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    <title><![CDATA[elDiario.es - Matilde Fontecha]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/matilde_fontecha/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Matilde Fontecha]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El velo en la escuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/velo-escuela_132_9641463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/931feea3-1c99-4734-812c-adaff6e183dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El velo en la escuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La administración educativa debe tomar medidas para que no se vulneren los principios educativos de la ley como la igualdad de género, porque el velo es una discriminación hacia las niñas, ya que los niños no llevan indumentaria alguna que les identifique con el Islam</p></div><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/orillas-velo_132_9613686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Las dos orillas del velo</a> trat&eacute; de explicar el tributo que pagan las mujeres que llevan esta prenda. Tributo del que las ni&ntilde;as pagan el precio m&aacute;s alto. El hiyab y la vestimenta islamista son signos de sumisi&oacute;n de las mujeres, que deben ocultar el cabello y las curvas femeninas para no incitar a los hombres a pecar. Pecados de los que ellas son responsables, porque el peso del honor de la familia, el honor de los hombres recae en el cuerpo, la decencia sexual, la obediencia y el comportamiento recatado de las mujeres, que son sus depositarias. Un mundo de limitaciones que adquieren especial gravedad en la infancia: les impiden relacionarse con personas que no sean de su comunidad, cantar, bailar o cualquier actividad placentera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas ni&ntilde;as aprenden que en las sociedades de cultura occidental pueden disfrutar de una serie de derechos de las mujeres ya conquistados. La comunidad musulmana, por miedo a que se conviertan en &ldquo;mujeres occidentalizadas&rdquo;, estrecha el cerco del control y les impone la shar&iacute;a o ley isl&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Debe prohibirse que las ni&ntilde;as asistan con velo a los centros educativos? S&iacute;, porque la escuela debe ser un espacio laico. No ser&iacute;a ins&oacute;lito. Existen pa&iacute;ses que tienen leyes al respecto. La m&aacute;s significativa, la ley francesa sobre la laicidad, conocida tambi&eacute;n como ley del velo, que entr&oacute; en vigor en 2004 y proh&iacute;be en las escuelas p&uacute;blicas el velo y cualquier otro signo de ostentaci&oacute;n religiosa como las cruces o las kip&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La laicidad es un modelo de convivencia que prescribe que el espacio p&uacute;blico no debe ser religioso; es la manera de hacer convivir a los distintos credos en un mismo espacio; establece que el Estado no se opone ni interfiere en ninguna religi&oacute;n; es sin&oacute;nimo de tolerancia, de igualdad, de respeto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este punto hay que subrayar que el velo es cuestionado por muchos te&oacute;logos musulmanes progresistas y acad&eacute;micos del Islam, por muchos partidarios musulmanes del laicismo a los que no citan los defensores occidentales del derecho a llevar velo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el motivo fundamental para que las ni&ntilde;as no asistan veladas al colegio es que la escuela p&uacute;blica debe ser laica, existen otras razones relevantes:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        - El velo atenta contra la igualdad de g&eacute;nero: discrimina a las ni&ntilde;as, ya que a los ni&ntilde;os no se les impone una marca de identidad.
    </p><p class="article-text">
        - Cuando hablamos de velos en las escuelas estamos hablando de velos impuestos a ni&ntilde;as por los adultos a cargo de ellas (Marieme H&eacute;lie-Lucas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        - Chahdortt Djavann habla a partir de su propia experiencia durante la revoluci&oacute;n iran&iacute; de 1979: El da&ntilde;o psicol&oacute;gico infligido a las ni&ntilde;as que van con velo es inmenso, al hacerlas responsables de la excitaci&oacute;n masculina. El cuerpo de la ni&ntilde;a pasa a convertirse en objeto de seducci&oacute;n o fuente de desorden. Esta pr&aacute;ctica hace que las ni&ntilde;as teman, desconf&iacute;en y sientan disgusto y angustia en relaci&oacute;n con sus propios cuerpos. Las mujeres que han crecido con este da&ntilde;o psicol&oacute;gico necesitar&aacute;n probablemente mucha ayuda hasta ser capaces de reconstruir su propia imagen, conquistar su autonom&iacute;a corporal, abandonar los sentimientos de culpa y de miedo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Debe prohibirse que las niñas asistan con velo a los centros educativos? Sí, porque la escuela debe ser un espacio laico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        - Nyamko Sabuni declar&oacute; cuando era ministra de Integraci&oacute;n y de Equidad de G&eacute;nero en el gobierno sueco: El velo es una prenda que regula la relaci&oacute;n sexual entre hombre y mujer. Cuando se viste a una ni&ntilde;a con velo se convierte en un objeto sexual. Sabuni cree que la edad adecuada para comenzar a usar velo es los 15 a&ntilde;os, coincidiendo con la edad del consentimiento sexual, seg&uacute;n la ley.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la postura contraria est&aacute;n quienes defienden el uso del velo en la escuela. M. J. Guti&eacute;rrez del Moral &ndash;Anuario de Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado de 2020&ndash; no ve ning&uacute;n problema en que las ni&ntilde;as usen velo isl&aacute;mico. Cree que no hay que intervenir sino dejar libertad de conciencia, libertad religiosa. Al no existir en Espa&ntilde;a una normativa sobre simbolog&iacute;a din&aacute;mica o vestimenta religiosa y su uso en el espacio p&uacute;blico, solo podemos acudir a la libertad religiosa como derecho fundamental y a la jurisprudencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El documento Pr&aacute;cticas religiosas y educaci&oacute;n. Escuela vasca e Islam (A. Castro, H. Samadi y A. Barqu&iacute;n, 2018) aboga por no poner obst&aacute;culos al uso del velo en la escuela, en l&iacute;nea con la postura del Departamento de Educaci&oacute;n del Gobierno Vasco. Dicho departamento envi&oacute; una circular a los centros escolares haci&eacute;ndose eco de la propuesta del Informe sobre Gesti&oacute;n Positiva de la Diversidad Religiosa en el Pa&iacute;s Vasco, que recomienda &ldquo;no impedir la escolarizaci&oacute;n a las alumnas que porten pa&ntilde;uelo en la cabeza, y que aquellos centros cuyos proyectos educativos o reglamentos no lo permitan, procedan a su revisi&oacute;n, desde el planteamiento de la educaci&oacute;n inclusiva y la atenci&oacute;n a la diversidad.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata, en absoluto, de dificultar la escolarizaci&oacute;n de las ni&ntilde;as, sino de impedir que las familias les impongan el velo, ya que est&aacute; aumentando el n&uacute;mero de ni&ntilde;as que acuden al colegio veladas con 6 y 7 a&ntilde;os. Este falaz argumento &ndash;si la ni&ntilde;a no puede llevar hiyab, no asistir&aacute; al colegio&ndash; ha sido utilizado a modo de chantaje por algunas familias, tras un par de esc&aacute;ndalos medi&aacute;ticos aireados de manera desproporcionada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el documento Pr&aacute;cticas religiosas y educaci&oacute;n se reconoce que &ldquo;en el &aacute;mbito escolar se puede producir menor participaci&oacute;n en excursiones, viajes de estudios, en la pr&aacute;ctica deportiva, en la asistencia a las piscinas y otros espacios socioeducativos.&rdquo; Partiendo de esta realidad se hacen recomendaciones y propuestas para los colectivos musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, no deber&iacute;a ser un asunto de recomendaciones. La administraci&oacute;n educativa debe tomar medidas para que no se vulneren los principios educativos de la ley, que las familias deben acatar. Entre ellos, la igualdad de g&eacute;nero, un principio irrenunciable. Porque el velo es una discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero hacia las ni&ntilde;as, ya que los ni&ntilde;os no llevan indumentaria alguna que les identifique con el Islam. Las familias no pueden impedir que las ni&ntilde;as desarrollen una parte del curr&iacute;culum escolar como la m&uacute;sica, la nataci&oacute;n o la educaci&oacute;n f&iacute;sica, ya que ir&iacute;a en detrimento de su formaci&oacute;n y su salud integral, del conocimiento de su cuerpo, del placer, del juego, del bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actitud de la administraci&oacute;n de no intervenir manifiesta una gran irresponsabilidad al anteponer otros intereses a los derechos de las ni&ntilde;as. En este caso, el pensamiento postmoderno conlleva la dejaci&oacute;n de sus deberes y quiz&aacute; la cobard&iacute;a frente a las autoridades del Islam. La cr&iacute;tica que hago, como dir&iacute;a Rosa Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Magda, &ldquo;obedece a valores universales e innegociables y en modo alguno a un imperialismo cultural de Occidente. El relativismo que equipara todas las culturas se convierte en coartada para frenar la denuncia de la injusticia o la desigualdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la Iglesia cat&oacute;lica saca el mayor provecho de la inclusi&oacute;n del Islam en los colegios. Desde hace d&eacute;cadas un sector de la poblaci&oacute;n viene reivindicando la escuela p&uacute;blica laica. Ha manifestado que la religi&oacute;n es un asunto privado y su ense&ntilde;anza y pr&aacute;ctica deben sacarse de las aulas. La inclusi&oacute;n, por ley, de la ense&ntilde;anza religiosa isl&aacute;mica en Educaci&oacute;n Infantil, Primaria y Secundaria es una jugada maestra: asegura que no pueda cuestionarse la presencia de la religi&oacute;n cat&oacute;lica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amelia Valc&aacute;rcel (2019) nos recuerda que cuando en 1989 se present&oacute; el primer conflicto con el velo en Francia, el im&aacute;n de la mezquita de Par&iacute;s argument&oacute; que el velo era un signo religioso y que, por tanto, era la tolerancia religiosa la que ten&iacute;a que avalarlo; e inmediatamente sali&oacute; el cardenal arzobispo de Par&iacute;s y ratific&oacute; que el im&aacute;n ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Las religiones se ponen de acuerdo con bastante facilidad cuando se trata de frenar las libertades de las mujeres.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/velo-escuela_132_9641463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Oct 2022 20:05:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El velo en la escuela]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Las dos orillas del velo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/orillas-velo_132_9613686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83030134-4eac-4e09-b359-738233d1be9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dos orillas del velo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La imposición del velo y del resto de vestimenta es una estrategia habitual del control social de las mujeres a través del control de su cuerpo</p></div><p class="article-text">
        La muerte de Mahsa Amini a manos de la Polic&iacute;a de la Moral en Ir&aacute;n por llevar el velo descolocado ha dado origen a protestas en las calles contra el r&eacute;gimen de la rep&uacute;blica isl&aacute;mica. Estas protestas que lideran las mujeres han desembocado en manifestaciones en todo el pa&iacute;s como consecuencia de una triple crisis: econ&oacute;mica, institucional y generacional. Las manifestaciones han sido reprimidas brutalmente, a balazos. Han matado a casi doscientas personas.&nbsp;Es la revuelta del velo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres est&aacute;n desobedeciendo la imposici&oacute;n de cubrirse la cabeza. Ha habido dos gestos significativos de rebeld&iacute;a: uno, quitarse y quemar p&uacute;blicamente el velo-estandarte dejando el cabello al descubierto; el otro, cortarse el cabello, ese cabello fuente de todos los males.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, las im&aacute;genes y noticias de la revuelta del velo, as&iacute; como los relatos de algunas iran&iacute;es han dado a conocer al resto del mundo la situaci&oacute;n que deben soportar millones de mujeres que viven bajo el r&eacute;gimen islamista, tal como, desde hace a&ntilde;os, vienen denunciando autoras expertas en el tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2016, Marieme H&eacute;lie-Lucas escribe que las mujeres musulmanas tienen los problemas m&aacute;s graves en sus pa&iacute;ses de origen. Es muy cr&iacute;tica con las organizaciones de derechos humanos que, al apoyar el derecho a llevar velo en Europa y en Norteam&eacute;rica, defienden a los fundamentalistas isl&aacute;micos como si fueran v&iacute;ctimas del imperialismo occidental. Organizaciones que ignoran a la inmensa mayor&iacute;a de las musulmanas del mundo, que se ven obligadas a cubrirse de un modo u otro, a menudo por ley; que han resistido a las imposiciones y arriesgan su libertad y su vida cuando transgreden la orden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, algunos estudios alertan del n&uacute;mero de mujeres de pa&iacute;ses musulmanes que han sido quemadas, encarceladas, flageladas p&uacute;blicamente o asesinadas &ndash;por los propios familiares y por grupos fundamentalistas armados&ndash; por no querer llevar velo. Es parad&oacute;jico que estas mujeres sean ignoradas por las organizaciones de derechos humanos y los pol&iacute;ticos de la izquierda que, sin embargo, son tan sensibles a las quejas de las mujeres con velo que tienen que aguantar comentarios racistas en Occidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las calles de las poblaciones europeas crece de manera constante el n&uacute;mero de mujeres con diversos tipos de velo, chador o vestimentas similares y no es proporcional al incremento de las poblaciones inmigrantes, tal como afirma Marieme H&eacute;lie-Lucas. En contra de lo que creemos, estas mujeres no visten ropas tradicionales de sociedades musulmanas. El hiyab se impuso a las iran&iacute;es tras la revoluci&oacute;n jomeinita. Este s&iacute;mbolo de la opresi&oacute;n de las mujeres se extendi&oacute; a otros pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses de cultura occidental, el velo, adem&aacute;s de un instrumento de control, es el s&iacute;mbolo del fracaso de la convivencia entre dos culturas. Seg&uacute;n Sophie Bessis: &ldquo;Si la integraci&oacute;n es inteligente, los inmigrantes se aliar&aacute;n con la autoridad.&rdquo; Y ese fracaso puede explicar en parte las reacciones identitarias de las poblaciones de origen inmigrante, porque detr&aacute;s del velo hay un retorno a la manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica de lo religioso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Wassyla Tamzali a&ntilde;ade que el velo es uno de los primeros elementos que construye la feminidad siguiendo criterios patriarcales y religiosos; que es un signo absoluto de dominaci&oacute;n. Tambi&eacute;n supone para muchas mujeres el derecho a mostrarse p&uacute;blicamente como musulmanas. Ahora bien, una cosa es llevar hiyab y otra muy distinta considerarlo compatible con la lucha por la liberaci&oacute;n de la mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La imposici&oacute;n del velo y del resto de vestimenta es una estrategia habitual del control social de las mujeres a trav&eacute;s del control de su cuerpo. Amelia Valc&aacute;rcel, aporta el siguiente argumento: &ldquo;La comunidad existe cuando las mujeres respetan las reglas. Una comunidad son las mujeres de esa comunidad. Si las mujeres dejan de respetar las reglas, esa comunidad siente que se va a disolver: &iquest;Qui&eacute;nes somos nosotros si no podemos imponer respeto a nuestras mujeres?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es preocupante la defensa del uso del velo, alegando razones culturales o la libertad de las mujeres a decidir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la raz&oacute;n m&aacute;s potente por las que las mujeres llevan velo es la intervenci&oacute;n saud&iacute; exportando imanes y construyendo mezquitas en nuestro entorno cultural. Ante el peligro de que las chicas criadas en Europa rompieran las normas de sumisi&oacute;n, han aparecido nuevos discursos con aspecto de pensamiento contempor&aacute;neo, que parecen desafiar los mecanismos del poder, pero, de hecho, no son m&aacute;s que nuevos disfraces de la ley del padre, dice Najat el Hachmi. Los islamistas organizan sus mensajes opresores en clave de modernidad, de derechos humanos, de justicia universal y hasta de feminismo. Tienen de su lado al poder de las grandes dictaduras del Golfo, a pensadores contratados en las universidades m&aacute;s avanzadas del mundo. Disponen desde canales por sat&eacute;lite hasta medios de comunicaci&oacute;n europeos para difundir su patriarcado religioso sin que nadie oponga la m&aacute;s m&iacute;nima resistencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es preocupante la defensa del uso del velo, alegando razones culturales o la libertad de las mujeres a decidir. Quienes mantienen esta postura temen ser tachados de racistas, centroeurope&iacute;stas o xen&oacute;fobos. Ignoran que el respeto a la tradici&oacute;n nunca puede obstaculizar los derechos de las mujeres. La izquierda suele perderse en argumentos postmodernos, en el relativismo cultural, sin querer entender que defienden lo mismo que el fundamentalismo isl&aacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que, mayoritariamente, los hombres de izquierdas no han defendido los derechos de las mujeres. No obstante, los avances sociales conseguidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido gracias a los gobiernos progresistas. Y parece razonable que los partidos de izquierdas sean nuestra mejor opci&oacute;n a la hora de apoyar la causa de la igualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derecha aprovecha cualquier ocasi&oacute;n para exigir que se sancione a las mujeres que llevan velo; para arremeter contra la invasi&oacute;n for&aacute;nea y transmitir el miedo a lo diferente. El aumento de las mujeres veladas es un signo de identidad de la comunidad musulmana y el temor a que vaya ganando relevancia en nuestra sociedad aumenta la xenofobia, lo que se rentabiliza en el aumento de votos de los adeptos a las pol&iacute;ticas de derechas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede hacerse? En absoluto se trata de molestar ni sancionar a las mujeres que llevan alg&uacute;n tipo de velo, sino de llevar a cabo un an&aacute;lisis pol&iacute;tico de los motivos que impiden la integraci&oacute;n; implementar medidas que han dado resultado en otros pa&iacute;ses europeos; analizar el v&iacute;nculo entre la propagaci&oacute;n del velo de las mujeres en la di&aacute;spora y la financiaci&oacute;n saudita de las mezquitas y organizaciones religiosas; instar a los gobiernos central y auton&oacute;micos a que dejen de apoyar reivindicaciones o imposiciones isl&aacute;micas que supongan discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero; estudiar las implicaciones negativas del desarrollo integral de las ni&ntilde;as que asisten a la escuela con velo; etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Najat el Hachmi, en su libro Siempre han hablado por nosotras, hace un recorrido a trav&eacute;s de: la represi&oacute;n vivida por las mujeres en su pa&iacute;s de origen, Marruecos; la alegr&iacute;a y sensaci&oacute;n de libertad cuando lleg&oacute; a Espa&ntilde;a; lo que supuso caminar por la calle, pisar mercados, tiendas, escuelas y hospitales; quitarse el pa&ntilde;uelo, cambiar sus chilabas por la vestimenta cristiana; tener una formaci&oacute;n y estudiar para conseguir un buen puesto de trabajo. As&iacute; mismo describe la regresi&oacute;n posterior con la aparici&oacute;n de los imanes, a finales de los ochenta: nos construyeron una prisi&oacute;n cautivadora hecha de promesas de para&iacute;sos y recompensas divinas; nos prohibieron relacionarnos con los cristianos porque pod&iacute;an llevarnos por el mal camino; la m&uacute;sica era perniciosa; las ni&ntilde;as ten&iacute;amos que cubrirnos...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El uso del velo aumenta en todas las edades, tambi&eacute;n el n&uacute;mero de ni&ntilde;as que acuden veladas a los centros educativos a edades cada vez m&aacute;s tempranas. Ante esta realidad, van tomando fuerza los argumentos que defienden su normalizaci&oacute;n. En mi opini&oacute;n, cubrirse la cabeza con el velo no debe normalizarse porque el velo isl&aacute;mico es una bandera pol&iacute;tica de la que se sirven los fundamentalistas para aumentar su visibilidad pol&iacute;tica a expensas de las mujeres. En Europa y en Norteam&eacute;rica, las mujeres que lo llevan son portadoras del estandarte de un partido pol&iacute;tico de extrema derecha. No es una moda; es un marcador pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/orillas-velo_132_9613686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Oct 2022 19:48:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corsé, lo que nos faltaba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/corse-faltaba_132_9557652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee680cd6-0012-488e-947e-2effb0c3e94e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El corsé, lo que nos faltaba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los diseñadores no les gustan las mujeres. Su modelo de feminidad es una mujer esquelética y sus propuestas estéticas no tienen límite en el afán de dificultarles la vida</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo oto&ntilde;o estar&aacute; de moda el cors&eacute; para conseguir el efecto de reducir la cintura y ensanchar las caderas. No es la primera vez que en las pasarelas se han visto complementos que simbolizan tradiciones que atentan contra los derechos humanos, que denotan una clara misoginia: un artilugio que simula los aros que llevan en el cuello las mujeres jirafa o una especie de jaula que representa el miri&ntilde;aque.
    </p><p class="article-text">
        A los dise&ntilde;adores no les gustan las mujeres. Su modelo de feminidad es una mujer esquel&eacute;tica y sus propuestas est&eacute;ticas no tienen l&iacute;mite en el af&aacute;n de dificultarles la vida. Llevamos a&ntilde;os pidiendo que las autoridades p&uacute;blicas y sanitarias intervengan para impedir la extrema delgadez de las modelos, tanto en la pasarela como en los medios. Y cr&eacute;anme, no se soluciona porque el mundo del dise&ntilde;o contribuye a lograr el objetivo del sistema patriarcal: la enajenaci&oacute;n y control de las mujeres a trav&eacute;s del control de su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Dice Naom Wolf en 'El mito de la belleza': &ldquo;La ideolog&iacute;a de la belleza es el &uacute;ltimo baluarte de las viejas ideolog&iacute;as femeninas y ha tomado el relevo en la funci&oacute;n de control social; tiene el poder del controlar a aquellas mujeres que de otra manera se hubieran hecho incontrolables con la segunda ola del feminismo&rdquo; [la tercera ola para las europeas].&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta &uacute;ltima y extra&ntilde;a &eacute;poca que nos ha tocado vivir, durante casi dos a&ntilde;os, he estado absorta en el empe&ntilde;o de escribir un ensayo acerca de la feminidad (1): &ldquo;La obligaci&oacute;n de agradar, la belleza, la virginidad, el matrimonio, la maternidad han mantenido a las mujeres en situaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n a lo largo de la historia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        De estos aspectos que sustentan la alianza entre feminidad y patriarcado, esa pareja perfecta, quiero destacar la belleza. La belleza, que en cada momento hist&oacute;rico ha exigido c&aacute;nones a cu&aacute;l m&aacute;s insalubre e inc&oacute;modo, es el elemento clave de la discriminaci&oacute;n actual de las mujeres. De hecho, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, cuando las mujeres han accedido a algunos &aacute;mbitos de prestigio o poder que les hab&iacute;an estado vetados, se ejerce sobre ellas un f&eacute;rreo control a trav&eacute;s de la est&eacute;tica que les dificulta la vida y les induce a pr&aacute;cticas que esquilman su salud: desde aquellas aparentemente inocuas &ndash;el tinte de pelo, las u&ntilde;as postizas, el tatuaje de cejas o el te&ntilde;ido o implante de pesta&ntilde;as, las inyecciones de productos qu&iacute;micos&ndash; hasta las cirug&iacute;as pl&aacute;sticas. Precisamente, una de las cirug&iacute;as m&aacute;s peligrosas y a la que cada vez se someten m&aacute;s mujeres es la extracci&oacute;n de costillas, que consiste en quitar entre 2 a 6 costillas flotantes para reducir el tama&ntilde;o de la cintura. Los centros de cirug&iacute;a est&eacute;tica est&aacute;n incrementando el n&uacute;mero de intervenciones quir&uacute;rgicas gracias a &ldquo;una pol&iacute;tica democr&aacute;tica&rdquo; que permite pagar sus facturas en c&oacute;modas cuotas adaptadas a cada bolsillo, contrayendo una deuda durante a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguir el efecto de reducir la cintura y ensanchar las caderas que pretende la moda de este oto&ntilde;o, desde el siglo XV hasta el XIX las mujeres han utilizado cors&eacute;s y armazones interiores que se llevaban bajo la falda de los vestidos para darles volumen: verdugado, guardainfante, 'panier', tontillo, miri&ntilde;aque, crinolina. Estos artefactos limitantes e inc&oacute;modos hasta la irracionalidad eran el signo de la feminidad. El cors&eacute; imped&iacute;a respirar con normalidad y, a veces, produc&iacute;a desmayos, que junto a la debilidad y palidez de las damas resultaba muy atractivo a ojos de los varones. El miri&ntilde;aque fue m&aacute;s pernicioso: el hecho de dificultar la movilidad propici&oacute; la muerte de miles de mujeres, unas veces, sus faldas se incendiaban, otras, eran atropelladas por carruajes en las calles de Boston o Londres, tal como recogen 'The New York Times' y 'The Guardian' en la segunda mitad del siglo XIX. Tambi&eacute;n sufr&iacute;an lesiones al clav&aacute;rseles las varillas met&aacute;licas que se soltaban del entramado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No nos engañemos pensando que los corsés solo se verán en la pasarela, pues ayer como hoy, las tendencias las marca una élite social que es imitada por la mayoría de las mujeres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tiene que llegar el siglo XX para que se deseche el cors&eacute;, en consonancia con la reivindicaci&oacute;n de la libertad corporal, la pr&aacute;ctica deportiva, el uso de pantalones, la falda corta, el pelo a lo 'gar&ccedil;on', el bronceado de la piel y los ba&ntilde;os de mar que recomienda la medicina higienista a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha costado siglos conseguir ciertas cotas de libertad en el vestir de las mujeres; por ello es lacerante que se hagan propuestas est&eacute;ticas como el cors&eacute;. No nos enga&ntilde;emos pensando que los cors&eacute;s solo se ver&aacute;n en la pasarela, pues ayer como hoy, las tendencias las marca una &eacute;lite social que es imitada por la mayor&iacute;a de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en 1899, Thorstein Veblen en su libro 'Teor&iacute;a de la clase ociosa' dice que el cors&eacute; es una mutilaci&oacute;n provocada con el prop&oacute;sito de rebajar la vitalidad de su usuaria... Relaciona as&iacute; el uso del cors&eacute; con las clases sociales: Las mujeres de las clases m&aacute;s pobres usan el cors&eacute; en los d&iacute;as de fiesta para imitar los c&aacute;nones del decoro de una clase superior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tengo una varita m&aacute;gica que haga fracasar la moda del cors&eacute;, que lleve a la quiebra a los centros que practican la cirug&iacute;a por motivos est&eacute;ticos, pero tenemos poder, una a una, para tomar las decisiones adecuadas acerca de nuestra vida. Es cierto que la presi&oacute;n de los medios sobre las mujeres a trav&eacute;s de la exigencia est&eacute;tica es brutal. Es cierto que la mayor&iacute;a no podemos sustraernos a la obligaci&oacute;n de agradar que nos han inculcado desde la m&aacute;s tierna infancia. Aun y todo somos responsables de nuestros actos. El primer paso es aceptar que somos objeto de una grave manipulaci&oacute;n en nombre de la est&eacute;tica. No es nuevo. Hace d&eacute;cadas que est&aacute; descrito. Solo hay que informarse, encontrar claves para boicotear los grandes negocios que se basan en decirnos c&oacute;mo ser mujer: las tendencias absurdas en el vestir, las revistas para mujeres, los programas televisivos que estimulan las cirug&iacute;as est&eacute;ticas, etc. No hay que llevar a cabo grandes haza&ntilde;as, quiz&aacute; un buen comienzo sea utilizar un tipo de ropa y calzado que nos permita movernos con comodidad, que mejore nuestra calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        1.- Fontecha Miranda, Matilde (2022). Feminidad y patriarcado. Ideas b&aacute;sicas de su relaci&oacute;n. Editorial Independently published.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/corse-faltaba_132_9557652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Sep 2022 19:46:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El corsé, lo que nos faltaba]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cirugía estética en tiempos de la COVID-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cirugia-estetica-tiempos-covid-19_132_7336276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e84a12f4-caf1-41fc-9acf-651e2730b618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Cirugía estética en tiempos de la COVID-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El miedo paraliza. El miedo a no ser queridas nos incapacita para entender que la imposición de la belleza es un mecanismo para controlar nuestras vidas"</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres han pagado el precio m&aacute;s alto de la pandemia de COVID-19. Han aumentado las cifras negativas derivadas del confinamiento: la violencia por tener que permanecer encerrada con tu enemigo; el estr&eacute;s por compaginar teletrabajo con tareas de cuidado sin tregua; la pobreza que, como en toda crisis, golpea duramente a las mujeres&hellip; Hasta aqu&iacute; previsible, pero no contaba con que hubiera crecido el n&uacute;mero de mujeres que se han auto agredido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el informativo de La Sexta del s&aacute;bado nos cuentan que en el a&ntilde;o de la pandemia las cirug&iacute;as est&eacute;ticas se han incrementado un 30%. Me sorprendi&oacute; la noticia y el tratamiento del tema, que parec&iacute;a inducir a pensar en la cirug&iacute;a como algo bueno en s&iacute; mismo. El principal motivo aducido por las usuarias es que, al estar vi&eacute;ndose continuamente en la pantalla, no se gustan, lo que las ha llevado a retoques en la cara. Tambi&eacute;n se han disparado las liposucciones y otras intervenciones para paliar el aumento de volumen consecuencia del sedentarismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo me hubiera gustado escuchar alg&uacute;n comentario cr&iacute;tico. Aunque en ese caso, la noticia hubiera sido: &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n no se alinean con el poderoso lobby de la cirug&iacute;a.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco s&eacute; por qu&eacute; me extra&ntilde;&oacute; tanto. Hab&iacute;a olvidado que en los meses m&aacute;s crudos de 2020 las cl&iacute;nicas de cirug&iacute;a est&eacute;tica segu&iacute;an funcionando y &ldquo;las mejores cl&iacute;nicas en cada ciudad&rdquo; ofrec&iacute;an sus servicios para &ldquo;proporcionar a sus clientes el aspecto que desean&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la violencia contra las mujeres y la cirug&iacute;a son dos im&aacute;genes del mismo caleidoscopio. Van en el paquete de ser mujer. La cirug&iacute;a est&eacute;tica es una de esas pr&aacute;cticas que han convertido a las mujeres en una bicoca para el patriarcado: contribuye a controlar nuestras vidas a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de un modelo de est&eacute;tica que nos tiene subyugadas, mientras alimentamos un negocio muy lucrativo. Un negocio sin ley que se alimenta del rechazo hacia nuestro cuerpo; que no duda en aprovecharse de adolescentes y mujeres deprimidas en momentos de vulnerabilidad, por ejemplo, tras una ruptura sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gran baza de esta industria ante cualquier cr&iacute;tica es que las mujeres son libres para utilizar su cuerpo a su antojo. Una gran mentira que las mujeres se han cre&iacute;do y repiten como un mantra ante situaciones en que se comercia con su cuerpo. Con el camelo de la libre decisi&oacute;n, las consumidoras de cirug&iacute;a justifican la estafa de que son objeto: se les proporciona adicci&oacute;n, sufrimiento y una quimera frustrada a cambio de su salud y su dinero. Son mujeres que en muchos casos se endeudan para costear el pinchazo de las agujas o los cortes del bistur&iacute;. Nada nuevo. De hecho, Naomi Wolf cuenta en El mito de la belleza que en la d&eacute;cada de los 80 en EEUU se pagaba con pr&eacute;stamos el 85% de las intervenciones est&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Hay una pregunta en el aire que convive con la COVID-19: &iquest;Esta experiencia global tan dura que estamos viviendo nos ayudar&aacute; a ser personas m&aacute;s responsables con la vida del planeta, a cambiar nuestros h&aacute;bitos de cuidado y autocuidado? No lo sabemos. Pero todo parece indicar que, durante el tiempo de aislamiento, no ha mejorado la relaci&oacute;n con el propio cuerpo, sino que ha aumentado la insatisfacci&oacute;n con el mismo, abocando a algunas mujeres a la autoagresi&oacute;n en busca de la perfecci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Había olvidado que en los meses más crudos de 2020 las clínicas de cirugía estética seguían funcionando y &#039;las mejores clínicas en cada ciudad&#039; ofrecían sus servicios para &#039;proporcionar a sus clientes el aspecto que desean&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El proverbio &ldquo;La perfecci&oacute;n no es buena para la salud&rdquo;, que pretende alertarnos contra la exigencia desmedida que nos impide llevar a cabo o finalizar ciertos proyectos, puede aplicarse de manera literal con referencia al cuerpo. &ldquo;&iquest;Desde cu&aacute;ndo la perfecci&oacute;n se ha vuelto aplicable al cuerpo humano?&rdquo;, se pregunta Susan Bordo.
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de entender las razones por las que las mujeres se someten a la tiran&iacute;a de la cirug&iacute;a est&eacute;tica, quiz&aacute; resulten de ayuda las palabras que Mona Chollet escribe en Belleza Fatal: &ldquo;El temor a ser dejada de lado est&aacute; en el origen de los proyectos de moldear, a trav&eacute;s de la cirug&iacute;a, un cuerpo que se percibe como materia inerte, desencantada, maleable a voluntad, como un objeto externo con el que una ya no se identifica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El miedo paraliza. El miedo a no ser queridas nos incapacita para entender que la imposici&oacute;n de la belleza es un mecanismo para controlar nuestras vidas. Nos hace creer que solo seremos valoradas o amadas si mantenemos una apariencia de belleza y juventud. Nos ofusca ante la evidencia de la existencia humana: la belleza y la juventud son cualidades ef&iacute;meras; es in&uacute;til correr contra el tiempo, porque la vejez siempre nos alcanza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cirugia-estetica-tiempos-covid-19_132_7336276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Mar 2021 20:25:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cirugía estética en tiempos de la COVID-19]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silenciar la voz de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/silenciar-voz-mujeres_132_7283499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0f80ba5-1b08-4905-91a9-9b44972f0613_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silenciar la voz de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen muchas maneras de comprar el silencio de las mujeres, la vergüenza, el miedo o el dinero, como ha ocurrido en los dos casos más mediáticos de los últimos años</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la Comunidad de Madrid se han prohibido las manifestaciones para el 8M. No voy a entrar en el baile que se traen D&iacute;az Ayuso, los jueces y el Gobierno, pero el resultado es que Madrid, la regi&oacute;n con menos restricciones para los comercios y la hosteler&iacute;a, que est&aacute; en desacuerdo con el confinamiento de su territorio en Semana Santa, que permite eventos donde coinciden miles de personas y manifestaciones por diversos motivos, ser&aacute; la &uacute;nica Comunidad donde las mujeres no puedan ejercer su derecho. Incoherente desde el punto de vista de la pandemia de la COVID-19. Aunque esta prohibici&oacute;n s&iacute; responde a otro tipo de coherencia con viejos mandatos: impedir a las mujeres ocupar el espacio p&uacute;blico, silenciarlas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mary Beard dice en su libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Mujeres y Poder</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;Quiero empezar por el principio mismo de la tradici&oacute;n literaria occidental, con el primer ejemplo documentado de un hombre dici&eacute;ndole a una mujer 'que se calle'. Me refiero a un momento inmortalizado de la Odisea de Homero, hace casi tres mil a&ntilde;os&hellip; Pen&eacute;lope, en la gran sala del palacio, le pide al aedo que elija otro canto m&aacute;s alegre, pero interviene el joven Tel&eacute;maco: Madre m&iacute;a, vete adentro de la casa y oc&uacute;pate de tus labores propias, del telar y de la rueca&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta autora nos invita a examinar a fondo Grecia y Roma para comprender mejor c&oacute;mo hemos aprendido a pensar de la manera en que lo hacemos. En concreto es necesario ahondar en los mecanismos para silenciar a las mujeres, para negarles la palabra como estrategia para aislarlas de los centros de poder. Mecanismos profundamente arraigados en nuestro comportamiento actual.</span>
    </p><p class="article-text">
        La literatura, desde la mitolog&iacute;a griega nos ofrece muchos ejemplos, uno de los m&aacute;s crueles es el mito de Filomela. Filomela, hija del rey Pandi&oacute;n de Atenas, es violada por su cu&ntilde;ado, el h&eacute;roe Tereo de&nbsp;Tracia. Para que su esposa, Procne, no se enterase de lo ocurrido cort&oacute; la lengua a Filomela y la encerr&oacute; en una solitaria prisi&oacute;n en el bosque. Luego le dijo a Procne que su hermana hab&iacute;a muerto. La crueldad del <span class="highlight" style="--color:white;">mito va en aumento, pero esta primera parte es la que nos interesa para el asunto que estamos tratando. </span>
    </p><p class="article-text">
        Dando un gran salto en el tiempo, la editora Raquel Manchado, que lleva a&ntilde;os investigando la misoginia y la cultura de la violaci&oacute;n en el humor gr&aacute;fico,<span class="highlight" style="--color:white;"> ha </span>recuperado gran cantidad de postales graciosas del siglo XIX y principios del siglo XX. Hay una caricatura de un hombre cortando la lengua a una mujer con unas tijeras, en otra, una mujer lleva la boca taladrada por un gran candado. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A las mujeres no se les ha permitido expresar su opini&oacute;n en p&uacute;blico porque la oratoria era una habilidad exclusiva que defin&iacute;a la masculinidad como g&eacute;nero. Dif&iacute;cil expresarlo mejor que como lo hizo Homero: &ldquo;Una parte integrante del desarrollo de un hombre hasta su plenitud consiste en aprender a controlar el discurso p&uacute;blico y a silenciar a las hembras de su especie.&rdquo; Hoy la masculinidad se sigue construyendo sobre su la inferioridad de las mujeres, ejerciendo su control. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La imagen de Tel&eacute;maco adolescente que hace callar a una Pen&eacute;lope sagaz y madura est&aacute; presente cada vez que un hombre menosprecia lo que dice una mujer, aunque sea experta en un tema. Es lo que varias autoras denominan </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>mansplaining</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: cuando un hombre interrumpe a una mujer, para explicar algo de manera condescendiente, convencido que &eacute;l sabe m&aacute;s, desacreditando a su interlocutora simplemente por su g&eacute;nero. Rebeca Solnit lo trata en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Los hombres me explican cosas.</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Silenciar a las mujeres no es cosa del pasado. Una prueba de su vigencia nos la ha proporcionado hace solo unos d&iacute;as un episodio que involucra al deporte, uno de los &aacute;mbitos sociales m&aacute;s machistas y a Jap&oacute;n, la tercera econom&iacute;a del mundo, pero&nbsp;que en&nbsp;igualdad&nbsp;de g&eacute;nero, seg&uacute;n el FEM, en 2019 ocupaba&nbsp;el&nbsp;puesto&nbsp;121 de 153 pa&iacute;ses.</span>
    </p><p class="article-text">
        Yoshiro Mori, presidente del Comit&eacute; Organizador de los Juegos Ol&iacute;mpicos Tokio 2020, en una reuni&oacute;n en la que se debat&iacute;a el aumento de las mujeres miembros de un 20% a un 40%, dijo que en ese caso las sesiones se har&iacute;an interminables porque las mujeres tienen un gran sentido de la rivalidad y si una levanta la mano para pedir la palabra, las dem&aacute;s sienten que necesitan hablar tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Existen muchas maneras de comprar el silencio de las mujeres, la verg&uuml;enza, el miedo o el dinero, como ha ocurrido en los dos casos m&aacute;s medi&aacute;ticos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. <span class="highlight" style="--color:white;">Dominique Strauss-Kahn, en 2011, siendo director gerente del FMI fue acusado de agresi&oacute;n sexual e intento de violaci&oacute;n por Nafissatou Diallo, camarera del hotel de Nueva York donde se alojaba. Permaneci&oacute; dos meses y medio en prisi&oacute;n y finalmente las dos partes llegaron a un acuerdo econ&oacute;mico millonario. </span>El gran depredador sexual y productor de Hollywood, Harvey Weinstein, durante d&eacute;cadas compr&oacute; el silencio de sus v&iacute;ctimas. Con el agravante de que el sistema estadounidense avalaba que las mujeres, tras llegar a un acuerdo econ&oacute;mico, renunciaban a hablar y as&iacute; los acosadores segu&iacute;an campando por sus respetos. 
    </p><p class="article-text">
        El viernes se estren&oacute; en Netflix la serie <em>Nevenka</em>. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/caso-nevenka-espejo-devuelve-imagen-senala-avances-heridas_129_7271265.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Requena ya nos hab&iacute;a adelantado que Nevenka Fern&aacute;ndez vuelve para recordarnos que el 'Me Too' es una explosi&oacute;n muy reciente y que el silencio y el estigma son, en cambio, muy antiguos</a>. Nevenka Fern&aacute;ndez rompi&oacute; el silencio, denunci&oacute; a Ismael &Aacute;lvarez y lo pag&oacute; muy caro. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s ha contado lo que ocurri&oacute;. Vi con devoci&oacute;n a la Nevenka de ahora y a la de entonces. Algunas im&aacute;genes estaban vivas en mi recuerdo. Las hab&iacute;a guardado envueltas en una doble capa de injusticia, porque Nevenka Fern&aacute;dez no fue apoyada por las mujeres del Partido Popular que cerraron filas en torno al acosador, pero tampoco por el movimiento feminista, precisamente, por pertenecer a dicho partido. Aquella concejala de 25 a&ntilde;os que tras conseguir que se condenara al primer pol&iacute;tico por acoso sexual en Espa&ntilde;a, tuvo que dimitir y exiliarse. Gan&oacute; el juicio, pero la sociedad ya la hab&iacute;a condenado. Perdi&oacute; el juicio social, como dice en la serie Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s, que entonces la defendi&oacute; p&uacute;blicamente y en 2004 escribi&oacute; <em>Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fern&aacute;ndez contra la realidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hoy podemos reconocer a Nevenka Fern&aacute;ndez como una pionera del #<em>MeToo</em>. Le agradezco su valent&iacute;a, al igual que a todas las mujeres que han estado en su situaci&oacute;n. En estas fechas, de manera especial a las m&aacute;s de 80 mujeres que acusaron a Weinstein y destaparon el esc&aacute;ndalo que dio origen a un movimiento global de activismo contra la violencia sexual. Mujeres que al romper su silencio nos han protegido a todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/silenciar-voz-mujeres_132_7283499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Mar 2021 20:26:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Silenciar la voz de las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M,Feminismo,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8 de marzo: el deporte a examen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/marzo-deporte-examen_132_1661696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e09b4d57-68c5-4285-980b-6f2fa2fc4317_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El deporte es una institución a la que, como pago al gran papel que desempeña en mantener el orden patriarcal, se le permite funcionar al margen de las normas sociales</p></div><p class="article-text">
        Es una satisfacci&oacute;n ver c&oacute;mo se incrementa el n&uacute;mero de art&iacute;culos o entrevistas que analizan, desde la perspectiva feminista, todo tipo de temas: econom&iacute;a, artes, empleo, violencia, maternidad, iglesias, literatura, migraci&oacute;n, sexualidad, otras culturas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Todos, excepto el deporte, que se ha quedado en el tintero.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en ello, cuando el pasado d&iacute;a 5 salt&oacute; a los medios la noticia de un conflicto, entre dirigentes del f&uacute;tbol, que ata&ntilde;e a los equipos de mujeres. De esta noticia destaco un proyecto que tienen sobre la mesa para mejorar las condiciones laborales de las futbolistas: un salario m&iacute;nimo, el cobro de derechos televisivos y un fondo de ayudas sociales. Ahora, esperemos que se materialicen estas medidas, porque la inversi&oacute;n econ&oacute;mica es imprescindible para atenuar la discriminaci&oacute;n de las mujeres en el deporte.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, estos cambios sean consecuencia de lo ocurrido en el partido de f&uacute;tbol entre dos equipos de mujeres &ndash;Athletic y Atl&eacute;tico de Madrid&ndash; que reuni&oacute; en el estadio San Mam&eacute;s a 48.121 espectadoras y espectadores.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier manera, son dos hechos sin precedentes que han visibilizado a las deportistas y procurado modelos de referencia para las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, La Real Sociedad present&oacute; hace unos d&iacute;as un plan para la igualdad &ndash;en el que llevan trabajando m&aacute;s de dos a&ntilde;os&ndash; con una interesante proyecci&oacute;n futura. Entre las acciones llevadas a cabo, destaca la formaci&oacute;n en temas de g&eacute;nero y deporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de valorar las acciones mencionadas como muy positivas y sin mermar un &aacute;pice la ilusi&oacute;n y expectativas que han generado, quisiera alertar sobre el espejismo que puede deslumbrarnos, para lo cual, el mejor ant&iacute;doto es mantener una postura realista y seguir reivindicando la igualdad de derechos de todas las deportistas.
    </p><p class="article-text">
        El deporte es una instituci&oacute;n a la que, como pago al gran papel que desempe&ntilde;a en mantener el orden patriarcal, se le permite funcionar al margen de las normas sociales. Por tanto, la igualdad de g&eacute;nero es un asunto que le produce cortocircuito.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de mi vida profesional, cuando he intentado tender puentes entre deporte y feminismo me he topado con la falta de inter&eacute;s y el rechazo mutuo. Tiene l&oacute;gica que el deporte, anclado en los valores masculinos a ultranza, reh&uacute;se poner en pr&aacute;ctica acciones contra la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero o contra la homofobia. Sin embargo, que el feminismo no aborde el tema del deporte, sigue result&aacute;ndome incomprensible, porque el deporte es una potente m&aacute;quina de generar desigualdad; hoy en d&iacute;a, la herramienta m&aacute;s eficaz en mantener los roles de g&eacute;nero tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Existen muchos motivos para abordar este asunto. Se&ntilde;alo los tres m&aacute;s importantes:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Las mujeres en el mundo del deporte (deportistas, entrenadoras, &aacute;rbitras, t&eacute;cnicas, periodistas, m&eacute;dicas, fisioterapeutas&hellip;) soportan una situaci&oacute;n que ser&iacute;a impensable en otros &aacute;mbitos sociales.</li>
                                    <li>El deporte discrimina a todas las ni&ntilde;as y mujeres, debido a la gran influencia que tiene sobre el pensamiento de la poblaci&oacute;n. Invade nuestros hogares, inoculando la creencia de que es cosa de hombres, que las mujeres no est&aacute;n capacitadas.</li>
                                    <li>El empoderamiento de las mujeres conlleva el control de su cuerpo, de la competencia motriz, del desarrollo de las capacidades del movimiento, que se adquieren a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica f&iacute;sico-deportiva.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Todos los estudios coinciden en que existe una gran desigualdad entre mujeres y hombres en la pr&aacute;ctica f&iacute;sico-deportiva. La pr&aacute;ctica que realizan las mujeres &ndash;desde el deporte escolar hasta la &eacute;lite&ndash; es inferior en n&ordm; de practicantes, tiempo, variedad, calidad e inversi&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Algunos n&uacute;meros:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n reciente, la presencia de mujeres deportistas en los medios de comunicaci&oacute;n es del 5 % frente al 95% de los varones.</li>
                                    <li>En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, las licencias federadas de mujeres se mantienen entre el 18 % y el 21 %.</li>
                                    <li>En el deporte &eacute;lite, las mujeres suponen el 20 %.</li>
                                    <li>En los altos cargos del Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Espa&ntilde;ol, federaciones, clubes, no alcanza el 10 % y al aumentar la categor&iacute;a, desciende hasta el 3 % en el Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional.</li>
                                    <li>Las facultades de Ciencias de la Actividad F&iacute;sica y el Deporte llevan m&aacute;s de una d&eacute;cada perdiendo proporci&oacute;n de alumnas, en algunas universidades hasta el 50 %.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un an&aacute;lisis cualitativo, vemos que las mujeres, en general, realizan actividades individuales, en entornos cerrados y cercanos; rara vez en contacto con la naturaleza; apenas hacen deporte de equipo.
    </p><p class="article-text">
        El motivo prioritario de ellas para la pr&aacute;ctica f&iacute;sico-deportiva es adelgazar, para ellos, disfrutar y relacionarse con los amigos.
    </p><p class="article-text">
        Este aspecto que denomino 'Sufrimiento versus placer' es una de las claves de la desigualdad. Los h&aacute;bitos se adquieren, sobre todo, antes de la adolescencia y a trav&eacute;s de experiencias placenteras, lo que le ha sido negado a la mayor&iacute;a de las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Las deportistas de &eacute;lite, en mi opini&oacute;n, cargan con la peor parte. Veamos algunos aspectos de la discriminaci&oacute;n que soportan:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La econ&oacute;mica, que va desde los sueldos hasta comportamientos de los clubes que humillan a las deportistas. Pondr&eacute; dos ejemplos:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El FC Barcelona realiz&oacute; en julio de 2018 una gira mixta&nbsp; con las&nbsp;jugadoras&nbsp;y los&nbsp;jugadores&nbsp;de los primeros equipos de f&uacute;tbol. Viajaron a EEUU, ellos, en primera clase, ellas, en turista.
    </p><p class="article-text">
        El Valencia, a finales de octubre de 2018,&nbsp;viaja con los equipos de mujeres y hombres a jugar a Bilbao. Se desplazaron por separado: ellos, en avi&oacute;n, ellas, en autob&uacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La cosificaci&oacute;n de los cuerpos de las deportistas, su utilizaci&oacute;n como reclamo sexual por parte de los medios las denigra como mujeres y como profesionales, al anteponer sus caracter&iacute;sticas corporales a su pericia</li>
                                    <li>Los mandatos culturales actuales con relaci&oacute;n al cuerpo de las mujeres cobran mayor relevancia en el caso de las deportistas, cuyo cuerpo es el instrumento b&aacute;sico de su actividad y su trabajo.</li>
                                    <li>La lesbofobia y la exclusi&oacute;n de quien no se ajusta a la sexualidad normativa.</li>
                                    <li>En medicina deportiva y fisiolog&iacute;a del esfuerzo no se investigan las caracter&iacute;sticas de las mujeres.</li>
                                    <li>Cuando una deportista de &eacute;lite se queda embarazada no se act&uacute;a desde la ciencia, sino desde el paternalismo y la ignorancia.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimos aspecto del mapa de la desigualdad que voy a mencionar, el m&aacute;s grave, es la violencia sexual, que ha estado normalizada. En Espa&ntilde;a no existen investigaciones al respecto porque los se&ntilde;ores del deporte aseguraban que &ldquo;eso aqu&iacute; no pasa&rdquo;. Ahora, no pueden negar los hechos, pero no facilitan la posibilidad de investigarlos.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, tenemos estudios o acciones internacionales que pueden orientarnos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las investigaciones acerca del acoso y abuso sexual en el deporte, realizadas en casi todos los pa&iacute;ses de cultura occidental, indican que esta lacra est&aacute; generalizada.</li>
                                    <li>Al finalizar 2018, coinciden dos hechos hist&oacute;ricos: uno, el gobierno de Australia, tras una investigaci&oacute;n oficial, pidi&oacute; disculpas por la existencia de abuso sexual en diversas instituciones, entre ellas las deportivas; dos, EEUU aporta nuevos datos de una investigaci&oacute;n sobre pederastia, que pone uno de sus focos es el deporte.</li>
                                    <li>En Islandia, las deportistas han salido en bloque a la calle a denunciar el acoso sexual en el deporte, alentadas por el <em>Me Too</em>.</li>
                                    <li>En enero de 2019 hemos conocido que las deportistas de Corea del Sur han denunciado abusos sexuales sistem&aacute;ticos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pesar de estos datos, hay quienes, desde la tarima de un congreso de <em>Mujeres y Deporte</em> &ndash;deportistas, periodistas o ponentes&ndash;, proclaman que hemos mejorado mucho, pero que conseguir la igualdad en el deporte es cuesti&oacute;n de tiempo. Estas dos falsas afirmaciones vienen repiti&eacute;ndose como un mantra desde hace d&eacute;cadas. Son argumentos peligrosos porque desmontan la lucha por la igualdad y validan y disculpan el mal hacer de la Instituci&oacute;n Deporte. Adem&aacute;s, indica falta de formaci&oacute;n en g&eacute;nero y falta de criterio, al ignorar que en lo referente a los derechos de las mujeres el paso del tiempo no soluciona nada, a no ser que el tiempo se llene de acciones.
    </p><p class="article-text">
        Termino con un deseo: este 8 M, entre la marea de esl&oacute;ganes, proclamas o carteles, me gustar&iacute;a ver alguno de estos lemas:
    </p><p class="article-text">
        <em>Igualdad en el Deporte </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>#Me too las deportistas </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No al abuso sexual en el deporte</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/marzo-deporte-examen_132_1661696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2019 18:21:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8 de marzo: el deporte a examen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa y el feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/papa-feminismo_132_1681120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9029739-be36-428b-826a-0f760b0bcf96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desconocimiento y desprestigio del feminismo se ha mantenido, de manera generalizada, hasta la reciente revolución social –</p><p class="subtitle">la 4ª ola del feminismo–</p><p class="subtitle">provocada por los movimientos 'Me too' y 'La manada'</p></div><p class="article-text">
        Han pasado tres d&eacute;cadas desde que algunas profesoras comenzamos a impartir formaci&oacute;n en Coeducaci&oacute;n y Feminismo. Perduraba la demonizaci&oacute;n de este t&eacute;rmino, propio de d&eacute;cadas anteriores, y nos enfrent&aacute;bamos a cierto rechazo por declararnos feministas. Con excepci&oacute;n de alguna alumna sensibilizada con la igualdad de g&eacute;nero, el alumnado aseguraba que &ldquo;feminismo es lo contrario de machismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El desconocimiento y desprestigio del feminismo se ha mantenido, de manera generalizada, hasta la reciente revoluci&oacute;n social &ndash;<em>la 4&ordf; ola del feminismo&ndash;</em> provocada por los movimientos <em>Me too</em> y <em>La manada</em>. Las calles se llenan de personas que manifiestan su descontento por la discriminaci&oacute;n que sufren las mujeres. Por primera vez, gran cantidad de j&oacute;venes se suman a las convocatorias feministas. Se produce un cambio hacia la percepci&oacute;n positiva del t&eacute;rmino y se entiende que el objetivo del Feminismo es salvaguardar los derechos humanos del 100% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estamos desbrozando el sendero hacia una sociedad m&aacute;s igualitaria, al Papa Francisco se le ocurre decir: <em>Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesi&aacute;stico, porque al final todo feminismo acaba siendo un machismo con falda</em>. Y hace estas declaraciones, precisamente, en la cumbre antipederastia del Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede el Papa ignorar que este foro nunca hubiera existido sin el cambio de mentalidad que ha producido la teor&iacute;a feminista; la ardua tarea del Feminismo para denunciar los abusos sexuales, tambi&eacute;n en la Iglesia?
    </p><p class="article-text">
        De cualquier manera, estas declaraciones lo sit&uacute;an al nivel de pensamiento de mis exalumnos. &iquest;C&oacute;mo es posible que un hombre tan sabio cometa semejante error, cuando cualquier diccionario define con claridad la palabra feminismo?
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; fuera un error. Por desgracia, las palabras del Papa, que atentan contra la igualdad de g&eacute;nero, calar&aacute;n en los corazones de millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, esta desafortunada declaraci&oacute;n forma parte de un nuevo periodo de &ldquo;reacci&oacute;n&rdquo; global que pretende mantener a las mujeres en su rol tradicional.
    </p><p class="article-text">
        No es nada original. Cada vez que los derechos de las mujeres prosperan de manera evidente, los poderes f&aacute;cticos articulan los medios para intentar devolverlas al redil. Ya en la d&eacute;cada de los 80, comenz&oacute; en EEUU un proceso de regresi&oacute;n contra los avances conseguidos a partir de <em>Mayo del 68</em>. Tal y como las estadounidenses hab&iacute;an augurado, esta &ldquo;reacci&oacute;n&rdquo; se fue extendiendo por otros pa&iacute;ses. El Sistema Patriarcal, sin hacer ruido, consigui&oacute; la involuci&oacute;n de los derechos de las mujeres a trav&eacute;s del control de sus cuerpos, concretamente, de la imposici&oacute;n de un canon est&eacute;tico y de la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s, llev&aacute;bamos desde los a&ntilde;os 90 viviendo d&iacute;a a d&iacute;a nuestro propio retroceso con impotencia, hasta que surge el despertar con la rebeli&oacute;n <em>Me too</em>, que nos ha hecho ganar, en tiempo r&eacute;cord, parte del terreno que se hab&iacute;a perdido. Pero, tambi&eacute;n en tiempo r&eacute;cord y esta vez con mucho ruido, se ha iniciado una nueva &ldquo;reacci&oacute;n&rdquo;. Destaca la avasalladora entrada en escena de Vox: sus declaraciones y proyectos apoyados por sectores pol&iacute;ticos que nos hab&iacute;an hecho creer que distaban de semejante ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y no es casualidad que ciertas opiniones de Vox acerca de las mujeres las hayamos escuchado de boca de obispos o arzobispos de la Iglesia Cat&oacute;lica, una empresa que ha ignorado los valores de las mujeres, que les ha cerrado sus puertas durante 2.000 a&ntilde;os. Y que hoy se ha quedado sola en la obstinaci&oacute;n por la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencida de que la Iglesia, desde el punto de vista humano, se equivoca. Su cerraz&oacute;n a no permitir el sacerdocio a las mujeres o el matrimonio de los sacerdotes, su empe&ntilde;o en proteger a los abusadores sexuales &ndash;aunque haya pedido perd&oacute;n por los abusos&ndash; o la homofobia son actitudes que desaf&iacute;an los derechos humanos y provocan gran sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a todas las mujeres, espero que la Iglesia Cat&oacute;lica modifique su discurso, y que desista en tratar a la mitad de la poblaci&oacute;n como personas de categor&iacute;a inferior.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/papa-feminismo_132_1681120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Feb 2019 20:31:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Papa y el feminismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8 de marzo de 2118]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/marzo_132_2234777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea28bfce-1279-4f18-a16d-6820cdc84ff0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El orden patriarcal se sustenta en la inferioridad de las mujeres, mano de obra barata -o gratis en la vida privada- que posibilita que funcionen como máquinas perfectas los hogares familiares, que son el fundamento del sistema</p></div><p class="article-text">
        En su dispositivo personal, Matiz tiene seleccionado como preferente el canal <em>Cultura Universal. </em>Esa ma&ntilde;ana, salta un t&iacute;tulo del apartado<em> Efem&eacute;rides: </em>&ldquo;Centenario del 8 de marzo de 2018&rdquo;. El cerebro de Matiz realiza una lectura comprensiva de 15.000 caracteres por minuto, pero esta unidad le resulta m&aacute;s dif&iacute;cil porque contiene muchas palabras que no conoce. Tampoco entiende algunos conceptos que son la base de la informaci&oacute;n. Se adentra en ella y establece los enlaces que explican el significado de: sufragio universal, masculino, femenino, androcentrismo, intersexualidad, violencia de g&eacute;nero, violencia sexual, feminismo, coeducaci&oacute;n, orden hetero patriarcal, abuso sexual perpetrado contra menores, derecho a la transexualidad, reasignaci&oacute;n de g&eacute;nero, techo de cristal, debate acerca de la poligamia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tras una larga indagaci&oacute;n y sin salir de su asombro, comprende este aspecto del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Matiz construye para s&iacute; el siguiente resumen.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de miles de a&ntilde;os, la vida se hab&iacute;a regido por el orden patriarcal. Aproximadamente, la mitad de las personas se denominaban mujeres y la otra mitad, hombres. Eran tiempos en que el embri&oacute;n humano solo se desarrollaba en el &uacute;tero de la hembra, habitualmente engendrado por el macho que ten&iacute;a asignado y regulado por un contrato que llamaban matrimonio. El papel de las mujeres se limitaba a la funci&oacute;n biol&oacute;gica de la reproducci&oacute;n y la crianza, por lo dem&aacute;s, no gozaban de valor social. De hecho, muchos machos cre&iacute;an que eran objetos de su propiedad. Incluso, muchas mujeres pobres se ve&iacute;an obligadas a vender su cuerpo por algo de comida o dinero.
    </p><p class="article-text">
        En todo tiempo, hab&iacute;a existido alguna mujer excepcional que destacaba en el campo de la m&uacute;sica, la pintura, la literatura o la ciencia, pero se procuraba que no trascendiera su ejemplo, borraban sus huellas.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os, empez&oacute; a extenderse la idea de que las mujeres eran personas con los mismos derechos que los hombres, incluso demostraron que su inteligencia no era inferior. Los hombres, nuevamente, trataron de restarle importancia. Implantar la igualdad ser&iacute;a un desastre. Por un lado, el trabajo de las mujeres era el soporte de la econom&iacute;a, aunque nadie osara reconocerlo. Por otro, ellos disfrutaban de una vida m&aacute;s c&oacute;moda gracias a que ellas se ocupaban de las tareas imprescindibles para su bienestar.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1960, hicieron o&iacute;r su voz, reivindicaron el derecho a la independencia econ&oacute;mica y a ser due&ntilde;as de su propio cuerpo. Empezaron a hacerse un hueco en las profesiones que les hab&iacute;an estado vetadas y avanzaron en asuntos tan trascendentales como la salud reproductiva y sexual.
    </p><p class="article-text">
        Y comenz&oacute; la afluencia masiva de las mujeres a la formaci&oacute;n universitaria.
    </p><p class="article-text">
        En dos d&eacute;cadas, los cambios fueron tan significativos que hicieron saltar la alarma en el n&uacute;cleo del patriarcado, que inici&oacute; un proceso contundente de regresi&oacute;n y p&eacute;rdida de los derechos adquiridos. Utiliz&oacute; las estrategias m&aacute;s antiguas: la belleza y la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        Se orquest&oacute; de forma inteligente utilizando dos r&eacute;moras de gran eficacia: hacer creer a las mujeres que ellas eleg&iacute;an su destino y convencer a la poblaci&oacute;n de que la igualdad de g&eacute;nero era ya un hecho. Esta falsa percepci&oacute;n fue denominada por el feminismo como &ldquo;El espejismo de la igualdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros a&ntilde;os del siglo XXI, al rebufo de una gran crisis existencial y econ&oacute;mica, aumentaba sin cesar la discriminaci&oacute;n de las mujeres. Daba igual que fueran parlamentarias, cient&iacute;ficas, profesoras o deportistas, en su escasa presencia en los medios, eran objeto de comentarios inaceptables hacia su apariencia f&iacute;sica o su vida privada.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres hab&iacute;an sido inducidas a anteponer la est&eacute;tica a otros aspectos de su vida como el bienestar o el desarrollo intelectual. Una est&eacute;tica, cada vez m&aacute;s exigente, ligada al sufrimiento y con el claro prop&oacute;sito de dificultar sus movimientos y su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Obsesionadas con la delgadez y la apariencia joven, desperdiciaban la salud, el tiempo, la energ&iacute;a y el dinero en conseguir lo inalcanzable.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que en ning&uacute;n otro momento hist&oacute;rico, las mujeres eran una doble bicoca para el orden patriarcal. A la vez que ejerc&iacute;a su control a trav&eacute;s de sus cuerpos, su consumismo desmesurado enriquec&iacute;a a las grandes empresas relacionadas con los f&aacute;rmacos, la moda, la cirug&iacute;a pl&aacute;stica o la est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Era una paradoja. Muchas hab&iacute;an logrado la ansiada independencia econ&oacute;mica o detentaban puestos de responsabilidad, pero segu&iacute;an siendo objeto de acoso y abuso sexual en el trabajo y en la calle, de maltrato f&iacute;sico y psicol&oacute;gico por parte de los machos con los que conviv&iacute;an. Miles de ellas eran asesinadas por el solo hecho de ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2017 fue un hito. En Hollywood, las actrices empezaron a denunciar a hombres con poder que les exig&iacute;an favores sexuales si pretend&iacute;an obtener un papel en una pel&iacute;cula. Al amparo del movimiento <em>Me Too </em>las mujeres hablaron y denunciaron su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las estadounidenses no solo fueron imitadas por mujeres de la cultura de todo el mundo, sino que dio alas a la dem&aacute;s. Algunas ya hab&iacute;an comenzado a denunciar el acoso en la oficina, la universidad, la iglesia o el ej&eacute;rcito, pero eran una minor&iacute;a porque, en general, los acosadores sal&iacute;an indemnes y muchas de las v&iacute;ctimas de abuso enfermaban y acababan dejando el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres empezaron a hablar del tema tab&uacute;, de lo m&aacute;s &iacute;ntimo y vergonzoso, de la utilizaci&oacute;n de sus cuerpos. Se rompieron las compuertas que conten&iacute;an el silencio. No se abrieron, se hicieron a&ntilde;icos y no volvieron a cerrarse.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, algunos medios empezaron a recoger testimonios y denuncias, a hacer pedagog&iacute;a. Las mujeres, acompa&ntilde;adas por algunos hombres, tomaron la calle cada vez que ocurr&iacute;a una violaci&oacute;n portando esl&oacute;ganes como, &ldquo;Si tocan a una, nos tocan a todas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez, se habl&oacute; de feminismo sin demonizar el t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        Y por primera vez, el patriarcado tuvo miedo de que se desmoronasen las viejas estructuras que sujetaban su orden. Fue un miedo nuevo. Hasta entonces, el sistema hab&iacute;a neutralizado con gran pericia algunos movimientos disidentes y devuelto las aguas a su cauce. Pero aquel tsunami fue imparable.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se prestaba atenci&oacute;n cuando alguien explicaba, por ejemplo, que el orden patriarcal se sustenta en la inferioridad de las mujeres, mano de obra barata -o gratis en la vida privada- que posibilita que funcionen como m&aacute;quinas perfectas los hogares familiares, que son el fundamento del sistema. Pero para ello se requieren mujeres sumisas.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; estaba la clave, el miedo a la insumisi&oacute;n de las mujeres se extend&iacute;a como la p&oacute;lvora. Porque si las mujeres denunciaban a cineastas, entrenadores deportivos, escritores, curas, pol&iacute;ticos, profesores, militares&hellip;, se cuestionaba el valor de los referentes sociales y de los &iacute;dolos.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo hizo temblar a muchos hombres, quit&oacute; el sue&ntilde;o a los que hab&iacute;an utilizado el poder para abusar de algunas mujeres que podr&iacute;an denunciarlos.
    </p><p class="article-text">
        A Matiz le resultaba inconcebible lo que iba leyendo, sobre todo, dos asuntos: los feminicidios y el abuso sexual a menores que, perpetrado por una minor&iacute;a de hombres, contaba con la connivencia de muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 2018, era el momento de dar un paso adelante y las asociaciones feministas convocaron en 177 pa&iacute;ses una huelga general para el 8 de marzo, d&iacute;a internacional de las mujeres. Aquel 2018 no se limitar&iacute;an a las manifestaciones pac&iacute;ficas de protesta. Al grito de &ldquo;Si nosotras paramos, se para el mundo&rdquo;, millones de personas secundaron la huelga en algunos de sus aspectos: laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, las mujeres impusieron su presencia en todos los &aacute;mbitos.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a su influencia, se lograron cambios inmediatos en educaci&oacute;n: para que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os crecieran sin diferencias estructurales, para la solidaridad y para aprender a consumir de manera responsable. La asignatura de G&eacute;nero se curs&oacute; en todos los estudios universitarios y se instaur&oacute; en la formaci&oacute;n permanente de las y los profesionales en servicio: justicia, polic&iacute;a, medicina, periodismo, profesorado, etc.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n dejaron de manipular las mentes. Se equipararon los salarios y los derechos laborales. Hubo paridad en los altos cargos de las finanzas, la cultura y la pol&iacute;tica. Las mujeres no permitieron que la est&eacute;tica restringiera su vitalidad y aprendieron a disfrutar del cuerpo en movimiento. Las ciencias m&eacute;dicas incluyeron la perspectiva de sexo-g&eacute;nero en sus investigaciones y pr&aacute;cticas, prestando una atenci&oacute;n especial a la ginecolog&iacute;a y obstetricia. La salud de las mujeres mejor&oacute; ostensiblemente. Se cre&oacute; una red de escuelas infantiles -municipales o de empresa- atendidas por personas expertas en educaci&oacute;n 0-3 a&ntilde;os, as&iacute; como un paquete de ayudas para quienes optaran por la maternidad. Se erradic&oacute; el acoso y abuso sexual.
    </p><p class="article-text">
        El 8 de marzo de 2018 comenz&oacute; a construirse un mundo mejor, se inici&oacute; el cambio m&aacute;s trascendental de la historia de la humanidad: la Igualdad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/marzo_132_2234777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Mar 2018 18:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8 de marzo de 2118]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las secuelas del abuso sexual no prescriben]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/secuelas-abuso-sexual-prescriben_132_2800918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db054f78-3caa-4ad0-9691-5c7a6c8c748d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy en día, en nuestro país, está penado por la ley mantener relaciones sexuales con menores de 16 años, pero distamos mucho de considerar estos delitos en toda su gravedad, porque en la raíz de nuestra cultura siguen estando admitidos</p></div><p class="article-text">
        Me pregunto por qu&eacute; esa insistencia de las televisiones en mostrarnos las mismas im&aacute;genes del juicio a Larry Nassar. Parece como si quisieran consolarnos con el linchamiento p&uacute;blico de uno de ellos, convertido en pagano de los delitos de todos; como si con esas machaconas im&aacute;genes se pudiera justificar y olvidar a los <em>nassares</em> a quienes la Justicia ha eximido; como si Nassar hiciera bueno a Carballo, quien abus&oacute; de infinidad de gimnastas durante d&eacute;cadas y que, a pesar de ser declarado culpable, qued&oacute; libre porque sus delitos hab&iacute;an prescrito.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Me pregunto por qu&eacute; estos medios se limitan a mostrar la cara morbosa de un acontecimiento tan importante; por qu&eacute;, una vez m&aacute;s, desprecian la ocasi&oacute;n de <em>Informar y Formar</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;, al hilo de esta noticia, no explican que en EEUU el juicio se puede celebrar gracias a que los delitos de abusos sexuales a menores no prescriben, mientras que en nuestro pa&iacute;s no es posible hacer justicia porque la ley vigente protege a los pederastas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; no han aludido o recordado que en mayo de 2016 se entregaron en el Congreso de los Diputados 305.000 firmas para reclamar que estos casos no prescriban?
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con el juicio contra Nassar, me impresion&oacute; leer el testimonio de Kyle Stephens. En varias ocasiones Kyle hab&iacute;a contado a su padre que el m&eacute;dico abusaba de ella. Su padre, amigo de Nassar, se enfad&oacute; y la oblig&oacute; a pedir perd&oacute;n a Larry. Cuando su amigo Nassar fue declarado culpable el se&ntilde;or Stphens se suicid&oacute;. Hab&iacute;a cre&iacute;do a un depravado en vez de a su hija.
    </p><p class="article-text">
        Al conocer esta noticia se me col&oacute; de rond&oacute;n, desde la trastienda de la memoria, un recuerdo que siempre ha estado ah&iacute;, pero que hac&iacute;a tiempo que no me visitaba.
    </p><p class="article-text">
        Yo era muy joven, corr&iacute;an los 70, cuando conoc&iacute; a Juan -nombre ficticio-, un presidiario en r&eacute;gimen de tercer grado, ya reincorporado a su actividad laboral. Unos a&ntilde;os atr&aacute;s, su socio, &iacute;ntimo amigo y vecino del chalet contiguo, hab&iacute;a violado a su hija de 10 a&ntilde;os. &Eacute;l cogi&oacute; la escopeta de caza, llam&oacute; a su puerta, pas&oacute; al sal&oacute;n y le descerraj&oacute; dos tiros a quemarropa.
    </p><p class="article-text">
        Juan me explic&oacute; que no actu&oacute; por impulso. Lo hab&iacute;a meditado durante d&iacute;as y hab&iacute;a llegado a la conclusi&oacute;n de que nunca se har&iacute;a justicia; que someter a su hija al escarnio de un juicio p&uacute;blico la destrozar&iacute;a; que la palabra de una ni&ntilde;a no tendr&iacute;a valor frente al testimonio de un hombre con prestigio social; que la &uacute;nica manera de salvar a su hija y salvarse a s&iacute; mismo era matar a su amigo.
    </p><p class="article-text">
        Al analizar el comportamiento antag&oacute;nico de estos dos padres, mi primer pensamiento se centr&oacute; en sus hijas: &iquest;C&oacute;mo las afect&oacute;? Aquella ni&ntilde;a de hace cuatro d&eacute;cadas, cuyo padre cometi&oacute; un asesinato, recibi&oacute; de su entorno un mensaje claro: su padre era valiente y la quer&iacute;a; durante un tiempo se ver&iacute;a privada de su compa&ntilde;&iacute;a porque estaba en la c&aacute;rcel por una causa noble, por defenderla. Kyle Stephens no fue cre&iacute;da ni defendida por su padre al que, adem&aacute;s, perdi&oacute; para siempre. Probablemente, crey&oacute; que ella fue la responsable de su muerte, porque las ni&ntilde;as v&iacute;ctimas de abusos sexuales cargan con todas las culpas. Ojal&aacute; me equivoque.
    </p><p class="article-text">
        En los dos sucesos, una ni&ntilde;a v&iacute;ctima de abusos sexuales se cobra la vida de un hombre, lo que simb&oacute;licamente equipara la val&iacute;a de una ni&ntilde;a a la de un hombre.
    </p><p class="article-text">
        Si por cada ni&ntilde;a violada hubiera habido un hombre muerto, el imaginario colectivo al respecto se hubiera conformado de manera muy distinta. &iquest;C&oacute;mo? No lo sabemos. Sabemos que la tradici&oacute;n oral, la mitolog&iacute;a, la literatura y la historia universales, donde abundan ejemplos de incesto y estupro, nos han ense&ntilde;ado la escasa val&iacute;a de una ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que, hasta nuestros d&iacute;as, perdura la conducta ancestral del consentimiento. En otras culturas puede manifestarse dando muerte a la ni&ntilde;a que ha sido violada u obligando al violador a contraer matrimonio con ella. En la nuestra, el abusador puede ser absuelto por la justicia. Son respuestas diferentes ante la misma realidad: el valor insignificante de una ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los bibli&oacute;grafos relatan que Edgar Allan Poe se cas&oacute; con una ni&ntilde;a de 13 a&ntilde;os, resaltan cu&aacute;nto la amaba; cuando se cuenta que Mahatma Gandhi dorm&iacute;a con ni&ntilde;as desnudas, se justifica envolvi&eacute;ndolo en un halo de espiritualidad; cuando hace veinte a&ntilde;os Woody Allen cohabit&oacute; con una de sus hijas adoptivas, con la que luego se cas&oacute;, apenas fue objeto de cr&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, en nuestro pa&iacute;s, est&aacute; penado por la ley mantener relaciones sexuales con menores de 16 a&ntilde;os, pero distamos mucho de considerar estos delitos en toda su gravedad, porque en la ra&iacute;z de nuestra cultura siguen estando admitidos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la laxitud al enjuiciar los sucesos de abuso sexual queda patente cuando se permite que en la televisi&oacute;n p&uacute;blica ciertos escritores y personajillos alardeen de haber tenido relaciones sexuales con ni&ntilde;as; en la tendencia popular a justificar y despenalizar a los abusadores; cada vez que un juez entiende la pasividad de la v&iacute;ctima como impedimento para considerarla inocente; cada vez que una vecina dice que la joven era ligera de cascos; cada vez que hablamos de consentimiento de una menor&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la falta de formaci&oacute;n en temas de igualdad propicia que sigan vigentes actitudes retr&oacute;gradas e inhumanas por parte de las y los profesionales con capacidad de decisi&oacute;n en los casos de abusos sexuales a menores. De forma especial, la Judicatura deber&aacute; cargar con la responsabilidad de no garantizar a las v&iacute;ctimas un juicio justo. Que los delitos de abuso prescriban antes de que las menores tengan capacidad para romper el silencio es equivalente a exculpar al abusador.
    </p><p class="article-text">
        Carecer de leyes adecuadas es solo un aspecto del verdadero problema: las creencias que gravitan en el ideario colectivo acerca de la permisividad al abuso sexual.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, modificar dichas leyes ser&iacute;a un paso adelante, nada ut&oacute;pico, de buenas pr&aacute;cticas y mejores consecuencias. Porque hasta que la ciudadan&iacute;a no ve que un acto es castigado por la Justicia, recibe el mensaje de que no es un delito.
    </p><p class="article-text">
        Modificar la ley, con el fin de impedir que los abusos sexuales a menores prescriban, ser&iacute;a un paso de gigante en la consecuci&oacute;n de los derechos de las ni&ntilde;as que, hasta ahora, solo han dado pasos de tortuga.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto habremos de esperar?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/secuelas-abuso-sexual-prescriben_132_2800918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2018 21:51:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las secuelas del abuso sexual no prescriben]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abusos,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gracias, Anna Muzychuk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/gracias-anna-muzychuk_132_2980219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f58d910f-a302-430d-84fb-300a2cf51207_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una sinrazón que una ministra europea, por ejemplo, se vea obligada a cubrirse la cabeza porque al señor que tiene enfrente le ofende ver su pelo</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se celebra el&nbsp;Campeonato del Mundo&nbsp;de Ajedrez R&aacute;pido y Rel&aacute;mpago en Riad (Arabia Saud&iacute;). Anna Muzychuk, campeona del mundo en las dos modalidades, ha renunciado a defender sus t&iacute;tulos. No participar dificulta su carrera profesional y le hace perder importantes ingresos econ&oacute;micos, sin embargo, ha querido que prevalezcan sus principios.
    </p><p class="article-text">
        Junto a su hermana, Mariya Muzychuk, tambi&eacute;n ajedrecista, han publicado en las redes que se niegan a acatar las normas de ese pa&iacute;s: a jugar con las reglas de otros, a llevar abaya, a tener que ir acompa&ntilde;adas en la calle y, en resumen, a sentirse criaturas secundarias.
    </p><p class="article-text">
        Anna a&ntilde;ade que &ldquo;lo m&aacute;s&nbsp;decepcionante&nbsp;de todo es que a casi nadie le importa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por favor, Anna, no pienses eso. Nos importa y mucho.
    </p><p class="article-text">
        Tu postura a favor de los derechos de las mujeres no es una an&eacute;cdota, es una acci&oacute;n trascendental. Porque lo ocurrido no es un asunto de velos y de mujeres, es un asunto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Un asunto indignante cuya responsabilidad recae en la Federaci&oacute;n Internacional de Ajedrez, que deber&aacute; rendir cuentas, explicar por qu&eacute; no ha tomado medidas para evitar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        El motivo de la Federaci&oacute;n de Ajedrez para celebrar el mundial en Riad es el dinero, el poder econ&oacute;mico de un pa&iacute;s con el que es dif&iacute;cil competir. Pero, deber&aacute; justificar por qu&eacute; se ha avenido a que impongan a las ajedrecistas vestir la abaya, una t&uacute;nica que cubre cuerpo, brazos y piernas; justificar por qu&eacute; hizo caso omiso cuando algunas ajedrecistas se negaron a participar en el pasado mundial, celebrado en Ir&aacute;n, por verse obligadas a usar el hiyab.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso obligan a los hombres, ya sean cuadros federativos o ajedrecistas, a llevar thawb (vestimenta masculina hasta los tobillos) o a cubrir la cabeza con una ghutra (pa&ntilde;uelo cuadrado de algod&oacute;n)?
    </p><p class="article-text">
        Anna Muzychuk, tu valent&iacute;a y tu generosidad han sido decisivas. No es noticia que las ajedrecistas acaten las decisiones de los se&ntilde;ores del ajedrez y oculten su cuerpo o su cabello: &iexcl;que quer&eacute;is que las tapemos, pues las tapamos!
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; es noticia que la doble campeona del mundo se rebele y su postura igualitaria trascienda.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a que nos has dado a conocer las razones de tu negativa a participar en el mundial, no ha pasado desapercibido que las ajedrecistas tienen que someterse a los dict&aacute;menes de una cultura androc&eacute;ntrica a ultranza.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de imposici&oacute;n, presente hoy en el mundial de ajedrez, la sufren las mujeres occidentales en los &aacute;mbitos empresarial y pol&iacute;tico en ciertos pa&iacute;ses, y se acata con normalidad. Los hombres se presentan con traje y corbata, pero ellas deben cubrir su cabello y cuidar su vestimenta.
    </p><p class="article-text">
        Me subleva de manera especial el ver a las ministras o presidentas de gobierno que, con alguna excepci&oacute;n, acceden a estas exigencias. Siempre que veo una imagen de estos encuentros internacionales, me pregunto por qu&eacute; esa mujer poderosa no hace valer su autoridad y se niega a velarse. Supongo que esa dignataria no tiene el poder personal que has demostrado tener t&uacute;, Anna. De lo contrario, se negar&iacute;a. Caer&iacute;a en la cuenta de que, si antes de empezar la reuni&oacute;n se ha sometido a semejantes mandatos, su posici&oacute;n de partida es de inferioridad. Es una sinraz&oacute;n que una ministra europea, por ejemplo, se vea obligada a cubrirse la cabeza porque al se&ntilde;or que tiene enfrente le ofende ver su pelo.
    </p><p class="article-text">
        Y que no me hablen de respeto a la tradici&oacute;n, pues por encima debe situarse el respeto a las personas y la tolerancia, en sentido bidireccional y en todos los sentidos.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n se suele utilizar con gran eficacia para cercenar los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, desde esta parte del mundo, asistimos con pasividad a la manera en que los petrod&oacute;lares van imponiendo y extendiendo un androcentrismo primitivo, que en algunos aspectos cre&iacute;amos superado. Estamos viendo la osad&iacute;a con la que un mandato cultural espec&iacute;fico, por ejemplo, el de Arabia Saud&iacute;, que obliga a sus mujeres a observar estrictas normas en la vestimenta, avanza posiciones en el mundo global.
    </p><p class="article-text">
        Y lo m&aacute;s grave, los hombres con capacidad de decisi&oacute;n en el mundo occidental, los pol&iacute;ticos, eclesi&aacute;sticos, intelectuales&hellip;, al igual que han hecho los del ajedrez, aceptan la regresi&oacute;n en los derechos humanos de la mitad de la poblaci&oacute;n. &iexcl;Claro, ellos est&aacute;n en la otra mitad!
    </p><p class="article-text">
        Elijo la cultura occidental. &iquest;Es mejor mi cultura? Claramente s&iacute;, pero no porque sea la m&iacute;a, sino porque pertenezco a esa mitad, la de las mujeres, y es aqu&iacute; donde hemos conseguido mayores cotas de autonom&iacute;a. Hemos de seguir avanzando, queda mucho camino por recorrer hasta la igualdad real y me saltan las alarmas cada vez que observo maniobras que intentan dificultar nuestro progreso.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Anna, tu actuaci&oacute;n ha sido encomiable. Ojal&aacute; las mujeres, del ajedrez o de otros &aacute;mbitos, sigan tu ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Gracias, Anna Muzychuk!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/gracias-anna-muzychuk_132_2980219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2017 17:47:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gracias, Anna Muzychuk]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Futbolistas, fútbol y desprecio a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/futbolistas-futbol-desprecio-mujeres_132_2998175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5f4ab3a-ad61-45f3-a23b-d767d17b821a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fútbol de élite español es el máximo exponente de masculinidad machista de nuestra sociedad</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos avanzado en el rechazo social a todo tipo de violencia contra las mujeres. Es un peque&ntilde;o paso en la marat&oacute;n que nos queda por delante, salpicado de grandes escollos. Uno de los m&aacute;s preocupantes es la cantidad de j&oacute;venes que justifica la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Los tres jugadores del Arandina Club de F&uacute;tbol &ndash;Carlos Cuadrado Santos, V&iacute;ctor Rodr&iacute;guez y Ra&uacute;l Calvo&ndash; han ido m&aacute;s all&aacute;: presuntamente, han perpetrado una violaci&oacute;n conjunta contra una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No les va a servir el argumento del consentimiento y otras patra&ntilde;as. En principio, ya han cometido un delito, tipificado en el C&oacute;digo Penal, por tener relaciones sexuales con una menor.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, no va a ayudar a estos &ldquo;chavales extraordinarios&rdquo; que sus colegas oculten pruebas. Tampoco hay dinero que valga, porque la madre de la menor les ha denunciado y los futbolistas est&aacute;n en prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, el gran sue&ntilde;o de estos futbolistas del Arandina haya sido el <em>Bal&oacute;n de Oro</em>, o quiz&aacute; no han apuntado tan alto y se conformar&iacute;an con jugar en primera divisi&oacute;n, con el dinero que ganan y los privilegios que tienen. Quiz&aacute; les han contado que, en un encuentro internacional, al llegar al hotel de cinco estrellas, les esperaba en la habitaci&oacute;n una prostituta de lujo que el club hab&iacute;a contratado para contribuir a minimizar su estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que hayan asistido a alg&uacute;n mundial y hayan visto el montaje paralelo al estadio, donde miles de prostitutas ofrecen sus servicios, ya que para la ocasi&oacute;n y por unos d&iacute;as les han permitido cruzar la frontera correspondiente.
    </p><p class="article-text">
        Los futbolistas, en general, tienen una inteligencia motriz extraordinaria. Suelen abandonar la etapa educativa muy pronto y carecen de formaci&oacute;n. Como consecuencia, es poco probable que hayan tenido alguna profesora que les haya impartido una asignatura desde las perspectiva coeducativa, un profesor que haya tratado de desmontar la creencia de que ellos son superiores a las chicas, o menos probable a&uacute;n, que hayan adquirido conocimientos relacionados con la Igualdad de G&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Estos presuntos violadores parece que tampoco se molestan en ver los minutos iniciales de cualquier telediario. No son conscientes de que, a ra&iacute;z del juico de <em>Los Sanfermines</em>, la gente ha salido a la calle a exigir que la violencia contra las mujeres no quede impune; a pedir a los medios de comunicaci&oacute;n que al emitir estas noticias no revictimicen a las mujeres que han sufrido los abusos; a exigir a jueces y juezas que hagan Justicia con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Si, como es habitual, desde su infancia entrenaron y jugaron en ligas de f&uacute;tbol federativas, suelen considerar que los valores del f&uacute;tbol son lo m&aacute;s importante en sus vidas. Habr&aacute;n asimilado las malas pr&aacute;cticas que en el f&uacute;tbol se llevan reproduciendo d&eacute;cadas: lo que les han ense&ntilde;ado esos entrenadores machotes, anquilosados en t&eacute;cnica y t&aacute;ctica deportiva, pero que estimulan a los jugadores a base de &oacute;rdenes como &ldquo;&eacute;chale cojones&rdquo;. Habr&aacute;n aprendido que el f&uacute;tbol es excluyente &ndash;tienen cabida solo los ni&ntilde;os m&aacute;s h&aacute;biles&ndash; y otras muchas cosas de ese entrenador que fue jugador y se hizo entrenador por imitaci&oacute;n, sin apenas formaci&oacute;n y ning&uacute;n tipo de reflexi&oacute;n. Porque ni siquiera en los niveles infantiles el f&uacute;tbol es educativo, porque quienes entrenan no son educadores.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol de &eacute;lite espa&ntilde;ol es el m&aacute;ximo exponente de masculinidad machista de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Es el espejo en que se miran los ni&ntilde;os que sue&ntilde;an con ocupar el lugar de sus h&eacute;roes. Para las ni&ntilde;as, el espejo es negro y no pueden verse reflejadas. Ellas enseguida aprenden que est&aacute;n fuera de juego. Ellos, aunque parezca lo contrario, se llevan la peor parte: envuelto en papel de ilusi&oacute;n tragan un paquete de producto t&oacute;xico al completo que representa lo peor de la sociedad actual.
    </p><p class="article-text">
        Parece mentira que no exista un debate p&uacute;blico acerca de la presencia del f&uacute;tbol en los medios, en la vida social. Una cr&iacute;tica seria cuestionando c&oacute;mo invade nuestras viviendas y contribuye a la deseducaci&oacute;n de las mentes m&aacute;s tiernas, inculcando el pensamiento m&aacute;s at&aacute;vico.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol representa lo peor de esta sociedad y, sin embargo, no sufre ning&uacute;n descr&eacute;dito ni por su implicaci&oacute;n en los grandes esc&aacute;ndalos mundiales ni por hacer dejaci&oacute;n en la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, no haber participado en las acciones contra la homofobia que se han llevado a cabo en Europa en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Se agarran como a un clavo ardiendo a la idea de que los futbolistas deber ser heterosexuales, &uacute;nica opci&oacute;n sexual que encaja con su idea de masculinidad.
    </p><p class="article-text">
        Cap&iacute;tulo aparte merece la permisividad del mundo del f&uacute;tbol con los abusos contra las mujeres, desde los insultos sexistas a una &aacute;rbitra hasta la impunidad contra el maltrato. La Federaci&oacute;n ha llegado al extremo de permitir que la afici&oacute;n mostrara su apoyo a un futbolista maltratador, exhibiendo pancartas desde las gradas.
    </p><p class="article-text">
        La discriminaci&oacute;n de las jugadoras y dem&aacute;s mujeres profesionales que intentan abrirse camino en el f&uacute;tbol es brutal, pero los dirigentes del f&uacute;tbol se niega a abordar tema.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, el Consejo Superior de Deportes ofreci&oacute; ayuda econ&oacute;mica a las federaciones deportivas a cambio de implementar algunas exiguas medidas para la Igualdad: incrementar el n&uacute;mero de mujeres directivas y redactar un protocolo de prevenci&oacute;n contra los abusos sexuales en el deporte. La Federaci&oacute;n de F&uacute;tbol ha sido la &uacute;nica que ha rechazado el dinero de esta subvenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Puede permitirse semejante arrogancia. No necesita los fondos p&uacute;blicos, ya que en su matrimonio de conveniencia con el poder pol&iacute;tico-econ&oacute;mico tiene las espaldas cubiertas y gana dinero a espuertas. El desprecio a las mujeres no es nada nuevo, como puede constatarse si tiramos de hemeroteca. No obstante, pod&iacute;an haber evitado semejante alarde de prepotencia.
    </p><p class="article-text">
        Como conclusi&oacute;n, podr&iacute;a decirse que los futbolistas, tienen una doble y perniciosa educaci&oacute;n. Por un lado, han vivido c&oacute;mo la sociedad tiende a proteger a los autores de abusos contra las mujeres y, por otro, en el mundo del f&uacute;tbol, han tenido la mejor escuela para aprender que las mujeres no valen nada.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo que, en este momento, no habr&aacute; argumento capaz de aportar consuelo, quiero terminar este art&iacute;culo enviando mi solidaridad a esa ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os que por ser mujer tiene una tarea a&ntilde;adida: superar el miedo ancestral que unos indeseables la han metido en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Enviando mi agradecimiento a esa madre que tuvo la sabidur&iacute;a de reaccionar y la valent&iacute;a de denunciar la violaci&oacute;n de su hija.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/futbolistas-futbol-desprecio-mujeres_132_2998175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Dec 2017 17:22:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Futbolistas, fútbol y desprecio a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Futbolistas,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mad Men y el acoso sexual laboral medio siglo después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mad-men-sexual-laboral-despues_132_3042599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/119692d7-77e1-4e90-8b05-e53e5b942e11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Infinidad de mujeres deben soportar en su puesto de trabajo desde ofensas verbales sexistas o tocamientos hasta relaciones sexuales no consentidas. Delitos que, prácticamente, quedan impunes, ya sea porque las mujeres son reacias a denunciar o porque los abusadores denunciados salen indemnes</p></div><p class="article-text">
        <em>Mad Men</em> es una serie televisiva estadounidense muy galardonada por su excelente ambientaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n y documentaci&oacute;n. El t&iacute;tulo se presta a un juego de palabras: aunque podr&iacute;a traducirse por hombres locos o enfurecidos, hace referencia a los publicistas que trabajaban en <em>Mad</em><em>ison Avenue</em> (Nueva York). La serie, ambientada en los a&ntilde;os 60 y 70, recrea con realismo los roles de g&eacute;nero, que para la mujer se centra en dos modelos: la esposa-&aacute;ngel del hogar, que ha alcanzado la m&aacute;xima aspiraci&oacute;n femenina, y la secretaria, como estadio temporal hasta alcanzar el primero. Las secretarias est&aacute;n caracterizadas por su cuidada est&eacute;tica y su absoluta disponibilidad. Resulta exasperante el trato vejatorio que deben soportar, como el episodio en que Joan, una de las protagonistas, accede a acostarse con un cliente que la ha incluido como trofeo al renovar un contrato millonario con la firma.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;poca en que se desarrolla esta serie coincide con mi infancia, cuando pasaba parte de las vacaciones escolares en casa de una t&iacute;a en Bilbao. En el Gran Bilbao, las chicas de 15 o 16 a&ntilde;os &ldquo;con buena presencia&rdquo; y que sab&iacute;an taquigraf&iacute;a y mecanograf&iacute;a ten&iacute;an muchas posibilidades de encontrar trabajo. Mi prima, que adem&aacute;s ten&iacute;a nociones de ingl&eacute;s y franc&eacute;s, era secretaria del director y parec&iacute;a escapada de la pantalla de <em>Mad Men. </em>
    </p><p class="article-text">
        Me enter&eacute; de muchas cosas ajenas a mi mundo aplicando el o&iacute;do cuando las personas adultas hablaban de asuntos que las ni&ntilde;as no deb&iacute;amos escuchar. Pero nunca hicieron un comentario reprobable acerca de los hombres de la oficina.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta mediados de los 70, cuando o&iacute; hablar abiertamente de acoso sexual laboral, aunque entonces nos faltaran las palabras para nombrarlo. Estaba comiendo en casa de una amiga que trabajaba en la cadena de montaje de una f&aacute;brica de Vitoria. Una empresa que, con excepci&oacute;n de jefes y jefecillos, contrataba solo mujeres porque eran m&aacute;s h&aacute;biles y cobraban menos que los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga cont&oacute;: &ldquo;Tenemos un encargado que es un cerdo. Se acerca por detr&aacute;s y nos toca el culo; si protestas, acabas el mes con la tira roja&rdquo;. La tira roja significaba ganar el sueldo base sin plus de productividad. Para ello te ubicaban en un puesto de bajo rendimiento. Me indign&oacute; que las trabajadoras tuvieran que dejarse sobar para no ver menguados sus ingresos y, tambi&eacute;n, que la familia de mi amiga tomara el asunto a broma.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos comportamientos denigrantes y normalizados tendr&iacute;amos que verlos hoy como algo antediluviano. Sin embargo, la realidad laboral de las mujeres sigue sometida a la voluntad de los hombres que se conducen al dictado de su conciencia machista, alojada en la entrepierna.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo empresarial persisten conductas similares a las de hace medio siglo, por ejemplo, prolongar la jornada en un club de alterne, donde las mujeres quedan excluidas de cierta informaci&oacute;n o de acuerdos que, al dar por concluida la reuni&oacute;n en la oficina, no se hab&iacute;an cerrado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Y yo qu&eacute; hago. Les digo que tomamos la copa en un club donde tambi&eacute;n haya gigol&oacute;s? &ndash;me dec&iacute;a la &uacute;nica mujer de un grupo ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        Con todo y con ello, en el &aacute;mbito laboral, la cara m&aacute;s amarga de la discriminaci&oacute;n es el abuso sexual que, en general, conlleva abuso de poder que ellos ejercen, porque ocupan los puestos superiores. No me refiero a los miembros de los consejos de direcci&oacute;n de las altas finanzas. No. Me refiero a lo m&aacute;s usual, factor&iacute;as o grandes almacenes con mayor&iacute;a abrumadora de trabajadoras, pero donde los cargos intermedios y de responsabilidad son hombres.
    </p><p class="article-text">
        Infinidad de mujeres deben soportar en su puesto de trabajo desde ofensas verbales sexistas o tocamientos hasta relaciones sexuales no consentidas. Delitos que, pr&aacute;cticamente, quedan impunes, ya sea porque las mujeres son reacias a denunciar o porque los abusadores denunciados salen indemnes. La experiencia negativa de las mujeres que han denunciado desvela que ellas son las perjudicadas. En general, las mujeres acosadas, tanto si lo padecen en silencio como si denuncian, abandonan el empleo y enferman. Esto les ha ocurrido a dos personas de mi entorno:
    </p><p class="article-text">
        - La investigadora de una empresa de tecnolog&iacute;a punta asisti&oacute; con el gerente a un evento internacional para presentar un proyecto. Con la excusa de darle un documento, el gerente se col&oacute; en su habitaci&oacute;n y la agredi&oacute; sexualmente.
    </p><p class="article-text">
        - Una joven trabajadora del sector automovil&iacute;stico fue &ldquo;seleccionada&rdquo; por el encargado para pasar el fin de semana con el director general, que en los pr&oacute;ximos d&iacute;as visitar&iacute;a la ciudad. De su respuesta depend&iacute;a renovar su contrato a punto de expirar.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de estas dos mujeres ha denunciado su caso por consejo del marido o del padre, que coincid&iacute;an en los mismos argumentos: la verg&uuml;enza a que se hiciera p&uacute;blico y que no ser&iacute;a contratada por ninguna empresa de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres han crecido como seres inferiores, as&iacute; han sido educadas y as&iacute; son tratadas. De manera que, para atreverse a romper el c&iacute;rculo, sacar la garra, pararle los pies o denunciar a un superior, deben tener madera de hero&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        Pero las mujeres no tienen por qu&eacute; ser hero&iacute;nas, &ldquo;no tienen que ser valientes, sino libres&rdquo;, como reza el eslogan. Son los hombres los que deben renunciar a sus patrones de comportamiento. La responsabilidad es individual y tambi&eacute;n de las empresas, que deben tomar medidas: desde campa&ntilde;as de formaci&oacute;n para la igualdad hasta asegurarse de que ning&uacute;n acto contra la dignidad de las mujeres quede impune. Para ello, toda entidad debe contar con un Protocolo de Actuaci&oacute;n y una Comisi&oacute;n de Igualdad que, garantizando la confidencialidad, tenga capacidad para asesorar, recoger la queja y, si fuera necesario, iniciar el proceso de denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, existen gu&iacute;as y documentos que orientan en esta labor. Por ejemplo, el <a href="http://www.emakunde.euskadi.eus/u72-rev79con/es/contenidos/informacion/pub_guias/es_emakunde/adjuntos/protocolo_acoso_sexual_y_sexista_es.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Protocolo contra el acoso sexual y sexista en el trabajo</em></a>, editado por Emakunde en 2011. Solo hay que ponerse manos a la obra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matilde Fontecha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/mad-men-sexual-laboral-despues_132_3042599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2017 20:27:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mad Men y el acoso sexual laboral medio siglo después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Mercado laboral]]></media:keywords>
    </item>
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