<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Elisabetta Tola]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elisabetta_tola/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elisabetta Tola]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516023/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Así impiden las multinacionales que los pequeños agricultores usen sus propias semillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobiernos-empresas-pequenos-agricultores-semillas_1_3029817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Activistas y agricultores luchan en Europa y África por que la legislación sea más favorable para poder utilizar sus propias semillas y así alimentar a sus familias y producir variedades locales que puedan vender en el mercado</p><p class="subtitle">Antes era habitual y legal que los productores guardaran y vendieran sus semillas, una práctica que se vio desplazada con la llegada del desarrollo industrial al sector agrícola</p><p class="subtitle">El mayor interés por las explotaciones pequeñas y el consumo local puede representar una oportunidad para proteger el sistema de semillas de los pequeños agricultores</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4995493b-1fbb-40fe-8edf-4cd5ef3d4b50_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cient&iacute;ficos y activistas est&aacute;n preocupados. Si las autoridades de competencia globales y las agencias reguladoras <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/mercado-semillas-gratis_0_713579399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permiten todas las fusiones pendientes</a>, alertan, el escenario m&aacute;s probable ser&aacute; que dos de las tres primeras compa&ntilde;&iacute;as de semillas en el mercado actuar&aacute;n como una sola. O, en otras palabras, el 60% del mercado mundial de semillas<a href="http://www.eldiario.es/theguardian/alimentario-grandes-empresas-acaparen-semillas_0_564493892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estar&aacute; controlado por solo tres empresas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Estas tres compa&ntilde;&iacute;as, denuncian, tendr&aacute;n la libertad para decidir los precios, las variedades y las condiciones de crecimiento y para aumentar su influencia sobre gobiernos y en la legislaci&oacute;n. Esto es motivo de preocupaci&oacute;n en varias partes, pero lo es m&aacute;s en las regiones donde la seguridad alimentaria sigue siendo un reto: la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses africanos.
    </p><p class="article-text">
        Phil Howard, profesor asociado en la Universidad de Michigan y miembro del grupo de expertos internacionales en sistemas alimentarios sostenibles, lleva mucho tiempo advirtiendo a la comunidad cient&iacute;fica y a las instituciones internacionales sobre &ldquo;los peligros&rdquo; de una industria de semillas fusionada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las semillas y las especies de animales han sido de acceso libre, han sido recursos comunes desde hace miles de a&ntilde;os, se han desarrollado y mejorado gracias a los esfuerzos de muchas generaciones de personas&rdquo;, dice Howard en su reciente libro <em>Concentration and power in the food system</em>.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526871_1512144443986"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526871_1512144443986" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9355/2526871/975/548/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Phil Howard ha recopilado datos sobre el mercado global de semillas durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os con especial atenci&oacute;n en EEUU. Sus cifras muestran que hay una tendencia inequ&iacute;voca de fusi&oacute;n y consolidaci&oacute;n en el sector. Desde su oficina de la Universidad de Michigan, trata de describir un posible escenario futuro. Sus respuestas son taxativas: es muy probable que una o dos empresas acaben controlado todo el mercado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con dos empresas, tienen la apariencia de competencia, pero al estar tan pr&oacute;ximas entre s&iacute;, mantienen los precios altos y controlan todo el sector&rdquo;, dice. &ldquo;Las empresas han sido grandes desde hace varias d&eacute;cadas y han sido capaces de crecer aumentando sus ventas y comprando a competidores m&aacute;s peque&ntilde;os. Pero ahora tienen problemas para seguir incrementando sus ventas. Como resultado, la &uacute;nica manera de aumentar su cuota de mercado es comprarlo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Phil Howard se muestra preocupado por las consecuencias de este mercado &ldquo;sesgado&rdquo; para los peque&ntilde;os agricultores y consumidores: los precios de las semillas se disparan, las pr&aacute;cticas para guardar semillas se desinflan y se obstaculiza la diversidad. Como ejemplo, uno de los casos que recoge en su libro: la empresa Seminis dej&oacute; de producir 2.500 variedades de frutas y verduras, m&aacute;s de un tercio de todo su cat&aacute;logo, como medio de ahorro antes de ser comprada por Monsanto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://www.datajournalism.it/viz/seedcontrol/" width="975" height="1070" style="border: none;"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os el mercado de semillas se ha visto azotado por oleadas de fusiones y adquisiciones de empresas, tal y como puede verse en esta animaci&oacute;n interactiva, elaborada a&nbsp;partir de una base de datos de m&aacute;s de 300 empresas. Desde 1996 a 2016 el proceso de fusi&oacute;n es cada vez m&aacute;s evidente, facilitado por un marco legal, denuncian los expertos, m&aacute;s orientado hacia la protecci&oacute;n de los derechos de propiedad intelectual que a la consideraci&oacute;n de&nbsp;los peque&ntilde;os agricultores y la venta de variedades locales y tradicionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88a1dc68-0c61-4e46-a3ac-bad4fe690a12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Las limitaciones&nbsp;a guardar semillas en Europa</h3><p class="article-text">
        Esto no solo preocupa al peque&ntilde;o nicho de cient&iacute;ficos y activistas involucrados: tiene&nbsp;tambi&eacute;n grandes&nbsp;implicaciones en el acceso a alimentos suficientes, lo que se denomina seguridad alimentaria. La diversidad en la producci&oacute;n de alimentos es una de las principales armas para contrarrestar los efectos del cambio clim&aacute;tico, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO), que ha&nbsp;alertado en un informe reciente de que la tarea de alimentar a m&aacute;s de 9.000 millones de personas para 2050 es cada vez m&aacute;s desafiante.
    </p><p class="article-text">
        Las peque&ntilde;as familias de agricultores del mundo, que producen la mayor parte de nuestros alimentos&nbsp;&ndash;m&aacute;s del 80 % de la producci&oacute;n total&ndash; , son las m&aacute;s afectadas por las altas temperaturas, las sequ&iacute;as y los desastres naturales. Pero, para ellos, la soluci&oacute;n no se basa solo en unas&nbsp;semillas y unos cultivos altamente seleccionados, caros y exigentes en t&eacute;rminos de insumos qu&iacute;micos y tecnol&oacute;gicos. Dicen que necesitan innovaci&oacute;n, pero no una que vaya, necesariamente, en la direcci&oacute;n de un modelo industrial.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco era normal y perfectamente legal que los agricultores produjeran y vendieran sus semillas. Este&nbsp;intercambio ha sido el pilar y la clave del desarrollo agr&iacute;cola durante siglos, pero con la llegada del desarrollo industrial al sector agr&iacute;cola, el foco se ha desplazado cada vez m&aacute;s hacia la especializaci&oacute;n y la cuota de mercado.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones p&uacute;blicas, por otro lado, han reducido su inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n, y esta ha quedado solo en manos del sector privado. Y el marco legislativo se ha elaborado para reflejar y hacer cumplir estas especializaciones. Las organizaciones de agricultores temen que no haya espacio para que los peque&ntilde;os productores entren en el mercado. En la actualidad, el complejo sistema legislativo europeo, dicen, no es completamente satisfactorio ni siquiera para las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Szonja Csorgo es una abogada h&uacute;ngara y directora de la propiedad intelectual y los asuntos legales de la Asociaci&oacute;n Europea de Semillas (ESA), que opera desde Bruselas. La organizaci&oacute;n cuenta con m&aacute;s de 70 miembros directos de empresas e incluye 35 asociaciones de los Estados miembros de la UE, como el Assosementi italiano o el APROSE espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526765_1512141659071"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526765_1512141659071" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526765/975/548/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El esfuerzo por cambiar la ley con un nuevo paquete en 2013 no lleg&oacute; a ning&uacute;n acuerdo pol&iacute;tico, y la propuesta fue retirada por la Comisi&oacute;n en 2014. Por el momento, en Europa no hay m&aacute;s conversaciones sobre la reforma de la ley de las semillas, aunque muchos grupos est&aacute;n pidiendo una reorganizaci&oacute;n de toda la regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la Red de Semillas lleva mucho tiempo haciendo campa&ntilde;a para promover una legislaci&oacute;n m&aacute;s favorable para las variedades locales. &ldquo;En Europa no hay espacio para vender variedades locales dentro del Registro de variedades de conservaci&oacute;n&rdquo;, explica Maria Carrascosa, agr&oacute;noma y presidenta de la red.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin embargo, esto no es en absoluto parte de una pol&iacute;tica integrada. Necesitamos una pol&iacute;tica que sea coherente y participativa, que d&eacute; valor a las variedades locales, a su conservaci&oacute;n, reproducci&oacute;n y comercializaci&oacute;n. El espacio para vender variedades locales en Europa es muy peque&ntilde;o y tiene un valor limitado&rdquo;, prosigue.
    </p><h3 class="article-text">La lucha por&nbsp;la soberan&iacute;a alimentaria en &Aacute;frica</h3><p class="article-text">
        Este &ldquo;limitado&rdquo; margen de maniobra que se da a los peque&ntilde;os agricultores europeos para guardar semillas ni siquiera se da a los agricultores africanos. Si bien existe un debate sobre c&oacute;mo deben cambiar las leyes europeas sobre semillas, en &Aacute;frica las legislaciones se ven influenciada por estos modelos europeos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe el sistema de semillas formal y luego est&aacute; lo que a nosotros nos gusta llamar el 'sistema de semillas gestionado por los agricultores', que est&aacute; controlado por los peque&ntilde;os productores que luchan por la soberan&iacute;a alimentaria dentro de un movimiento m&aacute;s amplio en &Aacute;frica&rdquo;, sostiene Mariam Mayet, fundadora del Centro Africano para la Biodiversidad (ACB por sus siglas en ingl&eacute;s) en Sud&aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        El sistema oficial, a&ntilde;ade esta apasionada activista, est&aacute; regulado por un conjunto de leyes y convenciones, tanto en Europa como en muchos pa&iacute;ses africanos, incluyendo Sud&aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526779_1512141877047"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526779_1512141877047" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526779/975/548/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Sud&aacute;frica es uno de los pocos pa&iacute;ses africanos que forma parte de la Uni&oacute;n Internacional para la Protecci&oacute;n de Variedades de Plantas (UPOV), una organizaci&oacute;n intergubernamental fundada en 1978 para recompensar a los agricultores por sus nuevas variedades de plantas concedi&eacute;ndoles derechos de propiedad intelectual.
    </p><p class="article-text">
        ACB sostiene que es &ldquo;inapropiado&rdquo; tener reg&iacute;menes de protecci&oacute;n de las variedades de plantas en los pa&iacute;ses en desarrollo, donde los peque&ntilde;os agricultores a menudo poseen y trabajan menos de una hect&aacute;rea de terreno. Seg&uacute;n indican, est&aacute; &ldquo;demasiado&rdquo; centralizado, socava los derechos soberanos de los Estados miembros, debilita los derechos de los agricultores y perjudica a la Convenci&oacute;n sobre diversidad biol&oacute;gica (CBD).
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n de la certificaci&oacute;n de semillas fue uno de los factores importantes que llevaron a la creaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Nacional de Semillas Sudafricana (SANSOR) en 1989, a la que se le fueron incorporando progresivamente m&aacute;s actores de la industria de las semillas. Wynand van der Walt, doctor en gen&eacute;tica, ha trabajado para SANSO. A la pregunta de si es ilegal que los peque&ntilde;os agricultores guarden sus semillas, el representante de la industria responde: &ldquo;Los peque&ntilde;os productores pueden guardar las semillas o el material vegetal no protegido bajo ninguno de los derechos de propiedad intelectual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las variedades modernas est&aacute;n protegidas por el convenio de la UPOV, donde hay una cl&aacute;usula que permite a los agricultores reutilizar las semillas cosechadas para sembrarlas y utilizarlas para su propio uso, pero est&aacute; sujeto a ciertas limitaciones. El problema comercial para las empresas de semillas no son los peque&ntilde;os productores, sino los agricultores que producen a gran escala, y esto es lo que se est&aacute; discutiendo entre agricultores y comerciales de semillas&rdquo;, apunta.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Es importante ser capaces de intercambiar semillas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En Sud&aacute;frica hay dos proyectos de ley que protegen y regulan la industria de las semillas comerciales: la Ley de los Derechos del Productor de Semillas (PBR) y la Ley de Mejora Vegetal. La primera tiene como objetivo estimular la innovaci&oacute;n en el cultivo de plantas concediendo derechos de propiedad intelectual a los agricultores y la segunda permite que solo se vendan semillas certificadas en el mercado comercial.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n de Agricultura Sudafricana celebr&oacute; audiencias p&uacute;blicas estos proyectos. Sean Freeman, productor, explica que el borrador de esta nueva ley tiene un &ldquo;vac&iacute;o legal&rdquo;, creado expresamente para las empresas de semillas peque&ntilde;as como la suya, que permite comerciar variedades no registradas y en peque&ntilde;as cantidades.
    </p><p class="article-text">
        La nueva Ley de Mejora Vegetal prev&eacute; que se regulen varios tipos de negocios con las plantas. De acuerdo con un experto en este campo, que ha pedido permanecer en el anonimato, esta legislaci&oacute;n sirve principalmente para proporcionar normas para el material de propagaci&oacute;n &ndash;semillas y plantas&ndash; y asegurar la producci&oacute;n alimenticia. Esto protege, dice, al agricultor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El vac&iacute;o al que Sean Freeman hace referencia se encuentra en el permiso para importar y vender semillas de variedades no registradas y con polinizaci&oacute;n abierta, antiguas (incluyendo su herencia) y en peque&ntilde;as cantidades&rdquo;, dice el experto.
    </p><p class="article-text">
        Este &ldquo;vac&iacute;o&rdquo; es similar al solicitado por muchas asociaciones europeas de agricultores. Adem&aacute;s de la Red de Semillas en Espa&ntilde;a, muchas otras organizaciones han estado haciendo campa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para recibir la misma exenci&oacute;n. Por el momento, est&aacute; sin definir. Bela Bartha, bi&oacute;loga y directora de la asociaci&oacute;n suiza Pro Specie Rara asegura que su objetivo es, exactamente, el de obtener &ldquo;un espacio libre, una exenci&oacute;n hasta ciertos vol&uacute;menes de ventas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos en contra de la idea de tener un registro de variedades. Sin embargo, es importante ser capaces de intercambiar e incluso comercializar semillas y recursos gen&eacute;ticos vegetales a peque&ntilde;a escala&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Bartha no ve &ldquo;una contradicci&oacute;n&rdquo; entre esa producci&oacute;n a peque&ntilde;a escala en las fincas y la colaboraci&oacute;n con empresas, particularmente las tradicionales y las peque&ntilde;as y medianas. &ldquo;Tenemos que encontrar una manera de colaborar con empresas dotadas de una larga experiencia, conocimiento y colecciones importantes. El intercambio de pr&aacute;cticas podr&iacute;a ser beneficioso para todos. Necesitamos un nicho donde el intercambio y la comercializaci&oacute;n sean posibles&rdquo;, sentencia.
    </p><h3 class="article-text">Nuevas oportunidades de futuro</h3><p class="article-text">
        Pero el proceso legislativo sigue evolucionando con enmiendas y oportunidades para proteger el sistema de semillas de los peque&ntilde;os agricultores, incluyendo nuevas leyes. Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, varias acciones han ido encaminadas a lograr este prop&oacute;sito, como el desarrollo de sistemas locales de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n basados en el uso de variedades locales y semillas de acceso libre.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de formar a agricultoras incansables como Anna Molala y Maria, John Nzira tambi&eacute;n construy&oacute; en 2005 un modelo de cultivo en Midrand, a las afueras de Johannesburgo. Este proyecto de agricultura urbana de una hect&aacute;rea es la prueba viviente de c&oacute;mo se pueden cultivar muchos productos diferentes sin tener una gran cantidad de tierra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que cuidar del medio ambiente trabajando con leyes naturales&rdquo;, dice Nzira. As&iacute;, en un peque&ntilde;o cultivo, diferentes componentes se ayudan entre s&iacute; para, en &uacute;ltima instancia, producir verduras para una familia: el esti&eacute;rcol de la gallina se convierte en abono para alimentar a las plantas, las gallinas se comen los caracoles para proteger a las plantas y las plantas, a cambio, alimentan a las gallinas y a las personas.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526782_1512142074017"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526782_1512142074017" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526782/675/380/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La iniciativa facilita proyectos de permacultura para peque&ntilde;os agricultores del sur de &Aacute;frica. &ldquo;Identificamos potenciales l&iacute;deres de grupo en los pueblos&rdquo;, dice el impulsor. &ldquo;El l&iacute;der es quien tiene un sistema de alimentaci&oacute;n diversificado en su granja, tiene pasi&oacute;n y est&aacute; dispuesto a ayudar a otros. Encontramos a mujeres en Limpopo que eran casi autosuficientes en alimentos&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;atenci&oacute;n&nbsp;de Nzira&nbsp;se centra en los peque&ntilde;os agricultores &ldquo;porque son quienes est&aacute;n produciendo m&aacute;s del 70 % de los alimentos en el &Aacute;frica subsahariana&rdquo;. Europa tiene un porcentaje mucho menor de poblaci&oacute;n empleada en la agricultura en comparaci&oacute;n con la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses africanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el inter&eacute;s por las explotaciones peque&ntilde;as, las cadenas cortas de distribuci&oacute;n y la producci&oacute;n local est&aacute; creciendo en todas partes. Se han creado nuevas cadenas que aprovechan la venta por Internet a habitantes urbanos que compran directamente a los productores.
    </p><p class="article-text">
        En muchas ciudades europeas han crecido los mercados semanales de agricultores, donde los clientes prueban diferentes productos, volviendo, a veces, a frutas y verduras ya olvidados. Los consumidores est&aacute;n preocupados por la calidad de sus alimentos y el impacto que la producci&oacute;n alimentaria tiene en el medio ambiente, por lo que est&aacute; creciendo la demanda de alimentos producidos localmente, org&aacute;nicos y accesibles.
    </p><p class="article-text">
        Las redes y asociaciones de agricultores tambi&eacute;n se han unido para promover la diversidad en el campo y en la mesa, con un sistema productivo m&aacute;s sostenible. Pero la cuesti&oacute;n clave para la mayor&iacute;a de productores y otros actores en el nuevo movimiento alimentario sigue siendo el acceso al producto b&aacute;sico, las semillas.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de crisis econ&oacute;mica tambi&eacute;n han visto un cierto renacimiento del sector de la agricultura en Europa, con muchos j&oacute;venes empresarios entrando en este mercado. Las situaciones son muy diferentes de un pa&iacute;s a otro, debido en gran medida a un marco de ley poco definido. Por ejemplo, en m&aacute;s de 10 a&ntilde;os, la Red de Semillas espa&ntilde;ola ha construido una red activa que incluye la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n urbana y rural.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526786_1512142419810"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526786_1512142419810" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526786/975/548/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos agricultores j&oacute;venes que desean trabajar de una manera diferente. Prefieren utilizar variedades locales y tradicionales, pero a menudo no tienen los conocimientos necesarios para cultivar estos productos de una manera adecuada&rdquo;, explica Carrascosa, coordinadora de la rama sevillana de la red. &ldquo;Organizamos muchas actividades de formaci&oacute;n, reuniendo a agricultores j&oacute;venes y ancianos para facilitar la transferencia de conocimiento&rdquo;, apunta. La red tambi&eacute;n fomenta la puesta en marcha de bancos de semillas comunitarios, lo que reduce el riesgo de perder una variedad y facilita el descubrimiento de otras ya olvidadas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tratan de presionar pol&iacute;ticamente para cambiar la ley y garantizar que exista un espacio para las variedades locales. &ldquo;Lo m&iacute;nimo&rdquo;, enfatiza Carrascosa, &ldquo;es que los agricultores puedan vender sus semillas directamente en su explotaci&oacute;n o en un mercado local&rdquo;. Como en Sud&aacute;frica, tambi&eacute;n hay espacio para la innovaci&oacute;n: los agricultores est&aacute;n cambiando el modo de utilizar las semillas locales, cultiv&aacute;ndolas con formas m&aacute;s adaptadas al clima y al suelo, lo que puede contrarrestar los efectos de la sequ&iacute;a y otros problemas ambientales.
    </p><h3 class="article-text">Volviendo a la tradici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Desde Sassari, en la isla italiana de Cerde&ntilde;a, Guy D'Hallewin, jefe de investigaci&oacute;n en el Instituto de Producci&oacute;n Alimenticia en el Consejo Nacional de Investigaci&oacute;n da una visi&oacute;n edificante. &ldquo;Tuvimos una colecci&oacute;n de variedades frutales en nuestros laboratorios, en particular, de peras, manzanas y ciruelas. No se han cultivado durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os debido a que otras variedades comerciales son m&aacute;s productivas y responden a las necesidades de la industria de la fruta&rdquo;, se&ntilde;ala el investigador, con el mismo entusiasmo que impulsa a Teresa Piras, que est&aacute; en un viaje de b&uacute;squeda de variedades tradicionales de Cerde&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526795_1512142382595"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526795_1512142382595" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526795/975/548/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos vuelto a estas variedades tradicionales y hemos encontrado muchas caracter&iacute;sticas interesantes&rdquo;, a&ntilde;ade D'Hallewin, quien conf&iacute;a&nbsp;que las&nbsp;&ldquo;tecnolog&iacute;as innovadoras&rdquo; pueden abrir camino a estos cultivos tradicionales. &ldquo;Las variedades antiguas tienen un perfil nutricional muy alto, algo que nunca antes se hab&iacute;a tenido en cuenta. Y son resistentes a muchas enfermedades. Es m&aacute;s, requieren menos insumos, por lo que su cultivo tiene un mejor impacto que las modernas. Maduran durante mucho m&aacute;s tiempo, garantizando fruta fresca durante m&aacute;s meses&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisabetta Tola, Marco Boscolo, Michele Nel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobiernos-empresas-pequenos-agricultores-semillas_1_3029817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Dec 2017 19:02:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Así impiden las multinacionales que los pequeños agricultores usen sus propias semillas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Soberanía alimentaria,Semillas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pulso de los agricultores contra las multinacionales que controlan las semillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mercado-semillas-gratis_1_3483734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Menos de 10 grandes corporaciones controlan el acceso mundial a los alimentos: deciden los precios y las variedades que se cultivan y gestionan las patentes de las semillas</p><p class="subtitle">Estas son las historias de los agricultores que tratan de seguir siendo independientes con sus propias semillas y, a la vez, cuidan el medio ambiente</p><p class="subtitle">Mañana domingo, eldiario.es publica la segunda parte de este especial publicado también en medios internacionales como La Stampa</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/552562fc-4431-4e62-8569-907b48d7ea55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Son ellas quienes deciden los precios, las variedades a cultivar y las condiciones de crecimiento. Tambi&eacute;n gestionan las patentes y los derechos de propiedad intelectual de las semillas. Llegan a acuerdos con los gobiernos y las instituciones p&uacute;blicas. Y tienen una fuerte influencia en los reglamentos, leyes y tratados.
    </p><p class="article-text">
        Un peque&ntilde;o grupo de menos de 10 grandes corporaciones controla el acceso mundial a los alimentos: si hace 20 a&ntilde;os abarcaban el 16%, en la actualidad tienen en sus manos el 70% de la producci&oacute;n de semillas.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80 hab&iacute;a miles de empresas de semillas independientes en todo el mundo. Las historias de muchas de ellas se remontaban a finales del siglo XIX o a principios del siglo XX, y se entrelazaban con la historia de la regi&oacute;n donde trabajaban. La mayor&iacute;a de estas peque&ntilde;as empresas ya no existen. Algunas veces, las marcas s&iacute; han sobrevivido: se han mantenido solo para dar una apariencia de v&iacute;nculo hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Pero el poder real est&aacute; en las manos de unas pocas empresas multinacionales. En menos de 20 a&ntilde;os, estas&nbsp;compa&ntilde;&iacute;as&nbsp;han engullido a cientos de peque&ntilde;as empresas y poseen los derechos de la mayor&iacute;a de los alimentos b&aacute;sicos de consumo habitual. Promueven los monocultivos &ndash;enormes campos de un solo tipo de plantaci&oacute;n&ndash; y tambi&eacute;n est&aacute;n convirtiendo a la industria de las semillas en otro monocultivo, seg&uacute;n alertan los expertos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la diversidad es clave para la supervivencia. Las semillas con muchos rasgos, como la resistencia a la sequ&iacute;a o la tendencia a la maduraci&oacute;n r&aacute;pida, tienen una mayor capacidad para adaptarse al cambio, incluyendo las nuevas amenazas del cambio clim&aacute;tico. Depender de unas pocas variedades es un riesgo a largo plazo. Tener que pagar los c&aacute;nones a los titulares de estas variedades de alimentos, a&uacute;n lo convierte en m&aacute;s peligroso, advierten cient&iacute;ficos y agricultores.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2016 y los primeros meses del 2017 fueron especialmente intensos para el sector de las semillas, con tres grandes asuntos sobre la mesa. Se produjeron una serie de adquisiciones y fusiones de empresas por las principales compa&ntilde;&iacute;as en el sector agr&iacute;cola.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, las empresas Dow y DuPond se fusionaron, sellando y registrando oficialmente su acuerdo el 9 de junio de 2016. La corporaci&oacute;n suiza Syngenta fue comprada por la empresa estatal ChemChina por 43.000 millones de d&oacute;lares. Esta operaci&oacute;n ha sido aprobada por las autoridades antimonopolio en varios pa&iacute;ses y ya est&aacute; en marcha.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2016, Monsanto acept&oacute; una oferta de Bayer de 66.000 millones de d&oacute;lares, el precio m&aacute;s alto jam&aacute;s ofrecido en este campo. La propia Monsanto estuvo intentando comprar Syngenta, pero al final sucumbi&oacute; a la puja del gigante qu&iacute;mico alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo todav&iacute;a no se ha cerrado porque la fusi&oacute;n est&aacute; siendo investigada por las autoridades globales de la competencia y una serie de abogados generales del Estado de EEUU. La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, anunci&oacute; a finales de agosto una investigaci&oacute;n sobre la transacci&oacute;n y el riesgo de que se reduzca la competencia en mercados como el de las semillas o de los pesticidas. La decisi&oacute;n final no llegar&aacute; hasta los primeros meses de 2018.
    </p><p class="article-text">
        Muchas organizaciones locales e internacionales de agricultores y consumidores han expresado su preocupaci&oacute;n y temor por los impactos que puedan tener estas masivas fusiones en los ingresos de los productores y en las opciones finales de los consumidores.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, muchos agricultores, tanto en Europa como en Sud&aacute;frica, est&aacute;n experimentando v&iacute;as&nbsp;para seguir siendo independientes, para mejorar la agrobiodiversidad y ofrecer oportunidades a los clientes que prefieren tener m&aacute;s, y no menos, opciones. Estas son algunas de sus historias:
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El problema es la pobreza&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En la actualidad y bajo la ley sudafricana, un negocio como el m&iacute;o es ilegal. Se nos ha dado una exenci&oacute;n para permitirnos comerciar&rdquo;. Sean Freeman creci&oacute; en la ciudad sudafricana de Pretoria. Es ingeniero, pero siempre ha recolectado semillas. En 2009, casi por casualidad, estas se convirtieron en su medio de vida.
    </p><p class="article-text">
        Junto a su esposa Nicola, ha construido un exitoso negocio familiar de semillas en su explotaci&oacute;n de Henley on Klip, no muy lejos de Johannesburgo. Produce semillas en sus campos y vende m&aacute;s de 600 variedades por Internet a peque&ntilde;os jardineros y agricultores de Sud&aacute;frica. Ahora emplea a ocho personas a tiempo completo.
    </p><p class="article-text">
        En la granja de Sean, Livingseeds, la&nbsp;temporada de crecimiento empieza en septiembre y la cosecha es en noviembre. Primero recolecta las legumbres, luego los tomates y a finales de mayo, los chiles. Las semillas se recogen, se limpian, se secan y luego se envasan y venden. Sean solo trabaja con variedades de polinizaci&oacute;n abierta y no con h&iacute;bridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera es la que ocurre de forma natural gracias al viento, la lluvia o los insectos, y tiene como resultado una semilla que producir&aacute; una planta con caracter&iacute;sticas id&eacute;nticas a la planta madre que puede guardarse para la pr&oacute;xima cosecha. El h&iacute;brido se forma cuando se cruzan, de forma natural o artificial, dos variedades diferentes. Con el fin de conservar las cualidades especiales de la nueva variedad, se tiene que volver a las plantas madre puras para cruzar especies. Esto mantiene la propiedad intelectual en manos de los agricultores.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526731_1512140538417"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526731_1512140538417" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526731/643/362/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El negocio de Sean Freeman ha demostrado que existe una demanda de semillas con polinizaci&oacute;n abierta. Pero, &iquest;por qu&eacute; hay tan pocos productores que invierten en este campo? &ldquo;Siempre hay espacio para una mayor competencia. La competencia agudiza a las empresas, es buena para la pureza de las semillas y para la industria de las semillas en Sud&aacute;frica&rdquo;, dice Freeman.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mayor problema&nbsp;de los peque&ntilde;os productores de semillas es la pobreza, por dos razones principales que est&aacute;n fuertemente relacionadas entre s&iacute;. Rara vez tienen la oportunidad de trabajar en la creaci&oacute;n de valor y, en segundo lugar, el sistema regulatorio de las semillas es m&aacute;s caro para los peque&ntilde;os productores que quieren permanecer en el mercado&rdquo;. En estas condiciones se necesita una gran determinaci&oacute;n para poner en marcha un proyecto de &eacute;xito.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Las semillas y las plantas&nbsp;son como mis hijos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De Johannesburgo a Limpopo. Mankweg es una ciudad del distrito de Capricornio. All&iacute; vive Ma Anna Molala, que tiene un huerto floreciente y cultiva pl&aacute;ntulas para apoyar a m&aacute;s de 100 huertos de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La vida de Anna cambi&oacute; cuando conoci&oacute; al agr&oacute;nomo John Nzira, quien le form&oacute; en permacultura, un sistema de horticultura sostenible. En pocos a&ntilde;os, esta mujer carism&aacute;tica ha motivado a muchas otras mujeres de su comunidad para que pongan en marcha sus propios huertos sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        Ha formado a 147 familias en la permacultura y, en la actualidad, m&aacute;s de 1.000 personas viven en condiciones de seguridad alimentaria. Ha recibido un premio del ayuntamiento por su trabajo contra el cambio clim&aacute;tico. Su huerto demuestra que es posible un sistema de conservaci&oacute;n del medio ambiente mientras, al mismo tiempo, produce alimentos y genera ingresos.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526736_1512140911147"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526736_1512140911147" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526736/643/362/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando plantamos, producimos alimentos y semillas para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o&rdquo; dice Ma Molala, quien ha salvado 31 variedades de semillas. Incluyen mealies [ma&iacute;z], calabazas, mijo, semillas de remolacha, habas africanas, mel&oacute;n dulce, sand&iacute;a, mel&oacute;n africano, okra [una vaina de color verde], col y mel&oacute;n amarillo.
    </p><p class="article-text">
        Su amiga, Maria Sebopa, es otra integrante de la comunidad que tambi&eacute;n tiene un huerto de permacultura. Anna y sus vecinas muestran c&oacute;mo los ingredientes clave de la seguridad alimentaria son el acceso a las semillas y la formaci&oacute;n en gesti&oacute;n sostenible. Esto ayuda a los peque&ntilde;os agricultores a encontrar un camino hacia productos de buena calidad y alto valor.
    </p><h3 class="article-text">La lucha por recuperar las semillas tradicionales</h3><p class="article-text">
        Las luchas con la pobreza y la inseguridad alimentaria son comunes en muchas zonas rurales de todo el mundo. En Sulcis, la provincia al suroeste de la regi&oacute;n italiana de Cerde&ntilde;a, a unos 12.000 kil&oacute;metros de la ciudad de Anna, hay historias similares.
    </p><p class="article-text">
        Sulcis tiene un gran recurso natural, el carb&oacute;n. La miner&iacute;a fue la principal actividad desde mediados del siglo XIX hasta principios de 1970. Ahora, pr&aacute;cticamente abandonadas, las minas todav&iacute;a son visibles en el paisaje, como los restos de un pasado m&aacute;s rico y atareado. A&uacute;n no se ha hecho otra inversi&oacute;n en esta regi&oacute;n y hoy en d&iacute;a, Sulcis es uno de los lugares m&aacute;s pobres de Italia.
    </p><p class="article-text">
        <span id="2526748_1512141296594"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="2526748_1512141296594" width="975" height="548" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9354/2526748/643/362/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La vida avanza lentamente y tiene poco que ofrecer a las nuevas generaciones. Y, sin embargo, las variedades tradicionales de trigo y frutas podr&iacute;an servir para construir una innovadora cadena de valor que aumente la diversidad y la calidad de los alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay un gran problema: las semillas de estas variedades tradicionales se han perdido casi en su totalidad. Solo quedan unas pocas en explotaciones remotas. Pero, gracias a un peque&ntilde;o grupo de personas decididas, se ha iniciado una b&uacute;squeda de estas semillas. Reciben el apoyo de instituciones y universidades locales, que han ofrecido sus colecciones de semillas y sus conocimientos para iniciar nuevos experimentos en el campo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisabetta Tola, Marco Boscolo, Michele Nel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mercado-semillas-gratis_1_3483734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Dec 2017 20:06:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El pulso de los agricultores contra las multinacionales que controlan las semillas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Soberanía alimentaria,Semillas,Cambio climático,Patentes]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
