<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Diego Rodríguez Veiga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/diego_rodriguez_veiga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Diego Rodríguez Veiga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516094/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los mayores son los grandes olvidados de la Navidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mayore-navidad_1_2977995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1581db5d-ce94-4dba-8261-b0d7d6ef1896_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Teresa mira al mundo desde su pantalla."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">1,9 millones de personas mayores de 65 años viven solas. Casi el 80% pasan los días navideños sin compañía</p><p class="subtitle">Al intensificarse la sensación de soledad se exacerban efectos adversos como el deterioro cognitivo, la pérdida de movilidad y el riego de enfermedades cardiovasculares</p><p class="subtitle">"Saber que no le importas a nadie, que has cogido una gripe y nadie lo sabe, va incrementando todas las dificultades", comenta la psicóloga Alejandra Chulian</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil resumir una vida en un p&aacute;rrafo. De Teresa se puede decir que naci&oacute; en &Aacute;vila en 1933, poco antes de que estallara la guerra. Se puede decir que es hija &uacute;nica porque antes los ni&ntilde;os no viv&iacute;an tanto y sus hermanos fallecieron antes de que ella naciera. Que padeci&oacute; un c&aacute;ncer de mama, ya superado, pero que la quimio le destroz&oacute; los huesos y ahora le cuesta caminar. Que era modista en el barrio pero que las manos le han traicionado y ya no puede enhebrar. Que las car&oacute;tidas de su marido les obligaron a abandonar &Aacute;vila e instalarse cerca del hospital de M&oacute;stoles en la Comunidad de Madrid hace cuatro a&ntilde;os. Y que hace dos a&ntilde;os, cuando Teresa volv&iacute;a de comprar el pan, su marido todav&iacute;a en el sof&aacute; le dej&oacute; de preguntar por qu&eacute; hab&iacute;a tardado tanto.
    </p><p class="article-text">
        Teresa es el rostro de una de las 1,9 millones de personas mayores de 65 a&ntilde;os que viven solas en Espa&ntilde;a, seg&uacute;n la Encuesta Continua de Hogares del INE. Es una situaci&oacute;n que empuja al deterioro cognitivo, un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, p&eacute;rdida de movilidad, y un amargo etc&eacute;tera. &ldquo;Saber que no le importas a nadie, que has cogido una gripe y nadie lo sabe&hellip; el &aacute;nimo que sale de ah&iacute; va incrementando todas las dificultades&rdquo;, comenta Alejandra Chulian, psic&oacute;loga del Colegio Oficial de Psic&oacute;logos y que trabaja con personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se siente sola? &ldquo;La verdad es que s&iacute;, hijo, para qu&eacute; te voy a decir que no. Y me acuerdo mucho de mi marido&rdquo;. Y la voz se le quiebra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo mucha fe desde ni&ntilde;a y creo que el Se&ntilde;or me ayuda. Porque si no, humanamente, todo esto no lo puede superar una persona&rdquo;, cuenta en el sal&oacute;n de su piso, en M&oacute;stoles y adaptado para que Teresa y su muleta puedan llevar una vida lo m&aacute;s normal posible. &ldquo;Para m&iacute;, la fe es lo m&aacute;s grande que tengo&rdquo;. No le queda otra.
    </p><p class="article-text">
        Pero de Teresa tambi&eacute;n hay que decir que tiene dos hijos. El que le ayuda con la compra y la que convenci&oacute; al p&aacute;rroco para poder acompa&ntilde;arla a F&aacute;tima. Pero en el d&iacute;a a d&iacute;a los hijos tienen su vida, los nietos sus deberes y Teresa se tiene a s&iacute; misma. &ldquo;A los padres hay que quererles, pero los que tienen que estar juntos son el marido y la mujer&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text">Como muebles</h3><p class="article-text">
        Las dificultades asociadas a la vida en soledad se ven incrementadas en las fechas navide&ntilde;as. La publicidad y los carteles bombardean con la felicidad y la reconciliaci&oacute;n, con la fraternidad. Es la &eacute;poca del Vuelve a casa por Navidad, repetido hasta la saciedad. Y duele m&aacute;s cuando nadie vuelve. Seg&uacute;n la Sociedad Espa&ntilde;ola de M&eacute;dicos de Residencia, en 2016 1,5 millones de mayores pasaron estas fechas solos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los mayores son los grandes olvidados de la Navidad&rdquo;, a&ntilde;ade Chulian. &ldquo;Es muy duro, no s&oacute;lo para los que pasan solos las fiestas, que evidentemente, sino porque muchos ven que su familia se une a su alrededor y son ignorados, como si fueran un mueble m&aacute;s de la casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n, cuando es Navidad te hacen cambiarte de casa o van todos a la tuya a cenar y no te tienen en cuenta, no hablan contigo porque supuestamente t&uacute; de eso no entiendes&rdquo;, dice. &ldquo;Hay que intentar integrarles en las conversaciones y en el &aacute;nimo festivo. Y no depende s&oacute;lo de la familia, sino tambi&eacute;n de los vecinos. S&oacute;lo con felicitar la navidad o decir que est&aacute;s ah&iacute; si necesita algo&hellip; es importante que la persona sienta que en el momento en el que todos van a compartir su vida con otros ellos tambi&eacute;n van a estar presentes&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Teresa, &iquest;me puede decir c&oacute;mo es un d&iacute;a normal para usted?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te lo puedo decir divinamente, hijo: Como tengo la dependencia vienen a atenderme tres d&iacute;as a la semana. Vienen a las ocho pero como llevo pa&ntilde;al me levanto a las 7 porque tengo la cabeza en condiciones y no quiero que me limpien ellos. Lo hago como puedo. Malamente, pero es cosa m&iacute;a&rdquo;, dice. &ldquo;Y por las tardes viene Margarita a buscarme y nos vamos dos horas de paseo. El d&iacute;a que ella no puede... pues mira, tengo un ordenador que s&eacute; manejar, tengo el m&oacute;vil y Twitter, Facebook e Instagram&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a313a061-4cef-489c-877d-0ff10e4f07fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A pesar de todo, Teresa no parece sentir que nada se le haya acabado. Esto es en gran parte gracias a Margarita, que es su luz adem&aacute;s de una voluntaria de la asociaci&oacute;n Amigos de los Mayores que le hace acompa&ntilde;amiento en casa y le ofrece el brazo para pasear. Teresa fue la primera persona que la asociaci&oacute;n atendi&oacute; en M&oacute;stoles y lo repite con orgullo. &ldquo;Es una maravilla, porque vienen todas las semanas dos horas y para una persona como yo, que est&aacute; sola... pues necesitas a alguien que te d&eacute; cari&ntilde;o&rdquo;, comenta. &ldquo;Es una bendici&oacute;n del cielo&rdquo;, apuntala.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo por su devoci&oacute;n, los domingos ya tienen todo el sentido del mundo para Teresa porque se pasa las ma&ntilde;anas con la misa en la tele. Divinamente, dice. Pero este domingo en el que nos sentamos con ella &ndash;el pasado d&iacute;a 17- tiene un aura diferente. A las cuatro de la tarde llegar&aacute; un autob&uacute;s a buscarla para llevarla al adelanto de la fiesta de Navidad que Amigos de los Mayores ofrece en un hotel ubicado en la vega del Manzanares.
    </p><p class="article-text">
        Dos horas antes ya estaba preparada y ya en el autob&uacute;s mira con curiosidad por la ventana y pega el dedo al cristal. &ldquo;Mira, todo esto no lo conoc&iacute;a&rdquo;, dice se&ntilde;alando a la calle paralela a la suya. Cuatro a&ntilde;os en M&oacute;stoles y el callejero inmediato y las personas en &eacute;l son perfectos desconocidos. &ldquo;Estoy encantada y loca de contenta por la fiesta&rdquo;, comenta ilusionada. &ldquo;Estas cosas est&aacute;n bien porque aqu&iacute; no conozco a nadie y ah&iacute; nos conocemos y luego hablamos por tel&eacute;fono&rdquo;. A la fiesta acuden 215 personas que, como Teresa, son mayores y que, aunque pasen la Nochebuena y la Nochevieja con su familia, el resto del tiempo est&aacute;n solos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se se&ntilde;ala demasiado a los hijos de estos mayores, como si no se preocuparan? &ldquo;Efectivamente, la mayor&iacute;a de los hijos se preocupa, pero el actual ritmo de vida complica las cosas. Tambi&eacute;n es importante que la vida social delos mayores se extienda m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, apunta la directora de Amigos de los Mayores, Mercedes Villegas. &ldquo;Fiestas como esta de Navidad son una gran oportunidad para que las personas mayores ampl&iacute;en su red social, conozcan a otras personas, lugares y actividades&rdquo;, a&ntilde;ade, diciendo que as&iacute; ganan autoestima, autonom&iacute;a, capacidades sociales... es decir, as&iacute; ganan vida.
    </p><p class="article-text">
        En la fiesta Teresa se sienta en una mesa redonda junto a toras personas que viven m&aacute;s o menos cerca. Esto se hace as&iacute; para potenciar los lazos y que puedan verse. Come lo que le traen para picar, divinamente, y las manos ya no duelen cuando tiene que aplaudir al mago que se acerca a la mesa. Y sonr&iacute;e. Ah&iacute; est&aacute; la positividad de la que habla cuando no le queda otra excepto estar sola en su sal&oacute;n. De nuevo, esa sensaci&oacute;n de que nada se ha acabado. Son las seis de la tarde y por delante le quedan algunas risas, amigas y, por qu&eacute; no, puede que alg&uacute;n achaque. Pero qu&eacute; m&aacute;s da, ah&iacute; est&aacute; Teresa sonriendo, aplaudiendo, ganando vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Rodríguez Veiga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mayore-navidad_1_2977995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Dec 2017 19:54:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1581db5d-ce94-4dba-8261-b0d7d6ef1896_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7596452" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1581db5d-ce94-4dba-8261-b0d7d6ef1896_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7596452" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[“Los mayores son los grandes olvidados de la Navidad”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1581db5d-ce94-4dba-8261-b0d7d6ef1896_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Navidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
