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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar Serna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mar_serna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar Serna]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La brecha salarial: excusas de mal pagador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brecha-salarial-excusas-mal-pagador_129_1659076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c40bf0c8-c1a9-44f5-bbb2-c1674f1bb977_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La brecha salarial: excusas de mal pagador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestros rasgos psicológicos y habilidades cognitivas diferentes de los hombres para justificar la brecha salarial son excusas de mal pagador y no un criterio neutral en el avance de igualdad efectiva de mujeres y hombres en las empresas</p></div><p class="article-text">
        Cuando a&uacute;n retumban en nuestras cabezas las reivindicaciones por la igualdad de cientos de miles de mujeres de nuestro pa&iacute;s, nos despertamos con <a href="https://www.eldiario.es/economia/CEOE-psicologicos-habilidades-cognitivas-explican_0_875612632.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presentaci&oacute;n de un informe de la organizaci&oacute;n empresarial CEOE sobre la brecha salarial</a>. La publicaci&oacute;n de este estudio coincide, al igual que muchas iniciativas de empresas y entidades, con el 8 de marzo, d&iacute;a que concentra las reivindicaciones que las mujeres, apoyadas por muchos hombres, realizamos desde hace d&eacute;cadas durante los otros 364 d&iacute;as de cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende que el estudio de la CEOE, denominado <a href="https://contenidos.ceoe.es/CEOE/var/pool/pdf/publications_docs-file-597-analisis-de-la-brecha-salarial-de-genero-en-espanav1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'An&aacute;lisis de la brecha salarial de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a. Identificando causas para encontrar soluciones'</a>, efect&uacute;e un estudio tan sesgado de la realidad del mercado de trabajo. Esta visi&oacute;n parcial sin duda va a impedir, como pretende el estudio, reconocer los aut&eacute;nticos motivos para lograr las soluciones a este grave problema.
    </p><p class="article-text">
        No voy a criticar que obvie factores tan importantes como la medici&oacute;n que realiza la Uni&oacute;n Europea para valorar de forma completa y sint&eacute;tica la brecha salarial: el Gender Overall Earnings gap, de Eurostat, que sit&uacute;a la diferencia en nuestro pa&iacute;s en m&aacute;s de un 30%, o los an&aacute;lisis realizados recientemente por los t&eacute;cnicos de Hacienda, en base a los datos de la Agencia Tributaria, seg&uacute;n el cual las mujeres en Espa&ntilde;a cobran un 30% que los hombres, lo que supone una diferencia salarial que alcanza los 4.745 euros, casi medio punto porcentual m&aacute;s que hace un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que resulta inasumible son las principales razones que da para justificar los salarios inferiores de las mujeres. Junto con la ya consabida desigualdad en la distribuci&oacute;n de las responsabilidades familiares y dom&eacute;sticas, identifica otros factores como &ldquo;las diferencias en los rasgos psicol&oacute;gicos y habilidades no cognitivas de hombres y mujeres&rdquo; que pueden acabar afectando a los salarios de mujeres. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Mientras que las mujeres presentan ventajas en &aacute;reas como las relaciones interpersonales, los hombres parecen contar con una mayor propensi&oacute;n a asumir riesgos y a negociar y a competir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que bajo la justificaci&oacute;n de supuestos estudios que no cita, las relaciones interpersonales como habilidades de las mujeres estar&iacute;an evaluadas como inferiores en las valoraciones de puestos de trabajo, frente a la asunci&oacute;n de riesgos caracter&iacute;stica de los hombres.&nbsp;Por&nbsp;otro lado, plasma un mercado de trabajo en el que la capacidad de negociar es individual de la persona y la negociaci&oacute;n colectiva, origen de enormes desigualdades entre sectores y grupos profesionales, ser&iacute;a inexistente, a pesar de que la tasa de cobertura de los convenios colectivos en nuestro pa&iacute;s est&aacute; por encima del 80%. &iquest;Deber&iacute;amos las mujeres, seg&uacute;n la CEOE, mejorar nuestras habilidades de negociaci&oacute;n o formarnos en habilidades que conlleven riesgo para cobrar lo mismo que cobran los hombres? Me temo que ese no es el problema.
    </p><p class="article-text">
        Creo que algunas respuestas de nuestra discriminaci&oacute;n salarial deben ir necesariamente por otros caminos para identificar por qu&eacute; cobramos menos. La competitividad de nuestras empresas en muchos casos est&aacute; basada en bajos costes salariales, y la crisis ha&nbsp;sido la excusa perfecta para mantener los salarios. Solo un dato: seg&uacute;n el INE, el salario medio m&aacute;s frecuente en el a&ntilde;o 2009 era de 14.490 euros y en el 2016 fue de 13.500 euros, y el 17,8% de mujeres frente al 7,8% de hombres en este &uacute;ltimo a&ntilde;o cobraron igual o menos que salario m&iacute;nimo interprofesional. La reciente y necesaria subida del SMI ha tenido pues un impacto superior en la retribuci&oacute;n de los hombres que en la de las mujeres, que no solo se perciben salarios inferiores, sino que son las m&aacute;s vulnerables en el mercado de trabajo y con mayores tasas de parcialidad y temporalidad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, en pleno siglo XXI, muchas empresas a la hora de contratar a personas trabajadoras valoran y preguntan abiertamente a las mujeres, no a los hombres, si tienen o van a tener descendencia, lo que es un claro factor de discriminaci&oacute;n en el acceso a puestos de trabajo y para la promoci&oacute;n profesional. La aut&eacute;ntica brecha salarial no se produce al inicio de la vida laboral, sino que se abre una enorme grieta en los salarios de hombres y mujeres, coincidiendo con la edad en que las mujeres asumen mayores responsabilidades familiares, especialmente a partir de los 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s las implicaciones que la maternidad tiene para las mujeres expliquen que seamos el pa&iacute;s europeo con la m&aacute;s baja tasa de natalidad. Alg&uacute;n d&iacute;a las empresas de este pa&iacute;s, y no solo las administraciones p&uacute;blicas, tendr&aacute;n que asumir su responsabilidad en el envejecimiento de la poblaci&oacute;n. La maternidad no es ni puede ser considerada como una causa de absentismo laboral.
    </p><p class="article-text">
        En los niveles m&aacute;s altos de la escala profesional de las empresas, la presencia de mujeres directivas es poco m&aacute;s que simb&oacute;lica, y cuando acceden a puestos de responsabilidad siguen encontrando dificultades para su desarrollo profesional y detectan cada vez m&aacute;s dificultades en el reconocimiento de sus tareas, en la conciliaci&oacute;n y tambi&eacute;n padece la brecha salarial. La mayor&iacute;a de las empresas siguen estando dise&ntilde;adas por hombres y con los valores de los hombres, con la consiguiente p&eacute;rdida del talento de la mitad de la poblaci&oacute;n, cuando cada vez con mayor intensidad se pretende incorporan en la direcci&oacute;n y gesti&oacute;n de las empresas, valores y formas de direcci&oacute;n que aportamos las mujeres. La propuesta voluntarista que hace el estudio de CEOE, como una de las cuatro soluciones para reducir la brecha, de incrementar la presencia de mujeres en los &oacute;rganos de decisi&oacute;n &ndash;cuando son las propias empresas las que no las incorporan&ndash; y en la negociaci&oacute;n colectiva es un simple canto de sirena, si no va acompa&ntilde;ada de una exigencia legal para que sea efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico,&nbsp;por otro lado, que este estudio indique que las discriminaciones por razones de g&eacute;nero no se dan en el mismo puesto de trabajo, y ponga de manifiesto que la Inspeccio&#769;n de Trabajo en 2017 solo sanciono&#769; a 135 empresas por este motivo. No creo que las personas que han elaborado el estudio desconozcan que la mayor discriminaci&oacute;n salarial en el seno de las empresas se produce, como dice nuestra legislaci&oacute;n, en la calificaci&oacute;n de los trabajos como de &ldquo;igual valor&rdquo;, que es aqu&iacute; donde radican las aut&eacute;nticas discriminaciones, pues se pagan m&aacute;s a las categor&iacute;as masculinizadas, a pesar de que los requerimientos formativos exigidos sean iguales que los de las categor&iacute;as feminizadas. Las escasas infracciones detectadas por la Inspecci&oacute;n de Trabajo no demuestra que no hay discriminaci&oacute;n, como se podr&iacute;a deducir del informe, sino que se debe a la falta de efectivos, cuyo n&uacute;mero desde el a&ntilde;o 2012 se mantiene estable en un insuficiente n&uacute;mero de 1.800 personas.
    </p><p class="article-text">
        La CEOE deber&iacute;a afrontar las causas reales de la brecha salarial y avanzar, junto con las organizaciones sindicales, en la aprobaci&oacute;n de herramientas que contengan est&aacute;ndares objetivos de igualdad salarial en la valoraci&oacute;n de los puestos de trabajo, que sirva a las empresas, como hace unos a&ntilde;os se realiz&oacute; en Islandia, tanto para garantizar la transparencia salarial, como para confirmar que trabajadoras y trabajadores de una misma empresa disfrutan del mismo salario por trabajos de igual valor. Este ser&iacute;a un paso importante, aunque no el &uacute;nico para reducir las discriminaciones.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros rasgos psicol&oacute;gicos y habilidades cognitivas diferentes de los hombres para justificar la brecha salarial son excusas de mal pagador y no un criterio neutral en el avance de igualdad efectiva de mujeres y hombres en las empresas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brecha-salarial-excusas-mal-pagador_129_1659076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2019 19:46:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La brecha salarial: excusas de mal pagador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brecha salarial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La invisibilidad y precariedad de los trabajos de cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/invisibilidad-precariedad-trabajos-cuidados_132_3035117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Como sociedad no nos podemos permitir mirar hacia otro lado ante esta discriminación abierta de mujeres, a las que estamos condenando a la pobreza tanto actual como futura. Los trabajos de los cuidados deben estar en el centro y los derechos de las empleadas domésticas deben equipararse sin demora</p></div><p class="article-text">
        En una econom&iacute;a capitalista, en que el centro de la actividad es la producci&oacute;n de bienes y servicios, quedan al margen actividades fundamentales para el desarrollo de la vida humana, como son las referidas a la econom&iacute;a de los cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestras sociedades han avanzado, aunque de forma parcial, en la incorporaci&oacute;n de las mujeres al mundo del trabajo, y en gran parte gracias a la precarizaci&oacute;n y falta de derechos de miles de mujeres. Ellas son las que se dedican, cada d&iacute;a, al cuidado de nuestros hogares, nuestros hijos e hijas y personas mayores y dependientes en condiciones de gran desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Cierto que en el a&ntilde;o 2011 se dio un gran paso, aunque no suficiente, para la incorporaci&oacute;n de un elevado n&uacute;mero de personas empleadas del hogar a la seguridad social, eliminando su exclusi&oacute;n en funci&oacute;n de las horas de trabajo. Esta modificaci&oacute;n legal supuso incrementar en m&aacute;s de un cuarenta por ciento el n&uacute;mero de empleadas de hogar de alta en la seguridad social. Sin embargo, este avance se vio truncado y estancado por la reforma operada por el gobierno del Partido Popular, que permiti&oacute; trasladar la obligaci&oacute;n de alta a las propias trabajadoras cuando el n&uacute;mero de horas mensuales sea inferior a 60. Desde entonces el n&uacute;mero de personas afiliadas como trabajadoras del hogar se ha estancado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy solo figuran de alta unas 430.000 personas realizando tareas dom&eacute;sticas, el 95 por ciento mujeres y un porcentaje superior al 50 por ciento del total son trabajadoras extranjeras con permiso de trabajo, a las que hemos encomendado la tarea de cuidar a nuestros mayores y a nuestros hijos, a cambio de unas condiciones laborales muy precarias. Y son precarias porque no est&aacute;n equiparadas a las del resto de las personas asalariadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por citar alg&uacute;n aspecto, no tienen derecho al desempleo &ndash;en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de nuestro entorno gozan de esta protecci&oacute;n-, y si la persona que ha cuidado fallece sin medios o es insolvente no pueden acudir al Fondo de Garant&iacute;a Salarial a reclamar sus deudas salariales pendientes. La indemnizaci&oacute;n por desistimiento de la persona empleadora o por despido improcedente es muy inferior a la del resto de trabajadores, no pudiendo superar en este &uacute;ltimo supuesto la cuant&iacute;a equivalente a los 6 meses. Cotizan por una cuant&iacute;a m&aacute;xima de 862 euros, aunque su salario sea superior, por lo que sus prestaciones por enfermedad o por jubilaci&oacute;n ser&aacute;n en cuant&iacute;a &iacute;nfima. Hablar de prevenci&oacute;n de riesgos laborales para este colectivo no es un derecho, sino mera ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;stas son las que tienen algunos derechos. Pero, &iquest;qui&eacute;n no conoce m&aacute;s de una trabajadora dom&eacute;stica, sin estar de alta en la Seguridad Social?. Miles de mujeres invisibles -pero no por ello inexistentes- en situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n absoluta y que ya est&aacute;n en situaci&oacute;n de pobreza o lo estar&aacute;n cuando tengan una enfermedad grave o lleguen a una edad avanzada en que no puedan seguir trabajando o durante la situaci&oacute;n de maternidad. Los c&aacute;lculos m&aacute;s optimistas son de que al menos el 30 por ciento de estas personas est&aacute;n en la econom&iacute;a sumergida.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro silencio nos hace c&oacute;mplices, c&oacute;mplices de la discriminaci&oacute;n en el mercado de trabajo de esas mujeres que cada d&iacute;a vemos por las calles de nuestras ciudades, acompa&ntilde;ando a personas mayores y dependientes. Personas trabajadoras sin voz propia que haga salir a la luz su falta de derechos, y que las convierte en personas invisibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es hora de afrontar esta problem&aacute;tica y su soluci&oacute;n. Espa&ntilde;a a&uacute;n no ha ratificado el Convenio 189 de la OIT sobre el trabajo dom&eacute;stico, vigente desde septiembre de 2013, que garantiza que las trabajadores dom&eacute;sticas cuenten con condiciones de empleo, trabajo y de seguridad social decentes y sin discriminaci&oacute;n respecto al resto de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Remover los obst&aacute;culos de su baja o inexistente sindicalizaci&oacute;n y pr&aacute;cticamente nulo poder de negociaci&oacute;n colectiva, no existiendo convenios colectivos aplicables, debe ser una de las prioridades. Pa&iacute;ses como Italia o Francia han dado pasos en este sentido favoreciendo la organizaci&oacute;n de estas trabajadoras, as&iacute; como la capacidad negociadora que permita la suscripci&oacute;n de convenios colectivos.
    </p><p class="article-text">
        El foco de la urgencia debe ser facilitar que esas decenas de miles de empleadas de hogar que hoy est&aacute;n en la econom&iacute;a sumergida, puedan tener derechos. El planteamiento ser&iacute;a otro si en vez de mujeres fueran hombres, no se tolerar&iacute;an situaciones como las que est&aacute;n sufriendo en pleno siglo XXI. Facilitar su afiliaci&oacute;n y alta a la Seguridad Social, con mecanismos iguales o similares a los que existen en B&eacute;lgica, Luxemburgo o Suiza (cant&oacute;n de Ginebra) con el llamado &ldquo;vale servicio&rdquo; puede ser un primer paso. Este sistema de cheques ha posibilitado aflorar gran n&uacute;mero de trabajos dom&eacute;sticos que estaban en la econom&iacute;a sumergida, as&iacute; como aplicar beneficios fiscales a las personas empleadoras.
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, la equiparaci&oacute;n urgente de sus derechos laborales y de seguridad social al del resto de los trabajadores, mediante la modificaci&oacute;n de las normas que instituyen dichas diferencias, as&iacute; como una actuaci&oacute;n decidida de la Inspecci&oacute;n de Trabajo son medidas que no pueden esperar m&aacute;s. Reconocer su derecho a prestaciones como la del desempleo, la equiparaci&oacute;n de su cotizaci&oacute;n al salario real o la protecci&oacute;n del Fondo de Garant&iacute;a Salarial han de ser prioritario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como sociedad no nos podemos permitir mirar hacia otro lado ante esta discriminaci&oacute;n abierta de mujeres, a las que estamos condenando a la pobreza tanto actual como futura. Los trabajos de los cuidados deben estar en el centro y los derechos de las empleadas dom&eacute;sticas deben equipararse sin demora. La soluci&oacute;n est&aacute; en manos de todas y todos, pero especialmente del poder ejecutivo y legislativo. Abramos los ojos y demos respuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/invisibilidad-precariedad-trabajos-cuidados_132_3035117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Nov 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La invisibilidad y precariedad de los trabajos de cuidados]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Trabajadores,Cuidados familiares]]></media:keywords>
    </item>
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