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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta I. Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta_i_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta I. Sánchez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/lagunilla-planta-invasora-pone-alerta-guadalquivir_132_12633315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/505bd902-4a7c-4ade-ad83-516eecc29b16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126581.jpg" width="1272" height="715" alt="Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que se detectara en 2021, la lagunilla —una especie invasora originaria de Sudamérica— se extiende forma imparable por el Guadalquivir.  Esta expansión no solo afecta a la biodiversidad del río, sino que amenaza la economía local y la salud pública</p></div><p class="article-text">
        El estuario del Guadalquivir es un lugar de encuentro y desencuentro entre flora y fauna aut&oacute;ctonas y especies provenientes de otras partes del mundo, que llegan adheridas a las embarcaciones o en sus aguas de lastre. Solo unas pocas sobreviven y, a&uacute;n as&iacute;, actualmente el numero de especies ex&oacute;ticas/invasoras del Guadalquivir ya casi iguala al de especies nativas. Algunos ejemplos conocidos son la tortuga de florida, el pez gato, el cangrejo azul o el temido siluro.
    </p><p class="article-text">
        Una de las especies que m&aacute;s nos preocupa como investigadores es la lagunilla (<em>Alternanthera philoxeroides</em>), una planta de la familia de las Amarant&aacute;ceas originaria de la Sudam&eacute;rica templada (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Su vector de dispersi&oacute;n es mal conocido &mdash;las v&iacute;as de entrada parecen ser el agua de los dep&oacute;sitos de lastre de los barcos o el alimento para aves (sus semillas se han encontrado en algunos preparados)&mdash; pero, de lo que no cabe duda, es de que se trata de una planta que, fuera de su &aacute;rea nativa de distribuci&oacute;n, es extremadamente invasora. De hecho, se considera una de las peores especies invasoras del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La lagunilla crece tanto en tierra firme como flotante y se desarrolla de forma vigorosa, formando rodales tan densos que impiden la entrada de luz en el agua y dificultan el intercambio de ox&iacute;geno, provocando una grave reducci&oacute;n de la biodiversidad y modificando el h&aacute;bitat. Fuera de control puede tapizar grandes superficies acu&aacute;ticas, afectando a la navegaci&oacute;n, las actividades recreativas y el turismo (algo similar a lo que estamos viendo en el r&iacute;o Guadiana con el camalote y el nen&uacute;far mexicano). Adem&aacute;s, la lagunilla es capaz de enraizar en tierra y competir exitosamente con los cultivos, provocando enormes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Por si todo esto fuera poco, la planta puede llegar a convertirse en un verdadero quebradero de cabeza en salud p&uacute;blica, ya que favorece el crecimiento de mosquitos vectores de pat&oacute;genos, que encuentran un lugar id&oacute;neo para reproducirse en el agua estancada de las alfombras flotantes que forma la lagunilla.
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                Dispersión por fragmentación de un tallo de lagunilla mostrando raíces a nivel de los nudos.                            </span>
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        Su erradicaci&oacute;n, una vez que la invasi&oacute;n est&aacute; muy extendida, es pr&aacute;cticamente imposible, y su control sumamente costoso (de hecho, en pa&iacute;ses como China, Australia y Estados Unidos, el control de la lagunilla asciende a m&aacute;s de 250 millones de d&oacute;lares cada a&ntilde;o), por lo que debe evitarse a toda costa su entrada, y en caso de aparecer, eliminarse de forma inmediata.
    </p><h2 class="article-text">Cinco a&ntilde;os de invasi&oacute;n silenciosa</h2><p class="article-text">
        La lagunilla se detect&oacute; por primera vez en la d&aacute;rsena del Guadalquivir en el a&ntilde;o 2021, la primera aparici&oacute;n de esta especie en Andaluc&iacute;a (en Espa&ntilde;a, se conoce tambi&eacute;n su presencia La Coru&ntilde;a, Barcelona y Navarra). Desde entonces se ha expandido a gran velocidad, y puede encontrarse en ambas m&aacute;rgenes de la d&aacute;rsena, desde el Puente de las Delicias hasta San Jer&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no existen a&uacute;n estudios exhaustivos al respecto, los datos indican que la lagunilla est&aacute; afectando negativamente a la fauna acu&aacute;tica y a la flora aut&oacute;ctona del Guadalquivir, compitiendo con ella por el espacio. En algunas zonas de la d&aacute;rsena est&aacute; empezando adem&aacute;s a dificultar las actividades n&aacute;uticas recreativas.
    </p><p class="article-text">
        Desde su aparici&oacute;n, investigadores de la Universidad de Sevilla y la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana estamos alertando de la peligrosidad de la especie, sin que haya existido una respuesta contundente a la altura del problema por parte de las administraciones competentes, que son varias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la d&aacute;rsena del Guadalquivir es un espacio en el que tienen competencia numerosas administraciones, entre las que pueden existir solapamientos &mdash;o, al contrario, vac&iacute;os&mdash; cuando no se ponen de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Guadalquivir se ocupa del dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico, incluyendo las propias m&aacute;rgenes del r&iacute;o; su funci&oacute;n es velar por el buen estado ecol&oacute;gico e hidrol&oacute;gico del rio, por lo que la prevenci&oacute;n y control de especies ex&oacute;ticas invasoras deber&iacute;a ser una de sus prioridades. Por su parte, la Autoridad Portuaria se encarga de toda la dimensi&oacute;n recreativa e industrial que implica tr&aacute;fico fluvial. Y por supuesto, la Junta de Andaluc&iacute;a, a trav&eacute;s de la Consejer&iacute;a de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Econom&iacute;a Azul, que tiene un papel clave en la conservaci&oacute;n de la biodiversidad y el control de especies ex&oacute;ticas invasoras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del inter&eacute;s com&uacute;n de unas y otras administraciones, y el riesgo que esta especie supone para la biodiversidad, la econom&iacute;a y la salud p&uacute;blica, ninguna toma las riendas del problema de forma eficaz. Como dice el refr&aacute;n, &ldquo;yo por ti, t&uacute; por m&iacute;, y la casa sin barrer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Do&ntilde;ana y los arrozales del Guadalquivir, en el punto de mira</h2><p class="article-text">
        Si no queremos que la d&aacute;rsena se convierta en otra cosa muy diferente a lo que ha venido siendo hasta ahora, es necesario pasar a la acci&oacute;n. Sin control, la lagunilla podr&iacute;a acabar tapizando la superficie del agua, creando un paisaje m&aacute;s propio del Pantanal de Brasil que de un r&iacute;o andaluz, y con unas consecuencias dram&aacute;ticas para el ecosistema, la econom&iacute;a y la imagen de Sevilla como ciudad fluvial (y para la de la d&aacute;rsena como zona de encuentro y disfrute de su ciudadan&iacute;a).
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                    alt="Detalle de las hojas e inflorescencia de un tapiz de lagunilla."
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            <span class="title">
                Detalle de las hojas e inflorescencia de un tapiz de lagunilla.                            </span>
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        Adem&aacute;s, cuanto mayor es la expansi&oacute;n de la lagunilla en la d&aacute;rsena, m&aacute;s probabilidades hay de que la planta llegue al estuario del Guadalquivir, y al Parque Nacional de Do&ntilde;ana, ya de por s&iacute; gravemente afectado por otros problemas. Y es que aunque la lagunilla no suele producir semillas en las zonas invadidas, se reproduce y dispersa f&aacute;cilmente por fragmentaci&oacute;n de sus tallos huecos flotantes, de manera que las mismas olas de los barcos causan desprendimientos de trozos de la planta que se desplazan flotando hasta alcanzar otro punto de la orilla para formar un nuevo rodal.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo preocupa su llegada a Do&ntilde;ana, sino tambi&eacute;n a enclaves como los arrozales del Guadalquivir, donde su impacto como &ldquo;mala hierba&rdquo; podr&iacute;a ser desastroso. Sabemos que en China y otros pa&iacute;ses productores de arroz, la planta ha llegado a reducir la producci&oacute;n en m&aacute;s de un 60%. No hay que olvidar que, en Sevilla, varios municipios viven del cultivo del arroz (especialmente Isla Mayor), contribuyendo con m&aacute;s de la mitad de la producci&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, urge realizar estudios cient&iacute;ficos que aborden la problem&aacute;tica de forma rigurosa y eval&uacute;en la dimensi&oacute;n del impacto ecol&oacute;gico, econ&oacute;mico y social de la lagunilla. Es fundamental que la comunidad cient&iacute;fica y las administraciones competentes se sienten en la misma mesa y acuerden una estrategia de acci&oacute;n conjunta. S&oacute;lo as&iacute; podremos frenar la invasi&oacute;n de la lagunilla en el Guadalquivir, que amenaza con convertirse en irreversible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez, Jesús M. Castillo, Pablo García Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/lagunilla-planta-invasora-pone-alerta-guadalquivir_132_12633315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 04:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lagunilla, la planta invasora que pone en alerta al Guadalquivir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Operación verano: por unas playas libres de plástico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/operacion-verano-playas-libres-plastico_132_12418156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77d176a8-c9c2-462b-93a4-c6c04baab872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Operación verano: por unas playas libres de plástico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora que llega la temporada de playa, conviene recordar algunas cuestiones sobre ese protagonista omnipresente que invade nuestros tan preciados como vulnerables ecosistemas costeros: el plástico, contaminante imperecedero, huella imborrable de la Era del Hombre, esa que muchos llaman Antropoceno</p></div><p class="article-text">
        El pl&aacute;stico se encuentra en todos los ecosistemas del mundo, tanto acu&aacute;ticos como terrestres, costeros y continentales, incluso en la atm&oacute;sfera y en las nubes. Forma parte indisociable de nuestras vidas e, incluso, de nuestro cuerpo: ya hay estudios que demuestran que est&aacute; en nuestra sangre y en nuestros &oacute;rganos, incluido el cerebro, acumulado en forma de peque&ntilde;&iacute;simas part&iacute;culas. Literalmente, comemos, bebemos e inhalamos pl&aacute;stico a diario: en el agua embotellada, en los alimentos envasados y en el aire que respiramos. &iexcl;Se estima que diariamente ingerimos m&aacute;s de 800 part&iacute;culas de pl&aacute;stico! Adem&aacute;s, somos el destino final de todo el pl&aacute;stico que han consumido los animales de los que nos alimentamos, que no es poco...
    </p><p class="article-text">
        Las costas constituyen uno de los mayores sumideros mundiales de pl&aacute;stico, procedente de la actividad pesquera y el turismo de masas. El 40% del pl&aacute;stico que contamina los oc&eacute;anos procede de la pesca (hasta el 85% en algunas partes del mundo). Cada a&ntilde;o se desechan en el mar nada m&aacute;s y nada menos que 640.000 toneladas de artes de pesca. La mayor parte de ellas son redes, la forma pl&aacute;stica m&aacute;s letal para la vida marina. Enredos, ahorcamientos, amputaciones&hellip; son algunos de los impactos m&aacute;s habituales provocados por las redes y otros pl&aacute;sticos abandonados en las costas y el mar. Pero no son los &uacute;nicos. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los residuos pl&aacute;sticos m&aacute;s habituales y contaminantes de las playas asociados al ser humano tambi&eacute;n est&aacute;n las colillas. Peque&ntilde;as, pero devastadoras. El acetato de celulosa del que est&aacute;n compuestos los filtros de los cigarrillos es un pol&iacute;mero altamente resistente, no biodegradable y extremadamente t&oacute;xico. Una sola colilla puede contaminar decenas de litros de agua con metales pesados (como plomo y ars&eacute;nico) y numerosos aditivos da&ntilde;inos para la vida marina.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, todos estos pl&aacute;sticos que llegan a las costas y al mar se fragmentan en trozos cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os debido a la meteorizaci&oacute;n (exposici&oacute;n a la luz solar, viento, erosi&oacute;n, etc.). Son los llamados micropl&aacute;sticos, que son f&aacute;cilmente ingeridos por los organismos, bioacumul&aacute;ndose e incorpor&aacute;ndose a las redes tr&oacute;ficas hasta llegar a nosotros. Es el karma del pl&aacute;stico: todo lo que tiras, vuelve a ti.
    </p><h2 class="article-text">Aves marinas: las principales v&iacute;ctimas de la contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos</h2><p class="article-text">
        Muchos de estos pl&aacute;sticos tambi&eacute;n terminan en los est&oacute;magos de la fauna silvestre, en especial de las aves marinas, para las que representa una amenaza real. M&aacute;s del 90% de las aves acu&aacute;ticas del mundo tiene pl&aacute;stico en sus est&oacute;magos, y miles de ellas mueren cada a&ntilde;o debido a &eacute;l. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto: Brian Yuratsis. Unsplash                            </span>
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        Desde la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana (CSIC) estamos estudiando la magnitud y multidimensionalidad de las interacciones entre el pl&aacute;stico y las aves acu&aacute;ticas (proyecto IsoPlastic, Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n, Ref PID 2022-140057NB-100; proyecto Guanoplastic, Junta de Andaluc&iacute;a, Ref PY20_00756). 
    </p><p class="article-text">
        Tomemos como ejemplo las gaviotas, que son e<span class="highlight" style="--color:white;">xtraordinariamente adaptables y oportunistas, y han aprendido a usar la basura humana como recurso. Como otras muchas aves, </span>producen egagr&oacute;pilas o regurgitados con todos los restos que no son capaces de digerir: espinas de pescados, cut&iacute;cula de cangrejos, restos de conchas&hellip; y, c&oacute;mo no, pl&aacute;stico: colillas, tapones, bolsas, envoltorios, toallitas, cuerdas, gomillas, y un sinf&iacute;n de objetos pl&aacute;sticos inveros&iacute;miles (juguetes, chupes, pulseras&hellip;). 
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis qu&iacute;mico de estos pl&aacute;sticos revela una amplia variedad de pol&iacute;meros, incluyendo polietileno (el pol&iacute;mero m&aacute;s habitual y m&aacute;s producido en el mundo, con el que se fabrican pl&aacute;sticos de un solo uso), poliestireno, PVC, polipropileno, siliconas, etc. Muchos de ellos est&aacute;n asociados a aditivos altamente t&oacute;xicos, como los ftalatos, un tipo de plastificante que se utiliza para dar flexibilidad (por ejemplo, al PVC), y que se relaciona con procesos de disrupci&oacute;n endocrina, problemas reproductivos o alteraciones en el desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        El consumo habitual de pl&aacute;stico en las aves tambi&eacute;n produce plasticosis, una enfermedad, descrita recientemente en aves marinas, que se caracteriza por la inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica del tracto digestivo provocada por las lesiones y la toxicidad del pl&aacute;stico. Tambi&eacute;n puede llegar a producir la muerte por colapso digestivo, como ocurre con el consumo desmesurado de gomillas al ser confundidas con gusanos. En muchos casos, las aves llegan a morir de inanici&oacute;n al dejar de alimentarse por sensaci&oacute;n de saciedad (al estar sus est&oacute;magos llenos de pl&aacute;stico que no pueden expulsar). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A la izquierda, egagrópila de gaviota patiamarilla encontrada en una playa de Tarifa. En el centro, la egagrópila en el laboratorio y, a la izquierda, los plásticos que contenía ya colocados sobre placas de Petri. Las egagrópilas son bolas de alimento no digerido que regurgitan algunas aves."
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            <span class="title">
                A la izquierda, egagrópila de gaviota patiamarilla encontrada en una playa de Tarifa. En el centro, la egagrópila en el laboratorio y, a la izquierda, los plásticos que contenía ya colocados sobre placas de Petri. Las egagrópilas son bolas de alimento no digerido que regurgitan algunas aves.                            </span>
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        El pl&aacute;stico es adem&aacute;s uno de los materiales m&aacute;s cotizados por las aves marinas para la construcci&oacute;n de sus nidos. Se calcula que el 30% de los nidos de las aves de todo el mundo contiene material sint&eacute;tico, especialmente pl&aacute;stico. Las cuerdas y los hilos de pesca pueden convertir los nidos en verdaderas trampas mortales, no s&oacute;lo para los pollos sino tambi&eacute;n para los adultos. Por otro lado, los nidos con pl&aacute;stico se calientan m&aacute;s, pudiendo afectar a la fecha de eclosi&oacute;n de los huevos. Estos desajustes fenol&oacute;gicos (es decir, entre los eventos biol&oacute;gicos y las condiciones ambientales) son muy importantes porque implican una desincronizaci&oacute;n con procesos clave, como pueden ser los picos de abundancia de alimento. En cualquier caso, el patr&oacute;n global de acumulaci&oacute;n de pl&aacute;stico en los nidos es un claro reflejo de nuestra huella pl&aacute;stica en la fauna silvestre. 
    </p><p class="article-text">
        Las aves no s&oacute;lo son v&iacute;ctimas sino tambi&eacute;n veh&iacute;culos de dispersi&oacute;n de pl&aacute;stico, lo que se conoce como <em>biovectores</em>. Esta es quiz&aacute;s la fase del ciclo del pl&aacute;stico menos conocida, el qu&eacute; pasa con el pl&aacute;stico una vez que ya ha llegado al ambiente. Desde la EBD, usamos dispositivos GPS que colocamos a las aves, y a trav&eacute;s de modelos matem&aacute;ticos, cuantificamos esos flujos de pl&aacute;stico, contabilizando cientos de kilos transportados anualmente desde zonas altamente contaminadas a h&aacute;bitats naturales (ver, por ejemplo, Cano Povedano et al. 2024 y Mart&iacute;n-V&eacute;lez et al 2024). <span class="highlight" style="--color:white;">El objetivo es conocer c&oacute;mo afecta la conectividad ecol&oacute;gica al transporte de pl&aacute;sticos y otros contaminantes, como especies invasoras o bacterias resistentes a antibi&oacute;ticos (muy asociadas tambi&eacute;n al pl&aacute;stico); informaci&oacute;n muy valiosa para orientar la toma de decisiones en la conservaci&oacute;n de espacios protegidos y la gesti&oacute;n de residuos. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Normativas y conciencia ambiental: fundamentales para limitar el da&ntilde;o</span></h2><p class="article-text">
        Existen mecanismos para limitar la contaminaci&oacute;n por pl&aacute;stico en las costas, dando as&iacute; un respiro a la fauna marina. Por ejemplo, existen normativas que proh&iacute;ben pl&aacute;sticos de un solo uso (cubiertos, vasos y platos en chiringuitos y hosteler&iacute;a en general) y que obligan a las empresas productoras de pl&aacute;stico de usar y tirar a asumir los costos de limpieza. Tambi&eacute;n podemos clausurar vertederos a cielo abierto, minimizando el acceso a las aves y el biotransporte de pl&aacute;stico a zonas naturales. E incluso podemos prohibir fumar en las playas con la declaraci&oacute;n de &ldquo;playas libres de humo&rdquo;. La normativa est&aacute;: ahora s&oacute;lo falta aplicarla. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, todo queda en manos de la responsabilidad individual. En este sentido, la educaci&oacute;n y conciencia ambiental son fundamentales. Y en ello estamos. Por ejemplo, a trav&eacute;s del proyecto &ldquo;Plastisfera&rdquo; (financiado por la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a, MICIU) tratamos de crear conciencia y cultura cient&iacute;fica en torno a la contaminaci&oacute;n por pl&aacute;stico. Como parte de este esfuerzo, la exposici&oacute;n &ldquo;<a href="https://www.csic.es/es/ciencia-y-sociedad/iniciativas-de-divulgacion/exposiciones-itinerantes/plastisfera-vida-y-muerte-en-el-antropoceno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plastisfera: Vida y Muerte en el Antropoceno&rdquo;</a> ) propone un viaje a trav&eacute;s de la mirada de diferentes aves acu&aacute;ticas estrechamente ligadas al ser humano, mostrando c&oacute;mo conviven y <em>conmueren</em> con el pl&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ojal&aacute; en un futuro pr&oacute;ximo las playas libres de pl&aacute;stico sean una realidad! 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mart&iacute;n-V&eacute;lez, V., Cano-Povedano, J., Canuelo-Jurado, B., L&oacute;pez-Calder&oacute;n, C., C&eacute;spedes, V., Ros, M., ... &amp; Green, A. J. (2024). Leakage of plastics and other debris from landfills to a highly protected lake by wintering gulls. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Waste Management</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>177</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, 13-23.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cano-Povedano, J., L&oacute;pez-Calder&oacute;n, C., S&aacute;nchez, M. I., Hortas, F., Ca&ntilde;uelo-Jurado, B., Mart&iacute;n-V&eacute;lez, V., ... &amp; Green, A. J. (2023). Biovectoring of plastic by white storks from a landfill to a complex of salt ponds and marshes. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Marine Pollution Bulletin</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>197</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, 115773</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/operacion-verano-playas-libres-plastico_132_12418156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 04:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Operación verano: por unas playas libres de plástico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Plásticos,Contaminación del agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rompiendo fronteras, uniendo saberes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/rompiendo-fronteras-uniendo-saberes_132_11277163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d39b5a44-f708-43a0-b0de-7b7b2d632da2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rompiendo fronteras, uniendo saberes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciencia y arte como aliados para la nueva divulgación del siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        La ciencia se encuentra inmersa en una crisis de credibilidad sin precedentes, alimentada por el negacionismo clim&aacute;tico, las teor&iacute;as conspiranoicas, las fake news, y la desinformaci&oacute;n en general, que no s&oacute;lo est&aacute;n afectando a la confianza en la comunidad cient&iacute;fica, sino que est&aacute;n poniendo en riesgo la sostenibilidad de nuestras sociedades, el bienestar de las generaciones venideras y el futuro de nuestro planeta. Discursos &ldquo;retardistas&rdquo; que niegan la crisis ecol&oacute;gica y argumentan contra la urgencia de acciones &ldquo;exageradas&rdquo; por los cient&iacute;ficos, son cada vez m&aacute;s habituales en todo el mundo. &iquest;C&oacute;mo vamos a enfrentarnos a los grandes retos ambientales del planeta o de salud p&uacute;blica global si una parte importante de la poblaci&oacute;n ni siquiera los reconoce o no les otorga la importancia y urgencia que requieren, porque &ldquo;hay tiempo de sobra para reaccionar&rdquo; &hellip;? 
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad desinformada es el mejor caldo de cultivo para todas estas creencias falsas o enga&ntilde;osas que atrapan a menudo a un sector de la sociedad con una escasa cultura cient&iacute;fica. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s donde el peso de la ciencia en la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a ha sido tradicionalmente deficiente, y esto tiene su reflejo en el grado de alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica de la sociedad. As&iacute; lo demuestran las encuestas de percepci&oacute;n social de la ciencia y la tecnolog&iacute;a de la FECYT (Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a, Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades): m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n no muestra inter&eacute;s por la ciencia. El porcentaje no llega ni al 20% en cuanto a la participaci&oacute;n en actividades de divulgaci&oacute;n (por ejemplo, la asistencia a una feria de la ciencia). Adem&aacute;s, la poblaci&oacute;n encuestada afirma que la informaci&oacute;n que recibe de la ciencia es insuficiente y poco comprensible. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque hemos mejorado respecto a a&ntilde;os anteriores, a&uacute;n estamos lejos de alcanzar cifras acordes a un pa&iacute;s puntero en ciencia e innovaci&oacute;n a nivel mundial. Estos datos nos ponen a los investigadores e investigadoras en el punto de mira, y nos animan a reflexionar sobre nuestra responsabilidad contribuyendo a una sociedad bien informada, cr&iacute;tica, con capacidad de tomar decisiones acertadas y menos vulnerable al impacto de la desinformaci&oacute;n en la Era Posverdad. 
    </p><h3 class="article-text">Divulgar ciencia</h3><p class="article-text">
        No hay duda de que la desinformaci&oacute;n se combate haciendo ciencia de calidad, pero tambi&eacute;n divulg&aacute;ndola. Si le pedimos a la sociedad confianza, debemos hacer un esfuerzo por hacer el conocimiento m&aacute;s accesible; de ello depende en buena parte que la poblaci&oacute;n valore y conf&iacute;e en la ciencia. Si bien la oferta de actividades de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica se ha diversificado y aumentado significativamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (ferias y festivales de ciencia, proyectos de ciencia ciudadana, etc), a&uacute;n nos queda mucho camino por recorrer. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo tenemos la impresi&oacute;n de que nuestras acciones de divulgaci&oacute;n est&aacute;n orientadas a los &ldquo;ya convencidos&rdquo;, dejando fuera a una parte importante de la sociedad que por diversos motivos no se siente atra&iacute;da por las manifestaciones cient&iacute;ficas, por muy divulgativas que sean, o tienen un acceso limitado a la misma. Sin abandonar las acciones tradicionales, muy necesarias para mejorar la educaci&oacute;n y la cultura cient&iacute;fica, la divulgaci&oacute;n del siglo XXI necesita ampliar sus miradas para adaptase a una sociedad compleja, en pleno proceso de transformaci&oacute;n, a trav&eacute;s de nuevos lenguajes, formatos y herramientas, para captar el inter&eacute;s de un p&uacute;blico que busca aprender de una forma diferente con enfoques transformadores, cercanos y atractivos &iquest;Qu&eacute; pueden aportarnos en este sentido otras disciplinas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque nos esforzamos por difuminar las fronteras y nos gusta etiquetar nuestra actividad como multidiciplinar, pluridisciplinar, interdisciplnar o transdisciplinar, tan de moda en nuestros d&iacute;as, la realidad es que nos cuesta salir de nuestra zona de confort en cuanto a saberes se refiere. Gran parte de las crisis con las que convivimos tienen su origen en la dualidad y estructuraci&oacute;n que hacemos del mundo. Un ejemplo claro es la crisis ambiental por la que atraviesa el planeta, fruto de la separaci&oacute;n entre el ser humano y la naturaleza. Este y muchos otros desaf&iacute;os necesitan m&aacute;s que nunca de alianzas. Si queremos una sociedad bien informada, debemos utilizar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance, m&aacute;s all&aacute; de las que nos ofrecen nuestras parcelas de conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido un campo con un enorme potencial es el arte, capaz de conectar con el mundo de los sentidos, las emociones y los sentimientos, pudiendo llegar all&iacute; donde la rigidez y la precisi&oacute;n de la ciencia no permite alcanzar. Y es que arte y ciencia est&aacute;n mucho m&aacute;s cerca de lo que imaginamos. De hecho, practicamos la creatividad propia del arte cuando dise&ntilde;amos nuestros experimentos, cuando planteamos hip&oacute;tesis o cuando ensayamos nuevos m&eacute;todos. &iquest;Por qu&eacute; no aplicarlo al mundo de la divulgaci&oacute;n? Cada vez m&aacute;s acciones demuestran que los espacios de encuentro entre ciencia y arte no s&oacute;lo no son tan improbables, sino que sus interfaces son sumamente fruct&iacute;feras. El arte puede aportar ese ingrediente clave para un nuevo modelo de divulgaci&oacute;n, m&aacute;s cercano y atractivo a una sociedad que necesita enfrentarse a gran escala a retos medioambientales cada vez m&aacute;s complejos. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text">Plastisfera, un proyecto de ciencia y arte sobre el impacto ambiental del pl&aacute;stico</h3><p class="article-text">
        Una de estas iniciativas donde el mestizaje entre ciencia y arte se dan cita para trasmitir de forma novedosa y atractiva el conocimiento es &ldquo;Plastisfera: M&uacute;sica y Danza para la SOStenibilidad&rdquo;, un proyecto financiado por la FECYT cuyo objetivo es visibilizar la problem&aacute;tica del pl&aacute;stico. La contaminaci&oacute;n por pl&aacute;stico es uno de los mayores problemas ambientales a los que se enfrenta el planeta y para el que todas las acciones de sensibilizaci&oacute;n son pocas. 
    </p><p class="article-text">
        En el marco de este proyecto, se estren&oacute; el pasado 21 de febrero en el teatro Alameda de Sevilla &ldquo;Plastisfera&rdquo;, un espect&aacute;culo esc&eacute;nico creado por ArtScience Danza, compa&ntilde;&iacute;a dedicada a la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, en colaboraci&oacute;n con cient&iacute;ficas de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana (CSIC). Asimismo, cont&oacute; con la participaci&oacute;n de la escritora y poeta Beatriz Gimenez de Ory, premio nacional de literatura juvenil, quien consigui&oacute; transformar de manera impactante y evocadora el mensaje cient&iacute;fico en poes&iacute;a, <span class="highlight" style="--color:white;">despertando el inter&eacute;s, el pensamiento cr&iacute;tico y la imaginaci&oacute;n entre los m&aacute;s j&oacute;venes</span>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La obra narra la historia de amor y odio entre el pl&aacute;stico y las aves acu&aacute;ticas a trav&eacute;s de la m&uacute;sica y la danza, apelando a las emociones para enfatizar un problema de envergadura global donde los h&aacute;bitos individuales juegan un papel fundamental. Se calcula que m&aacute;s del 90% de las aves acu&aacute;ticas de todo el mundo contiene pl&aacute;stico en sus est&oacute;magos, muriendo millones de ellas cada a&ntilde;o. As&iacute; lo corroboran las investigaciones que se realizan en la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana en el marco de diversos proyectos financiados con fondos p&uacute;blicos nacionales (proyecto IsoPlastic, Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n) y auton&oacute;micos (proyecto Guanoplastic, Junta de Andaluc&iacute;a). 
    </p><p class="article-text">
        Estos datos requieren un cambio radical, no solo en la gesti&oacute;n de los residuos pl&aacute;sticos sino en nuestros propios h&aacute;bitos. &ldquo;Plastisfera&rdquo; pretende apelar a la responsabilidad individual para limitar muestra huella pl&aacute;stica, a trav&eacute;s de una puesta en escena rompedora en el mundo de la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica. Una obra que no deja indiferente al espectador y donde la multidisciplinariedad y la inclusi&oacute;n han sido sus sellos de identidad. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de conciencia ambiental, la obra promueve valores tan importantes como la igualdad de g&eacute;nero y la inclusi&oacute;n, prestado especial atenci&oacute;n a personas con discapacidad auditiva.&nbsp;Para ello ha contado con traducci&oacute;n simult&aacute;nea a lengua de signos y m&uacute;sica en directo. Numerosos estudios demuestran los beneficios para las personas sordas de &ldquo;sentir&rdquo; la m&uacute;sica (escucha corporal), una dimensi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia que la experiencia sonora a trav&eacute;s del canal auditivo. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del INE (2022), en Espa&ntilde;a hay 1.230.000 personas censadas con hipoacusia (muchas m&aacute;s si se incluyen las no censadas), siendo una de las principales discapacidades a nivel mundial. Sin embargo, las personas con hipoacusia dif&iacute;cilmente tienen acceso al conocimiento cient&iacute;fico a trav&eacute;s de las acciones tradicionales de divulgaci&oacute;n. Integrar a este colectivo supone un importante desaf&iacute;o, no s&oacute;lo para la comunidad educativa, sino tambi&eacute;n para los cient&iacute;ficos involucrados en divulgaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Plastisfera&rdquo; ha puesto su granito de arena para eliminar diferentes brechas sociales (cultural, de g&eacute;nero, de conocimiento y de comunicaci&oacute;n), permitiendo un mayor alcance en la transmisi&oacute;n e impacto del conocimiento. Sin duda, una iniciativa pionera en el mundo de la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica en Espa&ntilde;a, que espera servir de referente para futuras acciones divulgativas.
    </p><p class="article-text">
        El estreno tuvo lugar en el marco del VII <span class="highlight" style="--color:white;">Ciclo&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>#TEATReVES</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, un programa para incentivar el teatro entre los j&oacute;venes, apostando por nuevos lenguajes, formatos y contenidos, con propuestas de espect&aacute;culos cercanas a su realidad. L</span>a obra estuvo acompa&ntilde;ada de un coloquio en el que se debati&oacute; sobre la problem&aacute;tica del pl&aacute;stico y el proceso de creaci&oacute;n de la obra, donde se dio protagonismo al p&uacute;blico y cuyos testimonios recogi&oacute; el programa <a href="http://www.canalsur.es/multimedia.html?id=2019035" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Cambio Clim&aacute;tico&rdquo; de Canal Sur Radio</a> (a partir del minuto 32). Su objetivo qued&oacute; cumplido: generar espacios de reflexi&oacute;n entre los m&aacute;s j&oacute;venes, creando conciencia y compromiso sobre uno de los problemas ambientales m&aacute;s importantes de la actualidad.
    </p><h3 class="article-text">No todo es cuesti&oacute;n de imaginaci&oacute;n&hellip;</h3><p class="article-text">
        Evidentemente, para una divulgaci&oacute;n de calidad y amplio alcance se necesita un mayor apoyo de las instituciones, con nuevas convocatorias y mayor inversi&oacute;n. Actualmente, las opciones son sumamente escasas, en la mayor parte de los casos limitada a una peque&ntilde;a partida de los proyectos de investigaci&oacute;n. Salvo las ayudas para el fomento de la cultura cient&iacute;fica, tecnol&oacute;gica y de la innovaci&oacute;n de la FECYT, no existen otras convocatorias espec&iacute;ficas para proyectos de divulgaci&oacute;n. Por otro lado, en base al beneficio que reporta a la sociedad y al esfuerzo que supone para el personal investigador, debe existir un mayor reconocimiento acad&eacute;mico, desde la propia comunidad cient&iacute;fica hasta las instituciones responsables de los procesos de evaluaci&oacute;n. Un mayor apoyo a todos estos niveles se traducir&iacute;a en una mejora del impacto en la transmisi&oacute;n del conocimiento y en una mayor aceptaci&oacute;n de la ciencia por la sociedad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez, Pilar Ordóñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/rompiendo-fronteras-uniendo-saberes_132_11277163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Apr 2024 17:49:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rompiendo fronteras, uniendo saberes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Arte,Danza,Plásticos,Contaminación del agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música y danza: ¿Qué puede aportar el arte a la divulgación científica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/musica-danza-aportar-arte-divulgacion-cientifica_132_9622338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59b8f6a4-73d3-4e8f-ad3c-e7fb57473db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música y danza: ¿Qué puede aportar el arte a la divulgación científica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La interacción entre danza, música y ciencia tiene un enorme potencial para forjar nuevos caminos para el diálogo, ofreciendo nuevos paradigmas para una mejor comprensión del mundo y para un mayor alcance en la transmisión del conocimiento, mejorado significativamente su impacto</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Mucho m&aacute;s de lo que imaginas! Y no es nada nuevo. Las Artes han estado vinculadas a la Ciencia desde la Antig&uuml;edad. El mismo Arist&oacute;teles defin&iacute;a las Artes como el proceso de creaci&oacute;n de cosas y conocimiento de un modo racional, a trav&eacute;s de m&eacute;todos y reglas establecidos, para comprender el mundo (Evans 2007). Por otro lado, la raz&oacute;n y el juicio han estado &iacute;ntimamente asociados a la creaci&oacute;n, la imaginaci&oacute;n y la inspiraci&oacute;n (Zambrano 2016).
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos, Ciencia y Arte han propiciado el di&aacute;logo desde espacios diferentes, pero con m&eacute;todos y pr&aacute;cticas que han permitido su articulaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;ndo se perdi&oacute; la comunicaci&oacute;n entre la Ciencia y el Arte? A partir de la Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fica del siglo XVI, la Ciencia ha ido desvincul&aacute;ndose paulatinamente del Arte, en la b&uacute;squeda de una identidad propia basada en el m&eacute;todo cient&iacute;fico. Desde entonces. la Ciencia se ha vuelto sumamente especializada y de muy dif&iacute;cil acceso, tanto en sus contenidos como en sus formatos, para el p&uacute;blico en general. Una consecuencia directa es la escasa cultura cient&iacute;fica que poseen los ciudadanos desde la etapa escolar. As&iacute; lo muestran las encuestas de percepci&oacute;n social de la ciencia y la tecnolog&iacute;a de la FECYT (La Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a): m&aacute;s del 35% de los espa&ntilde;oles no muestra inter&eacute;s por la ciencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad contrasta con los datos del <em>SCImago Journal &amp; Country Rank </em>(SJR, &iacute;ndice que mide la calidad cient&iacute;fica de una publicaci&oacute;n mediante Scopus, la mayor base de datos de art&iacute;culos cient&iacute;ficos del mundo) que sit&uacute;an a Espa&ntilde;a entre los pa&iacute;ses m&aacute;s punteros del mundo en Ciencia e Innovaci&oacute;n. Espa&ntilde;a se ha consolidado como la d&eacute;cima potencia mundial en producci&oacute;n de documentos cient&iacute;ficos (cerca del 3% de todas las publicaciones del mundo), por delante de pa&iacute;ses como Australia, Corea del Sur, Rusia y Holanda. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; fallando en el di&aacute;logo entre cient&iacute;ficos y la sociedad? &iquest;Estamos utilizando los canales adecuados para llegar a la gente?
    </p><p class="article-text">
        Los medios tradicionales de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica (revistas, charlas, festivales de ciencia, etc) no est&aacute;n siendo todo lo eficaces que desear&iacute;amos para captar la atenci&oacute;n de muchos grupos sociales que, por diversas razones, no se sienten naturalmente atra&iacute;dos por la ciencia, pero que, sin embargo, s&iacute; son sensibles a otro tipo de lenguajes o manifestaciones de otras disciplinas. En este sentido, las Artes Esc&eacute;nicas como la M&uacute;sica y la Danza, tienen un enorme potencial para narrar el proceso creativo del conocimiento y dar a conocer a una amplia audiencia fen&oacute;menos complejos de una forma m&aacute;s amable, inclusiva e innovadora, acercando los espacios y pr&aacute;cticas que un d&iacute;a compartieron Ciencia y Arte.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Explorando nuevos lenguajes para la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os han surgido t&eacute;rminos como &ldquo;Comunicaci&oacute;n Cient&iacute;fica Inclusiva&rdquo; (Canfield et al. 2020) o &ldquo;Coreograf&iacute;a de la Ciencia&rdquo; (Georgieva 2013), que hacen referencia a la interacci&oacute;n &iacute;ntima entre Ciencia y artes esc&eacute;nicas para explorar nuevos horizontes en la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica. La idea es utilizar los recursos de las artes esc&eacute;nicas como veh&iacute;culo para trasmitir de forma novedosa y atractiva el conocimiento cient&iacute;fico, sin perder rigor en el mensaje, a un p&uacute;blico amplio (incluyendo grupos sociales no necesariamente interesados por la ciencia y personas con discapacidad), contribuyendo a reducir la brecha educacional en diferentes sectores poblacionales.
    </p><p class="article-text">
        Prueba del inter&eacute;s creciente en el uso de las artes esc&eacute;nicas en la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica son iniciativas como &ldquo;Dance your PhD&rdquo; (Myers 2012), un evento internacional de gran aceptaci&oacute;n patrocinado por la American Association for the Advancement of Science (AAAS) y la revista Science, entre otros; o festivales de danza y ciencia como Xsection, que tratan de acercar los avances cient&iacute;ficos m&aacute;s destacados del momento al p&uacute;blico en general a trav&eacute;s de la m&uacute;sica y el movimiento. De hecho, la uni&oacute;n entre Danza y Ciencia se empieza a reconocer como un campo interdisciplinar emergente capaz de responder a los nuevos desaf&iacute;os en la transmisi&oacute;n del conocimiento y la creaci&oacute;n art&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la danza y la m&uacute;sica permiten expresar, de una manera no convencional, conceptos cient&iacute;ficos complejos, permitiendo una mirada desde otro &aacute;ngulo y estimulando el pensamiento innovador (Georgieva 2013). Por ejemplo, Flink y Odde (2012) propusieron el t&eacute;rmino &ldquo;bodystorming&rdquo; para expresar, a trav&eacute;s del movimiento humano, procesos dif&iacute;ciles de imaginar, como el movimiento de las mol&eacute;culas y reacciones en el interior de las c&eacute;lulas. De esta forma, el lenguaje de la danza se convierte en una herramienta potente de investigaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica fomentando el cambio en el pensamiento (Butler 2018).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la ciencia influye en la forma en la que se aborda la ense&ntilde;anza y el aprendizaje de la danza (Batson 1996), favoreciendo la exploraci&oacute;n de nuevas formas de movimiento e interpretaci&oacute;n, y ampliando la manera de entender la construcci&oacute;n esc&eacute;nica. As&iacute;, la interacci&oacute;n entre Danza, M&uacute;sica y Ciencia tiene un enorme potencial para forjar nuevos caminos para el di&aacute;logo, ofreciendo nuevos paradigmas para una mejor comprensi&oacute;n del mundo y para un mayor alcance en la transmisi&oacute;n del conocimiento, mejorado significativamente su impacto. Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, los espacios de encuentro entre las artes esc&eacute;nicas y la Ciencia siguen siendo muy limitados en nuestro Pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Artemia y Odiel: un proyecto del CSIC y el Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso</h3><p class="article-text">
        Un equipo multidisciplinar de cient&iacute;ficos de la Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana-CSIC y creadores art&iacute;sticos/culturales del Instituto Universitario Alicia Alonso, con una destacada trayectoria en los campos de la M&uacute;sica y la Danza, junto con la colaboraci&oacute;n de Beatriz Jim&eacute;nez de Ory, Premio Nacional de Literatura Juvenil 2021, han creado un espect&aacute;culo esc&eacute;nico de m&uacute;sica y danza para visibilizar los resultados de proyectos de investigaci&oacute;n del CSIC financiados con fondos p&uacute;blicos: &ldquo;Artemia y Odiel&rdquo;. 
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                    alt="Cartel de la Obra Artemia y Odiel (estreno 26 de noviembre en el Auditorio Casa Colón, Huelva)"
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            <span class="title">
                Cartel de la Obra Artemia y Odiel (estreno 26 de noviembre en el Auditorio Casa Colón, Huelva)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Su proceso creativo ha requerido de un di&aacute;logo permanente entre el equipo de investigaci&oacute;n y el equipo art&iacute;stico para familiarizar a core&oacute;grafos, m&uacute;sicos y bailarines con el marco conceptual y te&oacute;rico de la problem&aacute;tica sin perder en ning&uacute;n momento el rigor del mensaje cient&iacute;fico que se pretende transmitir. No existen en Espa&ntilde;a precedentes en el uso de la Danza y la M&uacute;sica en la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, pero su validez como herramienta en divulgaci&oacute;n est&aacute; avalada por iniciativas en otros pa&iacute;ses del mundo, que est&aacute;n consiguiendo una gran repercusi&oacute;n social, potenciando la cultura cient&iacute;fica y la educaci&oacute;n. Se trata de un enfoque novedoso y atractivo, no s&oacute;lo en el formato sino a la hora de transmitir el mensaje, centr&aacute;ndose en la escenificaci&oacute;n de un caso de extinci&oacute;n real donde los personajes se expresan a trav&eacute;s de diferentes disciplinas de la danza: contempor&aacute;nea, cl&aacute;sica, espa&ntilde;ola y circense. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Artemia y Odiel&rdquo; tiene como objetivo sensibilizar a los ciudadanos sobre la p&eacute;rdida de biodiversidad causado por las invasiones biol&oacute;gicas, acercando a la sociedad algunos de los grandes retos ambientales de nuestro siglo. Por otro lado, persigue crear conciencia entre los investigadores sobre su papel en el fomento de la cultura cient&iacute;fica e incentivar el uso del Arte en la divulgaci&oacute;n del conocimiento. La obra pretende servir de referente para futuras propuestas cient&iacute;ficas que integren la danza y la m&uacute;sica en sus estrategias de divulgaci&oacute;n. La obra se estrena el 26 de noviembre en el Auditorio Casa Col&oacute;n de Huelva. &iexcl;Te esperamos!
    </p><p class="article-text">
        <em>Bibliograf&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        -	Batson, G. (1996, November). Body alignment: From a mechanical model to a somatic learning one. In Conference Proceeding Congress on Research in Dance (pp. 13-30).
    </p><p class="article-text">
        -	Butler, L. M. (2018). Dance and mixed-media performance for building scientific understanding and environmental respect. Consilience, (19), 183-195.
    </p><p class="article-text">
        -	Canfield, K. N., Menezes, S., Matsuda, S. B., Moore, A., Mosley Austin, A. N., Dewsbury, B. M., ... &amp; Taylor, C. (2020). Science communication demands a critical approach that centers inclusion, equity, and intersectionality. Frontiers in Communication, 5, 2.
    </p><p class="article-text">
        -	Evans, D. (2007). Aristotle on the relation between art and science. In The proceedings of the twenty-first world congress of philosophy (Vol. 10, pp. 21-30).
    </p><p class="article-text">
        -	Flink, C., &amp; Odde, D. J. (2012). Science+ dance= bodystorming. Trends in cell biology, 22(12), 613-616.
    </p><p class="article-text">
        -	Georgieva, E. B. (2013). Science Choreography (SC)-Dance and Science in Education, Research, and Performance. Past, Present, and Future of Science-Dance Interactions.
    </p><p class="article-text">
        -	Myers, N. (2012). Dance your PhD: Embodied animations, body experiments, and the affective entanglements of life science research. Body &amp; Society, 18(1), 151-189.
    </p><p class="article-text">
        -	Zambrano, M. (2016). La investigaci&oacute;n en el arte&ndash;la relaci&oacute;n arte y ciencia, una introducci&oacute;n. Index, revista de arte contempor&aacute;neo, (1), 110 -116.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez, Pilar Ordóñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/musica-danza-aportar-arte-divulgacion-cientifica_132_9622338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 07:34:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Música y danza: ¿Qué puede aportar el arte a la divulgación científica?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huevos durmientes: un viaje a través del tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/huevos-durmientes-viaje-traves-tiempo_132_3027977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4783a209-c5ba-45cf-843c-9af817eafd89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huevos durmientes: un viaje a través del tiempo"></p><h1 class="article-text">Vivimos en un mundo cambiante, cada vez m&aacute;s fragmentado y degradado, donde los organismos ven progresivamente limitada su capacidad de migraci&oacute;n y dispersi&oacute;n frente a la amenaza del cambio global. Ante este escenario la adaptaci&oacute;n gen&eacute;tica a escala de tiempo contempor&aacute;nea (a&ntilde;os o d&eacute;cadas) se antoja como un mecanismo clave para la persistencia en el ambiente a largo plazo. Esto nos lleva a una cuesti&oacute;n central en el debate actual sobre el cambio global: &iquest;ser&aacute;n capaces los sistemas biol&oacute;gicos de adaptarse suficientemente r&aacute;pido al ritmo de los cambios ambientales?</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Responder a esta cuesti&oacute;n no es f&aacute;cil. La mayor parte de estudios que abordan esta cuesti&oacute;n se han basado en un n&uacute;mero peque&ntilde;o de generaciones. Se conoce muy poco sobre la evoluci&oacute;n en poblaciones naturales a escalas de tiempo m&aacute;s largos; las series temporales largas son generalmente escasas y costosas tanto en t&eacute;rminos econ&oacute;micos como de esfuerzo humano.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Los estudios que consideran m&aacute;s de 100 generaciones proceden de microorganismos, ya que sus ciclos de vida son muy r&aacute;pidos y permiten detectar cambios microevolutivos en un periodo de tiempo relativamente corto. Sin embargo, es dif&iacute;cil extrapolar los resultados de estos estudios a organismos multicelulares y a condiciones naturales, donde operan multitud de fuerzas selectivas al mismo tiempo. Otros estudios se han basado en enfoques espaciales, utilizando la variaci&oacute;n espacial en las respuestas como proxy de cambios temporales, lo que llamamos &ldquo;sustituci&oacute;n espacio por tiempo&rdquo;.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Por ejemplo, si queremos estudiar la adaptaci&oacute;n a un tipo determinado de estr&eacute;s, usamos ambientes con distinto grado de perturbaci&oacute;n, identificando el ambiente no estresado como el ambiente previo antes de que ocurriera la perturbaci&oacute;n. Si bien estos estudios pueden aportar una informaci&oacute;n muy valiosa sobre la adaptaci&oacute;n local, no dejan de estar basados en &ldquo;instant&aacute;neas&rdquo;, puntos est&aacute;ticos en un momento concreto del tiempo. Adem&aacute;s presentan una limitaci&oacute;n muy importante y es que se basan en la premisa de que el &uacute;nico factor que var&iacute;a entre puntos es el nivel de estr&eacute;s, y esto obviamente no se cumple en la mayor parte de los casos. Integrar el factor tiempo de forma real permite capturar las respuestas de un modo din&aacute;mico, proporcionando una base predictiva mucho m&aacute;s robusta, al eliminar los factores de la variabilidad biogeogr&aacute;fica.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Una alternativa con un enorme potencial para estudiar la din&aacute;mica de las respuestas adaptativas en poblaciones naturales en el tiempo de vigencia de un proyecto convencional, es la Ecolog&iacute;a de la Resurrecci&oacute;n (ER). Se trata de eclosionar huevos de diapausa (durmientes) de organismos acu&aacute;ticos que han permanecido enterrados en los sedimentos durante a&ntilde;os. Estos huevos integran las historias ambientales del pasado en el conjunto de sus genes, proporcionando verdaderos archivos hist&oacute;ricos con los que estudiar la adaptaci&oacute;n de una forma din&aacute;mica en un periodo de tiempo corto.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Dependiendo de las especies y las condiciones ambientales, los huevos de diapausa pueden sobrevivir periodos que van desde varias d&eacute;cadas a varios siglos, como es el caso de la pulga de agua (Daphnia) cuyos huevos de m&aacute;s 600 a&ntilde;os de antig&uuml;edad han sido eclosionados con &eacute;xito para estudiar la adaptaci&oacute;n a la contaminaci&oacute;n en lagos de Estados Unidos (Frisch et al. 2014). Comparando experimental y gen&eacute;ticamente los organismos resucitados con ejemplares actuales podemos estudiar c&oacute;mo las especies han ido cambiando en el tiempo en respuesta a diferentes fuerzas selectivas como el estr&eacute;s antropog&eacute;nico.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h3 class="article-text">Escasez de modelos de estudio</h3><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Quiz&aacute;s una de las limitaciones m&aacute;s importantes de la ER es la escasez de modelos de estudio. La pr&aacute;ctica totalidad de la investigaci&oacute;n en este campo se ha realizado con Daphnia en ecosistemas dulceacu&iacute;colas. Se necesitan nuevos modelos para poder explotar esta disciplina en todo su potencial. Recientemente el equipo de investigaci&oacute;n de Thomas Lenormand (CEFE, CNRS, Francia) y Marta I. S&aacute;nchez (EBD, CSIC) han desarrollado un nuevo modelo en ER: el crust&aacute;ceo extrem&oacute;filo de medios hipersalinos Artemia. En este trabajo, financiado con un proyecto de la Fundaci&oacute;n BBVA, liderado por la investigadora Marta I. S&aacute;nchez, y publicado en la revista Evolutionary Applications, se sientan las bases para el uso de Artemia en ER, abriendo nuevas avenidas de investigaci&oacute;n en esta disciplina. Artemia posee m&uacute;ltiples atributos que la convierten en un modelo muy atractivo para la ER.</h1><h1 class="article-text"><em>Artemia</em> </h1><h1 class="article-text">Por ejemplo sus huevos de resistencia o quistes se consideran el estad&iacute;o de vida m&aacute;s resistente del mundo animal, y pueden obtenerse con buena viabilidad tanto de los sedimentos como de bancos de quistes en laboratorios. Tanto es as&iacute; que se ha conseguido obtener ADN intacto de quistes de 27.000 a&ntilde;os. Por otro lado los quistes se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza, pudiendo llegar a producirse cientos o incluso miles de toneladas m&eacute;tricas por a&ntilde;o, como ocurre en el Gran Lago Salado (Utah, EEUU) donde se cosechan para uso comercial.</h1><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">Otra caracter&iacute;stica que convierte a Artemia en un buen modelo para la ER es que tiene un tiempo de generaci&oacute;n corto, por tanto con un gran potencial para cambios microevolutivos. Adem&aacute;s se distribuye mundialmente, permitiendo estudios comparativos a distintas escales espaciales, y sus h&aacute;bitats est&aacute;n generalmente expuestos a una diversidad de estr&eacute;s antropog&eacute;nico, con lo que proporcionan contextos ecol&oacute;gicos muy interesantes para estudiar la adaptaci&oacute;n al cambio global en la naturaleza.</h1><h1 class="article-text"><em>Artemia</em> </h1><h1 class="article-text">Por otro lado, Artemia ha sido introducida en todo el mundo para su uso en acuicultura, y estas introducciones han estado a menudo asociadas a cambios bruscos en las condiciones bioticas y abi&oacute;ticas, proporcionando verdaderos experimentos naturales para estudiar la adaptaci&oacute;n con una perspectiva espaciotemporal. El desarrolo reciente de Artemia como modelo en gen&oacute;mica a&ntilde;ade una nueva dimensi&oacute;n a su uso en ER, permitiendo explorar con una visi&oacute;n m&aacute;s hol&iacute;stica cuestiones fundamentales en ecolog&iacute;a y evoluci&oacute;n como es la adaptaci&oacute;n local, la coevolucion par&aacute;sito-hu&eacute;sped o la evoluci&oacute;n de los sistemas reproductivos), as&iacute; como desarrollar predicciones m&aacute;s firmes sobre los efectos del cambio global en organismos, comunidades y ecosistemas.</h1><h1 class="article-text"><em>Artemia</em> </h1><h1 class="article-text">Finalmente, el uso de la ER en Artemia podr&iacute;a ayudar a preservar la biodiversidad del g&eacute;nero, salvando de la extinci&oacute;n a numerosas especies/poblaciones que est&aacute;n desapareciendo a un ritmo vertiginoso debido a la invasi&oacute;n por la especie ex&oacute;tica Artemia franciscana, introducida en todo el mundo para su uso en acuicultura.</h1><h1 class="article-text"><em>Artemia</em><em>Artemia franciscana</em> </h1><h1 class="article-text">M&aacute;s informaci&oacute;n en:</h1><h1 class="article-text"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n en</strong> </h1><h1 class="article-text">Lenormand, T., Nougu&eacute;, O., Jabbour&#8208;Zahab, R., Arnaud, F., Dezileau, L., Chevin, L. M., &amp; S&aacute;nchez, M. I. 2017. Resurrection Ecology in Artemia. Evolutionary Applications.</h1><p class="article-text">
        <em>Evolutionary Applications</em>Frisch, D., Morton, P. K., Chowdhury, P. R., Culver, B. W., Colbourne, J. K., Weider, L. J., &amp; Jeyasingh, P. D. (2014). A millennial&#8208;scale chronicle of evolutionary responses to cultural eutrophication in Daphnia. <em>Ecology letters</em>, <em>17</em>(3), 360-368.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta I. Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/huevos-durmientes-viaje-traves-tiempo_132_3027977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Dec 2017 19:12:30 +0000]]></pubDate>
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