&oacute;menos como la construcci&oacute;n europea o la emigraci&oacute;n, tan dados a su re-eleboraci&oacute;n desde la trivialidad de los sentimientos y el populismo. A mi modo de ver hay que resituar la cuesti&oacute;n para ubicar el coraz&oacute;n de la integridad-transparencia en el <em>momento deliberativo </em>de la acci&oacute;n democr&aacute;tica: eso significa, al menos, sacar de la pura dimensi&oacute;n legal-institucional las cuestiones conexas para trasladarlas a un marco m&aacute;s amplio: el de la construcci&oacute;n de una <em>cultura de la integridad</em>. Y significa ampliar las responsabilidades hasta los medios de comunicaci&oacute;n, demasiado acostumbrados a reivindicar privilegios, m&aacute;s que justificados&hellip;. siempre que sirvan para la generaci&oacute;n de esa opini&oacute;n p&uacute;blica libre, lo que no puede circunscribirse a la informaci&oacute;n sobre la corrupci&oacute;n, sino que debe ampliarse hasta el tratamiento global de la informaci&oacute;n, pues &eacute;ste asume la funci&oacute;n pedag&oacute;gica de vertebrar el di&aacute;logo social y sus representaciones.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos prisioneros de una concepci&oacute;n de la corrupci&oacute;n esencialmente basada en alg&uacute;n prejuicio sobre la naturaleza humana, lo que facilita sobremanera la autodefensa cuando el corrupto es de nuestro propio &aacute;mbito y, de manera parad&oacute;jica, para demonizar al adversario. Dif&iacute;cilmente un programa de transparencia-integridad alcanzar&aacute; grandes &eacute;xitos mientras esto sea as&iacute; en lugar de partir de la aceptaci&oacute;n humilde de la dificultad de explicar verdades en un mundo econ&oacute;mica e  institucionalmente muy complejo. A comprender esa complejidad s&iacute; pueden ayudar los grandes datos, aunque no lo har&aacute;n si b&aacute;sicamente giran en el torbellino del mercado. Igualmente pueden servir para fundar una <em>pol&iacute;tica basada en la evidencia,</em> en el que los partidos, antes de formular promesas puramente legitimadas en la intuici&oacute;n ideol&oacute;gica, deban fundar sus principios y preferencias pol&iacute;ticas leg&iacute;timas en necesidades demostrables, estableciendo program&aacute;ticamente la necesidad de la medida, su ajuste a los medios existentes y los indicadores para la daci&oacute;n de cuentas de lo realizado. Y, con ello, generar mecanismos de autocontrol y autolimitaci&oacute;n del poder que sirvan para refundar, sobre bases modernas y s&oacute;lidas, el viejo y enfermo principio de la responsabilidad pol&iacute;tica. Para que no haya que desviar toda la podredumbre a la administraci&oacute;n de Justicia, alimentando un mediocre positivismo jur&iacute;dico y una lentitud que destroza sobremanera la credibilidad democr&aacute;tica. Y es que, como antes dec&iacute;a, se trata de que cada uno de nosotros dude. Dude de los oponentes. Dude de uno mismo, si es capaz. Pero que no permitamos que esa duda, tan inteligente, devenga en aniquiladora sospecha universal de la convivencia democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Alcaraz, conseller valenciano de Transpar&egrave;ncia, Responsabilitat Social, Participaci&oacute; i Cooperaci&oacute;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/dudas-datos-cultura-integridad_132_1937074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Sep 2018 15:24:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dudas y datos: hacia una cultura de la integridad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la propuesta de reforma constitucional del Gobierno valenciano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/propuesta-reforma-constitucional-gobierno-valenciano_132_2244355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El mayor desastre pol&iacute;tico de la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea es que ninguna de sus Constituciones fue reformada. Cada ciclo constitucional se cerr&oacute; con pronunciamientos, golpes de Estado o guerras civiles. El momento virtuoso que se abri&oacute; en 1978 merece su culminaci&oacute;n con una reforma en profundidad -las reformas de los art&iacute;culos 13 y 135 fueron puntuales, no afectan a la arquitectura b&aacute;sica de la Carta Magna y en ambos casos vino impuesta desde la UE-. En los 40 a&ntilde;os de vigencia constitucional los cambios en normas similares de nuestro entorno han sido muchos y notables sin que, en ning&uacute;n caso, se vivieran como rupturas dram&aacute;ticas. La razonabilidad de la reforma viene dada por imperativos t&eacute;cnico-jur&iacute;dicos: baste recordar lo que supuso la entrada en la UE y los posteriores cambios en su din&aacute;mica de producci&oacute;n normativa, la jurisprudencia europea o, en fin, la consolidaci&oacute;n de un Estado auton&oacute;mico en la forma a la que luego me referir&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, la reforma es inaplazable por cambios en la misma realidad. De nuevo hay que insistir en el impacto europeo, en los cambios geoestrat&eacute;gicos y su percepci&oacute;n -viraje de la centralidad a Asia, migraciones, fin de la bipolaridad- y en la importancia creciente -como reto democr&aacute;tico- de nuevas tecnolog&iacute;as, del funcionamiento social en red o del valor aut&oacute;nomo del conocimiento y el influjo de todo ello en el mundo del trabajo, en el ejercicio de libertades o en la concepci&oacute;n de la riqueza o de la educaci&oacute;n. El cambio clim&aacute;tico generar escenarios de largo alcance que tambi&eacute;n deben tener su reflejo en la norma b&aacute;sica, pues la lucha contra el mismo requiere de una totalidad y complejidad de esfuerzos a los que vendr&iacute;a bien contar con una referencia global. La coexistencia entre la conquista de derechos por las mujeres y, a la vez, el terrorismo machista incesante y los persistentes <em>techos de cristal</em>, es otra vertiente de la existencia que reclama una reflexi&oacute;n sobre los valores constitucionales y un reconocimiento que consolide los avances en la Constituci&oacute;n. En el plano pol&iacute;tico estricto hemos asistido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a una crisis generalizada de la confianza en las instituciones, que ha incidido en el fin del modelo bipartidista y en la exigencia de buscar medios que refuercen la integridad de la vida p&uacute;blica e impidan que la corrupci&oacute;n sea un fen&oacute;meno constante en algunos &aacute;mbitos. Muchas instituciones acusan una obsolescencia en su dise&ntilde;o principal o, al menos, aconsejan algunas modificaciones.
    </p><p class="article-text">
        En este marco la crisis de la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica tiene perfiles particulares. El modelo ha sido un &eacute;xito, pero hay muchos indicios de que ha llegado al l&iacute;mite de sus posibilidades. La Constituci&oacute;n no habla nunca de &ldquo;Estado auton&oacute;mico&rdquo;, lo que nos advierte sobre la relativa incomprensi&oacute;n que tuvo el constituyente sobre su obra, en esta materia. Por eso un ex Presidente del TC lleg&oacute; a afirmar que la Constituci&oacute;n &ldquo;desconstitucionaliz&oacute;&rdquo; el modelo territorial, manteniendo algunas instituciones del pasado -sin aclarar el fundamento y alcance de su autonom&iacute;a en la nueva realidad- y abri&oacute; la posibilidad de crear un n&uacute;mero indefinido de Comunidades dotadas de autogobierno basado en la libre disposici&oacute;n competencial y abriendo un amplio margen a colmar a trav&eacute;s de la acci&oacute;n jurisprudencial, la emulaci&oacute;n no siempre razonable y el pacto entre los dos grandes partidos del Estado. Todo ello ha concluido. Hay m&aacute;s actores deseosos de ser escuchados, no existe un mecanismo de financiaci&oacute;n apropiado y la jurisprudencia se ha ido sesgando en la medida en que los Gobiernos centrales abusaban de la t&eacute;cnica de la <em>vis atractiva </em>de la &ldquo;legislaci&oacute;n b&aacute;sica&rdquo;. Pero, sobre todo, se constata que el sistema, que tantas cosas ha resuelto, no ha sido capaz de solventar definitivamente lo que hemos dado en llamar &ldquo;hechos diferenciales&rdquo;. Por otra parte la crisis econ&oacute;mica tambi&eacute;n ha puesto sobre la mesa que&nbsp; la recentralizaci&oacute;n significa, ante todo, debilitar el Estado social, ya que en educaci&oacute;n, sanidad o bienestar social -pero tambi&eacute;n en otras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas- son las Comunidades -y, a veces, los Ayuntamientos- los que asumen las obligaciones constitucionales, ante la pasividad interesada e ideol&oacute;gica de Gobiernos conservadores.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello preguntarse si es precisa una reforma no deja de ser un ejercicio ret&oacute;rico tramposo, interesante s&oacute;lo para quien desee apropiarse del texto constitucional para hacer con &eacute;l ejercicios de inmovilismo reaccionario. La pregunta no es si hay que reformar, sino qu&eacute; y c&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        Y este es el horizonte que ha contemplado el Consell de la Generalitat Valenciana para formular su <a href="http://www.transparencia.gva.es/documents/162282364/165197951/Acuerdo+del+Consell+sobre+la+reforma+constitucional.pdf/ecc2fe28-4b83-4606-97db-d582d726b27b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta de reforma</a>. Sin duda cada Comunidad tendr&aacute; sus leg&iacute;timas preferencias y prioridades, pero para nuestro Ejecutivo hacer&nbsp;<a href="http://www.transparencia.gva.es/documents/162282364/165197951/Acuerdo+del+Consell+sobre+la+reforma+constitucional.pdf/ecc2fe28-4b83-4606-97db-d582d726b27b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta propuesta</a> es una muestra de responsabilidad, al menos por las siguientes razones:
    </p><p class="article-text">
        1.- La deriva existente y las tensiones acumuladas presionan sobre una Comunidad como la nuestra de manera particular: ni nos vamos a inscribir a tesis rupturistas -pese a las provocaciones de las derechas- ni aceptamos pasivamente la recentralizaci&oacute;n del nacionalismo espa&ntilde;ol. Todo ello laminar&iacute;a el contenido esencial de nuestro autogobierno, que es la consecuencia del ejercicio del &ldquo;derecho a la Autonom&iacute;a&rdquo; fijado en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        2.- Autogobierno y reforma constitucional no son dos conceptos elaborados en un vac&iacute;o de laboratorio, sino incardinados en un proyecto pol&iacute;tico concreto y, al menos, tan leg&iacute;timo como cualquier otro. El Gobierno &ldquo;del Bot&agrave;nic&rdquo; asume que sus prioridades reformistas no se van a alcanzar si continuamos asistiendo a una mengua del autogobierno, a la persistencia de la infrafinanciaci&oacute;n o si no hay una apertura a nuevos principios y derechos constitucionales.
    </p><p class="article-text">
        3.- La Comunidad Valenciana se ha cosido al imaginario espa&ntilde;ol de los &uacute;ltimos lustros como una tierra de prosperidad pregonada por l&iacute;deres irresponsables, mientras que el lado oscuro del espejismo era un territorio para el juego en un infinito casino de amigos y una pol&iacute;tica <em>outlet</em> que ha conducido a la decadencia y a la incapacidad para tener voces fuertes en el Estado. Ser la primera Comunidad que hace una propuesta como esta, desde la plena lealtad institucional y sin tacha posible de agitar cuestiones que, <em>a priori</em>, generen enfrentamientos, es una carta de presentaci&oacute;n de una nueva &eacute;poca: ni ausentes del debate espa&ntilde;ol por antonomasia ni obligados a someternos a la agenda madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        4.- Esa misma lealtad, y la experiencia pol&iacute;tica acumulada en el Consell, nos lleva a proponernos como ejemplo de consenso pr&aacute;ctico y razonable. Porque estamos convencidos de que toda Constituci&oacute;n -no s&oacute;lo la de 1978 con la que escapamos de una Dictadura- debe hacerse con consenso, para que &eacute;ste sea reflejo y est&iacute;mulo de su potencialidad para favorecer la integraci&oacute;n social, cultural y territorial. Pero no habr&aacute; consenso sin que cada cu&aacute;l exponga sus posiciones, si nos limitamos, o se limitan otros, a enarbolar la bandera de la reforma gen&eacute;ricamente y sin ambici&oacute;n de examinar todas las cuestiones abiertas. Otra cosa es la prudencia que debe presidir los debates. Nuestra propuesta es prudente. Precisamente se nos podr&iacute;a acusar de haber eludido algunas cuestiones. Es cierto, pero lo es porque comenzar por los aspectos m&aacute;s delicados quiz&aacute; destruya toda posibilidad de acuerdo. Por eso nos centramos en los que creemos prioritarios para la ciudadan&iacute;a valenciana.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Esperamos que todas propuestas acaben plasm&aacute;ndose en la reforma final? No. Bastante hacemos con tener la esperanza en que esa reforma se haga: que no se nos pida la ingenuidad de sobrevalorar nuestras fuerzas. De lo que se trata con este texto <em>pol&iacute;tico</em> y no formalmente jur&iacute;dico es advertir sobre nuestras prioridades, ponerlas en el escenario de la deliberaci&oacute;n p&uacute;blica para que pueda ser tenida en cuenta. Ojal&aacute; muchos otros lo hicieran, aunque fuera para contradecir nuestras posiciones. Porque la Constituci&oacute;n ha previsto en su T&iacute;tulo X un mecanismo preciso de reforma. En &eacute;l est&aacute; contemplado que pueda haber propuestas que vengan de los parlamentos auton&oacute;micos y podr&iacute;amos vehicular la nuestra v&iacute;a Proyecto de Ley. Pero eso no parece lo m&aacute;s adecuado. Lo m&aacute;s adecuado es preservar el papel central de las Cortes Generales, pero con la activaci&oacute;n paralela de un Foro en el que las expresiones m&aacute;s consistentes de la sociedad se expresen. Y en ese marco, y de manera articulada por el Senado, la participaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas es imprescindible. &iquest;C&oacute;mo no habr&iacute;a de serlo si son <em>actores pol&iacute;ticos</em> de primera magnitud?, &iquest;alguien imagina una reforma que no altere en algo el dise&ntilde;o auton&oacute;mico?, &iquest;alguien imagina que podr&iacute;a hacerse sin la participaci&oacute;n de los sujetos del derecho a la autonom&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos datos me permito sugerir al interesado que lea el texto, que va mucho m&aacute;s all&aacute;, como equ&iacute;vocamente se ha indicado, de las lenguas o las provincias -estos dos elementos ocupan media p&aacute;gina de las 24 que tiene el documento- y otros aspectos relacionados con la estructura federal que se defiende, para abordar la necesidad de introducir nuevos valores y principios, incluir o/y blindar nuevos derechos o ampliar en un sentido participativo las instituciones centrales del Estado y afianzar la separaci&oacute;n de poderes. Que la parte <em>federal</em> sea la m&aacute;s amplia es l&oacute;gico, trat&aacute;ndose de una propuesta emanada de un Gobierno auton&oacute;mico, pero eso no significa ni olvido ni menosprecio de lo que es com&uacute;n a toda la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; ser&aacute; bienvenida toda cr&iacute;tica. La &uacute;nica que no tendr&aacute; sentido ser&aacute; aquella -yo ya la he escuchado en les Corts- que diga que somos <em>inconstitucionales. </em>Porque, precisamente, la mayor muestra de respeto por la Constituci&oacute;n consiste en defender su reforma a trav&eacute;s de los mecanismos que ella estableci&oacute;. Todo lo dem&aacute;s es <em>otra cosa</em> que me ahorrar&eacute; de calificar. Por respeto a los que defendimos la Constituci&oacute;n cuando fue necesario, mientras algunos la vilipendiaban o la ridiculizaban desde el fondo de un coraz&oacute;n ahora henchido de amor constitucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Manuel Alcaraz Ramos </strong>es conseller de Transpar&egrave;ncia, Responsabilitat Social, Participaci&oacute; i Cooperaci&oacute; de la Generalitat Valenciana
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/propuesta-reforma-constitucional-gobierno-valenciano_132_2244355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Mar 2018 17:39:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre la propuesta de reforma constitucional del Gobierno valenciano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Manuel Alcaraz,Gobierno de la Comunitat Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la manifestación de la financiación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manifestacion-financiacion_132_3041395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n sobre financiaci&oacute;n fue, sencillamente, masiva, con decenas de miles de personas &ndash;tantas, que no cupieron en los informativos de TVE-. Con independencia del n&uacute;mero de asistentes, es dif&iacute;cilmente comparable con ninguna otra en muchos a&ntilde;os, sobre todo si recordamos que a la convocatoria de la sociedad civil se sumaron los partidos pol&iacute;ticos &ndash;menos el PP-, pero nadie podr&aacute; decir que hubo trampa ni apoyo espurio del Consell.
    </p><p class="article-text">
         Y, sin embargo, lo que la hace importante no es esa impresionante participaci&oacute;n, sino algunas circunstancias especiales. Ante todo porque el sentimiento de necesidad, el atrevimiento de alzar la voz no se ha producido en un &ldquo;momento de vac&iacute;o&rdquo;. A nadie se le escapa que la crisis catalana planea sobre la situaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n aislados, pero ruidosos, episodios de intentos fascistas de apropiaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Sobre la manifestaci&oacute;n de Valencia planeaba el temor a la tensi&oacute;n. No hubo lugar: la reivindicaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n fue tambi&eacute;n la reivindicaci&oacute;n de un pueblo valenciano maduro, pac&iacute;fico, que rechaza la crispaci&oacute;n, que no es sat&eacute;lite de otras situaciones. Estas decenas de miles de personas no permanecen cautivas de luchas muy antiguas: puede haber una identidad compartida sin necesidad de rasgar la convivencia peleando por s&iacute;mbolos, elevando a categor&iacute;as sacras los signos particulares. Esta fue una manifestaci&oacute;n con banderas -las justas, y sobre todo institucionales-, pero no fue una manifestaci&oacute;n de banderas.
    </p><p class="article-text">
         La manifestaci&oacute;n fue un &eacute;xito porque, adem&aacute;s de los que acudieron f&iacute;sicamente, la n&oacute;mina de asociaciones, entidades o instituciones que la respaldaron es el mejor retrato de la sociedad valenciana que ha tomado conciencia de que es hora de pasar de los vapores de la queja deshilachada a la conciencia de la necesidad de vertebrarse en torno a esfuerzos compartidos. Por supuesto esto no es m&aacute;s que el inicio, un primer paso. Porque todav&iacute;a hay diferencias apreciables, modorras perdurables y h&aacute;bitos de espl&eacute;ndido aislamiento que perdurar&aacute;n mucho tiempo. Esa relativa atomizaci&oacute;n del desencanto, ese repliegue al ensimismamiento, no deja de ser una curiosa y frustrante se&ntilde;a de identidad. Pero estamos aprendiendo a que no nos ponga nerviosos.
    </p><p class="article-text">
         La unidad se fragu&oacute; frente a la financiaci&oacute;n deficiente, esto es: la ausencia reiterada de ingresos suficientes, una deuda hist&oacute;rica insoportable -en t&eacute;rminos econ&oacute;micos y de dignidad colectiva-, los abusos del FLA que nos concede como pr&eacute;stamo aquello a lo que tenemos derecho y que es necesario para el autogobierno y los d&eacute;ficits en las inversiones -que, adem&aacute;s, crecen con las reiteradas inejecuciones presupuestarias-. Erigirse contra eso supone estar a favor de la Constituci&oacute;n y del Estatut. Pero, a partir de ah&iacute;: &iquest;todos los manifestantes esperan lo mismo?. Es de imaginar que no. Lo del &uacute;nico coraz&oacute;n que late al un&iacute;sono puede servir para un mitin pero, precisamente, el n&uacute;mero elevado de participantes y de entidades comprometidas hace imposible la hip&oacute;tesis. 
    </p><p class="article-text">
         Tanto mejor, hay que afirmar inmediatamente. Porque esas discrepancias, que no son sino las opciones leg&iacute;timas sobre c&oacute;mo deber&iacute;amos gastar aquello a lo que, teniendo derecho, nos es negado por el centralismo, nos recuerdan que la democracia es consenso en las grandes ocasiones y disenso en lo cotidiano. Desde este punto de vista que el consenso -con la excepci&oacute;n del PP- se produzca en este tema significa que, seguramente, algunos enfatizar&iacute;an la necesidad de mayor gasto en infraestructuras o en aportaciones diversas para una determinada manera de entender el desarrollo econ&oacute;mico que, quiz&aacute;, tambi&eacute;n incluya la reducci&oacute;n de impuestos. Para otros, sin embargo, mayor inversi&oacute;n es, ante todo, preservaci&oacute;n y mejora del Estado social, incremento de la solidaridad y la igualdad. Pero lo importante es que esas divergencias no impiden el entendimiento, ni apreciar que estamos en un momento en el que hay uni&oacute;n sobre estas cosas o el hundimiento es igualmente peligroso para todo y todos: ni habr&aacute; crecimiento econ&oacute;mico sin cohesi&oacute;n social y una vertebraci&oacute;n que no puede abandonarse al clasicismo liberal, ni habr&aacute; suficiencia econ&oacute;mica para mantener los mecanismos que aseguran derechos y prestaciones sociales sin garant&iacute;as para su sostenibilidad y crecimiento en el empleo. Por eso la manifestaci&oacute;n fue tambi&eacute;n el avance de posibles pactos de m&aacute;s largo alcance.
    </p><p class="article-text">
         Esto es lo que no ha entendido el PP, cegado por la obediencia de unos l&iacute;deres tan timoratos como faltos de imaginaci&oacute;n a sus jefes madrile&ntilde;os. Dadas las circunstancias no pueden siquiera escudarse en una espa&ntilde;olidad digna de mejores causas. No para castigar a 5 millones de espa&ntilde;oles. El PP valenciano vive en la angustia permanente de la p&eacute;rdida de votos, de los espacios residuales -pero no desde&ntilde;ables- que a&uacute;n conserva y que no es capaz de presentar como alternativas v&aacute;lidas del Gobierno del Bot&agrave;nic. Porque donde &eacute;ste es capaz de favorecer di&aacute;logos, el PP se empecina en recordar su rigidez, su concepci&oacute;n jer&aacute;rquica de la sociedad jer&aacute;rquica. El PP valenciano habita un mundo en el que la &uacute;nica gratificaci&oacute;n consiste en afirmar el principio de ordinalidad: fue el partido m&aacute;s votado. Es cierto, pero en unas condiciones de dopaje electoral que hace muy dif&iacute;cil que sea capaz de articular mayor&iacute;as basadas en la admisi&oacute;n normal de la pluralidad. Eso es lo que se ha reflejado en su clamorosa ausencia de la manifestaci&oacute;n: fue el m&aacute;s votado por lustros porque supo ser expresi&oacute;n institucional de una mayor&iacute;a social. Eso es lo que ha perdido entre juicios, facturas extraviadas y abusos del lenguaje: una mayor&iacute;a as&iacute;, una vez que no se controla el presupuesto, no se recupera a base de despreciar a todos los potenciales adversarios. Y su ausencia fue eso: un agravio. La respuesta fue no echarle de menos. Aqu&iacute; se lo recuerdo porque los que s&iacute; que fuimos sabemos que es importante que recuperen la cordura, que sean respetuosos con sus votantes y que, superando la rabia perdurable por la derrota, sean capaces de reabrir un periodo de di&aacute;logo y de humildad. Incluso les rogamos prudencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Alcaraz, conseller de Transparencia, Responsabilidad Social, Participaci&oacute;n y Cooperaci&oacute;n</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/manifestacion-financiacion_132_3041395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2017 13:12:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre la manifestación de la financiación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Manifestaciones,Financiación autonómica,Manuel Alcaraz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor del autogobierno del pueblo valenciano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valor-autogobierno-pueblo-valenciano_132_3076907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los d&iacute;as 8, 9 y 10 de noviembre la Conselleria que dirijo, junto con la C&aacute;tedra de Dret Foral de la Universitat de Val&egrave;ncia, organizamos un Congreso sobre el autogobierno del pueblo valenciano. M&aacute;s de 40 ponentes participan en conferencias y mesas redondas para reflexionar sobre los or&iacute;genes de la autonom&iacute;a valenciana y su evoluci&oacute;n as&iacute; como el futuro del sistema auton&oacute;mico. Para todo ello se ha buscado el pluralismo y primado la experiencia y prestigio de los participantes. Por supuesto no est&aacute;n todos los que fueron ni los que son, pero, para paliar los huecos que el programa, inevitablemente, tiene, est&aacute; previsto proseguir con actividades monogr&aacute;ficas en los meses siguientes en diversos lugares de la geograf&iacute;a valenciana para abordar cuestiones que estos d&iacute;as no han cabido.
    </p><p class="article-text">
        Y es que ahora hemos conmemorado los 40 a&ntilde;os de la manifestaci&oacute;n de 1977 que puso en la calle la reivindicaci&oacute;n de la autonom&iacute;a, dicha con tantas voces como acentos diversos, pero convertidos -perm&iacute;taseme recaer en el t&oacute;pico-, en un clamor unitario que hizo que la idea de autogobierno, aqu&iacute;, como en otros sitios, quedara indeleblemente cosida a la reivindicaci&oacute;n radical de democracia que alboreaba en aquellos d&iacute;as de dubitativo postfranquismo. Y es que la vertebraci&oacute;n del Estado en unidades con amplias dosis de autogobierno no fue un a&ntilde;adido a la idea democr&aacute;tica, sino una de sus formas peculiares, quiz&aacute; la m&aacute;s notable. Que ello fuera vivido con distintos niveles de urgencia e intensidad no es sino la mejor muestra de que esa misma diversidad es la que hac&iacute;a -y hace- imprescindible la pluralidad organizativa del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        En el Congreso tambi&eacute;n se celebrar&aacute;n los 35 a&ntilde;os del Estatut d'Autonomia. Si la manifestaci&oacute;n fue una fiesta -tr&aacute;gicamente rota por el asesinato de Miquel Grau en Alacant- la redacci&oacute;n del Estatut se hizo en un ambiente m&aacute;s complicado, a menudo manchado por la violencia y, en cualquier caso, por el descubrimiento que hizo el pueblo valenciano de que no le bastaba con un &uacute;nico espejo para interpretarse, que necesitaba m&aacute;s y que ello le privar&iacute;a de fuerza en algunos momentos clave. Algunos, en ese proceso, se equivocaron. Otros obraron de buena fe. Otros lo hicieron, premeditadamente, para paralizar el desarrollo democr&aacute;tico. Pero el Estatut sali&oacute; adelante, entre fatigas y algunas emociones. Y sirvi&oacute; para que el autogobierno, pese a todo y pese a algunos, se hiciera realidad. Porque el pueblo valenciano no hab&iacute;a estado habituado a buscar en lo institucional un referente prioritario -es m&aacute;s f&aacute;cil bordar las emociones en banderas o himnos-. Pero desde 1982 tubo que hacerlo. Y en ello profundiz&oacute; con la reforma estatutaria de 2006.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el Congr&eacute;s rinde homenaje de recuerdo a actores originarios -pol&iacute;ticos, periodistas o profesionales- pero no se detiene en una conmemoraci&oacute;n de vocaci&oacute;n arqueol&oacute;gica y se estructura en torno a algunos de los grandes ejes que han permitido el desarrollo estatutario: econom&iacute;a, territorio, derechos... E igualmente se convoca una mesa de pol&iacute;ticos en activo para reflexionar sobre el <em>quo vadis</em>? del Estado auton&oacute;mico. No se nos escapa la complejidad del momento en el que la casualidad ha querido que trabajemos estos temas. Por eso debo agradecer particularmente la generosidad de los y las participantes. Y al mismo tiempo sugerir que la reflexi&oacute;n franca y sin prejuicios sobre el Estado auton&oacute;mico quiz&aacute; fuera un ingrediente valioso para superar grav&iacute;simos conflictos que, tratados aisladamente, dif&iacute;cilmente encontrar&aacute;n comprensi&oacute;n y satisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las formas de entender y desear el encaje en Espa&ntilde;a son variados y esperar una manera uniforme de ser y estar en Espa&ntilde;a es una quimera que puede acabar por contribuir a fugas hacia adelante&hellip; o hacia afuera. El miedo a la uniformidad ser&aacute; un poderoso factor de incertidumbre y conflicto. Ello no significa que los deseos secesionistas se multipliquen pero, al menos, supondr&aacute; que la convivencia intercomunitaria puede volverse enormemente &aacute;spera. Las tendencias a ese uniformismo, que inevitablemente supondr&iacute;a una inclinaci&oacute;n a la baja en las dosis reales de autogobierno -esto es: de poder, incluido el financiero, para decidir sobre los propios asuntos con la m&iacute;nima y subsidiaria intromisi&oacute;n de las instituciones centrales del Estado-, tienen dos fuentes principales que, anticipo, nada tienen que ver con los problemas de Catalunya, pues, por ejemplo, no existieron en &eacute;pocas en que el secesionismo vasco te&ntilde;&iacute;a de sangre a Espa&ntilde;a. A mi modo de ver esas dos causas son:
    </p><p class="article-text">
        1.- El &eacute;xito mismo del Estado auton&oacute;mico que ha agotado su techo, salvo para algunas Comunidades que, por diversas razones, no desean un cambio en el status quo existente, bien porque se sienten beneficiados por el mismo, en t&eacute;rminos de recompensas materiales, bien porque simb&oacute;licamente se sienten m&aacute;s dichosas como partes subalternas de un todo que como copart&iacute;cipes del todo, bien por ambas razones. Pero para otras numerosas Comunidades, la necesidad de blindar sus competencias ante los embates centralistas ante el abuso de la legislaci&oacute;n b&aacute;sica o por la deriva centralista en la interpretaci&oacute;n judicial, es vivida con tanta intensidad como la de disponer de una financiaci&oacute;n justa y la de contribuir a la conformaci&oacute;n de la voluntad del Estado en su conjunto. En definitiva, ese &eacute;xito del Estado auton&oacute;mico empuja mayoritariamente a un nuevo pacto soberano que traiga a Espa&ntilde;a un modelo federal, el que m&aacute;s &eacute;xito ha tenido hist&oacute;ricamente para organizar los Estados complejos.
    </p><p class="article-text">
        2.- La redacci&oacute;n de la Constituci&oacute;n y su desarrollo posterior han hecho que los principales sistemas de bienestar e igualdad -salvo el de pensiones- est&eacute;n en manos de las Comunidades Aut&oacute;nomas -y en una peque&ntilde;a parte de los poderes locales, privados de medios-. Este hecho hace que la calificaci&oacute;n del Estado como &ldquo;social&rdquo;, la primera que se hace en la Constituci&oacute;n, haya quedado anudada al Estado auton&oacute;mico, pudiendo presumirse que, m&aacute;s all&aacute; de errores u opciones particulares m&aacute;s o menos leg&iacute;timas, un debilitamiento de la fuerza de las Comunidades supone disminuir la capacidad de intervenci&oacute;n p&uacute;blica en educaci&oacute;n, sanidad, pol&iacute;ticas inclusivas y de igualdad o en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Y eso, al parecer, es lo que los gabinetes de pensamiento conservador han pretendido hacer, aprovechando la crisis. Y a eso est&aacute; ligado la insuficiencia financiera end&eacute;mica que en la Comunidad Valenciana padecemos con especial virulencia.
    </p><p class="article-text">
        El debate es mucho m&aacute;s complejo y espero que en estos d&iacute;as se aclaren algunos puntos. Necesitamos hablar m&aacute;s para saber m&aacute;s y entendernos mejor. No estamos condenados a la confrontaci&oacute;n. Al rev&eacute;s: pese a los sombr&iacute;os perfiles de la actualidad, los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os muestran que el di&aacute;logo y el acuerdo son buenos negocios. Ahora necesitamos tanto mejores instrumentos institucionales como un nuevo sentido para la lealtad institucional. Y eso parece entenderlo la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, hecho p&uacute;blico esta misma semana: hay una clara minor&iacute;a que desea un retroceso a posiciones centralistas, y eso en mitad de un vendaval de sentimentalismo, azuzado por la mayor&iacute;a de medios de comunicaci&oacute;n que tampoco derrota a la compatibilidad de sentimientos de pertenencia a Espa&ntilde;a y las respectivas Comunidades Aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        A ese debate estamos llamados el pueblo valenciano, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s. Todas las opciones que renuncien de antemano a hacer del discurso del odio y de la violencia -incluida la simb&oacute;lica- su instrumento est&aacute;n perfectamente legitimadas para comparecer en el espacio p&uacute;blico con sus propuestas. Personalmente apelar&eacute; a la construcci&oacute;n tranquila y eficiente de un valencianismo plural de la mayor&iacute;a, de un territorio de relatos distintos pero compartidos en que podamos renunciar a cualquier sucursalismo, en el que reivindiquemos los medios que precisemos para la dignidad y la igualdad y en el que se admita como perdurable fuente de riqueza el dualismo en tantas cosas y el gusto por el di&aacute;logo y la controversia para todas las que se hagan con transparencia, respeto institucional y af&aacute;n de mejorar la vertebraci&oacute;n territorial y el respeto com&uacute;n. No se trata de que haya valencianistas contra no-valencianistas, sino de que cada fuerza pol&iacute;tica incorpore este ingrediente de comprensi&oacute;n mutua y reivindicaci&oacute;n de lo propio al resto de sus rasgos ideol&oacute;gicos y de su cultura pol&iacute;tica. Y que cada cu&aacute;l decida la medida y las prioridades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Alcaraz es conseller de Transparencia, Responsabilidad Social, Participaci&oacute;n y Cooperaci&oacute;n de la Generalitat Valenciana</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valor-autogobierno-pueblo-valenciano_132_3076907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Nov 2017 10:03:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El valor del autogobierno del pueblo valenciano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Manuel Alcaraz,Gobierno,Comunidad Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
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