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    <title><![CDATA[elDiario.es - Héctor Illueca]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hector_illueca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Héctor Illueca]]></description>
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      <title><![CDATA[Plurinacionalidad y solidaridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/plurinacionalidad-solidaridad_132_3062077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s se enfrenta a un reto que hasta ahora no ha logrado superar: adecuar su estructura institucional a la extraordinaria diversidad social, ling&uuml;&iacute;stica y cultural de los pueblos que lo integran, y hacerlo de modo que las distintas identidades nacionales puedan reconocerse en la expresi&oacute;n pol&iacute;tica resultante. En un contexto caracterizado por la coexistencia de identidades complejas y complementarias, el modelo federal es el &uacute;nico que puede articular una realidad inequ&iacute;vocamente plurinacional como elemento constitutivo del Estado. Desde una perspectiva federal, la pluralidad nacional no es algo que deba ser &ldquo;tolerado&rdquo; para satisfacer las demandas nacionalistas; antes bien, se trata de un valor pol&iacute;tico fundamental con un potencial enorme en sociedades como la espa&ntilde;ola o la catalana, mucho m&aacute;s heterog&eacute;neas y estratificadas de lo que suele admitirse. El Estado auton&oacute;mico est&aacute; agotado y ser&iacute;a absurdo prolongar su agon&iacute;a. Ha cumplido su misi&oacute;n hist&oacute;rica. El reto es construir un nuevo Estado plurinacional que garantice la convivencia democr&aacute;tica, pluralista y solidaria, en un marco institucional estable de car&aacute;cter federal.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, un Estado plurinacional requiere la existencia de un sistema de financiaci&oacute;n que garantice la suficiencia econ&oacute;mica de las unidades federadas y les permita ejercer las competencias que les han sido asignadas, sin perjuicio de la solidaridad que necesariamente ha de existir entre ellas. Como podr&aacute; imaginar el lector, se trata de un asunto espinoso y delicado que suele provocar debates muy intensos entre los distintos componentes de cualquier federaci&oacute;n. Las zonas m&aacute;s ricas suelen quejarse de su excesiva contribuci&oacute;n al presupuesto com&uacute;n, mientras las m&aacute;s pobres consideran que reciben demasiado poco. En principio, es un debate saludable que permite ir ajustando el sistema de financiaci&oacute;n hasta alcanzar una distribuci&oacute;n de los recursos lo m&aacute;s equitativa posible. Lo que no parece tan normal es que los nacionalismos espa&ntilde;ol y catal&aacute;n utilicen demag&oacute;gicamente este asunto para enfrentar a la ciudadan&iacute;a y alimentar el conflicto territorial. Precisamente esto es lo que ha ocurrido estos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No es ning&uacute;n secreto que el actual sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mico perjudica a los intereses de determinados territorios, como es el caso de Catalu&ntilde;a, Madrid o el Pa&iacute;s Valenciano. Y que ello se traduce en una menor calidad de los servicios prestados a la poblaci&oacute;n, sin que pueda aducirse ninguna justificaci&oacute;n. En lo que respecta a nuestra tierra, suele afirmarse que es la &uacute;nica comunidad aut&oacute;noma con una renta per c&aacute;pita inferior a la media que presenta un saldo fiscal negativo, lo que sin duda constituye una anomal&iacute;a. Igualmente, se critica con raz&oacute;n que las inversiones del Estado son especialmente escasas en la Comunidad Valenciana, como pudimos comprobar durante la tramitaci&oacute;n de los &uacute;ltimos Presupuestos Generales del Estado. Todo ello es cierto, pero Espa&ntilde;a se merece un debate a la altura del momento hist&oacute;rico. Afirmar, como algunos han venido haciendo, que la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica supone un &ldquo;expolio&rdquo; que est&aacute; &ldquo;rompiendo Espa&ntilde;a&rdquo;, no s&oacute;lo es exagerado, sino que oculta las verdaderas causas de la grav&iacute;sima crisis social que atraviesa nuestra patria.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n, hay que replantear los t&eacute;rminos del debate. Los problemas econ&oacute;micos que atraviesan las CCAA no traen causa del sistema de financiaci&oacute;n vigente, por m&aacute;s que &eacute;ste sea mejorable y algunas reivindicaciones posean una base real. El principal problema al que se enfrentan las CCAA es que su autonom&iacute;a financiera se ha reducido considerablemente por la reforma del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n, que consagra las pol&iacute;ticas de austeridad, y por la Ley Estabilidad Presupuestaria que desarrolla dicho precepto. Ambos textos, impuestos de forma desp&oacute;tica por la UE, limitan la libertad de gasto de los entes auton&oacute;micos y comprometen seriamente el futuro del Estado de bienestar en Espa&ntilde;a. La cuesti&oacute;n fundamental, por tanto, no es la distribuci&oacute;n de los recursos entre los distintos territorios, sino el hecho de que aqu&eacute;llos son insuficientes y se van a reducir a&uacute;n m&aacute;s en el futuro como consecuencia de las pol&iacute;ticas neoliberales. Este aspecto no puede ser ignorado si se pretende un debate sano y riguroso sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico expolio que se est&aacute; produciendo en Espa&ntilde;a es el que se viene practicando mediante la aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales. Recordemos brevemente el engranaje de la Ley Estabilidad Presupuestaria: las Cortes Generales aprueban anualmente un techo de gasto que vincula al conjunto de las Administraciones P&uacute;blicas, incluidas las CCAA, correspondiendo al Ministerio de Hacienda efectuar un seguimiento exhaustivo y sistem&aacute;tico de los objetivos presupuestarios. En caso de incumplimiento, la Administraci&oacute;n afectada debe presentar un plan econ&oacute;mico-financiero orientado a corregir los desequilibrios, exponi&eacute;ndose en caso contrario a la imposici&oacute;n de sanciones draconianas que pueden incluir multas coercitivas e incluso la intervenci&oacute;n de sus instituciones por v&iacute;a del art&iacute;culo 155 CE, como le est&aacute; sucediendo al Ayuntamiento de Madrid. No hace falta ser un experto para saber que, en un contexto de fuerte disciplina fiscal, el debate sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica acabar&aacute; convirti&eacute;ndose en una pelea de pobres que se disputar&aacute;n unos recursos cada vez m&aacute;s escasos bajo la mirada vigilante de la UE.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la crisis econ&oacute;mica ha sido aprovechada para erosionar la autonom&iacute;a financiera de las CCAA y de las entidades locales, reforzando las prerrogativas del Estado en materia econ&oacute;mica y presupuestaria. En concreto, las CCAA han visto severamente limitado su margen de maniobra econ&oacute;mico, convirti&eacute;ndose en un mero ap&eacute;ndice de las pol&iacute;ticas impuestas por el Gobierno. Llegados a este punto, se nos permitir&aacute; abrir un par&eacute;ntesis para recordar que la reforma del art&iacute;culo 135 CE y su legislaci&oacute;n de desarrollo contaron con el apoyo de un ag&oacute;nico bipartidismo, ahora disfrazado de bloque constitucionalista, aunque ser&iacute;a m&aacute;s preciso hablar de bloque mon&aacute;rquico. Con la complicidad, por supuesto, de Ciudadanos, pues ya se sabe que &ldquo;el naranja es el nuevo negro&rdquo; (la audiencia de Orange is the new black sabr&aacute; disculpar esta broma f&aacute;cil...). Y el PSOE... &iexcl;Qu&eacute; decir del PSOE! Su apoyo al PP en &eacute;sta y otras materias deslegitima su pretensi&oacute;n de abanderar el descontento provocado por el actual sistema de financiaci&oacute;n, tambi&eacute;n en el Pa&iacute;s Valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el marco que hemos descrito crea las condiciones para una gran alianza plurinacional que sea capaz de enfrentarse al neoliberalismo. Desde un punto de vista soberanista, si es verdadero, la prioridad debe ser combatir las pol&iacute;ticas de austeridad impuestas por la UE, que est&aacute;n socavando la autonom&iacute;a financiera de las CCAA. S&oacute;lo desde esta base es posible abordar con rigor el debate sobre el sistema de financiaci&oacute;n del futuro Estado plurinacional, garantizando el principio de ordinalidad y evitando que la solidaridad de algunos territorios pueda llegar a perjudicar su crecimiento econ&oacute;mico. Las reivindicaciones de Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Valenciano, por mencionar dos ejemplos, tienen una base real y merecen una respuesta equilibrada y razonable en aras de la uni&oacute;n federal. Pero esta uni&oacute;n fraterna debe poner en cuesti&oacute;n el marco neoliberal impuesto por la UE, que condena al subdesarrollo a los pa&iacute;ses de la periferia. Ahogar a los pueblos no es la soluci&oacute;n, pero a algunos parece que no les importa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Lima, Héctor Illueca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/plurinacionalidad-solidaridad_132_3062077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2017 09:32:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Plurinacionalidad y solidaridad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pilar Lima,Cataluña,Podemos]]></media:keywords>
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