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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Pino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gonzalo_pino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Pino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[No, Glovo y Deliveroo no pueden tener una legislación laboral a la  medida de sus intereses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/glovo-deliveroo-legislacion-laboral-intereses_129_1531702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5c05b84-e41e-416a-9299-4e9eb02fa535_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No, Glovo y Deliveroo no pueden tener una legislación laboral a la  medida de sus intereses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando estas empresas afirman querer tener seguridad jurídica sin perder flexibilidad, lo que están diciendo es que aspiran a disponer de una vía legal que les permita exigir resultados y esfuerzos a los repartidores, a la vez que les impiden ejercer sus derechos laborales</p><p class="subtitle">Las personas trabajadoras cumplen con las órdenes que les dan estas plataformas de reparto. Llamarles colaboradores es hurtarles su condición de trabajadores asalariados, a los que se les está robando las condiciones de trabajo reguladas por la ley y los diferentes convenios colectivos</p><p class="subtitle">Si las plataformas de reparto aplicaran los convenios sectoriales correspondientes, como es su deber, la Seguridad Social ingresaría más de 93 millones de euros al año, además de mejorar considerablemente las condiciones de trabajo de muchos repartidores</p></div><p class="article-text">
        Las grandes plataformas de reparto, innovadoras en el campo de la explotaci&oacute;n laboral de las y los trabajadores, considera la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola &ldquo;insegura&rdquo; y quieren que el pr&oacute;ximo Gobierno abra con ellos una mesa de negociaci&oacute;n para que la legislaci&oacute;n se adapte a ellos, para tener una normativa laboral propia y a la medida de sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        Como organizaci&oacute;n sindical de clase exigimos simplemente que estas empresas, como todo el mundo, cumplan la ley. Eso no significa que rechacemos la negociaci&oacute;n, sino que se haga donde corresponde, en la negociaci&oacute;n colectiva, el espacio para la interlocuci&oacute;n entre empresas y trabajadores, y cuyos acuerdos tienen rango de ley. Pero &ndash;y ah&iacute; est&aacute; el problema&ndash; eso supondr&iacute;a reconocer por todas las partes la existencia de relaci&oacute;n laboral y, por tanto, la extensi&oacute;n de todos los derechos laborales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas empresas afirman querer tener seguridad jur&iacute;dica sin perder flexibilidad, lo que est&aacute;n diciendo en realidad es que aspiran a disponer de una v&iacute;a legal que les permita exigir resultados y esfuerzos a los repartidores, a la vez que les impiden ejercer sus derechos laborales, contando solo con los mercantiles. Un abuso que llevamos denunciado desde hace tiempo y que, si no evitamos su propagaci&oacute;n, puede determinar el modelo laboral actual y futuro.
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos aspectos fundamentales para entender nuestro claro rechazo a este modelo de negocio salvaje y cainita que oculta, bajo el formato de la modernidad, la miseria de un trabajo precario por el que hay que pagar, mientras las plataformas solo ingresan y no tienen ning&uacute;n tipo de gasto para la actividad ordinaria. El gasto se lo traslada a los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, las personas trabajadoras cumplen con las &oacute;rdenes que les dan estas plataformas de reparto a trav&eacute;s de aplicaciones inform&aacute;ticas espec&iacute;ficas. Llamarles colaboradores es hurtarles su condici&oacute;n de trabajadores asalariados, a los que se les est&aacute; robando las condiciones de trabajo reguladas por la ley y los diferentes convenios colectivos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, UGT ya ha demostrado en diferentes Juzgados de lo Social de Madrid que la supuesta flexibilidad es un mito, que no existe, porque cuando los trabajadores y trabajadores rechazan un pedido, o no cogen las horas de alta demanda (que son las horas de m&aacute;xima actividad del fin de semana), el sistema de valoraci&oacute;n individual &ndash;en Glovo lo llaman 'excelencia'&ndash;, castiga, sanciona y, si lo consideran necesario, los expulsa del sistema. Llegando incluso a desconectar o bloquear las cuentas de aquellos repartidores que no cumplen con sus exigencias. En esto s&iacute; que han sido innovadores, han creado una nueva forma de despido inmediato. Todas estas acciones han sido corroboradas por la Inspecci&oacute;n de Trabajo que ha relacionado un n&uacute;mero importantes de elementos que determinan la existencia de relaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, las plataformas digitales saben que existe un &aacute;mbito donde pueden explicar sus propuestas sin necesidad de esperar la constituci&oacute;n del nuevo Gobierno. El &aacute;mbito es la negociaci&oacute;n colectiva, di&aacute;logo bipartito entre empresarios y sindicatos, como representantes de los trabajadores y trabajadoras, que permite establecer unas reglas de juego claras e impide la competencia desleal entre las empresas con bajadas de salario para abaratar costes.
    </p><p class="article-text">
        La negociaci&oacute;n colectiva es lo que no respetan las plataformas digitales de reparto, que han cambiado tres veces las condiciones de pago de forma unilateral y siempre a la baja. Y esto es lo que crea inseguridad jur&iacute;dica, y lo que argumenta el cofundador de Glovo, cuyo empecinamiento en no aceptar las sanciones de la Inspecci&oacute;n de Trabajo est&aacute; generando un grave problema en las cotizaciones de la Seguridad Social. Obcecaci&oacute;n que es compartida por Deliveroo, sancionada tambi&eacute;n por la Inspecci&oacute;n de Trabajo, y con un juicio pendiente el d&iacute;a 31 de mayo en el juzgado de lo Social n&uacute;mero 19 de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Si las plataformas de reparto aplicaran los convenios sectoriales correspondientes, como es su deber, la Seguridad Social ingresar&iacute;a m&aacute;s de 93 millones de euros al a&ntilde;o, adem&aacute;s de mejorar considerablemente las condiciones de trabajo de muchos repartidores. Conocemos de primera mano la situaci&oacute;n real de muchos de estos trabajadores y trabajadoras que llegan a realizar diariamente m&aacute;s de diez horas de jornada, con un d&iacute;a de libranza cada dos semanas y sin disfrutar de vacaciones; adem&aacute;s tienen que asumir los costes de de cotizar como aut&oacute;nomos, IVA, IRPF, mantenimiento del veh&iacute;culo, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, no podemos dejar de mencionar que estas plataformas son profundamente antisindicales. Glovo ha sido condenada por el juzgado de lo Social n&uacute;mero 33 de Madrid, por vulneraci&oacute;n del derecho fundamental de huelga, al despedir a un repartidor que anim&oacute; a otros, en el uso de la libertad de expresi&oacute;n, a ejercer ese derecho constitucional. Cuando uno lee la carta de despido de este repartidor nota con claridad la inquina contra aquellos que no defienden su modelo de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Deliveroo tambi&eacute;n ha eliminado cualquier tipo de organizaci&oacute;n de trabajadoras y trabajadores y lo ha podido hacer gracias a la opci&oacute;n de bloquear las cuentas. Tambi&eacute;n ha utilizado la geolocalizaci&oacute;n para conocer d&oacute;nde estaban los repartidores, accediendo de esta forma a qui&eacute;nes se re&uacute;nen y cu&aacute;les son los lugares de reuni&oacute;n. Las empresas, a trav&eacute;s de esta herramienta, conocen toda la informaci&oacute;n de sus repartidores, incluso cuando los m&oacute;viles no tienen encendida la aplicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        UGT trasladar&aacute; al pr&oacute;ximo Gobierno, adem&aacute;s de nuestro reconocimiento de la actuaci&oacute;n de la Inspecci&oacute;n de Trabajo, la exigencia de hacer cumplir la legislaci&oacute;n laboral a todas las empresas. No se puede permitir el constante fraude de las plataformas digitales, ni su pretensi&oacute;n de disponer de una legislaci&oacute;n favorable a sus intereses mediante la vulneraci&oacute;n de los derechos laborales fundamentales. Aceptar el eufemismo de 'una nueva realidad', 'una situaci&oacute;n a regular' supondr&iacute;a una grave desprotecci&oacute;n para todas las trabajadoras y trabajadores y pondr&iacute;a en riesgo todo el sistema que hemos construido desde la democracia. &iquest;Quiere el nuevo Gobierno, de verdad, acabar con todo? UGT no lo va a permitir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Pino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/glovo-deliveroo-legislacion-laboral-intereses_129_1531702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 May 2019 18:47:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No, Glovo y Deliveroo no pueden tener una legislación laboral a la  medida de sus intereses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Glovo,Deliveroo,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La patronal decide: se reparte el crecimiento o habrá conflicto en las empresas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-reparte-crecimiento-conflicto-empresas_129_2199736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7818230a-c0d1-4378-9f18-0b93a0a4a376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economía va bien, las empresas van como nunca, pero no quieren hacer partícipes a sus plantillas de ello</p><p class="subtitle">Los salarios deben crecer en consonancia con la situación económica, y teniendo en cuenta el pasado reciente, muy dañino para la clase trabajadora</p></div><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 21 el Presidente de CEOE Juan Rosell realiz&oacute; unas declaraciones p&uacute;blicas en las que ven&iacute;a a decir que no entend&iacute;a que los sindicatos &ldquo;de abajo&rdquo; (en referencia a los negociadores en los sectores y las empresas) est&eacute;n pactando los convenios y que los &ldquo;de arriba&rdquo; (entiendo que se refer&iacute;a a los que asistimos como negociadores a la mesa del posible IV AENC) no quieran pactar ese acuerdo. Y a&ntilde;ad&iacute;a que CEOE est&aacute; ofertando a los sindicatos una subida salarial de hasta el 2%, m&aacute;s &ldquo;un variable&rdquo; dependiendo de la situaci&oacute;n de la empresa, cuando en la negociaci&oacute;n colectiva la media de incremento salarial para 2018 se sit&uacute;a hasta el momento en el 1,5%. Eso s&iacute;, no concreta en base a qu&eacute; referencias y de qu&eacute; cuant&iacute;a ser&iacute;a ese &ldquo;extra&rdquo; variable.
    </p><p class="article-text">
        Son declaraciones tremendamente llamativas, y muy preocupantes, por la desubicaci&oacute;n (consciente o no) de que hacen gala, en dos sentidos. En primer lugar, y lo m&aacute;s grave, es que no reflejan la realidad. En ning&uacute;n caso los negociadores de la patronal en la mesa han ofrecido ese supuesto 2% m&aacute;s variable que airea el Sr. Rosell. No han ofrecido ese d&iacute;gito, ni ning&uacute;n otro, a pesar de las m&uacute;ltiples solicitudes en este sentido que les hemos dirigido desde los sindicatos, que fuimos meridianamente claros desde el primer momento, presentando nuestra propuesta p&uacute;blicamente el d&iacute;a 24 de enero, tambi&eacute;n por escrito, y explic&aacute;ndola con todo detalle en la primera reuni&oacute;n de la mesa y tantas veces como ha hecho falta. De hecho, la pretensi&oacute;n de la patronal era no hablar de salarios en la mesa, sino dejar la concreci&oacute;n de este aspecto crucial para el final de la negociaci&oacute;n, fuera de la misma. Una forma de proceder verdaderamente ins&oacute;lita, que hubiera creado un precedente letal para futuros procesos de di&aacute;logo, y a la que nos opusimos las organizaciones sindicales.
    </p><p class="article-text">
        Cabe preguntarse, por tanto, si el Sr. Rosell no conoce lo que est&aacute;n haciendo sus negociadores. O si lo sabe, pero pretende confundir a la opini&oacute;n p&uacute;blica, construyendo estrat&eacute;gicamente una <em>posverdad</em>, lamentablemente tan de moda en estos tiempos. Sea lo que sea, nos parece un s&iacute;ntoma grave del escaso inter&eacute;s mostrado por la patronal hasta el momento por el di&aacute;logo con los sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, cabe hacer alguna precisi&oacute;n importante a la situaci&oacute;n real de la negociaci&oacute;n salarial para 2018. Seg&uacute;n los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social hasta el mes de febrero, ya tienen sus condiciones salariales pactadas para 2018 un total de 4,8 millones de trabajadores, con un incremento medio registrado que se sit&uacute;a, tal y como menciona el Sr. Rosell, en el 1,51%. Pero lo que no dice es que el 95,5% de estos trabajadores y trabajadoras se encuadran en convenios firmados en a&ntilde;os anteriores, cuando la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, aunque consistente, a&uacute;n arrastraba los efectos (y los temores) de la gran recesi&oacute;n de 2008 a 2013 en muchas empresas. Los que han firmado sus condiciones salariales en este a&ntilde;o 2018 son solo 24.331, el 0,5% del total.
    </p><p class="article-text">
        Y esto es as&iacute; porque los trabajadores en las empresas y en los sectores son conscientes de que la situaci&oacute;n ha cambiado. Ahora llevamos cuatro a&ntilde;os consecutivos de aumento del PIB, los tres &uacute;ltimos por encima del 3%; las empresas no es que hayan recuperado los beneficios de antes de la crisis, sino que obtienen rentabilidades que se sit&uacute;an en niveles r&eacute;cord; y las estimaciones son que esta fase de bonanza va a continuar. Y adem&aacute;s, en 2017 se constat&oacute; una nueva p&eacute;rdida de poder de compra de los trabajadores: los salarios de convenio subieron de media un 1,4% los precios de consumo (el IPC) lo hicieron un 2%. Con ello, de 2009 a 2017 la p&eacute;rdida de capacidad adquisitiva salarial supera los siete puntos porcentuales. En resumen: la econom&iacute;a va bien, las empresas van como nunca, pero no quieren hacer part&iacute;cipes a sus plantillas de ello.
    </p><p class="article-text">
        La inercia de la negociaci&oacute;n colectiva cada a&ntilde;o suele reflejar un aumento tendencial de los salarios pactados de enero a diciembre. De modo que, si en febrero la media es del 1,5%, a final de a&ntilde;o es f&aacute;cil suponer que, sin necesidad de recomendaciones externas ni acuerdos de ning&uacute;n tipo, el aumento salarial puede situarse en torno al 2%. Es decir, el mismo d&iacute;gito que dice estar ofreciendo la patronal (que no lo ha hecho a&uacute;n). Entonces, &iquest;para qu&eacute; firmar un acuerdo &ldquo;por arriba&rdquo;? En un contexto de beneficios r&eacute;cord de las empresas, tras cuatro a&ntilde;os de expansi&oacute;n econ&oacute;mica y ocho de contracci&oacute;n salarial, &iquest;de verdad creen las organizaciones empresariales que ofrecer una subida pr&aacute;cticamente igual a lo que ya se est&aacute; firmando supone una contribuci&oacute;n razonable para impulsar el consumo y reducir las cuantiosas bolsas de pobreza existentes entre la clase trabajadora?
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos, desde luego, no. Los salarios deben crecer en consonancia con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, y teniendo en cuenta el pasado reciente, muy da&ntilde;ino para la clase trabajadora. Eso exige aumentos superiores al menos al 3%. Y no solo eso. El modelo de determinaci&oacute;n de salarios debe recuperar la l&oacute;gica ten&iacute;a antes de los excepcionales acuerdos alcanzados a partir de 2010, fruto de una coyuntura dram&aacute;tica y puntual, que ya est&aacute; afortunadamente superada. As&iacute;, la inflaci&oacute;n debe formar parte de ese modelo, como referencia de aumento m&iacute;nimo que garantiza, al menos, la no p&eacute;rdida de poder de compra. Porque los salarios sirven para comprar bienes y servicios, y con el precio de estos deben ponerse en relaci&oacute;n. Y se debe incluir una cl&aacute;usula de revisi&oacute;n &ndash;como ha sucedido en todos los Acuerdos anteriores-, para evitar que aumentos de los precios por encima de los previstos anulen los incrementos de poder de compra pactados inicialmente.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos un nuevo Acuerdo salarial coherente con la nueva fase de bonanza, que impulse en la negociaci&oacute;n colectiva la creaci&oacute;n de empleo de calidad y salarios m&aacute;s altos, para hacer el crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s s&oacute;lido y sostenible, y tambi&eacute;n para repartir mejor la renta generada y hacer nuestra sociedad m&aacute;s justa. Un objetivo que deber&iacute;an compartir nuestras empresas, aunque solo fuera desde un punto de vista ego&iacute;sta, ya que una mayor igualdad econ&oacute;mica implica menor conflictividad en las empresas y mayor nivel de consumo de sus productos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, aprovechando la situaci&oacute;n de privilegio que les otorga la reforma laboral de 2012, las organizaciones empresariales parecen empe&ntilde;adas en seguir siendo protagonistas del ajuste y de los recortes en nuestro pa&iacute;s, en consolidar la precariedad del empleo y una devaluaci&oacute;n salarial permanente, y en consecuencia, aumentar las desigualdades y la pobreza en nuestro pa&iacute;s. Algo que ser&iacute;a la ruina no solo para la inmensa mayor&iacute;a de trabajadoras y trabajadores, sino para el conjunto de la econom&iacute;a, adem&aacute;s de inaceptable socialmente. En UGT tenemos claro que los salarios van a crecer en 2018 de manera que logren n&iacute;tidas ganancias de poder de compra, que es lo que exige la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Y esto suceder&aacute; con o sin acuerdo &ldquo;por arriba&rdquo;, de manera consensuada con las organizaciones empresariales de nuestro pa&iacute;s o con conflicto y movilizaciones empresa a empresa y sector a sector. La patronal decide.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Pino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-reparte-crecimiento-conflicto-empresas_129_2199736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Mar 2018 19:44:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urge subir los salarios, sin trampas ni excusas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/urge-subir-salarios-trampas-excusas_129_2988241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a2f4766-c9ea-4dcf-b6f0-0733d14c6379_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta situación es terriblemente injusta, porque llevamos cuatro años seguidos en los que crece el PIB de manera muy notable, y porque los beneficios empresariales aumentan de manera muy cuantiosa, superando ya con creces los niveles globales que tenían antes de la crisis</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a posee salarios de miseria. No, no es una exageraci&oacute;n literaria. Es literal. Una mayor&iacute;a de salarios en nuestro pa&iacute;s son miserables, puesto que est&aacute;n por debajo del umbral de ingresos que determina la pertenencia a esa penosa categor&iacute;a de personas en situaci&oacute;n de pobreza. Una de cada siete personas con empleo es pobre en Espa&ntilde;a. Trabajar no garantiza tener un nivel de vida digno. Para las personas en desempleo es peor: una de cada dos es pobres.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a siempre ha sido un pa&iacute;s de bajos salarios, compar&aacute;ndose con pa&iacute;ses de su nivel de desarrollo y en el contexto europeo. Pero las pol&iacute;ticas aplicadas desde 2010 los han deprimido a&uacute;n m&aacute;s. Desde entonces, han ca&iacute;do de media m&aacute;s de un 7%, y las categor&iacute;as m&aacute;s bajas, m&aacute;s de un 20%. El resultado es que pr&aacute;cticamente la mitad de los trabajadores y las trabajadoras no llegan a ingresar 1.000 euros netos al mes. Es decir, que media Espa&ntilde;a no llega ni a mileurista, lo que refleja una regresi&oacute;n econ&oacute;mica y social lamentable.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n es terriblemente injusta, porque llevamos cuatro a&ntilde;os seguidos en los que crece el PIB de manera muy notable, y porque los beneficios empresariales aumentan de manera muy cuantiosa, superando ya con creces los niveles globales que ten&iacute;an antes de la crisis. Y tambi&eacute;n es una situaci&oacute;n ineficiente e insostenible, porque sin mejores salarios el consumo no se consolidar&aacute;, impidiendo que las empresas mejoren sus ventas y cortocircuitando la creaci&oacute;n de empleo, y la Seguridad Social no podr&aacute; elevar sus ingresos por cotizaciones como necesita.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia de esta penosa situaci&oacute;n de los salarios es tal que ya no solo demandamos un aumento de los mismos los sindicatos, como venimos haciendo insistentemente desde 2010, ante la evidencia de las nefastas consecuencias de las pol&iacute;ticas de austeridad aplicadas. Ahora lo hacen, y cada vez con mayor claridad, los mismos organismos internacionales que defendieron y promovieron esos recortes y la devaluaci&oacute;n salarial, como el Banco Central Europeo, la Comisi&oacute;n o el FMI. Los que hundieron el barco, ahora dicen que hay que reflotarlo.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que la evidencia de los datos ha hecho que subir salarios de forma n&iacute;tida en nuestro pa&iacute;s se haya convertido en una exigencia econ&oacute;mica y social innegable y urgente para casi todo el mundo. Para casi todo, &hellip; menos para los que tienen la capacidad de hacerlo: Gobierno y organizaciones empresariales. La Ministra de Empleo viene declarando hace meses que los salarios deben crecer, en coherencia con la bonanza del ciclo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Parece que ahora ha dado un paso adelante con el consenso alcanzado para elevar el Salario M&iacute;nimo Interprofesional un 20% en tres a&ntilde;os, tras el consenso que hemos alcanzado Gobierno, sindicatos y patronal. Esto demuestra que el trabajo sindical es muy importante, porque sin &eacute;l, esta subida no se habr&iacute;a producido nunca. Ahora esperamos que este incremento sirva de referencia para negociar convenios y, en concreto, un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociaci&oacute;n Colectiva con una perspectiva plurianual. Pero tambi&eacute;n es necesario que el Gobierno suba el sueldo a los empleados p&uacute;blicos, a los que se lo ha recortado intensamente en los a&ntilde;os precedentes. No hay que olvidar tampoco que el Ejecutivo no ha dado marcha atr&aacute;s en la reforma laboral y de la negociaci&oacute;n colectiva que aprob&oacute; en 2012, que dio un poder extremo a las empresas, y que es en gran parte responsable de que los salarios se hayan desplomado.
    </p><p class="article-text">
        La patronal, por su parte, mantiene hasta ahora un discurso anclado en la etapa de crisis, demandando m&aacute;s austeridad y negando la subida de sueldos, a pesar de que los beneficios de las empresas no dejan de aumentar. Lo irracional de este comportamiento est&aacute; llevando a las organizaciones empresariales a plantear medidas no solo improcedentes e injustas en la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social actual, sino inconsistentes desde un punto de vista estrictamente t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima de estas propuestas la expuso hace un mes el presidente de CEPYME, Antonio Garamendi, planteando la posibilidad de subir salarios a cambio de reducir las cotizaciones sociales a cargo de las empresas, y que se trata -hay que decirlo claro- de un dislate. Seg&uacute;n &eacute;sta, la rebaja de las cotizaciones sociales que pagan las empresas permitir&iacute;a bajar los costes laborales y, por tanto, permitir la subida de salarios y ayudar a la creaci&oacute;n de empleo. Pero nada de esto suceder&iacute;a. Primero, porque la experiencia muestra que, en Espa&ntilde;a, cuando bajan los costes de las empresas, lo que sucede es que aumentan sus m&aacute;rgenes de beneficio, no los salarios. Y segundo -y m&aacute;s importante- porque las cotizaciones sociales que pagan las empresas no son sino parte del salario del trabajador, que se conoce como &ldquo;salario diferido&rdquo;, puesto que el trabajador lo percibir&aacute; m&aacute;s adelante, en forma de las prestaciones que son sufragadas con los ingresos de esas cotizaciones: enfermedad, desempleo, formaci&oacute;n o, sobre todo, jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dicho m&aacute;s claro: todas las cotizaciones, tanto las que se reflejan en la n&oacute;mina del empleado (&ldquo;a cargo del trabajador&rdquo;) como las que aporta la empresa y no constan en la n&oacute;mina (&ldquo;a cargo del empleador&rdquo;) son parte del salario total del trabajador y la trabajadora. Y, adem&aacute;s, todas ellas son parte del coste laboral para la empresa. Por tanto, reducir el porcentaje de las cotizaciones a cargo de la empresa no es sino es reducir el salario. Y aumentar el salario base que figura en la n&oacute;mina y rebajar simult&aacute;neamente las cotizaciones supone dejar el salario total igual, no aumentarlo, adem&aacute;s de que en absoluto supone una rebaja de costes laborales, sino que permanecer&aacute;n inalterados.
    </p><p class="article-text">
        La patronal, por supuesto, sabe todo esto, pero juega a la confusi&oacute;n de manera interesada. Pretende hacer pasar por una propuesta de subida de sueldos lo que en realidad es una propuesta de congelaci&oacute;n a corto plazo y de reducci&oacute;n en el futuro, al cambiar una aportaci&oacute;n al salario de los trabajadores segura (la cotizaci&oacute;n) por una mucho m&aacute;s incierta, con unas reglas de juego que actualmente juegan a su favor y en contra de la clase trabajadora. Todo para lograr la rebaja de cotizaciones, que es una rancia reivindicaci&oacute;n empresarial, justificada en el supuesto hecho de que las empresas en Espa&ntilde;a pagan m&aacute;s cotizaciones que en Europa. Pero esto tampoco es as&iacute;: el peso de las cotizaciones sobre la riqueza nacional (el PIB) en Espa&ntilde;a es inferior a la media de la zona euro, tanto en lo que se refiere a la parte a cargo de la empresa (9,9% frente a 10,5%) como en el total (13% frente a 18%).
    </p><p class="article-text">
        Esto no es lo que necesita Espa&ntilde;a. Del mismo modo que durante la crisis los trabajadores y trabajadoras aceptaron y contribuyeron mayoritariamente a poner en pr&aacute;ctica medidas de flexibilidad interna para salvaguardar los puestos de trabajo y la viabilidad de muchas empresas y sectores, a costa de sus retribuciones, ahora las empresas deber&iacute;an comprender y colaborar al aumento de sueldos, conscientes no solo de que es una actuaci&oacute;n de justicia, sino la mejor garant&iacute;a para el fortalecimiento de sus ventas y, por tanto, de su negocio.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra econom&iacute;a necesita mejores empleos y mejores salarios, y no es momento de dilaciones y propuestas trampa, que solo buscan confundir de manera interesada a la sociedad. Es hora de sentarse en la mesa de di&aacute;logo social para negociar, de manera leal y transparente, las posibilidades de acordar un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociaci&oacute;n Colectiva para 2018 y los a&ntilde;os siguientes, que incluya criterios en materia salarial que permitan que las trabajadoras y los trabajadores mejoren su poder de compra de manera clara. Atendiendo al escenario previsto, UGT considera que el aumento salarial medio en 2018 deber&iacute;a situarse en torno al 3%, atendiendo siempre a la situaci&oacute;n concreta de cada empresa o sector, y, sobre todo, aumentar de manera especial los salarios m&aacute;s bajos, introduciendo en los convenios colectivos salarios m&iacute;nimos garantizados de al menos 1.000 euros. Esperamos que la patronal rectifique, entienda por fin las necesidades del pa&iacute;s, y se siente a negociar bajo estas premisas cuanto antes, evitando innecesarios conflictos en las empresas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Pino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/urge-subir-salarios-trampas-excusas_129_2988241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2017 23:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Urge subir los salarios, sin trampas ni excusas]]></media:title>
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