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    <title><![CDATA[elDiario.es - Toni Soler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/toni_soler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Toni Soler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Y ustedes, ¿qué proponen?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ustedes-proponen_129_1619944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4db67969-1e40-4659-8662-ca553438977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y ustedes, ¿qué proponen?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si no hay referéndum, ¿qué hacemos? Porque estoy seguro de que nadie, nadie, nadie cree que el tema catalán se vaya a resolver solo</p></div><p class="article-text">
        Estoy a favor del refer&eacute;ndum. De cualquier refer&eacute;ndum. Tambi&eacute;n del del Brexit, s&iacute;. Ya s&eacute; que a veces el resultado complica las cosas en lugar de resolverlas. Estoy de acuerdo con lo que dice el protagonista del film <em>Brexit</em> (HBO): &ldquo;Un refer&eacute;ndum es una respuesta simple a un problema complejo&rdquo;. Y, a pesar de todo, cualquier alternativa me parece peor, m&aacute;s arbitraria, menos democr&aacute;tica, que una consulta ciudadana libre y con garant&iacute;as. El problema de Catalunya se basa, entre otras cosas, en la ausencia de esta r&uacute;brica popular a un Estatuto de Autonom&iacute;a cuyo redactado final es obra del Tribunal Constitucional. As&iacute; que, pol&iacute;ticos catalanes y espa&ntilde;oles de todo tipo y pelaje, m&eacute;tanselo en la cabeza, cualquier soluci&oacute;n para Catalunya ser&aacute; agua de borrajas si no hay un refer&eacute;ndum al final del camino.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que el refer&eacute;ndum divide? Bueno, este era el argumento en el que se bas&oacute; Franco para prohibir los partidos pol&iacute;ticos. Se dir&aacute;, con raz&oacute;n, que en este caso est&aacute;n en juego sentimientos y emociones. Pero eso no es novedad, ni tendr&iacute;a que ser una sorpresa en un territorio con evidentes caracter&iacute;sticas nacionales, y a la vez tan mestizo, como es Catalunya. La cuesti&oacute;n es que la pol&iacute;tica tendr&iacute;a que encauzar este problema, traducirlo en propuestas, y no exacerbarlo. Y los que se oponen al refer&eacute;ndum han jugado constantemente la carta del chantaje emocional. O del chantaje a secas. Si en lugar de vestiduras rasgadas, aduanas reinstaladas, apelaciones rid&iacute;culas a escoger entre Mir&oacute; o a Vel&aacute;zquez, amenazas de bloqueo pol&iacute;tico y boicot econ&oacute;mico, se hubiera desdramatizado un poco la situaci&oacute;n, los catalanes habr&iacute;an podido vivir este debate con mucha menos angustia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, si el refer&eacute;ndum no es posible porque &ndash;digamos&ndash; las encuestas prev&eacute;n un resultado demasiado re&ntilde;ido para ser aplicable, alguien nos tendr&iacute;a que decir cu&aacute;l es la alternativa (me refiero a alguien del PSOE o de Podemos, por supuesto; de los l&iacute;deres de la derecha no espero nada que no sea represi&oacute;n). Si no hay refer&eacute;ndum, &iquest;qu&eacute; hacemos? Porque estoy seguro de que nadie, nadie, nadie cree que el tema catal&aacute;n se vaya a resolver solo, que los independentistas dejar&aacute;n de serlo por simple cansancio. Y, aunque as&iacute; fuera, &iquest;en qu&eacute; clase de pa&iacute;s nos convierte eso? &iquest;Es realmente la Espa&ntilde;a que quieren? &iquest;Edificada sobre la represi&oacute;n y la posterior frustraci&oacute;n de tantos ciudadanos?
    </p><p class="article-text">
        No. El envite catal&aacute;n merece el respeto suficiente para, al menos, intentar darle una respuesta alternativa. Ya entiendo que estamos muy al principio, que unos tienen que decir independencia o nada, y otros independencia nunca, pero hay que ir pensando en qu&eacute; es lo que se va a poner sobre la mesa; pensar qu&eacute; es lo que, al final, con un apoyo mayoritario, ser&aacute; sometido a refer&eacute;ndum. Un consenso nuevo que sustituya al viejo. El consenso de 1978 fue una opci&oacute;n valiente, porque se salt&oacute; a la torera la legislaci&oacute;n franquista para traer de vuelta al presidente de la Generalitat republicana, con el Ej&eacute;rcito enfurecido (parece que no queda nada de ese coraje). En cualquier caso, ese consenso se bas&oacute; en unas mayor&iacute;as que ya no existen; es hora de adaptar ese consenso a la realidad de la Catalunya actual. Pensar que la soluci&oacute;n de 1978 sirve para un pa&iacute;s con pr&aacute;cticamente la mitad de independentistas es no ser realista.
    </p><p class="article-text">
        Hay que plantear un nuevo <em>status</em> para Catalunya, y el independentismo, que cuenta con una mayor&iacute;a absoluta en el Parlamento catal&aacute;n, tiene derecho a abrir el baile. Y&nbsp; deber de ser flexible. El Gobierno espa&ntilde;ol, y los partidos contrarios a la independencia, tienen que dejar de pensar que su punto de vista es m&aacute;s razonable por el simple hecho de que lo respalda un texto escrito hace 40 a&ntilde;os y el poder coercitivo de las Fuerzas Armadas y la Polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Catalunya necesita una soluci&oacute;n <em>ad hoc</em>. Es inevitable, y a pesar de los pataleos de los barones auton&oacute;micos, esta soluci&oacute;n llegar&aacute;. Tiene que ser una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica y a la vez imaginativa. Tiene que implicar transferencia de soberan&iacute;a y de poder pol&iacute;tico, y un freno al drenaje fiscal. Y &ndash;<em>last but not least</em>&ndash;&nbsp;tiene que abordar sin miedo cuestiones simb&oacute;licas e identitarias. Muchos catalanes se han vuelto independentistas no por dinero ni por razones pr&aacute;cticas, sino por ese resorte interno que Vicens Vives defini&oacute; como la <em>voluntad de ser</em>. Y esta pulsi&oacute;n secular tiene que ser compatible con la leg&iacute;tima aspiraci&oacute;n de miles de catalanes que no quieren dejar de ser espa&ntilde;oles. As&iacute; que dev&aacute;nense los sesos, se&ntilde;ores. Piensen en algo. Tienen que convertir en normal que en Catalunya haya seguidores de dos selecciones de f&uacute;tbol distintas.
    </p><p class="article-text">
        Si&eacute;ntense. Ustedes que pueden, hablen, como dir&iacute;a Gemma Nierga.
    </p><p class="article-text">
        (Pero antes, por la buena salud de todos y de la democracia, liberen a los presos pol&iacute;ticos y dejen volver a los exiliados. Si no, no habr&aacute; manera de pasar p&aacute;gina).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ustedes-proponen_129_1619944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Apr 2019 19:56:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y ustedes, ¿qué proponen?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Independencia,Cataluña,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hurgando en la herida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hurgando-herida_129_1697928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6ef73db-a085-4104-9a25-4fd5f9d032ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hurgando en la herida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El populismo nacionalista, que en Europa ha puesto en la diana a la inmigración, en España tienen como chivo expiatorio a los catalanes</p></div><p class="article-text">
        Comprendo muy bien que los responsables del documental <em>Dos Catalu&ntilde;as</em> se rebotaran al saber que Puigdemont les iba a entregar el premio. Y lo digo en serio: Puigdemont es arte y parte, y el documental pretende ser neutral, aunque a m&iacute; no me lo pareci&oacute;. Y no s&oacute;lo porque excluyeran mi testimonio despu&eacute;s de hacerme perder media tarde, sino porque el relato refleja el t&iacute;tulo, y el t&iacute;tulo <em>Dos Catalu&ntilde;as</em> es un simplificaci&oacute;n que excluye los matices y refuerza el marco mental de Ciudadanos, esto es, que lo que ocurre en Catalu&ntilde;a es ajeno a Espa&ntilde;a y a la actitud primero indolente, despu&eacute;s hostil y finalmente represiva por parte de su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        No, no hay dos Catalu&ntilde;as; hay una, o en todo caso hay muchas. Como tambi&eacute;n hay muchas Espa&ntilde;as, afortunadamente. En este pedazo mediterr&aacute;neo de la pen&iacute;nsula conviven sentimientos cruzados, y algunos tienen que ver con la pol&iacute;tica y otros no. Pero como los sucesivos gobiernos espa&ntilde;oles se empe&ntilde;an en orillar la v&iacute;a pol&iacute;tica, el asunto ha pasado al terreno judicial y al terreno emocional, que son poco id&oacute;neos para el debate y la transacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros del gobierno de Puigdemont merecen un juicio pol&iacute;tico, un juicio hist&oacute;rico, si se quiere, y lo tendr&aacute;n. Lo que no merecen es una farsa inquisitorial basada en un relato ficticio, con una instrucci&oacute;n escandalosa y una prisi&oacute;n preventiva de m&aacute;s de un a&ntilde;o, lo que constituye un castigo arbitrario y desproporcionado, sobre todo en un pa&iacute;s donde nos hemos acostumbrado al trasiego de pol&iacute;ticos corruptos que han esperado sentencia desde la comodidad de sus hogares. Muchos de ellos no llegar&aacute;n a pisar la c&aacute;rcel. &iquest;Por qu&eacute;? Los procesados no han robado ni un euro, no han ejercido la violencia (m&aacute;s bien la han recibido, junto con miles de catalanes), y dos de ellos -los Jordis- ni siquiera ejerc&iacute;an cargos de gobierno. Llevan m&aacute;s de 400 d&iacute;as en prisi&oacute;n por intentar disolver una manifestaci&oacute;n sin altercados. Una manifestaci&oacute;n que comparada con las jornada de luchas de los taxistas fue casi un picnic. El encarnizamiento sobre estos hombres y mujeres se debe a que sobre el sentido de la justicia ha prevalecido el bien supremo de la unidad de Espa&ntilde;a, que es &ldquo;fuente de derecho&rdquo; seg&uacute;n las palabras del presidente del Tribunal Supremo en 2017, Carlos Lesmes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un Estado basa su doctrina judicial en la indisoluble unidad del territorio, es normal que se horrorice ante una comunidad pol&iacute;tica que se reconoce como naci&oacute;n, con mayor&iacute;as parlamentarias independentistas y una poblaci&oacute;n que de forma mayoritaria reconoce y exige el derecho de autodeterminaci&oacute;n. Esta contradicci&oacute;n deber&iacute;a resolverse por una v&iacute;a pol&iacute;tica, ser&iacute;a lo sensato en una democracia. Pero las demandas del Parlamento catal&aacute;n han sido rechazadas con sonoros portazos y sin contraoferta alguna. Lo cu&aacute;l situ&oacute; a los pol&iacute;ticos catalanes en la tesitura de obedecer el mandato popular o agachar la cabeza ante un texto redactado en 1978 bajo la vigilante mirada de los poderes f&aacute;cticos del Estado. El resto de la historia lo conocemos todos.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s sorprendente de todo ello es la distinta reacci&oacute;n suscitada en Catalu&ntilde;a y en el conjunto de Espa&ntilde;a. Mientras en Catalu&ntilde;a dominan los sentimientos negativos (indignaci&oacute;n, frustraci&oacute;n, pena), incluso entre muchos de los que querr&iacute;an renovar el matrimonio con Espa&ntilde;a bajo otras bases, en Espa&ntilde;a el conflicto catal&aacute;n ha dado alas a la derecha y a la ultraderecha, ha desatado euforias y ardores guerreros, en todo el espectro pol&iacute;tico excepto Podemos y el sector m&aacute;s progresista del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        El populismo nacionalista, que en Europa ha puesto en la diana a la inmigraci&oacute;n, en Espa&ntilde;a tienen como chivo expiatorio a los catalanes. Curiosa manera de expresar la unidad indivisible de la patria espa&ntilde;ola. Extra&ntilde;a forma de seducir a los catalanes: tratarlos como un cuerpo extra&ntilde;o, casi como un tumor. Todo esto da votos a Vox y al resto de la derecha, que compite por mostrarse especialmente cruel con los presuntos inocentes que se sientan ante el tribunal supremo; tambi&eacute;n permitir&aacute; salvar los muebles a los barones auton&oacute;micos socialistas, amedrentados por el alud patriotero o c&oacute;mplices del mismo. Pero hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que todo este festival no s&oacute;lo no refuerza a Espa&ntilde;a sino que est&aacute; dinamitando su imagen exterior y est&aacute; profundizando la herida interna que muchos catalanes y espa&ntilde;oles de buena fe quisieran cicatrizar, con una u otra salida pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hurgando-herida_129_1697928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Feb 2019 20:36:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hurgando en la herida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carles Puigdemont,Independentismo,Berlinale]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Mayorías amplias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayorias-amplias_129_1912262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb60e02e-70ae-4046-aa29-893a5ca014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Mayorías amplias?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se acusa al soberanismo de no buscar un consenso más amplio, como si ésta fuera la condición básica para dialogar sobre el derecho a decidir, en Cataluña mucha gente -bastante más que el 48%- tiene la sensación de encontrarse ante la enésima tomadura de pelo</p></div><p class="article-text">
        El aniversario del primero de octubre y los hechos acaecidos en las semanas posteriores es fuente de un intenso debate, especialmente en Catalu&ntilde;a, pero tambi&eacute;n en el conjunto de Espa&ntilde;a, ya que el refer&eacute;ndum fallido, la represi&oacute;n policial y sus consecuencias (muy particularmente el discurso del rey del d&iacute;a 3) han suscitado un amplio debate sobre el modelo territorial y la vigencia de la Constituci&oacute;n de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Que el asunto ha trascendido fronteras lo demuestra el estreno del documental <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/catalunas-Netflix-explica-proces-guiris_0_816469079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las dos Catalu&ntilde;as </a>que Netflix acaba de estrenar. Todav&iacute;a no he podido verlo, pero el t&iacute;tulo me parece muy significativo del marco mental que parece haberse impuesto entre la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola: La tesis del conflicto interno. El &ldquo;problema catal&aacute;n&rdquo; entendido no como una confrontaci&oacute;n entre Catalu&ntilde;a y el Estado, sino una profunda grieta dentro de la sociedad catalana, a la que Espa&ntilde;a asiste como una simple espectadora. Es la tesis que han abonado, con bastante &eacute;xito, los dirigentes de Ciudadanos, PSOE y PP. Y es una tesis con base, pero no explica el problema en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La divisi&oacute;n del electorado catal&aacute;n en torno al proyecto independentista es una obviedad reforzada en los &uacute;ltimos comicios (es m&aacute;s discutible si esta divisi&oacute;n implica fractura interna, porque los incidentes ocurridos en torno a -por ejemplo- los lazos amarillos, nunca han revestido gravedad, pese a la insistencia con que Ciudadanos los atiza). En cualquier caso, la divisi&oacute;n no deber&iacute;a ser una coartada para la inacci&oacute;n pol&iacute;tica: Los temas conflictivos deben abordarse con amplitud de miras, reconociendo las razones (o al menos la existencia) del otro.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la historia reciente nos dice que en las relaciones de Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a la consecuci&oacute;n de mayor&iacute;as amplias nunca ha sido la receta para conseguir nada. La autonom&iacute;a catalana avanz&oacute; durante d&eacute;cadas a base de pactos puntuales entre la CiU de Jordi Pujol y los gobiernos de Gonz&aacute;lez, Aznar y Zapatero, motivados por cuestiones de aritm&eacute;tica parlamentaria. 
    </p><p class="article-text">
         Pueden tener raz&oacute;n los que dicen que con un 48% de voto independentista no se puede actuar de forma unilateral como se hizo en octubre pasado. Pero hay que ir un poco m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo para explicar como se lleg&oacute; a ese punto.
    </p><p class="article-text">
        En 2006, el Parlamento catal&aacute;n aprob&oacute; la reforma del Estatuto de autonom&iacute;a con 120 votos a favor y s&oacute;lo 15 en contra. Una mayor&iacute;a pr&oacute;xima al 90%. Eso no impidi&oacute; que el Congreso de los Diputados &ldquo;se cepillara&rdquo; el texto (como dijo Alfonso Guerra), que volvi&oacute; a Catalu&ntilde;a con severos recortes. Se aprob&oacute; en un refer&eacute;ndum desangelado, pero legal y leg&iacute;timo. Y a pesar de todo ello, el Tribunal Constitucional intervino&nbsp;para corregir a la baja el resultado del sufragio popular. Todo ello dio alas al independentismo y a una amplia reivindicaci&oacute;n del llamado &ldquo;derecho a decidir&rdquo;. Fruto de este consenso, el Parlamento decidi&oacute; en 2014 solicitar la delegaci&oacute;n de competencias prevista en la Constituci&oacute;n para organizar un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Votaron a favor 87 diputados (casi dos tercios del Parlamento catal&aacute;n, pertenecientes a CiU, ERC, ICV y la CUP). La respuesta del gobierno Rajoy fue un portazo en las narices.
    </p><p class="article-text">
        En estos dos casos, a los representantes catalanes se les dijo, de forma inapelable, que ante el muro constitucional poco importaba si el consenso catal&aacute;n era m&aacute;s o menos amplio. (Lo de la &ldquo;divisi&oacute;n&rdquo; no era un argumento recurrrente, porque la causa del refer&eacute;ndum era -y todav&iacute;a es- ampliamente apoyada en Catalu&ntilde;a). En cierto modo, a los independentistas catalanes se les dijo que cambiaran de idea o que se olvidaran del tema, lo cu&aacute;l equival&iacute;a a ponerles entra la espada y la pared. Si renunciaban al refer&eacute;ndum, incumplir&iacute;an su principal promesa electoral y reconocer&iacute;an que el pueblo catal&aacute;n no tiene el derecho a pronunciarse sobre su futuro pol&iacute;tico. La presi&oacute;n popular hizo que se movieran en sentido contrario, convocando un refer&eacute;ndum sin pacto previo, con el resultado de todos conocido.
    </p><p class="article-text">
        Si las fuerzas pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas, siempre prestas a atizar el anticatalanismo para recolectar votos, hubieran tenido un poco de sentido de estado, habr&iacute;an admitido que un problema de ese calado no se pod&iacute;a ventilar de un plumazo, usando la Constituci&oacute;n como una mazmorra. De ah&iacute; que en estos d&iacute;as, cuando se acusa al soberanismo de no buscar un consenso m&aacute;s amplio, como si &eacute;sta fuera la condici&oacute;n b&aacute;sica para dialogar de una vez sobre c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se podr&aacute; ejercer el derecho a decidir, en Catalu&ntilde;a mucha gente -bastante m&aacute;s que el 48%- tiene la sensaci&oacute;n de encontrarse ante la en&eacute;sima tomadura de pelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayorias-amplias_129_1912262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Sep 2018 18:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Mayorías amplias?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Referéndum,Cataluña,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuento de daños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuento-danos_129_2759750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d3e3c2-5fa4-4be4-a288-97f08e63bfda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuento de daños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se podría decir que estamos ante un empate indestructible; ni Cataluña se impone como sujeto político, ni España consigue hacer de Cataluña un hecho diferencial controlable, al estilo valenciano</p></div><p class="article-text">
        La inmovilidad del constitucionalismo espa&ntilde;ol hace prever que el contencioso catal&aacute;n no se resolver&aacute; en breve; por otra parte, la mayor&iacute;a de los catalanes sabe que el soberanismo catal&aacute;n no tiene la fuerza coercitiva para imponer una soluci&oacute;n a las bravas, aunque esta soluci&oacute;n sea tan democr&aacute;tica como un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Se podr&iacute;a decir que estamos ante un empate indestructible; ni Catalunya se impone como sujeto pol&iacute;tico, ni Espa&ntilde;a consigue hacer de Catalunya un hecho diferencial controlable, al estilo valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los hechos no respaldan tal empate: Tras los acontecimientos del octubre pasado, la estrategia independentista qued&oacute; en evidencia, parte de las &eacute;lites econ&oacute;micas desertaron, los dirigentes m&aacute;s notorios del soberanismo quedaron fuera del tablero, y los actores internacionales han ignorado el problema. Los sondeos no cuestionan la mayor&iacute;a soberanista pero los partidos que la integran est&aacute;n desorientados, lami&eacute;ndose las heridas y enzarz&aacute;ndose en est&eacute;riles pugnas intestinas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el conflicto catal&aacute;n encierra, desde el punto de vista peninsular, una paradoja: Dada la importancia territorial y econ&oacute;mica de Catalunya, su &ldquo;derrota&rdquo; perjudica tambi&eacute;n al conjunto de Espa&ntilde;a. Y no s&oacute;lo en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos; el reto del soberanismo catal&aacute;n afecta a la pluralidad del Estado, la gesti&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales, y la capacidad de los partidos de &aacute;mbito espa&ntilde;ol para encarar un reto democr&aacute;tico con herramientas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En todos estos aspectos, Espa&ntilde;a ha suspendido, su imagen internacional es peor, y la &ldquo;desafecci&oacute;n&rdquo; catalana hacia instituciones clave del Estado, como la monarqu&iacute;a, la judicatura y los cuerpos de seguridad del Estado, no ha remitido, antes al contrario. As&iacute; que Espa&ntilde;a, si bien ha logrado su objetivo fundamental (evitar la secesi&oacute;n catalana) no puede sentirse satisfecha del balance de lo ocurrido desde los hechos de octubre.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Rajoy se sinti&oacute; presionado por Ciudadanos (aupado en las encuestas por su firmeza anticatalanista) y, tras su fiasco en las elecciones del 155, explot&oacute; a fondo la v&iacute;a judicial, lo que, huelga decirlo, ha resultado ser un campo de minas. No solo ha tra&iacute;do sufrimiento a los presos y a sus familiares; tambi&eacute;n ha crispado los &aacute;nimos en Catalunya y ha puesto en tela de juicio el esp&iacute;ritu democr&aacute;tico de la justicia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, la demanda de extradici&oacute;n de Carles Puigdemont se ha resuelto con un sonoro bofet&oacute;n de la justicia alemana, que niega los cargos de rebeli&oacute;n y sedici&oacute;n, con lo que el ex president, que ya ha dejado de ser oficialmente un &ldquo;fugado&rdquo;, podr&aacute; moverse con plena libertad fuera de Espa&ntilde;a y hacer proselitismo para su causa &ndash;y para su partido-. La justicia espa&ntilde;ola renuncia a traerle de vuelta. Si a pesar de esto Junqueras, los Jordis y los antiguos consellers son procesados por rebeli&oacute;n, estaremos ante un disparate jur&iacute;dico dif&iacute;cilmente justificable, que puede recalentar la situaci&oacute;n catalana. El enfado catal&aacute;n con la situaci&oacute;n de los presos rebasa los l&iacute;mites estrictos del independentismo, y se dir&iacute;a que en Espa&ntilde;a no hay consciencia de ello.
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible que Espa&ntilde;a, como Catalunya, haga un recuento de da&ntilde;os y se pregunte si realmente este pulso se puede mantener indefinidamente, antes de que la pol&iacute;tica en may&uacute;sculas se abra paso. Todos sabemos que es inevitable.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuento-danos_129_2759750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jul 2018 19:11:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recuento de daños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,Carles Puigdemont,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prisioneros de los presos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prisioneros-presos_129_2767351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/723cd69f-59f0-462a-a957-08c5ae2b2613_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prisioneros de los presos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los partidarios de una solución viable tienen que actuar en dos frentes: alimentar el diálogo entre catalanes y hacer todo lo posible para que el gobierno español de turno muestre que quiere formar parte de la solución</p></div><p class="article-text">
        Se dice a menudo que el conflicto catal&aacute;n es principalmente un asunto interno (es decir, entre catalanes) y los resultados electorales lo demuestran. Pero esta no es toda la verdad. Tambi&eacute;n es un conflicto entre dos gobiernos y dos mayor&iacute;as, la catalana y la espa&ntilde;ola. Por otra parte, un conflicto s&oacute;lo es interno si se puede resolver internamente, y es evidente que el futuro pol&iacute;tico de Catalunya no se va a resolver sin la participaci&oacute;n activa del gobierno espa&ntilde;ol, que se atribuye la fuerza y la legitimidad para intervenir. Por lo tanto, los partidarios de una soluci&oacute;n viable tienen que actuar en dos frentes; alimentar el di&aacute;logo entre catalanes y hacer todo lo posible para que el gobierno espa&ntilde;ol de turno muestre a las claras que quiere formar parte de la soluci&oacute;n, en lugar de bloquearla o sabotearla.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos que defienden el 155 y la suspensi&oacute;n de la autonom&iacute;a lograron un 43% de los votos en las &uacute;ltimas elecciones auton&oacute;micas. Es una minor&iacute;a, pero una minor&iacute;a lo bastante amplia como para no desecharla sin m&aacute;s en una futura mesa de di&aacute;logo. Sin embargo, son m&aacute;s los votos independentistas, y a&uacute;n m&aacute;s los votos favorables al derecho a decidir (independentistas + comunes). Ser&iacute;a de una ceguera terrible imponer a este bloque mayoritario un desenlace que se limite a mantener la actual autonom&iacute;a catalana bajo tutela, y con la intimidaci&oacute;n a&ntilde;adida de los presos pol&iacute;ticos, encarcelados de forma preventiva por unos delitos que toda la justicia europea est&aacute; poniendo en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta soberanista por un refer&eacute;ndum a la escocesa parec&iacute;a ser una soluci&oacute;n aceptable; al menos, en las encuestas recib&iacute;a un apoyo masivo. Pero la fuerte subida electoral de Ciudadanos ha demostrado que una parte de los catalanes se sienten inc&oacute;modos con esta soluci&oacute;n binaria, que no encaja con un perfil identitario mucho m&aacute;s complejo. As&iacute; las cosas, muchas voces en Catalunya reclaman un nuevo pacto nacional que sustituya al Estatuto de Autonom&iacute;a de 1978, inutilizado por el revolc&oacute;n que sufri&oacute; su reforma en 2006. Este pacto tendr&iacute;a que dar a luz un nuevo estatus para Catalunya, una f&oacute;rmula nueva que contente al menos una parte de los anhelos del independentismo (a nivel pol&iacute;tico, financiero y simb&oacute;lico) sin que los catalanes m&aacute;s identificados con Espa&ntilde;a se sientan amenazados o excluidos. Quiz&aacute; el problema no est&aacute; en el c&oacute;mo (el refer&eacute;ndum) sino en el qu&eacute; (cu&aacute;l es la f&oacute;rmula que debe ser sometida a votaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Si se lograra sustituir la desprestigiada autonom&iacute;a actual por un estatus de libre asociaci&oacute;n de corte confederal, muchos independentistas podr&iacute;an superar el agravio del 1 de octubre y muchos unionistas se olvidar&iacute;an de la actual escalada de tensi&oacute;n callejera que a menudo es utilizada y exacerbada por la ultraderecha. Para que eso ocurriera, todos los sectores tendr&iacute;an que actuar con mucha generosidad. Los grupos m&aacute;s extremos quedar&iacute;an fuera del consenso, pero al menos se terminar&iacute;a con la actual din&aacute;mica de bloques defensivos. Es complicado, pero en Catalunya se ha sufrido mucho estos &uacute;ltimos meses; mucha gente est&aacute; dispuesta a lo que sea para que se produzca un entendimiento que suscriba, al menos, dos tercios de la poblaci&oacute;n catalana.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, este planteamiento parte de una base soberanista, es decir, de la necesidad de que sean los catalanes los que gestionen su pluralidad. Y no estamos en este escenario; cualquier planteamiento tiene que pasar por Madrid, proponer una reforma constitucional y convencer a los tres grandes partidos, que ahora mismo est&aacute;n demasiado ocupados utilizando el anticatalanismo como argumento electoral. Es muy dif&iacute;cil. Y por encima de todo est&aacute; el gran obst&aacute;culo de los presos pol&iacute;ticos. Los presos son una arma intimidatoria, rehenes con los que se pretende aplacar al independentismo. Pero para muchos catalanes, independentistas o no, los presos son la expresi&oacute;n de un castigo injusto, un Estado hostil, y un obst&aacute;culo para que se inicie un proceso negociador que contente a una mayor&iacute;a cualificada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prisioneros-presos_129_2767351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 May 2018 19:44:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Prisioneros de los presos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por los aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aires_129_2206271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39e6ea70-7049-497d-993c-ce378cc6a090_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El independentismo catalán demostró bisoñez y falta de cálculo en los acontecimientos de octubre</p><p class="subtitle">En diciembre recibió el inesperado premio de una nueva mayoría absoluta, que ha gestionada con enorme impericia, en parte por la ausencia de liderazgos fuertes y la presión de los jueces</p></div><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas decisiones del juez Llarena sit&uacute;an a Catalunya (y posiblemente a Espa&ntilde;a) en un aut&eacute;ntico atolladero, un callej&oacute;n sin salida de consecuencias muy dif&iacute;ciles de prever. La Generalitat est&aacute; en manos del PP &ndash;sexto partido del Parlament, actualmente en el grupo mixto- mientras que el Parlament est&aacute; bloqueado porque hoy existe una mayor&iacute;a soberanista que no es operativa, porque sus integrantes no est&aacute;n de acuerdo en casi nada, excepto el objetivo final, cada vez m&aacute;s difuso. Los &uacute;nicos partidarios de una tercera v&iacute;a pactada &ndash;Podemos y su franquicia catalana, Catalunya en Com&uacute;- tienen sombr&iacute;as perspectivas electorales.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se est&aacute; enroncando en una carrera desbocada del PP y Ciudadanos para ver quien tiene m&aacute;s m&uacute;sculo patri&oacute;tico, lo que al parecer no pasa por mejorar la vida de los espa&ntilde;oles, sino por exhibir m&aacute;s fobia anticatalana, m&aacute;s autoritarismo y menos respeto a los derechos civiles. Mientras tanto, el gobierno espa&ntilde;ol sigue sin presupuestos, la arbitrariedad del poder judicial escandaliza a medio mundo (inclu&iacute;da la ONU, desde ayer), y se ensancha el abismo emocional entre una gran parte de la poblaci&oacute;n catalana &ndash;no s&oacute;lo independentista- y las instituciones de la democracia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El independentismo catal&aacute;n demostr&oacute; biso&ntilde;ez y falta de c&aacute;lculo en los acontecimientos de octubre. En diciembre recibi&oacute; el inesperado premio de una nueva mayor&iacute;a absoluta, que ha gestionada con enorme impericia, en parte por la ausencia de liderazgos fuertes y la presi&oacute;n de los jueces. Pero todo esto no faculta al Estado para imponer a Catalunya un estado de excepci&oacute;n y un ambiente de represi&oacute;n generalizada que quita argumentos a los partidarios de una soluci&oacute;n negociada, que son bastantes, a pesar de que desde Madrid no ha llegado un s&oacute;lo mensaje que permita pensar con optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil prever qu&eacute; ocurrir&aacute; en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola; pero en Catalunya ser&iacute;a deseable &ndash;y es m&aacute;s probable que hace unas semanas- una unidad estrat&eacute;gica entre las formaciones pol&iacute;ticas contrarias a la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155 y a la represi&oacute;n del Estado. Ayer mismo, Junts per Catalunya, ERC, la CUP y los Comunes hicieron un llamamiento a la unidad. Esta improvisada coalici&oacute;n no puede ser s&oacute;lo defensiva; debe de intentar sentarse y llegar a acuerdos concretos que aseguren mayor&iacute;as fuertes y permanentes en las principales instituciones catalanas. Es la &uacute;nica posibilidad de recuperar la iniciativa democr&aacute;tica. Esto obligar&aacute; a descartar maximalismos, graduar los plazos y moderar los tonos, pero las circunstancias exigen a todos los actores una suprema demostraci&oacute;n de generosidad. Por desgracia, no es posible contar con el PSC en este bloque, pues el temor a los zarpazos electorales de Ciudadanos atenaza a Miquel Iceta y a su equipo.
    </p><p class="article-text">
        Y un &uacute;ltimo dato: habr&aacute; que prestar mucha atenci&oacute;n a la reacci&oacute;n de la calle, en un momento de fuerte emotividad. Los partidos catalanes (todos ellos) pasan por un momento de descr&eacute;dito, y su representatividad est&aacute; m&aacute;s que cuestionada. El mapa pol&iacute;tico catal&aacute;n est&aacute; saltando por los aires, y no s&oacute;lo por los excesos del juez Llarena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aires_129_2206271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Mar 2018 21:03:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por los aires]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruleta rusa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruleta-rusa_129_2813279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4efee77-c556-4e9d-9977-ad3c90721e97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruleta rusa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La única baza cierta con la que cuenta el independentismo es la mayoría absoluta en el Parlament, desde donde no puede proclamar una república pero sí podría dar muchos pasos para hacerla inevitable</p></div><p class="article-text">
        Que Carles Puigdemont no ser&aacute; president lo sabe todo el mundo, empezando por &eacute;l mismo. No lo ser&aacute; porque la justicia espa&ntilde;ola quiere verlo entre rejas y porque un gobierno serio, sobre todo uno que quiere devenir rep&uacute;blica, no puede dirigirse por v&iacute;a telem&aacute;tica. Punto.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se est&aacute; dirimiendo en el campo soberanista no es la restituci&oacute;n efectiva de Puigdemont, sino c&oacute;mo congeniar el reconocimiento de su legitimidad con la urgencia de un Govern ordinario que resta&ntilde;e las heridas causadas por la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155. JxCat quiere una investidura impugnada que d&eacute; paso a un segundo candidato o candidata. Pero ERC no quiere m&aacute;s da&ntilde;os colaterales.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo entre ambas formaciones hubiera sido m&aacute;s sencillo si el Gobierno no hubiera apuntado su arsenal (judicial) hacia el nuevo presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, que no tiene ninguna intenci&oacute;n de inmolarse por un acto de mero simbolismo. M&aacute;xime cuando no s&oacute;lo est&aacute; en juego su futuro pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n la libertad condicional de varios exconsellers, la prisi&oacute;n preventiva de Junqueras, Forn y los Jordis, y la posibilidad de una renovada ofensiva jur&iacute;dica y policial contra el mundo municipal y las entidades del soberanismo c&iacute;vico.
    </p><p class="article-text">
        ERC, que acostumbra a reaccionar tarde ante sus taimados rivales en el campo independentista, se ha encontrado con el desagradable papel de aguafiestas. Con su decisi&oacute;n de ayer, Roger Torrent formul&oacute; una decidida -aunque impostada- apuesta por el candidato Puigdemont, pero devolvi&oacute; la pelota al Tribunal Constitucional (para que, de paso, siga cubri&eacute;ndose de gloria). No es una mala jugada, pero no son buenos momentos para los matices.
    </p><p class="article-text">
        Esquerra no quiere ser el partido que diga que no a Puigdemont, ni el partido que le diga que s&iacute;. Un mensaje dif&iacute;cil de vender para un partido que a&uacute;n no ha digerido su derrota electoral y que echa demasiado en falta a su l&iacute;der encarcelado y silenciado. Tras o&iacute;r a Torrent, a JxCat y a la CUP les falt&oacute; tiempo para acusar a los republicanos de deslealtad. Y empezaron en p&uacute;blico los reproches que se oyen en privado desde hace semanas. Los protagonistas de la fallida rep&uacute;blica del 27 de octubre todav&iacute;a no han ajustado cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en la CUP -y en los sectores m&aacute;s motivados de ERC y JxCat- hay partidarios del todo o nada. Pero el grueso del soberanismo catal&aacute;n sabe que, en las circunstancias actuales, la victoria electoral del 21 de diciembre no basta para que el status pol&iacute;tico de Catalunya cambie. Lo sabe porque octubre est&aacute; demasiado cerca.
    </p><p class="article-text">
        Para que hubiera un cambio sustancial deber&iacute;a darse una de estas tres condiciones adicionales: que el Gobierno espa&ntilde;ol flexibilice su postura, que surjan apoyos internacionales o que se produzca una movilizaci&oacute;n popular masiva y continuada en Catalunya. Las dos primeras condiciones son improbables, y la tercera es imprevisible, aunque parece dif&iacute;cil mientras no se curen las heridas del 1 de octubre y la decepci&oacute;n posterior.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica baza cierta con la que cuenta el independentismo es la mayor&iacute;a absoluta en el Parlament, desde donde no puede proclamar una rep&uacute;blica pero s&iacute; podr&iacute;a dar muchos pasos para hacerla inevitable. Y esta &uacute;nica baza es la que ahora se est&aacute; poniendo en peligro. Repetir elecciones, incluso con las mejores perspectivas, es como jugar a la ruleta rusa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ruleta-rusa_129_2813279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jan 2018 20:08:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruleta rusa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carles Puigdemont,Roger Torrent]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos dinosaurios siguen ahí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dinosaurios-siguen-ahi_129_2984555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/880400b2-27bd-41ba-88a6-deabd06ca627_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos dinosaurios siguen ahí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe una mayoría soberanista, sí, pero nadie sabe si Puigdemont volverá, o si Junqueras saldrá de prisión</p><p class="subtitle">El PP regaló la victoria a Ciudadanos, quién sabe si a cambio de no hablar de corrupción durante una buena temporada</p></div><p class="article-text">
        Con una participaci&oacute;n del 82%, el resultado electoral del jueves en Catalunya no es discutible, aunque ser&iacute;a injusto soslayar la irregularidad de la convocatoria y la disfunci&oacute;n que ha supuesto la ausencia de los dos principales candidatos independentistas. Esto es especialmente cierto en el caso de ERC, que ha echado en falta la voz de Junqueras y no ha conseguido desprenderse de cierto tono melanc&oacute;lico que ha perjudicado su campa&ntilde;a. Por el contrario, los herederos de CDC han conseguido arracimar el voto en torno a la idea de la restituci&oacute;n del presidente exiliado. Existe una mayor&iacute;a soberanista, s&iacute;, pero nadie sabe si Puigdemont volver&aacute;, o si Junqueras saldr&aacute; de prisi&oacute;n. Tampoco se sabe si se negociar&aacute; un acuerdo con la CUP, con los Comuns (opci&oacute;n preferente para ERC), o si se formar&aacute; un bipartito en minor&iacute;a con apoyos externos, com acaba de sugerir Marta Pascal, jefa de filas del PDECAT, unas siglas que ayer resucitaron por arte de magia. Lo que parece evidente es que el independentismo quiere gobernar con la rep&uacute;blica en el horizonte pero sin hojas de ruta ni calendarios. Las heridas, reales y simb&oacute;licas, del 1 de octubre son demasiado recientes y, junto a la hiperactividad de los jueces, han resultado un deprimente ba&ntilde;o de realidad para la parte m&aacute;s movilizada e ilusionada de la sociedad catalana. Desde este punto de vista, el gobierno Rajoy ha conseguido su objetivo: En las concentraciones soberanistas se grita llibertat m&aacute;s que independ&egrave;ncia. Se piensa en los encarcelados, y no en la emancipaci&oacute;n nacional. Es una victoria parcial del 155.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el dinosaurio del independentismo sigue ah&iacute;, con su 47% de los votos, inasequibles a la intimidaci&oacute;n. Pero hay otro dinosaurio que se resiste a desaparecer; es m&aacute;s, se ha hecho un lifting y apunta maneras de depredador. Parad&oacute;jicamente, el triunfo de In&eacute;s Arrimadas se ha erigido sobre el sacrificio del PP. Si Rajoy no se hubiera mostrado tan inflexible con los independentistas, no habr&iacute;amos tenido este oto&ntilde;o tan conflictivo, que esparci&oacute; el miedo entre los votantes espa&ntilde;olistas menos movilizados. Con un candidato que genera rechazo y una campa&ntilde;a de perfil bajo, el PP regal&oacute; la victoria a Ciudadanos, qui&eacute;n sabe si a cambio de no hablar de corrupci&oacute;n durante una buena temporada. El derroche publicitario y los apoyos medi&aacute;ticos han hecho el resto.Pero el &eacute;xito de Arrimadas ha desertizado sus alrededores, de manera que no tiene quien la apoye. La semilla de su &eacute;xito la recoger&aacute;, a lo mejor, Albert Rivera en el tablero espa&ntilde;ol. Catalunya puede ser palanca de poder, como lo fue para el PSOE. Pero a C&rsquo;s, que es m&aacute;s un aparato electoral que un partido, le queda mucho para convertirse en el PSC de Maragall.
    </p><p class="article-text">
        El independentismo ha superado una dif&iacute;cil prueba de estr&eacute;s. En las peores condiciones y con una movilizaci&oacute;n extrema de sus adversarios, ha mantenido una s&oacute;lida mayor&iacute;a absoluta. Aunque hay un gran rechazo a las injerencias del Estado y un sentimiento de agravio muy extendido en esta renovada mayor&iacute;a, se dir&iacute;a que el nuevo mandato es administrar la victoria con m&aacute;s tiento y menos prisas. Pero si la v&iacute;a represiva se mantiene, la conflictividad se recrudecer&aacute;. Y el cartucho del 155 ya est&aacute; quemado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dinosaurios-siguen-ahi_129_2984555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2017 20:16:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos dinosaurios siguen ahí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Cataluña 2017,Independentismo,Artículo 155]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho de qué hablar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hablar_129_3034845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0774dbf-5258-4abf-a44a-27af6362fec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No habrá negociación entre gobiernos, y la brecha catalana entre legitimidad y legalidad posiblemente se agrandará</p><p class="subtitle">En cambio, habrá mucho diálogo en Catalunya. Los catalanes lo necesitan y lo añoran</p></div><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima etapa de la vida pol&iacute;tica en Catalunya estar&aacute; presidida por el di&aacute;logo. El problema &ndash;un problema muy de estos tiempos&ndash; es que posiblemente el di&aacute;logo se produzca fuera de la pol&iacute;tica, o al menos fuera de las instituciones, porque los poderes p&uacute;blicos no est&aacute;n en una situaci&oacute;n &oacute;ptima para ejercer su papel de representantes de la ciudadan&iacute;a. Es dif&iacute;cil que las elecciones del 21D alteren significativamente el equilibrio de fuerzas; y es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil que el gobierno espa&ntilde;ol renuncie a su ADN autoritario para abrir una etapa de negociaci&oacute;n con unos partidos a los que considera hostiles y sediciosos.
    </p><p class="article-text">
        Con consellers y activistas encarcelados, cientos de alcaldes imputados o amenazados, pero tambi&eacute;n con un evidente d&eacute;ficit de credibilidad, el independentismo no quiere seguir sinti&eacute;ndose prisionero de sus urgencias. Su objetivo es ganar el 21D para lamerse las heridas, reagrupar fuerzas, terminar con la amenaza que pesa sobre instituciones y personas. Cortoplacismo obligado. Seguramente obtendr&aacute; la victoria, m&aacute;s o menos matizada por el PSC y Catalunya en Com&uacute;. Porque los votantes independentistas pueden estar decepcionados con los suyos, incluso estar asustados por la represi&oacute;n; pero el llamado bloque del 155 les ha dejado muy claro cu&aacute;l es la alternativa. Y no hace falta ser independentista para rechazar la pol&iacute;tica represiva del PP, la impunidad de la ultraderecha y el af&aacute;n torero de humillar a unos dirigentes que, aunque fueran incre&iacute;blemente torpes en octubre, siguen representando al sufragio popular.
    </p><p class="article-text">
        ERC y la candidatura de Puigdemont se han apresurado a declarar que primar&aacute;n la v&iacute;a del di&aacute;logo bilateral por delante de la unilateralidad. Es un matiz interesante, aunque no les queda otra, porque el recuerdo de la rep&uacute;blica fake est&aacute; demasiado cercano. Pero en Espa&ntilde;a la bilateralidad es un privilegio reservado a los vascos (mejor no preguntarse por qu&eacute;). As&iacute; que, aunque se forme un nuevo gobierno independentista, no se enga&ntilde;en: no habr&aacute; di&aacute;logo. Rajoy se limitar&aacute; a combinar el palo y la zanahoria para retornar, pasito a pasito, a la situaci&oacute;n de hace dos a&ntilde;os. Una exhibici&oacute;n de jerarqu&iacute;a con la que se relamer&aacute;n algunos patriotas, pero que no nos acercar&aacute; a una soluci&oacute;n duradera sobre el estatus pol&iacute;tico de Catalunya. Lo cual favorece el discurso y los intereses del bloque de centroderecha, PP y Ciudadanos, que, en circunstancias normales, con la corrupci&oacute;n presente y la quiebra de las pensiones a la vuelta de la esquina, deber&iacute;a verse en una situaci&oacute;n mucho m&aacute;s comprometida.
    </p><p class="article-text">
        No habr&aacute; negociaci&oacute;n entre gobiernos, y la brecha catalana entre legitimidad y legalidad posiblemente se agrandar&aacute;. En cambio, habr&aacute; mucho di&aacute;logo en Catalunya. Los catalanes lo necesitan y lo a&ntilde;oran. La sociedad catalana es mucho m&aacute;s plural que la espa&ntilde;ola, por el simple hecho de que Catalunya est&aacute; llena de espa&ntilde;oles, mejor dicho, de catalanes que tambi&eacute;n se sienten espa&ntilde;oles, ya sea por convicci&oacute;n o por origen. En el centro del terreno de juego catal&aacute;n &ndash;que es donde empez&oacute; el Proc&eacute;s&ndash; sigue existiendo un consenso sobre el car&aacute;cter nacional de Catalunya, su pluralidad, su leg&iacute;tima aspiraci&oacute;n a una mayor soberan&iacute;a, la construcci&oacute;n de un modelo social inclusivo y el derecho a decidir su relaci&oacute;n pol&iacute;tica con Espa&ntilde;a. Es muy importante que este di&aacute;logo se produzca, y se busquen puntos de encuentro no s&oacute;lo en cuanto el m&eacute;todo &ndash;el famoso refer&eacute;ndum&ndash; sino tambi&eacute;n a qu&eacute; opciones hay que votar, es decir: Qu&eacute; significa la independencia y qu&eacute; modelo de relaci&oacute;n con Espa&ntilde;a puede convertirse en una alternativa realista. El di&aacute;logo interior es el primer paso para la confecci&oacute;n de mayor&iacute;as amplias, imprescindibles para la buena salud democr&aacute;tica y c&iacute;vica del pa&iacute;s. El clima social catal&aacute;n lo agradecer&aacute;. Ahora bien: que todo ello sirva de algo, con el PP y sus sat&eacute;lites en el poder en Madrid, es harina de otro costal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hablar_129_3034845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Nov 2017 20:27:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mucho de qué hablar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independentismo]]></media:keywords>
    </item>
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